Card Captor Sakura y sus personajes pertenecen al Grupo CLAMP. La historia sí es mía.


UN MUNDO NUEVO

CAPÍTULO 6: "Lluvia de cerezos, parte II"

(Sakura)

Sabía que algo extraño sucedía cuando Syaoran decidió acompañarme hasta la puerta del departamento. Dijo que lo hacía para asegurarse de que Mei estaba ahí porque me había visto un poco decaída y no quería dejarme sola en ese estado. Su excusa no me pareció muy convincente pero no me opuse creyendo que quería que siguieramos con lo del auto. Sé que eso puede sonar exagerado, yo misma lo hubiera pensado de no estarlo viviendo. Desde el principio nuestra sed mutua fue desmedida, y estoy convencida de que si no hubiese sido por eso, ni siquiera habríamos sido amigos. Lo que me hizo pensar nuevamente en lo incómoda de la situación. Tenía que dejar de caer en la tentación de estar con Syaoran. Hablaría con él, lo buscaría para tener una despedida de nuestro comportamiento casi animal (aunque me dé pena reconocerlo así era) y pasaríamos a tener una relación de amistad común y corriente. De seguro nuestro vínculo ya había crecido lo suficiente como para soportar el cambio.

Sí, así será, puedo hacerlo, podemos hacerlo.

Llegamos al apartamento 401 y sucedió algo que para mí fue completamente mágico.

Bajo el conjuro de «SORPRESA» una lluvia de pétalos de flor de Cerezo me cayó en la cabeza y me hizo cerrar los ojos. Cuando al fin pude abrirlos, empecé a reconocer gente y el ambiente. La sala estaba invadida por pequeños copones repletos de flores rosas y blancas, desde el techo caían unas gotas de un material similar al cristal y en la cocina habían instalado una barra de tragos. Mis amigos me abrazaban y besaban, algunos para felicitarme y otros para que me calmara.

—Ya deja de llorar, Monstruo —dijo mi hermano revolviéndome el cabello.

—Sí lo sé, lo siento —Me abracé a Tomoyo con más fuerza—. Gracias, fueron ustedes ¿cierto?

—Mei y yo tuvimos la idea, tus amigos se ofrecieron a distraerte y Kuro y Kero, instalaron todo, así que fue trabajo de equipo.

—Se los agradezco a todos, en serio.

—De nada, ahora basta de lágrimas —me regañó Meiling—. Ve al baño, lávate bien esa carita y vuelve aquí siendo el mismo cascabel insoportable de siempre —ordenó muy delicadamente como siempre fue su estilo (nótese el sarcasmo). De todas formas tenía razón, la idea no era que me la pasara de maricona así que asentí y la obedecí.

Cuando volví los encontré a todos muy animados y sonreí.

Meiling estaba dando uno de sus acostumbrados monólogos inclinada sobre la improvisada barra (también conocida como la mesada de mi cocina), mi hermano y Kurogane bebían lo que me pareció que era whisky y Fye se reía desmesuradamente. Syaoran y Eriol estaban sentados en la mesa con la notebook de Mei encargándose de la música. Busqué a Tommy con la mirada y cuando la encontré noté algo que me llamó la atención. Mi amiga estaba con Kero en el balcón, ella estaba cruzada de brazos con su mejor posición de madre sermoneadora y lo miraba fijo. Mientras que él estaba apoyado sobre el barandal con la cabeza gacha y apenas le contestaba. Eso realmente me preocupó pero me pareció mejor no intervenir. Ellos habían sido amigos el mismo tiempo que yo y tenía su relación a parte de mí, no debía entrometerme.

Me acerqué a la cocina para sumarme al grupo de Mei y los demás.

—Ya volví —anuncié aceptando el trago que me ofrecía Kurogane.

—Ah, Sak, justo estaba por contarle a Fye cómo fue que nos conocimos.

—Yo pensé que se habían conocido en la primaria pero ahora me entero de que no fue así.

—Técnicamente, sí, pero en una competencia, no asistiamos a la misma escuela.

—Claro, nos conocimos en los intercolegiales de deportes. Así como la ven Sakura es muy competitiva. Ambas éramos capitanas de muestros grupos de porristas y nos desafiamos en todas las temporadas.

—Era muy divertido.

Últimamente recordaba mucho mi infancia y esos momentos eran particularmente agradables.

