DULCE COMO LA MIEL

Por Coqui Andrew

Capitulo uno

Me encuentro en mi casa, tuve un día terrible, ser administrador de ese colegio dirigido por monjas y las señoras acechándome cada momento, ni que decir de las profesoras, parece que están todas necesitadas, pero a mí solo me interesa una, es el amor de mi vida, sé que lo lograré y ella será mía.

Me dirijo a mi habitación, me desnudo, entro al baño, es mi santuario, amplio, en tonos grises tiene una enorme tina, ducha, toilette, doble lavabo, y un gran espejo, todo es moderno y con lo último en tecnología.

Necesito refrescarme, abro la ducha, entro, recargo mi brazo derecho en la pared, me siento totalmente agotado, el agua cae en todo mi cuerpo, tomo el champú, me lavo el cabello, después la esponja y el jabón, volteo hacia la entrada, no veo a nadie, me siento observado, pero continúo con mi higiene, me apresuro, salgo y me dirijo a mi vestidor, me seco el cuerpo y me pongo unos bóxeres colores negros se ajustan bien a mi trasero.

Me acuesto en mi cama, es grande, tiene sabanas color beige y café, enciendo mi televisor, empiezo a escuchar las noticias, ¡Qué aburrido! Cambio de canal y veo películas de acción.

No sé en qué momento me dormí, me levanto y cojo los pantalones de mi pijama, escucho los ruidos, en la planta baja de mi casa, bajo las escaleras y la veo ahí sentada en el sofá, se ve tan bella, ella es la mujer de mi vida, alta, cabello castaño, ojos color miel, morena clara, nariz respingada, boca perfecta, esta vestida con una falda negra tubo, que se ajusta perfectamente a su cuerpo, una blusa gris con mangas y cuello alto, su saco y bolso están a un lado de ella, se ha quitado sus zapatillas, tiene las piernas cruzadas y ese aire de inocencia que me vuelve loco.

-¿Qué haces aquí? –

-Pues vine a visitarte, siempre andas invitándome, pues aquí me tienes –

-¿Quién te dejo entrar? –

-Tu asistente, eso me dijo él – ella me sonríe -¿Acaso no te da gusto verme? – se muerde su labio inferior junto con su dedo índice ¡Diablos eso me excita!

-Está bien, permíteme un momento, ahora regreso – me doy vuelta y subo las escaleras, llego a mi habitación, me meto al vestidor, escojo un pantalón gris y camisa cuello polo, me dirijo a mi cama y cuál es mi sorpresa ¡Ella está ahí! ¡Acostada en mi cama!

-¡Samantha! ¡¿Qué haces aquí, en mi habitación?! – pregunto con sorpresa.

-Mi querido George, pues ¿Tú qué crees? –

Se estira totalmente, veo esas hermosas piernas, largas y bien torneadas, se hace agua a la boca, se sienta, deja ver un poco más de esas piernas, se levanta, se acerca a mí, me toma por sorpresa, dándome un beso, es tierno, la sujeto del cuello con una de mis manos, con la otra mano tomo su cintura, para acercarla más a mi cuerpo, muerdos sus labios, para que me deje entrar en esa hermosa boca sabor menta, ella abre su boca, para dejarme pasar, su lengua es suave, exquisita, nos movemos lento al principio, pero voy aumentando poco la intensidad del beso, Samantha me corresponde. Nos separamos, nuestras miradas se encuentran, me sonríe. La abrazó, nos quedamos asi unos minutos.

-¿Estás bien? – le pregunto

-Si- contesta con suavidad y apenas audible.

La tomo por los hombros, la veo a sus ojos color miel - ¿Por qué estás aquí? - Le pregunto

-Me mira con coquetería – Quiero que me hagas el amor, quiero que seas el único hombre de mi vida y porque que te amo – Me dice con seguridad y eso me sorprende.

-¿En verdad eso es lo que quieres? – me emociono

-Si, eso es lo que quiero, porque además sé que tú me deseas al igual que yo –

Me acerco a ella y la atrapo en mis fuertes brazos, la beso con devoción, pasión, ella pasa sus delicadas manos por mi pecho desnudo - ¡Aaaaaah! – sale de mi boca, mueve sus caderas, nuestras intimidades chocan, su cara de sorpresa -¡Oh Dios! – se sonroja, pero, yo no la suelto, continúo besando sus labios, paso dando pequeños besos por su mejilla, muerdo su lóbulo y con mi lengua recorro ese bello cuello, sin perder tiempo le desabrocho su blusa y me encuentro esos duros, redondos y hermosos senos coronados con unos bellos chocolatines, son el fruto de la tentación, están esperando a ser devorados, es lo que hago a continuación, mis manos siguen el contorno de su cuerpo llegan hasta donde está el zipper de su falda, lo bajo lentamente, cae al piso, mis ojos se agrandan, pues mi amada Samantha no lleva bragas, ¡es una mujer segura de sí misma! Mi miembro está palpitando quiere ser liberado.

