Para Llamar a un Compañero
Esta historia no es mía, es de Penthesileia la cual fue muy amable en dejarme traducir su fic, el cual originalmente está escrito en inglés. Espero que les guste tanto como a mí. Si quieren leer la historia en su idioma original les dejo el link:
w w w . fanfiction s / 4627810 / 1 / To - Summon - a –Mate
solo tienen que quitar los espacios.
Tiene contenido fuerte, lean bajo su propia responsabilidad.
Aviso-Yo no soy dueña de Inuyasha y no estoy haciendo dinero con este fic.
Noviembre 6
Clicclicclicclicclic. Clicclicclicclicclic. Clicclicclicclicclic.
Kagome miró las garras de Inuyasha y se recordó a sí misma que sería realmente doloroso el estirarse para alcanzarlas y arrancarlas de sus estúpidos dedos.
Pero también sería muy doloroso el escuchar ese odioso sonido por otros quince minutos.
Kagome se acomodó en la camilla, olvidando que sería doloroso y dejó salir un siseo adolorido cuando su costilla punzó. Inuyasha hizo una pausa con sus garras y la miró, un gemido fue capturado en su garganta.
Ella miró como los ojos de Inuyasha miraban el reloj y sintió su frustración al no poder leerlo. Él al fin había comprendido el funcionamiento de su reloj dijital pero no entendía el propósito de esas dos cosas en forma de palillos.
Él gruñó silenciosamente, sin notar que Sôta lo miraba atentamente. Muy, muy lentamente, Sôta descansó su mano en la mesa, junto a la mano de Inuyasha y movió los dedos en unísono con los de Inuyasha.
Clicclicclicclicclic. Taptaptaptap. Clicclicclicclicclic. Taptaptaptap. Clictapclictapclictapclictap-
-¡Deténganse! Maldita sea.- Kagome gimió en agonía, sintiendo como si una mano gigante hubiera roto su costilla como a una rama.
Inuyasha saltó de su asiento, sus ojos mostraban pánico.-Demonios C-Kagome, ¡No te lastimes a tí misma!-Le gruñó a la puerta cerrada antes de volver a mirar al reloj, dándose cuenta que uno de los palillos se había movido demasiado lejos para su gusto.-¿En dónde demonios está ese doctor?
Como si hubiera sido llamado, la puerta se abrió y el Dr. Maeda entró, el abuelo de Kagome lo seguía de cerca.
Dr. Maeda le envió una brillante y blanca sonrisa a Kagome mientras el abuelo le robaba a Inuyasha su asiento, dejándolo a él recargado en la pared y el Dr. Maeda encendía la pantalla de rayos-x.
-¿Y cómo ha estado señorita Higurashi?- le preguntó con alegría, deslizando su fotografía de rayos-x en el cuadro.
Inuyasha roló los ojos.-Oh, estamos como si la vida fuera de color de rosa Doc. Su flanco sólo le duele como el demonio, pero solo un poco.- Le gruñó mientras su pie golpeaba el suelo.
El doctor asintió con simpatía, ya sea ignorándolo o simplemente no se había dado cuenta del sarcasmo.-Me temo que dolerá por un tiempo. Kagome se ha roto una de sus costillas. Miren aqui-El Dr. Maeda les señaló una mancha en el rayos-x y Kagome asintió como si ella supiera de lo que él estaba hablando, mientras que Inuyasha resopló silenciosamente.-Ésta costilla está rota. En realidad tenemos suerte de que se haya mostrado en la prueba de rayos-x.-Apagó la pantalla.-Realmente lo único que puedes hacer es ir a tu casa y descansar de uno a dos meses-
La boca de Kagome se abrió desmesuradamente.-¿Tanto tiempo?
