Dulce como la Miel

Por Coqui Andrew

Capitulo tres

Llegamos al hotel, somos recibidos por el gerente, quién es amigo de la familia Andrew, él da las órdenes al botones, para que nos lleve a nuestra habitación, me detiene un momento para informarme que todo lo que solicite ya está listo. Le agradezco su atención, me dirijo con Samantha hacia los elevadores, el botones aprieta el piso que nos corresponde, es la suit nupcial, es como un apartamento.

El botones me entrega la tarjeta, le doy una buena propina, introduzco la llave electrónica y le sedo el paso a mi amada."

-¡Pero qué hermoso lugar! – dice, acercándose al balcón, la vista es hacia el mar.

-¿Te gusta? – pregunto acercándome a ella para abrazarla, admirando ambas bellezas, ella y la vista que nos ofrecía la naturaleza.

-Si, es muy hermoso – voltea a verme

-¿Te gustaría darte un baño? – le pregunto

-Pero, George, recuerda que no trajimos ropa – me dice sonrojada

-No te preocupes por eso, cariño, tu ropa ya está aquí – la llevo al vestidor

Se queda sorprendida al ver que hay ropa y calzado para la playa casual, formal, accesorios, joyería y artículos de personales.

-¡Oh George! Me sorprendes, ya se, tus contactos… - Yo me río a carcajadas

-Si, mis contactos me ayudaron, espero sea de tu agrado –

-Bien, pues entonces a ducharme – se dirige al baño y cierra la puerta.

-¿No quieres qué te ayude? – pregunto con picardía

-No, señor Villers, usted me espera afuera, quiero ir a la playa y si se baña conmigo, no saldremos de aquí – me dice asomándose por la puerta y me guiñe un ojo.

-Está bien, esperaré – me dirijo al otro baño, me apresuro porque quiero esperar a mi linda Samantha.

Estoy en la sala que tiene la habitación, ya nos llevaron servicio de comida que solicite. Mi amada sale vestida con un vestido blanco, cinturón ancho color amarillo, sandalias blancas, bolsa de playa, gafas y sombrero. Me deja sin aliento ¡Es hermosa!

Me levanto y le ofrezco mi brazo para ir al comedor que tenemos dispuesta la comida.

-Me acerco a su oído y le susurro - ¡Estás hermosa y apetecible, mi cielo! - Sin esperar la beso.

Posteriormente tomamos asiento y comemos, después salimos de la habitación, nos dirigimos a la playa, es hermosa. El encargado de la sección nos lleva a una carpa donde se encuentran dos tumbonas, una mesa con sillas y un sofá amplio, más bien parece una cama y alrededor de la carpa unas cortinas que si queremos en algún momento cerramos para tener más privacidad.

Nos sentamos en el sofá, veo a Samantha quitarse el vestido, mi mandíbula se mantiene abierta, al ver que lleva puesto un bikini color amarillo, hace que su piel canela resalte, yo ni me tardo en quitarme la ropa, quedando en traje de baño tipo short color negro.

Ambos nos vemos, admirando nuestros cuerpos, llega el mesero con nuestras bebidas y bocadillos, se retira.

-Brindemos, cariño – Le sirvo una copa de vino blanco y le acerco unas fresas

-Gracias – acepta, chocamos nuestras copas y comemos unas pocas frutas.

Al terminar nos dirigimos hacia la playa parecemos dos adolescentes corriendo y persiguiéndonos hasta que la alcance, la cargue y nos metimos al mar

¡Splash! Se escucha

-¡Aaaaaah!- grita por que la avente, reacciona y me lanza agua a la cara, me acerco y la hundo – Jajajajaja – me rio, ella trata de hacerme lo mismo, pero no puede, soy más fuerte que ella y como tres veces más la hundo, se rinde, me doy cuenta de eso pues cruza los brazos haciéndome pucheros, se ve ¡tan hermosa!

