Busqué mi chaqueta en la habitación de Ino, hasta que la vi en el suelo justo al lado de la puerta del baño, saqué mi teléfono de uno de los bolsillos y revisé las notificaciones.

Al menos diez llamadas perdidas y dos mensajes de Sasuke, cinco llamadas de Neji, tres llamadas de Ino y dos mensajes de Kiba, revisé los mensajes de Kiba primero.

(Kiba, 4:38)

¿Dónde estás? ¿Gaara está contigo?

(Kiba, 4:50)

Sasuke está como loco deberías verlo y Ino quiere saber dónde estas. responde en cuanto veas este mensaje

Abrí el chat y pensé por un momento que decirle sin que sonara sospechoso.

(Hinata, 9:18)

Estoy bien, no te preocupes Gaara solo me hizo compañia y se fue hace un rato

Revisé los mensajes de Sasuke, en resumen, solo eran unos 'perdóname' y 'hablemos sobre esto'. Borré esos mensajes y volví a la cocina.

–Todos se fueron temprano, solo somos tu y yo, Hinata —mencionó Ino comiendo una manzana.

No respondí, cogimos unos aperitivos y fuimos a la sala de estar.

–D-Deberíamos limpiar todo este desastre, Ino —dije finalmente, la sala de estar y el patio eran un desastre.

–No te preocupes, los empleados limpiaran todo —mencionó moviendo la mano quitándole importancia.

– ¿Q-que paso con ese chico? ¿Sai?

– ¿Hm? Ah, pues... Bailamos y estuve a punto de llevármelo a la cama, pero la pelea nos detuvo, ya sabes son sus amigos. Luego eché a todos y él se fue con ellos, antes de irse dijo que la próxima vez continuaríamos —dijo tranquilamente.

– ¿Q-que paso luego de la pelea?

–Sasuke trató de seguirte, pero ese chico rubio lo detuvo, estuvieron a punto de pelear, pero Sai se puso en medio para detenerlos, ahí fue cuando dije que la fiesta se terminó. Sasuke se fue hecho una furia lo hubieras visto, en cuanto a Sakura le dije que era una zorra y que no se lo íbamos a perdonar.

– ¿Q-que se supone que d-debo hacer ahora? Sasuke quiere que hablemos.

– ¿Lo vas a perdonar? —preguntó seria y con los brazos cruzados.

–N-No, no lo sé, supongo que explote con el asunto, pero aún le quiero.

– ¡No puedes perdonarlo! El cree que lo harás, eres la inocente y amable Hinata, seguramente cree que lo tiene controlado y te dirá cosas lindas y falsas promesas, ¡no dejes que te manipule y demuéstrale que eres fuerte! —dijo con los ojos brillantes y un puño en alto.

Ino siempre es muy sincera, aunque a veces doliera sé que lo hace para mejor, y ella tenía razón. Sasuke siempre me manipulaba y yo le creía todo lo que me decía, me sentía como una estúpida.

–G-Gracias Ino.

Ella sonrió y me abrazó, volvió a su lugar en el sofá y me miró con cara pícara.

–Así que estuviste toda la noche con ese chico, ¿eh?

Me sonrojé hasta las orejas, me ha estado molestando desde que le conté todo lo que pasó con Gaara.

– ¡Era muy apuesto! Deberías salir con él o algo, estas soltera —dijo apuntándome con una sonrisa.

-N-No lo sé, ni siquiera lo conozco bien, tal vez deba estar un tiempo sola — abracé mis rodillas y respiré hondo, aun dolía.

–No no estás de luto, Hinata. No es una regla esperar un tiempo para estar con alguien mas, y si así fuera Sasuke se lo merece.

–Tienes razón —dije, con determinación.

Pasaron las horas volando hasta que terminó el día, volví a casa luego de estar toda la tarde en casa de Ino viendo películas, comiendo dulces y helado.

Abrí la puerta y avisé que había llegado, nadie respondió ya que Hanabi estaría en casa de su amiga hasta mañana y mi padre, quien sabe dónde.