Dr. Maeda asintió.-El hueso está casi hecho polvo Kagome, serás suertuda si sólo son dos meses. Eso también significa que no habrá escuela por un tiempo.- Dr. Maeda se sentó para anotar una prescripción para ella, perdiéndose por completo cómo la mirada sombría de Inuyasha se transformaba en una divertida con la idea de que ella no iría a la "scuela".-Estas son algunas pastillas para el dolor y le daré a tu abuelo instrucciones para tu cuidado. Sólo tómalo con calma y estarás levantada y lista para correr en menos tiempo del que imaginas.
Él arrancó la hoja del block y la puso en un folder para dársela a su abuelo- ¿Quieres que le diga a mi hijo que te lleve las tareas y los trabajos de la escuela?- le preguntó.
Kagome escondió una mueca. Hojo era. . .dulce. Pero aún así era muy molesto.-Eso sería genial.
Él asintió.-Se lo haré saber en cuanto lo vea.-hizo una pausa cuando pasó enfrente Inuyasha y movió su dedo enfrente de su cara.-Y usted joven, la próxima vez no mueva a una persona cuando crea que tiene una costilla rota. Pudiste haber provocado que se perforara un pulmón, lo cual la habría matado fácilmente.
Clic
Por favor, ¡No lo mates! ¡Lo necesito para los medicamentos para el dolor!
Le rogó Kagome cuando reconoció la forma tensa de Inuyasha
Él miró al doctor, pero afortunadamente no le dijo nada.
Kagome suspiró en alivio, mientras el doctor removía el IV de su brazo.-La morfina debería desaparecer en algunas horas pero debería durar lo suficiente para que consigas tus medicamentos en cuanto abran las farmacias. . .dentro de tres horas.-Él le confirmó cuando miró el reloj.-Déjame pedirle a una enfermera que te facilite una silla de ruedas y ¡estarán listos para ir a casa!
Dr. Maeda finalmente se fue, dejando que Inuyasha mirara su espalda. Sôta notó a su ídolo y rápidamente hizo una mueca también, aunque no estaba muy seguro de por qué Inuyasha estaba enojado.
Kagome respiró hondo y chilló cuando su costilla punzó. Inuyasha gimió, compartiendo su dolor pero no se acercó para tomar su mano y reconfortarla como él quería. Tenía el presentimiento de que su compañera no apreciaría esa clase de intimidad delante de su familia, por lo menos no aún.
El abuelo suspiró y se volvió a sentar en la silla de plástico, metiendo la prescripción en su bolsillo.-¿Ahora quién se hará cargo de todo?-murmuró, dándose cuenta de lo mucho que dependía de su nieta. ¿Qué se suponía que iba a hacer si ahora ella apenas si podía respirar sin sentir dolor?-Bueno, parece que el rufián tendrá que ganarse su estadía.-El abuelo decidió de repente con un asentimiento firme, ignorando la forma en la que la boca de Kagome se abrió.
-¡Abuelito!-ella protestó, sus costillas volvieron a arder.- Su nombre no es rufián, es Inuyasha, segundo ¿qué estadía? Él no vive en la casa-Hasta donde su familia sabía.- y no puedes solo esperar que él-
-Bien.-Inuyasha la interrumpió.-Me haré cargo de ella.
-Y de la casa. Y de la comida. Y de la limpieza. ¿Y de todas sus tareas?- El abuelo le confirmó.
-Todo. Haría cualquier cosa por Kagome. . .y su familia.-Él añadió debido a la mirada de su compañera.
El abuelo volvió a asentir.-Entonces está decidido, puedes salir de las calles para ir a nuestra casa con estadía gratuita mientras seas la nana de Kagome y el "amo" de llaves.
-¡ABUELITO!-Gritó Kagome antes de sisear por el dolor.
-Hecho.-Inuyasha accedió inmediatamente.
¡Deja de gritar!
Le ordenó desesperadamente.
Ya se que te duele, ¡solo cálmate y deja que me haga cargo de ti!
-¡Ésto va a ser tan genial!-Sôta celebró.-¡Inuyasha va a vivir con nosotros!
Al menos ya no me tendré que escabullir más por la ventana. Esto será divertido.
