Dulce como la Miel
Capitulo dos
Por Coqui Andrew
Retrospectiva
Iba caminando por los pasillos, me dirijo a mi oficina, tratar con padres familia, que quieren humillar a uno, solo porque creen que su dinero es suficiente, están equivocados, ser el administrador de la familia Andrew, quienes tienen varias empresas entre ellas este colegio, me ha dado el carácter suficiente para tratar a la gente, estoy fastidiado de esto, creo que le voy a pedir a William mis vacaciones por un año, ya que me debe desde hace tres años. Cuando él me pide que lleve una de sus empresas, me manda de viaje, pero es mi jefe y mi mejor amigo, gracias a él llevo una vida cómoda.
Tengo una buena solvencia y mis propiedades, que, por cierto, me encantaría compartir con ella, el amor de mi vida, trabaja aquí es una de las mejores maestras, da clases de español.
Entro a mi oficina y cuál es mi sorpresa verla ahí, me acerco, ella me sonríe
-¿Qué hace aquí? – le pregunte
-Oh George, pues a verte y tener contigo algo de sexo, sabes bien que me encantas – dice desabrochándose la blusa que trae, no usa brasier, pues sé que su esposo le pago una cirugía para los senos; ¡qué horror! Silicona total.
-¡¿Perdón?! Creo que escuche mal – le digo, pero esta mujer se sigue desvistiendo, ha quedado solo con sus bragas, me mira con hambre.
-¡Ay! George, no te hagas, me he dado cuenta que te gusto, he notado como me observas cuando llego y en las reuniones que hemos tenido, así que disfrutemos – Me dice la loca
-Creo que se equivoca, usted no me llama la atención, debo recordarle que es casada y conozco a su marido… -Soy interrumpido, se lanza a mi cuello y me besa, trata de meter su lengua en mi boca, qué asco, me resisto y tomándola de las manos la aparto con brusquedad.
-¡Señora! Por favor tenga respeto, este es mi lugar de trabajo - tomo su ropa y se la entrego - ¡vístase! ¡Váyase por favor! No quiero problemas – le digo molesto.
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Ella me ve con odio, tomando sus ropas me amenaza.
-¡Pues los tendrás! A mí nadie me rechaza, yo soy Sara Legan y te destruiré, eso ¡te lo juro! – Se viste y se va de mala gana, dando un portazo.
Fin de la retrospectiva
-Señora Legan, usted sabe que está mintiendo yo no le hice, nada usted llego de ofrecida y ahora quiere que me disculpe – me le quedo viendo
-Te lo advertí, a mí nadie me rechaza – se acerca a mí y rodea mi cuello con sus brazos, traté de besarme, rehuyó, alejándola de mí.
-Ya le dije que no, señora, su esposo es un buen hombre y le tengo respeto, así que búsquese otro.
-No. George, yo te quiero a ti, desde que te conocí, me gustaste, sé que sientes algo por mí – dice con desesperación y sin esperar ella se desviste.
-¡Por favor, señora! Le pido que se vaya de mi casa, si alguien viene puede pensar mal- le digo
-¡A mí que importa! ¡yo te quiero a ti! – dice, parece una colegiala.
-Pues a nosotras si nos importa, señora Legan – dice la Hermana Grey, quien salió de la habitación que está junto a mi despacho junto con sus acompañantes.
La señora Legan, está en shock.
-No tiene nada que decir, señora Legan – Pregunta
Después de un rato ella responde -¿qué… hacen ustedes …aquí? – dice toda asustada, nunca espero encontrarse con las Hermanas.
-Pues venimos a hablar con el señor Villers, para que nos aclarara su acusación, pero creemos saber todo, este espectáculo que acaba de dar no es digno de una dama, así que le pido que se vista y nos retiremos de esta casa – dice la Hermana Grey, la señora Legan se viste aprisa.
-Señor Villers, lamentamos esta situación ¡es una vergüenza! – dice la señorita Pony.
-Nosotras nos encargaremos del asunto, queda usted libre de toda acusación – dice la Hermana María.
-Bien debemos irnos, gracias por todo señor Villers – las despido, mi asistente las acompaña hasta la salida.
Regreso a mi habitación, ahí está ella, esperándome, tiene puesta mi bata y está disfrutando de un delicioso desayuno.