– ¿Hinata?

Neji bajó corriendo de la escalera en cuanto cerré la puerta.

– ¿Dónde estuviste, que paso? Estaba todo bien hasta que me dijeron que Sasuke peleo con un chico y que tu huiste con él, ¿Quién era ese chico, te obligó a hacer algo? ¡Dime! —decía todo tan rápido que apenas pude reaccionar.

–El chico no hizo nada malo, solo me hizo compañia.

– ¿Compañia por qué? ¿Te paso algo?

–D-Descubrí a Sasuke acostándose con...Sakura —tenía un nudo en la garganta, su expresión era tensa.

–Voy a matarlo —me soltó e iba a salir por la puerta, agarré su mano antes de que hiciera una locura.

–N-No vale la pena, ya tuve suficiente por hoy de él.

– ¿Que no vale la pena? ¡Te traicionó! Y con tu mejor amiga, es un maldito.

El timbre hizo un eco por toda la casa y ambos miramos la puerta, recé por que fuera Hanabi o Kiba. Miré por el agujero en medio de la puerta.

Era Sasuke.

– ¿Quien es? —insistió el castaño.

–No te alteres...

Me empujó a un lado apenas entendió que se trataba del moreno, abrió la puerta y se lanzó sobre Sasuke golpeándolo en la cara, el moreno cayó al suelo y Neji siguió golpeándolo.

– ¡Eres un maldito, Uchiha! —lo pateó en el estómago y escupió sangre.

– ¡Ya b-basta, Neji! Vete por favor, solo vino a hablar.

Teníamos la respiración agitada, Neji noto mi desesperación, bufo y corrió al segundo piso.

Ayudé a Sasuke a ponerse de pie y lo lleve hasta el sofá, fui al baño a buscar un botiquín, mientras curaba sus heridas ninguno habló.

Cuando terminé de curarle miré fijamente su rostro, en su pómulo ya se divisaba un nuevo moretón que pronto crecería y su nariz aún tenía rastros de sangre de anoche.

Acaricio mi mejilla y trató de besarme, moví la cara esquivándole.

–Solo fue un error, Hinata —dijo con la cabeza gacha.

Sentí una presión en mi pecho y unas ganas incontrolables de llorar.

–No fue solo uno —contesté.

–No volverá a pasar, no la volveré a ver.

–Vamos al mismo instituto, no mientas —sonreí amargamente.

—No arruines esto —trató de besarme nuevamente, lo empujé y le di una bofetada, su cara quedo de lado y mi mano ardía.

– ¡Vete al demonio! Tu lo arruinaste, no trates de culparme.

Lo empujé hasta puerta y me apoyé en esta luego de cerrársela en la cara al pelinegro.

–Se lo merece, ese idiota —habló Neji, volviendo a bajar la escalera para abrazarme.

–No puedo creer que lo golpeaste —dije riendo débilmente.

–No puedo creer que tu lo golpeaste —bromeó, fue un fin de semana extraño.

.

.

.

Los problemas con mi padre por su alcoholismo eran pan de cada día, Temari hablaba con los policías que tenían a mi padre en una celda por conducir ebrio y golpear a un oficial, estaba recostado en una banca de la celda durmiendo, yo también había estado un par de veces en esa situación, pero por diferentes circunstancias, y otras veces solo me llevaban directo a casa donde Temari me regañaba hasta quedar afónica.

–No es primera vez que pasa esto, señorita Sabaku No, está claro, ¿no ha considerado enviarlo a un lugar donde traten su problema de alcohol? —decía el oficial revisando el expediente del imbécil de mi padre.

–Se niega a ir —respondió Temari jugando con sus pulseras.

– ¿Internarlo?

–No tenemos dinero —dijo Temari mirando apenada sus manos.

–Su caso será revisado por los de servicios sociales, la mantendremos al tanto —el oficial fue a la celda y despertó a mi padre, el solo nos miró con fastidio y caminó hacia nosotros.

–Por fin llegan, ¿por qué se tardaron tanto?