Nadamos un rato, nos vamos acercando a la playa, ella va delante de mí, se va secando su cabellera con las manos, se ve espectacular, sin dudar, corro y la tomo en mis brazos –Jajajajaja – escucho su risa, rodea mi cuello y me besa, asi llegamos a la carpa, la bajo y le ofrezco una toalla, ella sonríe y me ve, ¡Dios! Por qué hace eso, se muerde su dedo índice, entonces veo que se acerca a las cortinas y tira de la cuerda, quedamos en total privacidad. Con la toalla en mano se acerca a mí, empieza a secarme, mi cuerpo reacciona, cuando llega mi rostro, siento su aliento, roza mis labios, es una invitación muy tentadora, la beso y le quito la toalla, intensifico hasta quedar sin aire, la veo sus ojos están obscurecidos.

La guio hasta el sofá, ahora soy yo quien la seca, terminando, la recuesto, me coloco a su lado, nuestras miradas están conectadas, me levanto y de su bolsa saco una mascada, ella sonríe, sabe cuáles son mis intenciones.

-Adelante – me dice

Sin dudarlo le vendo los ojos, la dejo un momento en lo que busco algunas cosas que necesito, las coloco cerca de mí, mi amada Samantha esta acostada, esperando por mí, se lame los labios, la siento nerviosa, pero mi único interés es darle placer, me acerco le doy un beso, ella esperaba más, pero quiero prepararla antes de hacerle el amor, poso mis manos atrás de su cuello, le desato las tiras de su top, se lo retiro, después tomo un hielo, se lo paso por sus labios color carmín, se muerde, bajo por su barbilla, cuello hombros, veo como aprieta sus manos, por sensaciones, sigo por su abdomen, llego a su ombligo con la punta del hielo, paso alrededor de el –mmmm, aaaah – escucho.

Sigo hacia su vientre, hermoso, sus manos y pies se retuercen del placer que está sintiendo, llego a su intimidad, arquea su cuerpo, le paso tres veces el hielo y continuo hasta sus pies, le pido que se ponga boca abajo, ella obedece pero la muy coqueta lo hace lentamente, mis ojos siguen cada uno de sus movimientos y sus hermosas nalgas sobre salen, me acerco a su nuca, siente mi respiración –Oooooh, mmmm – le doy un beso y tomo un envase con chocolate líquido, se lo pongo en su cuello y lamo, sigo en línea recta hasta sus glúteos, ahí le coloco en forma de espiral en una nalga, la saboreo –jajajaja – escucho – mmmmm, con… ti… núa … mi … cielo; aaaahhh ... Por favor… - me dice

Yo obedezco, hago lo mismo con la otra nalga, pero más lento con mi lengua le quito le chocolate, a la mitad le doy un mordisco - ¡aaaay! Me dolió – dice, gruño, le vuelvo a morder, ahora solo escucho su risa, termino el recorrido.

Me regreso al comienzo de sus caderas, a le coloco chocolate, en la línea del bikini, lo lamo con lentitud y le retiro la prenda, con besos en su cuerpo, la giro, me acerco a sus labios ahí paso mi pulgar, delineo esa boca roja, suspiramos, sin que ella lo espere le abro la boca, le pongo un poco de miel, la come, saborea con su lengua, es tan sensual, ver como lo hace, sigo poniéndole miel en su barba, cuello, hombros, senos hasta el ombligo.

Mi lengua empieza a saborear ese exótico sabor, ella goza con mis caricias, porque no dejo de acariciarla y lamerla. Me detengo en su intimidad, ahí coloco miel y chocolate, lamo su clítoris y con movimientos circulares poco a poco me introduzco, mi lengua va limpiando, disfruto de sus sabores que me da naturalmente, está muy mojada, se retuerce, disfruta de los movimientos que le doy, me suplica que continué, está por explotar su orgasmo, no me detengo, hasta que lo hace/

- ¡Esto, fue fabuloso, George! - me dice agitada, su respiración aún está acelerada, me gusta, pero aún continuo mi labor en esa parte, termino de limpiar todo hasta sus fluidos.

Cuando termino, le beso, le tomo de las manos y la siento, retiro la mascada ella está agitada, no sabe que esperar, le ofrezco la mascada, sonríe con malicia

-¿Estás seguro? –

-Siempre confiaré en ti – le digo, toma la mascada y me la coloca ahora, estoy en sus manos, ansioso por saber que me hará.

Siento que coloca frutos secos o fruta fresca, bien no sé, creo que ambas porque siento humedad en ciertas partes de mi cuerpo.

