Para Llamar a un Compañero
Esta historia no es mía, es de Penthesileia la cual fue muy amable en dejarme traducir su fic, el cual originalmente está escrito en inglés. Espero que les guste tanto como a mí. Si quieren leer la historia en su idioma original les dejo el link:
w w w . fanfiction s / 4627810 / 1 / To - Summon - a –Mate
solo tienen que quitar los espacios.
Tiene contenido fuerte, lean bajo su propia responsabilidad.
Aviso-Yo no soy dueña de Inuyasha y no estoy haciendo dinero con este fic.
Noviembre 7
Kagome estaba acostada, mirando el techo. La luz del amanecer transformaba la pintura en un azul extraño. Sus costillas le dolían y ya había pasado un tiempo desde que se debió de haber tomado las pastillas para el dolor, pero la tensión en su cuarto la dejaba presionada fuertemente contra su cama.
Inuyasha se recargó en su cama, su cabello plateado apenas era visible por el rabillo de su ojo. Se sentó derecho y miró hacia el frente. Kagome quería tocarlo, pero el silencio la estaba aplastando.
Ella cerró sus ojos y su mano la cerró en puño. Ella nunca debió de haberle preguntado sobre Kikyo. ¿Qué había pasado con sus planes de solo olvidar sus dudas y disfrutar de ser consentida por primera vez desde la muerte de su padre? Pero no, en cambio de apegarse a su plan, ella solo escupió la pregunta más estúpida en el mundo entero. Jesús, ¿qué estaba mal con ella?
Y ahora estaban los dos ahí, bien despiertos pero prestaban más atención al silencio incómodo en lugar del otro.
Ella detuvo un gemido, por miedo a quebrar el silencio que los rodeaba. ¿Cuándo había oído de Kikyo? Era esa maldita voz de nuevo, su susurro se volvía cada vez más fuerte cada día. Le decía con más frecuencia cuando Inuyasha estaba mintiendo, cuando Inuyasha estaba contento, cuando Inuyasha la miraba y ahora le estaba diciendo los nombres de sus novias.
¿Qué se necesitaba hacer para que se callara?
BIIIIIIIIP BIIIIIIIIP BIIIIIIIIIP BIIIIIIIIP
Kagome dio un saltito, Inuyasha se paró rápidamente, sus garras listas y sus colmillos desnudos mientras que la alarma del coche se volvía loca.
Kagome chilló y su mano se posó sobre su costilla, el movimiento repentino causó que el dolor volviera con más fuerza. La cabeza de Inuyasha volteó rápidamente sobre su hombro, sus ojos dorados estaban amplios y frunció el ceño al mirar su mano.
Se gruñó a sí mismo mientras se arrodillaba y movía delicadamente su mano.
-Siembre en problemas.- Se quejó antes de subir su playera y acercar su boca a los moretones.
Kagome se quedó quieta mientras su lengua la acariciaba, un calor gentil se extendía por su toque delicado. Ella recordó la forma en la que Inuyasha había golpeado a Koga y lo mandó a volar. La mano que descansaba tan casualmente en su muslo podría fácilmente aplastar sus huesos en polvo y aún así, él era tan cuidadoso con ella. Como si fuera algo precioso.
Inuyasha se alejó después de darle un pequeño beso después de haber había cubierto fondo toda su piel, dejando sus moretones brillantes con la luz de las primeras horas de la mañana. Él se sentó despacio en su cama, tratando de no incomodarla. Ella lo miró, mientras él le devolvía la mirada, la alarma del carro al fin se había apagado.
-Kikyo era una mujer que conocí antes de que fuera encerrado en el espejo.-Inuyasha dijo sin advertencia antes de que el silencio los volviera a invadir.-Ella era una miko muy respetada. Su poder y belleza la hacían conocida, no sólo en el Oeste, pero también en otras tierras. Me enamoré de ella cuando ella estaba visitando la corte de mi hermano. No era completamente inaudito que un demonio encontrara a su compañera o compañero con poderes sagrados así que yo esperaba. . .-La voz de Inuyasha se fue por un momento, su mano se estiró para tocar ligeramente su cabello.
-Tu querías que ella fuera tu compañera.-Adivinó Kagome, ignorando el nudo que se formó en su estómago.
Inuyasha asintió.
-Estaba planeando casarme con ella de la forma humana pero luego fui encerrado. Y nunca la volví a ver.
A pesar de los celos que vibraban en su interior, Kagome puso suavemente su mano sobre la de él.
