Inuyasha y sus personajes no me pertenecen. Ellos son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo sólo estoy tomando prestados sus personajes par auna historia sin lucro de fines.

.

.

.

Killing for Love

.

.

Una enfermedad terminal.

No hay cura… O eso le habían dicho.

No jodan. Esto es una mierda.

—Ella solo tiene 21 años…. —Susurró incrédulo.

El médico que le había dado los resultados lo miró con pena. Lo conocía desde hace años, y apenas se había casado con la única mujer que cree que lo logró domar.

—Lo siento, Sesshomaru. En verdad, lo lamento mucho. Puede haber tratamientos para alargar un poco su vida, pero… eso no la curaría. No detendrá lo inevitable.

Sesshomaru no dijo nada. Aún estaba procesando lo que le acababan de decir: Rin se iba a morir en tan solo unos meses.

¿Por qué ella?

Ella era… la mejor persona que había conocido. Siempre lo trataba con una dulce sonrisa. Siempre sonreía. Siempre le sonreía a él, a todos. Siempre había sido optimista, positiva, valiente, con muchos sueños por delante.

Sólo tenía 21 años…. Tenía mucho que recorrer.

Era injusto.

Nada salió de sus labios. Su mirada estaba cubierta por sus mechones plateados y parecía que no estaba presente allí mismo.

El médico notó su estado de shock, por lo que decidió dejarlo solo. Sólo un "lo siento" salió de él antes de retirarse.

Y, Sesshomaru, ahora en total soledad, pudo soltar una gran cantidad de improperios.

Indagando de lo injusto que era esta maldita vida.

No supo en qué momento se había quedado dormida. Lo primero que vio al abrir sus parpados, fueron esos hermosos ojos de color ámbar. Pensó que simplemente era hermoso despertar y ver a su maravilloso esposo a su lado.

—Mi… mi señor esposo —Fue lo primero que dijo que su típica dulce sonrisa.

El hombre frunció el ceño, un poco molesto —. No me digas señor.

—Es que me había acostumbrado a decirle señor.

No tenía caso. Pensó Sesshomaru al final.

—¿Cómo te encuentras?

—Mmm no lo sé. Pero me siento un poco… cansada —Suspiró. Los ojos de Rin no expresaban nada más que curiosidad —. ¿El doctor… dijo algo?

Estuvo pensado más de 100 veces. De verdad. Pero al final sólo se decidió por una respuesta ante su pregunta:

—Solo es algo pasajero.

—¿En serio?

Ante la mirada ilusionada de su esposa, solo pudo asentir.

Por supuesto que no le diría nada. No la dejaría cargar con un dolor que ni él podía cargar. Un dolor… que ni él mismo sabía que tenía en su corazón.

Cogió la mano de Rin, que estaba reposando en sus piernas y se la llevó a sus labios, con un suave beso. Algo que normalmente él no haría. Eso es algo que también lo notó ella, por lo que le preguntó si es que él estaba bien.

—No te preocupes, en un rato nos vamos.

Algo en su interior le impedía aceptar el hecho de que Rin iba a morir pronto. Era algo inevitable, eso le había dicho su médico… Pero para él no.

La palabra Rin y muerte no deberían estar en una misma frase.

Rin no podía morir. No puede.

Y él se aseguraría de que así sea.

Cueste lo que cueste.

Había pasado un mes desde que volvieron de aquella clínica. Desde que se enteró de… eso.

Cada día se estaba desesperando más. La negativa ante cualquier doctor que consultaba era absoluta.

Ella no sabía nada, pero su cuerpo cada vez se veía más cansado.

Qué frustrante.

No le gustaba para nada verla así. Era demasiado frustrante verla y no poder hacer nada.

Maldición.

Entonces, cuando salía de otra clínica con la negativa en alto, fue que esa persona le habló.

—¿Estás frustrado, Sesshomaru?

Su vista inmediatamente se dirigió a la persona de aquella voz. Le estaba hablando a él, pero… ¿Quién era?

No, si se acordaba bien, ya lo había visto antes.

—¿Kirinmaru?

Sí, Kirinmaru. El viejo amigo de su fallecido padre. ¿Qué hacia aquí? O más bien… ¿Qué había dicho?

—Sientes ira y tristeza en tu interior.

—¿Qué estás diciendo?

El hombre cabellos rojizos, suspiró un segundo antes de responder, desde el auto donde estaba y no salía—. Quieres salvar a tu esposa, ¿verdad?

No puedo evitar abrir sus ojos en su totalidad, mas no duro más de un segundo.

—No tengo idea de lo que estás hablando.

—Sí lo tienes— Contrarresto el otro hombre. Franco —. Te preguntaras por qué lo sé, ¿no?