El abuelo se levantó.-Iré a ver en dónde está esa silla de ruedas.-Dijo antes de salir.
Inuyasha miró a Kagome antes de seguirlo.-Señor Higurashi.- Él le llamó en el pasillo.
El abuelo lo miró sobre su hombro, esperando a que Inuyasha hablara.
-Gracias por em. . .confiarme a Kagome.-Él estornudó, los químicos del hospital estaban jodiendo su nariz.
Él se encogió de hombros.- Eres barato.
Inuyasha casi se cae por la impresión y estornudó de nuevo, sus ojos empezaron a aguarse.-¿Entonces se la confiarías a cualquiera?- Él casi gruñó, el efecto se perdió por su nariz tapada. Maldito pasillo. Debió de haberse quedado en la habitación, en donde ese olor no estaba así de mal.
-Eres barato y reaccionaste de inmediato para salvarla.-El abuelo añadió. Volvió a asentir de manera firme.-Puedo confiar en ti.
Los brazos de Inuyasha estaban inmóviles mientras volvía a subir por las escaleras; Kagome estaba acomodada en su pecho.
¿Sigues bien cariño?
Kagome descansaba su cabeza en su hombro, tomando inhalaciones rápidas y no muy profundas.
La morfina se está desvaneciendo.
Ella gruñó, Inuyasha sintió la respuesta en el tirón de su propio flanco.
Inuyasha se quejó, sabía que las farmacias no abrirían hasta dentro de una hora. Doctor gilipollas.
Él miró por sobre su hombro cuando por fin alcanzó la cima de las escaleras y vio a Sôta estaba parado ansiosamente atrás de él.-Ve a dormir, yo me encargo desde aquí.-Le dijo, aún moviéndose lentamente.
Sôta corrió hacia su cuarto, feliz de que había sido absuelto de su responsabilidad, dejando a Inuyasha que miraba a Kagome, su mandíbula estaba tensa. Ella estaba muy pálida, y se veía tan frágil en sus brazos.
-Perdón compañera, esto es mi culpa.-Le dijo cabreado.-Si no te hubiera dejado sola-
Kagome roló los ojos.-O, ya sabes, tal vez si no hubieras decidido pelear. . .
-Keh.-Inuyasha se dirigió a su cuarto y cuidadosamente la sentó en su mesa mientras bajaba las colchas. Ignorando su mirada, la colocó de su lado lesionado, el doctor había mencionado que así la ayudaría a respirar con más facilidad.-Ese bastardo tenía el problema, no yo.-Ajustó la almohada debajo de su cabeza, preguntándose si era lo suficientemente firme para ella.
Kagome alejó su mano débilmente, no estaba acostumbrada de que alguien cuidara de ella.-Se que no he tenido la oportunidad de hablar contigo sobre las leyes modernas, pero es ilegal empezar una pelea en público.
La ceja de Inuyasha se arqueó.-¿Entonces puedo empezar una en privado?
Kagome gruñó.-¡Estás perdiendo deliberadamente el punto!-Espetó, tratando de luchar contra un bostezo.
La cara de Inuyasha se suavizó y puso un mechón de su cabello detrás de su oreja.-Solo trata de descansar compañera. Te despertaré cuando tus pastillas estén aquí.-Se sentó con las piernas cruzadas contra la pared y cruzó sus brazos sobre el pecho.-No te preocupes cariño, estarás a salvo.-Él miró su costilla, sus labios se apretaron.-Nunca volverás a ser herida.
Lentamente, los ojos de Kagome se cerraron.-Gracias Inuyasha.-Murmuró.
Inuyasha dejó caer su cabeza entre sus manos cuando Kagome se durmió, su dolor compartido fue desvaneciéndose cuando ella dejó de percatarse tanto de él. Demonios, ¿Por qué estaba haciéndole promesas que no podía cumplir? Él no podía prometerle que nunca sería herida, especialmente si la persona que lo haría después sería él.
