Un largo tiempo después… me he dignado a aparecer por aquí. Gracias a quienes siguen al pie del cañón y aquello que llegaron hacer poco tiempo para unírsenos. En fin… los dejo con el capítulo ¿tan esperado?
ACLARACIONES: SI, ES ELSANNA.
SI, CONTIENE HELSA.
SI, ES UN UA.
NO. NO SON HERMANAS. LO SIENTO.
SI, ESCRIBO SOBRE LA MARCHA Y PUEDE TENER ERRORES.
DISCLAIMER: Frozen es propiedad de Disney, como casi todo hoy en día.
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...
Dio vueltas en la cama tratando de silenciar ese horrible sonido que le hizo llevarse una las manos a la cabeza, mientras con la otra trataba de dar a tientas con su celular que no paraba de sonar. Soltó un gruñido al encontrarlo en el bolsillo de su pantalón.
-¿Hola?- respondió somnolienta.
-¿¡Se puede saber dónde diantres te has metido!?- la voz de Hans gritó desde el otro lado de la línea y ella apartó el aparato de su oído.
-¿De qué hablas?- cuestionó sentándose en la cama con dificultad.
-¿De qué hablo, Elsa? ¿De qué hablo? ¡Me tomas el pelo! Te busque por todas partes y llevo horas llamándote.- ella miró en derredor notando que no estaba en su habitación si no en…- ¿Recuerdas acaso que hoy teníamos una reunión con mi padre? Hice el ridículo esperándote.- Hans siguió soltando una perorata que la hizo alejar el teléfono una vez más. Se sentía fatal, la cabeza le dolía de una manera inimaginable. Se puso de pie preguntándose donde estaban sus zapatos.- ¿Si quiera me estas escuchando Elsa de Arendelle?-
-Sí… sí, claro… lo había olvidado. Yo…- no podía pensar en ese momento.
-¿Cómo pudiste olvidarlo?- pregunto él al tiempo que Elsa lograba dar con sus zapatos.
-Lo siento, enserio. La verdad es que…-
-¡Tus excusas me importan un cuerno! Mi padre estaba hecho una fiera y sabes que no soporto que se enoje conmigo. Es inaceptable tu conducta y… ¿dónde diablo estas metida? Llame a Tiana e incluso tuve que hablar con tu hermana; pero ninguna me lo ha dicho…- Elsa soltó un suspiro.
-Hans, escucha, lo siento… no puedo hablar ahora, pero te llamare. Adiós.- corto el teléfono sabiendo que aquello la llevaría a una pelea que no tendría fin. Debería dar muchas explicaciones. Cortó en seco el hilo de pensamiento. De momento no era importante… se dejó caer en la cama. Su mente tenía imágenes vagas de la noche anterior. Volvió a mirar la habitación.
-¿Qué he hecho?- se preguntó cubriendo su rostro. La imagen de Anna Summers estando solo a centímetros de ella; sus ojos observándola desde arriba, acariciando su cabello con sus finos dedos. Escuchó ruidos que provenían desde el piso de abajo, seguramente se trataba de Anna. Se puso de pie y comenzó a caminar por la habitación; no recordaba mucho de lo que había dicho pero si recordaba a la pelirroja tomándola de la cintura, parecían estar a punto de... Se maldijo mientras consideraba la posibilidad de huir por la ventana, mas al divisar la posible caída lo descarto. El dolor de cabeza no la dejaba pensar, se aproximó a la mesa de luz donde convenientemente se hallaban una jarra de agua y un vaso. Se sirvió pensando en que Anna debió dejado allí para ella.- Al menos no hicimos nada.- se dijo antes de beber recordando el hecho de que había amanecido vestida.- Piensa Elsa… estabas ebria pudiste haber dicho cualquier cosa.- bebió otro vaso cuando una idea se hizo fuerte en su mente. Bien podía fingir que no recordaba nada desde que saliera del bar. Aunque si lo hiciera, Anna no tendría por qué darse por enterada. No tuvo tiempo para reconsiderar nada pues la puerta de la habitación se abrió de pronto y ella casi deja caer el vaso de su mano cuando la pelirroja apareció vistiendo un delantal color melocotón y con una sonrisa en su rostro que le seco la boca.
-Has despertado, que bien; justamente venía a sacarte de la cama pues acabo de terminar de preparar el desayuno.- le dijo. Elsa asintió una tonta.
-Estaba…- levanto el vaso de agua.- Me duele un poco la cabeza y pensé que ayudaría… Amm… gracias por estos.-
-No es nada.- Anna hizo un gesto despreocupado y tras meditarlo un segundo preguntó.- ¿Tú… te encuentras bien? ¿Todo en orden?- la muchacha jugó con sus manos.