-Lo siento.
Inuyasha se movió, incómodo, pero dejó que su mano descansara debajo de la de ella.
-Fue hace mucho tiempo. Pero no es fácil olvidar.
La mano de Kagome lo apretó.
-Y no deberías. Ella era alguien a quien amabas, ella siempre debería de tener un poco de tu corazón.-Sus ojos se entrecerraron.-Pero no todo.
Inuyasha la miró con una expresión ilegible. Antes de que ella pudiera parpadear, sus labios estaban cubriendo los suyos y besaba el tenso silencio para hacerlo desaparecer como si estuviera poseído. Sus colmillos mordían ligeramente su labio inferior, pidiendo permiso para entrar y arrasó su boca con un gruñido hambriento. Sus manos se cerraron en sus hombros mientras el calor la superó, no se parecía al calor gentil que se había presentado anteriormente. Si ella pudiera estar más caliente, su cama estaría en llamas.
Él rompió el beso con renuencia y se acomodó a su lado.
-Duerme. Necesitas descansar.-Su brazo la rodeó, justo debajo de su pecho y él acomodó su cabeza cerca de la curvatura de su cuello.
-¿Inuyasha?
-Mmmm
-Si te hubieras quedado con Kikyo ¿Qué hubieras hecho si me hubieras encontrado?-Preguntó antes de que el sueño se la llevara.
Sintió que Inuyasha se encogió de hombros.
-Kikyo era humana, así que no hubiera importado ya que tu estabas 500 años en el futuro. Ella estaría muerta para cuando te conociera.
Kagome frunció el ceño ligeramente, algo la molestaba, pero ya que la voz no estaba siendo específica. La ignoró.
-Aún así, no lo hubieras sabido.
-Trataría de ignorarte, pero compañera, no creo que eso podría funcionar.-Inuyasha se movió aún más cerca.-Duerme.
Kagome dejó que sus ojos se cerraran, el silencio incómodo se había ido.
Los pergaminos y los libros antiguos descansaban en una pila cerca de los pies de Miroku, abandonados temporalmente mientras él escribía furiosamente en su laptop que estaba en sus rodillas.
HombreDeLaIglesia007-
¿Cómo puedo curar a una compañera demoniaca que se enfermó por estar mucho tiempo en las cuentas de subyugación?
Miroku presionó la tecla de Enter para enviar su pregunta en el grupo de Yahoo! Antes de volver a la ventana en donde se encontraba una página de enciclopedia de demonios.
Mantenía parte de su atención en Sango mientras presionaba las teclas y escribía Hiraikotsu en la sección de búsqueda de armas, la máquina sonaba mientras trabajaba con su petición.
Tomó un pequeño cuenco y dejó caer un poco de agua fría en la frente blanca de Sango, el agua se convertía en vapor casi inmediatamente al contacto. Se había dado por vencido con la tela después de que ésta se prendiera en llamas.
Miró de nuevo la pantalla de la computadora y casi se cae de su asiento cuando la imagen de un boomerang gigante apareció en la página de internet.
Emocionado movió el cursor, pensando que finalmente hubiera encontrado a antigua arma de Sango.
El Hiraikotsu es un boomerang gigante hecho con huesos de demonios. Los boomerangs no eran un arma muy común pero muy respetada, debido a la gran cantidad de habilidad que necesitaba el guerrero a usar uno. Las aldeas de cazadores de demonios eran conocidas por utilizar este tipo de arma, pero solo algunos lograban usarla de manera competente. El portador más famoso del boomerang fue una mujer cazademonios que luego se convirtió en la guardiana de Midoriko antes de desaparecer misteriosamente. Su boomerang, el Hiraikotsu es una de sus pocas armas existentes.
Miroku casi soltó el aire de golpe. Esta mujer cazademonios debe de ser Sango. Tenía que conseguir este boomerang para ella. Tal vez sería un camino largo para su relación.
Si ella sobrevivía.
Él no había sido capaz de encontrar algo en los pergaminos, su única esperanza estaba en los demonios y sus compañeros que estaban en el grupo la Vida Demoníaca Yahoo! No sabía qué haría si no tenían una respuesta para él.
Suspiró, regresó a demonpedia, tratando de encontrar algo interesante para distraerlo. Se desplazó hacia abajo, interesado en los links relacionados y sus cejas subieron cuando dos nombres saltaron frente a él.
