–Creo que deberíamos perdonarla.

– ¿¡Que!?

–En parte no es su culpa ella estuvo con Sasuke primero y está enamorada de él...

– ¿Que? Hinata, por dios tu no sabías eso hasta ayer y ella no debió meterse con TU novio.

Y así fueron los últimos días, Hinata defendiendo a la fea de Sakura y Ino regañándola. Ahora odio a esa estúpida pelirosa, por culpa de ella Hinata ya casi no me presta atención por estar discutiendo con Ino sobre perdonarla.

–Estoy igual que tu —dijo Sai suspirando con desgano.

Gruñí y me crucé de brazos recostándome en el sofá de la habitación de Ino, frente a la enorme cama donde estaban las chicas discutiendo y al lado de Hinata, Naruto durmiendo y babeando como si Ino no estuviera gritando.

–Es nuestra amiga, d-desde pequeñas, d-dijimos que nunca nos separaríamos por un chico.

–Oh ¿y sabes quien rompió esa regla? ¡Sakura!

–P-pero es nuestra amiga...

–Aagh, Gaara ¡llévatela antes de que la golpee!

–No es necesario —dijo Hinata tomando sus cosas y saliendo de la habitación.

La seguí en silencio hasta la salida de la casa, tomé su mano para detenerla, me miraba con su ceño fruncido y mordiéndose los labios, esa era su cara de enojo que se mantenía desde que empezaron las discusiones con Ino.

– ¿Te llevo a tu casa? —pregunté.

Desvió la mirada.

–Está bien, de todas maneras, mi papá no está.

Subimos al auto y me guié por las indicaciones de Hinata, su casa era aún más grande que la de Ino, esperé a que se abriera el portón y continué. Retire la llave ya dentro del garaje y nos quedamos en un silencio incómodo donde ninguno sabía que preguntar o decir.

– ¿Que paso con tu padre? —pregunté tratando de romper el hielo.

–Se irá de nuevo.

–Oh —dije volviendo al incomodo silencio.

–¿Q-Quieres... Entrar?

Pasé la tarde en su casa, platicamos sobre lo que haríamos en vacaciones de invierno, yo dije que tal vez planee un viaje con los chicos, y ella que solo estaría en casa ya que su hermana pequeña se iría con su padre, la que por cierto estuvo mirándome de manera extraña todo el tiempo.

Ahora estamos acostados en el sofá, mi cabeza está apoyada en el hombro de la peliazul, cierro los ojos disfrutando como acaricia mi cabello, podría estar así todo el día. Ya eran casi las ocho de la noche, Hinata insistió en que me quedara a cenar y así lo hice, como siempre la comida de Hinata estuvo deliciosa, me despedí dándole un beso en los labios solo para verla sonrojada al estar su hermana presente, en realidad solo quería besarla, hacerla sonrojar era muy fácil.

Mi tío ya estaba en el departamento, lo salude y fui a mi habitación, me tire en la cama enterrando la cara en la almohada, ya la extraño, maldición.

Naruto llamó por lo mismo de todos los fines de semana; fiesta. Me negué, miré la hora en mi teléfono, 1:24, maldicion. Extraño a Hinata, me siento imbécil por extrañarla. Golpeo la almohada con frustración, las caricias y todo en ella definitivamente me dejaron flechado, algo que no admitiría ni diría a nadie, ni a Naruto. La ojiperla me tenía en sus manos.

Tal vez haga algo estúpido, como sacar el auto de mi tío e ir a su casa a esta hora de la madrugada.

Como estoy haciendo ahora.

En poco tiempo llego y escalo el muro, camino entremedio de los arboles hasta llegar a la casa, el lado derecho de la casa tiene enredaderas, lo que es una suerte ya que, si no estuvieran, hasta aquí llegaría mi estúpido y desesperado intento de ver a Hinata.

No, no podía aguantar hasta mañana.

Saqué mi teléfono y le envió un mensaje diciendo que mire en su balcón.

Una débil luz ilumina apenas la habitación y aparece ella con una camiseta que le llega hasta los muslos, mordí mi labio deseando que solo llevara bragas.

.

.

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El lunes mi padre se iría con mi hermana, también iría mi tío Hizashi y Neji, me quedaría completamente sola.

Tal vez invite a mis amigos y podríamos beber, esto de beber ya se me está haciendo costumbre y me gusta. Y pensar que cuando pequeña decía que nunca probaría el alcohol.

