Teaching History (is Old News)

Por You_Light_The_Sky

Traducción por Alyssa S.


Capítulo 7

School Days: Primer encuentro

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—Sígueme —el hombre que se hace llamar Albus Dumbledore extiende su mano y Tom desea poder hechizarlo. Pero no, Tom es un huérfano de once años al que aparentemente no se le permite comprar en el Callejón Diagon sin supervisión, así que por mucho que lo detesta, toma la mano del anciano.

Juntos salen del autobús noctámbulo (horrible modo de transporte, Tom juró que Dumbledore estaba escondiendo una risa cuando el cuerpo de Tom casi choca contra un asiento) a una calle marcada como Private Drive. Tom mira las hileras de casas blancas clonadas y aburridas.

—Este no es el Callejón Diagon—comenta Tom— Señor —agrega rápidamente, recordando la fachada que necesita jugar ahora.

—Excelentes habilidades de observación, Tom—Dumbledore acaricia su cabeza, haciendo que Tom haga una mueca y se retuerza. «No me toques, no me toques

Dumbledore solo tararea un poco, ajustando su sombrero torcido y escandalosamente brillante en su cabeza antes de empujar a Tom un poco hacia delante.

—Estamos aquí para recoger a uno de tus futuros compañeros de escuela. Si bien tiene guardianes que podrían escoltarlo, si así lo desearan, aunque ellos preferirían… —Dumbledore hace una mueca por primera vez desde que Tom lo conoce—. Bueno, lo mejor es no mencionarlo. En cualquier caso, espero que ustedes dos se conviertan en buenos amigos. Mientras más acompañado esté uno al hacer compras, mejor.

Tom casi se burla de los intentos de Dumbledore de hacerlo socializar, como si Tom necesitara arreglarlo. No necesita "amigos", ese es un concepto falso diseñado para usar a otros, para hacerlos sentir menos insignificantes en el mundo. No, no los necesita, para nada. Sin embargo, difícilmente rechazaría la oportunidad de conocer a otro niño mágico antes de que comience Hogwarts.

¿Será este chico como él? ¿Este niño también podrá hablar con las serpientes? ¿Hacer que otros cumplan sus órdenes? ¿Qué tan avanzados son otros niños mágicos en comparación con Tom y cuánto tiempo le tomará a Tom demostrar que él también es mejor que ellos? ¿Cuánto tiempo tardará Tom en destacar?

—Ah, ya llegamos—Dumbledore se detiene ante una casa con el número 4 clavado contra la puerta. El césped y las flores se veían demasiado cuidadas, demasiado bien cortados. Hay muchas posibilidades de que este otro niño mágico sea mimado, ruidoso y exigente.

Pero el niño flaco sentado con las rodillas contra el pecho, en los escalones de la entrada, hace añicos ese pensamiento.

—… ¿Harry? —Dumbledore dice.

El niño, Harry (honestamente, quien llama a su hijo Harry, es casi tan simple como Tom), casi tropieza cuando se pone de pie. Aunque si Tom tuviera ropa tan holgada y gastada como la de Harry, también podría tropezar. Harry parece como si el más mínimo toque pudiera romperlo. Todo parece empequeñecer a Harry, incluso Tom.

Cuando Tom mira de Harry al número 4 de Privet Drive, le cuesta creer que Harry venga de la misma casa. ¿Los guardianes de Harry son tan tacaños como el orfanato? Tom se pregunta si Harry es del tipo que comienza a llorar por cada queja contra él, como Amy.

—¿Dónde están tu tía y tu tío? —pregunta Dumbledore, y por una vez algo peligroso acecha en sus ojos brillantes.

—Um. Dentro, señor. Ellos, eh, tienen que prepararse para una fiesta en el trabajo —Los ojos de Harry van y vienen entre la puerta y Dumbledore, probablemente con la esperanza de que se irán sin confrontar a sus guardianes.

La boca de Dumbledore forma una delgada línea. —Tendré que hablar con ellos…

—No, por favor, profesor, están, eh, muy ocupados. Y odiaría atrasarlo más de lo necesario.