Naraku
Kikyo
Vagamente recordaba a Kikyo como una gran miko de su tiempo, y Naraku era uno de los ángeles caídos originales. ¿Qué tenían ellos que ver con Sango?
Revisó de nuevo la forma mortalmente inerte de Sango, picó el link azul de Naraku.
-Me has traicionado.-Inuyasha anunció con una voz solemne.-Me dijiste que no amarías a alguien más, me dijiste que podía confiar en ti y ahora te encuentro en los brazos de él.
-Santos, ¿cómo te atreves a acusarme? ¿Cómo te atreves a condenarme?-Inuyasha continuó con voz estridente.-Sólo estaba abrazando a Julius mientras que estabas en la cama con Sofía.
-No sabes nada.
-¿No? ¡Yo se que no te volveré amar después de esto!-Ellen giró sobre sus tacones y caminó hacia la puerta antes de que fuera detenida abruptamente por la mano de Santo en su codo.
-No Ellen, no. No lo hagas. No dejes de amarme.
Kagome miraba hechizada a Inuyasha mientras hacía una pausa, leía en voz alta el libro que tenía en las manos. Su brazo libre se disparó, moviéndose salvajemente mientras leía La dueña forzada del magnate griego. Ella le sugirió que leyera en voz alta sus libros favoritos de Harlequín como una broma, nunca creyó que en realidad lo haría.
Inuyasha paró y la miró.-¿Estás poniendo atención? No estoy leyendo esto para mi, ¿Sabes?
Kagome se forzó a dejar de ver sus labios.-Claro que si Inuyasha. Estás leyendo hermosamente.-dijo mientras su mirada regresaba a su boca.
Inuyasha roló sus ojos.-Feh. Como sea, Santos blah, blah, blah y luego la miró antes de decir, "Tu no"-
-¡Oye! ¿Qué demonios es el blah, blah, blah?
-Eso era cuando no estabas poniendo atención.
Kagome frunció el ceño.-Eso no puede ser. Estabas hablando de cómo Santos le rogaba a Ellen para que lo siguiera amando.
Un pequeño sonrojo cubrió sus mejillas.-Eso era el blah, blah, blah.
Kagome lo estudió con la mirada.-Apuesto a que no.
-Feh. Como quieras, soy el que tiene el libro.-Lo movió con burla enfrente de ella mientras lo observaba, ella sabía que le dolería tratar de tomarlo. ¡Pero oooooo lo pagará cuando ella pueda moverse!
Kagome movió su mano.-Termina con eso.
Inuyasha paró por un momento, preguntándose si debería ignorar esa orden antes de decidir si él realmente quería saber qué pasaría con Ellen y Santos. Aclaró su garganta.-¡No me dejarás Ellen! No te dejaré, no puedo dejarte-Inuyasha paró a la mitad de la oración, su nariz se movió cuando un horrible olor lo alcanzó.
Kagome frunció el ceño.-¿Inuyasha? ¿Pasa algo malo?
Inuyasha se congeló, el olor se volvía más fuerte.
Kouga mantuvo sus manos arriba mientras entraba al cuarto.-Por favor chucho, no me dejes detenerte. La historia se estaba poniendo buena.
Con un gruñido, Inuyasha se lanzó contra Kouga, sus ojos se tiñeron de rojo mientras lo tomaba del cuello contra la pared.-Tu.
-Yo.-Kouga resopló sin parpadear.-Vengo en paz estúpido. Sólo quería hablar, pero no has dejado esta maldita casa desde hace casi dos días.
Inuyasha gruñó, sus ojos se volvieron más oscuros al notar el destello de miedo en el aroma de Kagome.-Error.-le ladró, su lado de demonio le gritaba que desgarrara a Kouga por atreverse a entrar al cuarto de su compañera herida.
Kouga jadeó cuando vió las garras de Inuyasha que presionaban peligrosamente cerca de su garganta.-Vamos tonto, no quieres matarme enfrente de ella.
Inuyasha miró la ventana cerrada, debatiéndose si lanzarlo a través del vidrio o jalarlo por el cabello hasta la puerta principal.
-Déjalo hablar Inuyasha. Quiero oír lo que tiene que decir.-Le pidió Kagome.-Siempre puedes matarlo después.
Las manos de Inuyasha se apretaron ligeramente, antes de rendirse ante el deseo de su compañera y soltarlo. Por ahora. Dió un paso atrás para estar frente a Kagome, garras afuera y la mente firmemente a la defensiva por si había una pelea, ella no volvería a salir herida.