No le debería de importar. Ella solo era una compañera, no había una fuerza cósmica que lo obligara a que él se enamorara de ella, o incluso de que le gustara.
Él le frunció el ceño, disgustado por la repentina ligereza en su pecho cuando notó su rostro tranquilo. Ella se veía tan inocente, como un angel.
Bueno le gustaba Kagome, ¿pero qué hay de Kikyo? ¿Qué hay con todos los planes que han hecho juntos? Kikyo no era su compañera, pero ella era la primera. ¿Eso no debería contar?
Se volvió tieso cuando Kagome frunció el ceño en su sueño, cada uno de sus nervios se exaltaron. Él se había unido a ella sin pensar en las consecuencias; él ahora podía sentir el vínculo entre ellos, creciendo fuerte cada día. ¿Podría ella sentir su culpa y dudas incluso durante su sueño?
Sacudió su cabeza firmemente. Su conección con Kagome no debería de importar. . .no importaba. Ahora que su compañera estaba fuera de peligro, se había calmado y se dió cuenta de que sin importar el Destino, o Dios, o lo que sea, él había escogido a Kikyo. Todo lo que necesitaba de Kagome era su absoluta confianza en él. Y eso era todo lo que iba a ser.
La frente de Kagome se frunció con angustia y el pecho de Inuyasha se apretó en respuesta.
Miroku sostuvo la cuchara para los labios cenizos de Sango, suspiró cuando ella se reprimió aún más.
-Sango, por favor, necesitas comer.-Le dijo Miroku.-Enserio, no es venenoso.-Acercó la cuchara a sus propia boca y tragó, el calor se esparció por su cuerpo.-¿Lo ves? Y es delicioso.
Si pudieran, los ojos de Sango lo hubieran apuñalado con dagas. Giró su cabeza tercamente e incluso si solo era para desafiarlo, estaba feliz de que había encontrado suficiente fuerza para hacerlo.
Volvió a sumergir la cuchara en la sopa y la llevó de nuevo hacia los labios de ella. Ella lo miró de nuevo con desprecio, sin moverse un centímetro.
Miroku dejó la cuchara en el plato y lo colocó en el suelo, rindiéndose solo por ahora.- ¿Quieres algo más?-le preguntó un poco desesperado.-¿Un sandwich? ¿Sushi? ¿Filete de ternera asado a la parrilla?
Sango lo miró con disgusto.-Me. . . alimentaré a. . .mi misma. No. . .quiero. . .nada. . .de ti.-Se forzó a decir.
-Sango, ¡Apenas tienes la fuerza para hablar! ¿Cómo se supone que te alimentarás a ti misma?-Le espetó, arrepintiéndose de sus palabras en el segundo en el que dejaron su boca y ella se cerró aún más.
Ella mantuvo su cabeza volteada, sus labios estaban presionados fuertemente.-Vete. . . al. . .infierno.
Él apenas podía sentir su enojo latiendo de su vínculo débil que habían logrado formar hace unos años atrás. El vínculo no era lo suficientemente fuerte como para que pudiera sentir algo más, solo su furia constante.
-Sango, se que estás furiosa conmigo, ¿pero qué más podría haber hecho? ¡Estabas tratando de matarlos!
Sango dejó que sus ojos se cerraran, la tensión desaparecía de su rostro para ser reemplazado por la preocupación.-Necesitan. . .ser. . .detenidos. . .antes. . .de que. . .ella pueda usarlos.-Ella murmuró, su cabeza se movió contra la almohada.-La necesito muerta. Y a él.
Miroku vio confundido a su compañera.-¿Ella? ¿Él? Sango, nunca habías mencionado nada de esto antes. ¿Quiénes son "ella y él"? ¿Te refieres a Kagome e Inuyasha?
Ella jadeó levemente, un pequeño rubor se estaba formando en sus mejillas.-Los necesito muertos. . .mi deber. . .mi maldición.-Derrepente se quedó sin aliento y sus ojos se abrieron de golpe.
