¡HOLA!

Bueeeeeeeeeno, como veréis, este capítulo lo he subido más pronto que los otros, ¿me merezco un aplauso? Ok, ya sé que no. Pero da igual, ¿lo importante es que el capítulo está subido, no? Jajaja.

Bien, este capítulo se lo dedico a las fans de Rodry... ¡Woooo! ¡Team Rodry! ¡Viva Rodry! ¡Que Rodry se quede con Mitsu! ¡WOOOOO! *se oyen grillos*... Vaaaale, sé que a muchos (por no decir todos), no les agrada Rodry. Pobre, pobre hombre... Él no hizo nada... ¿O sí? MUAHAHAHAHA, ok, basta de sugerir cosas, que no quiero que penséis lo que no es, ¿o sí quiero? MUAHAHAHAHA, ok vale.

Muchas gracias a pauli2000 , turtlefangirl2012 , Luisa Tatis Weasley , Jasuki-chan , pao saki , mariko petite , Naileben , Erza19 , aki38 , vanne perez , isa04kunoich2 , Flame n' Shadows por vuestros reviews, ¡SOIS LO MEJOOOOOR!

P.D: Perdón por la pedofiliaque hubo en el pasado capítulo jajaja, pero, no me lo neguéis, LEO ES UN ENCANTO ENAMORADO, aiiiiins.


Chapter 9: La esperada cita.

Pov Mitsuki.

Miro a mí alrededor. El patio del colegio está vacío… ¿¡Llego tarde?! Será eso porque no hay nadie más que pueda ver. Un momento… ¿De quién es esa figura que se acerca a mí? ¡Rodry! Justo al que quería ver. Wow, si viene con su increíble sonrisa y… ¿No relucen hoy sus ojos azules más que otras veces? Da igual, tengo que decirle…

-¡Mitsu! –vaya, ha empezado él la conversación.

-Hola, Rodrigo.

-¿Cuántas veces te he dicho que me llames Rodry, cariño?

Un momento… ¿He oído bien? ¿Me ha llamado…?

-¿Cariño? –mis nervios han vuelto a apoderarse de mi cuerpo.

-¿No puedo llamar así a mí querida novia?

-¡¿Novia?!

-Vaya… ¿Acaso no quieres serlo? –Rodry saca una preciosa sonrisa, más excitante que cualquier otra-. No decías lo mismo anoche cuando tú y yo…

-¡Un momento, un momento, un momento! –coloco mis manos en su boca, interrumpiéndole antes de que siga con la historia-. ¿Tú y yo quedamos ayer y…? ¿Nos hicimos novios?

-Oh cariño… -él se pega más a mí. Sus labios y los míos están a punto de rozarse-. Parece que no te acuerdas de todo lo que te hice… Disfrutar…

Su voz me empezaba a intimidar. Era demasiado… ¿Sensual? No sé, pero me incomodaba, y además estábamos demasiado cerca. Así que decidí apartarme de él con un pequeño empujón.

-Rodrigo…

-Rodry –me interrumpió.

-Rodry yo… No sé…

-Tranquila, pequeña… -volvió a acercarse más a mí y, esta vez, colocó su mano en mi barbilla-. A ver si esto te hace recordarlo…

Cada vez nos separaban menos centímetros. Mi cara me ardía y, por inercia, cerré los ojos… Pero, pasados unos segundos, no noté nada. Ni sus labios rozando los míos, ni su respiración… ¡Y tampoco la mía! Me empezaba a faltar el aire. Ahora lo veía todo negro, cuando…

-¿Tío Mikey?

Volví a ver la claridad del día… Todo había sido un sueño. Estaba en mi cama y el que me había despertado de aquella "fantasía" era mi tío de bandana naranja, que ahora se encontraba cara a cara conmigo.

-Lo siento por despertarte tapándote la nariz y la boca –dijo, con una tonta sonrisa-. Pero llevo llamándote horas y no despertabas… ¿Tan bonito sueño estabas teniendo?

-¿Bonito? –contesté frotándome los ojos-. La verdad es que… No sé si era bonito.

-¡¿Sabes algo bonito y delicioso?! –preguntó muy sonriente y sentándose a mi lado.

-No, qué.

-¡El desayuno que te espera abajo!

-Por favor, dime que lo has hecho tú y no tío Donnie, tío Leo o mi padre…

-No, no –empezó a reírse-. ¡Lo he hecho yo!

