Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:

1.Debe aparecer una rana de chocolate

2.Alguien debe hacer un hechizo

Y mi personaje: Gideon Prewet


En esta historia se incluyen:

· FAMILIA: Nott

· PROMPT: Cercanía


ABUELO NO HAY MÁS QUE UNO

Theo era un niño solitario, le gustaba más disfrutar de un buen libro en la biblioteca que salir al jardín y corretear o volar con la escoba.

Su momento favorito del día era, cuando al acabar la cena, su abuelo le pedía que le acompañara a la biblioteca, juntos se sentaban en unos cómodos sillones que allí había y el anciano le empezaba a contar historias, cada día de una cosa distinta: un día eran sobre criaturas mitológicas, otros días sobre los dioses mitológicos y algunos días sobre su propia familia.

Cabe decir que la cercanía que tenía con su abuelo no la tenía con ninguno de sus otros parientes, quizá fuese porque su madre había fallecido cuando era pequeño y su padre no estaba en casa el tiempo suficiente como para poder estrechar lazos con él.

Para Theo, Tiberius, su padre, no era la persona más importante del mundo y quitando a su madre, el poco tiempo que la había conocido, cuando entró a Hogwarts al único que extrañaba de su casa era a su abuelo, a él y a esas tardes y noches en las que se juntaban para poder charlar.

Gracias a su abuelo, Taddeus, Theo había aprendido muchísimas cosas, quizás no sobre temas sociales o de interés general, pero sí en temas académicos y culturales, conocimientos que si bien no eran muy comunes que un niño tan pequeño los tuviera, sí que le agradecía por enseñárselos.

Por otro lado, cuando Taddeus murió, justo al empezar su segundo año, fue que empezaron todos los cambios en la vida de Theo…

Su padre, nada convencido de la relación que tenían entre abuelo y nieto y sin fiarse apenas del mayor quiso retomar la formación de su primogénito, enseñándole conocimientos que en ningún caso su abuelo hubiera querido que tuviera, ya que Tiberius Nott era un mortífago seguidor de Voldemort y lo que siempre había querido Taddeus era que se alejara de ese camino.

No lo consiguió. Theo siempre recordó las enseñanzas de su abuelo más que las que su padre le intentó inculcar, por ello y por intentar que Taddeus quedara en mal lugar y por querer empañar el recuerdo que tenía de su abuelo, nunca se creyó ni hizo mucho caso a lo que decía su padre, ya que no era nada grato ni su comportamiento hacia él, ni su forma de ser.

Para cuando éste murió, ni siquiera derramó una lágrima, ya que para él, su padre había sido Taddeus, no Tiberius.