Miroku puso su mano en su frente y siseó del dolor por el calor que irradiaba de ella.
-Oh demonios.-Murmuró mientras el sudor pegajoso se formaba en su piel. Ella tenía fiebre.
Por su maldito rosario.
Con una maldición, arrancó el rosario de su mano y lo lanzó a la pared, sin importarle de que su marca estaba a la vista del mundo.-Lo siento Sango. Nuca más.-se lo prometió antes de correr por trapos húmedos y por cualquier pergamino que pudiera encontrar sobre cómo salvar la vida de un compañero demonio.
Kagome empujó su cabeza contra la almohada, rezando por que el extraño sonido fuera solo un sueño.
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Ella frunció el ceño contra la tela, el dolor punzante en sus costillas la distraían de su sueño. Y ese maldito sonido.
Lentamente abrió sus ojos, más que lista en estar de muy, muy mal humor. No sólo sentía mucho dolor, esta cansada, confundida e incapaz de escribir una lista de preguntas para Inuyasha mientras aún le doliera respirar, ese maldito sonido tenía el propósito de perforar sus tímpanos.
La espalda de Inuyasha estaba en su campo de visión mientras el aplicaba Windex en sus ventanas y pasaba el trapo por el vidrio, poniendo tanta fuerza que la ventana rechinaba y dejaba enormes rayas.
Él se giró para mirarla.-Deberías de estar durmiendo.-le dijo casi con tono de acusación.
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Kagome frunció el ceño y cerró sus ojos para concentrarse, tratando de reconocer sus emociones conflictivas. Estaba feliz de ver que estaba a salvo y despierta, si; él también estaba preocupado de que ella no estuviera descansando lo suficiente y que se sometiera a un dolor innecesario. Y ahí había. . .¿algo más? ¿Culpa? ¿Determinación? ¿Resignación?
Amor. . .pero no completamente dirigido a ella
Un sentimiento dentro de ella le susurró, haciéndose más fuerte entre más se unía a Inuyasha.
Sus dedos recorrieron su frente y Kagome abrió sus ojos para ver a Inuyasha mirándola, una expresión pensativa en su cara.-Parece como si siguieras con dolor.-murmuró.-Tu abuelo debería de estar pronto aquí con tu medicina. No dormiste lo suficiente.-Repitió. Estudió su ropa, aún estaba usando los jeans y la ahora sucia camiseta que había usado ayer.-Necesitas cambiarte de ropa. Debí de haberlo hecho antes de haberte acostado. Kagome se enfureció por el mandato mientras él empezaba a recorrer sus cajones.-No soy un bebé que necesita que "se ponga ropa" para una siesta-¡ese cajón no!-Ella chilló, finalmente empezando a notar que sus costillas le dolían más cuando se enojaba.
Inuyasha suspiró y cerró el cajón de su ropa interior.-Bien, pero solo porque planeo verlas en ti muy pronto cariño.-Ronroneó, le dio su espalda mientras escogía alguna de sus camisetas.
Kagome roló los ojos, pero se quedó callada. Tenía muedo de que empezara a pelear con él, tal vez sin parar hasta que ella supiera todo.
Y aún no estaba segura si quería.
Ella miró a Inuyasha mientras envolvía una camiseta sobre sus hombros antes de buscar algo para cubrir sus piernas. Quería engañarse a sí misma por un tiempo más de que Inuyasha no le estaba ocultando algo. Sabía que era estúpido, peligroso y el infierno en sus nervios, pero ella necesitaba no saberlo aún, tener algo bueno en su vida sobrepasó su sentido común por una vez.
-Éstos deberían servir.-Se levantó, sus pantalones negros de yoga estaban en su mano.
Ella lo miró con cautela, sabiendo que en su condición ella iba a necesitar mucha ayuda. Lo cual involucraría mucho contacto físico con Inuyasha.