Efectivamente.

—Estás desesperado, pero también estás determinado a no dejarla morir. Rin, tu esposa, es bonita, ¿sabes? Y me alegro por ti porque hayas encontrado a una buena mujer.

—¿Qué quieres? —Expresó molesto.

El hombre, Kirinmaru, sonrió complacido al ver su molestia.

—Eso me dice que estás interesado —Le entregó una tarjeta que Sesshomaru aceptó increíblemente rápido —. Si lo deseas, puedes ir a esa dirección mañana.

Y eso fue lo último que dijo, antes de arrancar su auto, dejando al peli plateado solo, y confundido.

Él, Kirinmaru… ¿le estaba diciendo algo positivo sobre Rin?

¿Era posible?

Sí así fuera, por más mínima que fuera, tenía que probarla.

A Rin no le quedaba mucho. Y a él no le quedaba mucha paciencia.

Al siguiente día, sin dudarlo, cuando fue a ver a ese hombre… supo que se estaba metiendo en terreno peligroso.

No, peligroso no era la palabra.

Inhumano.

¿Cómo era que su padre pudo tener un amigo así?

Lo que se veía a través de sus ojos parecía completamente distinto a lo que fue el día de ayer.

Encapuchado. Una mascara cubría su rostro y sólo era visible una parte su ella.

Atrás era oscuro.

—No esperabas algo como esto.

—¿Una secta?

La secta.

Sesshomaru bufó. Otra vez sintió molestia—. Qué estupidez.

—Creí que querías salvar a tu mujer —Habló Kirinmaru cuando vio al joven haciendo ademan de retirarse.

—¿Acaso quieres que me una a una secta?... Para orar por un Dios que no existe. Que orando a ese Dios, ella se salvará de milagro.

—Se salvará.

Sesshomaru no volvió a avanzar más. Lo seguía mirando con desconfianza, pero también había una pequeña chispa de esperanza. Su mirada le estaba diciendo que continúe hablando.

Kirinmaru pensó que la desesperación y la esperanza era como uno solo.

Entonces, sacó el cuchillo que había traído todo este tiempo en su mano, y, sin muestra de alguna emoción se lo clavó en la palma de su otra mano.

En contraste con las repentinas expresiones faciales de Sesshomaru, Kirinmaru no mostraba ninguna expresión de dolor.

Gran cantidad de chorros de sangre caían.

Sesshomaru creyó que se había vuelto loco. Creyó que no tenía sentido estar allí.

Creyó…

Hasta que luego de sacar el cuchillo de su mano, el hueco que había generado el incruste, mágicamente se estaba cerrando.

¿Qué?

—Tu mirada me dice que no puedes creer lo que acabas de ver.

Definitivamente. Era algo difícil de creer, difícil de existir si no lo hubiera visto.

No necesitaba decir que no era normal porque ya era obvio.

—Es difícil de explicar… pero tengo el presentimiento de que tampoco te interesa, ¿verdad, Sesshomaru?

A estas alturas de su vida, con hasta ahora ninguna oportunidad para ella, Sesshomaru al fin creyó encontrar una solución.

Sus pasos volvieron a donde estaba el pelirrojo. Adentrándose cada vez a la oscuridad.

Aquello definitivamente no estaba bien. No debería quedarse, esa no era la solución. Pero… la imagen de Rin vino a su mente. La enfermedad de Rin no tenía cura.

¿Acaso Kirinmaru y su… secta podrían salvarla?

—Tú vas a curarla.

No era una pregunta.

—Te dije que lo puedo hacer, pero nada es gratis.

Lo sabía. Pero él también sabía que no importaba lo que pidiera, si era por Rin.

—Sesshomaru, ¿de verdad estarías dispuesto a hacer lo que sea para salvar a tu querida esposa? —Preguntó una vez más.

Y él ni siquiera dudo en su respuesta:

—Habla de una vez.

Unos pasos resonaron en la oscuridad. Eso despertó al otro hombre de mirada ámbar. Se parecía un poco a Sesshomaru, pero en realidad era muy distinto.

Miró a su costado: Su novia también se había quedado dormida.

—¿Quién es?

Todo parecía casi tan oscuro. Lo único que iluminaba la sala era la televisión que emitía una película que nunca llegaron a ver.

Preguntó una vez más. Nada. Creyó que tal vez fue su imaginación, pero antes de suspirar aliviado, Sesshomaru, su hermano mayor, salió de entre la oscuridad.

—Tú… ¿Qué haces aquí?

—Nunca me agradaste.

—¿Qué…?

¿Qué, por qué le decía eso? De hecho, siempre había sido así de desgraciado, pero que venga de repente a hablarle así. Además, cómo diablos había entrado.