El rostro de Dumbledore se suaviza. —Realmente no es un problema, Harry, pero si insistes, los acompañaré a ti y a Tom al Callejón Diagon. La conversación con tus guardianes puede esperar hasta más tarde.

—Oh. Excelente. —Harry se tensa, volviendo a mirar la puerta, ansioso.

—Por cierto, este es Tom Ryddle. Él también nos acompañará. Al igual que tú, este año comenzará Hogwarts… espero que ustedes dos encuentren algo en común.

El rostro de Harry se vuelve esperanzado pero tímido. —Um. ¡Hola! ¡Soy Harry!

Él extiende su mano.

Tom solo frunce el ceño. —¿Y tú apellido?

—Bueno, eh… Puedes llamarme 'Harry', no me importa-

A sí. No te voy a llamar Harry, y ciertamente no me vas a llamar Tom.

—Oh. —La cara de Harry cae—. Es Potter.

Hm. No era mucho mejor que Harry.

—No te preocupes, Tom —interrumpe Dumbledore, cuando Tom no toma la mano de Potter— no parece muy aficionado a los nombres comúnmente conocidos. Hay miles de Tom solo en Gran Bretaña, ¿sabes?

¡Este viejo tonto entrometido! Tom espera que Dumbledore tropiece y sea atropellado por un autobús. Preferiblemente el Autobús Noctámbulo, solo como venganza.

Pero Dumbledore solo guiña un ojo, provocando una risita de sorpresa de Potter... cosa que probablemente es mejor que las feas y gruesas lágrimas de Amy, así que Tom lo tolera.

—¿Puedo tomar su mano, buen señor Potter? — Dumbledore se inclina en una ridícula reverencia, como si estuviera ante un gran Lord, provocando más risitas. Urgh.

—Ah, um, sí, gracias, profesor—Potter vacila al principio, pero lentamente toma la mano de Dumbledore, palideciendo un poco. Probablemente por lo frías que están las manos de ese hombre.

—Bien. Ambos, agárrense fuerte. No veo ningún muggle por ahí, ¡así que haré algo llamado aparición! Es como una teletransportación, ¿alguna vez has visto el pintoresco programa sobre Stars y un hombre llamado Scotty? —Potter solo se ve desconcertado mientras Tom frunce el ceño—. ¿No? Bueno, entonces les espera una sorpresa.

Antes de que Tom pueda cuestionar más a Dumbledore, todo color y paisaje parece arrugarse y desaparecer, y Tom siente como si lo estuvieran apretando y arrojándolo con violencia a través de una pequeña grieta en el espacio y el tiempo, todas las superficies presionan contra él, empujándolo de un lado a otro hasta que…

¡Crack!

Tom se tambalea y casi choca contra el suelo marrón. Esperen . ¿Qué pasó con el césped y el porche irritantemente perfectos?

Mira la mano que lo sostiene. Dumbledore se levanta serenamente, ayudando a Potter a levantarse. Potter, a diferencia de Tom, parece haberse soltado del agarre de Dumbledore y haberse lastimado los codos. Los feos anteojos de Potter están torcidos contra su nariz y Potter parece más un hada pérdida del bosque vestida en harapos que un niño.

—Aquí estamos, el Caldero Chorreante. Cuando se aventuren en el Callejón Diagon en el futuro -a la edad apropiada y con los guardianes apropiados, por supuesto-, tendrán que entrar por el Caldero Chorreante.

—¡Asombroso! —Potter se levanta de un salto. Es como si un interruptor se hubiera encendido, transformándolo de una cosa tranquila y fácilmente olvidable a la encarnación del deleite. Tom no está seguro de cuál lado es más molesto—. ¡Nosotros, de verdad nos teletransportamos! Quiero decir, ¡uh, aparecido! ¿Todos los magos pueden hacer esto, profesor? ¿Tom -quiero decir Ryddle- y yo también podremos hacer eso? ¡¿O es solo para magos especiales?!