Tragó duro y se concentró en el dolor ardiente en sus costillas. Si flanco le dolía con locura, no había manera de que sus hormonas no se comportaran. Incluso si ella quisiera- que por cierto no era así ya que la Guía la aconsejaba en contra de ello-ella realmente no podía hacer nada con Inuyasha sin irritar su herida. Así que sip. Ella definitivamente estaría a salvo. Inuyasha movió la cobija y puso sus ropas encima de las sábanas.-¿Estás lista compañera? Tal vez duela.-Le advirtió.
-Ya duele.-Le dijo secamente y dejó que Inuyasha la levantara con cuidado.
Kagome se ahogó en su jadeo, dolor, rojo y caliente estalló en su flanco. Es como su alguien hubiera pinchado miles de fragmentos de vidrio en sus huesos y músculos y luego empezara a derretirlos. Ella trató de recuperar el aliento, solo para que con cada inhalación el dolor se profundizara.
Inuyasha juró y la acostó de nuevo con urgencia.-Joder. Ok cariño, ok, solo calmate.-Le acarició el cabello, sus dedos enredándose en el broche de plumas que le había puesto a noche anterior. Se lo quitó y esparció su cabello por la almohada antes de llevar su atención hacia su cara cubierta de sudor.
Su lengua tocó su mejilla, notando que el sabor de Kagome era casi ahogado por la sal.-¿Qué tanto te gusta esta camiseta?-sus labios tocaron su piel.
La camiseta en cuestión era blanca como la nieve y cubierta con tierra y manchas de pasto.-Probablemente es insalvable.-ella murmuró levemente irritada. Primero su vestido de verano favorito y ahora esto.
Inuyasha flexionó sus garras y con un movimiento limpio cortó su camiseta desde el cuello hasta el dobladillo. Mientras que su boca se abrió y ella quedó asombrada por él, quitó las mangas y jaló la tela, dejándola solo con su sujetador negro y sus moretones.
Sus labios se apretaron cuando miró las marcas azules y negras que estaban alrededor de su flanco antes de voltearla cuidadosamente para que su espalda estuviera contra la cama.
Kagome lo miró, resistiendo la urgencia de cubrirse.-Inuyasha. ¿Qué estás haciendo?
Él lamió sus labios, pero Kagome tenía el presentimiento de que no se debía que que fuera un pervertido calenturiento.-¿En qué estás pensando?-él le preguntó antes de encorvarse y trazar el moretón con su lengua.
Después de un momento, su piel absorbió los agentes curativos en su saliva y apaciguó levemente el palpitar.
-Tu costilla (lamida) no sanará (lamida) tan rápido como tu cuello lo hizo (lamida). Pero no debería (lamida) de ser tan doloroso (lamida) después de un tiempo (lamiddddddda).
Kagome suspiró, el doloroso calor en sus costillas se estaban refrescando unos grados. Su mano se movió para enredarse en las suaves hebras de su sedoso cabello. Olía ligeramente a champú de vainilla y se preguntó distraídamente cómo él había logrado descifrar cómo se usaba la regadera.
-Enserio eres útil.-Dijo soñadoramente e Inuyasha bufó con por la risa contra su piel.
-Confía en mi compañera. Solo vivo para verte feliz.-debajo de su mano, su cabeza se movía y no paró hasta que ella giró su cabeza para ver lo que era tan importante.
Apilados en una esquina de su cuarto estaban todos y cada uno de los animales de peluche que había ganado para ella. Él había regresado por ellos.
Kikyo frunció el ceño cuando miró el calendario. Ella debió de haber recibido una llamada por estas fechas. Se sirvió un segundo vaso de vino, lo necesitaba para poder lidiar con idiotas otra mañana. Quejarse, quejarse, quejarse era todo lo que hacían.
Kikyo se rió de repente, moviendo el vino rojo en su copa, dándose cuenta de su juego de palabras. Ella era tan chistosa. Y hermosa, inteligente, extremadamente poderosa, elegante y rica después de todos sus siglos de vida y decisiones cuidadosamente tomadas. Inuyasha debería de estar agradecido que que ella le permitía compartir el mismo aire que ella.