-¡Genial!

Sin dudarlo, lo abracé. Él me correspondió. Yo quería a mi tío Mikey un montón, aunque ya casi no pasaba tiempo con él. Pero, cuando era pequeña, es con el que más me divertía. No sé por qué, al crecer… Me fui distanciando. Aunque eso no quita que lo siga queriendo mucho, al igual que a todos mis tíos.

-Será mejor que bajemos… -me susurró al oído-. O tu madre me matará.

Al separase, me guiñó un ojos. Esperó a que me levantara de la cama y me acompañó hasta nuestra gran cocina, donde estaban todos desayunando. Soltaron un flojo "buenos días, Mitsu" y me senté, al lado de mi tío Leo. Justo en ese momento sentí un raro escalofrío y no pude evitar sonrojarme levemente al recordar todo lo que había pasado por la noche.

-¿Mitsuki?

Salí de mi trance y dirigí la mirada hacia mi tío Donnie, que es el que me había llamado.

-¿Sí?

-Te he preguntado que si querías café o leche.

-Oh, pues… Leche.

Entonces, mientras mi tío me servía la leche, yo fui a coger una de las ricas tostadas que había hecho Mikey. Pero, justo cuando la iba a tocar, mi mano y la de mi tío Leo se rozaron. Al parecer él también quería la tostada. Me puse más nerviosa de lo habitual y noté que él también, aunque no sé por qué… Los dos apartamos la mano rápidamente.

-Cógela tú… -dije, casi en un susurró.

-No Mitsu, yo ya he comido otra, cógela tú.

Sin decir más, cogí la tostada y me la llevé a la boca. Observé por el rabillo del ojo que Leo me estaba mirando y decidí hacer algo que nunca se me hubiera ocurrido…

Llevé la tostada hacia su boca y le dejé que mordiera un cacho, mientras yo la sostenía. Él se sorprendió ante mi gesto, mientras que yo le saqué una pequeña sonrisa. Después la volví a morder yo, como si nada hubiera pasado. Al parecer, nadie más se había dado cuenta de lo que acababa de ocurrir entre mi tío y yo. Todos estaban demasiado ocupados metidos en sus pensamientos…

.

Pasados unos minutos, me volví a mi habitación. Tenía que prepararme para la "cita" con Rodrigo… Era extraño; me apetecía pero a la vez no. El sueño me había hecho ver las cosas de distinta manera…

Tock, tock, tock.

-¡Pasa!

-Oye Mitsu… -mi tío Mikey entraba por la puerta-. Qué te parecería sí… Bueno, tú y yo… ¿Íbamos a jugar un rato al bosque? ¡Ya sé que eres mayor! Pero hacía mucho que tú y yo…

-Oh, tío Mikey… -me acerqué a él, ahora sí que me sentía mal por tener la cita-. Sabes que me encantaría pero…

-Ya tienes planes…

-Sí… -bajé la cabeza, desilusionada, aunque se me ocurrió una idea-. ¡Pero esta tarde podría!

-¿De verdad? –mi tío parecía más alegre ahora-. ¡Genial!

-Pero me tienes que hacer un favor, tío.

-Claro, dime.

-¿Podrías decirle tú por mí a mi padre que hoy voy a comer con…? Una amiga.

-¿Amiga, eh? –Mikey puso una sonrisa pícara, ya se suponía algo-. Está bien, se lo diré.

-¡Gracias!

Le di un pequeño beso en la mejilla y después me dejó sola en mi habitación.

Cogí de mi gran vestidor la ropa que iba a llevar hoy. Nada de vestidos o faldas… No era un día especial, simplemente una "cita" de alumna-profesor. Eso era lo que intentaba pensar todo el rato, para por lo menos así tranquilizarme.

Me vestí rápido. Una camiseta justa azul, con el signo de Superman y las mangas cortas con dos rayas amarillas y rojas. Unos shorts azules oscuros, a juego con unas zapatillas Vans azules de cordones blancos. Me recogí el pelo en una coleta alta y me puse mis gafas de sol. También cogí mi mochila de cuero.

Bajé las escaleras hasta llegar a la entrada, intentando no encontrarme con nadie, y esperando a que mi tío Mikey le hubiera explicado lo de la "quedada" a mi padre. Al no ver moros en la pista, salí disparada afuera.

