Hola. Tampoco es que me tardé tanto… creo. Gracias por sus comentarios y sus insistencias para que continúe la historia (Guest: aquí está el capítulo). Me hace muy feliz saber que la historia les gusta tanto.
ACLARACIONES: SI, ES ELSANNA.
SI, CONTIENE HELSA.
SI, ES UN UA.
NO. NO SON HERMANAS. LO SIENTO.
SI, ESCRIBO SOBRE LA MARCHA Y PUEDE TENER ERRORES.
DISCLAIMER: Frozen es propiedad de Disney.
...
Hans miró a Elsa con el ceño fruncido, ella untaba mantequilla en una tostada con la mirada perdida. Había algo en sus ojos, algo que la mantenía… lejana. Llevaba un par de días de aquel modo, tal vez pensara que él no lo notaria, pero ahora que compartían techo todo los días, gracias a su insistencia, le era imposible no notarlo.
-Aquí tienes.- le dijo con desanimo entregándole la tostada.
-Gracias.- le dio un mordisco mientras ella tomaba otra hogaza de pan en silencio.- Sabes, he hablado con un agente inmobiliario el día de ayer para ir a ver las casas en la zona del fiordo y pensé que podía pasar por aquí.- dijo volviendo a morder su tostada.- Mmh… me ha dicho que vendrá con un tasador para ahorrarnos la doble visita.-agrego con naturalidad. Elsa dejo de lado su tarea.
-No hables con la boca llena.- le reprendió. Él levantó una mano a modo de disculpa.- Aún no he decidido si quiero vender.-
-No importa, ocurrirá tarde o temprano y es mejor tener todo listo desde ya.- masculló antes de beber lo que le quedaba de café. La boca de Elsa se transformó en una línea recta y sus cejas quedaron inexpresivas.
-¿Cómo es eso de que ocurrirá tarde o temprano? ¿Acaso ya lo has decidido por mí?- preguntó con el mismo tono que usaba para tratar con inversionistas exigentes y con poco cerebro. Odiaba aquel tono de voz. Respiro hondo. No quería pelear, pero si estaba dispuesto a dejar las cosas claras de una vez por todas.
-¡No he decidido una mierda, Elsa! Solo llamé a un agente inmobiliario para ir a ver la casa donde VIVIREMOS y me pareció apropiado pedirle que venga a ponerle precio a esta; porque es obvio que no viviremos aquí y no veo porque mantener las dos propiedades.- aclaró quizás en un nivel más elevado del que pretendía. Se limpió las migas de la boca.- El hombre vendrá y le mostraras la casa, te guste o no.- dijo con firmeza y se puso de pie, era mejor que se marchara en ese instante. Se conocía y sabía que podía estallar.
-¿Y si no quiero la casa que nos va a regalar tu padre? ¿Y… si me niego a vivir en ella?- preguntó Elsa con ese tono. Ese maldito tono.- Un matrimonio es de dos. No puedes tomar tú todas las decisiones.- exclamó.
Hans no supo cómo paso, fue como si cuerpo se hubiera movido solo. En un momento había estado de pie junto a la mesa y al siguiente había girado la silla de Elsa, la había empujado con violencia y ahora la acorralaba con sus brazos, aproximó su cara a la de ella.
-No me vengas con ese planteo ridículo ahora. Eso ya está decidido. Si quieres conservar está mierdecilla de propiedad, de acuerdo. Pero no le harás un desaire como ese a mi padre ¿Entendido?- preguntó sin gritar. La respiración de Elsa le golpeó la barbilla y sus ojos azules lo miraban con cierto temor. Algo se regocijo dentro suyo ¿Elsa Arendelle teniéndole miedo?- ¿Lo has entendido?- volvió a preguntar. Ella asintió lentamente.- Muy bien. Ahora con respecto a lo otro; si, Elsa, un matrimonio es de a dos. Qué bueno que lo sepas, porque hasta ahora fui yo el único imbécil que ha estado llevándolo todo.- un placer le subió por el pecho cuando ella pareció temblar.- Así que dime ¿ya tienes el vestido?- le acomodo un mechón de cabello tras la oreja con delicadeza, reprimiendo el deseo de estirárselo. Apoyó la mano en la mesa de un golpe que la hizo saltar en la silla.- ¿¡Ya tienes el puto vestido!?- ella negó y tomo aire como si le faltara.- Entonces es mejor que te pongas en marcha con eso ¿No te parece?- dejo la pregunta en el aire, se irguió, acomodó su corbata y consulto su reloj.- Me temo que es hora de que me marche. Nos veremos en la noche.- aprovechó que ella seguía paralizada y la sujeto por las mejillas para plantarle un beso. Hundió su lengua para dejarle en claro que era de su propiedad, era suya y de nadie más.
