Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.
Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.
La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:
· Debe aparecer una rana de chocolate
· Alguien debe hacer un hechizo
Y mi personaje: Gideon Prewet
En esta historia se incluyen:
· FAMILIA: Malfoy
· PROMPT: Familia
UNA INFANCIA DIFERENTE
Los Malfoy habían sido y siguen siendo una de las familias más importantes en el mundo mágico. Durante generaciones y generaciones fueron una de las pocas cuya sangre nunca se mezcló con la de los muggles y cuya influencia en el mundo mágico solo la sobrepasaba el mismo Ministro de Magia.
Draco desde muy pequeño supo que no era como los demás niños. Se tenía que comportar de una determinada manera y sus errores sí que tenían consecuencias graves debido a que las apariencias sociales los son todo en determinados círculos y los errores, no estaban permitidos: ni si quiera si tenías seis años y cometes el error de decirle a tu madre que la anfitriona utilizaba una túnica poco favorecedora y de mal gusto (diciéndolo suavemente) y ésta estaba detrás tuyo. Su castigo ese día le hizo comprender lo diferente que era su vida de la de sus amigos y que tales comentarios y todo lo que llevara a ofender a otras personas no eran permitidos en público.
Él nunca pudo ir a una escuela pre-Hogwarts como sus amigos Marcus Flint, Pansy Parkinson o Millicent Bulstrode, tenía tutores que iban a su casa para enseñarle todo lo que en un futuro fuese necesario para enorgullecer a la familia: política, sociedad, historia, economía, protocolo…
A sus ocho años, Draco ya era capaz de mantener una conversación con su padre a un nivel que no muchos adultos podrían seguir, cosa que enorgullecía enormemente al patriarca Malfoy.
Por otro lado, a pesar de la complicada agenda diaria, ya fuesen los estudios, el trabajo como consejero del Ministro de Lucius o la fundación que Narcisa dirigía, no se perdían una comida en familia. Era una tradición para ellos, era su forma de decirse que a pesar de las apariencias, de las opiniones sociales, ellos eran una familia unida, una familia que se quería y con la que contaban los unos con los otros.
