Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic (el enlace está en mi perfil)
Capítulo Dieciocho
Edward empujó a Bella detrás de él y ella dio unos pasos hacia atrás. Aro ladeó la cabeza, una mueca apareció en su rostro translúcido.
—Esto se acaba aquí, Edward —siseó, dando un paso hacia Edward—. Esto es suficiente. Has mancillado el apellido Cullen. Has arrastrado nuestra herencia por el lodo y ya no lo permitiré.
—No te acerques más —demandó Edward, su voz fuerte pero cautelosa. Se agazapó, tenso, casi protector en su postura. Bella dio un paso atrás de nuevo ante la furia enloquecida en la expresión de Aro.
—Edward, no… —susurró, pero Aro no la miró. Sus ojos estaban muy abiertos y peligrosos.
—¿Pensaste que no lo sabía? ¿Sobre esa perra sirvienta? Ella será la siguiente, te lo prometo y, a diferencia de ti, Edward, ¡cumplo mis promesas! —escupió y Bella se echó hacia atrás, su corazón latía con fuerza ante lo que él estaba diciendo. Edward la miró por encima del hombro, con los brazos ligeramente extendidos para protegerla del fantasma.
En un movimiento mucho más rápido de lo que cualquiera de ellos podría haber predicho, Aro se movió hacia adelante, hizo girar a Edward para que estuviera de espaldas al lago y lo golpeó en el estómago. La mano de Edward se agarró a Bella mientras se alejaba, tirándola al suelo y ella cayó, sin aliento, en el camino mientras los dos hombres caían hacia la orilla del lago. Aro retiró la mano y Bella vio que no había cerrado el puño sino que sostenía una espada, ahora manchada de escarlata en la penumbra.
Bella soltó un fuerte grito cuando Edward cayó de rodillas, agarrándose el estómago, pero Aro rápidamente cerró su mano alrededor del cuello de Edward, sus manos de piel cetrina forzaron el aire del cuerpo de Edward. Edward luchó y se retorció, sus manos se envolvieron alrededor de las muñecas de Aro, tratando de apartar sus dedos, pero el fantasma estaba loco de poder, lleno de odio e ira, más fuerte de lo que un hombre mortal podría luchar.
Bella sintió que la sangre desaparecía de su rostro cuando el rostro de Edward se oscureció, sus ojos se cerraron.
—¡No! ¡Edward! —gritó y se lanzó hacia adelante, raspando sus rodillas en el suelo mientras tropezaba hacia los dos hombres. Aro volvió la cabeza, la conmoción evidente en sus ojos y luego se fue y la quietud regresó al lago. Bella resbaló de nuevo, aturdida al caer en el espacio que había ocupado Aro.
Edward se desplomó hacia atrás, aterrizando con un chapoteo en las aguas poco profundas del lago, jadeando ruidosamente.
—¡Edward…! —Bella corrió hacia él, agachándose a su lado. Sus ojos estaban cerrados y Bella podía ver las marcas de las manos de Aro en su cuello. Ella agarró el dobladillo de su camisa, tirándola hacia arriba, preparándose para ver sangre, pero no encontró ninguna. Parpadeó confundida.
No había ninguna marca de puñalada.
Bella observó y tocó el lugar donde Aro había golpeado, pero la piel estaba intacta. El aire abandonó sus pulmones y su cabeza se enderezó mientras trataba de comprender lo que acababa de ver.
Edward dejó escapar un suave gemido mientras ella pasaba sus dedos por su suave estómago y sus ojos parpadeaban abiertos.
—¿Qué…?
—Estoy aquí. Edward, estoy aquí. No te preocupes, estoy aquí —jadeó Bella, tomando su mano y ayudándolo a gatear fuera del agua. Tosió violentamente, frotando su mano contra las marcas oscuras en su cuello y Bella lo miró fijamente, sus manos temblaban contra su brazo.
Así fue como sucedió. Así fue como Edward murió. Y si lo que acababan de experimentar sucedió inmediatamente después de lo que Bella vio esa otra noche junto al lago, entonces… ¿Marie también había estado ahí?
—Edward… —susurró, levantando la mano para tocar su rostro pero una vez más, él estaba mirando más allá de ella. Bella volvió la cabeza.
Edward estaba de pie a unos metros de distancia, contemplándolos.
Bella apretó la mano de Edward para tranquilizarlo antes de ponerse de pie, con el corazón en la boca. Edward la vio levantarse con una expresión desgarradora. Llevaba pantalones oscuros y camisa blanca, el pelo y la piel empapados, como si hubiera caído al lago. Tenía gruesos moretones en su cuello y los ojos de Bella se posaron en su estómago, donde la sangre empapaba la camisa blanca.