Kouga se estiró la playera y pasó una mano por su cabello, arreglado cualquier daño que la riña pudiera haber causado. Se inclinó ligeramente en la dirección de Kagome.-Gracias señorita.
Inuyasha mostró sus dientes.-Querías hablar, entonces habla.
Kouga se reclinó en el escritorio de Kagome e ignoró el gruñido silencioso de Inuyasha.-Quería disculparme primero. Por el insulto y la lesión de tu compañera.-Se inclinó de nuevo.-Si hubiera sabido que serías tan estúpido como para fusionar mentes con ella durante nuestra pelea, hubiera sido más gentil contigo.
La conquista de la virgen española salió volando cerca de Inuyasha y golpeó a Kouga en el rostro antes de que Inuyasha moviera un músculo.-Yo fui la que fusionó nuestras mentes, idiota.-Kagome le contestó.-Y tuviste suerte de que Inuyasha fuera gentil contigo, sino estarías encerrado en una habitación de hospital en algún lugar, llorando como un bebé.
Kouga la miró, su boca y ojos abiertos, su nariz estaba ligeramente roja en el lugar en el que el libro lo golpeó.-. . .Acaso acabas de decir. . .quiero decir. . .¿Española?
-Termina con eso.-Le ordenó, tentada a dejar que Inuyasha se encargara de él.
La boca de Kouga tembló por un instante antes de que se cerrara firmemente y se volteó hacia Inuyasha.-He estado pensando, y quiero saber, ¿a qué demonios te refieres cuando dijiste que no habías traicionado a nadie?
-¿Qué crees que significa? ¡Es exactamente como suena! Yo. No. Traicioné. A. Nadie. No tengo la menor idea de lo que estás hablando.
Kouga frotó su nariz antes de subir una ceja.-Eso no fue lo que escuché.
-Entonces, ¿por qué no me explicas lo que escuchaste? Porque hasta donde Inuyasha y yo sabemos, él fue encarcelado injustamente.-Dijo Kagome, mientras tocaba otro libro.
Kouga se veía molesto.-¿Cuándo tu compañera se convirtió en tu boca? ¡No me lances eso!-Alzó sus manos cuando Kagome levantó el libro.
Colocó sus manos sobre el escritorio cuando ella bajó el libro.-Bien, ya que eres tan insistente en negarlo, chucho. . .-se movió para estar más cómodo en el escritorio antes de empezar.-500 años atrás, Midoriko y la señorita Kikyo nos dijeron que tu habías tratado de robar objetos vitales de los cofres de tu hermano, un objeto mágico que podía poner en peligro a los demonios y humanos. Peor aún, no intentaste hacerlo por ti mismo, usaste a la señorita Kikyo para tomarlo. Por tus crímenes, Midoriko te selló en el espejo en el que sólo un descendiente suyo podría liberarte.
Inuyasha miró a Kouga.-¿Y tú creíste eso? Demonios, creí que me conocías mejor que eso Kouga.
Kouga mantuvo su cabeza arriba, al inicio de su cuello empezó a sonrojarse.-Lo creí, porque es verdad. Después de que Kikyo estuvo por todo el lugar quejándose por lo que había pasado, demonios, hasta tu hermano empezó a creerlo y dejó que el castigo de Midoriko se mantuviera.
Inuyasha saltó ligeramente, aunque sólo Kagome lo notó.-Eso es una maldita mentira. Nunca traicionaría a Kikyo o a mi hermano. ¿Y qué demonios era ese "objeto mágico" que robé traté de robar?
-Ni Midoriko ni Kikyo fueron específicas. Pero los demonios siempre hemos pensado que fue la perla.
La espalda de Inuyasha se tensó.-Idiota. Ya no existe esa perla.
Kouga roló los ojos.-No, tú eres el idiota. Sesshomaru y Midoriko pudieron haber hablado mucho sobre cómo la destruyeron, pero nosotros sabíamos. No tengo duda, la perla aún existe.
Kagome movió su mano.-Oigan, humano ignorante por aquí. ¿Qué tiene la perla de especial?
Kouga chasqueó la lengua.-¿Aún no le has contado nuestra historia chucho?
Inuyasha lo ignoró.-La perla es como las cuentas de oración. Contenían al peor demonio en el mundo antes de que fuera finalmente destruida.
