Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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Epílogo
El fin
Bella leyó y releyó esas dos últimas palabras, su mente impresionada por lo ligera que se sentía. Sus manos descansaban contra la mesa de madera y tamborileaba los dedos con incertidumbre.
El fin.
Finalmente. Miró a Sam, que estaba entrando en la cocina y olfateó esperanzado el plato en el borde de la mesa.
—Está terminado, Sam —susurró.
Había terminado la historia de Edward y Marie.
Bella se frotó la barbilla, un hábito que inconscientemente le había copiado a Edward, y se apartó de la mesa, abriendo la puerta trasera para que Sam saliera. Se apoyó contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho cuando escuchó un coche pasar por el otro lado de la casa. El sonido hizo que su corazón diera un vuelco, Emmett y Rosalie estaban de vuelta.
—Vamos, Sam —llamó, tomando sus llaves. Sam dio un salto y comenzaron a caminar hacia Cullen Hall.
Hoy era 20 de junio y Rosalie traía a su bebé a casa.
Más de un año transcurrido desde la noche junto al lago y, a pesar de sus temores, después de solo unos meses, Emmett y Rosalie se encontraron esperando un hijo. La corta visita de la familia Cullen se convirtió en una estadía indefinida. Alice transfirió su trabajo de Nueva York a Londres y ahora la familia nunca estaba separada por más de unas pocas horas.
Bella se quedó viviendo en la cabaña, escribiendo un patético final para su historia, para hacer feliz a Angela —lo cual hizo, y se vendió ridículamente bien— antes de comenzar a escribir la verdadera historia de la familia Cullen. Se sentó y escribió durante meses, documentando el relato real de Marie Tanner y Edward Cullen, la participación de Marcus y Didyme, y la verdad de la amargura y la locura de Aro.
En la caja que Jasper les trajo, Edward y Bella encontraron cartas de Didyme para su hermana, Chelsea, a quien amaba mucho. Lo que encontraron los sorprendió y confirmó lo que sospechaban, además de brindarles nueva información.
… A estas alturas ya habrás escuchado hablar de la muerte de Edward y no debes creer los rumores. No conociste al hermano de mi amado, pero era un buen hombre, casi tan bueno como el propio Marcus...
… La noche del 20 de junio, Marcus y yo nos habíamos retirado, en preparación del viaje a Londres a la mañana siguiente. Recuerda que íbamos a casarnos pocos días después y que teníamos asuntos que atender en la ciudad. Poco antes de la medianoche me despertaron unos golpes frenéticos en mi puerta. Cuando respondí, encontré a una de las sirvientas, Marie Tanner, en un estado de miedo...
… Lo que ella presenció, mi querida hermana, detiene mi corazón solo con pensarlo. Nunca tuve una buena opinión de Aro, pero la crueldad de él... me da escalofríos...
… Edward le pidió que corriera, había escuchado pasos y seguramente debió sentir el peligro. Estaban cerca del bosque y ella pudo esconderse entre los árboles...
… Marcus temía por la seguridad de ambos. Estaba dividido, Chelsea, entre su amor por Cullen Hall y su amor por mí y por la mujer que ahora llevaba al hijo de su hermano más amado. Me reconfortó verlo con Marie, escuchar su historia con tanta confianza...
… No teníamos otra opción. Salimos antes del amanecer, Marie con nosotros, y no hemos regresado a Cullen Hall. Quizás nunca lo haremos. He convencido a Marie de que, para poder mantener a su hijo, debe seguir adelante con este pretexto que solo yo y vosotros tres conoceréis. Su hijo es un Cullen de sangre y lo amaré como si fuera mío. Sin lugar a dudas, amo a Marie como si fuera nuestra hermana y sé que tú sentirías lo mismo...
Las cartas dejaron a Bella llorando, acurrucada contra Edward mientras las leían juntos y la dejaron decidida a exponer la verdad.
Esta era una historia que nunca se publicaría. Bella nunca expondría una parte de la historia familiar de esa manera. Rosalie estuvo recelosa hacia ella durante algún tiempo después de haberla encontrado dormida en la biblioteca con Edward, pero Bella estaba contenta de que en el transcurso de ese año se encontró con la aceptación de la familia Cullen. Era extraño, sentirse tan valorada, parte de un grupo en lugar de un espectador, leyendo las historias de las vidas de otras personas.
No, la historia de Edward y Marie se imprimiría, se guardaría en una carpeta y se dejaría en paz. Quizás Carlisle expresaría interés, ahora tenían la prueba de lo acontecido, pero Bella se sintió extraña ante esa idea. Parecía suficiente que ella y Edward supieran, pero esta historia estaba escrita ahora. En el futuro, tal vez, otro lo encontraría y la verdad saldría a la luz, pero por ahora… Bella estaba lista para dejarlos descansar.
Sam se alejó cuando Bella llegó a la puerta de la cocina y saludó a Jacob, que estaba recortando las plantas. Él sonrió, frotando la cabeza de Sam mientras asentía con la cabeza. Tomaban té juntos con regularidad, pero Jacob nunca mencionó la conversación que tuvieron la noche después de que Bella huyó de Edward en el laberinto.
Entró por la puerta de la cocina. Jasper estaba en la estufa, una tetera y tazas en una bandeja cercana. Él le guiñó un ojo.
—Están en la sala de estar.
—Gracias. —Ella sonrió, atravesó el vestíbulo y dobló por el pasillo, donde las voces flotaban hacia ella.
