Título: Verde
Palabras: 911
Summary: De todos los colores habidos y por haber, tenía que ser verde, como la camisa que llevaba Yamato Ishida en ese campamento escolar que los llevó al digimundo y que, de pronto, se ha convertido en algo que Sora no puede dejar de recordar y siempre asociar con él.
Disclaimer: Digimon no me pertenece ::llora::


"You want more fans, I want more stage"
(Anyone else but you — The Moldy Peaches)


I.

La primera vez que Sora ve su nuevo uniforme escolar piensa que es feo. Y no es porque tenga un mal diseño, y no es porque piense que deberían seguir usando ropa casual (como en la primaria), y no es porque piensa que le quedará mal. No, nada de eso; su única y bendita queja es que es verde, demasiado verde.

De todos los colores habidos y por haber, tenía que ser verde, como la camisa que llevaba Yamato Ishida en ese campamento escolar que los llevó al digimundo y que, de pronto, se ha convertido en algo que Sora no puede dejar de recordar y siempre asociar con él.

Porque sí, de pronto Sora no ha dejado de pensar en Yamato Ishida.

II.

La segunda vez que Sora ve su uniforme escolar, su madre la está obligando a probárselo. Y no es como que ella no lo hubiera hecho en algún momento, pero su madre se emocionó tanto que no lo pensó ni dos veces antes de sacarlo de la bolsa y decirle que no perdiera el tiempo, que quería verla; y ella pudo haberse negado gustosa, sino fuera porque le lanzó una mirada demasiado particular, una mezcla entre ternura y autoridad que Sora aún no sabe cómo supo combinar, y tres por favor tan llenos de súplica que no le quedó de otra que dar un gustoso sí.

Se lo pone, y se para frente al espejo con los ojos cerrados, su madre chilla emocionada y ella no puede creer que sea para tanto, así que abre los ojos y ve su reflejo. Mamá es una exagerada, piensa, pero puede que no se vea tan mal.

—¡Te ves divina! —dice toda emocionada.

Y Sora le cree, un poquito, porque no se ve tan desagradable como pensó, y porque de alguna manera, le gustaría saber qué pensará Yamato cuando la vea vestida así.

III.

La tercera vez que lo ve, es Mimi la que está parloteando como loca sobre lo divino que está el uniforme, lo divina que se verá en él, y cómo todos los hombres caerán a sus pies. Sora sólo pone los ojos en blanco, porque ella tiene trece años y no piensa para nada en esas cosas.

(Y porque sólo hay un hombre que quiere que caiga a sus pies).

Así que la convence de probárselo, otra vez, y no se opone, porque Mimi se irá a Estados Unidos dentro de nada, y ella sólo quiere consentirla, disfrutarla al máximo.

—Te dije que no era para tanto —le dice a Mimi, luego de un pequeño chequeo en el espejo.

Pero Mimi niega con la cabeza y cuando menos se lo espera empieza a llorar, pero no porque se vea hermosa, no; sino porque la carga emocional es demasiada y porque en algún momento, después de su viaje al digimundo y de una amistad que sólo incrementaba con el paso de los días, ellas habían hablado sobre ir juntas al mismo instituto, y usar el mismo uniforme.

Sora llora también, no todos los días tu mejor amiga se va a vivir al otro lado del mundo. Y luego de algunos sollozos, Mimi habla.

—A Yamato le encantará.

Sora la ve un segundo, dos, tres… pero Mimi sólo se encoge de hombros.

—¿Era tan obvio? —pregunta, y ambas sueltan una carcajada.

IV.

La cuarta vez que ve su uniforme escolar, es para ponérselo. Su primer día de clases llegó más rápido de lo que pensó. Sora se arregla con relativa calma, sin prisas, y sin verse al espejo. Se lo ha probado tantas veces que ya sabe cómo se ve, y no es como que en cuestión de semanas eso haya cambiado.

Baja las escaleras y ve a su madre, que reacciona de lo más emocionada, incluso le toma una foto y no deja de decir que ya es toda una señorita. Sora sólo le sonríe.

Sale de su casa, algo a las prisas porque se atrasó con tantos abrazos y besos.

Está tan ensimismada que no se da cuenta en qué momento Yamato Ishida se le acerca para saludarla. Por supuesto que se pone nerviosa, ha estado pensando en ese momento por tanto tiempo, que no sabe cómo actuar y qué decir a continuación.

Entre tanto, se alisa un poco la falda y se peina un poco el pelo mientras él habla de lo aburrido que es regresar a la escuela.

—Por cierto —dice—, no pensé que el uniforme de las chicas iba a ser tan… verde.

Sora está de acuerdo, porque ella pensó que iba a por lo menos ser como el de los chicos, pantalón gris y saco verde, pero al parecer la institución quería que se vieran como ranas.

—Lo sé, es horribl… —empieza.

Pero él la interrumpe.

—No, no, no —Yamato se rasca la cabeza, como dándose ánimos—. No me malinterpretes, a mí me encanta, y a ti se te ve hermoso —suelta tan de repente y se enciende, como un fósforo.

Se ve tan adorable…

El muy maldito.

Y a Sora no le queda de otra que sonrojarse con él, y no es para menos, su actual crush* acaba de decirle que se ve bien, bonita, hermosa. Le dan ganas de explotar de emoción.

No lo hace, obviamente.

Pero le da una sonrisa para animarlo, y así continúan caminando. Taichi no se les tarda en unir, y entre risas, quejas y pláticas sin sentido es como comenzará esa nueva etapa en su vida.


*Crush: Enamoramiento, amor platónico.

HOLA, después de dos años (¡dos años dios mío!) al fin vengo a actualizar, merezco todos los malos deseos habidos y por haber, y no tengo ni una excusa para defenderme, sólo que... life happen. La verdad es que estaba hiper estancada, y no escribía nada decente, hasta ahora, creo. Tengo dos borradores más de este tema, pero me quedé con este y no le quise dar más vueltas, me agradó el resultado. Quiero decir que este capítulo va dedicado a la señorita Ruki-Sakuma, ella me escribió un review muy lindo y me recordó que en efecto, tengo que continuar esta historia, así que mis cariños para ella, espero esté a la altura.

Y no tengo nada más que decir, lol. Sólo que no me maten, há. Y que dejen review, please.

(Esto suena bastante seco, ¿eh? Pero creo que este drabble me consumió, perdón D:)