-Si.- respondió; al menos Anna no parecía enojada ni nada por el estilo. Lo cual parecía un buen indicio.- Lamento haberte robado la cama y lamento lo que sea que haya sucedido.- se hizo la desentendida y la pelirroja clavó la vista en el piso. Elsa la vio sonreír con desgano antes de volver la vista a ella.
-Ya… está olvidado.- sus músculos se relajaron aunque no supiera que los tenia tensos.
-Entonces… creo que debo irme… De nuevo gracias y mis perdones por las molestias señoritas Summers.- se apuró en marcharse pero Anna le cortó el paso antes de que ella pudiera escapar.
-Acepto tus disculpas, Elsa; pero pase toda la mañana preparando hot cakes y no te perdonare si te marchas sin probarlos. No después de que me hiciste prometer un millón de veces que los tendría listo para el desayuno.- el asombro fue sincero al igual el rubor que subió en su rostro. No recordaba haberle pedido nada a Anna Summers. ¿Qué más había dicho? Rebuscó en vano en su mente y al final exclamó un sencillo
-¡Oh!- antes verse siendo arrastrada escaleras abajo.
Para cuando se dio por enterada tenía ante sí una pila de hot cakes y un vaso con un líquido rojo en una de sus manos.
-¿Qué me has dicho que es esto?- cuestionó. Anna baño en chocolate sus hot cakes mientras negaba con una sonrisa.
-Es para la resaca. Te quitara el dolor de cabeza. Es una receta de mi abuela, pero mejor no preguntes que tiene.- Elsa miró la bebida espantada antes de simplemente darle un trago. Era asquerosa, amarga como el demonio.
-¡Que cara…!-
-Sin palabrotas. Y bébela toda o no habrá hot cakes para usted, señorita Arendelle.- Anna le dijo aquello de una forma que la hizo sonreír, pues le recordó un poco a Gerda. Cerró los ojos y bebió hasta la última gota de aquella cosa sin respirar. Quería vomitar cuando terminó, mas se halló ante la sonrisa complacida en el rostro de Anna, quien le extendió un tenedor, y se reprimió.- Espero su veredicto, alteza.- bromeó la pelirroja. Elsa la miró fingiéndose ofendida.
-Nada de alteza. Majestad.- corrigió y la risa como música viajo hasta sus oídos. Tal vez lo de la noche anterior no había sido nada. Después de todo, Anna no tenía por qué sentir por ella todo lo que ella… en fin. Acalló a su conciencia por su propio bien dándole una probada a los hot cakes. El sabor bailo en su boca.
-¡Mmm! Deliciosos.- dijo antes de dar otro bocado. Anna se puso de pie con suficiencia y le aproximó una taza de café. Elsa la estudió mientras se aproximaba, llevaba unos jeans ajustados y una blusa verde bosque bajo el delantal. Expedia un aroma a jabón artesanal y un perfume que no logro reconocer. Solo entonces pensó que ella debía oler fatal, tuvo que luchar contra las ganas de aproximar la camiseta del equipo, que aun llevaba puesta, a su nariz. En eso estaba cuando su teléfono volvió a sonar, lo saco de su bolsillo pero el ver el nombre de Hans colgó y apagó el móvil sabiendo que estaba sumando problemas. No le importó. Se recargó en la silla, bebió un sorbo de café mientras Anna Summers dejaba de dar vueltas por la cocina para volver sentarse y centrar su atención en el crucigrama del periódico matutino. Elsa la observó divertida al tiempo que le daba sorbitos pequeños a su café, se mordió el labio a ver a Anna apoyando el lápiz en el mentón con un gesto de concentración, suspiró y paseó la vista por el lugar. Todo decía Anna, desde las flores adornando el centro de la mesa hasta las cortinas de zanahorias. Volvió a posar los ojos en la pelirroja que llevaba un pedazo que hot cake chorreante de chocolate a la boca. Pensó un segundo en lo que recordaba de la noche anterior y concluyó que no había sido una locura en absoluto. Si había decidido besarla era porque había cedido a un deseo que estaba por encima de toda razón. Tendría que haber luchado, claro; pero en aquel estado…
-No tienes que pensarlo tanto. Nada sucedió.- dijo de pronto Anna como leyéndole la mente. Elsa clavó sus ojos en los suyos y su corazón dio un salto.
-Yo no... Recuerdo algunas cosas, pero…- silencio.- Estoy comprometida- dijo sin saber porque. Anna asintió volviendo la vista al crucigrama.
-Lo sé muy bien, Elsa. Y no has hecho nada de lo que pudieras arrepentirte. No te tortures.- ella se quedó un segundo demás mirando su perfil le pareció ver algo en sus ojos o tal vez fuese el tono de su voz, mas debían ser alucinaciones suyas. O más bien un reflejo de su propio sentir. Quizás no haber hecho nada, era en sí, lo peor. Sin embargo… era mejor estar limpia.