Bella se detuvo en la puerta, viendo la escena familiar frente a ella. Rosalie estaba sentada en el sofá de dos plazas, sosteniendo un bulto en sus brazos. Sonreía a su bebé como si fuera el primer bebé que veía. Emmett estaba arrodillado con los brazos cruzados sobre el brazo del sofá de dos plazas, su barbilla apoyada en el antebrazo mientras sus ojos iban entre el rostro de su esposa y su bebé. Carlisle y Esme estaban de pie abrazados, contemplando a la feliz pareja con idénticas expresiones de alegría. Alice y Edward estaban sentados en otro sillón, susurrándose el uno al otro.
Jasper apareció al lado de Bella y entraron juntos a la habitación. Mientras Jasper dejaba la bandeja, Bella se sentó en el brazo de la silla de Edward. Su mano fue a la de ella e intercambiaron una sonrisa.
—Está tan callada —susurró Alice y Rosalie sonrió.
—No lo estaba en la mañana. No creo que le gustara mucho el hospital.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Bella y Rosalie se encogió de hombros suavemente.
—Duele, pero... es difícil de notar. —Sus ojos se posaron en la bebé de nuevo, su expresión era la de un vagabundo en el desierto que acababa de encontrar un oasis, bebiéndose la vista ante ella.
Rosalie tuvo un parto por cesárea. Los riesgos para su salud después de su primer aborto espontáneo la obligaron a tomar una decisión difícil; luchó por dar a luz a su bebé de forma natural, discutió con Carlisle, con Emmett y todos sus médicos. Al final, fue Bella quien la convenció. Rosalie estaba tan enojada, pero ese dolor compartido por la pérdida de un hijo la había convencido entre lágrimas de que la llegada segura del bebé al mundo superaba cualquier otro problema. No era una opinión profesional, pero sí una que compartían después de todo.
Después de una taza de té y que la bebé pasara de brazo en brazo para adorarla, Edward le dio un suave codazo a Bella.
—¿Terminaste?
—¿Cómo lo supiste? —murmuró ella y él sonrió.
—Te ves tranquila. Por primera vez en meses. —Sus dedos trazaron su brazo mientras recordaba haberse despertado en medio de la noche la semana anterior para encontrarla sentada con las piernas cruzadas frente al fuego en la sala de estar de la cabaña, con la computadora portátil delante de ella mientras tecleaba febrilmente.
En lugar de regañarla o intentar convencerla de que volviera a la cama, él se sentó con la espalda contra el sofá, la apretó contra su pecho y envolvió sus brazos alrededor de su cintura, leyendo por encima de su hombro mientras ella continuaba con su trabajo. Se habían quedado dormidos allí, despertando para encontrar a Sam acurrucado a su lado.
Bella sonrió para sí misma y Edward se puso de pie, deslizando su mano en la de ella mientras el bebé comenzaba a quejarse.
—Vamos a llevarla afuera —dijo Emmett, besando la sien de Rosalie—, a mostrarle el jardín principal.
Caminaron juntos hacia la puerta principal y encontraron a Sam dormitando en el césped, mirando a Jacob recortar el laberinto de setos. Se estiró perezosamente antes de decidir que era hora de irse a casa y volver a la cabaña. Edward se rio entre dientes, sus manos en la cintura de Bella, y la besó en la mejilla.
—Creo que está aburrido —murmuró.
—Bajaré para dejarlo entrar.
—Bajaré en un momento —prometió, besando su boca esta vez antes de alejarse para estar con su familia.
Bella siguió a Sam, quien se había detenido a medio camino a través del césped dedicándole una mirada aburrida que mejoró cuando la vio venir. Bella sonrió y luego se detuvo en el borde del césped, observando hacia Cullen Hall.
Vio a Edward acunando a la bebita en sus brazos, balanceándola muy suavemente mientras Rosalie y Emmett estaban juntos. Su rostro estaba hacia abajo, hacia la recién llegada a la familia, e incluso desde esta distancia pudo ver la sonrisa que le estaba dando al diminuto ser en sus brazos.
La fría nariz de Sam rozó la mano de Bella y ella le sonrió. Su corazón se llenó de amor mientras observaba hacia Cullen Hall.
Pensó en otra mujer y otro bebé que habían estado aquí.
Contempló al hombre que amaba, sosteniendo a un bebé diferente.
Bella se llevó la mano al estómago y sonrió, sabiendo dos cosas con certeza.
La primera era que Edward estaría feliz con esta noticia.
La segunda era que este niño sería aceptado por toda la familia Cullen.
Y con ese pensamiento, con Sam pisándole los talones, regresó a la cabaña para esperar a su Edward.
Podría llorar. Me ha encantado traducir esta historia y odio que se acabe. No puedo agradecerles lo suficiente por sus comentarios, por las alertas y favoritos. No sé qué más decir aparte de: gracias de nuevo.
Para aclarar algunas dudas: Marcus y Aro no estaban rondando Cullen Hall, porque nunca interactuaron con Edward y Bella, eran solo parte de lo que Bella podía ver y escuchar y luego Edward interactuaba con ella. Hasta la muerte de Edward en el lago, que realmente Aro no interactuó con ninguno de ellos solo revivieron la noche en que Edward murió. Marie y Edward esperaban poder reunirse, que al final así fue, Edward pudo verla al final del capi 18 y juntos desaparecieron. Marie no está enterrada con el resto de la familia, porque nunca fue parte de ella, nunca se casaron y ella no llevó el apellido Cullen, por lo que la enterraron en algún otro lugar.
Espero que todas sus dudas se hayan aclarado, pero si surge alguna más, no duden en preguntarme, por aquí o en el grupo.
Nos leemos en el outtake.
No se olviden de decirme qué les pareció.
Sarai
