Card Captor Sakura y sus personajes pertenecen al Grupo CLAMP. La historia si es mía.
UN MUNDO NUEVO.
CAPÍTULO 11: "El pago"
(Sakura)
" Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón... Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta. "
Carl Gustav Jung.
- Prometo que escribiré, hablaremos por Skype, será como si estuviera aquí.- Tomoyo me sonrió y Mei, bueno, Mei es Mei.
- Por supuesto que lo harás- exclamó mi amiga china poniendo sus brazos en jarra-. Si llegas a olvidarte de hacerlo, iré a buscarte a Londres y te traeré de vuelta de una patada en el trasero.
- Yo también voy a extrañarte- aseguré interpretando sus palabras-, a ambas, pero sólo será un mes, no es que me esté yendo para siempre.
- Sólo te estoy avisando, y el que avisa, no traiciona- La risa divertida de Tommy se superpuso a la que no lograron contener mis nervios.
- Vamos, chamacas, apresúrense que se nos escapa el avión- dijo Kero una vez que hubiera hecho los trámites de nuestro equipaje.
- Sí, lo siento, ya voy - me disculpé y abracé a mis amigas intentando transmitirles lo mucho que lamentaba que tuviéramos que separarnos. Seguí a Kero hasta los detectores de metales y demás controles hasta que llegamos a la sala de espera. Una vez ahí, revisé mi celular por milésima vez ese día.
No hay mensajes nuevos.
Me había despedido de todos apropiadamente.
Eriol me invitó un café para ofrecerme su apoyo en cuanto supo que había vuelto a trabajar y pasamos una agradable tarde juntos.
Cuando me sentí mejor, busqué a Meiling para pedirle disculpas por como la había tratado y en compensación me obligó a cocinarle a ella y a mi hermano en su casa. Debo reconocer que Touya se esforzó en grande por contener su disgusto. La única alusión que hizo al "tema x" fue preguntarme cómo me encontraba y recordarme que contaba su ayuda y contención incondicional.
Tomoyo me acompañó al aeropuerto, al igual que Mei, como ya habrán notado. Y a pesar de todo eso no me sentía del todo bien. Primero porque este no era un viaje que hubiera planeado o querido, era pura necesidad, y afortunadamente, puedo decir que estaba funcionando. La prensa se tragó todo lo que dijimos en el comunicado oficial que emitió nuestro representante. Además, escuché sin querer a la vestuarista y el maquillador de la película diciendo que habían visto a Syaoran afirmar nuestros dichos frente a las cámaras que se habían plantado en la puerta del edificio donde funcionaba su empresa. Sabía que en el set la gente murmuraba sobre el asunto, pero al menos se cuidaban de no hacerlo cuando yo estaba cerca.
Aunque cumplió con su palabra (no esperaría otra cosa de él), volvía sentir que Syaoran había puesto un abismo entre nosotros. Y por mas que no hubiéramos hablado en días, el que fuera a estar unas trece horas sin saber si se había comunicado conmigo me llenaba de ansiedad.
- Te vas a quedar ciega si sigues mirando eso - La observación de Kero me sobresaltó e hizo que el teléfono se me resbalara de las manos. Haciendo gala de mis reflejos, puede evitar que se estrellara contra el piso pero no que me contorsionara como cirquera. Suspiré aliviada intentando ignorar la carcajada del rubio-. Vaya que puedes ser torpe.
- ¡Me asustaste!
- Imposible, esta divinura de estampa jamás podría provocar un susto, debió ser la emoción de tenerme cerca.- Esta vez fui yo quien rió. ¿Siempre había sido tan vanidoso?
- Sí, claro, como digas- contesté provocando que gruñera y girara la vista a la pista de aterrizaje.
Un segundo después, escuché:- ¡Matanga, dijo la changa!- Y el aparato había desaparecido de mis manos.
- ¡Kero, devuélveme eso!- le exigí dando pequeños saltos hasta alcanzar la altura de mi objetivo.
- No, retráctate primero- replicó elevando más el brazo- Uh, está vibrando, ¿quién será? ¿puedo contestar?- Nuestra batallita ya había captado la atención de varias personas, lo que me alteró más todavía.