—No para mí, yo sólo quería ganar y más me molestaba esa sonrisa de mosquita muerta que ponía cada vez que nos obligaban a desearnos suerte.

Ambas reímos, a mi mente llegó la cara de asesina de Mei a los siete u ocho años, y aunque ahora me causaba gracia, en ese momento sí que lograba intimidarme.

—Pero si se odiaban tanto, ¿cómo es que se hicieron amigas?

—Eso es gracias a mis imprudentes padres. Tuvimos una competencia en la primaria Tomoeda y cuando terminó, ellos no fueron a buscarme. Sak me encontró en un parque cercano unas horas después. El del pingüino gigante. Al principio no le quise contar pero terminé por rendirme. Podías ser muy molesta, amiga.

—¡Estaba preocupada! Se estaba haciendo tarde y estabas sola lejos de Tokio.

Mi protesta fue completamente ignorada por Meiling, quien empezó a hablar antes de que yo dijera la palabra «Tokio». Pero no importaba, ya hacía mucho que había aprendido que ése era un tema delicado para ella.

—Como sea, me insistió tanto que acepté ir a su casa para usar el teléfono y llamarlos, pero el empleado que me atendió dijo que ellos no estaban y no sabía cuando volverían, ingenuamente creí que estaban en camino así que le di la dirección de la casa de Sakura esperando que al no verme ahí, averiguarían si me había comunicado con alguien. Los esperamos hasta que nos dormimos en el sofá. El señor Kinomoto nos despertó para que fuéramos a dormir arriba y dijo que me avisaría si llegaban.

—Sí, recuerdo que hasta que armamos los colchones perdimos el sueño.

—Y por eso hicimos una pijamada improvisada, y entre charla y charla nos fuimos haciendo amigas.

Ese día Mei estaba muy triste, no era la primera vez que se olvidaban de enviar a recogerla, pero jamás habían tardado tanto. Nos quedamos despiertas todo lo que pudimos con la esperanza de que el timbre sonara, pero eso no sucedió hasta la mañana siguiente. Con los años nos enteramos que ambos tenía amantes y creyeron que el otro se ocuparía de su hija. La infancia de Meiling había sido muy solitaria, y yo no pude ignorarlo, así que la siguiente vez que nos vimos la invite a hacer otra pijamada y se nos fue haciendo costumbre. Luego llegaron las salidas al centro comercial, cine y festivales. Ella siempre iba con su chofer desde Tokio. Hacer semejante viaje tan seguido podría sonar molesto para muchos, pero no para quienes pretenden huir de algún lugar como Mei de su casa.

La novia de mi hermano comenzó a contar algunas historias de cuando eramos niñas pero cuando empezaron a involucrarlo a él, dio por terminado el tema.

—Ya entendieron, no hablen más de eso que recordar lo pequeñas que eran me hace sentir un degenerado —dijo Touya y todos comenzamos a reír, menos él, claro.

La noche pasó tranquila pero muy divertida. Ya no nos apetecía bailar y embriagarnos hasta no saber ni nuestros nombres, en cambio pedimos algunas pizzas y nos la pasamos conversando y riendo. Recordamos nuestras adolescencias, las salidas y algunas locuras que cometimos. Mei y Eriol se despacharon un buen rato burlándose de Syaoran y su timidez. Nos contaron que sus compañeros solían llamarlo «ratón de biblioteca» porque se pasaba casi todos los recesos en ese lugar, pero que jamás lo hacían frente a él por miedo a su reacción. Yo lo había visto concentrado y debo decir que los entendía. Todo eso me hizo pensar en que me hubiera gustado crecer a su lado como lo hice con Mei. Me daba la sensación de que las cosas hubiesen sido muy distintas de haber sido así, pero no vale la pena detenerse demasiado en condicionales.

—Bien, creo que ya es hora del pastel —dijo Tomoyo poniéndose de pie—. Éste es muy especial, no lo compramos, Mei y yo lo hicimos.

—Muchas gracias chicas, son asombrosas.

—De nada, Sakurita —me respondió mi prima abrazándome por centésima vez esa noche. Casi podía notar que ella estaba tanto o más nostálgica que yo.

—Lo sabemos —dijo la otra aludida depositando su creación sobre la mesa—. Touya, ¿podrías apagar la luz? Es ese interruptor de ahí.

