Teaching History (is Old News)
Por You_Light_The_Sky
Traducción por Alyssa S.
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Capítulo 4
Ceremonia de Selección
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Cuando Potter irrumpe por las puertas del Gran Comedor, cinco minutos antes de la llegada de los primeros años, Tom sisea: —¿Dónde te habías metido?
—Aw —Hojas caen del cabello de Potter. Las grullas de papel que siempre lo acompañan siguieron su paso y dan vueltas alrededor de su cabeza, sacando las hojas. El suéter de ornitorrinco también regresó. Tom odia ese suéter—, ¿me extrañaste?
—No. Te perdiste la reunión de personal. Dumbledore estaba preocupado.
Para ser más específico, Dumbledore había interrogado a Tom sobre el paradero de Potter con una severa expresión. Probablemente pensaba que lo había matado y escondido su cuerpo en el Bosque Prohibido (cosa que era francamente insultante. Si ese fuera el caso, Tom ni siquiera dejaría evidencia alguna). La vieja cabra siempre protegía sospechosamente a su antiguo alumno favorito, generalmente sacando conclusiones cuando Tom interactuaba con Potter.
—Oh, rayos. Olvidé decirle que decidí tomar el tren hasta aquí.
—…El tren.
—Sip.
—…como el Expreso de Hogwarts.
—¡El mismo!
Las grullas sobre la cabeza de Potter asintieron en acuerdo a lo dicho de su amo.
—¿…Por qué? —Potter ya vivía en Hogwarts. Tom lo sabía bien. Ha estado atrapado con este imbécil en la misma oficina durante dos semanas. Afortunadamente, Potter dejó que Tom tuviera la habitación de arriba, decidiendo que una hamaca en la oficina sería lo más "cómodo".
—Bueno, ¡es una excelente forma de conocer a los estudiantes! Además, les dije a todos que yo era un séptimo año, ¡y me creyeron! Son tan jóvenes. Tan inocentes. Al menos los de primer año. Tuve que sobornar a los de mayor grado para que mantengan la boca cerrada.
Como si fuera una señal, Tom escucha a los gemelos Weasley gritar desde la mesa de Gryffindor. —¡Es bueno verlo allí, Profesor Harrykins!
—¡Es Potter para ustedes, sinvergüenzas! —Si Potter comienza a bromear con sus antiguos compañeros de escuela, Tom lo acusará con McGonagall y, con suerte, lograría el despido de Potter—. Como sea, ¿te gustaron los macarrones que hice esta mañana? Ahí fue a parar la mayor parte de mi chocolate.
Potter, en su eterna búsqueda de conducir a Tom a cometer asesinato, ha horneado cada mañana un tipo diferente de postre (probablemente manipulando su influencia sobre los elfos domésticos de Hogwarts) en un intento de "endulzar la actitud de Tom". Hasta ahora, Tom no ha tocado ninguna de aquellas "creaciones".
—…No me gustan los dulces.
—Claro, claro… encontraré algo que te guste comer, no te preocupes, Ryddle.
Antes de que Tom pudiera responder, Potter tomó asiento junto a él (… como siempre) justo cuando los primeros años marchaban por el pasillo.
La primera impresión de Tom ante este grupo de primeros años es… un leve disgusto. Son… pequeños. Muy pequeños. Algunos miraban el techo con asombro mientras que otros tímidamente tomaban de la mano a sus otros compañeros y se contraían con cada sonido (igual como hizo Longbottom durante la primera selección de Tom. Ahora que lo pensaba, Potter también estuvo allí. Potter era diferente en aquel entonces. Estaba más tranquilo.)
—Les tengo un poco de envidia, en realidad —reflexiona Potter—, me encantaría volver a ver Hogwarts por primera vez.
Tom… no podía estar contra ese pensamiento. Puede que no sea afectado por el sentimentalismo, pero Hogwarts siempre se sentía estable. Constante. La sed de aprender, saber más, con solo ver por vez primera el castillo, nunca ha sido la misma.