—Qué pasa, Inuyasha…. —Preguntó su novia, despertándose por las voces. Aún en la oscuridad, vio que estaba Sesshomaru y se extrañó—. Ah, ¿cuñado?

—Tú tampoco me agradas.

—¡Basta! —Lo calló el hermano poniéndose frente a él—. Sesshomaru, ¿a qué diablos has venido a plena noche? ¿Sólo viniste a joder o qué?

El aludido pensó unos momentos antes de responder, con toda la frialdad que pudiera existir.

—Vine a matarlos.

—¿Qué?

Y antes de si quiera pueda reaccionar, Sesshomaru ya tenía un gran cuchillo de carnicero en sus espaldas que utilizó para cortar el cuello de su hermano en tal solo segundos.

Quitándole el habla en un instante. Quitándole la vida en santiamén.

¿Qué tan grande es tu amor por ella?

El cuerpo sin vida su pequeño hermano cayó sin vida encima de la mesita de vidrio la sala, rompiéndola en el proceso. Derramaba sangre por doquier.

La novia de su ahora difunto hermano, se había quedado sin habla. Tampoco es que le importara, así que, sin más, se encaminó a ella. Y ahora sí, haciéndola reaccionar. Asustada, con sus ojos que parecían estar desorbitados por el temor.

Necesito una prueba.

—¡No te acerques más! —Quizás por curiosidad, Sesshomaru se detuvo —. Si sigues avanzando… voy a gritar tan fuerte que todo el vecindario me escuchará…

—Antes de que grites estarás muerta —Él solo respondió sarcásticamente.

Sus palabras rompieron su valor, y rompió en llanto.

—¿Por qué… cuñado…?

—Porque ustedes no valen más que ella.

—¡Espera…! Yo estoy embarazada…

—Y eso a mí qué me importa.

Y antes de que ella de verdad gritara, actuando rápido otra vez, usó la almohada que tenía a su vista para taparle su rostro. Cortarle la respiración. Como ella no tenía más fuerza que él, sucumbió al final después de varios minutos.

¿Matarías por Rin?

—Sí.

Miró los dos cuerpos sin vida a su alrededor.

Inuyasha y Kagome, dos personas con las nunca congenió.

Pero, ¿por qué matarlos?

Fácil. Es la regla: La felicidad de otros por la tuya.

Por eso, cuando mueras, te iras al infierno.

Y una mierda le importaba.

—Eh, ¿qué es esto?

Ni bien amaneció, Sesshomaru llevó a Rin a un chequeo médico. Al mismo que le había dictado su enfermedad.

Durante el transcurso de esa semana, él no mostró ninguna faceta de remordimiento. Ni ella pareció enterarse de lo que había hecho.

Ni nadie supo que pasó con el hermano de Inuyasha y su novia.

—¿Cómo es posible esto…? —Habló el doctor con un tono incrédulo mientras veía las placas de la paciente—. No hay nada.

Una pequeña sensación alegría se apodero en el interior de Sesshomaru.

—¿Yo acaso tenía algo? —Preguntó Rin una vez saliendo de la clínica. Tenía el abrigo de si esposo sobre sus hombros. Hacía frio. El invierno estaba llegando.

—Dormías mucho. Es mejor prevenir.

La joven mujer sonrió dulcemente. Se abrazó al brazo del hombre y volvieron a su caminata.

—Por cierto, señor esposo, ¿sabe al final a dónde se fueron el señor Inuyasha y la señora Kagome?

—No lo sé.

Todo tiene un precio.

El amor que sientes por esa chica fue tan fuerte como para ponerla encima de tu propia familia eh.

Serías perfecto para unirte a esta secta.

No le importaba.

Solo la necesitaba a ella. Mientras la tenga a ella a su lado, lo demás podía irse al mismísimo infierno…

Incluso él.

.

.

.


De alguna manera, después de leer teorías de que Sesshomaru mató a Inuyasha y Kagome por Rin en Yashahime hizo que me venga una idea para un fic.. y pues wuala (? xd

De alguna manera sí siento que Sesshomaru haría cualquier cosa por Rin, porque al fin y al cabo ella siempre será lo más importante. Sólo que siendo el un gran demonio, debe de tener algun plan en todo eso, pero como acá quise hacerlo humano... pues los humanos tienen limites xd Y este Sesshomaru sólo quiere tener a la mujer que lo hace feliz, cueste lo que cueste. Ya, todo un dramón jajaj.

Si llegaron hasta aquí, gracias por su lectura que sigo tratando que aprender en estos temas, y nada, a seguir esperando para que Sesshomaru y Rin ya muestren su romance en Yashahime 3