-Ya se fueron las Hermanas del colegio – le digo sentándome a su lado, me sonríe, llevando fruta a su boca, ¡qué sensualidad, Dios mío!
-¿Todo, bien George? – preguntó
-Si, mi vida, todo bien – me acerco y le doy un beso
-¿Qué querían? – pregunto, sus mejillas están cubiertas con un poco de rojo
-Me dijeron que me acusaban de acoso y abuso sexual – dije
-¡¿Cómo?! ¿De alguna estudiante? – pregunto asustada
-No, según una mamá, ayer estuvo en mi oficina, ofreciéndose la muy descarada, no acepte sus insinuaciones, me amenazo y efectivamente lo hizo.
Pero ya aclaramos todo, porque la señora tuvo el atrevimiento de venir, se ofreció otra vez y las Hermanas vieron y escucharon todo. Ella perdió – la veo a los ojos
-Ya me imagino quién fue – me dice riendo
-¿Ah sí? Y según tu quién es – pregunto uniéndome a su risa
-La señora Legan – me dijo encogiéndose de hombros.
-Jajajaja y ¿cómo lo sabes? –
-Todo el personal sabemos cómo es la señora Legan, todos los hombres andan tras de ella y quieren con ella, no es más que una ofrecida.
-Olvidemos lo qué paso – le dije – quiero disfrutar de tu compañía ¿Te gustaría acompañarme a un viaje? – Me ve con sorpresa
- ¡Me encantaría! Pero trabajamos el lunes – me dice con un puchero
-No te preocupes, déjamelo todo a mí, espérame en el baño, por favor, regreso – Salí de la habitación, tomo mi celular y le marco a William.
-Hola, George – escucho del otro lado de la línea
-Hola William, quiero pedirte un favor, necesito mis vacaciones y autorices un permiso especial para la señorita Samantha Bristol, por dos meses – le digo sin tapujos
-¡Hombre! Qué te vas a casar con ella, para esa urgencia… No me digas, está contigo, Jajajajaja, sí que eres rápido, no te preocupes vayan de vacaciones, yo me encargo de todo – me dice mi amigo
-¡Gracias! No esperaba menos de ti, nos vemos, saludos a la familia – le digo y cuelgo
De vuelta a mi habitación, busco a Samantha, está en el baño, me desvisto, entro al baño en silencio, ella está espaldas a mí, me acerco, la tomo por la cintura, le desamarro el cinto de la bata, se la retiro lentamente pasando mis manos por sus hombros y brazos acaricio esa piel canela que me enloquece. Queda desnuda, se gira hacia mí con una sonrisa que deja sin aire a mis pulmones, es perfecta.
Rodeo su cintura, ella con sus brazos rodea mi cuello, lentamente unimos nuestras bocas, nos mordemos, lamemos, succionamos en un beso intenso, nos metemos a la gran ducha, la cual tiene una banca, ahí la deposito, su rostro queda a la altura de mi miembro que esta duro y palpitando por el deseo, ella me ve, se levanta, empieza a recorrer todo mi cuerpo hacia arriba, sus palmas rozan mis pezones, me estremezco, los lame y muerde - ¡Ahhhhh!, si…gue… - le digo – no… te deten… gas – siento que mi boca se seca, va dejando un camino de besos hasta mi cuello, se detiene me ve a los ojos. Se acerca, muy lentamente con la punta de su lengua, lame mi lóbulo, mi cuerpo se estremece, de ahí pasa a mi mandíbula, hasta llegar a mi boca se posesiona de ella, disfruto de su pasión, sus manos llegan a mi nuca me da un masaje en toda mi cabeza.
Mis manos suben y bajan por su bien torneado cuerpo, masajeo sus redondos y firmes glúteos, restriego mi virilidad en su vientre.
-¡Aaaaah! – escucho, pongo mi miembro entre sus piernas, rozo suavemente su clítoris y sigo por esa delgada línea, regreso y repito ambos nos estremecemos
-¡Por favor! Geor…ge… haz… me…aaaah … tuya… - dice mi adorada.
