HOOOOLAAA AMIGOOOS :D
Bieeeen, ¡ya estoy con el siguiente capítulo! Siento la tardanza, aunque no creo que haya sido mucha xD. Bueno, ¡hora de contestar a los reviews!
Para Luisa Fercha: Jajajaja, me alegro que te guste la historia y la pareja de Casey y Mitsu. Rodry no es el hijo de Leo, sería algo extraño ya que se llevan pocos años y Leo no tiene pareja xD. En realidad, Mitsuki no sabe muy bien sus sentimientos hacia los tres chicos, ¡espero que te guste el cap!
Para Yuriko-West : La verdad es que Casey y Raph tienen muy buena relación en esta historia (como "mejores amigos" o algo así) y eso que se llevan muchos años xDD. No adelantaré nada de Juana y Roberto, porque es un misterio... Jajajaja.
Para alemila21 : De momento no está "enamorada" del todo, aunque sí siente... Algo. No sé si habrá romance con Natsu, la verdad es que es una personaje secundaria xD. Y sí, puede que tenga algo de relación cuando Claire y Leo se besaron para que ahora a Mitsu le "guste" su tío xD.
Para nina14j : Tienes razón en todo, amiga, aunque no sé si Rodry simplemente quiere aprovecharse de esa (no adelantaré acontecimientos xD), pero Mitsu, la verdad, es un poco liosa con sus sentimientos... Jajaja. ¡Gracias por el review y espero que te guste el cap!
Para pauli2000 : No sé, no sé, amiga... Quizás tengas razón o... ¡Quizás no! Quién sabeeeee jajajaja.
Para Cooni fghjk : Bahhhh, no importa que leas el capítulo tarde, lo importante es que lo leas xD. ¿Ya estás bien, no? Siento tu resfriado xD, yo también he estado un poquito... Pero bah, aguanto xD. Jajajaja, a ver, a ver... Wow, no sé que decir pero... Tampoco odies a Rodry, no es como Javier (wo, ese sí que era malo...), y... Tengo que preguntarte algo, ya que tu opinión me importa (ya que estás tan loca como yo jajajaja), ¿con quién crees que se debería quedar Mitsu? ¿Leo, Casey o Rodry? Bah, nada más que decir... ¡Eso, chao!
Bueeeeeeeno, y nada más que contar... MILES DE GRACIAS A TODOS LOS QUE ME ENVIAIS REVIEWS... mesias619 , Luisa Fercha , Yinu25 , Luisa-Hamato2 , Yuriko-West , Hana Skyle , karai saki , princesaninja789 , alemila21 , nina14j , YaniiR , pauli2000 , Cooni fghjk , Vann-5678 ... ¡GRACIAAAAS! Y también gracias a mis "lectores silenciosos", los que siguen mi historia y los que le dan a favoriiiito...
Canción: Fall To Pieces de Avril Lavigne.
Aquí la continuación.
Chapter 4: Demasiadas complicaciones.
La noche cayó por toda New York. La familia Hamato ya había cenado y cada uno se disponía a dormir.
Claire estaba ya en su cuarto, metida en la cama, leyendo un libro y Raph en seguida se tumbó junto a ella, él solo quería cerrar los ojos y despertar en nuevo día, pero Claire no estaba por la labor de dejarle hacer eso.
-¿No puedes pedirle perdón?
-¿Qué?
-A Mitsuki, ¿no le puedes pedir perdón?
Raphael, sin comprender a su esposa, se giró hacia ella y se incorporó en la cama.
-¿Pedirla perdón? ¿Por qué?
-No sé qué os habrá pasado, pero ella no se comporta así por ninguna razón.
-¿Así cómo?
-¿Acaso no recuerdas la cena?
*Flashback*
Toda la familia estaba sentada alrededor de la mesa, cenando un rico plato que habían preparado April y Claire. Aunque, extrañamente, se notaba una cierta tensión entre todos. Habían hablado poco; muy poco…
-Mitsuki, pásame la sal –dijo de repente Raphael, sin obtener respuesta-. Mitsuki, la sal.
La chica seguía sin contestar, llevándose las miradas de todos.
-¡Mitsuki, te estoy hablando!