Dumbledore se ríe. —La edad legal para obtener una licencia de aparición es de diecisiete años en el Gran Bretaña Mágico. Pero en otros países, como Tailandia o Singapur, los niños mágicos de trece años también aprenden a aparecerse. La mayoría de los magos y brujas pueden hacerlo si tienen un buen instructor. Pero incluso si nunca aprenden, no tienen de qué avergonzarse. Después de todo, existen otros métodos de viaje como volar. La aparición es más conveniente.

—¡¿Volar?! —Potter parece que se va a desmayar de la emoción. Tom casi espera que lo haga, aunque solo sea para callarlo—. ¿Como en las escobas? ¿O... o motocicletas? — Potter se detiene, como si hubiera dicho demasiado, y sus hombros caen hacia abajo—. Um, no es que las motocicletas puedan volar, señor.

—No veo por qué no—dice Dumbledore gentil—. Pero tendrías que obtener permiso del Ministerio de Magia para lanzar cualquier hechizo sobre objetos muggle. ¿Alguna otra pregunta?

—Oh. Um—Potter juguetea con sus manos—. Yo… quizás más tarde…

—¡Por supuesto! Pero si tiene curiosidad sobre algo durante nuestro viaje, ¡no dude en preguntar! Eso te incluye a ti también, Tom.

Tom solo sonríe, tenso.

Dumbledore los guía a través del pub de aspecto sucio, saludando a diferentes personas vestidas de manera extraña (Tom no ve el atractivo práctico de las túnicas. ¿No son difíciles de maniobrar cuando tienes que huir de los enemigos? Por otra parte, si todos los magos pueden aparecer como Dumbledore, tal vez la destreza física no sea importante en esta cultura). Potter sigue mirando con los ojos muy abiertos cada linterna flotante, cada taza de té que flota hacia el fregadero. Trucos de salón sencillos, en realidad, nada de qué maravillarse.

Pero luego Dumbledore los lleva a una pared de ladrillos. Solo... una pared de ladrillos.

—¿Están listos, muchachos? —Dumbledore sonríe, soltando la mano de Tom (finalmente).

Potter y Tom parpadean mientras Dumbledore golpea los ladrillos con su varita en un patrón. Increíblemente, los ladrillos se separan, uno por uno, como si una mano los estuviera tirando en el aire, y allí, más allá de la antigua pared, está el Callejón Diagon.

No había palabras. Tom ve colores en todas partes. Magos y brujas caminando con túnicas de diferentes colores, con paquetes flotando detrás de ellos. Algunas tiendas anuncian dulces que Tom en su vida había visto de dos metros de alto. Algunos comerciantes gritaban promociones en la calle: "¡Calderos de oro por 20 galeones, oferta única!" y criaturas se asomaban a través de las ventanas, cosas que Tom nunca había visto antes.

Quiere saberlo todo.

A su lado, la mandíbula de Potter está abierta de par en par y, por una vez, Tom no se siente molesto por el gesto plebeyo.

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Dumbledore los lleva al banco primero, recolectando oro de los goblins para Tom y Potter. El banco es un sitio impresionante, con una arquitectura que le recuerda a Tom la época romana. Se pregunta si los magos tuvieron alguna influencia en esa cultura.

Mientras tanto, Potter le susurra algo a Dumbledore y Dumbledore sonríe, antes de volver a la discusión con los goblins. Extraño, cómo los magos y las brujas dejaban su oro con los duendes. ¿Qué ganan los goblins a cambio de tal negocio? Tom espera que le quede suficiente dinero para comprar un libro de segunda mano sobre el tema.

Dumbledore deja a Tom y Potter en el vestíbulo, bajo la supervisión de un duende llamado Griphook, para conseguir su oro. El fondo fiduciario del orfanato debe ser un secreto guardado solo para los ojos del personal de Hogwarts.

—Um—habla Potter— ¿todos los bancos mágicos están administrados por duendes, Sr. Griphook?

