Interludio 1
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El desierto era particularmente cruel, kilómetros y kilómetros de pura arena, la cual, junto con el calor, creaban las condiciones perfectas para que incluso el androide más obstinado pensará dos veces recorrerlo a pie. Por ende era considerado espacio de máquinas, casi siempre las veían correr sin rumbo por la arena. Muchos androides teorizaban que se trataba de una especie de cementerio para aquellas máquinas que estaban demasiado viejas para seguir siendo útiles en la guerra.
Sin embargo no es el desierto lo que llamaría la atención del caminante ocasional en esta ocasión, sino una ciudad al borde de esta extensión de arena que antes era una playa.
En lo que alguna vez fue una costa, se podía ver una serie de edificios los cuales eran remanentes de antiguos negocios hoteleros y resorts, todos los cuales habían perdido sus brillos y su encanto, siendo nada más que conchas vacías de sus antiguos seres. Siendo, desconocido tanto para YoRHa como la red de máquinas, un lugar perfecto para que personas que no desean involucrarse más de lo debido con la guerra tengan sus vidas y sus negocios, siguiendo una serie de reglas impuestas por los Enforcers, androides básicos que actuaban como cuerpo de la aplicación de la ley.
En medio de estas viejas estructuras fácilmente puede verse una comunidad de androides que en un facsímil de la antigua vida humana rutinaria, viven sus vidas llendo y viniendo de un lado a otro, demasiado concentrados en su mundo personal como para notar a una figura encapuchada caminar cautelosamente, mientras se cubría con una manto marrón con claras señales de haber sido usadas por mucho tiempo en muchas ocasiones.
La figura camino entre los transeúntes, los cuales la ignoraron activamente sin darle una sola mirada, mientras ella entretejia con una habilidad singular a cada obstáculo. Dicha figura solo podía observar con desapego a estos "civies" en su vida diaria; Desde las androides ocupadas observando, comparando y comprando artículos femeninos. Nada que le llamara la atención a la figura.
Ajustando su capa para no dejar que nadie vea su rostro, la androide camino hasta un puesto de "revistas" y hablo con su dueño.
"Oí". Dijo ella tratando de verlo mejor, era una unidad masculina de pelo negro con una serie de vendas alrededor así como una especie de gafas polarizadas se impedían ver sus ojos. Su atuendo era un traje de patrón militar verde oliva y tenía una ametralladora en la espalda. No una gran amenaza para ella.
Al darse cuenta de que hablaba con él, el vendedor trato de usar su mejor sonrisa de galán en ella antes de decir: "Bueno preciosa, ¿En qué puede ayudarte el viejo Vex?" Termino su presentación con una mera flexión de cintura antes de volver a mirarla con esa estúpida expresión que ella quería borrar con su espada.
'Uuugg'. Gimiendo mentalmente, contuvo cada impulso de violencia y hablo con un todo firme que revelaba que no estaba interesada.
"Busco el OceanView Hotel and Casino. Busco al que llaman MIKE".
El vendedor se puso tenso y a la defensiva. Dio un paso hacia atrás y miro alrededor como si buscará a alguien. Al no encontrar lo quien buscaba puso su mano sobre su ametralladora, no como una advertencia, sino como un recordatorio de que lo tenía a la mano. Él la miró y con cautela pregunto:
"¿Quién quiere saber?". Su voz ahora era profesional y distante, un marcado contraste con su actitud mostrada brevemente.
Después de unos segundos recordó la contraseña que le dio Jackass. Reprimió una mueca y dijo:
"La persona que el llamo para la entrega de correspondencia".
"Ah, veo. ¿Así que eres el nuevo Courier? Bien, te estaba esperando". Con eso el adoptó una posición más accesible sin bajar la guardia. Sin mirar, recogió lo que sería una revista anodina como las demás de su puesto detrás de él. Posiblemente lo haya hecho miles de veces.
Se lo entrego sin ningún cargo y le hizo un ademán para que se mantuviera lejos.
Sin tiempo que perder, abrió la revista y vio la imagen de un mapa de la misma ciudad en la que se encontraba, con una serie de códigos que al ser resueltos darían las coordenadas de una ubicación.
Lo más llamativo era que un código YoRHa obsoleto.
'Dudo que haya terminado siendo de dominio público. ¿Tal vez este tal MIKE es un ex-YoRHa?'
Sacudiéndose de hombros, comenzó a descifrar el código el cual al ser triangulado mostraba la aparente ubicación del hotel.
"Hay trabajo que hacer".
Con eso comenzó a caminar de la manera menos llamativa para evitar las miradas de los Enforcer...y otros.