Esta, sin decir nada, se levantó haciendo rechinar su silla y se subió a su cuarto. Dejando a Raph con las palabras en la boca.
*Fin flashback*
-¿Cambios de humor típicos en la edad? –contestó Raphael.
-Raph… Por favor… -este simplemente suspiró.
-¿Y por qué no vas a hablar tú con ella? Eres la buena en estos asuntos.
-Porque no es problema mío, y además no siempre voy a ser yo la que os solucione las discusiones.
-Está bien… -suspiró.
Entonces salió de la cama y se dirigió al cuarto de su hija, dispuesto a tener una charla con ella.
ºººººººººººººººººº
Mientras, en la habitación de Mitsuki.
La chica ya se había puesto el pijama, que consistía en una camiseta ancha y vieja, de color negra con dibujos de tortuguitas rojas, y un pantalón también algo viejo de cuadros azules. Se había metido en la cama y, al igual que su madre, estaba leyendo un libro. Este trataba de una chica que es separada de su familia y, a medida que crece, se da cuenta de que no puede depender de nadie, solo de ella misma.
"Algún día, yo seré así…"
Tock, tock, tock…
-¡Pasa!
-Yumiko…
-¡Papá! –la chica guardó el libro-. Que… ¿Qué haces aquí?
-Bueno, venía a ver qué tal estabas…
-Oh, pues… Estoy bien –dijo mientras apartaba la vista de él.
-Oh Yumiko, en realidad venía a pedirte perdón –aquellas palabras sorprendieron de verdad a Mitsuki-. Tienes razón, seré tu padre, pero no debería haberte hablado así… Además era el primer día, debería ser más justo…
-Vale papá –interrumpió Mitsuki-. Da igual, te perdono, yo también lo siento, no debería haberme saltado las clases.
-Y yo también te perdono –dijo Raphael mientras sonreía.
Al momento, este fue hacia la cama de su hija y la abrazó fuertemente y la dio un beso en la frente.
-Te quiero mucho, Mitsuki…
-Y yo también, papá.
Al separarse, Raphael se quedó sentado en la cama.
-Y dime… ¿Qué tal las clases?
-¿Tú también? –bostezó-. Si no te molesta papá, ¿qué te parece si te lo cuento todo mañana?
-Está bien… -Raph se levantó de la cama y se dirigió a la puerta-. Y por cierto, mira a ver en tu balcón, creo que hay alguien que quiere verte… Descansa –cerró la puerta tras de sí.
Mitsuki, sin saber a qué se refería su padre, se levantó de su cama y se dirigió al balcón. Al principio, por la oscuridad, no veía nada, cuando…
-¡BUUUUUUH!
-¡AAAAHHH! –la chica, sin dudarlo, corrió debajo de su cama, cuando empezó a oír una risa familia y asomó su cabeza-. ¿Casey? ¡Qué susto me has dado, idiota!
-JAJAJAJAJAJA, ¡menuda kunoichi estás hecha, que te asustas por todo! JAJAJAJAJAJA.
-¡EH! –salió de la cama y le dio un golpe, esta vez le hizo más daño-. Con mi vida de kunoichi no te metas.
-Está bien, está bien… Jo, yo que te venía a ver y me recibes así… Además casi me ve tu padre, he saltado al balcón y estaba…
-Te ha visto –interrumpió Mitsu.
-¿En serio?
-Sí, él mismo me ha dicho que tenía visita en el balcón.
-¿Y le ha dado igual?
-Ajá.
-Wow, ¡tu padre es genial!
-Sí, sí, lo que tú digas… ¿Y a qué has venido?
-Dije que iba a venir a tu casa, ¿no?
-¡Pero dijiste que por la tarde, no pensé que vendrías a estas horas!
-Bueno, mejor tarde que nunca –y le guiñó un ojo.
Los dos se fueron a sentar en la cama.
-Pues ya me iba a dormir… -bostezó.
-¡Oh venga! No me hagas esto…
Casi en una milésima de segundo, la puerta se abrió y los dos adolescentes se giraron para ver quién iba a entrar.
-Casey, puedes quedarte a dormir –Raphael, después de decir eso rápidamente, volvió a cerrar la puerta.