¿Entonces en dónde demonios estaba?
Tomó un violento sorbo de su copa. Ella no esperaba que le tomara tanto tiempo. Kagome Higurashi debería de ser increíblemente fácil de atraer. Su padre había muerto recientemente, su madre estaba loca, su familia entera dependía de ella y ella no tenía ninguna atención masculina.
Este Hojo Maeda no contaba, ella lo había checado.
Inuyasha debió de habersela ganado para estas alturas. ¿Cuál era el problema? ¿Él estaba tan oxidado después de haber estado 500 años en prisión? Sin embargo después de todo entrenamiento, él debería de ser el equivalente demoníaco de Casanova.
Ella frunció el ceño y miró de nuevo su calendario. Le daría más tiempo. Tal vez la chica Higurashi era frígida o algo.
El pelaje del gorila gigante era suave debajo de su mejilla, las ropas frescas la reconfortaban y el dolor no era tan malo gracias a las píldoras y al. . .tratamiento de Inuyasha. Kagome tiró de la toalla que estaba debajo de ella que impedía que el hielo se derritiera y mojara la cama y abrazó al gorila.
-¿Ésto es claro u oscuro?-Inuyasha preguntó, mostrando leta enfrente de su cara.
-Oscuro.-le dijo, apenas viendo los boxers grises de Sôta.
-¿Éste?
-Blanco
-¿Y éste?
-Inuyasha.-Kagome le dijo.-¿Eres daltónico?
Inuyasha se sentó de nuevo en las pilas de ropa que estaba haciendo.-No.
-¿Entonces hay alguna razón por la que necesites preguntarme la diferencia entre los colores?-Kagome preguntó con exasperación.
-Keh. Me estoy asegurando de que lo estoy haciendo bien.-Le respondió.
Inuyasha lanzó la playera blanca en la pila de ropa clara y cuando Kagome no protestó lanzó también una de color verde claro a la pila.
-Inuyasha.-Murmuró Kagome, apenas rompiendo la concentración que tenía en la lavandería.-¿Quién era ese hombre de anoche?
Inuyasha se congeló, y Kagome se preguntó si ella debió de haber esperado a que ella pudiera volver a escribir sus listas.-Él no es importante.-Él evadió la pregunta y lanzó otra playera en la pila de ropa clara.-Sólo un idiota que me hizo enojar.
-Mentiroso.-Kagome le contestó, mirándolo con firmeza.-¿Quién era él Inuyasha?
Inuyasha frunció el ceño antes de que pusiera las ropas de lado y metiera sus manos en sus mangas. Gruñó cuando se dió cuenta de que no cabían y terminó cruzando sus brazos sobre su pecho.-Fue una amigo. . .alguna vez.-Inuyasha finalmente admitió, su cabeza se inclinó.-Crecimos juntos, entrenamos juntos artes marciales y éramos compañeros de lucha.
Kagome lo escuchó de cerca y las voz que hablaba cuando él mentía no hizo acto de presencia.-¿Entonces qué pasó? ¿No deberías de estar feliz por verlo de nuevo?
Inuyasha descruzó sus brazos y puso una camisa roja en la pila de ropa oscura, obviamente necesitaba algo que hacer con sus manos.-Tuvimos una pelea antes de que me encerraran. Él estaba mal en algo y no lo quería admitir.-Inuyasha frunció el ceño y Kagome tuvo el presentimiento de que lago le estaba molestando.-Aunque el bastardo no debería de seguir estado enfadado.
Kagome se acomodó ligeramente sobre el hielo, tratando de encontrar un punto más fresco del que estaba acostada.-¿Puedo preguntarte algo?
Inuyasha movió su cabeza.-¿No me estabas preguntando cosas ya?
Kagome lo evadió.-Esto es más personal.
Inuyasha bufó.-¿Y las otras no lo eran?-suspiró cuando vio su mirada.-Está bien, pregunta.
