Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Hoy es un día muy especial, porque cumple años una gran mujer, una amiga muy querida para mí, mi marida del alma, mi mejor amiga en el fandom: DannySK. Quiero desearte un muy feliz cumpleaños, que este y todos los días de tu vida estén llenos de amor, felicidad, salud, y que siempre estés rodeada de la gente que te quiere. Un abrazotototote desde la distancia, desde Guatemala para México. Te amodoro al infinito y más allá.
Capítulo Catorce
Después del desayuno y de una carrera a la mañana siguiente, Bella caminó rápidamente por el césped hacia Cullen Hall. El clima era ahora gris y nublado y Bella se puso un caliente cárdigan antes de partir. No la habían molestado la noche anterior, pero la imagen de ese clavel, colocado en el jarrón junto a las otras flores, era más que suficiente para evitar un sueño profundo.
Entró por la puerta de la cocina, a través del huerto, como Edward le dijo. Efectivamente, estaba sentado a la mesa, con el periódico frente a él, golpeando un bolígrafo contra el crucigrama. Sus delgados anteojos volvieron a posarse en su nariz mientras volvía la mirada del crucigrama hacia ella, una taza de café que se enfriaba rápidamente junto a su codo, al lado un plato de tostadas a medio comer.
—Buenos días —saludó calurosamente.
—Buenos días —murmuró Bella, metiendo las manos en los bolsillos de sus vaqueros.
—¿Cómo dormiste? —La pregunta estaba cargada de significado, pero Bella negó con la cabeza.
—Bien. Nada... dormí bien.
—Bueno. Palabra de nueve letras, comienza con una s, sombrío o presagio —leyó la pista en voz alta. Bella observó mientras golpeaba el bolígrafo contra el papel de nuevo antes de suspirar suavemente.
—Siniestro.
—… Es correcto. —Él tachó las letras y Bella miró a su alrededor con atención mientras la puerta que conducía al resto de la casa se abría.
Rosalie apareció, agarrando un plato y una taza. Se detuvo en seco al ver a Bella y luego volteó a ver a Edward. Él sonrió con calma mientras Bella desviaba la mirada, como para darle a Rosalie algo de privacidad.
—¿Te sientes mejor?
—Un poco —comentó en voz baja, acercándose al fregadero y metiendo allí el plato sucio. Edward la observó por un momento, frunciendo ligeramente el ceño. Bella notó que estaba haciendo una mueca, su mano presionada contra su abdomen.
—¿Has tomado el medicamento, Rose? —preguntó Edward gentilmente y Bella se sobresaltó cuando Rose arrojó la taza al fregadero, mirándolo con furia antes de salir de la habitación.
Edward hizo una mueca de dolor cuando la puerta se cerró de golpe detrás de ella.
—Lo siento por eso. Recientemente ha tenido algunos problemas de salud.
—Lo sé. Quiero decir... —Ella se acobardó un poco bajo la mirada penetrante de Edward—. Jacob, el jardinero, lo mencionó...
—De boca de Shelley Cope, imagino. Esa mujer podría chismorrear para Gran Bretaña —dijo secamente y Bella se mordió el labio, mirándose los pies.
—¿Ella tiene dolor?
—Sufrió una gran hemorragia. No creen que pueda tener… más. —Edward se aclaró la garganta, claramente preguntándose si había dicho demasiado—. Es muy reservada. Por eso no ha sido exactamente acogedora; solo necesita algo de tiempo para recuperarse.
—No puedes ponerle un límite de tiempo a eso —explicó Bella con voz ronca y Edward vio que sus ojos se llenaban de lágrimas mientras mantenía la mirada fija en sus pies. Ella no pareció darse cuenta de que su propia mano la había llevado a su estómago, como si hubiese olvidado que era plano y no estaba hinchado de vida.
Edward no dijo nada. En cambio, fue hacia la puerta e hizo un gesto. Bella lo siguió.
Sus pasos resonaron por el pasillo mientras seguía a Edward hacia la biblioteca. Su corazón se hundió cuando se acercó a la habitación, no queriendo estar bajo la mirada de esa pintura de nuevo. Sin embargo, Edward no pareció notar su desgana y golpeó la puerta con los nudillos. Una voz les pidió que entraran y Bella vio a Carlisle de pie junto al escritorio, hojeando una carpeta. Él sonrió cálidamente, dejando la carpeta junto a una docena más esparcidas por el escritorio antiguo.