Tom se pone rígido. ¡Por supuesto! ¡Debería haber intentado preguntarle a la fuente primero! Está tan acostumbrado a encontrar conocimientos por su cuenta debido a que está rodeado de idiotas todo el día. Escucha atentamente la conversación.

Griphook sonríe. —Obviamente. No hay mejores manos para el oro que nosotros.

—¡Guau! ¡Ustedes deben ser realmente buenos para proteger las cosas de la gente! Nunca antes había estado en un banco, pero de verdad me gusta este —divaga Potter, antes de detenerse y volver a bajar su vista a sus pies.

Griphook parpadea antes de inclinarse. —Me siento honrado de que Gringrotts te haya dejado una impresión tan memorable, joven mago.

Potter sonríe tímidamente y Tom se siente molesto de nuevo.

—¿Cuánto tiempo se ha encargado a los goblins de proteger el oro mágico? —pregunta semi-educadamente.

—Bueno—explica Griphook— ustedes, enanos, deberían comprender las atrocidades cometidas durante las guerras de los goblins, pero ustedes no lo escucharon de mí... Los magos nunca enseñan las cosas reales, así que les diré lo que sé y puedes volver para escuchar más si son inteligentes…

Pasan el resto de su tiempo de espera, escuchando el relato de Griphook sobre las guerras de los goblins y esta vez, cuando Potter sonríe tímidamente a Tom, no se siente molesto.

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Dumbledore regresa con dos pesadas bolsas de oro. Tom toma el suyo rápidamente y se sorprende por la gran cantidad. Sin duda, el fondo fiduciario de Hogwarts no tiene esta cantidad en su mano destinado para los niños que no tienen familia...

—Tenemos un patrocinador generoso este año—sonríe Dumbledore ante la pregunta tácita de Tom— que no aceptaría un 'no' por respuesta.

Potter se despide felizmente a Griphook antes de correr hacia ellos, y juntos, caminan hacia la tienda de varitas. Esta vez, Dumbledore no les toma las manos, pero Potter se aferra al borde de la capa de Dumbledore como un pájaro asustado.

Sin embargo, de un momento a otro, Potter se tropieza, chocando contra Tom y este casi lo golpea, excepto que Potter se pone tan pálido que Tom se pregunta si su piel podría caerse como papel dorado y envejecido.

—L-L-Lo siento —Potter se aleja de un salto, agarrándose a la mano de Dumbledore—No quise... quiero decir... tú solo... s-serpientes..

…Qué.

—O-oh no, n-no importa, yo solo, um, ¡deberías tener cuidado con los pájaros! ¡Si! Deberiacallarmeahora…

Tom entrecierra los ojos cuando Potter convence a Dumbledore de que siga moviéndose. Curioso. Qué extraño.

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Ollivander hace que Tom reconsidere sus nociones de "extraño". Si los magos actúan como Ollivander o Dumbledore, entonces Potter es aburrido en comparación.

El fabricante de varitas sigue murmurando que Tom es un cliente engañoso, habla sobre las onzas de sol y lluvia en él (Tom duda mucho que esa sea una forma legítima de medir la magia y, si lo es, ¿cómo Ollivander es capaz de medirla? ¿Usa alguna visión especial? ¿Y de algún tipo?) Aparentemente Tom es más relámpago reprimido con lluvia y dosis mínimas de sol, lo que sea que eso signifique. Además, Ollivander no deja de agarrar el brazo de Tom y tirar de él para tomar medidas. Es insufrible.

La pila de cajas sigue creciendo y en la cuadragésima varita, Tom comienza a apretar los dientes. ¿Por qué ninguna de las varitas lo elige? ¿Acaso no saben ya lo experto que es en la magia? ¿Acaso es mejor que estas varitas, es eso?

Dumbledore, ese viejo tonto ignorante, está leyendo una revista sobre tejer y silbanado 'El puente de Londres se está cayendo', maldito sea.

—No te preocupes—dice Potter en una voz tan baja que Tom se pregunta si está escuchando cosas—obtendrás una varita.

