¿Cómo les va? Paso tiempo. Mil perdones por eso - es que estuve muy ocupada y no encontraba tiempo. Por cierto, juro que trato de que el capítulo no tenga errores pero siempre se me escapan, ya que escribo sobre la marcha. Lo siento u-u
Aclaraciones: es un fic Elsanna.
No contiene incesto.
Universo alterno.
Viva el yuri.
Frozen es propiedad de Disney.
Deja tu review.
Quiero pizza.
Al día siguiente Elsa se arrastró desde la cama a la cocina donde puso la máquina de café andar. Decir que le dolían músculos que ni siquiera sabía que tenía era poco. Estiro los brazos sintió el dolor corriendo por cada fibra.
-Si que estoy en mal estado.- mascullo antes de dejarse caer en la silla esperando por su café. No llego a acomodarse cuando escucho su teléfono sonar un par de veces desde la habitación.- no es posible.- se quejó. Soltó un suspiro que sonó más a un quejido y se puso de pie para ir por él. Lo encontró sobre su mesita de noche arrastro los pies, lo tomo y se dirigió de nuevo a la cocina donde la maquina emitió un pitido, el café estaba listo. Dejo el celular en la mesa, fue por una taza y sirvió la humeante bebida. Miro por la ventana el pequeño jardín trasero. No era más que llano césped, sin adornos, sin flores; solo césped y un fresno que brindaba sombra en el verano. El teléfono volvió a sonar y ella aparto la vista para volver a la mesa.
Era Hans, quien más podía ser a aquella hora de la mañana. Un mensaje de buenos días, un informe sobre su reunión de la tarde y una lista de los mensajes que había recibido en felicitación a su próximo matrimonio. Elsa no respondió a ninguno, dejo el teléfono de lado y bebió el café en silencio. Le gustaba las mañanas como esas, tranquilas, silenciosas. Tal vez preferiría tener compañía, alguien que hiciera ruido con la loza, que mascullaras palabras inconexas mientras terminaba de despertarse. Pensó en Hans, en las mañanas que solían compartir juntos. Él rara vez se quedaba más de tiempo, generalmente tomaba el desayuno ya enfundado en un traje. Siempre apresurado.
-¿Con quién vas a casarte?- se preguntó de pronto. El teléfono volvió a sonar esta vez era una llamada. Elsa miro el número, no lo reconocía.
-Hola.-
-Entonces él me ofreció dos entradas para ir mañana en la noche. ¿Puedes creerlo?- le pregunto Kristoff de manera entusiasta. Anna abrió el primer paso de agua y el sistema de regado de los invernáculo se puso en funcionamiento.
-No término de entender porque es tan espectacular.- comento ella pasando junto a él.
- Ya te lo dije, ese bar es súper exclusivo. Y ahora tenemos dos entradas.- señalo su amigo. Anna frunció el ceño.
-TIENES dos entradas.- remarco abriendo el segundo paso de agua. Kristoff la miro con la boca abierta un segundo y luego la siguió a lo largo de los invernáculos.
-¿Estas de broma verdad?- pregunto, Anna negó con la cabeza y salto sobre unas cuantas aromáticas.
-No sé de que hablas.- dijo haciéndose la desentendida y abriendo el tercer paso de agua.
-Tienes que venir conmigo. No puedes decirme que no. Me lo debes.- le dijo Kristoff que corrió a re direccionar una de las salidas de agua que había comenzado a empapar el camino.
-Ya, a ver ¿y por qué te lo debo?- cuestiono ella volviendo a saltar sobre las aromática.
-Sabes perfectamente porque.- dijo él. Ella soltó un suspiro y fue hacia la parte trasera donde se encontraba el sauce.- Vamos. Será divertido y no tendremos que morirnos de frio como aquella vez.- señalo Kristoff. Anna tomo la manguera, la extendió y le indico que le abriera la llave.
-Estas siendo injusto, aquel día no nos morimos de frio.- comento al tiempo que el agua se abría paso. Kristoff cruzo tras ella para hacerse de una carretilla.
-Anna, tuve que acompañarte hasta la cima de la montaña del norte solo para ver a esa mujer cantar.- señalo al tiempo que volvía a pasar tras ella ya con la carretilla en mano.
-¡Oh vamos! te divertiste tanto como yo.- señalo ella. Él rodo los ojos al tiempo que se disponía a cargar bolsas de fertilizante.