—Hola, Bella. ¿Cómo estás?
—Estoy bien, gracias. —Bella le devolvió la sonrisa y sus ojos se deslizaron hacia el retrato que colgaba sobre la repisa de la chimenea.
Edward y Carlisle siguieron su mirada y Carlisle soltó una risa suave.
—Un asombroso parecido, ¿no? Puedes ver que él y nuestro Edward están emparentados, aunque Edward tiene los ojos de su madre.
—Definitivamente hay diferencias —murmuró Bella, y las cejas de Edward se arquearon levemente antes de volverse hacia su padre.
—Bella tiene un bloqueo para escribir y esperaba que escuchar un poco de historia sobre la casa pudiera hacer fluir la imaginación. Sabes más que yo...
—Por supuesto, cualquier cosa que desees saber —ofreció Carlisle generosamente y Bella apartó los ojos de la pintura de Edward para mirarlo.
—Bueno... ¿quién era? ¿Edward Cullen? —preguntó ella con la mayor naturalidad que pudo. Carlisle se acercó a una estantería, señalando un par de asientos. Ella y Edward se sentaron.
—Ese Edward es mi tátara-tío. Era el hijo de Caius y Jane Cullen.
Se volvió y abrió un libro grande, entregándoselo a Bella. Era tan pesado que tuvo que usar ambas manos y apoyarlo en su regazo. Las páginas amarillentas mostraban un árbol genealógico ornamentado y los ojos de Bella se dirigieron al nombre de Edward Cullen. Estaba en la misma línea que Marcus Cullen, quien estaba unido en una línea matrimonial con Didyme Afton.
La línea de Edward no estaba unida. Los ojos de Bella recorrieron la página, pero no había señales de Marie Tanner.
—Nunca se casó. Pero se parece mucho a ti. Pensé que estarías directamente relacionado —le murmuró a Edward, tocando las fechas debajo de su nombre. Edward se apoyó en el brazo de su silla, la cálida tela de su camisa rozando su brazo desnudo.
—Su hermano, Marcus, es mi tatarabuelo —explicó Carlisle y Bella pensó en el hombre en el laberinto, tan enamorado, tan encantado con su novia estadounidense. No era de extrañar que hubieran tenido hijos, pero aun así… esta revelación la desconcertó un poco, había asumido que Edward era un descendiente directo de Edward. Edward miró a su padre.
—¿Cómo murió? Era muy joven.
—Bueno, esa es toda una historia —comenzó Carlisle, apoyándose contra el escritorio y cruzando los brazos—, es una especie de mancha negra en la historia de la familia Cullen. Nada tan importante ahora, pero escandaloso en ese momento.
—¿Qué pasó? —Una profunda sensación de aprensión se formó en el estómago de Bella cuando levantó el rostro para mirar a Carlisle. Él sonrió con tristeza.
—Según los documentos históricos oficiales, murió joven en un accidente.
Bella se estremeció, apretando sus manos en puños. Edward... Su Edward... Sabía que había muerto joven, pero aun así... escucharlo en una declaración oficial le hizo doler el corazón.
Edward estaba más concentrado en la tarea.
—¿Por qué dices que esa fue la postura oficial? ¿Hubo alguna otra razón? —preguntó y Carlisle extendió las manos, encogiéndose levemente de hombros.
—Jasper hizo una investigación sobre la historia familiar hace unos años… Jasper es el prometido de Alice —le dijo aparte a Bella—, es profesor de historia en la Universidad de Londres. De todos modos, encontró algunas cartas escritas por Jane Cullen a su hermana, Chelsea. Sugiriendo que Edward había muerto de otra manera.
Bella volvió a mirar hacia el árbol genealógico, sus dedos apretando la tapa mientras las palabras de Carlisle perforaban su corazón.
—Ella escribió que Edward se había suicidado.
Cerró los ojos, apretándolos con fuerza mientras las náuseas la invadían. Su respiración la dejó en un jadeo estremecedor y sintió la mirada de Edward sobre ella. Su mano rozó la suya mientras pretendía observar más de cerca el árbol genealógico.
—¿Sabes por qué? —preguntó y Carlisle se encogió de hombros de nuevo.
—Por lo que Jasper pudo deducir, fue por algún tipo de desacuerdo familiar. Se esperaba que Edward cumpliera ciertos roles y no quería, por alguna razón. Nunca se documentó, por lo que esas razones se pudieron haber perdido. Su suicidio fue encubierto para evitar la desgracia familiar.