Un segundo después sólo quedaba la iluminación que destellaba la única vela, y la de la Luna colocándose por el balcón.

Happy birthday to you...

Era un biscochuelo circular cubierto por crema y fresas que adoraban los bordes. En el centro había una flor de cerezo dibujada en rosa. Estaba tan bonita que por un momento me dio lástima tener que cortarla después.

Happy birthday to you...

Todos cantaban, algunos con más entusiasmos que otros, pero conociéndolos, el que estuvieran emitiendo sonido ya era mucho. Nunca supe que cara poner en el minuto que dura la canción pero esta vez sólo me deje llevar y ya.

Happy birthday to you...

Los miraba atentamente a cada uno. Fye, Tommy y Mei eran los más desenvueltos, cantaban alto, aplaudían fuerte y sus sonrisas sinceras me llenaron el alma. Kurogane y mi hermano apenas movían los labios, pero mientras el primero meneaba su vaso de un lado a otro, el segundo percutía la mesa al ritmo de la melodía. Eriol tenía plantada su característica sonrisa misteriosa pero con un semblante alegre. Los ojos de Syaoran se veían hermosos a la luz de la vela, y brillaban, mucho. Me quedé prendida de esa imagen hasta que me él sonrió ampliamente y me di cuenta de lo que hacía. Rápidamente seguí con mi recorrido. Kero...

¿Qué le pasa a Kero?

Happy birthday, Sakura, happy birthday to you!

—Pide un deseo, Sakura —dijo Eriol.

Un deseo, diablos, no pensé en eso. Les dediqué una nueva mirada relámpago y lo supe.

«Muchos momentos más con ellos.»

Gritos y aplausos no se hicieron esperar.

—Bueno ya, estamos en un edificio y no quiero que los vecinos nos echen —dijo Meiling y me alcanzó una cuchilla— Toma, haz los honores.

Después de un par de chistes de Eriol y Syaoran asegurándose agradecidos de que Tomoyo hubieran hecho la mayor parte del pastel y de que Mei los golpeara por eso; terminamos repitiendo el té y comenzamos a levantar campamento.

El chino y el inglés fueron los primeros en irse, luego los siguieron Tommy, Kurogane y Fye quien se quedaría a dormir en el departamento de ellos porque a esa hora ya no había trenes. Después de ordenar un poco, Mei y mi hermano se fueron a dormir y yo me quedé sola con Kero.

Siempre fui muy distraída y eso no había cambiado demasiado, pero de igual modo no pasé por alto el humor del rubio. Él solía ser el centro de atención en todas las reuniones, era muy divertido y envidiablemente extrovertido. Jamás lo había visto tan callado en toda mi vida, eso era algo tan evidente que hasta alguien como yo lo notaría.

—¿Te pasa algo? — pregunté insinuando una afirmación y me senté a su lado en el sillón.

—Tengo que hablar contigo, Sakura.

¿Sakura? Ni un "Sakurita", "Sak", "Saku". Algo no anda para nada bien.

—Dime.

Se limpiaba las manos en el pantalón como si le sudaran, tomó un bocanada de aire y dijo:

—Hace años rompimos porque yo no fui lo suficientemente hombre como para decirte lo que me pasaba con mi compañera de Universidad de frente.

—Kero, eso ya pasó —desestimé despacio.

—Déjame terminar —pidió ladeando la cabeza, al ver su perfil me si cuenta que tenía el ceño ligeramente fruncido y el semblante pensativo—, esto es difícil y si me interrumpes perderé el valor.

—De acuerdo, continúa.

—Bien, eres una chica estupenda, en serio, he tenido el privilegio de ser tu amigo y te lo agradezco mucho, pero dejé de serlo y no podría haberme equivocado más. Estoy volviendo a ser un cobarde contigo y no es justo, quiero ser sincero.

»No sabía que la encargada del casting de la película te había llamado, pero cuando te vi creí que mis problemas se habían solucionado —Clavó la vista en el suelo y comenzó a rascarse la rodilla como siempre hacía cuando estaba nervioso—. Sabes, en el mundo del espectáculo la imagen es muy importante, vital diría, y la mía se vio afectada por un rumor que no sé de donde salió pero que se extendió por todo el medio. No es algo tan terrible, ni siquiera me ofendería si fuera cierto, pero no lo es.