...
Tiana la saludó con la mano desde el otro lado de la acera, ella espero a que los automóviles dejaran de pasar y cruzó a su encuentro, aun creía estar temblando, pero no lo hacía.
-¿Qué le ha pasado a tu rostro? Es como si hubieras visto un espectro.- exclamó su amiga.
-También estoy feliz de verte, Tia.- replicó ella con fingido humor.
-No dije que no estuviera feliz de verte, lo estoy; es solo que… ¿Andas durmiendo como es debido?- cuestionó, Elsa meneó la cabeza ligeramente.- ¡Ya! ¿Y a qué se debe?- indagó Tiana mientras comenzaban a caminar.
-Es un tema complicado.- respondió vagamente. Primero, estaba la noche con Anna y segundo… Hans. ¿Qué diablos le había sucedido?
-Así que sí. ¿Eh?- cuestionó ella con toda intensión de que Elsa le revelara algo más.
-No empieces, por favor. Solo quiero que me acompañes a ver algunos vestidos, y si es posible, me ayudes a decantarme por uno de una vez.- rogó, Tiana torció la boca a modo de desaprobación.
-No estoy empezando con nada. Solo te hago charla. Eres mi mejor amiga y te apareces luego de días, llamándome con urgencia para que te acompañe a ver vestidos de novia y cuando llegas traes esa cara de muerta. ¡Pues perdón por intentar saber que te sucede!- le dijo. Elsa detuvo la marcha de ambas y soltó un suspiro.
-Creo que la he cagado.- admitió.
-Explícate.- pidió Tiana haciendo un ademán con la mano. Elsa pasó una mano por su cabello y la furtiva sensación de los labios de Anna sobre los suyos fue caótica.
-Bueno… más bien estuve a punto de hacerlo. Lo que paso fue que… ¡Dios! No debí haber ido a su casa ese día y ahora no puedo sacarla de mi cabeza. ¡Voy a explotar! Ni siquiera puedo dormir porque cada vez que cierro los ojos la veo y puedo sentir… Pero ahora Hans. Él…- Tiana le tomó las manos y la obligó a mirarla. Su gesto sereno y los ojos llenos de tranquilidad ayudaron a que Elsa no colapsara allí mismo.
-Respira. Mira, ahora iremos a ver esos vestido a la tienda de Aurora y luego volveremos al restorán para que me cuentes todo en un lugar más tranquilo.- hizo una pausa esperando que ella asintiera, lo hizo.- Bien. Solo aguanta un poco más. No dejare que te derrumbes ¿Vale?-
-Gracias.- fue todo lo que pudo decir.
-No hay de qué. Ahora andando; cuanto antes terminemos con esto mejor.- apremió tomándola del brazo y tirando de ella para que caminaran juntas hacia la tienda de vestidos más prestigiosa de la ciudad.
...
Anna refunfuño unas palabras malsonantes antes de entrar a aquella tienda. Lo último que necesitaba era estar rodeada de vestidos de novia; pero Kristoff se había lastimado la espalda cargando unas bolsas y no podía hacerse cargo de las entregas. Suspiró. Aquella era la última parada del día, ya que cerrarían temprano para poder ir al bar de Oaken a reservar una mesa con la intensión de ver el partido de esa noche. La imagen de Elsa titiló en su mente antes de que ella la alejara.
La tienda era sencilla pero elegante, con vestidos de todas las clases y modelos, se aproximó al mostrador al tiempo que escuchaba voces provenientes de la otra ala de la tienda.
-¿Señora Aurora?- llamó. Las voces se llamaron al silencio. Segundos después Aurora Fynch aparecía con una sonrisa en el rostro secundada de una mujer que a Anna se le hizo familiar, tardó un instante en darse cuenta que se trataba de Tiana, la amiga de Elsa.
