Título: Torpe
Palabras: 2,030 (Ups.)
Summary: La torpeza es normal se dijo nuevamente, al menos cuando tienes un crush por alguien.
Aclaraciones: Semi!AU —En donde todos los eventos de Adventure y 02 existieron, a excepción de la relación de Yamato y Sora, esa está por comenzar.
Disclaimer: Digimon no me pertenece, si no a su creador Akiyoshi Hongō. Yo sólo lloro todos los días por el Sorato.
Dedicado a SkuAg, ¡feliz cumpleaños mega atrasado! (ya sé que no tengo perdón de Dios, lol.)
"I don't see what anyone can see, in anyone else... but you."
(Anyone else but you — The Moldie Peaches)
Torpe
by Sirelo
La torpeza es normal.
Y no es como si siempre hubiese sido una persona torpe, todo empezó cuando se dio cuenta de sus sentimientos. Bastante lógico teniendo en cuenta que nunca se había sentido de esa manera por nadie.
La torpeza es normal.
Al menos eso se dijo cuándo la pelota de tennis le dio de lleno en la cabeza por estar distraída pensando en él; sus compañeras alarmadas acudieron rápidamente a auxiliarle aunque ella se encontraba bien… en lo que cabe.
La torpeza es normal se dijo nuevamente, al menos cuando tienes un crush por alguien.
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—¡Buenos días! —la saluda él amablemente, Sora sólo se sonroja un poco y termina de acomodarse sus uwabaki.
—Buenos días a ti también —responde el saludo mientras se coloca la mochila—, veo que te entró la tarde.
—Papá me pidió un favor de último momento y no pude hacer nada para decir no —él cierra su pequeño casillero y empieza a caminar. Ella lo sigue de cerca—. ¿Qué hay de ti? También estás tarde.
Sí bueno, a ella le encantaría responder que todo fue su culpa, porque quedarse hablando con él hasta media noche no sólo la había desvelado, sino también había causado un sueño de lo más… interesante. Despertó con el corazón acelerado y la cara rojísima; no pudo volver a dormir por más que lo intentó, así que se despertó un poco más tarde de lo normal.
—Me quedé dormida.
—Jamás lo hubiera creí… —él corta la frase como de pronto recordando algo—. ¡Oh, por Dios! —dice alarmado—. ¿Fue mi culpa, verdad? Yo te llamé tan tarde anoche, ¡lo siento tanto!
—No pasa nada y créeme que no es tu culpa —Sora se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja un poco nerviosa, de pronto recordando el sueño y siente que se sofocará—. Además, no es la primera vez que hablamos hasta tan tarde.
—En eso tienes razón —está de acuerdo él—, ¿pero te molestaría a la próxima decirme cuando tienes sueño? No quiero que por mi culpa vuelvas a llegar tarde.
Sora pone los ojos en blanco porque está claro que no entiende lo que dijo hace apenas un momento, pero… ese es Yamato Ishida, echándose la culpa aunque se la quites. Va a responder nuevamente lo mismo pero algo se lo impide.
La mano de Yamato tomándola fuerte del brazo porque se ha tropezado con el bote de basura que apareció mágicamente, ¡porque no lo vio!
—¿Estás bien? —pregunta él preocupado soltándola despacio—. Me has pegado un susto, creí que ibas a caer.
Sora asiente respondiendo su pregunta pero no levanta la cabeza, está tan muerta de vergüenza. Se alisa la falda mientras desea ardientemente desaparecer, ¿podría ser más torpe? No, claro que no, además… ¿tenía que ser justo frente a Yamato? De todas las personas con las que ha caminado a clase tenía que tropezarse —y casi caer— frente a Yamato Ishida, actual crush de Sora Takenouchi.
Ve a Yamato que sigue de pie junto a ella y luego ve sus manos que están temblando un poco, pero de rabia. Está enojada con ella misma. Se despide de él prometiendo verlo durante el almuerzo y echa a andar rápidamente a los baños; necesita enfriarse la cabeza un poco y de paso gritar.
De frustración, claramente.
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Mimi ni siquiera trata de esconder la carcajada que suelta cuando Sora le está contando todas las vergüenzas que ha pasado desde que descubrió que le gusta Yamato. Ve como se seca una lágrima mientras da pequeños suspiros de pura felicidad.
—Me alegra hacerte feliz —dice, aunque no con burla ni sarcasmo, sino más bien resignación.
—No me lo tomes a mal, Sora —dice Mimi—. Pero en serio, ¿con el balón de fútbol? ¡Le pegaste a Yamato en la cabeza con el balón de fútbol! —ella vuelve a reír fuertemente y Sora sólo se recuesta en la mesa, demasiado apenada para su propio bien.