—Lo siento, pero no te entiendo, ¿qué rumor?

—Que soy gay —Se paró y comenzó a caminar de un lado a otro, moviendo las manos mientras hablaba—. Insisto, no sé de dónde sacaron eso pero no te imaginas el nivel de homofobia que existe todavía en el siglo XXI. Tontamente creí que si comenzaba a salir con cualquier mujer se terminarían, sin embargo no pude. Me conoces, soy un romántico, estar con una y con otra no es lo mío. Al reencontrarnos, me convencí de que podríamos volver a reanimar la llama, estaríamos juntos de nuevo y todo estaría bien, pero tú sabes tan bien como yo que eso no pasó. De verdad lo intenté, y no te ofendas, pero no puedo verte más que como mi amiga. Dime, ¿tú sientes algo por mí?

Eso sí que no lo vi venir.

—Bueno...se supone que estamos empezando de cero, es todo muy reciente, Kero.

—De acuerdo, Sakura, en serio. ¿Alguna vez has estado enamorada? ¿sabes lo que es tener a alguien, y solamente a ese alguien, todo el día en tus pensamientos? ¿te has sentido levitar con un simple beso? Las mariposas en el estómago, que se te acelere el pulso de un segundo para otro, la electricidad de un roce, ¿lo viviste alguna vez?

—Yo, este, no, no lo sé.

—No lo sabes porque no te ha sucedido, sino lo tendrías muy claro. Hoy Tommy me hizo darme cuenta de que todo lo que vivimos en nuestra relación no fue más que confianza y exceso de hormonas. Yo sí pude ver la diferencia porque eso que te digo era lo que me pasaba con la chica con la que te engañé, pero no supe manejar la situación y terminé sin nada.

»La perdí cuando te supliqué que me perdonaras, y a ti por haber estado con ella. No quiero engañarte ni engañarme más.

Todo lo que me decía Kero me parecía irreal, no sabía que decirle o cómo reaccionar. Admito que el que me confesara que jamás me amó me dolió. Para mí él había sido mi primer amor, el único, y empezar a entender que no pasaba de un mal entendido no me hacía ninguna gracia. Se sentía como si me hubiesen mentido descaradamente, pero ¿y si tenía razón?

Si todo eso que tan bellamente se describe en los libros y se ve en las películas realmente sucedía cuando encontrabas a tu persona especial, puedo afirmar con seguridad que Kero no lo había sido. Estaba convencida de que todas esas cosas de las que él hablaba eran sólo ilusiones y trucos para vender historias idílicas, pero que el amor no era así en la vida real, que lo cierto era que se trataba de dos personas que se gustaban y decidían compartir algo juntos sin tanta purpurina y cuentos. Sin embargo, oír la seguridad con la que me decía todo eso me hizo pensar que podría haber estado equivocada. Probablemente no había tenido suerte y no me había cruzado nunca con el hombre que sería para mí o que me hiciera sentir algo así.

Mientras yo procesaba todo aquello, volví a escuchar su voz.

—Créeme que me gustaría tomarme todo más a la ligera pero ya ves que no —Suspiró y se desplomó de nuevo en el sillón—. Supongo que tendré que vivir con esos estúpidos rumores.

Otra pregunta me surgió al instante: ¿Me había querido usar? No me parecía, además, se notaba que sufría. Debía ser horrible tener que verse en la situación de hacer algo a la fuerza o vivir con un conflicto que ni siquiera te pertenece.

—No tienes que hacerlo.

—¿A qué te refieres?

—No tienes que vivir con eso, si necesitas una pantalla, yo puedo serlo.

—Sakura, no me parece que hayas entendido.

—Sí entendí y estoy dispuesta a hacerlo por un tiempo. Sin engaños, como un favor, de amiga.

—¿Tendrías una relación ficticia conmigo sólo para que dejaran de molestar?

—Si tú quieres, sí. Soy actriz, puedo verlo como un papel, funcionará.

—Pero si lo descubren será peor.

—No lo harán, no tendrían cómo. Estamos solos aquí, nadie nos escucha. Además, estoy soltera, no haremos sufrir a nadie. ¿Tenemos un trato?

Me miraba con desconfianza y se quedó meditando un instante, mientras se acariciaba la barbilla con los dedos.

—Tenemos un trato —respondió después del prolongado suspenso—. Gracias, Sakurita, eres increíble. —Me sonrió y yo lo imité.