.

Pasado ya media hora me encontraba casi llegando al parque donde había quedado con Rodry. Pensé que llegaba pronto pero, a lo lejos, ya vi su figura, de espaldas a mí, apoyado en un árbol y haciendo algo en el móvil.

-Rod… -dudé si llamarle, aunque al final me atreví-. ¡Rodry!

Él se giró y, en cuanto me localizó, puso una sonrisa… Esa sonrisa tan perfecta. ¡No! Mitsuki, no pienses en esas cosas… Es tu profesor. Wow, pero la verdad es que iba demasiado guapo. Llevaba unos jeans oscuros, algo gastados, una chaqueta de cuero encima de una camiseta blanca que le marcaba bastante los músculos, unas zapatillas de color negro. Estaba acostumbrada a verle con el chándal del colegio y, la verdad, esta ropa le sentaba de maravilla.

En un momento, ya estábamos el uno frente al otro. Rodry fue el primero en hacer un movimiento. Se acercó y me dio un beso en cada mejilla y yo no pude evitar notar que mi cara enrojecía.

-Estás muy guapa, Mitsu.

-Gra… Gracias, tú también.

Él seguía sin quitar esa preciosa sonrisa, y eso me ponía más nerviosa.

-Bueno, ¿dónde te apetece ir a comer?

-Ah… Bueno, yo… Algo normalito… ¿No? –la verdad, sentía que las palabras se me quedaban trabadas en la garganta.

-¿Normalito? Vaya, yo que quería llevarte a un restaurante de cinco estrellas y hacer una comida romántica…

Supuse que lo decía en coña, ya que soltó una pequeña risa.

-Yo…

-Relájate Mitsuki, esto no es un examen, ¿qué te parece si vamos a un McDonald's?

-Perfecto.

Nos pusimos en camino. Él iba muy pegado a mí y mis nervios aumentaban por minutos.

.

Al fin llegamos al McDonald's y nos sentamos en una mesa apartados de todos. Yo me senté pero él se quedó de pie.

-Iré a pedir, ¿tú qué quieres?

-Pues… Una hamburguesa con queso, y una Coca Cola.

-¿Nada más?

-¿No te parece mucho ya? –dije, con una pequeña sonrisa.

Él soltó una carcajada.

-De acuerdo, en seguida vuelvo –y desapareció de mi vista.

Yo me quedé ahí quieta hasta que mi móvil empezó a sonar. Miré la pantalla y era Casey. Puf, no sé que podría querer… Además mis nervios volvieron a aparecer ya que, después de aquel beso, mi forma de actuar con él sería distinta. El móvil seguía sonando y decidí contestar.

-¿Sí…?

-Mitsu, ¡soy Casey!

-Ah… Hola, Casey.

-¿Estás en casa?

-Pues…

-Es que –me interrumpió-. Pensé que podríamos ir a comer por el bosque, como hacíamos el año pasado… ¿Te acuerdas? Un picnic de pizzas.

-Pues… Casey, me encantaría pero… Ya he quedado.

-Oh… ¿Con quién?

Estaba claro, no podía decirle la verdad.

-Pues con… Diana –esperaba que no se me notara muy desconfiada.

-¿Diana? ¿Desde cuándo eres tan amiga de ella para quedar?

¡Maldita sea! Es verdad, apenas hablaba con Diana para que ahora quedáramos… ¡Mierda!

-Ah… Pues no sé… Me invitó y quedamos.

-Bueno, pues… Que os lo paséis bien…

Lo sabía, Casey no se fiaba ni un pelo por ese tono de voz.

-Gracias Casey. Adiós, un beso.

-Otro, Mitsu…

Colgué, y al momento apareció Rodry a lo lejos con una bandeja. La colocó sobre la mesa y se sentó. Observé que él se había pedido una hamburguesa doble, una Coca Cola y un batido, y también había un helado de caramelo, ¿todo eso se iba a comer? ¡Dónde lo metía!

-Aquí tienes, ¿ocurre algo?

Yo puse una sonrisa forzada.

-No, no, nada.

Los dos empezamos a comer mientras hablábamos de todo en general; asuntos del colegio, nuestra vida… Hasta que terminamos, aunque el helado de caramelo seguía sobre la mesa. Yo lo observé durante unos segundos y luego levanté la vista hacia Rodry.