Están en una pequeña cafetería cerca de la casa de Mimi, es domingo y ambas no tenían nada que hacer; por eso no dudo en juntarse con ella para pasar tiempo y de paso, contarle todas sus desventuras con Yamato Ishida.
Porque sí, porque de pronto torpe Takenouchi —como se ha apodado ella misma— ha hecho demasiadas apariciones, y algunas han sido sumamente estelares. La que acaba de contarle a Mimi es la más reciente y fue mientras jugaban fútbol con Taichi. Le tocaba un saque y ella estaba viendo a donde dirigir la pelota, cuando de repente un viento fuerte pasó y movió los cabellos rubios de Yamato haciéndolo ver más guapo que nunca; se quedó tan sumamente embobada que ni siquiera se dio cuenta en qué momento tiró la pelota; reaccionó ante el grito de éste y la estruendosa carcajada de Taichi.
Pasó una semana pidiéndole disculpas, aunque él desde el incidente le dijo que no se preocupara, pero de igual forma se había sentido tan mal… que aún ahora, cuando lo ve, sólo quiere tirarse al piso y seguir insistiendo en su perdón.
—Mimi, no sé qué hacer —alega preocupadamente—. Soy tan torpe cuando estoy cerca de él, a la próxima seguro le quiebro una pierna — o se quiebra ella una, las probabilidades son grandes.
—Exageras —responde Mimi moviendo la mano.
—¡No! —Sora por fin se levanta de la mesa—. En verdad, no me controlo. Me pongo muy nerviosa, me sudan las manos y siento que en cualquier momento le haré mucho más daño del que le he hecho.
—Mira —Mimi le coge la mano para tranquilizarla—, creo que tú y yo sabemos que sólo hay una solución para todo esto —Sora la ve interrogante—. Así que te animo a que lo hagas lo más pronto posible.
—No tengo idea de que me estás hablando.
—Cariño… —Mimi la mira condescendientemente—, tendrás que confesarte.
Sora empuja la mano de Mimi y la ve seriamente, ¿está hablando en serio? ¿Su única solución es confesarse? ¡Ella no puede hacer eso!
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Ella sí puede hacer eso… aunque tiene miedo.
Lo cierto es que cuando sus sentimientos empezaron a aparecer pensó que pasarían rápidamente, al fin y al cabo puedes desechar un crush fácilmente; el problema es cuando el tiempo pasa y éste en lugar de menguar más bien crece. También pensó en su amistad y en cómo la arruinaría haciéndole saber que tiene sentimientos hacia él.
Pero Mimi tiene razón, y quizá al decirle ella por fin estará más tranquila, porque si es honesta consigo misma… sus formas torpes de ser se deben a que no quiere que él lo note —también porque se distrae pensando en él, pero es mejor ocultar ese detalle—. Lo más probable es que gracias a eso se distancien un poco, y por más que le duela pensarlo, sabe que es necesario.
También sabe que será rechazada, pero puede pensar en ese dolor después.
La campana del timbre suena anunciando la hora de almuerzo, ve a Taichi de reojo que está conversando alegremente con sus amigos, alistándose para salir; ella se queda quieta, nerviosa, pensando en si ir o no a buscar a Yamato a su salón, aunque lo ha hecho muchas veces.
Se levanta por fin y se dirige al salón, está a punto de tocar para preguntar por él pero justo unas chicas abren la puerta.
—Takenouchi —saluda una de ellas—. Si buscas a Ishida hace un rato que salió.
Sora asiente dando las gracias y se despide de las chicas. No quiere ir al comedor así que se dirige al jardín trasero, pasar un rato sola no le caerá nada mal, así pensará mejor las cosas. Llega a la pequeña colina a la que tanto le gusta ir, pero para su mala —o buena suerte— Yamato está ahí, acostado, viendo al cielo.
Ella también voltea a ver al cielo y luego a Yamato, repitiendo el proceso unas tres veces; suspira resignada y se sienta junto a él. Se cruza de brazos.
—Sabes, fui a buscarte a tu salón —él no dice nada—. Supongo que quieres pasar un rato a solas —como ella—, así que si quieres que me vaya sólo dilo.
—No quiero estar solo —dice él—, sólo quería pensar mientras veo el cielo —voltea a verla—. Puedes acomodarte si quieres.
—¿Acomodarme? —pregunta Sora.
—Sí, acuéstate conmigo —él no lo dice de forma sugerente, pero eso no evita que sus mejillas se sonrojen. De igual forma se coloca junto a Yamato mirando fijamente al cielo.