-si me divertí o no, no es el asunto aquí. Lo importante es que te acompañe y ahora te estoy pidiendo lo mismo.- dijo dejando caer una bolsa que se abrió y le mancho la ropa, Anna soltó un suspiro por segunda vez; no llegaría nada con esa discusión.- Anda, por una noche podremos fingir que somos ricos.- agrego él con un sonrisa, y ella ya no pudo con eso.
-De acuerdo. Iré contigo.- cedió antes de dirigir la manguera y mojarlo.
-¡Hey!- exclamo Kristoff huyendo del agua. Anna soltó una carcajada.
-Lo siento es que tenías tierra en los pantalones.- comento antes de reír nuevamente.
Elsa había salido a toda prisa de su casa, se había subido a su coche y había agarrado el asfalto a toda la velocidad que le permitía su compacto. No es posible. Otra vez no, otra vez no. Se repetía mientras esperaba en cada semáforo en rojo con el que se topaba. Llego a la estación de policía en tiempo record, tomo su bolso y salió de su auto.
-Señorita Arendelle.- le saludo la agente de policía que ya la conocía.
-Por favor, dime que es broma.- dijo ella, la joven castaña negó con la cabeza.
-Mucho me temo que no. Ya le tengo listo los papeles, solo debe firmarlos y ya.- comento mientras buscaba entre una pila de archivos a su lado. Elsa suspiro de manera cansina.
-¿Puedo pasar a verla antes de eso?- pregunto, la oficial levanto los ojos oscuros y asintió.
-La llevare, vamos.- se puso de pie y le indico a Elsa el camino.
La zona de las celdas era un lugar horrible, pero Elsa podía manejarlo. Al menos ya no se sentía tan espantada como la primera vez; aun así preferiría no volver a tener que pisar ese lugar.
-¿Qué hay preciosura?- se levantó la primera de las voces. Elsa miro hacia delante
-Con esas curvas bien te quiero aquí dentro.-
-Y la reina visita a los plebeyos.-
-¿Qué tal sí te casas conmigo, Arendelle?-
-¡Eh! ya basta, o recibirán la cena en la celda de castigo.- bramo de pronto la oficial. Elsa suspiro cuando las voces callaron y allí estaba la celda, en la celda, Gogo. Su hermana estaba sentada sola, mascando chicle como si se encontrara en un parque.
-Tienes visita.- le dijo la oficial al tiempo que abría la celda para que Elsa pasara. Ella entro.- estaré por aquí para cuando termine.- informo la oficial que cerro la reja y se marchó. Elsa se encamino hasta el lugar donde estaba Gogo y se sentó a su lado. Guardo silencio y espero, espero a no tener que ser quien empezar la conversación pero sabía seria en vano.
-¿Cuántas veces hemos hablado de esto?- pregunto de pronto.
-No me vengas con tus sermones.- le espeto Gogo mirándola. Elsa le sostuvo la mirada.
-Sabes que tengo la razón. No puedes estar entrando a la estación cada semana.- le dijo. Gogo se puso de pie y ella la imito.
-No ha sido cada semana.- recalco. Elsa paso la mano por su cabello.
-Cada dos, entonces. Eso no es mejor.- señalo. Gogo guardo silencio.
-No soy yo quien te llama para vengas por mi.- reclamo.
-¡Oh! ¿Entonces quiere que padre se entere? ¿Es eso? ¿O es que acaso te gusta la idea de pasar tus días tras las rejas?- la menor se cruzó de brazos y bajo la mirada. Elsa se obligó a serenarse. El silencio volvió, y ella soltó un largo suspiro.- sabes que lo que te digo es por tu bien. Si padre se entera que ingresaste aquí más de una vez. Te quitara todo y ni tu ni yo queremos eso.- señalo.- y tampoco quiero que te encierren porque entonces yo…- Elsa no pudo seguir hablando, Gogo la había rodeado con sus brazos con fuerza.
-Lo siento. Lamento ser un desastre.- mascullo con la cara pegada a su camisa. Elsa correspondió al abrazo.
-Ya… está bien. No te pongas tan sentimental.- intento bromear. Su hermana se apartó y Elsa le limpio una lagrima que surcaba su mejilla sucia.- siempre me tendrás para sacarte de aquí.- le dijo, entonces gogo sonrió.
-Eso significa que también pagaras la fianza de Hiro.- Elsa rodo los ojos y elevo la mirada al techo.
-Ella me recuerda a alguien.- comento Elsa mirando a la tía de Hiro.
-Quizás a mamá.- respondió Gogo llevándose una dona a la boca. Había sacado a los dos jóvenes de prisión y tras llevar a Hiro a casa decidieron quedarse a desayunar.
-No, creo que es alguien más.- respondió Elsa arrugando la nariz.