-¿No te lo vas a comer?

Antes de contestar, miré el helado y luego a él.

-Es… ¿Es para mí?

-Claro, te lo he pedido yo, ¿no te importa, no?

-Oh, claro que no… -cogí el helado entre mis manos-. ¿Cómo sabías que me gustan los helados de caramelo?

-Supongo que… A las personas dulces les gustan las comidas dulces.

Le observé sin creer que acababa de decir eso, y noté como mis mejillas empezaban a arder. Entonces, puso esa sonrisa… Esa tan bonita que, cada cuanto más tiempo la miraba, más me gustaba. Pero me di cuenta de que me había quedado sin nada que decir ante ese comentario.

-Oh… Su… Supongo que… Gracias…

Él no quitó su sonrisa y seguimos comiendo.

.

Habían pasado ya como unas… Dos horas, y a penas me había dado cuenta. Rodrigo y yo caminábamos por un parque, algo alejados del centro de la ciudad. Nunca había estado en estas zonas, pero me parecieron preciosas… Llenas de árboles verdes y jardines con flores de todos los colores. Ni si quiera pasó por mi cabeza el pensamiento de que con quien estaba pasando esa tarde era con mi profesor. Él me hacía reír y me picaba, como un amigo más y su sonrisa… Me estaba empezando a gustar demasiado.

De repente, se paró y cogió del jardín unas cuantas rosas. Al momento me las entregó.

-Las rosas, lo más bonito que tiene este parque… -hizo una pequeña pausa para luego seguir-. Si te quitamos a ti.

Estaba encantada… Hipnotizada, más bien. Pero todos mis pensamientos se cambiaron. Esa cita estaba mal.

-Rodry… -dejé de mirar las rosas y clavé mis ojos en él-. De verdad que me está encantando este día pero… Yo no soy así.

Él seguía con su perfecta sonrisa, y me miró de arriba abajo.

-¿Qué quieres decir?

-No soy esa clase de chicas a las que le gustan las citas cursis, las frases bonitas… Cumplidos como "princesa" –hice comillas con mis dedos-. Yo solo soy… Yo; Mitsuki Hamato.

-Vale, entiendo… ¿Demasiado romántico?

-No voy a decir que ha estado mal pero… Sí, demasiado romántico –mi tono de voz tornó a una forma bromista y él se rió.

-De acuerdo, no más frases cursis pero… Con un favor.

-Si no me llamas "preciosa" o algo por el estilo, de acuerdo.

-Bien. Llevas todo el día con las gafas, ¿no podrías quitártelas?

Mi cuerpo se paralizó por un segundo, ¿por qué me pedía eso? ¿Acaso quería reírse de mis extraños ojos? Yo los odiaba, por eso siempre llevaba las gafas. Pero era él quien me lo pedía… Era Rodry…

-Está bien… -solté en un pequeño suspiro.

Me quité las gafas de sol y me las colgué en el bolsillo del cinturón. Observé como Rodry se asombraba un poco y luego volvía a poner su tierna sonrisa.

-¿Por qué escondes tus ojos?

-¿Es que no los ves?

-Lo único que veo es una chica preciosa, con unos ojos preciosos que parecen dos rubíes…

Sin poder evitarlo, le llevé mi mano a su boca, mientras mi cara tornaba a un color rojizo.

-Rodry, ¿qué dije de las cosas cursis?

-De acuerdo, de acuerdo… -contestó, apartando mi mano de su boca-. ¿Pero supongo que esto no entra en cosas cursis, o sí?

-¿A qué te refie…?

No pude continuar, y mucho menos reaccionar, ante lo ocurrido. En un momento, vi sus labios posarse sobre los míos. Sus dos manos estaban en mis mejillas y mi cuerpo y el suyo demasiado juntos. Sus ojos estaban cerrados, parecía estar disfrutando del beso, pero los míos estaban abiertos y, en lo último en lo que podía pensar era en cómo sabían sus labios.

De repente, cerré los ojos, aparté mis pensamientos. Me acerqué más a él y saboreé aquel profundo beso. Sabía misterioso, extraño… Pero muy, muy delicioso. No se parecía nada al de Casey, y tampoco al de Leonardo. Los labios de Rodry eran rudos y sabrosos, con un pequeño toque a salado. Estaba realmente… Bueno.