–Tuve que ir a buscar a Temari para que te sacara de aquí, perdió clases por tu culpa —le dije con odio, era sábado y estaban recuperando clases ya que hace unas semanas cerraron la universidad por unos conflictos.

–Por favor, como si fueran a llegar a algún lado en la universidad, ya vámonos —dijo entrando al auto, iba a golpearlo, pero Temari me detuvo.

–Ignóralo, no vale la pena.

Mi hermana tenía los ojos llorosos, empuñe mis manos, odiaba verla así y más por culpa de ese idiota, manejé hasta la universidad y en la entrada estaba Kankuro esperándonos, ya estaba enterado de lo que paso y subió al auto en silencio.

Al llegar a casa mi padre fue el primero en bajar del auto, cuando entramos a la casa él ya estaba en el viejo sofá con una lata de cerveza en la mano, enojado subí a mi habitación y me tiré en la cama mirando al techo.

Recordé a Hinata, no podía sacarme de la cabeza a esa tonta niña rica, quería odiarla pero no podía. Se veía tan vulnerable y me pregunté cómo podrían serle infiel a alguien tan hermosa, ese chico era un idiota.

Suspiré frustrado y frote mi cara con fuerza con mis manos, esa chica me estaba haciendo sentir como un imbécil, recuerdo lo suave que eran sus manos, esos grandes ojos lila y esas largas pestañas, la manera en que me abrazaba, como si no quisiera separarse de mí.

Mi teléfono sonó, iba a ignorarlo, pero seguía sonando. Lo tomé con pereza y revise los mensajes.

(Naruto, 11:46)

Obito llamó

–Maldición.

El hijo de puta se entero, de alguna manera. Golpee con mis dedos la pantalla del teléfono, una llamada no significa que sepa donde estamos, no había por que alterarse.

(Naruto, 6:46)

Kiba quiere saber donde estas, espero que no te hayas acostado con esa chica por que te matara

Suspiré fastidiado, esa chica me ponía tan nervioso que no me atreví a besarle, las ganas no me faltaron pero no lo hice, tampoco le pedí su número.

(Naruto, 7:58)

Iremos a la casa abandonada, ¿vienes?

Di que si

(Naruto, 7:59)

Vamos ss

(Naruto, 8:00)

Por favorrr vamoooosssss

Rodé los ojos y respondí está bien, de cualquier manera iría pero siempre tiene que fastidiar, me bañé y baje a ver televisión, luego de un rato Naruto llegó en la furgoneta con Kiba, Shino y Sai, la casa abandonada era donde nos reuníamos cuando pequeños donde teníamos un club, yo solo conocía a Naruto y el me presentó a los demás, luego de que muriera mi madre en un accidente nos mudamos a Suna, tiempo después Naruto también se mudó con su tío Jiraiya por trabajo.

Llegamos a la casa que estaba repleta de graffitis y comenzamos a beber, de a poco llegaba la gente, llegaron unos chicos con unos parlantes y pusieron música a todo dar.

–Gaaaraa —Naruto pasó un brazo por mi cuello, apestaba a alcohol— Edes mi mejol amigo, ¿lo sabías?

Luego de decir eso cayó y me quede mirándolo desmayado en el suelo.

–Me das vergüenza —lo pateé por si reaccionaba, pero solo se movió un poco y gruño.

– ¡LA POLICÍA! —gritó alguien en la entrada.

Mierda, ¿por qué justo ahora? levanté a Naruto como pude y lo llevé a la furgoneta, las sirenas se sentían cada vez más cerca, tiré a Naruto en los asientos de atrás, los demás no tardaron en llegar y manejé rápidamente al centro de Konoha, nadie nos seguía así que disminuí la velocidad. Luego de dejar a todos en sus casas arrastré a Naruto a su departamento y lo dejé en su habitación, caminé hasta mi casa que no estaba tan lejos, me pregunto que estará haciendo Hinata ahora, tal vez solo esté en su casa durmiendo como la buena chica que se ve que es.