-Listo, mi amor, ahora es mi turno - ¿Qué si estoy listo? Claro, pero con mucha ansiedad, coloco mis brazos atrás de mi cabeza, sigo esperando.

-Cariño, abre la boca – Me quedo quieto ante la sugerencia – qué esperas, ¡hazlo! – eso se escuchó como una orden la cual obedezco, abro mi boca.

-Muy bien, mantenla así – siento que cae un líquido es vino blanco, me la trago y la lamo mis labios, ella se ríe, vuelve a repetir y siento que quita una fruta de mi cuerpo y un pequeño beso

-Mmmmmm ¡delicioso! Ahora siento que echa el líquido en cada fruto, lo come y saborea, me gustaría ver su rostro.

Cuando llega a mi short, con sus suaves manos, va bajando lentamente, mi miembro está duro, clama atención ¿Por qué me hace sufrir?, me retuerzo en mi lugar, termina de retirarlo.

-Corazón, no te muevas, viene lo mejor – me dice

Siento que esparce algo líquido por el olor creo que es chocolate y pone algo de fresas alrededor de mi miembro, retira la mascada y me ata las manos, en verdad estoy sorprendido, esa mujer me está volviendo loco de amor por ella, ¡es tan audaz!

Regresa a mi miembro, veo que toma una copa llena de vino, toma una fresa y la pasa por el chocolate que esta esparcido en mi pene y alrededor, creo que llega hasta mis testículos, acerca la fresa a su boca le da un mordisco.

¡Wooooow! Se ve tan sensual, da un sorbo, se come toda la fresa repite la acción hasta terminar las fresas y el vino, toma mi miembro, sus manos se llenan de chocolate, baja y sube esas delicadas manos, lo besa y pasa su lengua, esa sensación es extraordinaria –Aaaaaah - muerdo mis labios, para no gritar, continua lamiendo, va retirando poco a poco ese líquido obscuro, lo mete en su boca cálida -¡Dios, qué mujer! Me está volviendo loco, yo la observo, muerdo y gimo bajo, quiero gritar, es el mejor sexo oral, que me han dado, siento como mi nuez de adán baja y sube, mi boca se seca, echo mi cabeza hacia atrás muerdo mis labios, mi cuerpo se arquea.

No puedo me puedo contener por más tiempo, llego a mi orgasmo en esa boca - ¡Saaaa…maaan…ta! – grito.

Ella lo traga todo, veo las comisuras de sus labios, pasa la punta de su lengua, para limpiarse, se levanta y me quita la mascada, mis libres, me siento y la coloco a horacadas sobre mí, sin esperar la penetre - ¡Aaaaaah! Grita, pero enseguida se acopla a mis movimientos, estoy loco, desesperado por tenerla dentro de mí – discúlpame – le digo en sus labios.

Seguimos en nuestra danza, mis embestidas se hacen más intensas hasta que llegamos al cielo. Nuestros cuerpos están sudados, nuestros corazones agitados, nuestros alientos se mezclan, nos quedamos acostados y abrazados, la siento que se queda dormida, la coloco en el sofá y la cubro, me limpio y visto, salgo veo al mesero que está esperando indicaciones, se la doy y se retira, regreso al lado de mi amada. Pasan unas horas, despierta, me sonríe, se levanta cubriendo su cuerpo, le acerco su ropa, se viste, salimos de ahí directo a nuestra habitación.

Los siguientes días fueron de paseos por la playa, en yate y … si mucho sexo, nos entregábamos a la pasión, lujuria, pero lo que nunca me imaginé fue el regalo que ella me dio.

Estábamos en nuestra habitación cuando Samantha me dijo, espero en la recepción, la note rara, pero le dije que si, mientras yo hablaba con William, terminamos la llamada, me dirigí hacia donde estaría mi amada esperándome, salgo del elevador y la veo platicar con el gerente del hotel, me ve y me sonríe, cuando llegue a su lado la tome por la cintura y la acerque aún más a mí. Salude al gerente

-Nos vamos, mi amor – pregunto, ella me mira

-Si – me dice, la sentí molesta, pero me importo un pepino, nos despedimos del gerente

Recorrimos la bahía, comimos y disfrutamos nuestro día, vamos entrando al hotel y el gerente me dice - ¡Señor Villers!, le tengo un mensaje del señor William, me dijo que fuera a nuestra área de conferencia, qué es urgente –

-Pero él sabe que estoy de vacaciones – le digo molesto

-Si lo entiendo, pero en verdad me dijo que era urgente, ¿me acompaña?