Kouga resopló.-Sal de debajo de tu piedra idiota. Naraku es demasiado fuerte como para ser asesinado. Es por eso que tu hermano tenía esa lujosa, subterránea, super secreta, protegida por Midoriko y la mejor cazadora de demonios, cámara del tesoro. Era para esconder la perla, no porque el Oeste era tan rico por el gobierno de tu hermano que necesitaba en dónde "guardar" sus riquezas.
-¿Naraku?-Kagome preguntó inocentemente, como si nunca hubiera escuchado ese nombre antes de que pudiera convertirse en una pelea a gran escala. Kouga sacudió su cabeza.
-Es lo más cercano que existe al diablo, señorita. Él era tan malvado que el Señor Sesshomaru lo tuvo que encerrar en la perla porque era demasiado poderoso como para matarlo. Y no le creas a Inuyasha, está ahí afuera.
-No lo está. Sess me lo dijo en persona, él había encontrado la forma de matarlo, así que lo hizo.
-Tu hermano mintió.-Dijo Kouga lentamente como si estuviera hablando con un idiota.-Y aún no me has convencido de que no has hecho nada.
Los músculos de Inuyasha se tensaron.-Claro que no lo hice. Hasta donde yo se, fui encerrado porque Midoriko estaba celosa de mi.-
-Espera, espera, espera, ¿dilo de nuevo? ¿celosa de ti? ¡JA!-Kouga rió con todas sus fuerzas.-Esa es buena cara de chucho, jajajajajaaaaaaaa. ¿De dónde salió eso? ¡Auch! ¡Bájale con los libros!
-Aún podía escuchar estando adentro del espejo.-Inuyasha lo interrumpió.-Esa es la única teoría que he escuchado.-Admitió.
-Debió de haber sido una broma. . .-Dijo Kouga pensativo.
-Pues, ¡debieron de haberlo inculpado! Inuyasha nunca haría lo que tú sugieres.-Kagome interrumpió la risa de Kouga.- De todos modos, ¿cómo decidieron que Inuyasha era culpable?
Kouga se encogió de hombros.
-Por la palabra de Midoriko. En la cámara de los tesoros de Sesshomaru, y en realidad en cualquier otro lado, ella era el juez, el jurado y el ejecutor.
La boca de Kagome se quedó abierta.-¿Así decidieron que Inuyasha era culpable? ¿Por la opinión de una sola mujer?
Kouga se movió nerviosamente.-Bueno, también estaba la señorita Kikyo. . .
-No te atrevas a sugerir que Kikyo tuvo algo que ver con esto. Nos amábamos, si ella tenía que decir algo en contra mía, fue a la fuerza.-Inuyasha la defendió.
Kouga se veía frustrado.-Ambas eran mikos-
-Demando un nuevo juicio.-Aunció Kagome mirando a Kouga, sin notar las bocas de Inuyasha y Kouga abriéndose.-Inuyasha fue injustamente castigado por 500 años, su reputación arruinada y no pudo casarse con la mujer que amaba. No puedo hacer nada por las otras dos cosas, pero demonios, ¡me aseguraré de que su nombre sea limpiado!
Inuyasha parpadeó.-Compañera. . .
Kagome levantó una mano.-No me detengas Inuyasha. Se que nunca traicionarías a alguien de la forma en la que este idiota está hablando, me aseguraré de que todos lo sepan también.
Kouga estaba sin palabras por un momento, antes de que casi riera con alegría y frotara sus manos.-Hombre, esto suena divertido. Tengo algunos contactos, pondré una fecha para el juicio.-Saltó y se puso de pie mientras Inuyasha se levantaba tan recto como una estátua, completamente sorprendido. Oye, si vengo con los detalles, ¿me volverás a lanzar contra la pared?
-Sí.-Inuyasha le gruñó. Kouga pensó por un instante.
-Entonces enviaré una carta.-Se acercó a la puerta silbando. Hizo una pausa antes de mirar sobre su hombro.-No estoy diciendo que te creo. . .pero espero que ganes Yash.
Inuyasha logró asentir ligeramente antes de que Kouga se fuera, la única indicación de que alguna vez estuvo ahí eran los libros esparcidos en el suelo. Kagome sacudió su cabeza con disgusto.
-Increíble. Que idiota. ¿Cómo un amigo tuyo podría pensar tan mal de ti? Debiste de golpearlo más fuerte Inuyasha.
Inuyasha la miró por un momento, y luego al momento siguiente estaba sobre ella, mirándola intensamente.-Me defendiste.-Respiró profundo.