Sabía perfectamente que Kiba conocía a Hinata, ¿por qué no pregunté a Kiba sobre Hinata? Por idiota, claro, además de cobarde.

Subí a mi habitación y me recosté, sentí una puerta abrirse y pasos, Temari venía a darme su maldito sermón. Abrió la puerta bruscamente y me miró furiosa.

– ¿Es realmente necesario salir todos los fines de semana y volver en la mañana? —dijo cruzándose de brazos.

–Llegué temprano.

–Seguro alguien les cortó el rollo, ¿cierto? Apestas a alcohol, ¡si sigues así terminarás como Rasa!

Fruncí el ceño y la miré con odio, ella apretó los labios, relajó el entrecejo sabiendo que había metido la pata.

–Vete —dije cortante.

—Gaara, lo sien...

– ¡No me interesa, vete!

Volvio a su habitacion y golpee la pared, odiaba que dijeran que me parecía al inútil de mi padre.

.

.

.

Me bañé y bajé a preparar el desayuno con el uniforme puesto, Hanabi como siempre bajó en pijama a comer.

–Iremos en mi auto —mencioné a Hanabi que me miró desconcertada.

– ¿Y Sasuke? —preguntó finalmente, sentí un dolor en mi pecho cuando dijo su nombre.

–Bueno... Terminamos —dije concentrada en mi plato de cereal.

–Lo sigo odiando.

—Lo sé —respondí con una pequeña sonrisa.

Llegamos al instituto diez minutos antes de que comenzarán las clases, cuando iba por los pasillos noté que varios me miraban, seguramente ya todos saben que Sasuke me fue infiel, podía sentir sus miradas en mi espalda, traté de ignorarlas y seguí el camino a mi salón, entré y Ino en cuanto me vio me hizo señas.

–No sabes lo que me contaron —dijo Ino con emoción moviendo sus manos.

–Dime.

– ¡Llegaran dos chicos nuevos! Espero que sean guapos...—decía Ino rápidamente.

Yo me perdí en mis pensamientos, en ese chico de la fiesta, aún recuerdo esos ojos turquesa y ese tatuaje en su frente.

Kiba se acercó a mí y charlamos, Kiba es un becado, por lo que recibía muchas burlas de parte de los que se creían superiores por tener dinero, entre ellos, Toneri y Sasuke, más de una vez lo defendí de esos idiotas.

–No sabía que salías con esos chicos, o que salieras de fiesta, te ves muy tranquilo —mencioné luego de recordar la fiesta de Ino donde él se veía muy cercano con Gaara y Naruto.

–B-Bueno —dijo rascando su cabeza con un pequeño sonrojo— son amigos de la infancia, siempre jugábamos hasta que Gaara y Naruto se mudaron a Suna, hace menos de un mes volvieron a Konoha y bueno, desde entonces salimos a divertirnos, ya sabes, para recuperar tiempo perdido —finalizó con una sonrisa.

Me atreví a preguntar por Gaara, él solo respondió que muy pronto lo volvería a ver. Asenti insatisfecha y confundida.

Tocaron el timbre y Kiba fue a su salón junto a Shino dejándome con la duda ¿Que tan pronto?, luego de seis minutos Iruka-sensei aún no llegaba, era extraño, él nunca llegaba tarde.

–Debe estar con los nuevos —susurró Ino, inusualmente emocionada.

Todos guardaron silencio cuando Iruka entró, Ino soltó un diminuto gritito de emoción.

–Buenos días alumnos, lamento él retraso, pero estaba recibiendo a unos alumnos nuevos, pasen chicos.

–No-puede-ser —dijo Ino mirándome, aguante la respiración con una extraña sensación en el estómago cuando lo vi entrar.

Los nuevos alumnos eran Gaara y Naruto.

Miré a Sasuke que tenía empuñadas sus manos y Ino zarandeaba mi brazo de la emoción, mis manos estaban sudorosas por el nerviosismo.