-¡Oh, Anna! Lamento haberte hecho esperar.- exclamó Aurora. Ella le restó importancia mientras dejaba los tres ramos de flores sobre la madera del mostrador.
-No se preocupe. Entiendo que estaba usted ocupada.- dijo antes de saluda a Tiana con un movimiento de cabeza.
-Cuando escuche esa voz se me hizo que eras tú. ¡Hola Anna!- le dijo la mujer antes de darle un inesperado abrazo.- Ella está en una crisis y verte aquí me hace pensar que esto es un milagro.- exclamó al soltarla. Anna se quedó de piedra.
-Yo… solo venía a hacer una entrega.- murmuró señalando el lugar donde había dejado las flores, que ya no estaban allí al igual que Aurora.
-Por eso he dicho que me parece un milagro.- volvió a señalar Tiana.
-¡Anna! ¿Cargaras esto a la cuenta de la tienda?- cuestionó Aurora de pronto. Ella sentía su cuerpo cada vez más tenso, porque que ya sabía de quien era la "ella" de la que Tiana estaba hablando. Tenía que huir y rápido.
-Sí. Claro. Ah… yo…- mascullo sin lograr llegar a nada, su cerebro parecía haberla abandonado allí.
-¿Tienes algo que hacer? Porque Elsa está allí dentro con unos vestidos y estoy segura de que va a colapsar y no poder sostenerla yo sola. Me vendría bárbara una mano, y como ustedes parecen llevarse tan bien.- ni siquiera llego a responder cuando ya era arrastrada hacia la otra ala de la tienda por aquella mujer y Aurora que comenzaba a decirle que nunca le había dicho que conociera a Elsa Arendelle.
-¿Necesitas ayuda con el vestido?- cuestiono después, cuando llegaron a una sala amplia con sendos sofás y una especie de plataforma rodeada de espejos. El corazón de Anna se fue en picada cuando oyó la voz de Elsa.
-Estoy bien, saldré en un momento. ¿Qué ha sido todo ese alboroto?- Tiana se dejó caer en uno de los sofás tirando de la mano de Anna, que estaba tan rígida que pensó que su cuerpo se partiría en dos, pero no lo hizo.
-¡Oh, nada! Solo te diré que te prepares para ver una sorpresa.- gritó en respuesta a Elsa antes de dedicarle a ella una sonrisa. Elsa no respondió de inmediato y cuando lo hizo ya se encontraba saliendo de vestidor ataviada en un vestido blanco tan hermoso que Anna que quedo sin aliento.
...
-No creo que haya mayor sorpresa que el hecho de que allá entrado en este vestido.- comento parándose en la tarima y dejando caer la larga cola del vestido, la aliso y levantó la mirada buscando encontrarse con Tiana pero los ojos color aqua que tenía delante no eran los suyo, sino, lo de Anna Summers. El mundo, el tiempo, los sonidos, su propio corazón parecían haberse detenido. Pero la sorpresa fue suplantada de inmediato por el espanto y la vergüenza. Se encontraba en fundada en un vestido de novia, frente a la mujer que la hacía dudar de todo. La mujer que transformaba esa boda en una farsa. Sus piernas temblaron y tuvo que luchar contra el impulso que le decía que corriera a esconderse dentro del vestidor lejos de los ojos de Anna.
-Mmm… no creo que sea tu estilo.- comentó Tiana haciendo que su foco de atención se dirigiera hacia ella.
-Es… es algo incómodo para caminar y me aprieta en todas partes.- confesó girándose hacia el espejo y tratando de que sus ojos no se posaran en Anna.- Creo que probare otro.- apuro a decir con toda la soltura que pudo, tomó nuevamente la cola del apretado vestido.
-Espera, Anna no nos ha dicho que piensa.- señaló Tiana. Ella miro a la chica a través del espejo, sus mejillas estaban teñidas por rubor y sus ojos parecían no poder separarse de sus curvas. Elsa sintió a su corazón revolotear.- Por cierto, Els ¿Te gusto mi sorpresa?- cuestionó Tiana y Elsa de inmediato detectó en su voz toda la intensión de provocarla.
-Esta vez realmente lograste sorprenderme.- confesó casi disgustada. Tiana le sonrió con suficiencia.