Los dos amigos se miraron entre sí para luego soltar una carcajada.
-¿Y decías que tu padre no era guay?
-Tienes sus momentos, debo aceptarlo… -Mitsu soltó una carcajada.
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Mientras, en el cuarto de Claire y Raph…
Raphael entró por la puerta. Claire seguía leyendo un libro, pero miró a su marido que tenía una tonta sonrisa y se metía en la cama sin decir palabra. Aunque la mujer ya se suponía que podía haber pasado, le preguntó.
-¿Cómo ha ido?
-Estoy orgulloso de tener una hija como Mitsuki –dijo mientras se tumbada y cerraba los ojos.
Claire también sonrió y antes de dejar el libro y apagar las luces, le dio un cariñoso beso en los labios a Raphael.
-Y también estoy orgulloso de tener una mujer como tú.
-No seas bobo, Raph…
Los dos cerraron los ojos, pero a Raphael se le había olvidado mencionar algo.
-Ah, por cierto, Casey se ha quedado a dormir con Mitsuki –y cerró los ojos, dispuesto a dormir.
Por el contrario, Claire los abrió asombrada, ¿de verdad su marido había dejado que su hija y su amigo durmieran juntos? ¡Ese no era Raphael! Entonces soltó una pequeña risa y volvió a cerrar los ojos. Era hora de dormir.
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-¿Sabes que vas a dormir en el suelo, no? –dijo con burla Mitsu mientras se metía entre las sábanas
-Oh venga, Yumiko, no seas mala –Casey estaba tumbado a su lado, pero sin meterse debajo de la manta.
-¡No me llames Yumiko!
-¿Por qué? Tu padre y tu abuelo te llaman así.
-Sí, pero sabes por qué es… Y no quiero juntar mi vida social con mi vida de kunoichi.
-Bien, bien, no te volveré a llamar Yumiko, ¿vale Yumiko? –entonces empezó a reírse.
Mitsuki puso una irónica sonrisa para luego empujar a su amigo y hacerlo caer al suelo.
-¡Ay, Mitsu!
-Eso por hacerte el chulo…
-Bien, bien… Dormiré aquí, pero si mañana me levanto con dolores de espalda… ¡Será culpa tuya!
-Sí, sí… Anda, toma –Mitsu le tiró una sábana y unas cuantas almohadas-. A ver si así te quejas menos.
Entonces, los dos se acomodaron. Mitsu apagó la luz y cerró los ojos mientras se colocaba dándole la espalda a su amigo. Este, por el contrario, puso sus manos detrás de su cabeza. No quería dormir.
-Mitsu.
-¿Qué?
-Eres la mejor amiga que se pudiera tener –eso sacó una enorme sonrisa en ella e hizo que se girara para mirarlo.
-Tú también, Casey –dijo con una gran sonrisa-. Pero, por cierto…
-¿Sí?
-¿De verdad crees que Rodrigo se fijó en mí?
Casey tardó un momento en contestar.
-Seguro. Estaría ciego si no lo hacía.
-Pero Casey, yo no soy tan guapa como las demás de clase. Como Diana, como Natsuki…
-¡No digas tonterías, Mitsu! ¡Tú eres preciosa! –esas palabras sorprendieron a la chica-. ¡Tienes lo que todo chico pudiera querer!
-Sí, unas horribles manchas…
-Esas manchas que tienes son normales, tú las miras como algo extraño, pero nadie te discrimina por ello.
-¡Porque nadie sabe que las tengo!
-Yo sí, ¿y acaso te trato diferente?
-Casey… -pensó primero lo qué contestar-. Tú eres diferente… Eres mi mejor amigo.
"Sí, mejor amigo…"
-Bien, hora de dormir –contestó Casey, al tiempo que se giraba y cerraba los ojos.
-Está bien… -dijo Mitsu, extrañada por la contestación de su amigo-. Buenas noches, Tomohisa.
-Buenas noches, Mitsuki.
Pero la chica fue la única que se durmió en el momento. El pelinegro no podía conciliar el sueño.
