Disclaimer: los personajes usados para este fic son propiedad de J.K. Rowling.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.

La categoría que me tocó para esta historia fue los SAGRADOS VEINTIOCHO, mis condiciones:

· Debe aparecer una rana de chocolate

· Alguien debe hacer un hechizo

Y mi personaje: Gideon Prewet


En esta historia se incluyen:

· FAMILIA: Bulstrode

· PROMPT: Violeta


FLORES Y AMISTAD

Millicent Bulstrode era una chica normal para su edad, iba al colegio, estudiaba y sus padres la consentían en todo lo que podían.

El problema de hecho, para ella, eran sus padres.

Sus compañeros en la Escuela Para Jóvenes Magos Y Brujas eran elitistas, familias sangre pura de mucho abolengo y poder, tanto mágico como financiero y aunque su familia formara parte de este pequeño grupo, su sangre no era tan pura como la de los demás, ella era considerada mestiza.

Eso y que no era muy agraciada hacía que sus compañeras la marginaran y la dejaran de lado cuando se hacían reuniones o cuando jugaban a algún juego.

Pero todo eso cambió cuando cumplió 5 años.

Ese día dio la casualidad de que una nueva chica entró a su clase, su nombre era Pansy Parkinson.

Pansy no se parecía nada a las demás chicas: llevaba su pelo corto y liso, por encima de los hombros y era de un negro profundo al igual que sus ojos, (las demás chicas, incluyéndose ella, lo llevaban largo y con tirabuzones), el contraste era alto con su vestido rosa con volantes que llevaba puesto.

—Esta es una nueva alumna se llama Pansy Parkinson y va a ser vuestra nueva compañera, mira, hay un sitio al lado de Millicent, siéntate ahí.

Durante toda la clase no hicieron otra cosa que mirarse de reojo y hacer todo lo que la profesora decía, la situación cambió cuando llegó la hora del descanso.

—Pansy, es mejor que no te sientes con Bulstrode, es mestiza.

—Sí, ¡y también fea!

Al oír eso, Millicent casi se pone a llorar, sus compañeras de clase siempre la trataban fatal.

—Yo me quiero sentar con ella y ella va a ser mi amiga, ¿verdad Milly?

Se la quedó mirando asombrada, ¡nadie la había defendido antes!

—Si tú quieres…

—Por supuesto que sí, toma, te la regalo.

Con firmeza, tiró de una de las flores que llevaba en el pelo de adorno y se la puso en el pelo a Millicent.

—Es una violeta, mi mama dicen que dan suerte, por eso me dio dos hoy, así que te regalo una para que también a ti te den suerte.

Ese fue el primer regalo que tuvo y para ella el más especial, ya que provenía de su primera amiga.