Era más lindo de lo que recordaba, su cabello rojo estaba alborotado, el primer botón de su camisa estaba suelto y su corbata un poco floja, era muy delgado y el uniforme en el se veía genial.

–Preséntense por favor —dijo Iruka-sensei con amabilidad.

–Soy Uzumaki Naruto, ¡y seré el mejor en todo! —se presentó efusivamente él rubio, apuntándose con el pulgar y una gran sonrisa.

– Sabaku No Gaara —dijo cortante el pelirrojo, reí suavemente, su personalidad era exactamente como la recordaba.

Todos comenzaron a murmurar cosas como lo sospechoso que se veían o que tenían la apariencia de alguien que les robaría y que tendrían cuidado desde ahora. Odiaba a la gente que solo se fijaba en las apariencias.

–Muy bien chicos, donde los sentaré...— decía Iruka mirando todo el salón.

Mire a mi lado, había dos puestos vacíos, oh no.

– !Ajá! En el fondo junto a Ino y Hinata, señoritas levanten la mano por favor.

Ino estaba que desencajaba la mandíbula por tanto sonreír, con timidez hice lo que el profesor me indicó.

Nuestras miradas se volvieron a encontrar, tenía una expresión de sorpresa que cambio por una sonrisa de lado, me sonrojé y miré mis manos que estaban aferradas a mi falda, nunca había estado tan nerviosa.

–Cálmate —me susurro Ino riéndose, hice un puchero, no era divertido.

Sentí las sillas correrse y mi corazón se aceleró tanto que por un momento creí que me desmayaría.

– ¡Oh! Hinata, Ino, no sabía que estudiaban aquí, ¿las recuerdas Gaara? —dijo Naruto innecesariamente fuerte.

–Si —respondió, sentí un escalofrío al escuchar su voz, era grave.

Todos nos miraban porque Naruto y Ino conversaban animadamente y reían, deseé que me tragara la tierra, Iruka carraspeo y pararon de conversar.

–Ya veo que conocen al señor Uzumaki y Sabaku No, ¿no les importaría mostrarle el colegio en el receso, cierto?

– ¡Claro que no, sensei! —dijo Ino sin dejar de sonreír.

Dejé escapar un gemido de horror, ¿Que se supone que tenga que decirle?! Hola, ¿me recuerdas? Si, nos embriagamos hasta vomitar el otro día.

.

.

.

Kankuro nos llevó al instituto en el auto, bajé perezosamente y visualicé el lugar, algunos estudiantes quedaban mirando el antiguo auto que resaltaba entre todos esos autos caros y enormes, Naruto sonreía nervioso.

–No se metan en problemas —advirtió Kankuro antes de irse.

– ¡Vamos Gaara! Anímate un poco.

Caminamos hasta la oficina donde la directora nos presentó a el profesor con el que tendríamos nuestra primera clase, nos entregaron los horarios y salimos de la oficina para dirigirnos al salón.

Esperamos en la puerta hasta que Iruka nos indicó que podíamos ingresar. Nos presentamos y Naruto como siempre, gritó todo sin control.

–Muy bien chicos, donde los sentare...

Mientras el sensei buscaba un puesto vacío me dedique a observar por la ventana. Nuevamente esa chica de ojos lilas se apoderaba de mis pensamientos.

— ¡Aja! En el fondo junto a Ino y Hinata, señoritas levanten la mano por favor.

¿Hinata?

Salí de mi ensoñación y ahí estaba ella al fondo del salón, nuestros ojos se volvieron a encontrar por un momento, sus sonrojos eran adorables. También estaba ese chico con el que peleé en la fiesta, le ignore y fui a mi lugar justo al lado de la ojiperla que seguía sin quitar la mirada de sus manos, se veía extremadamente incómoda.

Seguramente se avergonzaba de conocerme, pensé en mil razones mas por la que no me miraba, pero ¿y a mí que mierda me importaba esa niña?

Algo me dijo el rubio a mi lado y solo respondí si, sin saber de qué hablaba.

.