Poco después de que Gaara se fuera llego mi padre, lo ignore y subí a mi habitación, me arrope y abracé el peluche que Gaara me había regalado con fuerza, el me hacía feliz, estando con el pude olvidarme de Sasuke, ahora solo me pregunto a mí misma que somos.

Tengo miedo de que vuelvan a traicionarme, o que Gaara pierda el interés en mí. Solo llevábamos unas semanas saliendo.

Miré el reloj en la mesita al lado de mi cama, casi las dos de la mañana y yo aun sin poder dormir, tomé mi teléfono para buscar una historia en wattpad y no aburrirme, el aparato vibró avisando un nuevo mensaje, me extrañó. Era de Gaara, lo que decía me extrañó aún más.

Me levante y caminé al balcón, mi estómago se apretó y mi corazón estaba acelerado, Gaara estaba en mi balcón, sus manos en los bolsillos de la sudadera y una sonrisa ladina, abrí la ventana y le indiqué que pasara.

– ¿Q-Que haces aquí? —pregunté con una sonrisa.

– ¿No es obvio? Quería verte.

–P-Podrías haber esperado h-hasta mañana.

–No queria esperar tanto —dijo acercándose para poner sus manos en mi cintura y besarme.

Mi sonrisa seguía ahí y no quería irse, Gaara vino hasta aquí a esta hora solo porque quería verme.

En un impulso por la felicidad me puse de puntillas con ambas manos en los hombros de Gaara, lo besé y sentí sus frías y grandes manos en mi cadera, alzándome. Cuando me separé me sonrojé por el arrebato, Gaara volvió a besarme, un beso lento donde nos separamos por falta de oxígeno, momento que aprovechó para morder mi labio.

Los besos y la manera en que me tocaba se volvieron más intensos. Me dejé llevar por Gaara, me levantó y enrede mis piernas en su cintura, sentí la fría pared en mi espalda y los labios del pelirrojo en mi cuello.

Me sentía en las nubes. Gemí cuando volvió a presionar su miembro, enrede mis dedos en su cabello y lo besé con suavidad, me llevó hasta la cama y me bajo con delicadeza, se alejó un poco para quitarse la sudadera y la camiseta debajo de esta.

–Gaara...

–Dime —dijo, con su camiseta en la mano, no pude evitar quedarme mirando su abdomen y sus tatuajes.

–Podemos solo... ¿acostarnos a dormir? —desvie la mirada, me sentia tan tonta.

Se movió de arriba mio y volvió a colocarse la camiseta, me hice a un lado para dejarle espacio en la cama, tiró la sudadera en el suelo y se apegó a mi quedando abrazados, besó mi mejilla con delicadeza hasta llegar a mis labios donde depositó muchos besos que correspondí con gusto antes de quedarse profundamente dormido.

Los sentimientos que tenía por Gaara eran indescriptibles lo cual me asusta, y no saber que somos exactamente no ayuda.

Acaricie su cabello por última vez antes de cerrar mis ojos.

.

.

Gruñí cuando unos golpes me despertaron del mejor sueño en toda mi vida, entré en razón cuando vi a Hinata en mis brazos y una voz masculina llamándola.

–Mierda —dije tomando mi ropa y escondiéndome al lado de la puerta justo cuando el padre de Hinata la abrió, el movimiento despertó a Hinata de golpe que me miró con extrañeza antes de hacerle una seña de que mirara a su padre.

–Hinata, ya nos vamos.

–E-Esta bien, iré a despedirme de Hanabi.

Los pasos se hicieron lejanos y salí de mi escondite para volver a la cama, estaba amaneciendo y hacía un frío de mierda. A mi lado estaba el peluche que le regale a Hinata esa vez, lo que significaba que dormía con él, sonreí pensando en lo tierna que se debería ver.

–Creí que te habías ido —dijo Hinata cerrando la puerta.

– ¿Y dejar la oportunidad de estar completamente solos? No.

–S-son las 6 de la mañana, ¿no te regañaran? —preguntó subiendo a la cama, mis brazos instantáneamente buscaron rodear su cuerpo.

–No.

Con mis labios acaricie su cuello, se estremeció ligeramente por el contacto.

–Gaara —me llamo en un susurro.

– ¿Hm?

–Y-Yo... Q-Quería saber si... Um, ¿q-que somos?