Pasan un rato en silencio, con el viento rozándoles las mejillas y meciendo un poco sus ropas, el bentō que ella preparó olvidado algunos centímetros arriba de ellos y Sora preguntándose en qué está pensando Yamato.
Ella claramente, está pensando en él.
—Esa nube tiene forma de Tsunomon —dice él luego de unos minutos.
—¿Disculpa? —pregunta Sora volteando a verlo rápidamente—. ¿De qué hablas?
—Que esa nube tiene forma de Tsunomon, ¡ve! —Yamato la señala con el dedo—. Puedo ver su cuerno con bastante claridad.
Y lo que ella ve con claridad son los signos de interrogación delante de sus ojos, ¿cómo va a tener esa nube forma de Tsunomon?
—Estás bastante equivocado Ishida —dice ella—, porque esa nube se parece a Yokomon.
Yamato voltea a verla , con el rostro lleno de confusión.
—Sora, creo que tendrás que pedirle sus anteojos a Jō —responde, ella se ofende—; porque no hay forma en el mundo en que esa nube tenga forma de Yokomon, ¡ve su cuerno!
—No es cuerno, es la antenita que les sale a todas las Yokomon —ofuscada, Sora ni siquiera se da cuenta en qué momento infla un poco las mejillas.
Yamato sí, y por eso no tarda en echarse a reír. Ella por supuesto, se ofende más.
—No le veo la gracia, Ishida.
—No si ya quedamos que necesitas anteojos.
—¡Yamato! —le dice con voz contenida, se sienta para así poder levantarse, pero él la toma de la mano rápidamente impidiendo así que haga otro movimiento.
—Sabes que estoy bromeando contigo —dice—, jamás haría o diría nada para ofenderte. No tomes en serio mis comentarios.
Sora sólo suspira fuertemente, consciente de que su enojo está de más pero no puede evitarlo; sus sentimientos por él, lo que le provoca y que estén pasando un agradable tiempo juntos sólo hace que sienta demasiado y todo se desborde. Ella no sabe cómo controlarlo.
Lo ve a los ojos, sabiendo que quizá de esa forma él pueda leer a través de ella y entonces se dará cuenta de todo, pero a estas alturas, no puede ni quiere evitarlo. Lo que no imaginaba era que él la estuviera viendo de esa manera tan especial; como si ella fuera lo más bonito que ha visto en años, o quizá en toda su vida.
No sabe cómo pasó ni en qué momento, pero de pronto el rostro de Yamato está demasiado cerca, ¿se acercó ella o fue él? No importa, no en ese momento. Cierra los ojos dejándose llevar por su mirada y por la calidez de su aliento. Están a punto de besarse.
Pero entonces, el timbre suena.
Ambos abren los ojos y se alejan rápido cuando ven su cercanía. Sora se levanta primero y se acomoda la falda; puede sentir que la ve, pero ella no se atreve a levantar la cabeza. Recoge el bentō que no comió y dice un «te veré pronto» apenas audible.
No ha dado ni cinco pasos cuando él la llama. Sora pide a cualquier dios porque su rostro esté más normal y no se note que está a punto de morir de vergüenza —y amor.
—¿Puedo acompañarte a casa? —es su pregunta. Ella abre mucho los ojos, sabiendo de alguna mágica manera lo que eso significa.
Voltea a verlo despacio, aún bastante sorprendida; él está ahí parado, con las manos en ambos bolsillos del pantalón, aparentando calma, pero Sora puede decir que está igual de nervioso que ella; tiene un adorable sonrojo en las mejillas.
—Claro —en su única respuesta y sonríe, él también sonríe.
La promesa está hecha.
Crush: Enamoramiento en inglés.
Uwabaki: Zapatos especiales para escuelas y universidades de Japón.
Bentō: Ración de comida sencilla preparada para llevar, bastante común en la cocina japonesa.
¡Hola! Como ven esto está dedicado a la siempre linda SkuAg, cuyo cumpleaños fue hace algunas semanas, pero que de igual forma yo había prometido regalarle algo y espero sea de su agrado. Creo que exageré bastante con el fluff esta vez y pueden culpar con todo gusto a los shoujos que leo, porque mientras lo escribía incluso vi el fondo de colores y tal. Es la primera vez que publico sin antes betearlo, y obvio lo revisé mucho y consulté con una amiga (gracias Ayumi) por algunas cosas que no tenía claras, pero de igual forma si ven un error no duden en hacérmelo saber ya que estoy bastante asustada y preocupada.
¡Gracias por leer!