- ¡Dámelo!- le grité golpeando la punta de sus dedos y haciendo que mi celular se cayera.- ¡Aah! ¡no!- Entré en pánico en cuanto vi que la batería había volado varios pasos lejos de nosotros. Junté todas las piezas y lo armé lo más rápido que pude. La notificación de un correo de voz fue lo primero que me apareció en la pantalla una vez encendida.
El corazón me estalló de gusto.
- "Hola, enana, supongo que ya debes estar por abordar y por eso apagaste el celular. Como sea, sé que me despedí antes, pero me pareció que la situación estaba muy tensa ese día, así que pensé en llamarte para que supieras que está todo bien, no estoy enojado ni nada parecido, sólo que... - Se aclaró la garganta-, ¿recuerdas que tenía algo que decirte y no lo hice? Eso fue porque me di cuenta de que no era el momento, prefiero que viajes y que lo disfrutes sin más cargas. Prometo que cuando vuelvas a Japón hablaremos con calma. Y no te preocupes, no es nada malo, es decir, no lo es para mí. Bueno, eso era todo. Qué tengas un buen viaje y búscame cuando vuelvas. Cuídate mucho. Adiós."
- Así que tiene algo que decirte...- Había estado tan absorta en la voz de Syaoran que no me percaté de que mi amigo tenía su oído pegado al mío. Di un respingo del puro susto pero él sólo se rascó la cabeza como si eso lo ayudara a pensar- ¿Qué querrá?- De repente se le iluminó la cara -. ¡Ya sé!
- ¿Qué sabes?
- ¡Debe estar embarazado!- No pude más que irme de espaldas por lo ridículo de su razonamiento, por supuesto, Kero se descostillaba de risa-. ¿Te lo imaginas? El tipo ese... ¡No respiro!
- ¡Pues, deja de reírte!
- No quiero- dijo atrapando una lágrima que se le caía-. Aah, ya en serio, ¿qué quería?
- ¿No escuchaste?
- Por partes, intenté disimular.
- Qué bueno, porque no te incumbe.- le dije volviendo a apagar mi celular y guardándolo al fin.
- ¿Ah, no?- dijo dándome pequeños codazos y desdibujando su rostro por la burla-. Algo me dice que me quieren robar la novia.
- ¡Eres un tonto! - bramé completamente roja de pena-. ¿Cuándo vas a entender que somos solamente amigos?
- Eres la viva imagen del autoengaño, niña, pero como quieras.
- Bobo- mascullé.
Ya estaba tranquila, las cosas con Syaoran estaban bien. Es cierto que me intrigaba mucho saber que era eso que quería decirme, soy curiosa, lo admito, pero si decía que podía esperar a mi regreso, no debía ser ni tan urgente ni tan importante. Seguramente Kero dijo aquello para molestar, no existía posibilidad de que Syaoran estuviera interesado en mí de esa forma, me lo había dejado muy claro la primera vez que estuvimos solos en su casa. Si he de ser sincera, en ese momento su confesión me había deanimado un poco; él era amable, talentoso, guapo, inteligente, en fín, un gran prospecto, pero creo que tenía razón. Nuestra relación era ideal, y otro tipo de sentimientos podrían haber entorpecido el que nos conozcamos mutuamente. Cuando estaba en plan de conquista, Syaoran parecía pensar demasiado las cosas, como si tuviese una fórmula que debía seguirse al pie de la letra, no se permitía que algo no fuese perfecto y aunque me gustaba ese lado lógico suyo(lo admiraba, yo no podría), más me gustaba cuando estaba relajado, ya que se comportaba espontáneo y cercano; y era así justamente como lo quería, cerca.
Pasada una media hora, ya estábamos acomodados en nuestros asientos. Conecté mis auriculares y Tchaikovsky me transportó a lugares muy específicos. Imagino que reflexionar tanto sobre lo nuestro hizo que mis recuerdos se centraran en Syaoran y en las sonrisas que me dedicó durante nuestro tiempo juntos. Evocando esas imágenes en mi mente, me dormí hasta llegar a destino.