Pasados unos minutos, se apartó de mí.

-¿Contó como cursi?

-Contó como… Perfecto –respondí con una sonrisa.

Entonces, nos acercamos a un banco. Él se sentó y me invitó a acompañarle pero yo, en vez de sentarme a su lado, me senté en sus piernas, mirándole a los ojos y sorprendiéndole. Coloqué mis manos en su nuca y lo atraje hacia mí, uniendo nuevamente nuestros labios. Este beso era más desenfrenado, más excitante… Nuestras lenguas empezaron a unirse, y nuestra respiración se volvió más rápida.

Él dejó mis labios un segundo y colocó los suyos en mi cuello, empezando a besarlo con dulzura y haciendo que yo soltara pequeños gemidos junto a su nombre. Rodry parecía sonreír ante ese gesto y, de nuevo, volvió a mis labios.

Nuestros cuerpos se juntaban cada vez más, al igual que nuestros miembros, y yo, realmente, me sentía… Excitada, a diferencia que con Casey y Leo, en los que ya ni pensaba…

ºººººººººººººººº

En casa de los Hamato…

Llegué a casa sobre las 17:45. En cuanto abrí la puerta, me apoyé en ella y poco a poco me deslicé al suelo con una sonrisa y acompañada de un gran suspiro. Recordando todo lo pasado aquel día y los nuevos sentimientos encontrados.

Había sido una tarde, simplemente, perfecta…

En cuanto oí a alguien acercarse, me levanté del suelo.

-Ah, hola Mitsu.

-¡Hola mamá!

-¿Con qué amiga has ido a comer? Me dijo tu tío…

-Sí –la interrumpí-. He ido con… Diana.

-Wow –parecía sorprendida-. La verdad, me alegro que… Bueno… Hagas amigas.

-Sí… Gracias mamá –puse una falsa sonrisa, ese comentario no me había gustado.

Al momento apareció mi tío Mikey, parecía bastante contento.

-¡Mitsu, volviste! –rápidamente, me abrazó-. ¿Cómo te fue? ¡Ah, no me lo cuentes! ¿Vamos a fuera a jugar y ya me explicas?

¡Mierda, se me había olvidado por completo que le había prometido jugar con él esta tarde! No podía decirle que no a mi tío, pero…

-Tío Mikey… Yo es que… Vengo cansada y…

De repente, toda la felicidad que tenía Mikey pareció desaparecer, y se separó de nuestro abrazo.

-Oh… Comprendo… Entonces mejor… Me voy.

Y, en un segundo, desapareció de allí. Yo miré a mi madre que seguía observando por donde se había ido el de bandana naranja.

-¿Sabes? –ahora, clavó sus ojos en mí-. La verdad es que le apetecía mucho estar hoy contigo.

-¿Cómo…?

-¿Lo sé? –me interrumpió-. Simplemente… Me lo ha estado diciendo durante todo el día.

-Mamá, yo…

-Sé que estás creciendo, Mitsuki, pero siempre tienes que saber que… La familia es lo primero, aunque no te guste.

Segundos después, mi madre se había ido y yo subí a mi habitación, en silencio. Aunque antes de entrar, oí que la puerta de al lado se abría, dejando ver a una adormilada Natsuki; al parecer su sábado se había resumido en descansar.

-Hola Mitsu.

-Hola Natsu.

-¿Y qué tal con Rodry?

-¿Qué? –mi cara se volvió roja-. ¡No he estado con…!

-Oh vamos, primita… -ella puso una sonrisa pícara-. Podrás engañarlos a todos, pero no a mí… Tú has estado con Rodry y… Os habéis besado.

-¡Cállate Natsuki! –iba a abrir la puerta de mi cuarto, pero mi prima se puso de por medio.

-Tranquila Mitsu… Solo bromeaba, ¿sí? Pero que sepas que tu secreto está a salvo conmigo.

Le saqué una pequeña sonrisa y, después, me metí en mi cuarto.

A pesar de todo, estaba triste… Me daba pena no estar con mi tío Mikey, y más si a él le apetecía tanto. Pero, entonces, una idea recorrió mi mente y sonreí, mucho más de lo que esperaba…

ººººººººººººººººº

Sobre las 18:10, en casa de los Hamato…

Bajé al salón, esperando que al que buscaba estuviera allí y, cuando llegué a la puerta, confirmé que sí. Mis tíos, mi padre y mi abuelo se encontraban viendo una de esas telenovelas que a mí me parecían aburridas, aunque tenían un acento bastante gracioso y, aún más, unos nombres más divertidos.