-Tal vez es de esas personas que conociste en tu vida anterior y que ahora al encontrarte con ella te parece que te recuerda a alguien, pero solo es tu mente diciéndote que ya la conoces.- dijo Gogo, Elsa bebió su café.
-Esas teorías… ¿de dónde las sacas?- pregunto, su hermana tomo otra dona de la mesa.
-Internet.- respondió.
-¿Te ha pasado con alguien?- se encontró preguntando. Gogo lo medito unos momentos.
-No, pero he leído cosas muy locas de gente que lo ha sentido. Incluso hay un doctor que con hipnosis puede hacerte recordar a esas personas y que las relaciones con personas de tu vida actual.- comento entusiasta. Elsa miro el café que estaba entre sus manos y el rostro de Anna Summers se fue haciendo presente. Aquella sensación de que la conocía de alguna parte.
-¿Por qué te encontrarías con alguien de una vida anterior?- cuestiono, Gogo se encogió de hombros.
-Almas gemelas- respondió. Elsa rodo los ojos.- oye, no lo digo en el sentido romántico ni nada, solo… ya sabes. Esas personas que estarán allí para ti siempre, puede ser tu hermana, tu madre, tu mejor amigo o… incluso tu pareja. Los roles cambian, las conexiones, el amor no.- aclaro antes de comenzar a tomarse su batido de una sola vez. Elsa la miro. Como la chica que le acaba de decir eso podía ser la misma que hace unos minutos había sacado de prisión por estar apostando en pelear de robots y encima armar una trifurca.
-¿Acaso… te ha pasado?- cuestiono de pronto su hermana. Elsa frunció el ceño y sonrió con ironía.
-Noo.- respondió, pero la imagen de los ojos verdeazulados volvió a decir presente; Gogo ladeo la cabeza.
-Sabes que no puedes mentirme. ¡Oh, por los dioses! solo no digas que ha sido con Hans.- exclamo. Elsa soltó un lamento.
-Dios, no. Ya te dije que no me ha pasado.- repitió borrando de su mente a la señorita Summers.
-Anda, dime. Soy tu hermana puedes confiar en mi.- insistió Gogo tomando la última rosquilla que quedaba. Elsa sonrió y se la quitó le dio un mordico antes de señalar a la tía de Hiro.
-Con ella hace unos instantes, ya te lo dije. Ahora vámonos.- dicho eso se puso de pie ante la mirada consternada de Gogo. Le dedico un saludo a tía Cass y espero a que su hermana se despidiera.
-Esto es injusto.- se quejó Gogo.
-Es parte de tu castigo por los hechos ocurridos.- comento Elsa entregándole un rastrillo.
-La verdad prefiero volver a prisión.- mascullo su hermana, ella le sonrió divertida.- te detesto.- agrego.
-Es bueno tener un poco de ayuda extra.- dijo entonces Anna ganándose por completo la atención de Elsa.
- Gogo está encantada de ayudarnos.- comento mirando a la menor, quien rodo los ojos.
-totalmente fascinada.- agrego. Anna frunció el ceño por el tono irónico y Elsa le dio un codazo a su hermana en las costillas.-¡Auch! ¿Acaso estás loca?- susurro Gogo, su hermana la miro de reojo a modo de advertencia.
-Se amable con la señorita Summers o te juro que tu próximo castigo será aún más horrendo.- agrego.
-¿Está todo bien? ¿Listas para el trabajo?- cuestiono Anna que no terminaba de entender la actitud de las hermanas. Gogo entonces se obligó a sonreírle.
-Estamos más que listas.- dijo con fingida amabilidad, que Anna no pareció notar.
-Manos a obra.- vocifero entusiasta.
-¿Y qué haremos hoy?- pregunto Elsa, Anna señalo un par de bolsas que estaban a un lado.
-Colocaremos algunas capas de fertilizante a la tierra. Estuve hablando con Idun y ella decidió que prefiere tirar algunas semillas además de los plantines.- les informo
-Claro, porque ella no tiene que trabajar.- murmuro Gogo antes de que Elsa le diera un pisotón. Ella mascullo una maldición.
-lo que Gogo quiere decir es que ¿porque nuestra madre cambio de idea?- Anna miro a Elsa con una sonrisa y simplemente se encogió de hombros.
-No estoy muy segura, divago un poco con la explicación. Pero, bueno, ella es la jefa.- simplifico. Elsa devolvió la sonrisa y asintió.
-mi madre siempre siendo tan clara.- comento animadamente. Gogo frunció el ceño ante la mirada y la sonrisa boba de su hermana.