Que estaba soltera era cierto, y aunque me encontraba con Syaoran, ni nuestros amigos lo habían notado, sin contar que yo ya había planeado dejar de estar con él de esa forma. La situación no me era del todo cómoda cuando lo pensaba, y en el hipotético caso de que no lo hiciera, nadie iba a enterarse. No podía fallar.

(Syaoran)

«…me dejaba arrastrar a largas rachas de indolencia sensual y sin sentido.

Me divertía ser un flaneur, un dandy, un personaje mundano.

Me rodeaba de naturalezas mezquinas y de mentes inferiores.

Vine a ser el manirroto de mi propio genio, y malbaratar una juventud eterna me proporcionaba un curioso gozo.

Cansado de estar en las alturas, iba deliberadamente a las bajuras en busca de nuevas sensaciones.

Lo que la paradoja era para mí en la esfera del pensamiento, eso vino a ser la perversidad en la esfera de la pasión.

El deseo, al final, era una enfermedad, o una locura, o ambas cosas.

Me hice desatento a las vidas de los demás.

Tomaba el placer donde me placía y seguía de largo.

Olvidé que cada pequeña acción de cada día hace o deshace el carácter, y que por lo tanto, lo que uno ha hecho en la cámara secreta lo tiene que vocear un día desde los tejados.

Dejé de ser Señor de mí mismo.

Ya no era el Capitán de mi Alma, y no lo sabía.»

De profundis, Oscar Wilde.

—¿Por qué dejaste de tocar?

—Tengo hambre, ¿quieres comer algo?

Cerré mi libro y asentí.

—Ya va a ser hora de cenar —deduje, y confirmé que eran casi las 19.30 en mi celular.

—¿En serio? El tiempo sí que pasa volando.

—Demasiado. Tengo algo de carne, podríamos hacer Wonton.

—¡Sí, qué rico! —celebró Fuutie juntando las manos.

Fuimos a la cocina y comenzamos a preparar su plato favorito. Mientras yo vigilaba la sopa, ella encendió el televisor.

—Vivo encerrada en la oficina, no sé nada del mundo fuera de ahí, necesito escuchar las noticias.

Mi hermana se estaba quedando en mi casa un tiempo. Llegó diciendo que estaba cansada de estar sola en la suya y que tener nuestra mutua compañía nos haría bien a los dos. Al principio no lo creí, estaba muy acostumbrado al silencio, pero después de un par de días recordé que tener a alguien a quien saludar por las mañanas y hablar al llegar por la noche era agradable. Más aún si se trataba de Fuutie, que era de mis hermanas, la que más se parecía a mí. Me refiero a que trabajábamos al mismo ritmo, respetábamos el espacio del otro y nos interesaban, en general, los mismos temas. Quizá haya sido porque nos criamos muy juntos, ya que nos llevábamos pocos años, o porque ambos tomamos rumbos similares. Una vez habíamos hablado de eso y ella me dijo que lo hizo porque la hacía sentirse más cerca de nuestro padre conocer ese mundo que tan ocupado lo tenía siempre, eso según nuestras hermanas mayores porque ninguno de los dos lo recordaba demasiado.

—Esas no son las noticias, es un programa de espectáculos.

—Ya lo sé, están por empezar, además algo de frivolidad puede ser sano.

—Si tú lo dices.

«Anoche comenzó la semana de la moda en Tokio y los diseñadores volvieron a sorprender al público especializado.»

—Fuutie, ¿me pasas la sal?

—¿Qué?

—Nada, déjalo, ve a ver tranquila.

«Por supuesto, las celebridades no se perdieron semejante espectáculo.

—Sawajiri Erika fue la mejor vestida sin dudas.

—Puede ser, pero la que más me sorprendió fue Sakura Kinomoto.»

Un momento.

«—Tienes razón, Nana, ese diseño era realmente único.»

Dejé lo que estaba haciendo y dirigí mi vista a la pantalla. Ahí estaba ella, tenía un vestido que, por supuesto, yo no sabría describir más allá de decir que era largo, verde y que se veía muy bien con él.

«—Kinomoto, por aquí.

—Hola.

—Se ve fabulosa con ese vestido.

—Muchas gracias.

—¿De quién es el diseño?