-De acuerdo.- respondió antes de seguir con su desayuno en silencio.
...
Elsa se marchó en un taxi luego de una incómoda despedida. Anna se quedó un largo rato mirando la esquina por donde había doblado el coche. "Estoy comprometida" Su corazón estaba hecho añicos y tenía unas ganas profundas de llorar. Pero las contuvo igual que había contenido sus preguntas, sus dudas, las ganas de saltar sobre Elsa y besarla; porque ella… estaba comprometida. Aquellas palabras ¿Cómo si Anna no lo supiera? Se rió de sus sentimientos tontos y trato de ahogarlos en un estanque que no existía, así que los hizo pequeños y los guardó junto con las palabras de Elsa, junto con sus caricias y aquel beso torpe que termino en su mejilla.
-Es lo mejor.- se dijo antes de volver al interior de su casa, después de todo, debía prepararse para el trabajo.
...
Elsa entró en la pequeña casa que poseía casi a las afueras de su ciudad, dejó las llaves de su auto sobre un mueble con carta sin leer. Anotó mentalmente que tendría que ir a recoger por la tarde y colgó el abrigo en el armario. Se quedó de pie un segundo mirando hacia la nada. Las palabras había regresado solas al igual que aquel conjunto de imagines que parecía recuerdos de alguien más, pero que, sin embargo, eran suyo. Solo suyos. Sintió un burbujear dentro y su pecho parecía encogerse. "No sabes cuánto lo deseo"
-Vaya. Has decidido regresar.- la voz la hizo dar un pequeño salto y tardó un segundo de más en reconocer a su dueño.
-¿No deberías estar en el trabajo?- cuestionó sin más. Hans frunció el ceño y ya sabía que se aproximaba una tormenta. Palabras equivocadas, pensó.
-¿En el trabajo dices? ¡Ja! Mira tú que descaro. ¡Oh, discúlpame!- el tono de sarcasmo que uso al decir aquello la hizo suspirar.- No me vengas con eso.- advirtió él.
-Alto allí, Hans.- murmuro.
-¡Alto un cuerno, Elsa! ¿Sabes acaso lo preocupado que me tenías? No. ¡Claro que no lo sabes! ¡No tienes de idea!- gritó e hizo un gesto con la mano en el aire.
-Pues aquí estoy. Y ya lo he dicho que lo siento.- respondió manteniendo la calma. Sabía perfectamente que gritar jamás solucionaba nada pero aquella voz calma no hizo sino alterar a Hans un poco más.
-¡Con un lo siento no vas a solucionar nada! No solo me dejaste plantado en la reunión con mi padre, si no que luego no me respondes el teléfono y como tu hermana y tu amiga niegan rotundamente haberte visto ¿¡Qué crees que pensé!? ¡Que estarías muerta o secuestrada!- exclamó. Ella suspiró nuevamente, se aproximó a él y tomó una de sus manos.
-No puedo ofrecerte más que un lo siento y una explicación que no va a gustarte.- le dijo. El ceño de Hans no descansó y está vez fue acompañado por una mirada cruel.
-¡Habla!- Elsa apartó la mirada de sus ojos verdes se concentró en la piel de la mano que sostenía, dibujó un circulo con su pulgar sobre el dorso mientras se permitía acomodar sus pensamientos.
-¿Recuerdas a la señorita Summers? Te hable de ella hace unos días- silencio.
-¿La mujer que trabaja para tu madre? ¿Qué tiene que ver en todo esto?- cuestionó. Ella asintió y volvió la mirada a su rostro. Sus facciones se habían relajado un poco pero sus ojos seguían siendo crueles.
-Bueno… resulta que es ella la compañera de temporada de la que también te hable. Anoche obtuvimos el pase a la final, fuimos a un bar y…- Los ojos de Hans parecieron sonreír y el ceño se disipó.
-¡Ya! ¿Me estas queriendo decir qué te has pasado de copas?- Elsa siguió formando círculos en sobre su piel y meneó la cabeza lentamente.- ¿estás de broma? Tú. Elsa Arendelle ¿Te pásate de copas?- preguntó divertido y ella rodó los ojos. No se lo estaba tomando como esperaba, en absoluto.
-Sí. Me pase de copas.- Hans rió por lo bajo y tomando su mano la arrastró hasta el living diciendo.
-Ahora debes presentarme a esa mujer. No puedo creer que no solo logro llevarte a un bar, si no que también te pasaras de copas ¡Extraordinario!- exclamó dejándose caer en el sillón llevándola con él.
-Estas exagerando y pensé que no te gustaría mi explicación.- dijo sorprendida. Hans la abrazó por los hombros y la llevó hacia su pecho. Elsa se dejó hacer, estaba más cansada de lo que creía.