La semana paso rápido, afortunadamente, como el sensei indico Ino nos mostró todo el lugar junto a Hinata quien en realidad solo la acompañaba, entramos a la cafetería y compramos sándwiches y soda. Fuimos al fondo y me senté en la mesa, todos hablaban y yo solo comía mi sándwich, había tenido más de un inconveniente con Sasuke, con gusto le habría dado su merecido, pero de alguna manera Tsunade supo de nuestra pelea en la fiesta y nos tiene advertidos, todos los días en la cafetería me mira con odio, pero estoy seguro de que puedo vivir con eso.

–Vamos Gaara, ¿dónde fueron con Hinata después de la pelea? —volvió a preguntar Naruto comiendo con desesperación.

–No importa, Naruto, ya déjalo —respondí apretando con mis dedos el puente de mi nariz.

Miré a Hinata quien estaba sonrojada hasta las orejas por las preguntas de Naruto que estaba casi encima de ella, los ignore y salí de la cafetería con las manos en los bolsillos, sentí su mirada y la ignore, camine hasta la azotea y me quedé ahí hasta que sonó el timbre para entrar al salón. En el momento que acerqué mi mano a la perilla de la puerta, esta se abrió.

Era Hinata.

Brincó por la sorpresa y entreabrió los labios queriendo decir algo, pero nada salió, estaba cabizbaja, pase por su lado y baje las escaleras lentamente.

.

.

.

Paso la semana y el seguía ignorándome, me pregunto si dije algo que lo molestó, pero no, no habíamos cruzado palabra desde el primer dia, estaba tan feliz porque podría verlo siempre, creo que se arrepintió de ayudarme en la fiesta.

Sasuke no ha vuelto a molestar, pero puedo sentir el odio que le tiene a Gaara, sobre todo porque lo mira como queriéndolo matar todo el día.

– ¿Qué le pasa a Gaara? —preguntó Ino.

–El es así.

Gire mi cabeza y me quede mirando la puerta doble por donde él se había ido, mordí mi labio al recordar al chico que conocí en la fiesta, muy diferente a este pelirrojo que hacia como que yo no existía. Tienes que arreglar esto Hinata, no seas cobarde.

–D-Disculpen, voy a dar una vuelta — avisé a mis amigos, camine con prisa hasta la puerta y cuando los perdí de vista corrí hasta el patio, lo busque por todo el instituto hasta que finalmente me rendí, subí cabizbaja a la azotea con libro en mano, abrí la puerta y brinque por la sorpresa, frente a mi estaba Gaara, también sorprendido. Iba a decir algo, pero nada salió, Gaara paso por mi lado y bajo las escaleras.

Reacciona, Hinata.

Lo seguí corriendo y agarré su mano para detenerlo, su cara inexpresiva no cambió.

– ¿P-Por qué m-me ignoras?

–No entiendo —dijo enarcando una inexistente ceja.

–Desde e-el primer día me ignoras —lo último lo dije con un hilo de voz, estaba muy avergonzada.

– ¿Primer día? ¿El que tú me ignoraste todo el tiempo? —respondió luego de soltarse de mi agarre y seguir caminando.

– ¡No fue asi!

–No importa, es mejor dejarlo como está —dijo mirándome fríamente, sentí mi estómago revolverse.

Pasaron los minutos y yo seguía parada en la escalera sin saber qué hacer, me senté en un peldaño y abracé mis rodillas, ya confirmó que no quiere hablarme, no se que mas hacer.

Sentí una mano en mi hombro y levanté la cabeza de golpe, era Naruto.

–Ino me pidió que te buscara, Gaara dijo que estabas aquí así que... ¿Paso algo? Si fue ese imbécil de Sasuke, yo lo golpeare por ti, ¡dattebayo!

–No... Solo fue...un malentendido con Gaara.

– ¿Gaara? Cuéntame que hizo ese idiota —dijo Naruto sentándose a mi lado con una mano en su barbilla.

–N-No es necesario Naruto, gracias.

– ¡Vamos! Se veían muy cercanos, bueno, esa noche parecía que habían hecho una conexión.