Quizás debería dejar de pensar en que, alguna vez, por una remota posibilidad, esa chica de castaña melena y ojos verdes acabaría teniendo algo con él. Era imposible. Ella lo había dicho. Él era diferente. Era su mejor amigo, y nunca lo vería como algo más. ¿Pero por qué…? Casey era el chico con el que mayor confianza se tenía, se llevaban desde pequeños y él la trataba genial, ¿por qué no él?
Cada día que pasaba, intentaba acercarse más a su amiga. No como amigo, si no de forma diferente. En cambio, ella no parecía darse cuenta. ¡Incluso estaban durmiendo en el mismo cuarto y a ella parecía que le daba igual! Como si estuviera durmiendo con su… Hermano. Sí, así era como le veía. Como un simple… Hermano.
¡Además ahora se presentaba ese guaperas de Rodrigo! Ya le costaba a Casey que Mitsu le prestara más atención quitando el asunto de ser amigos, para que ahora pusieran un nuevo profesor, joven y musculoso. ¡Ahora sí que no tenía nada que hacer! Incluso ya había notado como ese estúpido había mirado a su chica… ¿Su chica? Ojalá. Mitsu no era su chica. Pero tampoco era de aquel profesor de manos largas, ¿es que acaso no se podía fijar en una chica de su edad?
Bueno, quizás estaba exagerando. Había sido solo el primer día y solo una hora. A lo mejor todo era su imaginación.
Pero no podía quitarse de la cabeza que su amiga también se había fijado bastante en Rodrigo. Aunque le contestó de mala gana cuando preguntó por su familia, no pudo evitar ponerse roja cuando lo vio entrar por la puerta del gimnasio. ¡Mitsu y sus incontrolables ataques de nervios! Se veía tan guapa con las mejillas rojas… Aunque también se veía guapa enfadada, y sonriendo, y protestando como una niña pequeña…
Giró la cabeza varias veces intentando eliminar ese pensamiento.
-Casey Jones, no tienes ninguna posibilidad con Mitsuki… -dijo en un susurró, para luego, quedarse dormido.
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La mañana llegó, como siempre, más rápido de lo que cualquiera hubiera querido.
Casey no estaba por la labor de levantarse, pero no pudo evitar abrir los ojos al notar que su amiga se levantaba de su cama y se encaminaba hacia su balcón. Entonces salió hacia afuera. Parecía que no se había dado cuenta de que él estaba despierto.
El pelinegro se levantó del suelo y se dirigió a la puerta de este, sigilosamente, se asomó y vio a su amiga apoyada en la barra del balcón, mirando todo aquel bonito y enorme bosque. Casey iba a decir algo, cuando esta le interrumpió, con una bonita canción.
Veo a lo lejos
Entonces volteo a verte otra vez
Tratas de decir
Las cosas que no puedes deshacer
Si fuera como yo quiero
Nunca te olvidaría
Hoy es el día
Rezo porque lo logremos
Que logremos mantenernos en pie
Que logremos salir adelante
Casey no creía lo que estaba oyendo, ¿a qué se refería su amiga con esa canción? Y lo más importante… ¿Para quién iba?
Vio como esta dejaba su pose y empezaba a moverse un poco mientras cantaba.
Y no quiero hacerme pedazos
Solo quiero sentarme y mirarte
No quiero hablar sobre esto
Y no quiero una conversación
Solo quiero llorar enfrente de ti
No quiero hablar de esto
Porque estoy enamorada de ti
Tu eres el único,
Con el que estaría hasta el final
Cuando me deshago
Tu me restauras
De regreso bajo las estrellas
De regreso en tus brazos
Le encantaba su voz… Era tan hermosa, como ella. Pero la duda principal le recorría la mente, ¿de quién, supuestamente, se había enamorado Mitsu? De él estaba claro que no, ¿y si era de…?
Mitsuki dio una vuelta sobre sí misma, sin darse cuenta de la presencia de su amigo, y eso hizo sonreír a Casey.
Y no quiero hacerme pedazos
Solo quiero sentarme y mirarte
No quiero hablar sobre esto
Y no quiero una conversación
Solo quiero llorar enfrente de ti
No quiero hablar de esto
Porque estoy enamorada de ti
La chica soltó un suspiro, al parece iba a volver a meterse en casa. Entonces Casey rápidamente se tiró a donde había estado esa noche y se hizo el dormido, antes de que ella lo pillara espiándola.