– ¿A qué te refieres? —me apoye en mi codo.

– ¿Solo tendremos sexo? Solo seremos amigos... ¿O algo mas?

Me senté y frote mi cara, esto sería molesto, suspire pesadamente y la mire a los ojos.

–Los amigos no se besan y... creo que para que solo tengamos sexo deberiamos actualmente tener sexo —la mire, tenia el ceño fruncido y estaba pensativa— lo que quiero decir es que, si solo te buscara para tener sexo no habría venido a las dos de la mañana ni me habria quedado contigo solo para dormir.

Asintió con la cabeza gacha, rodé los ojos y me acerque para besarla, lo haría mil veces solo para ver esa hermosa sonrisa y mejillas sonrojadas.

Cursi.

Volvimos a dormir hasta que Hinata me despertó y después de diez minutos de jugar a forcejear que al final terminamos en el suelo enrollados en la sabana, pedimos pizza para almorzar, a las seis de la tarde seguíamos en pijama.

– ¿S-Seguro no te dirán nada?

–Si, no te preocupes.

Su expresión de sorpresa era clara, era obvio que la sorprendería la enorme diferencia que había en nuestros modos de vida. No hizo más preguntas.

Nos arreglamos y fuimos al centro comercial en el auto de Yashamaru, camino al supermercado nos encontramos con Ino que obviamente se pegó a Hinata, insinuándole que hiciera una fiesta aprovechando que estaba sola en casa por las vacaciones de invierno.

– ¿De quien es este auto? ¿No lo robaste o si?

–Ino —le regaño Hinata.

- ¿Que? Solo pregunto —no me sentía ofendido, la verdad era gracioso cuando sabías que tenía razón. Robar un carro es muy fácil.

–Es de mi tío —respondí— ahora vivo con el.

Con el carrito de supermercado lleno de comida para sobrevivir dos semanas pagó y las dejé en su casa, miré la hora, ocho y media. Me despedí de Hinata y de Ino para volver al departamento.

– ¿Dónde estabas? —mi tío estaba en la cocina preparando la cena.

–Por ahí.

–Para la proxima deja un mensaje, por favor.

Me bañé y cené con mi tío, me informo que finalmente mis hermanos se vendrían a vivir con nosotros pero que estaba pensando en comprar una casa para vivir más cómodos.

–Tu padre estara un par de meses en la carcel, Gaara.

–Lo sé.

–¿Cómo lo sabes? —preguntó con el ceño fruncido.

–No ha venido a buscarme con su actuación barata de padre preocupado, era eso o que estuviera detenido, ¿que hizo ahora?

–Golpeo a una oficial, por tercera vez —asentí con indiferencia.

Lavé los platos y me encerré en mi habitación para llamar a Naruto, recordar a mi padre me provoca un mal sabor en la boca. Busqué los cigarros y me fui del departamento rumbo a la casa del rubio idiota.

– ¿Que miras? —le replique al conserje, quien pego un salto y bajo la mirada.

Había algo de brisa, y yo solo estaba con una camiseta corta y una camisa de franela.

–Maldición —dije por el maldito encendedor que no quería funcionar, enojado lo lancé lejos y metí mis manos en los bolsillos.

Estaba irritado, por toda la mierda en mi vida. Definitivamente hoy me emborracharía hasta no recordar nada y me drogaría hasta irme de este mundo. En mi mente resonó la suave risa de Hinata, estar con ella me hacía olvidar todo.

Estaba cerca de la casa que me había indicado Naruto, se sentía la música y veía algunas luces de colores, entré y comencé a buscarlo entre la gente, no fue difícil, estaba al lado de Kiba que hacía de Dj. Me presentó a una chica de cabello castaño y a una de cabello verde, realmente no me interesaron, ahora solo me interesa con que empezar a llenar mi vaso.

Maiko, la chica de cabello verde me hablaba y yo solo la miraba sin interés apoyado en la pared, con un vaso de cerveza en la mano y en la otra un cigarro. Saludo a Kankuro que me gritaba desde el otro lado de la casa, el imbécil ya estaba ebrio.

Trato de caminar sin tambalear, pero me es imposible, el cuerpo me pesa y la chica de cabello verde se volvió atractiva después de seis vasos de cerveza y un par de pastillas, toma mi mano y me lleva a algún lugar de la casa, me siento algo ido.

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.