(Syaoran)
Guardé mi teléfono esperando no estarme equivocando cuando suponía que Sakura ya debía estar en viaje, de lo contrario implicaría que no me había querido contestar y ese día no podía distraerme con especulaciones idiotas. Estaba a punto de proponerle un negocio a mi hermana y necesitaba de toda mi concentración para refutarle cualquier argumento en contra.
- La verdad es que me sorprendiste con tu llamado, que el flamante jefe de la familia requiera mi presencia no es algo de todos los días- declaró con sorna Fuutie.
- Te agradecería que te ahorraras las ironías, ya hablamos de esto. No es mi culpa que nuestra madre me eligiera, de hecho, lo sabías desde que nací.
- Ni me lo recuerdes. Reconoce que es injusto, yo estoy hace más años aquí y conozco este nido de alimañas como la palma de mi mano.
- Fue una competencia limpia, Fuutie, supéralo mujer.
Cada vez que nos veíamos se quejaba de lo mismo, y ya estaba harto de escuchar su discurso. A medida que me iba acostumbrando a mis obligaciones, las de ella empezaron a ser menos valiosas. Por el momento sólo se dedicaba a representar a la empresa en el extranjero, y por muy importante que eso pueda sonar, no lo era tanto ya que las decisiones siempre las terminaba tomando yo. Estaba seguro de que su paulatino desplazamiento la tenía a la defensiva, pero no podía cambiar eso, sin embargo, se me ocurrió algo para volver a motivarla y de paso recuperar a mi hermana.
- Tengo algo que proponerte.
- Habla.
- Quiero invertir en un teatro.
- ¿Disculpa?
- Eso, estuve investigando y resulta que pueden ser muy rentables si se los admistra bien. Nada de bohemios ni alquileres de poca monta, debe ser grande, a la altura de los mejores.
- Estás delirando... Xiao Lang, un negocio de esa envergadura requiere de mucho dinero y dudo que la mesa directiva lo contemple siquiera, lo nuestro son los intangibles, lo sabes bien.
- Por supuesto, pero no estoy hablando con ellos, sino contigo.
- Ahora sí que me perdí, acaso pretendes que...
- Seas mi socia- dije terminando su enunciado. Fuutie abrió los ojos como platos y, a diferencia de lo que creí, se quedó completamente callada. Sin darle oportunidad de contraataque, le expliqué mis motivos:- Lo que a mí me importa son los resultados, las ganancias, y me parece que es un movimiento atractivo, pero tú sí entiendes de arte, sabrás manejar las cosas mucho mejor que yo. No me gusta dejar mis intereses a la deriva, por eso te lo estoy pidiendo, eres perfecta para esto. Tienes amplios conocimientos en finanzas y un excelente gusto en música y teatro, te mantienes al tanto de las novedades por puro gusto y te estoy ofreciendo que lo conviertas en tu trabajo, completo o parcial, como quieras.
- No lo sé, admito que desde que estás sentado en esa silla mis tareas disminuyeron, pero no creo que pueda con todo. Por otro lado, no puedo evitar pensar que lo haces para darme un premio consuelo por haber perdido la oportunidad de estar en el lugar de nuestro padre.
- Mira, no tengo ninguna oscura intención con esto, te lo sugiero a ti porque te conozco y confío en tus capacidades, pero si no quieres asociarte conmigo lo entenderé; pudo hablar con cualquier otro inversor, contactos me sobran. Además, si aceptas, vamos a necesitar que te quedes en Tokio, así que pensaba decirle a alguien más que se encargue de los contratos fuera del país. Podríamos trabajar juntos, sólo di que sí y tendrás una oficina preparada en este piso en un santiamén.
- Está bien, me convenciste, pero sigo pensando que es arriesgado - confesó con desconfianza.
Le sonreí.- Qué sería la vida sin riesgos, hermanita.
Me devolvió el gesto un poco más calmada y suspiró percutiendo su regazo.- Y bien, ¿tú como estás? Con todo lo que he viajado no nos hemos visto nada, y ni creas que no me enterado de tu asuntito con Kinomoto. Ahora entiendo tu cara de espanto el día que la vimos en televisión. En ese momento creí que era curiosidad pero ya veo que no. ¿Eran amantes?