-Um. ¿Esperabas menos? Ambos sabemos que no pudiste haber hecho algo así, así que vamos a encontrar quién te inculpó y porqué.-Hizo una pausa.-O nos mudamos a una isla en la que no hay demonios. El clima cálido sería agradable.-Ella reflexionó. Él lamió sus labios.
-Eres tan suertuda de estar herida en este momento.-Se acercó para darle un gentil beso en sus labios, aunque ella tenía el presentimiento de que se estaba conteniendo.-Te prometo que te lo compensaré luego.
Kagome lo miró, sus labios cosquilleaban en donde él los había tocado.-¿Estás sorprendido?-Le preguntó, sorpendiéndose a sí misma. Él asintió lentamente.
-Nunca antes alguien me había defendido. O que le gustara mis orejas. O que me cocinara el desayuno y no le pagaran por ello.-Se desvió, aún observando su cara como si quisiera memorizar cada ángulo. Kagome tocó su mejilla.
-Tu eres mi compañero, y te veo como un amigo Inuyasha.- Sonrió repentinamente.-Defenderte es como una segunda naturaleza para mí.
Inuyasha rió suavemente y descansó su cabeza contra su frente.
-También yo encanto.
…..
Miroku escribió sus notas, haciendo una nota mental de imprimirlas después para Kagome e Inuyasha. Tenía el presentimiento que las encontrarían tan interesantes como él.
Bueno, Kagome lo haría de todos modos. Inuyasha trataría de arrancarle la cabeza. De nuevo.
Miroku miró a su compañera, indefensa extendida sobre él. Estaba tan débil. Su pecho apenas se movía y vapor salía de su cuerpo, haciendo el aire arriba de ella borroso.
Él pasó las manos por su cabello de nuevo, despeinando sus mechones negros. Él no sabía qué hacer. . .
Entrelazó sus manos y descansó su mentón sobre ellas, pero no cerró los ojos como normalmente lo haría. En lugar de eso, siguió viendo a Sango.
-Querido Dios.-Empezó a decir.-Perdóname. He arruinado el regalo que me enviaste. No la entendía y yo. . .yo hice cosas imperdonables. Pero por favor señor, no te la lleves. Por favor, prometo que arreglaré las cosas. La haré feliz. Sólo cúrala. Por favor Dios, dame otra oportunidad.-Le rogó, sus dedos se tensaron.-O al menos. . .déjame abrazarla, por primera vez y última vez. No la dejes irse pensado que no era amada.
Esperó por un momento, el silencio lo aplastaba. Suspiró y dejó que sus manos se separaran. Tenía que ir por más agua para Sango-
Su laptop sonó repentinamente y sus notas fueron minimizadas. Lentamente, puso la laptop de nuevo en su regazo, notando que la página de su grupo de Yahoo! Se estaba cargando.
Su ceño se frunció. Ya había checado antes el sitio web veinte veces esa noche y no había obtenido ninguna respuesta. Ya se había rendido y vuelto a revisar sus pergaminos por tercera vez.
El sitio se cargó y su corazón saltó cuando vio un nuevo mensaje.
PeorBrujaDelOeste:
Tú estúpido idiota. Debiste de haber leído la versión actualizada de la guía de mano de compañeros. Necesitarás una miko para sanarla. Y pronto. Duhhhhh.
Maldito imbécil. El libro está por una razón, ¡Einstein!
Y hay un link en demonpedia para la miko con instrucciones para curar a tu demonio ya que la mayoría de los compañeros no son tan estúpidos como para casi matarlos con cuentas de oración. Tienes suerte de que tuviera tiempo para escribirlo rápido.
Ahora apresúrate y encuentra una. No creas que perderé el sueño por enviar a los cazadores de demonios tras de un imbécil como tu. ¡IDIOTA!
Miroku volvió a leer el texto, la esperanza lo llenó. ¡Podía salvar a Sango!
Sólo necesitaba que Kagome lo hiciera.
¡Hola a todos!
Aquí les dejo el siguiente cap de este fic :D
como les había comentado el año pasado, solo me será posible actualizar los fics en los que estoy trabajando durante el verano. Aunque tal vez al inicio del prox año podré actualizar algunos capítulos antes. Les agradezco su paciencia y que sigan leyendo esta historia que tiene un lugar especial en mi corazón. Así que no se preocupen, no pienso abandonar la traducción de "Para llamar a un compañero" ;)
¡Espero que tengan un gran verano y disfruten la lectura!