-Oookey.- comento haciendo que tanto Anna como Elsa la miraran.- ¿Comenzamos con el trabajo o qué?- pregunto entonces.
-Si, por supuesto. Necesitare algo de ayuda con las bolsas antes de que pasemos a las herramientas. He decidido dividir la zona de siembra por eso remplace los hilos perimetrales trabajaremos de aquel lado el día de hoy- informo Anna alzando una de esas bolsas como si no pasara nada y la dejo al pie de gogo.- está es para ti.- abrió la bolsa con una navaja que sacó del bolsillo de su jardinero, la volvió a guardar y fue por otra bolsa que dejo frente a Elsa.- y está para ti.- repitió la acción con la navaja. Ambas hermanas se miraron entre sí.
-O sea que…- Gogo miro a Anna, quien abría su propia bolsa.- ¿Qué es lo que haremos?- cuestiono. La pelirroja upo el fertilizante y sonrió.
-Esparcirlo por toda esa área, luego pasaremos a utilizar las herramientas.- comento ya abriéndose paso hacia allí, se detuvo de pronto y miro a Elsa.- ¿Podrás con la bolsa? – le pregunto con amabilidad. Su hermana asintió.
-Claro, no tendré problemas.- respondió despreocupadamente. Elsa que realizo un patético intento de alzar la bolsa, Gogo la miro caer juntos delante de ella mientras realizaba un globo de chicle.
-¡Por dios, Elsa!- vocifero Anna que salió corriendo en su ayuda dejando olvidada su propia bolsa que termino en el suelo.- ¿Te encuentras bien?- pregunto ya junto a la rubia. Gogo hizo un nuevo globo de chicle ante la escena en la que su hermana era ayudada a ponerse de pie por una pelirroja demasiado preocupada.- Dime que estas bien… lo siento. Creí que podrías con la bolsa. ¡Dios! De verdad lo lamento.- se disculpó Anna sin necesidad. Elsa limpio un poco sus rodillas y su rostro le sonrió.
-Ya, señorita Summers. No se preocupe estoy bien, además fue mi culpa pensé que no era tan pesada.- afirmo con una sonrisa.
-¿Estas segura? ¿No te hiciste daño? Si es así puedes dejar el trabajo de lado y yo me encargare de todo. No es necesario que me ayudes.- le dijo Anna. Elsa se acomodó el cabello en un gesto y asintió. Fue cuando Anna Summer mostro una amplia sonrisa.
-Amm… tiene tierra en la…- sin dudarlo limpio la mejilla de Elsa con su dedo pulgar, la rubia se quedó estática, ambas se quedaron mirando mientras Anna aún tenía su mano apoyada sobre la piel de Elsa. ¿Qué diantres era aquello? Elsa no soportaba que ningún extraño la tocara, pensó Gogo antes de decidir intervenir.
-Quizás se rompió una uña. Ya, majestad. Al trabajo.- dijo se abrió paso entre las dos, separándolas y tomo un par de cubetas.- Piensa antes de actuar.- le espetó a Elsa al tiempo que le colocaba una entre las manos.
-Creo que ella en verdad pudo haberse lastimado.- comento Anna. Gogo miro la mano de la pelirroja apoyada ahora en un brazo de su hermana y luego el rostro ruborizado de Elsa.
-Sí, claro.- comento divertida antes de cargar su cubeta con el fertilizante.- pero ella está bien ¿no que si Elsa?- indago algo divertida.
-Sí. Sí, estoy bien.- afirmo ella, mirando a Anna quien alejo su mano ese momento.- Solo… Gogo tiene razón, no pensé antes de actuar.- agrego señalando el cubo que tenía en las manos.
-¿Por qué será?- soltó Gogo con una sonrisa antes de ponerse en marchar hacia la zona de trabajo.
Durante el transcurso de la tarde trabajaron casi sin descanso y Gogo había notado los extraños cruces de miradas entre Anna Summers y su hermana.
-Entonces… ¿llevas mucho tiempo dedicándote a esto?- pregunto de pronto a la pelirroja mientras esparcían el fertilizante con las herramientas. Anna le sonrió.
-Si te refieres a la preparación de jardines, la verdad es que acabo de comenzar.- bromeo.- Pero si hablas del manejo de semillas, plantines y flores puede decirse que llevo en ello algunos años.- Gogo le sonrió. A favor de la verdad, la pelirroja era muy bella y graciosa.
-Así que mi madre te ha llevado a explorar una nueva faceta de tu profesión.- comento, Anna asintió.