—¿Qué les pasó a Marcus y Didyme? —inquirió Edward.
—Se fueron a Estados Unidos. El padre de Didyme era muy rico en tierras en Illinois y tenía varios negocios. Sin un heredero varón, invitó a Marcus a asumir el papel una vez que se casó con Didyme.
—Entonces Edward no tuvo más remedio que convertirse en el heredero de Cullen Hall. —Edward suspiró.
—Él quería su propia vida —dijo Bella suavemente.
"¡Si eso significase que sería libre de vivir mi vida como mejor me pareciese, entonces yo mismo quemaría este lugar!".
Las apasionadas palabras de Edward revolotearon en la mente de Bella y apretó los dedos en un puño. Edward se dio cuenta y se puso de pie, llamando la atención de su padre.
—Debería haberme interesado en esto antes. Sé tan poco sobre nuestra historia familiar.
—Bueno, para ser honesto, sería mejor que cualquier información en profundidad que quisieras viniera de Jasper. —Carlisle se rio suavemente—. ¿Me disculparían los dos? Espero una llamada del hospital sobre la subvención que quieren que financiemos.
Desapareció de la habitación y Bella se puso de pie, colocando el libro abierto sobre el escritorio. Volteó a ver a Edward mientras él se movía para pararse a su lado y negó con la cabeza lentamente.
—Él no se suicidó. No lo hizo —insistió ella con vehemencia.
—No, no me parece probable, por lo que has dicho. —Edward asintió, mirando el árbol genealógico. Bella tocó el nombre de Edward de nuevo.
—¿Qué le pasó a Marie? ¿Por qué no está su nombre aquí? —reflexionó y Edward chasqueó la lengua mientras recorría los nombres con el dedo. Eran más claros cerca del final de la página.
Marcus y Didyme... Alistair y Mary... Garrett y Katherine... Liam y Siobhan... Carlisle y Esme... Los nombres de las parejas descendieron en la página hasta los tres niños enumerados en la parte inferior: Edward, Emmett y Alice.
Otro nombre llamó la atención de Bella, por encima del de Marcus y Edward. Unido por líneas de hermanos a su padre, Caius, estaba el nombre de Aro.
—Ese es el hombre con el que Edward estaba discutiendo en el jardín de rosas —dijo Bella rápidamente, tocando su nombre—. Él le estaba diciendo a Edward que tenía que cumplir con su deber con Cullen Hall.
Su mente estaba vibrando con esta nueva información y Edward pareció notar sus nervios porque cerró el libro e hizo un gesto hacia la puerta.
—Vamos afuera. Creo que un poco de aire fresco nos vendría bien.
Caminando uno al lado del otro por el césped, Bella se sintió capaz de respirar de nuevo. Edward caminaba tranquilamente a su lado, aunque cuando ella lo miró, él se pasó la mano por el cabello, con el ceño fruncido en pensamiento.
El sol brillaba intensamente y el resplandor del lago se reflejó en los ojos de Bella y se detuvo en seco, mirando la tranquila superficie. Edward se detuvo a su lado y su mano rozó su brazo en un gesto de consuelo.
Bella lo miró de nuevo, sintiendo un nudo en la garganta.
—Aquí pasó algo malo, Edward —susurró—. No pudo haberse suicidado. No pudo. No con Marie esperándolo, no pudo haberla dejado. Prometió que encontraría la manera de que estuvieran juntos.
Edward la miró antes de deslizar sus dedos alrededor de los de ella y apretarlos ligeramente antes de soltar su mano.
—Te creo. Creo que tenemos que hablar con Jasper.
—¿Para qué? —preguntó Bella y él suspiró.
—Necesitamos averiguar qué le pasó a Marie.
Como dato curioso, el suicidio en la época de Edward hubiese sido más que impactante. No solo sería una vergüenza para su familia, sino que no tendría permitido un entierro cristiano por la iglesia, impidiéndole entrar al cielo. Lo habrían enterrado sin ceremonia y no en un cementerio o en la cripta familiar. De ahí el encubrimiento por parte de la familia.
Ya tenemos un poquito más de historia, pero al parecer no le cuadra a Bella el árbol genealógico, ¿ustedes qué creen? ¿Edward sí se suicidó?
Gracias de corazón por el apoyo que le dan a la historia, por sus comentarios, alertas y favoritos.
Nos leemos en la siguiente actualización.
Sarai