-¿Y, Anna, que te parece el vestido?- cuestionó. Ella abrió y cerró la boca un par de veces, luego se aclaró la garganta.
-Es un vestido exquisito, como todo lo que Aurora diseña, pero no creo que sea muy cómodo para moverse.- logro decir.
-Me iré a cambiar.- exclamó entonces Elsa antes de Tiana la retuviera allí un poco más.
Elsa tomó aire y se contempló luchando por esconder las lágrimas. Aquello no tenía remedio. No, no lo tenía. Maldijo al dios que había enviado a Anna a aquella tienda y maldecía el momento en que llamo a Tiana para ir a ver vestidos. Bajó la cremallera del vestido de un movimiento y se lo quito. Las palabras de Hans le golpearon, y compitieron con los suaves besos de Anna.
-¡Maldita sea, Elsa!- se regañó por encontrarse tan sensible. Tocaba probarse el siguiente vestido. Logro ponérselo sin problemas mientras escuchaba a Tiana y Aurora charlar más allá del probador. Era un vestido sencillo, abrochado al cuello y con la espalda descubierta. Se quedó un segundo de pie mirándose, aquella era más piel de la que quería enseñarle a Anna en esos momentos. Un dejo de vergüenza subió desde su pecho. A punto estuvo de quitárselo y de probarse otro, pero le pareció algo tonto, así que simplemente salió dispuesta a enfrentarse a la mirada de Anna.
...
Anna sentía su estómago revuelto. Estaba allí, ayudando a Elsa a elegir un vestido para su boda ¿Es que acaso el universo la odiaba? Rió amargamente.
-¡Vaya!- exclamó Tiana obligándola a apartar la vista de la salida. Su boca se secó. Elsa se apareció con un vestido que dejaba su espalda completamente al descubierto, paso saliva.
-¿No es mucha piel?- murmuro la rubia con las mejillas teñidas de escarlata. Anna se preguntó si las suyas estarían de igual forma. Sus manos entonces comenzaron a recordar el tacto de aquella piel. Sus labios ardían, se abrazó a sí misma para que su cuerpo no la traicionara. Aunque sabía que sus ojos se estaban comiendo a Elsa allí mismo.
-A mí me parece que ese cuerpo debes mostrarlo, pero si a ti no te convence…- Tiana hizo un gesto displicente y miro a Anna- ¿Tú qué opinas?-
-Es demasiado. No creo que sea apropiado.- se escuchó diciendo con un deje de molestia en la voz.
-¡Que puritana resultaste, Anna!- exclamó Tiana antes de reír.
-No es eso, es los que…- no quiero que nadie más mire a Elsa.- es muy atrevido para la ceremonia.- afirmó apartando la mirada de aquella mujer que era un infierno en el que ella estaba dispuesta a quemarse.
-Creo que necesitamos un vestido que realce tu belleza, Elsa, pero que no parezca tan vulgar.- comentó Aurora y se perdió hacia la otra ala de la tienda. Elsa se quedó de pie delante de ellas. Anna se regocijo de su hermosura y se encontró sonriéndole abiertamente, porque una parte de ella no podía odiar a Elsa. Porque ¿Por qué mentirse? Ninguna parte podía odiarla. Ella la amaba… su mente se quedó en blanco antes esa verdad. La amaba, a pesar de que fuera a casarse con otro. Elsa clavó sus ojos en los suyos y también sonrió.
-Iré a haber que ocurre con aurora.- comentó Tiana tras unos segundos poniéndose de pie de un salto y saliendo. El silencio se hizo presente entre ambas.
-¿Cómo has estado?- le preguntó, tal vez porque noto el brillo opaco de su mirada. Elsa meneó la cabeza.
-He tenido tiempos mejores.- murmuró.- Yo… la otra noche…-
-No tienes que decir nada. Lo entiendo. Ahora… veo que tú…- hizo una pausa, iba a romperse; pero si aquella eran la consecuencia de amar a una mujer como Elsa. Anna podía vivir con eso.- Veo que tomaste una decisión.- dijo finalmente. Elsa pasó las manos por su cabello y rió sin gracia.
-¿Eso te parece? ¿Te parece que he decidido esto?- cuestionó Anna se puso de pie y se aproximó a ella para tomarle la mano. El contacto suave casi la hace temblar.