Cuando los primeros años llegaron a la mesa de profesores, varios de ellos se detuvieron y señalaron a Potter con horror y sorpresa. Potter solo movió de arriba a abajo las cejas y les dio un guiño. Los más débiles de los primeros años comenzaron a temblar mientras que otros palidecieron o fruncieron el ceño.
Potter se ríe por lo bajo. —Les dije a los más asustados que el sombrero los pondrá en Slytherin.
Tom bufó. Como si esos asustadizos tuvieran las cualidades para triunfar en la casa de las serpientes. —Era innecesario, tus predicciones siempre son incorrectas.
—¡No, no, solo observa!
McGonagall comienza a llamar nombres. —Abad, Hannah.
—Ella es un Ravenclaw —susurra Potter.
—¡Hufflepuff! —grita el sombrero.
Tom suspira.
—Creevy, Colin.
—¡Oh, ese es Slytherin!
—¡Gryffindor! —el sombrero vofica.
—Potter, ¿quieres parar?
—Dao, Soo-Lin.
—Ella es Gryffindor.
—¡Slytherin! —suelta el sombrero en la habitación.
—¡Ninguna de tus "predicciones" se hace realidad!
Pero Potter continuó susurrando sus predicciones hasta que Tom vio un patrón. Por cada estudiante que Potter llamaba Slytherin, el sombrero los clasificaba en Gryffindor y viceversa. Lo mismo aplicaba para los Ravenclaw que Potter predecía, los clasificaba Hufflepuff y ocurría el efecto contrario.
Tom entrecierra los ojos. O Potter era un experto leyendo a la gente o puede estar ocultando la verdad.
—¡Oh, y ese es un Hufflepuff! —Potter asiente a Blaise Zabini.
El sombrero dice: —Slytherin.
O no. Tom frunce el ceño por verse atrapado en otro bucle de pensamiento paranoico sobre Potter. Lo conocía desde primer año. Si Potter no ha mostrado ningún potencial hasta ahora, entonces debe ser el idiota que parece. O quizás debería aplicar la navaja de Occam. Tom debería dejar de buscar conspiraciones donde no las hay. Nadie en Hogwarts alcanza su nivel de intelecto, excepto -solo quizás-, Dumbledore.
Aun así… algo sobre Potter…
—¡Sean bienvenidos a otro año en Hogwarts! —Dumbledore da su tonto discurso habitual—. Como habrán notado, tenemos dos nuevas incorporaciones a nuestro personal. Puede que los reconozcan como antiguos estudiantes de último año, pero tengan la certeza que el profesor Ryddle y el profesor Potter le proporcionarán la mejor educación en Defensa Contra las Artes Oscuras y Adivinación, respectivamente.
El gran salón estalla en aplausos. Los gemelos Weasley, acompañados por el Weasley menor (una niña, para variar) silbaban y gritaban el nombre de Potter. Los Slytherin tintinean sus copas hacia Tom, mientras que algunos de los Ravenclaw y Hufflepuff lo miraban con mezclas de cálculo y asombro.
—¡Qué hablen! ¡Qué hablen!
Dumbledore los mira a ambos. —No me gustaría decepcionar a un público ansioso. ¿Muchachos? ¿Les gustaría decir algunas palabras?
—Claro —dice Tom suavemente. Esta podría ser una gran oportunidad para atraer a los estudiantes, para sembrar algunas semillas de confianza.
Él y Potter caminan hacia el podio.
—Saludos. Como muchos de ustedes saben, soy Tom Sorvolo Ryddle y enseñaré DCAO este año. Con la creciente tensión de varias facciones en todo el mundo, es esencial contar con un gran conocimiento en hechizos defensivos y sus componentes teóricos. Les enseñaré como dominar todos los aspectos y desbloquear su potencial mágico más profundo. Si se mantienen firmes, no deberían tener problemas para aprobar mi curso. Gracias.