Cuando este cerró los ojos, Mitsu entró en su cuarto y miró a su amigo con una sonrisa.
"Que tierno…"
-¡ARRIBA DORMILON! –gritó Mitsuki, haciendo que este abriera los ojos.
-Que… ¿Qué hora es? –preguntó Casey, intentando hacerse el dormido.
-Tarde, y tenemos clase, ¡arriba!
-Bien, bien…
Los dos fueron a desayunar y todos se sorprendieron bastante al ver a Casey, sobretodo Natsuki. Pero no les importó, ya era costumbre que ese chico apareciera de vez en cuando por casa. Y a nadie le parecía molestarle. Casey ya era parte de esa extraña y única familia.
Los tres adolescentes se prepararon, con el chándal del colegio, y se dirigieron al instituto.
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En el instituto Okaro…
Casey fue llamado en cuanto llegó por su grupo de amigos. Mientras a Natsu y Mitsu las llamaba Diana que estaba con las demás chicas de clase, estas dos se acercaron junto a ellas.
-Bien, ya que estamos todas… ¿Estáis preparadas? –preguntó con una enorme sonrisa.
-¿Preparadas? ¿Para qué? –Mitsu y Natsu no entendían nada.
-Diana ha convencido al señor Okaro para algo, pero no nos ha querido decir qué es hasta que estuviéramos todas –explico Cris, una del grupo.
-Bien, ¡pues cuéntalo! –dijo Natsu, ya más interesada-. ¡No nos dejes así!
-Vale… Okaro… Me ha dejado…
-¡DILO YA…!
-Hola chicas –todas se giraron ante aquella voz. Rodrigo estaba junto a ellas, haciendo sonrojar a la gran mayoría-. ¿Cómo os va?
-¡Profesor Rodrigo! –contestó Diana-. Si no le importa… Les iba a contar un secreto a mis amigas.
-Oh, bien, bien –dijo Rodrigo con una sonrisa-. Parece que sobro… Pero, señorita Hamato, ¿le importaría que hablara un momento con usted?
La chica se alteró. Primero miró a las demás que también estaban sorprendidas por la pregunta de su profesor, pero en seguida todas la animaron para que fuera. Entonces ella asintió con la cabeza y se fue junto a Rodrigo, a una zona apartada de aquel jaleo de adolescentes.
Esta no se dio cuenta de que Casey la estaba observando yéndose con ese hombre, y no pensó nada bueno.
-Bueno, señorita Hamato… -comenzó Rodrigo cuando ya se habían alejado.
-Por favor, llámeme solo Mitsu –le interrumpió ella.
-Lo haré si tú me llamas Rodry –contestó con una sonrisa.
-De acuerdo, Rodry. ¿De qué querías hablarme? ¿Hay algo que hice mal ayer en las clases? –Mitsu, en el fondo parecía nerviosa.
-Bueno, no sé si lo sabrás todavía, Mitsu, pero se va a celebrar…
-Buenos días señor González y señorita… ¿Hamato? –el director interrumpió aquella escena, asombrando a los otros dos.
El señor Okaro Ruan era un hombre mayor y algo bajo de estatura. Era bastante gordo y tenía el pelo canoso y una gran barba blanca; la verdad, recordaba mucho a Santa Claus. Okaro caminaba apoyado en un viejo bastón y su ropa de hoy dependía de una camisa de botones a cuadros azules y unos pantalones de color marrón, junto con unos zapatos. Parecía un hombre muy simpático y amable, aunque fuera el director de aquel instituto.
-Ajá señor, esa soy yo –contestó Mitsu, sorprendida porque sabía quién era.
-Siento interrumpir, pero… Señorita Hamato, tengo que hablar con usted un momento, ¿puede?
La chica no sabía qué contestar. A lo mejor lo que le tenía que contar Rodrigo era más interesante, pero era el director quien la requería.
-Vete, ya hablaremos luego –le dijo Rodry, antes de que tomara una decisión.
-Bien –siguió Okaro-. Pues, acompáñame señorita…
El director empezó a andar hacia su despacho. Pero antes de que los dos se metieran dentro del edificio, Mitsu se giró hacia Rodry, que seguía donde lo había dejado. Cuando este se dio cuenta de que la chica lo miraba, le sonrió y le guiñó un ojo. Esta correspondió con otra sonrisa.