Resulta que, a diferencia de lo que el nombre pueda sugerir, el Hotel y Casino OceanView no mira realmente al mar. O por lo menos ya no; Debido al eterno mediodía, el mar se seco en gran parte de la costa, desplazándose a otros lugares que terminaron inundados mientras que lugares como este hotel perdieron gran parte de su identidad. Actualmente, el hotel se encuentra en la "costa" Nororiental de la ciudad, mientras ella había entrado por la parte Sureste de la misma. En sus buenos tiempos está ciudad se ubicaba en una especie de extensión de tierra saliente en forma de triángulo, con dos lados conectados al mar y el último conectado a tierra. Esto dejo a dicho hotel frente a una planicie de arena y sal, la cual es paleada y transportada a las "zonas crepusculares" donde se esparcirá en algunos lugares para ayudar en la descongelación.
El hotel en sí, no parecía haber sido un lugar elegante; Un tamaño mediano, de dos piso, con las paredes en blanco por la continúa exposición a los rayos UV y las grietas en su estructura eran señales de que nadie le había dado mantenimiento a dicho edificio con tan de hacerlo habitable para androides. El letrero sin embargo, claramente había sido remplazado por una versión holográfica, lo que indicaba que aún era funcional.
Noto que no había nadie en las puertas de madera, por lo que se abstuvo de tocar. Usando las chapas de oro falso, abrió la puerta y entro...
Y miro el interior con sorpresa.
A diferencia del exterior, todo estaba pristíno; era una recepción con una escalera diseñada de forma que los humanos la llamarían "Royal" con un barandal de alguna madera oscura bien conservada. Una serie de candelabros eléctricos que mantenían el lugar iluminado. Los pisos brillantes estaban hecho de material color jade con diversos mosaicos de rosas en diversos colores.
Sus sensores olfátivos le indicaron que en aire se podía detectar una amplia gama de polen de diversas especies de platas florales, algunas de las cuales se veían colgando desde el barandal de la parte superior y se envolvía a través de las escaleras.
Dando un paso más hacia adelante, casi salta de sus pies cuando la puerta se cierra por si sola. Estando tan concentrada en eso, no noto que una figura misteriosa la miraba desde la parte superior de las escaleras, proyectando su sombra sobre ella, lo que finalmente la alertó de su presencia.
"Llegas tarde". Dijo una voz cibernética y con un tono grave, identificandola como masculino. La figura se dio la vuelta para ver al que debía ser el dueño del inmueble, solo para sorprenderse una vez más: En vez de un androide, la voz provenía de una plataforma humanoide de control remoto, similar a las usadas por los humanos para vigilar el progreso de ciertos proyectos en la superficie del planeta. Estaba pintado de blanco y negro y tenía una apariencia que recordaba a una carcasa expuesta de androide, exceptuando el hecho de lucia colores negro y dorado en vez del solido blanco presente en varios modelos YoRHa. Su voz no era natural, claramente uso su vocalizador para distorsionarla lo más posible a propósito sin molestarse en encubrir lo como una falla de equipo. "Jackass dijo que estarías aquí ayer."
Oyendo eso ella tuvo que reprimir la necesidad de resoplar y dijo: "Las máquinas rondan el desierto. Debes tener cuidado".
El comenzó a bajar las escaleras con movimientos bastantes ágiles que casi lo hacían parecer orgánico y pregunto: "¿Máquinas normales o salvajes desconectadas de la red?"
"Es lo mismo". Respondió sin preocupación. La persona misteriosa se quedó quieta a la mitad de las escaleras, aparentemente mirando alrededor esperando algo.
"¿Que?" Pregunto ella comenzado a irritarse.
"Nada". Dijo la plataforma, antes de darse la vuelta y hacer un ademán de que la siguiera.
Ella comenzó a subir las escaleras, analizado el lugar; el segundo piso fungió en algún momento como un restaurante, las sillas y mesas aún estaban ahí, sorprendentemente no habían sido asaltadas por los humanos en los tiempos de Las Legiones y más tarde por los Gestalt.
Posiblemente hayan sido construidos por androides durante un asentamiento, aunque era curioso que un androide cocinará o planeara abrir un restaurante.
Encerrada en sus pensamientos, no se dio cuenta de que la plataforma estaba actualmente sentada en una silla frente a una mesa cubierta por un mantel blanco. Hizo un ademán con la mano y le dijo que se sentará: "Siéntate, hay mucho de que hablar. Este negocio es complicado."
"Si. No me digas." Respondió ella dejando escapar algo de sarcasmo: "Técnicamente la descripción del trabajo involucra infiltrarse en una zona protegida por YoRHa y hacer...¿Que hay que hacer?"