-¿Cómo era estar dentro del espejo?-Kagome le preguntó, genuinamente interesada. De repente sonrió.-Puedo verte como si fueras Rapunzel escondido en un lejano castillo con ese cabello tuyo.
Inuyasha disminuyó sus movimientos y Kagome vio y sintió su instantánea renuencia. Él se encogió de hombros y lanzó un brillante calcetín rosa a la pila oscura.-No es una historia tan linda como esa.-Le advirtió, una camisa de naranja brillante y blanco siguió el camino del calcetín.
Kagome se acurrucó más cerca del gorila, sintiendo la urgencia de darle un abrazo a Inuyasha ante la mirada lúgubre en su rostro.-Dime de todas maneras.
Inuyasha finalmente puso la ropa en el suelo y sus manos trataron de volverse a meter en sus mangas. Frunció el ceño y las forzó a mantenerse quieras.-Bueno, es un espejo. Y los espejos reflejan imágenes de regreso, ¿cierto? Entonces, dependiendo de hacia donde el espejo mirara era con lo que vivía, hasta que el espejo fuera movido.-Se volvió a encoger los hombros, tratando de actuar casual.-Casi todo el tiempo estaba en salas o recámaras y podía tener algo suave para dormir y podía ver el mundo exterior.
-¿Qué pasaba con los tiempos en los que no estabas ahí, como en la bolsa de Dr. Saito?-Preguntó Kagome.
-Entonces era oscuro, sin aire y realmente caluroso con todo ese odioso terciopelo.-Lanzó accidentalmente un par de shorts de Sôta al bote de basura.
-¿Así que cómo saliste exactamente?-Le preguntó, pensando que tal vez ella no necesitaba una lista después de todo.
-Tú me liberaste. Tu sangre despertó la magia del sello en el espejo y al romperlo me liberaste.-Inuyasha puso una camisa azul en la pila oscura.-Estoy afuera de esa prisión debido a ti.
Kagome asintió mientras bostezaba.-¿Puedo preguntar algo más?-Preguntó adormilada, sorprendida de lo cansada que estaba.
Inuyasha empezó a reunir la pila de ropa blanca ya que había terminado de separarla.-Obviamente no puedo detenerte.
Kagome se acomodó aún más cerca del gorila, sus ojos se cerraron a pesar de su determinación de mantenerlos abiertos-¿Quién es Kikyo?
Miroku volvió a sumergir el paño en el bote de agua helada, poniéndose cada vez más preocupado por cada segundo que pasaba. Sango se estaba poniendo muy caliente, él casi se había quemado cuando le tocó la piel, ella estaba tan débil que ni siquiera podía moverse en su estado de fiebre y por primera vez en todos sus años juntos, la había oído gemir.
Miroku ojeó rápidamente en sus pergaminos, tratando de encontrar una solución, una pista, cualquier cosa que lo ayudara a arreglar esto. Lo que era peor, es que de acuerdo con estos malditos libros, ella ni siquiera debería de enfermarse.
Frustrado, Miroku empujó los antiguos libros y pergaminos fuera de su regazo, los cuales cayeron al suelo y se encorvó, cubriendo su cabeza con sus manos.
Esto es mi culpa. Debería de ser. De alguna manera, se las había arreglado para hacer que su casi inmortal compañera se enfermara de algo que ni siquiera se podía arreglar.
Maldita sea, él sabía que lo había arruinado pero nunca pensó que podía guiarlo a algo como esto.
Oh Dios. . .ella podría morir.
Miroku volvió a los pergaminos, rezando por que pudiera encontrar alguna manera de salvar a su compañera.
Un capítulo más. . .Inuyasha está empezando a dudar sobre el plan de Kikyo y Kagome está apunto de enterarse lo que Kikyo significa para él. Mientras que Miroku está empezando a sufrir por lo que le ha hecho a Sango :/
En el siguiente capítulo volveremos a ver a Koga y un personaje, que no ha aparecido formalmente, brindará su ayuda. Nos vemos en el siguiente cap :)