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La cabeza me dolía como la mierda y lo primero que siento es un asqueroso aroma de perfume barato y una mano en mi mejilla, la chica de cabello verde que no recuerdo su nombre estaba a mi lado desnuda y con una sonrisa.

–Me tengo que ir.

Me levanto ignorando sus comentarios sobre seguir en contacto, busco mi pantalón y mi mochila para proceder a buscar un baño, me miro al espejo y hago una mueca porque estoy hecho un asco, mi cabello estaba desordenado y grasoso, demasiado. Uso el desodorante del estante con desinterés, la casa no era mía pero los modales no son lo mío.

Vuelvo a la habitación por el resto de mi ropa y la chica había vuelto a dormirse, con mochila ya en el hombro bajé a buscar a Naruto que seguramente estaría tirado por ahí. Por alguna razón miré el calendario que había en la pared, el día 19 de julio estaba marcado y al lado escrito mamá vuelve, suspiré, esto se pondría bueno. Naruto estaba entre unas sábanas en el suelo y Kiba estaba en un sofá durmiendo abrazado con una chica. Pateé al rubio que reaccionó de inmediato y llamé a Kiba.

– ¿Qué día es hoy? —pregunté.

–19, ¿por qué? —habló Kiba estirándose.

–Tenemos que irnos, ahora–

–Maiko, cariño llegué —se escuchó afuera una señora con voz chillona.

Nos paralizamos hasta que la mujer entró y vio todo el desastre, en el piso había espuma y fideos, también en las cortinas, ahora entiendo por qué mi cabello está aceitoso. El grito de la mujer nos hizo reaccionar y salimos corriendo por la ventana al igual que todos los que estaban ahí.

– ¡Mierda! ¡Olvidé mi camiseta! —dijo Naruto corriendo a mi lado, cuando se adelantó un poco vi el tatuaje del zorro de nueve colas que cubría toda su espalda, y entre los omoplatos un espiral naranja.

Corrimos por dos cuadras y nos detuvimos, Kiba se fue a la casa de Naruto y yo camine hasta la mía, mis hermanos aún dormían y yo haría lo mismo.

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El lunes por la noche fue el último día que supe de Gaara, desde entonces Ino se ha quedado en mi casa. Han pasado dos días donde hacemos todo lo que se nos ocurra para divertirnos, mi padre ahora está en Corea con mi hermana y mi primo, me arrepiento algo de no ir, pero era un castigo a mi padre por no cumplir sus promesas.

– ¿Estás segura de que quieres hacer eso? —pregunto Ino sobre mi propuesta.

Al final, convencí a Ino de perdonar a Sakura, pero quería que todos lo hiciéramos. Planeé una junta en mi casa donde estuviéramos todos y volviéramos a ser los amigos unidos que éramos.

–S-Sí, ¿no extrañas lo unidos que éramos? Cuando p-paso lo de Sakura y Sasuke prácticamente nos dividimos.

–Si... ¡Está bien! Hagámoslo.

Mandé un mensaje a Sasuke y Sakura, Ino en tiempo record le hablo a los demás.

–Estarán en una hora máximo aquí, espero que esos dos no se maten o algo.

Subimos a mi habitación a cambiarnos el pijama, hacia algo de frío por lo tanto opté por un leggings negro con flores y una polera manga larga color lila, tocaron el timbre, bajé a ver quién era.

–Shikamaru, Chōji, pasen.

Luego de los chicos llego Sai y fue algo incómodo ahora que Ino y Sai eran novios, al rato llego Naruto saltando con un pack de cerveza en cada brazo, detrás de el venia Kiba, Shino y Gaara, sonreí con nostalgia, nosotras y Sakura siempre íbamos juntas tal como los chicos frente a mí.

Le di un beso en la mejilla a Gaara que me sonrió ladinamente, deje abierto ya que justo en la calle estaba estacionando Rock Lee junto a Ten Ten. me senté en el sofá y jugué con mis dedos por el nerviosismo haciendo que mi estómago se sintiera raro.

– ¿Pasa algo? —habló Gaara pasando un brazo por mi cuello.

Con Ino decidimos no decirle de que trataba la pequeña reunión, en quince minutos deberían estar acá, más tarde que los demás para que estuviéramos todos.

Diez minutos pasaron y tocaron el timbre, todos miraron la puerta con extrañeza, Naruto grito preguntando quien era y Gaara me miró frunciendo el ceño.

Era hora.