«No necesito tu lástima», casi dice Tom, pero recuerda el papel que se supone que debe jugar frente a Dumbledore, así que solo asiente bruscamente.

Ollivander comienza a balancearse hacia adelante y hacia atrás sobre sus talones con entusiasmo. —¡Oh, no he tenido un cliente tan difícil en mucho tiempo! Hmmm, me pregunto… —Ollivander mira de Dumbledore a Tom y a Potter— a veces el destino tiene una forma de dar la respuesta que está justo frente a nosotros... veamos... ¿dónde está esa nueva varita de plumas de fénix...?

Dumbledore levanta la vista de su revista justo cuando Ollivander coloca la varita en las manos de Tom y, por primera vez, Tom siente como si algo que le hacía falta hubiera encajado en su lugar, todo sintiéndose el aire. La conexión que tenía antes con la magia se siente más fuerte ahora, como si hubiera estado viviendo toda su vida escuchando ruidos ahogados solo para que las palabras claras fueran entendibles por primera vez en su vida.

—¡Excelente! Debería haber sabido que cualquier pluma de Fawkes iría a manos de un cliente complicado. Espero que haga grandes cosas con esa varita de Yew, ¡nunca antes había tenido una combinación como esa, Sr. Ryddle!

Tom asiente, la mente huyendo de la magia en el aire. Agarra su varita posesivamente.

—Ahora, para usted, ¿señor...?

—Um, solo Harry, por favor.

Ollivander mira el rostro de Potter. —…Sí, supongo que sería doloroso recordar a tu padre… Oh, no te sorprendas, te pareces a él, excepto por los ojos. Tienes los ojos de tu madre. Busquemos una varita, ¿de acuerdo?

Tom se desconecta mientras Potter pasa por el mismo proceso, aunque se da cuenta de que la pila de cajas de Potter crece hasta ser tan alta como la de Tom. Eventualmente, Ollivander se golpea en la cabeza y grita: —¡Espera! ¡El destino tiene la respuesta justo frente a mí! ¡Usted, Sr. Harry-truenos-y-sol, tiene la varita hermana del Sr. Riddle!

Dumbledore y Tom se quedan quietos justo cuando Potter toma la varita de plumas de acebo y fénix.

—¡Oh, maravilloso, simplemente maravilloso! El destino tiene planes para ustedes tres. ¿Sabías que el familiar de Dumbledore es un fénix? ¡El mismo fénix que donó las plumas que ustedes dos comparten! Algo muy raro. Se negó a dar más de dos. No puedo esperar a ver qué magia harán ustedes dos con sus varitas. ¡Qué tengan un buen día!

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El resto del día pasa con Tom mirando contemplativamente a Potter. Varitas hermanas. Tom no tiene idea de lo que eso significa, pero lo averiguará tan pronto como tenga acceso a una biblioteca. Pero por ahora, tendrá que ir a lo seguro y ser (Dios no lo permita) amable con el otro chico.

Es más fácil decirlo que hacerlo. Potter se mantiene cerca del lado de Dumbledore y Tom no puede evitar pensar que Dumbledore está haciendo favoritismo con la forma en que sigue complaciendo las preguntas de Potter. Pero alrededor de Tom, Potter es callado, tímido. Extraño.

Tom se sorprende gratamente cuando puede permitirse todos sus materiales sin usarlos de segunda mano, con mucho dinero de sobra. Lo guardará para el viaje de compras del próximo año. No se sabe cuánto tendrá el fondo el próximo año, pero al menos podrá pagar túnicas decentes y mezclarse más fácilmente en Hogwarts.

—Les estaré esperando aquí—Dumbledore les indica que se dirijan a Madame Malkin. Saca una bufanda larga, amarilla y violeta y comienza a tejer.

—Bueno, entonces, ¿nos vamos? —Tom le sonríe falsamente a Potter.

Potter vacila, pero lo sigue.