- Qué maldita costumbre que tienes de preguntar varias cosas a la vez. Primero: Sí, estoy bien, aunque detesto tener que perder el tiempo en la demanda que les puse a esos entrometidos, cómo si no tuviera cosas que hacer... Y no, no éramos amantes, o sí, pero no como crees, Sakura y yo dejamos de vernos antes de que comenzara a salir con el tipo ese - le aclaré, por supuesto no tenía que decirle nada de que ellos no estaban realmente juntos, Sakura no me lo había pedido pero se sobreentendía que era un secreto.
- Pero no era tu novia ¿o sí?
- No, éramos amigos, somos amigos.
- Estos jóvenes con sus relaciones raras... -¿Por qué ahora a todos se les hace algo del otro mundo? Es muy normal para mí -. Lo que me llama la atención es que aún se vean. Si yo fuese Cerberos te querría muy lejos de mi novia.
- Esa no es su decisión, mientras ella me siga aceptando, no pienso irme de su lado.- Volví a ver la expresión de sorpresa de Fuutie y me di cuenta de que había hablado de más.
- Oh, por Dios- exclamó incrédula-. ¡La quieres!
Mierda.
Sentí un ligero rubor colándose por mis mejillas.- No molestes.
- No lo creo, ¡mi hermanito está enamorado! -gritó.
- Por qué no lo publicas de una puta vez.
- No te enfades, es que no pensé que viviría para presenciarlo - Gruñí pero no me ignoró-. Así que alguien pudo con ese pedazo de piedra que tienes en el pecho... Debe ser una chica increíble.
- Lo es, pero ya basta de charla, tengo que trabajar.
- Es cierto, yo también. ¿Qué te parece si voy a casa esta noche a festejar nuestro acuerdo?
- Es una muy buena idea.
Se paró y antes de irse me miró con ternura.- Syao, no creo que haga falta que te lo diga, pero ten en cuenta que no es bueno meterse en relaciones ajenas. Estoy segura de que si ella es para ti, algún día lo sabrás, pero portate bien, ¿de acuerdo?
- No te preocupes, sé muy bien lo que tengo que hacer- Me sonrió ampliamente y se marchó.
Claro que mi hermana no sabía toda la historia y entendía perfectamente su punto, pero prefería esperar a poder hablar con Sakura antes de explicarle todo. Tengo que aceptar que la confesión que me hizo Sakura en su casa al principio no me hizo gracia, y que pretendiera continuar con el engaño menos, pero sabía que ella hacía lo correcto. Mi intención nunca fue presionarla, por lo que consideré mejor no confundirla. Estaba ayudando a un amigo y jamás me interpondría en su necesidad constante de velar por los demás. Esa era una de las cosas que más me gustaban de ella y darle tiempo para arreglar el lío en el que nos habían metido era mi forma de apoyarla, aunque no estuviera enterada.
Es sólo un mes.
(Sakura)
Hacía más de dos semanas que había llegado y aún no iba a visitar a mi padre que vivía más o menos a una hora de distancia de Londres. Poco después de que me mudara a Tokio desde Tomoeda le ofrecieron un cargo en la Universidad de Cambridge. Quizás no se los haya dicho pero es arqueólogo, y trabajar en una Institución que pone mucho empeño en las investigaciones era una gran oportunidad. Por eso, él y su nueva esposa Yuuko Ichihara, se mudaron a Inglaterra sabiendo que mi hermano y yo ya estábamos independizados.
Quedaban sólo algunos días antes de ir a Francia y terminar nuestro viaje, así que le dejé una nota a Kero diciéndole lo que haría y me adentre en las calles de la ciudad en busca de la estación central. Preguntando aquí y allá, finalmente di con King's Cross y me subí al primer tren a Cambridge que apareció. Pasé todo el viaje mirando por la ventanilla y musicalizando cada paisaje. Al llegar, me tomé un taxi que me llevó a la dirección que tenía guardada en un mensaje de mi padre.