-Podría decirse que si.- afirmo.- La estoy disfrutando bastante, claro que no puedo decir lo mismo de Kristoff que debe pasarse la tarde frente al mostrador atendiendo a los clientes.- comento divertida. Gogo elevo una ceja.
- ¿Kristoff, he? ¿Es tu novio o algo así?- cuestiono. Anna negó con la cabeza.
-No, él es mi mejor amigo. Nos conocemos desde niños.- Gogo entonces miro que su hermana se acercaba.
-Entonces… tal vez podríamos salir alguna vez.- comento como si nada, el rostro de Anna subió un tono.
-¿Salir? ¿Cómo… tú y yo?- cuestiono.
-Claro, como a una cita.- propuso. Anna parpadeo un par de veces, entonces se escuchó la voz de Elsa.
-Ya termine de esparcir adecuadamente el fertilizante de aquel lado ¿Cómo van ustedes?- cuestiono. Anna miro a Elsa y luego a Gogo, quien hablo antes de que la pelirroja lo hiciera.
-Bien, acabo de preguntarle a Anna si quiere salir a un cita conmigo.- comento antes de realizar un globo con el chicle que mascaba. La mandíbula de Elsa cayo lentamente y Anna abrió los ojos como platos.
-Ah… yo… este…- Anna tartamudeo. Elsa frunció el ceño.
-¿Acaso estás loca?- le pregunto a su hermana.- ¿Cómo puedes estar molestando a la señorita Summers con algo así?- Gogo sonrió.
-Solo fue una simple invitación.- se encogió de hombros.- ¿Qué dices Anna? podría enseñarte la bicicleta que estoy diseñando y luego iríamos a comer unas hamburguesas.- propuso, Elsa miro a Anna ella bajo la mirada buscando que su rubor no fuera tan evidente.
-En realidad sería un halago salir contigo…- pareció estar a punto de continuar cuando Elsa la interrumpió.
-Absolutamente no.- dijo cruzándose de brazos.- No llevaras a la señorita Summers a ningún lado. Solo la meterás en problemas.- le espetó a su hermana. Gogo frunció el ceño.
-que impropio de tu parte hermana, no dejar que Anna responda. Además, tal vez ella quiera meterse en problemas.- le dijo dedicándole un guiño a Anna que esta vez no pudo esconder el rubor que subió a sus mejillas y lleno su rostro.
-Bueno… yo… sería una experiencia interesante.- respondió. Elsa entonces tomo del brazo a Gogo.
-Ella y yo debemos hablar.- dijo sin más y rastro a su hermana hasta el interior de la casa.
-¿Qué se supone que es esto?- vocifero. Gogo la miro con media sonrisa mientras sobaba el brazo que Elsa le había sujetado.- ¿Es que acaso estás loca? No puedes simplemente invitar a alguien como la señorita Summers a una cita.-
-¿alguien como Anna? ¿ a qué te refieres, hermana?- indago divertida, ver a Elsa perdiendo los estribos así siempre le divertía.
-A que ella es alguien dulce, simpática, bonita. No es grotesca, ni nada por el estilo como lo son las chicas con las que tu sueles ir a esas… "citas"- le dijo
-no veo cual es el problema. Además, ella dijo que sería una experiencia interesante- respondió. Elsa paso la mano por su cabello.
-De acuerdo ¿qué es lo que quieres demostrar? Porque siempre hay algo detrás de este tipo de actitudes tuyas- pregunto. Gogo se cruzó de brazos.
-No quiero demostrar nada, hermana. Anna es una chica especialmente linda y parece muy dulce, como tú ya has dicho. Solo hago lo que mi instinto me indica, la invito a una cita.- Elsa levanto el dedo índice en señal de advertencia, las mejillas estaban rojas y en sus ojos relucía algo que Gogo jamás le había visto.
-Si la metes en problemas, si llega a mis oídos un solo mal movimiento tuyo en esa cita…- Gogo bajo cabeza ocultando su sonrisa y levanto una mano indicándole a Elsa que se detuviera, así lo hizo.
-No tienes que ponerte así.- le dijo de pronto, la rubia la miro confundida.- Si tanto te gusta puedo cancelarle y dejarte el camino libre.- comento como si nada.- Claro, si es que a Hans no le molesta.- Elsa negó con incredulidad. Acaso su hermana…
-¿De qué estás hablando?- cuestiono
-Sabes de lo que hablo…- le dijo encaminándose hacia la puerta para volver al jardín.- Abre tus ojos Elsa, o puede que luego sea demasiado tarde.- agrego antes de simplemente irse y dejar a Elsa con el corazón desbocado.