Volteo a ver a Samantha - ¿Me puedes esperar en la habitación, mi cielo?

-Está bien – me dice molesta y la entiendo, pero no me queda de otra que atender a mi jefe.

Ella se dirige al elevador, yo con el gerente, después de una hora, entro a la habitación, las luces están tuenes, no veo a Samanthia cierro la puerta y me siento en sofá, recargo mi cabeza en el respaldo, cierro mis ojos, para despejarme.

Me estoy relajando cuando escucho música instrumental las luces se encienden a la mitad de la habitación, levanto mi cabeza, veo que hay una cortina blanca muy delgada, no la había visto durante nuestra estancia.

Me sobresalto cuando las luces se apagan, un rato de obscuridad, se enciende una sola en el centro de la habitación, veo la silueta de Samantha tras la cortina, parece que lleva una de mis camisas, tacones, eso me anima. Tiene algo en las manos ¿Qué será?

Escucho que la música cambia es una canción de Joe Cocker "You can leave you hat on" ella empieza con movimientos lentos baja y sube sus manos por toda su silueta, camina lentamente, se apagan las luces, se encienden y está sentada en una silla, se gira, pero sigue sentada, sube una de sus piernas al respaldo y luego la otra todo al compás de la música, se levanta de la silla mueve sus caderas sensualmente, pasa una cuerda alrededor de sus glúteos.

-Wooow, ese baile me quito todo el cansancio, se mueve baste bien, me está despertando a mi amigo, después pasa la cuerda por su cuello, se sienta moviendo las caderas, se le levanta y se pone al frente de la silla y pasa su mano desde atrás de su nuca hasta su rostro y baja por todo su cuerpo, hasta llegar a su intimidas, se toca, abre sus piernas y se agacha.

¡Dios me está enloqueciendo! Sigue su baile ahora cierra sus piernas y regresa hasta donde están los botones, uno a uno los desabrocha, tira hacia atrás la camisa y regresó hace lo mismo, pero ahora un lado primero y luego el otro hasta quitársela. Me levanto y retiro de un jalón la cortina, quiero verla, sonríe y me señala el sofá, regreso a mi lugar para que continúe su baile.

Ella sube una de sus piernas a la silla y recorre de arriba hacia abajo y viceversa, con su dedo índice me pide que me acerque, y me indica que le quite el zapato, le beso su muslo y le quito el primero, se gira hacia el otro hago lo mismo, con su pie me empuja y quedo en posición de indio para verla. Acaricia sus piernas se detiene en el liguero, lo desabrocha, y sensualmente se quita la media negra, me avienta al rostro, me río.

Hace lo mismo, después continúa bailando, la muy descarada me pone en mi rostro sus nalgas, no dejo pasar la oportunidad y la muerdo, voltea verme y otra vez las pasa, las beso y se retira con movimientos sensuales, se voltea y se acaricia su cuerpo, se quita su brasilera y otra vez va a dar a mi rostro, por último, muy lentamente pero lentamente se quita esa tanga.

Me levanto antes de que me aviente ese inútil pedazo de tela, la tomo en mis brazos y la llevo a la cama.

Ella se ríe, por mi cara de sorpresa, me pido algo, solo asiento y ahora es ella la que se sorprende. La coloco en la cama, repite la música y ahora soy yo el que le bailo para quitarme la ropa, la verdad no lo hago mal, porque ella me aplaude, termino encima de ella y beso sus labios, su cuello, hombros y voy bajando hasta situarme entre sus piernas y saborear y volver loco ese lugar, que sin duda lo hago, ella estalla en mi boca.

Es turno de mi amada para darme placer oral y la verdad me dejo muy satisfecho.

La pongo en cuatro y embisto, son lentas al principio, poco a poco lo hago más fuerte, beso su espalda, masajeo esos senos y le doy besos, hasta que llegamos una y otra vez al cielo.
Definitivamente ella es la mujer de mi vida, me casaré y seremos muy felices.

FIN