-¿Qué sucede, Elsa? ¿Qué… no lo has decidido?- Elsa pasó el pulgar por el dorso de su mano.
-Lo que sucede es que ahora mismo mi corazón está a punto de salirse de mi pecho porque tú estás aquí y contra eso…- una lagrima broto de aquellos ojos azules y Anna casi se sube a la tarima, casi salta para acortar las distancias, para besarla con todo el deseo y el amor que sentía.
-Tienes que probarte este, Elsa. ¡Este modelo le hará justicia a tu belleza!-dijo Aurora entrando y Anna se apresuró a soltarle a la mano.- ¡Oh! ¿Te encuentras bien, querida?- cuestionó al ver el rostro casi congestionado de Elsa.
-¿Qué sucede?- preguntó Tiana con una palpante preocupación en la voz.
-No es nada… solo naderías. Es que me veo tan espantosa con todos los modelos.- comentó Elsa. Anna negó con la cabeza.
-Ya le he dicho que eso no es verdad. Estás fantástica. Realmente hermosa.- logro decir manteniendo la postura. Aurora y Tiana llenaron de halagos a Elsa antes de que ella se perdiera tras el vestidor con un nuevo vestido.
...
Optó por el vestido que Aurora le entrego. La verdad era que le hacía justicia, eso no podía negarlo.
-Le hare los arreglos que faltan y podrás retirarlo en dos semanas.- le decía la propietaria de la tienda de vestidos.
-Muy bien. Gracias.- respondió ella firmando el recibo.
-Gracias a ti, Elsa. Nos veremos en dos semanas entonces.- se despidió de Aurora y salió de la tienda donde Tiana y Anna la esperaban.
-¿Puedes creer que esta muchacha jamás ha comido en mi restorán?- cuestionó su amiga señalando con indignación a la pelirroja.
-Es que lo suyo son los localsillos donde venden hamburguesas grasosas.- se animó a bromear. Él aire templado parecía haber aligerado un poco su humor y el de Anna, que ya protestaba.
-¡Oye! ¡Oye! ¿Cómo que localsillos? Toni´s es un lugar muy bien ambientado.- dijo. Ella sonrió y Tiana meneó una mano.
-Como sea. No has ido a mi restorán y eso es algo imperdonable. Ahora mismo nos vas a acompañar allí.- propuso. Anna negó rápidamente.
-La cosa es que no pudo. Deje a Kristoff solo y esta noche es el partido.- se excusó. Tiana rodo los ojos y soltó un suspiro.
-¡Claro el partido!. Lamento decirte que no nos veremos allí.-
-¿¡Qué!?- preguntó Elsa de inmediato.- Me dijiste que irías.-
-Lo sé. Pero ayer el alcalde reservo un par de mesas para él y su gabinete, también estará tu padre, creo; la cuestión es que debo estar en la cocina para supervisar. Iba llamarte pero ya que tú lo hiciste primero...- Elsa suspiro. Genial, ahora tendría que ir sola a ver la final.
-Es una lástima. Seguro ganaremos.- comento Anna evitando mirarla.
-Tal vez podamos vernos luego del partido.- murmuró ella sin apartar su ojos de la pelirroja que la miro a hurtadillas.
-Pueden pasarse por la mesón cuando termine. Tendré una botella de vino por si deciden aparecer por allí.- propuso Tiana desconociendo por completo el hecho de que Anna no asistiría al estadio con Elsa.
-Supongo que las inmediaciones del estadio serán un caos.- meditó Anna.
-Sí, pero si estacionas en el ala oeste la salida es más rápida.- informó Elsa sintiendo algo parecido a la esperanza. Tal vez Anna si fuera al estadio tras el partido.- Como sea yo estaré hasta tarde allí. Tal vez cuando me marche no haya nadie.- agregó. Anna se mordió el interior de la mejilla.
-Kristoff seguramente estará ebrio antes de que el árbitro toque el pitido final.- mascullo Anna con media sonrisa. Elsa pestañeo un par de veces. Eso era… un sí. Su corazón aleteo inquieto.
-¡Qué suerte que el alcalde reservo!- exclamó Tiana con alegría. Haciendo que Anna soltara una carcajada. Aquello era peligroso, pero ambas lo sabían.