-No exagero, y sí. Claro que me molesta. Te has desaparecido gran parte de la mañana y cuando vuelves me dices que es porque has ido de fiesta con un amiga tuya. ¿Fuiste a un bar desconocido a beber cerveza barata? ¿Hablas enserio?- Cuestionó sin enojo alguno en la voz. Elsa se deshizo de los zapatos alzó los pies y se acomodó sobre su pecho.
-Si.- susurro. Hans volvió a reír por lo bajo.- Mi auto termino abandonado en el estacionamiento del club y yo en casa de Anna.- agregó cerrando los ojos un segundo. Hans rió nuevamente pero se limitó a guardar silencio mientras la abrazaba. Aquello duró un segundo, o dos, o tal vez había sido una hora. Elsa no sabía del transcurrir del tiempo. Su mente había abierto una brecha y se limitaba a repasar las imágenes rescatadas de la noche anterior. Las sensaciones vividas en un estado que permitía sentir todo, y a la vez, nada. Por último rememoró esa mañana. La imagen de Anna resolviendo el crucigrama, sintió su aroma y se acurrucó más junto al cuerpo que tenía a su lado deseando que por un instante fuera ella y no Hans quien la abrazara. Pero era él. Hoy, mañana… siempre si dentro de un par de meses de su boca salía un "sí, quiero."
Abrió los ojos.
Elevó la mirada hacia el rostro de su prometido. Tenía los ojos cerrados, respiraba pausadamente, como si por primera vez no tuviera prisa. Elsa deseó amarlo como él la amaba a ella, pero no. Se alejó lentamente y las pestañas perezosas de Hans dejaron de besar sus pómulos para que sus ojos pudieran verla.
-Solo prométeme que iras estar tarde a ver a mi padre.- Elsa se puso de pie y comenzó su lento peregrinar hacia la cocina.
-¿Ya has desayunado?- preguntó evadiendo la petición. Hans la señaló la pequeña mesa junto a la ventana. Un vaso de Starbucks descansaba sobre ella, junto a un pastelillo a medio comer y una libro sin terminar. Asintió.
-No sé si eso cuenta como desayuno.- mascullo.
-Si lo hace. Y no me has dicho nada con respecto a lo que te pedí.- ella asintió.
-Claro. ¿Por qué no?- dijo al aire internándose en la cocina. Oyó los pasos tras ella.
-Le hare saber que iras ¿Qué haces?- Elsa miró a Hans y la manera en que él observaba el trozo de pastel de chocolate que había sacado de la nevera.
-Comer.- fue toda su respuesta, sacó una cuchara que Hans le arrebató de la mano a una velocidad increíble.- Eso es mío. Devuélvemelo.-
-Cariño, pensé que dejarías los pasteles hasta boda.-
-Dime que no dijiste eso y que no sonaste como tu madre.-
-De hecho lo hice, pero no soné como mi madre.- Hans también le sacó de la mano el platillo con el pastel y lo devolvió a la heladera.
-¿Cómo puedes esperar que me case contigo si me haces esto?- cuestionó con una dosis de dramatismo al tiempo que recuperaba su cuchara y él sonreía encantado. Se aproximó, colocó sus manos en su cintura y las dejo descansar allí.
-Solo cuido a que entres en el vestido.- ella bufó.
-Ni siquiera tengo uno aun.- masculló. Hans hundió su rostro en su cuello y dijo algo que no llego a entender.- No te entiendo cuando hablas de esa manera.-
-He dicho que también ese era un tema que deberíamos tratar ¿no te parece?
-¿Te refieres al tema de la boda?- Hans asintió.
-Me parece que deberíamos tener una larga y seria conversación sobre eso. Tú, yo y la mujer que se encargara de ayudarte.- Elsa suspiró con fastidio.
-Ahora mismo necesito ese pastel. ¡Y pensar que esperaría a que te marchases!- exclamó. Él rió y su mirada tenía ese brillo que la llenaba de culpa.
-Ese es otro tema que quería que hablemos, pero luego…- sus labios se unieron y Elsa respondió de manera automática. Hans se alejó.- ¿Qué tal si comemos pastel luego de probar algo más dulce?- susurró con tono juguetón. La llevó hacia él. Elsa entrelazó las manos tras su nuca.
-No creo que debamos.- lo detuvo cuando los besos se intensificaron y Hans comenzaba a explorarle la espalda con las manos.
-Sabes que es estúpido eso de que esperemos a la boda ya que tú y yo ya hemos…- Elsa le posó los dedos sobre los labios silenciándolo. Lo miró a los ojos, él tenía hambre; ella desequilibrio. Su corazón latió rápido "No sabes cuánto lo deseo". Le recorrió con el dedo la línea del mentón donde una barba pelirroja comenzaba a decir presente. "Anna"… "No cuando vas a casarte". Elsa lo besó, la cuchara cayó de sus manos, se estrelló contra el suelo y lleno el silencio.