-Juana yo… Te quiero -dijo un hombre en la televisión, articulando demasiado sus movimientos

-Pero Roberto, ya te dije que nuestro amor es imposible –contestó una mujer, rematando su última palabra.

-¿Por qué, Juana? Sabes que siempre te he amado…

-Roberto, no es por ti… Sino por… ¡El niño que llevo dentro!

La forma de actuar de esos dos me hacía demasiada gracia, pero intenté retenerme la risa. Y, sobretodo, reír en bajo porque los mutantes del salón soltaron un pequeño "oh…" demostrando lo interesados que estaban en esa novela.

-¿El niño? –el llamado Roberto parecía completamente perplejo ante esas palabras de Juana-. ¿Voy a ser…? ¿Papá?

-Ese es el problema, Roberto… Tú no eres el padre, el padre es… Francisco Javier.

Entonces sonó una música de suspende y cortaron el programa para dar paso a los anuncios. Yo seguía mirando desde la puerta.

-Lo sabía –comenzó diciendo mi abuelo-. Francisco Javier era el padre desde el principio, ¡era obvio!

Observé a mis tíos, ellos no parecían enterarse de nada, pero aún así seguían observando a su padre y a la televisión. Entonces, era el momento de interrumpir yo… Comencé con una tos forzada e hice que todos me miraran.

Ni uno se salvó de poner sus ojos y bocas abiertas como platos. Quizás sería por mi aspecto infantil… Me había hecho dos altas coletas a cada lado y me había puesto el pijama, el de la camiseta negra con tortugas rojas y unos pantalones blancos a cuadros azules, ese conjunto que me quedaba tan grande. La verdad, sí que parecía una niña pequeña.

-Wow, Mitsu, estás… -empezó hablando mi padre.

-Yo… -dudé un momento si seguir-. Yo…

Entonces, me armé de valor y, con la voz más infantil y tierna que podía poner, hablé.

-Tío Mikey… Yo quería jugar contigo… -saqué un balón-. Necesito alguien más para jugar con la pelota…

Todos estaban boquiabiertos y perplejos. Yo me sentía estúpida e iba a darme media vuelta cuando, de repente, mi tío sonrió.

-¡Claro Mitsu! –Mikey se acercó a mí-. ¡Vamos a jugar fuera!

-¡Sí! ¡Eres el mejor!

Sin poder evitarlo, mi tío me cogió en brazos, como una verdadera niña pequeña. Antes de salir de allí, observé como todos me miraban sonrientes, pero clavé mi vista en Leonardo que, al darse cuenta de que solo le miraba a él, me guiñó un ojo y eso hizo ruborizarme. Entonces, volví a mirar a mi tío de bandana naranja.

-¿Sabes qué, tío Mikey?

-¿Sí, pequeña?

-Te quiero.

Y con esas palabras, le di un pequeño beso en la mejilla.

Fin pov Mitsuki.


Mitsu es mona cuando quiere, eh... Jajaja. Me da un poco de pena Mikey :(, él sigue siendo el más infantil y como ya no tiene a sus pequeñas sobrinas para jugar, no sabe qué hacer... Natsu no tiene mucha pinta de querer jugar, ¿no? xD. Los genes de Donnie... Jajaja.

Bueno, ¿os gustó? ¿Qué opináis de Rodry? ¿Y del MitsuxRodry? *miles de fans de CaseyxMitsu revelándose en 3, 2, 1...*

Por cierto, no sé si os acordaréis, pero en mi historia de "Raph's feeling" al final de cada capítulo hacía unas preguntas, así que creo que remontaré con ese "especial", para que me contestéis en reviews... ¿Os parece?

PREGUNTAS:-¿Alguno de mis seguidores es un chico? Me encantaría saber **

-¿Alguno de mis seguidores es otaku? ¿Os gusta el anime? Si es así... ¿Alguna recomendación para mí? Yo recomiendo que a los que lo seáis veáis Shingeki no Kyojin (es uno de mis animes favoritos, por no decir el más), y además que os leáis mis historias... Jajaja.

¡Un saludo a todos! :D