La casa era muy pintoresca y tradicionalmente británica. El techo era de tejas azules y las paredes exteriores de ladrillo a la vista. Tenía dos ventanas en arco tipo Victorianas desde donde de seguro podrías ver el jardín delantero. Abrí la reja con cuidado y subí las escaleras hasta estar frente a la puerta. Un minuto después de que tocara en timbre, el abrazo de Fijitaka Kinomoto me recibió.
- Bienvenida, pequeña, pasa por favor, aquí no hace falta que te quites los zapatos, pero como quieras.
Miré sus pies y decidí imitarlo.- Prefiero quitármelos.- La sonrisa de mi padre me hizo dar cuenta de que también tenía un hogar en el Reino Unido por el simple hecho de que él estaba ahí. Cuando llegamos a la cocina me preparó té, y nos quedamos contándonos las novedades. Obviamente papá se había enterado mis fotos con Syaoran, pero yo no quería perder el poco tiempo que tendría con él dándole vueltas a un asunto que pretendía olvidar cuanto antes.
- Sabes que no te juzgo, hija, ya eres una adulta, sólo quiero saber cómo estás y si me necesitas para algo.
- Lo sé, papá, lo que pasa es que no me parece un tema que debamos tocar ahora. Quiero dejar eso atrás de una vez, ya me dolió demasiado- le dije agachando un poco la mirada.
- De acuerdo, cariño- contestó comprensivo-. Tengo una idea- exclamó inmediatamente después -, preparemos fideos con mariscos para almorzar, es tu plato favorito.
Y así fue como me animó en el acto. - ¡Sí, gracias!
- ¿Alguien dijo fideos con mariscos?
La esposa de mi padre entraba a la habitación vistiendo un kimono y con cara de recién levantada.
- Buenos días, Yuuko, ¿cómo estás?
- Muy bien, gracias, ¿y tú?
- Felíz de estar aquí - En serio lo estaba, hacía semanas que no me sentía tan contenta.
- Estupendo- dijo juntando las manos con júbilo -. A mi también me alegra tenerte con nosotros, pero vamos, comiencen de una vez que muero de hambre.
Ciertamente jamás entenderé la relación de mi padre y su mujer. Ella era extrovertida y exagerada, dormía siempre hasta tarde y se la pasaba bebiendo y fumando mucho. Mientras que él era un hombre paciente, amable, jamás lo vi exaltado de alguna manera y era un incansable trabajador. Muchas veces discutían, mejor dicho ella con él, ya que a pesar de los gritos y pataletas de la primera, el segundo se limitaba casi siempre a escucharla sonriente hasta exasperarla. Desde afuera parecían más unos buenos amigos que un matrimonio, pero no es que yo sepa mucho del tema.
Nos pasamos las horas siguiente comiendo y charlando. Al caer la noche, ambos me invitaron a dormir en su casa, así que llamé a Kero y le avisé de mi cambio de planes. Después de unos juegos de mesa nos fuimos a acostar, pero yo no podía pegar un ojo.
"Qué extraño, no lo sé, era niña y de repente ya no lo soy. Todo parece un sueño, realmente no podría decir como fue que terminé donde estoy ahora. Recuerdo la escuela, las tareas, los amigos, a papá, mi hermano, las risas estrepitosas. Todo parece tan lejano. Me siento vacía. Ahora que las llamas de las noticias dejaron de arder, puedo darme cuenta de lo mal tratada que quedé."
Escribí en un cuaderno que últimamente traía siempre conmigo.
Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina en busca de agua. Para mi sorpresa, Yuuko estaba sentada en el piso del patio fumando su Kiseru. Me di la media vuelta para no invadirla pero su percepción fue más rápida que mis piernas.
- No puedes dormir.
- No - le confirmé.
- ¿Quieres hablar? Parece que algo te está molestando.- Sin decir una palabra, me senté a su lado contemplando el jardín-. Empieza.
- Bueno, me siento un poco perdida- dejó su sake a un costado y giró el torso regalándome su atención-. Creí tener muy claro lo que quería de la vida, pero ya no es tan simple, no creo que las cosas me estén saliendo bien. Tengo algunos momentos de angustia y nostalgia pero no sé porqué. Pienso que no estoy tomando buenas decisiones.