–E-ese es el pro-problema... desde entonces no hablamos y me ignora.

Le conté todo desde principio a fin, al terminar el seguía con una mano en su barbilla y los labios fruncidos.

–Obviamente fue solo un malentendido, conozco a Gaara, ¡dattebayo! Seguro creyó que tú te arrepentiste de hablar con él o algo, es muy desconfiado.

–Oh... —respondí cabizbaja, yo causé que Gaara me ignorara, detesto mi timidez.

–Deberías hablarle, en serio —dijo Naruto ofreciéndome su mano para irnos al salón.

–Lo intentaré.

Cuando entramos al salón Kakashi aún no llegaba, Naruto me codeo dándome ánimos, le sonreí y caminé hacia el puesto de Gaara, mis manos sudaban y mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, posó sus ojos aguamarina en mi con desinterés y mi estómago se revolvió.

– ¿P-Podemos...Hablar?

Tome una gran bocanada de aire cuando el cerro su libro lentamente y volvió a posar sus ojos en mí, salió del salón y lo seguí, su mano se acercó a mí y de la impresión cerré los ojos y aguante la respiración, cuando los volví a abrir él había cerrado la puerta detrás de mí para tener más privacidad, solté el aire retenido en mis pulmones.

– ¿De que querías hablar?

–Sobre...n-nosotros —dije en un susurro, sentía las mejillas ardiendo y la mirada penetrante del pelirrojo frente a mí no ayudaban mucho— f-fue un malentendido.

–Lo sé.

Abrí los ojos sorprendida.

– ¿E-enserio?

–Sí, lo entiendo, te avergüenza que crean que me conoces —agregó frunciendo el ceño y mirando a otro lado.

– ¡N-No! —alce la voz y el volvió a mirarme extraño, sentí las mejillas calientes, cerré los ojos con fuerza y continúe— lamento haberte ignorado el primer día, estaba nerviosa, ¡lo siento! No fue mi intención darte esa impresión.

Silencio incómodo, abrí los ojos lentamente, seguía inexpresivo, pero tenía un pequeño sonrojo.

– ¿Estabas nerviosa? —preguntó desconfiado.

–Mira, en la fiesta estaba e-ebria, no soy así realmente, ¿sabes? No se si lo has notado pero soy muy torpe, me cuesta hablar en voz alta y estoy nerviosa la mayor parte del tiempo.

–Buen punto...

–Entonces, ¿podrías reconsiderarlo y empezar de nuevo?

Siguió mirando desconfiado, casi analizándome, me tense ante su mirada hasta que inesperadamente sonrió y acaricio mi cabeza, solté el aire retenido y le sonreí de vuelta.

En cuanto entramos Naruto me miró fijamente como queriendo saber que paso, asentí con la cabeza y él sonrió, salto del asiento y se puso en medio de nosotros saltando.

La clase comenzó y cambié puestos con Naruto para quedar al lado de Gaara, bromeamos toda la clase y mi estómago dolía por tanto reír.

– ¿Nos podría decir que le resulta tan gracioso Srta. Hyuga? —dijo Kakashi-sensei.

–Acostarse con bastardos —agregó Sasuke, abrí los ojos sorprendida y tomé la manga del suéter de Gaara que estaba dispuesto a levantarse y golpear al pelinegro, Sasuke también se puso de pie.

–Lo voy a matar —Gaara seguía tirando tratando de soltarse, mire a Naruto quien espabilo en cuanto vio mi cara de desesperación, empujó hacia abajo por los hombros a Gaara y lo obligó a sentarse.

– ¡Basta de tonteras! ¡Ambos a la oficina!

Todo el salón estaba en silencio, atentos a cada movimiento de los chicos que se mataban con la mirada.

– ¡¿Que paso?! —Ino llegó a mi lado a husmear, mire a Naruto que estaba atento a la puerta comiéndose las uñas.

–Sasuke siendo Sasuke...—fue lo único que dije y Ino entendió, el pelinegro siempre se metía en problemas.

