Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:

· Debe aparecer una rana de chocolate

· Alguien debe hacer un hechizo

Y mi personaje: Gideon Prewet


En esta historia se incluyen:

· FAMILIA: Selwyn

· PROMPT: Gato Negro


LOS PRIMEROS AMIGOS

Sion era un niño curioso, verdaderamente curioso, lo cual era un problema para él y para su familia ya que tenían que estar muy pendientes para que no se les escapara de la mansión porque todo le llamaba la atención.

Una de las veces que se escapó lo encontraron en la casa de los vecinos: la familia Rosier. Era una familia sangre pura mucho más oscura y peligrosa que la suya por eso cuando su madre lo encontró allí se asustó mucho debido a las leyendas urbanas que se contaban sobre ella. Cuando llamó a la puerta, ésta la abrió un elfo doméstico y le guío hasta la dueña de la casa.

—Disculpe, soy Sedonia Selwyn, su vecina y creo que mi hijo se ha metido en su casa.

—Hola, soy Raina Rosier, sí, hubo una distorsión de las barreras que protegen la mansión y al ir a ver qué pasaba había un niño pequeño dentro de los terrenos, lo dejé en el jardín jugando con mi hijo en espera de que llegara alguien a por él, ahora lo traigo.
—Oh… ¡gracias a Merlín! Mi niño es muy curioso y por más que ponga protecciones siempre consigue escapar, creo que es demasiado poderoso para su propio bien.

—Debe estar orgullosa de él entonces.

—¡Por supuesto! Pero con sus travesuras nos da muchos quebraderos de cabeza a su padre y a mí.

—Mi Evan es igual, no para quieto en la Mansión, de hecho más de una vez hemos tenido que llamar a un elfo porque no podíamos encontrarlo.

—Son unos pequeños escapistas, demasiado avispados y poderosos para su propio bien.
Se rieron juntas con extraña complicidad y una vez llegaron el jardín, Sedonia vio lo que le había llamado tanto la atención a su hijo para que cruzara todas las barreras tanto de su casa como de la de la Mansión Rosier: ambos, Sion y el niño Rosier estaban jugando con un pequeño gato negro.

—Vaya… Siento que mi hijo está importunando a su mascota señora Rosier.

—No se preocupe, con Evan está bastante acostumbrado.

Esa no fue la única tarde que Sion pasó en la Mansión Rosier. Desde el episodio con Orión, el gato negro, éste iba para pasar el rato con Evan. Ambos eran muy curiosos y siempre estaban enfrascados en alguna aventura, poniendo sus padres demasiado nerviosos con sus escapadas, pero a la vez orgullosos de lo que conseguían con ellas.