Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo Diecisiete

—¿Cómo falló? —preguntó Edward mientras Bella les servía el té a ambos la noche siguiente. Ella sacudió su cabeza.

—No lo sé… ¿quizás quiso decir que no pudo encontrar la manera de que estuvieran juntos? Pero ¿qué quiso decir con ambos? ¿A quién más le falló? Siento que nos falta una pequeña pieza del rompecabezas aquí.

Edward revolvió una cucharada de azúcar en su té, alcanzando un trozo de tostada con queso sobrante de la cena de Bella. Estaba frío, pero eso no le impidió masticarlo pensativamente. Bella puso los ojos en blanco y se levantó para poner una rebanada de pan fresco en la tostadora.

—Me pregunto a quién vio detrás de mí —musitó ella en voz alta mientras sacaba la mantequilla del refrigerador y la colocaba sobre la mesa con la mermelada.

—No estoy seguro. ¿Alguien que no quería verlo con Marie?

—Era más que ese tipo de miedo, Edward. —Bella se detuvo, observándolo desde su lugar junto a la tostadora—. Estaba aterrorizado. Como si todo su mundo se hubiera derrumbado a su alrededor.

La tostadora emitió un pitido y Bella colocó la tostada recién hecha en un plato, colocándola frente a Edward, quien la cubrió generosamente con mantequilla y mermelada mientras Bella se sentaba con su té.

—¿Quieres ver si Jasper te ha respondido el correo electrónico? —preguntó ella, abriendo su computadora portátil. Edward asintió, masticando mientras ingresaba a su cuenta de correo electrónico. Hizo un gesto hacia la pantalla mientras se limpiaba la boca y Bella se movió para pararse detrás de él, inclinándose sobre el hombro de Edward para leer la respuesta.

Para: Edward Cullen

De: J. Hale

Re: Re: ¿Favor?

Hola, Edward

Es bueno saber de ti. Alice y yo estamos bien. Los dos llegaremos en unos días, necesitamos un descanso ya que es el final del semestre. Finalmente terminó su proyecto, el del diseñador francés (¿o era italiano? ¡Debo empezar a escuchar!).

Marie Tanner: No tuve tiempo para reunir mucho. Con suerte, podré llevar más información cuando llegue, pero encontré esto:

Marie Tanner era sirvienta en Cullen Hall y llegó a principios de 1872. Se marchó en julio de 1873, acompañando a Marcus y Didyme Cullen a Estados Unidos, como sirvienta y luego como enfermera después del nacimiento del hijo de ellos, Alistair. Ella no era feligrés de la parroquia, así que no hay información allí, pero veré qué más puedo desenterrar. Espero que esto ayude a Bella, Alice y yo estamos deseando conocerla.

Nuestro amor a la familia.

Jasper.

Edward levantó la mirada hacia Bella para encontrarla mirando la pantalla con los ojos muy abiertos. Ella lo miró de vuelta, apenas notando lo cerca que estaban sus rostros mientras respiraba.

—Ella no murió aquí. Edward murió pero ella no.

—Falló… porque no pudo retenerla aquí con él. Ella fue enviada lejos.

—Con su hermano y su esposa —terminó Bella, poniéndose de pie. Caminó aturdida hacia la puerta trasera que estaba abierta, viendo el lago antes de volverse hacia él.

Edward se frotó la mandíbula, releyendo el correo electrónico.

—Se fueron pocos días después de la muerte de Edward —murmuró y luego frunció el ceño, observándola—. ¿Fotocopiaste ese árbol genealógico?

—Sí… —Bella se acercó al mostrador y recogió un papel. En borrosas líneas grises estaba el árbol genealógico que Carlisle les había mostrado en la biblioteca. Edward lo examinó y luego tomó un trozo de papel, tomando notas.

—¿Qué pasa? —preguntó Bella y él se rascó la mandíbula de nuevo, las uñas jalando la ligera barba que no se había afeitado esa mañana.

—Estas fechas no encajan, Bella. Mira... Edward murió el 20 de junio de 1873. Marcus y Didyme se casaron... aquí, el 29 de junio de 1873. Jasper dijo que en julio, viajaron a Estados Unidos, llevándose a Marie con ellos y, según el árbol genealógico, su hijo, Alistair, nació en octubre de 1873.

Bella lo observó sin comprender, y Edward golpeó la hoja de papel.

»Según estos cálculos, Didyme estaba embarazada de seis meses cuando se casó con Marcus.

Se quedaron en silencio y ambos llegaron a la misma conclusión al mismo tiempo. Bella se llevó una mano a la garganta.

—Marie...

—Ella estaba embarazada.

—Por eso dijo que no podía protegerlos a ambos. Estaba hablando de Marie y el bebé… —susurró Bella y Edward se pasó la mano por el cabello, inspeccionando el árbol genealógico.

Edward... es mi tatarabuelo, no mi tatara-tío. Marcus y Didyme fingieron que el bebé era de ellos.

—Marcus amaba a Edward —dijo Bella en voz baja—. Por lo que escuché en el laberinto… dijo que no le negaría nada en este mundo a Edward.