La cargo, la coloco con suavidad en la cama, ella no despega sus ojos de los míos, me ven con deseo.

-Quiero recorrer tu cuerpo con mis manos, boca, lengua, disfrutar cada parte de ti, sentir tu aroma, el sabor a miel y hacerte mía. -¡Dios, de verdad eres el pecado puro!

Ella con su dedo índice me hace una seña, me acerco cuidadosamente, estoy sobre ella, la beso y recorro todo su bello rostro su lóbulo y cuello son lamidos y mordisqueados suavemente, ella es delicada, se merece un trato inolvidable, continuó con sus hombros, hasta llegar a esos senos de tentación, los saboreo, estrujo, mis besos continúan hasta su ombligo ahí juego un poco, llego a su intimidad, es perfecta huele a mujer y eso me desquicia, pero me contengo, sigo con sus largas piernas las beso y acaricio con devoción.

Regreso en el mismo camino, pero en su intimidad me detengo, olfateo su olor, se estremece, solo escucho como dice mi nombre, es muy dulce, mi lengua recorre su entrada, despacio, levanta sus caderas, una de mis manos la sostiene, devoro su clítoris, la veo tiene los ojos cerrados, está disfrutando como yo, introduzco dos de mis dedos en su interior, es suave, terso, es inexplicable la sensación, meto y saco, ella gime - ¡qué delicia!, se muerde sus labios, se ve tan sexy, vuelvo a mi labor en su intimidad. Está muy mojada, está lista para ser penetrada –No creo poder aguantar más – digo

Ella se está retorciendo del placer que le dan mi boca y dedos, ella llega a un orgasmo largo, se sostiene de las almohadas, arquea su espalda y suelta un grito de satisfacción.

Me levanto y retiro mi bóxer, me subo en ella, su respiración apenas está regresando a la normalidad, mi ritual se inicia, para volverla a relajar antes de penetrar ese único lugar, entro poco a poco, pero mi sorpresa es mucha cuando llego a esa barrera que me demuestra que soy el primero y único hombre de su vida, sus delicadas manos recorren mi espalda.

Cuando siente que estoy traspasando esa barrera, sus ojos se nublan, por el dolor, se muerde el labio inferior, pone sus manos en mi pecho para alejarme

-Por favor George, me duele mucho, no soporto este dolor –

-Lo sé, pero es pasajero, después será puro placer, mi bella Samantha –

Sigo moviendo mis caderas hasta romper su himen, me quedo un rato quieto, beso su rostro, sus senos y vuelvo a mover mis caderas, siento que se relaja, su rostro cambia, vuelve a verme con pasión, nuestros cuerpos están sincronizados, se mueven en esa danza primitiva, ella recorre mi espalda, nalgas y besa mi pecho, sube, baja sus manos por mi cuello y cabello, estamos llegando a nuestro orgasmo, es único, perfecto, llegamos al cielo.

Nos besamos, ambos ahogamos nuestro grito de placer. Me retiro de ella sin dejar de abrazarla, la coloco cerca de mi corazón, es suyo.

-Eres hermosa, Samantha, me has dado el mejor regalo, gracias –

-George, gracias a ti, por ser paciente y esperarme, nunca me presionaste, eres todo un caballero, espero que no te lleves una mala impresión de mi –

-Pero qué dices, nunca pensaría mal de ti, eres única, mi amor - Le levanto el rosto y la beso con adoración.

No sé en qué momento nos quedamos dormidos, pero solo escucho que tocan a la puerta, me levanto con cuidado para no despertarla, es un bello ángel color canela. Su rostro enmarcado por su cabello largo, rizado y desordenado en la almohada me dejan sin aliento. –

-Eres hermosa – digo mirándola, me pongo el pantalón de mi pijama y abro la puerta, ahí está mi asistente Neal –¿Qué se te ofrece? –

-Señor, ¿quiere que prepare algo de comer? Además, vengo a informarle que en la sala está la Hermana Grey, la Hermana María y la señorita Pony se encuentran esperándolo.