Miré a Sakura, nos miraba como un perro regañado, Ino la miro con escepticismo y le levantó el dedo del medio, bajé su mano con vergüenza y la regañe.

– ¡N-no hagas eso! Tal vez n-nunca perdonemos a Sakura pero n-no la hagas sentir más mal de lo que ya se d-debe sentir.

–Aah...eres tan blanda, Hinata.

– ¿Qué tal si vamos a ver qué pasa? - habló Naruto entremedio de las dos.

– ¿Estás loco? —dijo Ino con las manos en las caderas.

–Oh, vamos, Hinata yo sé que tú quieres —insistió el rubio con ojos de cachorro.

–E-esta bien —accedí.

–Hinata ¡Si nos pillan nos castigaran!

Naruto termino convenciéndonos y ahora nos escondemos detrás de un casillero, fuimos sigilosamente a la oficina y solo se escuchaban gritos de parte de la directora Tsunade.

La voluptuosa mujer abrió la puerta con fuerza y se hizo a un lado para que pasara Gaara, le dio un par de advertencias y volvió a entrar.

–Gaara —saltó Naruto a abrazar al pelirrojo que ni se inmutó.

– ¿Que hacen aquí?

–Vinimos a verte, ¿qué más vendríamos a hacer a la oficina en clases? —replico Ino.

– ¿Qué les ha dicho la abuela?

–Solo una advertencia, para mi por lo menos.

–Me alegro —suspiré aliviada.

– ¿Qué les parece si nos vamos de aquí?

– ¿I-Irnos? —dije con las manos en mi pecho, nunca había faltado al colegio sin razón menos fugarme.

–Esa es una excelente idea! ¡Vamos, chicas! —animó Naruto.

Nos miramos con Ino, nunca habíamos hecho algo así de arriesgado.

–Está bien —dijo finalmente Ino— será divertido, Hinata.

.

.

.

Nadie nos vio salir del instituto, las chicas estaban nerviosas sobre todo Hinata, Naruto no podía dejar de sonreír divertido por el nerviosismo de las chicas que miraban a todos lados diciendo que alguien nos vería.

Obligue a Hinata a sentarse en el manubrio de mi bicicleta para irnos más rápido.

–Tienes suerte —le dije, ella me miró sin saber de que hablaba— eres la primera que dejo subir en mi bicicleta.

Sonreí de lado ante su sonrojo, se aferró con fuerza al metal y pedaleé hasta el centro, algunos nos miraban extraño, claro, no era ni mediodía y el uniforme nos delataba. Llegamos a un parque enorme y cuando nos metimos más entre los arboles nos detuvimos.

– ¡Naruto andas como un loco! —gritó esa chica rubia con el cabello desordenado por el viento.

– ¡Exageras, dattebayo!

Naruto llamo a Sai para liberarse de los gritos de Ino, al rato el pálido chico llego y desaparecieron. Saqué un cigarro y lo prendí recostado en las piernas de Hinata, así pasamos la tarde en el parque, fumando y con Naruto en la rama de un árbol durmiendo.

– ¡Oh dios! Tengo que ir por Hanabi, hace cinco minutos que terminaron las clases —habló Hinata buscando sus cosas con desesperación, golpeé a Naruto con una piedra para despertarlo y volvimos al instituto.

Cuando llegamos todos los del salón nos miraron, era demasiado obvio que nos habíamos fugado. Hinata se acercó a una pequeña de cabello corto y castaño, tenían los mismos ojos, su hermana, supuse.

Yo seguía como estúpido observando todo, Hinata se acercó a mi corriendo y me dio un beso en la mejilla, fue tan inesperado que quedé sin aire por un momento y mi corazón palpitaba con fuerza, la vi alejarse en su auto y volví con Naruto.

–Casi te desmayas ahí, ¿eh? —dijo Naruto riendo- ¿eso es un sonrojo? —río aún más fuerte y lo golpeé para que cerrara la boca.

–Ya vámonos —replique enojado.

Cuando nadie estaba mirando, sonreí recordando su rostro.