La última parte la dijo inclinándose hacia el frente, evitando la mesa.
La plataforma solo la miro a los ojos por unos momentos antes de abrir un contenedor de su pecho, del cual saco una caja de madera café claro. Sin esperar a que ella respondiera, el abrió dicha caja; Dentro, en una cobertura de satin rojo, se encontraba una pieza de tecnología antigua, la cual parecía la unión de un tubo de vacío, una placa de circuitos integrados y una pieza de relojería. Ella nunca a sido de las que están interesadas en la tecnología de ningún tipo, ella es más de romper y rasgar hasta que esté hecho, sin embargo no podía evitar mirar a dicho objeto con curiosidad.
"¿Que es eso?" Ella solo se dio cuenta que había hecho la pregunta hasta mucho después. Notando su interés, su futuro cliente la miró con sus ojos brillantes y respondió.
"Esto, es un componente especial de un mecanismo especial que deseo que instales". Dijo de manera criptica.
"Ok, ¿Y que hace?" Con esa pregunta, la plataforma se quedó quieta y la miró por unos minutos antes de volver a hablar.
"Salvará a la humanidad".
Ella solo levantó una ceja esperado no haberse equivocado.
21O
Muchos era los que creían que ser la mano derecha de la Suprema Comandante de YoRHa sería lo mejor que podría pasarle a un operadora. Todos ellos se equivocan; ser la segunda al mando significaba estar involucrada en los mismos proyectos que su superior. Lo cual incluía y no se limitaba a... trámites, búsqueda de información, organizacion de archivos en la base mundial, tratar con unidades inconformes con su asignación...entre otros.
En momentos como ese, desearía poder sentir dolores de cabeza como sus creadores para tener una escusa para salir de la junta en la se encontraba.
Dicha junta se llevaba acabo en una sala de El Búnker, especializada para ello. Aparte de la Comandante y ella, habían otros quince ocupantes en la habitación, todos los jefes de diferentes ramas para la tarea de recuperación y reconstrucción de la tierra. Doce androide y tres humanos.
De estos últimos los tres en la sala eran:
Gita Vaswany, una científica y empresaria que investigaba junto al fallecido John Grimmes, la forma de producir energía pura. Su piel morena y acento británico eran su característica más llamativa. Actualmente parte de el Concejo de la Humanidad.
Marco Vasil, General sobreviviente a las Legiones. De pelo negro recortado en los costados y parte trasera dejándolo algo largo en la parte superior. Su piel pálida y ojos verdes le dan una apariencia juvenil pero lúgubre. Estaba a cargo de la limpieza y estudio de los elementos ricos en MaSO.
Y por supuesto, Harold McAbee, un joven programador de apariencia liberal, de pelo largo y rubio atado en una coleta en la parte trasera y gafas de marco grueso. El es uno de los miembros de la oficina de inteligencia conocido como Watchdog.
Todos ellos se veían demasiado dispares para estar en el mismo tipo de trabajo y actuaban como tal pero de alguna manera lo lograban y parecía que estaban al menos de acuerdo en varios puntos de la junta.
Hablando de la junta, la voz de su comandante la trajo devuelta de sus pensamientos.
"...Entonces es un hecho, La Ciudad se construirá." Los otros doce androides y los tres humanos en la sala tuvieron diferentes reacciones; Varios de los androides tenían expresiones que se podían situar entre preocupación y escepticismo. Uno de ellos 23S, levantó la mano y pregunto:
"Madame ¿Es seguro? Las contingencias para los peligros clas aun no se han probado".
"Bueno..." cayendo en cuenta que hablaban de la creación de la primera Megaciudad en la tierra, 210 aprovecho para hacer un repaso mental de todo lo que sabía: La Ciudad, el proyecto más ambicioso de la humanidad al recuperar la tierra. Una ciudad como jamas se ha visto, ubicada en lo que alguna vez fue Canberra, antigua capital de África, la cual es rica en recursos naturales y lejos de las rutas más usadas por las Máquinas. Protegida por su propio ejército, será, en teoría, el lugar más seguro para los humanos a parte de la tierra.
Según muchos, el siguiente paso a dar, otros afirman que es un desastre esperando pasar. Y tristemente, 210 es una de las últimas.
"Y por eso 210 será la encargada de vigilar dicho proyecto". Oyó la voz de la Comandante White.
¡¿QUE?!
"¿Señora?" Respondió ella casi soltando un chillido indigno. Todos en la habitación la miraban fijamente, claramente ya habían tomado la decisión.
Soltando un suspiro, respondió: "Si señora."