-¿Están aquí? ¿Qué día es hoy? – pregunto

-Es sábado, señor – dice mi asistente

-Las recibiré, ofréceles café y sube algo para la señorita Samantha, por favor, me duchare, me visto y bajaré, por favor.

-Sí, señor – se retira

Me acerco a mi bella amada –Samantha – le digo con suavidad, le doy un beso, pero no despierta, la vuelvo a besar, abre sus ojos, me sonríe – Mi amor, tengo visitas, son del colegio – su rostro cambia a terror – No, mi vida, no temas, mientras tu no salgas de aquí todo estará bien, ¿me entiendes? –

-Si yo te espero, George – está sonrojada, eso me encanta.

Me dirijo al baño, tomo una ducha rápida, me visto casual, bajo.

-Buenos días, hermanas – dije, ellas me vieron como si fuera un filete.

-Buenos días, Señor Villers – dijeron las damas.

-¿Ya les ofrecieron algo de beber? –

-Sí, señor, gracias –

-¿A qué debo su visita?

-Señor Villers, nos apena mucho molestarlo el día de hoy, que es su día de descanso, pero, hemos venido porque presentaron una queja en su contra – dijo la hermana Grey – Eso me sorprendió

-¡¿Cómo?! ¿Quién es esa persona? – digo todo alterado

-Calma, señor Villers – dice la señorita Pony

Nos quedamos callados, mientras mi asistente dejaba un servicio de café y té, nos sirvió, se retiró con discreción.

-Como le decía, señor Villers, esa persona que le acusa, es una señora que da aportaciones al colegio, pero eso es lo de menos, lo que nos sorprende es la acusación que da – termina la señorita Pony

-Vamos dejen la cortesía y digan de qué se me acusa – dije con desespero

-Está bien, usted lo pidió, se le acusa de que abuso – dijo sin rodeos la Hermana Grey.

-¡Queeeeé! ¿Quién se atreve decir semejante acusación? ¿Abuso de qué? – molesto aún

-Fue la señora Sara Legan y lo acusa de que abuso de ella físicamente – dice la hermana María.

-¡¿Perdón?! ¡Eso es una infamia! – dije enojado.

-Calma, señor Villers, por eso venimos, conociendo su ética, queremos evitar un escándalo, deseamos escuchar su versión de los hechos.

- ¡A mí me importa un pepino la versión de la señora esa! –

-Calma – dice la señorita Pony, pero que esta mujer no sabe decir nada más que eso, pensé

-Cómo se atreve a decirme que me calme, si esa señora está mintiendo –

Escuchamos que tocan la puerta, mi asistente va abrir

-Buenos días – se escucha - ¿Se encuentra el señor Villers? –preguntan

-Si, se encuentra ¿A quién anuncio? –Pregunta mi asistente.

-A la señora Legan – dice, todos nos quedamos sorprendidos

-Un momento, voy a ver si la puede recibir, pues está atendiendo otros asuntos, puede esperar aquí – le dice mi asistente, se acerca a mí.

-Dile que un momento la recibo, por favor – Neal se retira

-La señora Legan se encuentra aquí, ¿qué sugieren? – pregunto

-Pues recíbala – dice la Hermana María

-Tengo una mejor idea, ¿qué les parece si ustedes se ocultan y escuchan? – comento.

-Me parece buena idea – dice la Hermana Grey

Ellas pasan a mi despacho se ocultan, le digo a Neal que haga pasar a la señora Legan.

Ella es una señora alta, castaña, blanca, para la edad que tiene se conserva, pero es una ofrecida, cree que porque da donaciones al colegio, le tenemos que poner alfombra roja. Aparte de altanera y grosera.

-Buenas tardes, George – dice la confianzuda mujer

-Buenas tardes, señora Legan, ¿En qué puedo ayudarla?

-Vengo a que te disculpes conmigo por tu comportamiento de ayer en su oficina del colegio – dice la muy descarada

- ¡¿Disculpe?! Creo que se equivoca, yo no tengo porque disculparme con usted, le re… - fui interrumpido

- ¡Cómo te atreves a decirme eso! Si no haces "cariño", te acusaré oficialmente de abuso sexual…- me río a carcajadas, ella frunce el ceño, se le notan las arrugas ¡qué horror!

-Usted no puede hacer eso, porque yo la acusaría de difamación, "cariño" – ella retrocedió porque se asustó al notar mi seguridad.

Continuará ...