—Ah, pues de una amiga, Tomoyo Daidouji. ¿Verdad que es muy talentosa?

—Ciertamente, ¿ella presentará su colección hoy? Es la primera vez que la vemos en una alfombra roja.

—No, no, vine porque mi novio Cerberos desfila hoy.»

¿Novio? ¿cómo es eso de que tiene novio?

«—El super modelo Cerberos está en pareja con la joven actriz del popular programa Cazadores. Después del evento se los vio salir juntos como vemos en estas imágenes.»

Mostraron una secuencia de Sakura encandilada por los flashes y tomada de la mano de un tipo rubio que recordé al instante. Era el mismo que estuvo en su cumpleaños, pero nunca me imaginé que fueran pareja, no lo parecían. En ese momento un malestar atacó mi estómago. ¿Por qué no me lo había dicho? ¿ella lo estaba engañando conmigo? Jamás me imaginé que fuera capaz de algo así. Quizá era reciente pero no lo podía ser tanto, la había visto hacía apenas unos días. Sin contar que con lo fóbica que era a las entrevistas y las cámaras, no creía que se expusiera de esa forma con tan poco tiempo de relación.

—Son muy bonitos, ¿no te parece?

—¿Quiénes?

—Ahora no te hagas el tonto, Syaoran. Te vi, estabas prestando más atención que yo. Y luego dices que estas cosas no te interesan.

—Así es, me llamó la atención porque Sakura es amiga mía.

Los ojos de mi hermana se abrieron como los de un búho y al segundo cambió su semblante de sorpresa por uno de curiosidad.

—¿En serio? ¡Cómo no me lo habías dicho! ¿También conoces a Cerberos? ¿me lo presentarías? No es que quiera sacarselo a tu amiga, sólo quiero conocerlo para presumir.

—Sólo lo vi una vez y no puede decirse que hayamos hablado mucho.

—Ah, qué lástima —dijo apoyándose con los brazos cruzados sobre el mármol de la cocina—. Bueno, seguro lo verás otras veces, ya habrá tiempo.

»Hacen una pareja preciosa —opinó con curiosidad renovada —. ¿Hace mucho que están juntos? Cuenta, hombre, cuenta ¿En dónde la conociste?

Probé mi creación culinaria y me tomé mi tiempo para contestar. Sólo por molestarla, porque yo no sabía nada de nada, y sentía como esa falta de conocimiento se traducía en irritación en mi cabeza.

—No tengo idea de hace cuánto que están juntos. Y tú también la conoces, es amiga de Mei, incluso viven juntas.

Llevó la vista al techo y se quedó pensado. Como en el programa habían cambiado de tema, volví a la sopa que estaba preparando.

—No la recuerdo —concluyó—. De todas formas nunca me lleve bien con Meiling pero quizás sea hora de arreglar las cosas.

—Ni se te ocurra usarla para tus tonterías.

—No seas injusto, es curiosidad nada más.

—Qué no Fuutie, basta. Ya está todo listo ve a poner la mesa.

Refunfuñó pero lo hizo.

Estuve toda la cena pensado qué hacer. ¿Debía llamar a Sakura y pedirle una explicación o hacer como sin nada? Podría hablarlo la próxima vez que nos viéramos, si había salido en televisión era porque no le interesaba mantenerlo en secreto. Ya me había enterado, al igual que medio país seguramente. Y sí, estaba molesto, muy molesto. No entendía por qué me lo había ocultado.

En ese momento otra idea llegó a mi cabeza. Era por eso que no le había dicho a nadie de lo nuestro, ni a Mei que se suponía era su mejor amiga. No sabía que me pasaba pero me sentí mal con la noticia, como engañado. Yo siempre había sido muy sincero con ella y creí que ella lo era conmigo.

Soy un idiota.

Es decir, sabía que Sakura estaba en todo su derecho de estar con otros hombres, mujeres o lo que hubiese en el medio, ¿pero una relación? Eso implicaba otro nivel de compromiso, respeto, amor. Puede sonar cursi pero jamás entendí a los infieles. ¿Qué tan difícil es sincerarse y admitir que ya no se quiere a una persona?¿Por qué se le asegura a alguien que es el único si no es así? Yo no podría, una cosa es estar con una persona por química y otra es el compromiso. Jugar con los sentimientos de la gente es de mala persona, y Sakura no me parecía mala en lo absoluto, de hecho, todo lo contrario. Siempre fue increíblemente generosa y amable. Se preocupaba por los demás como yo nunca había visto hacerlo a nadie. ¿Qué le había pasado? ¿por qué lo había hecho? y más importante aún, ¿por qué estaba tan enojado?