Edward estaba muerto. Marie estaba sola... ¿sabía él sobre ellos? Se llevó a Marie y protegió su reputación —sugirió Edward, volviendo su mirada esmeralda hacia ella—. Protegió a su hijo de crecer con el estigma de ser ilegítimo.

Bella vaciló antes de ojear el árbol genealógico.

—Pero… ¿cómo murió Edward? No entiendo… hubiera hecho cualquier cosa por quedarse con Marie. ¿Por qué estaba tan perturbado cuando lo vi?

—¿Y si Marcus ya lo sabía? ¿Y si esa fue su forma de ayudar a Edward? ¿Protegiendo a Marie del peligro? ¿Qué hubiera hecho Aro si hubiese sabido de su situación? —se preguntó Edward en voz alta y Bella se sentó en la mesa junto a él, pasándose las manos por el cabello.

Edward no la habría dejado ir.

—Él no tenía elección —dijo Edward en voz baja—. ¿Y si Marcus lo obligó?

Bella lo observó, comprendiendo de repente lo que estaba insinuando. Sus manos se apretaron en puños.

—¿Estás… estás diciendo que crees que Edward se suicidó en lugar de vivir sin Marie?

—Por lo que has dicho, estaba increíblemente desesperado y vehemente por escapar de Cullen Hall. Si Marcus lo traicionó y le dijo que se llevaría a Marie y que Edward tenía que quedarse aquí para cuidar de su herencia… tal vez no vio otra salida.

—¡Él sabía que ella estaba embarazada! —contradijo Bella enojada—. ¡No hay forma de que se suicidara!

—Bella, no puedes saber eso.

—¿Por qué nos perseguiría si se hubiera suicidado?

—No sé... ¿culpa?

Bella se puso de pie abruptamente, su silla chirrió contra el suelo.

—¡Él no se suicidó! —escupió ella—. Hubiera ido tras ella. Algo lo detuvo.

Sam comenzó a gimotear junto a la puerta trasera y Edward se puso de pie también, con el rostro tormentoso.

—Bella, sé razonable. Estaba atrapado. Estaba atrapado en una posición que odiaba, separado del amor de su vida y es muy posible que no viera otra opción que quitarse la vida —explicó, un indicio de ira en su tono cuidadosamente calmado.

Sam ladró y Bella lo volteó a ver con irritación, marchando hacia la puerta trasera mientras Sam comenzaba a arañarla.

—Claro que tenía opciones —siseó ella y Edward respiró pesadamente por la nariz con ira.

—Bella…

—Tú no lo conoces, Edward —mencionó Bella mientras Sam pasaba a su lado.

—Tampoco tú. —Ella le devolvió la mirada. Sus brazos estaban cruzados sobre su pecho, sus ojos verdes fijos en ella—. Sé que crees que sí, Bella… pero en realidad, no es así. Todo lo que sabes es lo que hemos descubierto. No lo conoces. Solo has conocido a un hombre desesperado, haciendo promesas que no pudo cumplir.

La ira surgió en Bella como una ola y se volvió hacia Edward, lista para decirle exactamente lo que pensaba cuando Sam aulló.

Ambos se detuvieron de golpe antes de lanzarse hacia la puerta trasera.


Estaba demasiado oscuro para ver con claridad en el extraño crepúsculo cuando el sol se desvanecía. Sam aulló de nuevo y el corazón de Bella dio un salto.

—¡Sam! —gritaron ambos su nombre, corriendo en dirección al lago. Cuando llegaron al camino, ambos se detuvieron, no muy lejos de donde Bella había visto a Edward la noche anterior. Sam corría hacia ellos, con las orejas hacia atrás mientras se enrollaba alrededor de las piernas de Bella antes de lanzarse de regreso en dirección a la cabaña.

Bella miró a Edward, sin saber qué decir. Ambos estaban sin aliento, Edward de pie con las manos en las caderas mientras intentaba dejar de jadear.

—No tiene sentido repetir esto. Hasta que tengamos noticias de Jasper...

Edward no se suicidó. Si lo hubieras visto aquí… —Bella miró hacia la orilla del lago, a unos pasos de donde estaban parados.

—Bella...

—No, Edward. Solo escúchame. No puedes entender por lo que él estaba pasando. Ninguno de los dos puede, pero ¿puedes al menos aceptar que lo he visto para saber más que tú…?

—¡Bella!

Ella se giró y se quedó paralizada. Como Edward, él estaba viendo por encima de su cabeza, con los ojos muy abiertos. Él se estiró hacia ella y cuando sus manos rozaron su brazo, ella giró la cabeza y dejó escapar un grito ahogado.

De pie a menos de dos metros de ellos en el camino oscuro, observándolos con ojos fríos y muertos, estaba Aro.


Ahora sabemos un poco más sobre Marie, por qué no podían estar juntos con Edward, y ya sabemos que Edward sí es descendiente directo, de ahí el increíble parecido.

Ya nos acercamos al final del fic, 3 capis más y un outtake y nos despedimos de esta historia. Mil gracias por todo el apoyo que le han dado, por darle tan buen recibimiento, por sus comentarios, alertas, favoritos, por comentar en el grupo.

Me cuentan qué les pareció el capi... ¿qué creen que hará Aro?

Nos leemos en la siguiente actualización.

Sarai