-Lo que tu desees, mi amada Samantha – sin más la pongo en cuatro, mis manos acarician sus nalgas, para relajarla, meto dos de mis dedos y está muy húmeda, lista para recibirme, la penetro lentamente
-¡Dioooos! De… li … cio… so... Aaaah – ella empieza a moverse hacia atrás, para que la penetre poco a poco, le tomo de sus caderas y comenzamos a danzar, me recargo en su espalda, tomo de sus cabellos, giro su rostro para besarla, tengo mucha necesidad de hacerla mía.
Termino el beso, mis manos acarician su espalda, ella se arquea más, mis embestidas son más fuertes
-¡Vamos, aaah… George… no te de… ten…gas… soy tuya…! - esas palabras me excitan, me muevo más rápido hasta alcanzar el orgasmo juntos.
Nuestras respiraciones estas aceleradas, la beso y abrazo, se van normalizando.
Tomo el champú y le lavo su hermosa cabellera, después continuo con su hermoso cuerpo, la meto bajo la regadera de lluvia, ella abre sus ojos cuando el agua le cae en la cabeza, se cubre el rostro con las dos manos, se enjuaga.
-¡Dios! Samantha eres la mujer más sensual que he visto – le digo – se pasa sus manos por su cabello, cuello, lentamente hasta llegar a sus senos y, en movimientos circulares, ¡apetecible! Bajan, por su cintura, en sus caderas otra vez hace lo mismo en movimientos que me excitan, no lo soporto más y yo le termino de enjuagar las largas y hermosas piernas y dejando besos por todo el recorrido.
Ella hace lo mismo me lava el cabello y el cuerpo, me enjuaga, pero al llegar a mi virilidad le da un rico y relajante masaje, dejándome muy satisfecho.
-Nunca había tenido un baño tan largo – me dice Samantha
-¿Nunca? – Le pregunto con picardía, aunque lo se
-Si, nunca – me dice - ¿Dónde conseguiste la ropa para mí?
-Conozco gente, que me ayudan a resolver ese tipo de cosas, por ejemplo, cuando William necesita darle un regalo a su esposa, sea ropa o joyería, se a quienes dirigirme, pues eso mismo hice para ti – le digo
-Gracias, toda la ropa que trajeron es hermosa
-Pues es toda tuya, mi amada Silvia – la envuelvo en mis brazos y la beso
-¿Lista, para irnos? – ella me ve con confusión
-Pero… ¿y nuestro trabajo?
-No te preocupes por eso, nuestro jefe ya autorizo mis vacaciones y tu permiso por tres meses, ¡mira! me acaba de llegar – le muestro el celular donde está el correo autorizando nuestra salida.
-¡¿En serio?! ¿No tendré problemas al regresar? – me pregunta con incredulidad
-No, ninguno mi amor – Asi que la tomo de la mano y bajamos para abordar el auto que nos llevará al aeropuerto.
-¿Y nuestro equipaje? – pregunta ya en el auto
-No te preocupes, allá compraremos todo – le digo
En el auto, no perdí la oportunidad de darle besos a Samantha y de vez en cuando unas caricias a sus piernas y senos, era tan adorable verla sonrojarse y dándome miradas de qué no estábamos solos, pero bien que me correspondía.
Llegamos al hangar de los Andrew, el piloto nos da la bienvenida, subimos y tomamos nuestros asientos, la azafata nos ofrece bebida.
Una vez que despegamos, le desabroche el cinturón, le ofrecí mi mano, ella acepto y la lleve al fondo del avión, entramos era una recamara, se sonroja.
–No temas, solo vamos a descansar en lo que llegamos a nuestro destino –
La acerco a la cama y le pido que se acueste, ella lo hace, me pongo a su lado y la abrazo, acaricio su cabellera hasta que escucho su respiración tranquila yo me duermo en seguida.
Tocan a la puerta, doy el pase, es la azafata quien me informa que tenemos que tomar nuestro lugar, el avión esta para aterrizar.
Despierto a mi amada, la ayudo a levantar, nos dirigimos a nuestros asientos.
Llegamos a nuestro destino Los Cabos, Baja California Sur.
Ayudo a mi amada a bajar del avión, un auto nos espera para llevarnos a nuestro destino el hotel Le Blac Spa Resort, es un lugar especial para adultos, tiene las mejores habitaciones, restaurantes, albercas compartidas y privadas, dan un servicio de lo mejor, estoy seguro que a mi amada le va encantar.
Continuará ...