Observó a Bella, su rostro honesto, triste y con adoración al mismo tiempo. Bella se dio cuenta de lo que acababa de ver. Había visto su propio asesinato, pero esta vez, Marie había estado allí para ayudarlo.
—Estás aquí. Regresaste. Te dije que corrieras, ¿y si él te hubiese encontrado? —susurró y Bella negó con la cabeza. No pareció darse cuenta de que Edward y Bella se acercaron al fantasma, sintiendo que ahora era el momento de obtener respuestas.
—Estoy aquí —murmuró—, y lo vi. Vi lo que Aro te hizo.
—No pude salvarnos. —Sus ojos oscuros se cerraron con dolor—. Lo intenté. No deseaba nada más que estar contigo siempre.
—Lo sé —sollozó Bella, incapaz de evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos cuando Edward se desmoronó ante ella. El fuerte y desesperado hombre se desintegró en gritos de angustia, la sangre goteaba de su estómago.
Se movió hacia él y envolvió sus brazos alrededor del hombre que sollozaba. Él pareció dudar antes de devolverle el abrazo, enredando su mano en su cabello mientras besaba su frente.
—Nunca debemos separarnos. —Él respiró.
—No lo haremos —prometió Bella—. Ella… te esperé. Toda mi vida te he esperado.
—Te fallé. A ti y a nuestro hijo.
—No, Edward. —Bella lo hizo callar, colocando sus manos en sus mejillas y manteniendo su mirada en ella, escuchando la respiración pesada de Edward detrás de ella—. No nos fallaste. Nos mantuviste a salvo. Tú, Marcus y Didyme nos mantuvieron a salvo y ahora... ahora nuestro hijo vive.
Con esas palabras, los ojos de Edward se agrandaron y su boca se estrelló contra la de ella, apasionada, dolorosa y deslumbrante cuando su agarre se apretó alrededor de ella. Bella levantó sus manos a su rostro, abrazándolo, acariciándolo mientras él mostraba cada gramo de amor que poseía por Marie.
Bella buscó en su bolsillo.
Ella lo sabía ahora. Sabía lo que él necesitaba.
Sacó el relicario de sus vaqueros, rompiendo el beso y retrocediendo un poco. Sin decir palabra, él lo tomó, abriéndolo con asombro antes de apartar los ojos de ella, apretando el relicario de plata contra su corazón.
Edward se acercó a ella de nuevo y Bella lo abrazó por última vez. La mano que ahora no sostenía el relicario tomó su mejilla y Bella cerró los ojos mientras él la atraía hacia él, presionando su boca contra la de ella.
Para Edward, esto era lo que había estado esperando. Había estado esperando a que Marie volviera con él y ahora estaba aquí. Bella se entregó por completo, levantando los brazos alrededor de su cuello, atrayéndolo hacia ella, sin querer nada más que ofrecerle consuelo y amor mientras las lágrimas recorrían su rostro.
—Marie… —susurró contra su boca y luego Bella cayó mientras él desaparecía. Abrió los ojos e inhaló profundamente.
Él se había ido.
Él se había ido.
Bella soltó un ligero sollozo, llevándose las manos a la boca.
Una mano tocó su hombro y ella saltó antes de que Edward la sostuviera de los brazos, manteniéndola quieta. Él la miró y Bella negó con la cabeza, inclinándose hacia adelante y apoyando la frente contra su pecho.
—Ella estaba allí. ¿No la viste? —susurró Edward, su voz casi arrastrada por el viento mientras ella negaba con la cabeza—. Cuando él dio un paso atrás la vi, solo por un momento, a su lado.
Bella cerró los ojos.
Un Edward muy diferente la rodeó en sus brazos, presionando su rostro contra su cabello y se quedaron de pie al ver la muerte de Edward Cullen, sabiendo que, por fin, todo había terminado.
NOTA DE LA AUTORA: Realmente espero que este capi no les haya decepcionado. El clímax de una historia siempre es un riesgo, si creen o no que cumplió con la expectativa. Todavía quedan muchas preguntas por responder en los próximos dos capítulos.
Lloré cuando traduje este capítulo y se lo decía a Yani, me dio tanta tristeza por ellos, porque no pudieron vivir su amor, Edward no vio crecer a su hijo... ellos se merecían algo mejor, aunque al fin están juntos. Para las que dijeron que Edward seguía en Cullen Hall buscando a Marie, tenían razón. Y también tenían razón en que fue Aro quien lo mató.
Gracias por todo su apoyo, por sus teorías, comentarios, alertas y favoritos, han sido un amor, aquí les dejo el capi de regalo por llegar a los 500 rr.
Nos leemos en la siguiente actualización, y no olviden decirme qué les pareció el capítulo.
Sarai.