Madame Malkin es menos irritante que Ollivander, pero les habla como si fueran bebés. Tom quiere fruncir el ceño, «tenemos once, no dos», pero sigue usando su "dulce" sonrisa y espera que la medición termine pronto. Por qué Madame Malkin no puede callarse y hacer su trabajo en silencio está más allá de Tom. Podría tomar el mismo papel de Potter y quedarse allí en silencio.

Hay otro chico parado junto a ambos, luciendo aburrido y sarcástico con su cabello rubio pulido. El niño se pone de pie como si el mundo estuviera a sus pies, y Tom ya quiere tirarlo de su pedestal.

—¿También van a Hogwarts? —el chico exige en lugar de preguntar cuando Madame Malkin se va a buscar la túnica.

—Por supuesto. ¿Y tú?

—Obviamente. Hogwarts es la mejor escuela de todo Gran Bretaña Mágico. Mi padre quería que fuera a Durmstrang, pero mi madre insistió en que fuera a Hogwarts. Es lo apropiado. Mi familia ha estado en Slytherin durante generaciones. ¿En qué casa creen que estarás?

—… Solo en la mejor —dice Tom con cuidado.

Potter, por supuesto, no dice nada.

—Siempre que sea la casa adecuada. ¿Sabes siquiera cuál es la casa adecuada? —el chico entrecierra los ojos y los mira a ambos con creciente disgusto—… Nunca los había visto a ustedes dos antes... ¿Cuáles dijeron que eran sus nombres?

—Nunca lo dijimos —Tom aprieta los dientes.

—Bueno, mi nombre es Draco. Draco Malfoy —el chico se pavonea, claramente esperando algún tipo de reconocimiento. Entonces era una prueba. Una que Tom no tiene ningún interés en jugar.

Pero antes de que Tom pueda responder, Potter dice: —Oh.

Malfoy frunce el ceño. —¿Qué pasa?

—Bueno, esperaba a alguien... más alto... como el hijo Malfoy.

Las orejas de Malfoy se ponen rosadas. —Te haré saber que soy el niño de once años más alto que ha estado en la familia Malfoy-

—Fascinante—dice Potter con la misma voz inexpresiva— tu familia realmente debe preocuparse por su altura. ¿Quizás tienen un complejo de altura...?

—Tú-

—¡Tus túnicas están listas! —Madame Malkin entra—. Oh. ¿Está todo bien, chicos?

Malfoy abre la boca, la cierra, luego la vuelve a abrir antes de agarrar su túnica y salir furioso.

—Qué niño tan grosero—chasquea Madame Malkin—. ¡También se llevó sus túnicas! Esperen, les traeré algunas nuevos... ¡cuando vea a Lucius Malfoy, le facturaré el triple del precio...!

—...¿Cómo conoces a su familia? —Tom demanda. ¿La tía y el tío de Potter también son considerados brujos y magos adecuados? ¿Acaso el número 4 de Private Drive era una inteligente fachada para una vivienda mágica?

—Oh. Uh. No tengo idea de quiénes son los Malfoy. Solo... improvisé —Potter se mira los zapatos de nuevo.

—…Improvisaste.

—Bueno, quiero decir, parecía bastante egocéntrico, como si se suponía que supiéramos quién era, y pensé que con todo el oro de los magos, los duendes y los bancos, probablemente había algo extraño como la realeza con las personas mágicas, ¿no? Y cómo Malfoy solo estaba presumiendo y, perdón, no debería haber dicho nada.

—No... no, fue... inteligente.

Tom observa a Potter sonreír y piensa que, después de todo, tal vez tengan algo en común.

Ambos son excelentes mentirosos cuando quieren serlo.

::

Cuando es hora de irse, Dumbledore les ofrece una mano a ambos para aparecerse. Potter toma la mano de Dumbledore primero y luego le ofrece su propia mano a Tom.

—Ya que no te gusta Dumbledore—susurra Potter.

A Tom no le gusta tocar a nadie, pero si Potter fue lo suficientemente observador para notarlo, tal vez Tom debería comenzar a observarlo a cambio.

Después de todo, tienen varitas hermanas, ¿no?