Tom inclina su cabeza, satisfecho con los fuertes aplausos que recibe. Su antigua reputación entre los estudiantes como prefecto y -futuro- líder debería darle más autoridad que los otros maestros. Su discurso también fue lo suficiente vago como para atraer a personas curiosos que podrían buscar-
—Wow, ese fue un discurso elegante. El mío no va a ser tan importante. O genial —dice Potter, provocando diversas risas entre los estudiantes—. Para ser honesto, enseñaré adivinación. Es un poco útil. Y a la vez no. Pero habrá pasteles gratis en mis clases los lunes —varios aplausos sonaron —y, ¡oh! compartiré mi oficina con el profesor Ryddle hasta que terminen de reparar la oficina de Adivinación, ¡así que no tengan miedo de venir antes de las seis en punto! ¡Prometo que no morderé!
Tom responde frunciendo el ceño.
—Y antes que lo olvide… debo advertirles. Veo un pronóstico de flamencos en el horizonte.
A este punto, la mayoría de los estudiantes más jóvenes parpadean confundidos.
Potter asiente, serio. —Atacan de noche, ¿saben? Anhelan la carne joven.
—Um… —dice un joven de primer año, con una mano temblorosa—. Profesor, los flamencos son herbívoros…
En realidad, piensa Tom, los flamencos son omnívoros. Su dieta consiste en peces, insectos y… ¡maldito seas, Potter!
—No de ese tipo —continua Potter—, estos son productos de un experimento y vendrán a Hogwarts para reunir fuerzas con sus presas, antes de luchar contra los que los perjudicaron. Yo que ustedes dormiría con una jarra de berenjenas en escabeche hasta octubre, eso debería protegerlos. Ah, y-
—Disculpen —interrumpe Tom, alejando a Potter del podio—, el profesor Potter no se siente bien. Está delirando-
—¡-recuerden que mi horario de atención está abierto hasta las 6 de la tarde! ¡El profesor Ryddle estará encantado de proporcionar a los estudiantes indefensos sus propias berenjenas en escabeche!
—¡Cállate, Potter! —siseó, arrastrando a Potter devuelta a sus asientos dado que lanzar un hechizo silenciador sin varita saldría del decoro, sin contar que Dumbledore estaba mirando.
—¿Qué? ¡Te estaba consiguiendo más fans!
—Cállate y come tu tarta de melaza.
Eso hizo el truco. Al menos la ridícula imagen de Potter metiéndose tartas de melaza en la boca fue suficiente para convencer a los alumnos de que su profesor de Adivinación es un idiota. Dumbledore se encogió inútilmente de hombros mientras Snape los miraba a ambos solo porque Snape es un bastardo irracional.
—¡Oh mi Dios, mi favorito! —Potter gime indignamente.
Tom lo sabe. Potter solía acumular esas cosas en su bolso antes de la clase de Transfiguración.
—¡Algún día, lograré robarle la receta a Dippy!
—Por favor, no lo hagas —conociendo al moreno, intentaría dárselos a la fuerza solo porque son su comida favorita.
—Bien. Más para mí. A ver cuándo vuelvo a ser tan generoso. Tendrás que dar berenjenas a tus estudiantes solo.
—No habrá berenjenas, Potter.
Los estudiantes cercanos a él y Potter soltaron unas risas. Tom también los mira fijo. En lugar de encogerse de miedo, solo rieron con mayor fuerza.
Cuando Tom se haga cargo del mundo mágico, prohibirá las berenjenas y las tartas de melaza. Y las risitas.
Potter solo le sonríe de esa manera molesta, como si leyera cada pensamiento de Tom.
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—Entonces, ¿quieres saber la dirección de un buen proveedor de berenjenas? Porque las necesitarás cuando lleguen los flamenco-
—Ve a dormir, Potter.
—Pero de verdad necesitarás-
Tom lanza un hechizo silenciador a la planta baja.
Ah, el dulce silencio.
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Nota de traductor.
¡Muchas gracias por leer!