- Las cosas nunca ocurren tal y como las planeamos, ¿verdad?
- Al parecer no.
- Dime, ¿qué es lo que deseas?- preguntó mirándome a los ojos.
Ciertamente su cambio repentino de actitud me pertubó, pero me enfoqué en pensar una respuesta.
¿Qué deseo en este momento de mi vida? ¿qué es lo que me tiene perdida?- Saber lo que quiero.
- De acuerdo, pero tiene un precio.
- ¿Un precio?- susurré.
- Por todo lo que deseas, siempre tiene que haber un pago equivalente en compensación.
- ¿Y cuál sería ese pago?
- La soledad. La única forma de enfrentarte contigo misma, es que logres alejar las voces que te distraen. Tómate un tiempo para escuchar a tu corazón, sólo él sabe lo que quieres.
- Pero tengo que trabajar y además están mis amigos, no puedo alejarme de ellos.
- Puedes conseguir sustento a donde quiera que vayas y los demás no deben ser tu preocupación ahora. Así que piénsalo mejor. Tienes que decidir por ti misma qué es lo más importante para ti, y si lo que necesitas es reencontrarte, eso es lo que debes hacer o lo que sientes nunca se irá.
Nos quedamos en silencio encuchando la noche mientras yo procesaba sus palabras. ¿La soledad? ¿Debía estar sola? Pero...- ¿Por cuánto tiempo crees que debo hacerlo?
- Hasta que te escuches- dijo aspirando el contenido de su pipa-, puede pasar un día o pueden pasar años, el tiempo es efímero en estos casos.
- Y dices que si logro escucharme volveré a sentirme bien.
- Bueno, eso depende de tu deseo. Podrías ser feliz sin saber que es lo que buscas en esta vida, muchos lo ignoran. Lo que suceda de ahora en adelante depende de tu elección y esa será tu verdad.
- Muchas gracias, haz sido de gran ayuda.
- De nada, y recuerda, cualquiera sea el camino que elijas, es imposible hacer felíz a todos, lo importante es que te comprometas a cuidar de lo que deseas. Si llegaras a equivocarte, siempre puedes volver a empezar - Le sonreí y su rostro sufrió otro cambio abrupto-. Ahora mi parte, ¡quiero más sake! - pidió de forma infantil extendiéndome su vaso. Esa era Yuuko.
(Syaoran)
Había pasado más de un mes y aún no sabía nada de Sakura. Estaba empezando a preocuparme así que, incluso a riesgo de parecer pesado, le envíe un mensaje preguntado por su regreso. La respuesta que recibí me descolocó por completo.
Sabes, hace un tiempo que no me vengo sintiendo bien, y por favor no creas que tiene que ver con el incidente de la prensa, eso ya pasó.
En este viaje me encontré en país extraño, sin objetivo fijo ni poder comunicarme con nadie por la barrera idiomática. Es decir, tenía a Kero, pero él se la pasaba trabajando, y cuando al fin nos veíamos, matábamos el tiempo comiendo o jugando videojuegos. Sé que él no te cae bien, y lo entiendo, sólo te lo digo para ponerte en contexto. Como sea, estaba más sola que nunca... Ya sin ruido, pude escuchar con nitidez las vociferaciones de mis pensamientos más profundos y debo admitir que estaba, al menos, sorprendida.
Miles de veces dudé si estaba tomando las decisiones correctas. Me aterra equivocarme. Elegir un camino para seguir en la vida no es algo que deba tomarse a la ligera, y si bien siempre se puede cambiar, eso no quiere decir que no provoque un mareo el percatarse de que es momento de desviar la ruta.
¿Creo en las segundas oportunidades?
SÍ. En segundas, terceras, décimas. Siempre que quieras reintentar o reinventar, con sinceridad y compromiso, es posible.
¿Considero que es un método infalible?
No tengo idea. No sé como empezar de nuevo, ni tampoco sé que resultados obtenga de esto. Pero hay algo de lo que sí estoy muy segura, lo escuché fuerte y claro cuando esa voz que ya estaba desesperada por captar me interés, me gritó sin anestesia: NO ERES FELÍZ.