Okaro la encaminó hacia una sala, alejada del resto de clases; su despacho. Un lugar acogedor, parecía una especie de… Salón de lectura, porque había dos enormes estanterías llenas de libros. El director se sentó en su sillón, justo detrás de su mesa de escritorio. Le pidió a Mitsuki que se sentara en una de las sillas que estaban en frente de su mesa. Esta obedeció.
-Bien, señorita Hamato… ¿Mitsuki?
-Sí, pero si quiere solo llámeme Mitsu –esta sonrió-. Así lo hacen mis amigos.
-Está bien Mitsu, la llamaré así.
-Señor Ruan…
-Llámeme Okaro, Mitsu.
-Bien, Okaro… Si no le molesta la pregunta, ¿qué hago yo aquí?
El hombre sonrió; Mitsu estaba en lo cierto, era un hombre agradable.
-¿Qué tal anda Hamato Yoshi?
-¿Disculpe…?
Mitsuki no se lo creía, ¿había oído bien? Ese hombre… ¿Cómo sabía que ella era familia de Hamato Yoshi? ¡Ah, tonta! Por su apellido… Pero, al igual que a su profesor de Educación Física, podría confundirlo.
-No sé quién es ese Hamato Yoshi.
-¿Acaso no conoces a tu abuelo?
Ahora sí. Mitsu se había quedado helada… Ese hombre sabía de su familia, eso estaba claro.
-¿Cómo sabe qué…?
-Tu abuelo y yo… -interrumpió-. Somos amigos.
-A… ¿Amigos? –Mitsu no lo entendía-. ¿Cómo que amigos?
-Bueno, él y yo vivimos en Japón durante mucho tiempo, teníamos el mismo maestro de ninjutsu.
-Ah…
Era sorprendente. ¡Lo que estaba descubriendo hoy! No solo su director conocía a su abuelo… Si no que él mismo sabía ninjutsu porque habían ido juntos con el mismo maestro. ¿Eso quería decir que su abuelo y él eran igual de buenos? Puede ser. Pero lo seguro era que Okaro no sabía cómo había acabado su amigo… Convertido en una rata.
-Hace mucho que no lo veo… ¿Sigue en las alcantarillas?
-En… ¿¡En las alcantarillas?!
Las dudas de las chicas se iban resolviendo; su director sabía que su abuelo era una rata.
-Sí, la última vez que lo vi estaba entrenando a un grupo de tortugas… ¿No? –Mitsu no contestó, pero Okaro siguió-. Leonardo, Donatello, Michelangelo y… ¿Cómo era el cuarto?
-Em… -dudó antes de contestar, pero ya no tenía nada que perder, ese hombre ya sabía todo, y no parecía importarle-. Raphael.
-Ajá, y ese es tu padre, ¿no?
-S…Sí.
Okaro soltó una carcajada.
-¿Parece que sé más de lo que creías, no? ¿Te sorprende?
-Lo que realmente me sorprende… Es que no se asuste de mi vida, Okaro.
-¿Por qué debía hacerlo? Todos somos seres vivos, ¿no? Además, ¿cómo me iba a asustar de la familia de uno de mis grandes compañeros de clase?
-Pe… pero… ¿Desde cuándo lo sabe?
-Desde hace mucho, Mitsu. Y cuando me enteré de que su prima Natsuki Hamato y tú vendríais a mi instituto, no puedes creer la alegría que me dio.
-¿En serio? –dijo casi sin creerlo.
-Sí, ¿cómo no alegrarme? Era una posibilidad para volver a ver a mi viejo amigo Hamato. Dime, ¿sigue en las alcantarillas?
-No Okaro, ahora mis tíos, mi abuelo, mi madre, mi tía y mi prima vivimos en una casa, en el Subarashï Mori, un bosque fuera de la ciudad.
-Oh, ¡fantástico! Y… Si no me equivoco… Su tío Donatello se casó con la señorita O'Neil, hija de Kirby O'Neil, ¿no?
-Exacto.
-¿Y sus tíos Leonardo y Michelangelo?