(Sakura)

—No estás enojado, estás celoso.

Mi hermano se cruzó de brazos y le lanzó una mirada desafiante a su novia, pero ella no parecía amedrentarse.

—No es eso.

Mei pareció tener una epifanía y entenderlo todo de repente.

—Con que es por...—masculló bajando la mirada.

—Sólo digo que yo tendría que acompañarte.

—No puedes dejar el hospital ahora, además será sólo una semana.

—Pero es muy lejos, no entiendo por qué no simplemente lo suben a un avión custodiado y ya.

—Porque las cosas no funcionan así ya te expliqué. No quiero discutir hasta llegar al aeropuerto. Voy a extrañarte, quiero que me abraces, me apoyes y fundamentalmente, que me demuestres que confías en mí.

Estábamos Touya, Meiling y yo en la sala de mi casa, bebiendo té y hablando sobre el viaje de mi amiga.

En unas horas tendría que estar en un avión a Las Vegas para reunirse con un cliente del estudio que necesitaba la extradición. Ya estaba casi todo resuelto, pero había cosas que sólo podía tramitar estando en Estados Unidos. Por supuesto, a mi hermano no le agradaba nada la idea de que su novia rehabilitada del consumo excesivo de sustancias, fuera sola a la ciudad del pecado. Pero ella tenía razón, no le quedaba otra opción que confiar.

Antes de irse, Touya me ofreció que fuera a su casa y la de su mejor amigo Yukito por los días que mi compañera estuviera fuera, pero lo rechacé. Me gustaba estar acompañada la mayor parte del tiempo, sin embargo, un par de días sola sonaban bien. Además, había empezado a filmar la película y las jornada se hacían muy largas, casi no estaba en mi casa. Por otro lado, comencé a acompañar a Kero a distintos eventos. Estaba muy contenta porque, después de lo que para mí fueron muchos años, sentía que tenía a mi amigo devuelta. Comíamos hasta hartarnos, nos reíamos de nuestros muchos chistes y fingiamos estar muy enamorados cuando alguien se nos acercaba. La forma en la que cambiaba su rostro relajado, casi tonto, por el porte de chico sexy que ponía para las cámaras era sorprendente, como si se congelara.

Es increíble como la exposición cambia las cosas. Habían pasado apenas unos días desde que «confirmamos lo nuestro», y ya me habían llegado varias propuestas de apariciones televisivas y otras pocas de trabajo. Me sentí abrumada, así que Kero me comunicó con su representante para que también me ayudará a mí con esas cosas.

Todo pasaba muy rápido, demasiado.


Hola otra vez! Gracias por las reviews, en serio. Contesté todo lo que pude pero casualmente quienes más me escribieron fueron personas sin usuario.

En general les digo a ambas que nunca fue mi plan que Kero fuera un verdadero interés romántico de Sakura y cuando las leí me morí de risa sabiendo que este capítulo era el siguiente. Igual entiendo que sea raro, pero como leí por ahí, yo lo imagino como un ser humano con el mismo nombre. Lo elegí porque quería otro personaje que aportará algo de humor pero más un lugar clave en la historia. Puede haberme hecho la vida más fácil y elegir otro o inventar directamente pero no ¿por qué? Ni idea.

Para mí los personajes tienen que estar en un 'crescendo' y para que se note, el efecto tiene que arrancar lo más piano posible y aumentar hasta llegar al forte o lo que sea. Para explicarme mejor: quiero que tengan un crecimiento notable. Si no sale, no sale.

En cuanto a Sakura virginal y tonta eso también me jode, más lo de tonta en realidad. Entiendo que sea una colgada y un poquito llorona pero también es inteligente, decidida y arriesgada. Esas cualidades son las que quiero resaltar acá, más teniendo en cuenta que se supone que ya es toda una adulta y nadie se comporta igual a los veinticinco que a los diez.

Vuelvo a agradecer la buena onda y el respeto en sus opiniones a todas (creo que son todAs sino es así, me disculpo).

Nos leemos.

Éxitos!

Mezzolec.