Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Capítulo Seis

Sus dedos eran fríos y gentiles y ella se acercó a ellos mientras él los deslizaba alrededor de su cuello, jalándola suavemente para sentarla. Bella fue consciente de sus manos deslizándose por su piel, piel de gallina apareciendo a su paso mientras él inclinaba la cabeza, su frente rozando la de ella.

He encontrado una manera, Marie —murmuró él, su aliento cálido contra su piel—. Nos sacaré de aquí, mi amor.

Bella frunció el ceño levemente ante el nombre...

—¿Marie? —susurró ella y él sonrió, la punta de su nariz rozó la de ella mientras levantaba sus manos para tomar su rostro.

Querida, en unos días… estaremos juntos para siempre. Te lo prometo.

Sus labios se encontraron con los de ella, fríos y dulces, y Bella jadeó en ellos. El sueño era ahora demasiado, demasiado abrumador, el olor de él como flores silvestres, como el narciso y el áster lila que ahora compartían el jarrón en la cocina. Sus manos eran poderosas y persuasivas, recostándola y recorriendo sus brazos mientras colocaba su peso sobre ella.

Bella se estremeció y trató de romper el beso, pero él insistió, una mano se enredó en su cabello y acercó su rostro al suyo con pasión y dulzura que abrumaron sus sentidos hasta que sucumbió. Se encontró pasando sus manos por su ancha espalda mientras él se movía contra ella, excitándola, llevándola a un estado tembloroso mientras se encontraba buscando desesperadamente fricción. Él gimió ante el contacto, su boca moviéndose hacia su mandíbula, dejando con la boca abierta húmedos besos contra su cuello, hasta su oreja y susurró su nombre...

Marie...

—¡No!

Los ojos de Bella se abrieron de golpe y se sentó de nuevo, su brazo estirado para empujarlo, pero nadie estaba allí.

Estaba sola, su corazón martilleando en su pecho.

Tenía sudor en el rostro y se lo secó, apartándose el pelo de la cara mientras dejaba escapar un suspiro tembloroso y balanceaba las piernas sobre el borde de la cama.

Qué. Demonios.

Bella había tenido sueños realistas antes. Pero esto... estaba en un nivel completamente diferente. Tenía los labios hinchados, le dolía entre las piernas, podía sentir el roce de su mandíbula con barba incipiente contra su cuello...

Se puso de pie abruptamente, con la intención de tomar un vaso de agua. Sam se animó cuando ella bajó las escaleras y la siguió, moviendo la cola, esperanzado. Bella sacó un vaso de la alacena y se dirigió al fregadero, donde sus ojos se sintieron atraídos por dos cosas.

La primera eran las flores que estaban en el alféizar de la ventana, el narciso amarillo pálido contra el abrumador color del áster. Daban una fragancia delicada y casi la abrumaba, pero por lo segundo que llamó su atención.

Había una luz encendida en Cullen Hall.

Bella entrecerró los ojos para observar por la ventana, pero no estaba imaginando cosas. Una única ventana, en el ala este de Cullen Hall estaba iluminada, mirando hacia el laberinto de setos, al otro lado del lago.


Bella se puso sus zapatillas para correr, Sam bailando esperanzado a su alrededor. Se guardó en el bolsillo la llave de la cabaña y su teléfono móvil, el número de la empresa de seguridad programado en él. Encendió una linterna y siguió el camino hacia el lago.

La luz seguía allí mientras caminaba por la orilla del lago y cruzaba el césped lateral que estaba detrás del laberinto. No se escuchaban más sonidos que sus pasos y el llamado ocasional de un búho mientras cazaba en los bosques cercanos. Sam deambulaba cerca, encantado con este inesperado paseo en la oscuridad de la noche.

El miedo se estaba acumulando en su pecho mientras se acercaba al edificio, la hierba crujiendo cedía el paso a la grava. Bella pasó junto al seto del laberinto, con los ojos fijos en la ventana cuando de repente se dio cuenta de que estaba sola.

—¿Sam? —susurró, mirando por encima del hombro y dirigiendo la linterna hacia el césped, casi quince pasos detrás de ella.

Sam estaba nervioso al borde del camino, con las orejas erguidas mientras la miraba. Bella se inclinó ligeramente, chasqueando los dedos.

—Sam, vamos, muchacho. —Él gimió y retrocedió un poco, su cola metida firmemente entre sus patas mientras la miraba.

Bella suspiró y miró hacia la casa. La luz aún estaba encendida y ella siguió caminando, pasando por la boca oscura que era la entrada al laberinto, sus ojos fijos en la ventana mientras su corazón reanudaba su martilleo, dejándola casi sin aliento. Todo se había quedado en silencio y sentía como si todo en los terrenos de Cullen Hall estuviera conteniendo la respiración, esperando y observando.

Alguien apareció en la ventana y ella casi gritó, fue tan repentino. Sus ojos se esforzaron por adaptarse a la figura iluminada a contraluz y la linterna se resbaló de su mano temblorosa, su luz se apagó cuando golpeó el suelo.

Era él. Su mandíbula dura y estrecha y sus ojos penetrantes, mirándola sin pestañear, sin vacilar.

La mano de Bella subió a su boca mientras retrocedía temblando, las lágrimas brotaban de sus ojos mientras el miedo la ponía rígida.

Continuó mirándola, inmóvil, y Bella se quedó congelada en el lugar, temiendo lo que venía, aterrorizada de lo que sucedería si se movía, si se acercaba a ella.

Sam ladró fuerte detrás de ella, un sonido agudo en la quietud de la noche, y Bella jadeó tan fuerte que sonó como un grito, cayendo de rodillas mientras se apresuraba a buscar la linterna con desesperación. Sus manos temblaban tanto que le tomó dos intentos para encenderla nuevamente.

Miró hacia la ventana y dejó escapar otro gemido al ver que la luz estaba apagada.

Hubo un sonido a su izquierda y giró la linterna para ver a Sam relativamente cerca, con la cabeza agachada mientras se acercaba a ella. Bella se puso de pie rápidamente, pasando una mano temblorosa por su lomo mientras se volvía hacia el césped, echándose a correr, con los nervios al borde mientras huía de la casa.

Cuando regresó a la cabaña, respiraba con dificultad y estaba sudando de nuevo, Sam jadeaba a sus talones, no se había alejado de su lado desde que la luz de la ventana se había apagado. Buscó a tientas la llave, abrió la puerta y la cerró de golpe detrás de ella, subió las escaleras de dos en dos mientras se apresuraba a regresar a su dormitorio, solo para detenerse de golpe, con un grito atrapado en la garganta.

Un tulipán rojo brillante yacía sobre su almohada.


Este misterioso hombre está comenzando a invadir el espacio personal de Bella, ya hasta incluye besos y caricias...

En el grupo tenemos el álbum con las fotos de las flores y sus significados, también unas imágenes de la propiedad y sus jardines, les esperamos.

Muchas gracias por sus alertas, favoritos y sus comentarios, me encantan sus teorías, y me alegra saber que les está gustando la historia. Me cuentan qué les pareció el capítulo ;)

Nos leemos en la siguiente actualización.

Sarai.