-Ellos no se casaron con nadie, son solteros y no tienen hijos.
-¿Y su padre, el señor Raphael? ¿Con quién se casó?
-Bueno… Esa historia es bastante larga –sonrió Mitsu, recordando alguna anécdota que le había contado su madre de cuando ella y su padre eran jóvenes-. Pero se casó con mi madre, Claire Hamato.
-¡Fantástico! –el timbre de las clases interrumpió la charla-. Oh vaya, ¿ya es tan tarde? Pues iré rápido… Esto no era por lo que te he traído aquí.
-¿Ah, no?
-No, aunque me alegra que hayas compartido algo de tu vida conmigo –Okaro sonrió, al igual que Mitsu-. Bien, hay una compañera tuya… Llamada Diana, no sé si la conoces.
-Sí.
-Pues me ha insistido mucho para hacer algo la semana que viene, ¿os lo ha contado ya?
-Ha estado a punto, pero me interrumpió mi profesor Rodrigo.
-Ah, verás… Lo que su amiga Diana quería contaros, es que la semana que viene se celebrará un baile.
A Mitsuki no le hizo ninguna gracia eso, ¿un baile? ¡Ella odiaba bailar delante de los demás! ¡Además le daba vergüenza! Pero aún así, no quitó su sonrisa, para no preocupar a Okaro.
-¿Y qué tengo que ver yo en todo esto?
-Verás, me han llegado a los oídos que cantas muy bien…
No sabe por qué, pero le sonaba a que Natsuki tenía algo que ver con eso, y la cosa no parecía que iba a acabar bien…
-Y me harías un gran favor a mí y al colegio, si te prestaras voluntaria para cantar… Aunque sea una canción.
¡No lo podía creer! ¿Cómo podía pasarle eso a ella? ¡No, no, no quería! ¡Era demasiado! Pero… Sin embargo… No se lo podía negar al director.
-Está bien… Me presto voluntaria.
-¿En serio? ¡Fantástico! Pues un placer –dijo tendiéndole la mano y ella se la agarró-. ¡Y muchas gracias, Mitsu!
-No hay de qué –contestó ella, ya con menos ganas.
-Y vuelve a clase, el señor Rodrigo debe estar esperándola.
-Sí… -y con esas palabras salió del despacho.
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La clase la pasó callada, sin negarse a hacer cualquier ejercicio que Rodrigo mandara a todos. Mitsuki se encontraba mal… Quedaba una semana para hacer lo que le había prometido al director, pero no podía sentir ese malestar en el estómago, ese de los nervios… ¿Cómo podía haberse metido en un rollo como ese?
El timbre sonó, dando por finalizada la hora de Educación Física.
-Mitsu… -la nombrada se giró hacia los dos que la habían llamado; Rodrigo y Casey.
El pelinegro fue el primero en hablar, molesto por el atrevimiento del profesor.
-¿Vamos?
La chica primero miró a su profesor; tenía algo en cuenta con él.
-Vete yendo tú, ahora te alcanzo…
Mitsu se acercó a Rodrigo, mientras Casey lo miraba con odio y, sin poder hacer más, se fue a la siguiente aula que le tocaba.
Los dos que se quedaron en el pabellón se sentaron en un banco.
-¿Y bien? ¿Qué querías contarme, Rodry?
-¿Te ocurre algo? Has estado más seria de lo normal en mi clase.
-No, estoy perfectamente –miente-. ¿Podrías decirme que querías?
-¿Pero de qué has hablado con Okaro?
-De nada importante –Mitsu empezaba a cansarse, y se levantó del banco-. Disculpa, si no me vas a decir eso… Tengo otra clase.
-¡Mitsu, espera! –Rodry la agarró del brazo, atrayéndola hacia él y haciendo que se pusiera algo roja-. No sé si lo sabrás, pero la semana que viene el colegio celebra un baile… ¿Querrías venir conmigo o, por lo menos, reservarme un baile?
¡Y hasta aquí el capítulo!
¿Dudas, piropos, insultos, quejas, comida...? Ah, la verdad, me entró hambre xD. Y, eso... Me voy ya jaja, (intentaré actualizar prontito :3)
¡Un saludo a todos! :D
