Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Careful Love

.

.

Recuerda, Harry.

Te mereces a alguien que te ame solo a ti. Con locura. Con deseo. Con cariño.

Que no dudes jamás que te será fiel. Que sea tuyo y solo tuyo.

Es lo mínimo que mereces. Mereces a alguien que te ame a ti.

No a tu apellido, a tu dinero o a tu fama.

Mereces más que ese amor descuidado que ella te ofrece.

Mereces más que a veces. Tú, mereces un para siempre.

.

Todo estaba tan tranquilo...

Harry abrió los ojos despacio y admiró los pastos verdes de Malfoy Manor. Estaban bajo un árbol, justo encima de la manta que habían usado para su picnic. Frente a él, Draco aún dormía, usando su brazo de almohada, y, entre ellos, una pequeña copia de un año de Harry, dormía completamente desparramado usando el brazo de Draco como almohada también. Las manos libres de ambos estaban sobre el niño, abrazándolo, protegiéndolo inconscientemente.

Y Harry sonrió, porque él sabía que, cuando abriera los ojos, pequeños y preciosos ojos grises, iguales a los de Draco, lo verían.

Se preguntó si su padre se había sentido así, viendo una pequeña copia de sí mismo con los ojos de la persona que amaba, y se sintió aliviado de saber que su bebé tenía la edad exacta en que él había perdido a sus padres; pero, contrario a su progenitor, el pequeño Orión tenía a ambos padres durmiendo tranquilamente a su lado, en un común fin de semana. No había un Lord Oscuro matando gente, no había nadie persiguiéndolos para lastimarlos. Solo el sol, el pasto, el viento, los sonidos de las aves cercanas, y una pequeña familia disfrutando de sí misma en un día de verano.

Había pasado un tiempo, entre la desconformidad de los Weasley y los Malfoy, pero por fin estaban ahí. Draco no lo amó desde el principio, Harry probablemente tampoco, pero ambos habían puesto de su parte y ahora estaban inevitablemente enamorados. Con dulzura, Harry libró la mano del agarre de su hijo y libro el cabello de la frente de Draco. Nunca, mientras estuvo en su alacena, pensó que su vida sería así. Pensó que no tendría nada y aún cuando fue creciendo, aún cuando obtuvo el cariño de los Weasley, el de Ginny, el de sus amigos... había un vacío que se hacía más y más grande conforme la guerra avanzaba y perdía personas. Pero ahora el vacío se había ido y había sido reemplazado con calidez, seguridad y cariño. Incluso si los demás se enamoraban y se alejaban de él, incluso si las cosas no iban a su favor y se volvían difíciles, él sabía que tenía a Draco, y siempre estaría ahí. El amor que Draco le daba a Harry era diferente a los de las demás personas. No había surgido espontáneamente o por instinto, fue una decisión, y como tal, Draco había trabajado en ella para dar lo mejor de si mismo. Harry también. Empezó con pequeños chocolates calientes en los días lluviosos, con sonrisas de aliento cuando Harry subía a dar un discurso que no quería dar. O apretones de mano, y susurros tranquilizadores cuando Draco empezaba un nuevo proyecto. Creció con cada abrazo que se dieron uno al otro, y suaves caricias a su cabello, cuando querían ser mimado. Con peleas a gritos cuando no estaban de acuerdo, con disculpas avergonzadas exclamadas suavemente. Se desarrolló con besos apasionados, caricias ansiosas y días en cama. Se reafirmó a si mismo, día tras día, a través de palabras cortantes e hirientes de personas que no aprobaban la relación. Y había sido confirmado nuevamente cuando un pequeño niño, un niño de ambos, había sido procreado en el cuerpo del rubio. Un niño que, ahora dormía entre él y su pareja, dulcemente, como si nada en el mundo pudiera herirlo.

Era el tesoro de Draco, era el tesoro de ambos.

Harry no podía estar más agradecido con ello.

Este, este es el amor que él dijo que merecía.

Conforme el tiempo pasó, el gryffindor comprendió lo que Draco realmente había dicho aquella noche, en aquel pasillo de Hogwarts. Ten cuidado a quién eliges amar. No lo había pronunciado con esas palabras, no lo había dicho exactamente, probablemente porque el Harry de esa noche se hubiera enfadado y arremetido en su contra, creyendo que solo lo molestaba. En cambio, había dicho las palabras exactas, para que Harry comprendiera cómo esa decisión afectaría su vida futura y su felicidad de formas que no podría imaginar. Lo retó a preguntarse si era lo que quería, lo que merecía, lo que deseaba... Y aunque al final, había soltado algo a lo que se había aferrado por mucho tiempo, dejarlo ir fue el mejor regalo que pudo darse a si mismo. Nunca más volvió a sentir celos de aquella dolorosa manera, ni a preguntarse si era suficiente para alguien. Draco había sido diferente a Ginny. Más estable. Más centrado. Menos indeciso. Si Draco decía sí, era sí. Si decía no, era no. A partir de ello, a veces, Harry lograba hacerlo cambiar de opinión; pero solo porque, y lo citaba, a veces solo quería complacerlo y hacerlo feliz.

Para mi, el amor, Harry, exclamó Draco el día de su boda, en medio de los votos, es comprensión silenciosa, confianza mutua. Compartir, sonreír, llorar, enojarse, y perdonar. Es lealtad en los buenos y malos momentos. El amor no es perfecto, pero se intenta que lo sea, a pesar de las debilidades humanas. El amor es cuidar del otro tanto o más de lo que cuidas de ti mismo, solo para que esa persona sea feliz. Llevarle chocolate con malvaviscos cuando llora, tomarle fotos cuando ríe. Insultar a aquellos que han irritado a quien quieres, para hacerlo sentir mejor. Mi padrino decía que el amor engendra amor. Si lo muestras, lo sentirás. Si lo das, lo recibirás. Así que yo quiero darte mi amor, únicamente a ti. Quiero amarte de la forma que deseas y mereces. Con locura. Con deseo. Con cariño. Quiero cuidarte cuando sientas que no puedas más, o protegerte cuando quieran lastimarte. Quiero estar para ti en tus mayores alegrías y que sonrías cuando estés lejos y me recuerdes. Que cuando tengas miedo me busques a mí. Que aún cuando me odies por algo que he hecho, y no es de tu agrado, siempre pienses en regresar a casa conmigo. Quiero estar a tu lado por siempre, a partir de hoy, si me lo permites.

Harry no había respondido de inmediato, en cambio lo besó profundamente, antes de gritar un Si, si, si a todo y más.

Ahora, invocando una manta, Harry la colocó sobre los tres, y Draco, más dormido que despierto, abrió levemente los ojos y sonrió al verlo.

-Hola-exclamó con suavidad.

-Hola. Ven aquí-susurró Harry, acomodando a Orión del lado contrario a Draco, pero aún abrigado sobre un brazo de Harry y, una vez liberado el espacio entre ellos, Draco se acurrucó contra él, suspirando aliviado. El moreno besó su frente con delicadeza y canturreó.- Te amo-susurró, como confesando su secreto mejor guardado y el slytherin sonrió levemente y se acercó aún más a él.

-También te quiero. Siempre lo hago.

Cerrando los ojos, con una sonrisa, Harry colocó su mano en la espalda del otro, abrazándolo firmemente y durmió nuevamente, deseando que el resto de su vida continuara así.

Esto, esto es, fue su último pensamiento. El amor era, simplemente, ser cuidadoso con el corazón y el cuerpo del otro.