Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:

· Debe aparecer una rana de chocolate

· Alguien debe hacer un hechizo

Y mi personaje: Gideon Prewet


En esta historia se incluyen:

· FAMILIA: Black

· PROMPT: Estrella


TRADICIONES

La familia Black tenía una tradición ancestral: todos los miembros nacidos de su familia, tenían nombre de estrella. Así que a la hora de buscar nombre a los bebés solo tenían que escoger una constelación y de ahí, una estrella.

Sirius Black fue el primogénito de Orion y Walburga Black, ambos primos segundos, (ésta es otra de las tradiciones de la familia, la sangre pura es lo más importante para ellos y si para mantenerla en la familia se tenían que casar entre primos o incluso hermanos, que así fuese) y se le dio el nombre de Sirius por la estrella Sirio de la constelación Alfa Canis Majoris.

Al año de nacer él, fue su hermano Regulus Acturus quien vino al mundo. Esta vez, Orion y Walburga se dirigieron a la estrella Alpha Leonis cuyo nombre también era Regulus y para Arcturus, a la constelación del Boyero.

Cuando era pequeño a Sirius le costaba seguir las tradiciones que durante generaciones habían estado en la familia. La de los nombres de estrella le gustaba mucho, después de todo, no todo el mundo podía presumir de tener el nombre de una estrella y tenía muy claro que él se lo daría a su hijo. Pero lo que no entendía, era la tradición de los sangre pura: solo se podía juntar con familias sangre pura, solo podía hablar con familias sangre pura, solo podía casarse con familias sangre pura… no, no lo entendía.

Y todavía lo entendió menos, cuando a sus 11 años se fue a Hogwarts y en el tren conoció a Remus John Lupin, un niño pálido, enfermizo y pobre pero con un corazón de oro, ya que nada más entrar en el vagón con él, le ofreció su única rana de chocolate. Este gesto le sorprendió y le hizo pensar todavía más al enterarse que su madre era una muggle y su padre un mago. Se dio cuenta que los magos sangre pura no eran mejores que los sangre sucia, al revés, según sus experiencias, eran peores y no valoraban las cosas igual que los demás magos ya fuesen nacidos de muggles o mestizos.

Y eso fue lo que decidió que su casa no era Slytherin, sino Gryffindor, un niño pobre y desvalido que le ofreció el único dulce que tenía a un completo desconocido, repudiando así, todas las tradiciones familiares que había intentado comprender a lo largo de su vida.