No sé como sea para ti, pero yo no creo que la felicidad sea lo mismo que la euforia. La veo más bien como un viaje cuyo paisaje disfrutas mientras conduces a la velocidad que te plazca, compartiendo con los que quieres y deteniéndote si te hace falta. Yo no sonreía, no disfrutaba de nada más que de alguna espontánea compañía, y a pesar de manejar con prudencia terminé por no ver un pozo que dañó mi vehículo un poco.
No quiero que pienses que reniego de mis seres queridos, todo lo contrario. Llegué hasta aquí porque siempre me sostuvieron. Yo sabía que podía hacer cuanto malabar se me ocurriera porque contaba con varias redes de seguridad, y eso es algo que les agradeceré por siempre pero creo que es momento de salir de la carpa y aventurarme en otras sogas y columpios. Esta experiencia me hizo dar cuenta de que en realidad no crecí tanto como creía, que estoy en una transición que requiere de que camine sola un tiempo. En fin, te escribo todo esto para contarte que pienso quedarme en Londres. Ya lo hablé con Kero y aunque no está de acuerdo, respeta mi deseo, es por eso que decidimos "terminar". No te preocupes por mí, aún tengo algo de dinero en mi cuenta y conseguí un trabajo que me resulta muy estimulante. Ya sé lo que estás pensando, y te pido que te quedes tranquilo, mi papá y su esposa viven a sólo una hora de aquí y me aseguraron que puedo contar con ellos para lo que necesite.
No digo que vaya a quedarme para siempre, aunque no lo descarto, pero por ahora necesito seguirme escuchando y aprender a actuar en consecuencia.
Recuerdo que me dijiste que teníamos que hablar de algo y siento tener que retrasarlo. No tengo ni idea de lo que se trate, pero sea lo que sea, espero que sepas que cuentas con todo mi apoyo, como tú me haz demostrado que cuento con el tuyo.
Creo que nunca te lo dije y quizás no ver tu reacción lo haga más sencillo. Te quiero, Syaoran, muchísimo, y voy a extrañarte, pero estoy convencida de que esto es lo mejor.
Te mando un beso y un abrazo.
Sakura.
Después de leerlo varias veces, le contesté brevemente:
No voy a negar que me sorprendiste, pero entiendo tus motivos. Ojalá me dejaras acompañarte aunque comprendo que no es lo que quieres en este momento y voy a respetarte.
Realmente deseo que encuentres lo que estás buscando. Yo estoy aquí para que necesites. Jamás dudes en llamarme, escribirme o pedirme que vaya a verte siquiera. ¿Sabes por qué? Porque también te quiero, mucho más de lo que podrías sospechar. Y por lo que tengo que decirte no te preocupes, puede esperar, ya esperó antes, y lo hará la vida entera si hace falta.
Sólo cuidate mucho.
Syaoran.
Hola! sí, ya sé, soy cruel. Pero falta menos de lo que parece para que las cosas se arreglen, lo que pasa es que quiero hacerlos crecer un poquito más.
Anna: No le digas hormonal a mi chiquito! jajaja Igual tenés razón en algo, puede que no me haya explicado bien en esa última escena. Él se calentó por lo de Kero porque: Primero, sintió que perdió el tiempo como un idiota haciendo conjeturas. Y segundo, porque si Sakura seguía con la mentira quería decir que no podían estar juntos como una pareja normal, y ya no se quería esconder.
Pero no le dijo nada por ninguna de los anteriores. Lo que no quería era ponerla entre la espada y la pared haciendo que se decidiera por ayudar a un amigo o estar con él. Capaz por miedo a perder, quien sabe... Igual traté de ser más directa en este capítulo. A veces me olvido que la gente no está en mi cerebro y no tienen con que llenar los vacíos de sentido. Tus opiniones serán siempre bien recibidas. Un abrazo !
Qué les pareció el capítulo? No dormí escribiendolo, a veces las musas pueden ser muy putas, pero las quiero igual xD
Bueno me despido hasta la próxima.
Qué anden bien.
Y muchos éxitos para todos!
Mezzolec.
