Disclaimer: Los personajes de Rurouni Kenshin les pertenecen a sus respectivos autores, editoriales y productoras. Es una historia destinada sólo al entretenimiento y sin fines de lucro.

Traducción del fic "I should have stayed" de mutsumi.

Portada de あ (pixiv). ID: 2139894.


Parte Uno


Él era un samurái. Una de las numerosas armas que el gobierno usaba para mantener la paz y el orden, y controlar a la oposición. Había sido enviado a una aldea agrícola en Yamanashi para supervisar que siguieran las órdenes del Shogun y para eliminar a cualquier ciudadano que se opusiera al gobierno actual.

Fue allí donde la conoció.

Ella era una granjera ordinaria. Trabajadora y productiva. Pasaría desapercibida por la mayoría, de no ser por su temperamento feroz y su ánimo cambiante.

Estaba regañando a su compañero, un hombre más alto y obviamente más fuerte que ella, cuando lo notó.

"¡Sano, eres un idiota! ¡Fíjate por dónde vas!" Le gritaba, con su dedo golpeando el pecho del tal Sano mientras lo miraba. "¡Casi pisoteas mi cosecha!"

"Oi, Jou-chan, deja de empujarme," dijo Sano, con una sonrisa breve en su rostro y los aparentes intentos por no reír.

"¡Mou!" Se quejó ella, golpeando el brazo del tipo alto, con lo que Sano finalmente estalló de risa, antes de darse la vuelta para ir a juntar las verduras en una pila ordenada.

Él miraba desde lejos, haciendo sus rondas habituales, cuando se sintió obligado a interferir.

"¿Está todo en orden?" preguntó amablemente cuando se acercó, justo cuando Sano comenzaba a colocar las verduras en una de las grandes canastas que tenía detrás.

"¿Quién…?" comenzó a cuestionar ella con voz irritada, mientras se incorporaba para ver quién había interrumpido su trabajo. Cuando vio que era él, sus ojos azules se ensancharon al reconocerlo antes de inclinarse y decir, "¡Gomen-nasai!"

"¿Oro?" profirió él, confundido al verla disculparse.

El tal Sano rio aun más y sólo trató de ahogar su risa cuando ella lo fulminó con la mirada.

"Gomen-nasai, danna-sama," le dijo Sano, inclinándose y luego dirigiéndole una sonrisa divertida.

"¡Oro!" Dijo de nuevo mientras los miraba una y otra vez. No se había relacionado con ninguno de los trabajadores, sólo los observaba desde cierta distancia. Daba las órdenes necesarias a través de sus subordinados, por lo que estaba un poco sorprendido por su muestra de respeto hacia él.

"Anou, no tienen que ser tan formales conmigo," dijo agitando la mano para enfatizar lo que decía. Y para demostrarlo mejor , se presentó. "Himura Kenshin desu. Dozo," les dijo con una leve inclinación, para luego mirarlos con expectación.

"Sagara Sanosuke. Sano para abreviar," se presentó el joven, también inclinándose. Se volvió hacia su compañera, quien sólo miraba y no decía nada. Así que le dio un breve codazo. "Oi, Jou-chan. Tu turno," le recordó.

Él le sonrió cortésmente, instándola a presentarse.

"Anou… Hajimemashite. Kamiya Kaoru desu. Dozo yoroshiku," dijo ella apresuradamente, como tratando de demostrar que estaba escuchando y no simplemente contemplando a Kenshin con la boca abierta. No pudo dejar de pasar por alto el hecho de que tenía un cabello rojo llameante atado a una alta cola de caballo. Que sus ojos eran del color de las lilas. Que era más bajo que Sano pero poseía un aura dominante. Que tenía una cicatriz en su mejilla izquierda que realzaba sus rasgos. Y que era apuesto, no sólo de lejos, sino también de cerca.

De todos modos, ¿cómo podía ignorar a alguien con ese cabello? Siempre estaba mirando, observando el pacífico y suave fluir de las cosas. Nunca había emitido una orden directa a los aldeanos. Siempre era su mano derecha, Seta Soujirou, quien transmitía los deseos de Kenshin, y también las del Shogun, si había alguna.

Por eso se quedó completamente anonadada cuando él se acercó y comenzó a hablar con ellos, sin siquiera molestarse en el uso de títulos.

"Los vi a los dos discutir… ¿Hay algún problema?" les estaba preguntando cuando ella volvió en sí, mirándolos a Sano y a ella de forma alternada.

"Ano, Himura-sama," comenzó Kaoru, pero fue interrumpida con un, "Kenshin, por favor." Ella suspiró. "Kenshin," comenzó de nuevo, un poco más suave esta vez. "Sano casi aplastó los vegetales y sólo lo estaba regañando."

"Aa," asintió él.

"Entonces, Kenshin-sama," comenzó también Sano, sonriendo, cuando la persona a la que se dirigía le lanzó una mirada de incredulidad. "¿Qué le parece nuestra pequeña aldea?" Claramente, ya estaba muy cómodo con el bajo pero poderoso hombre con el que departía. Ni siquiera esperó por una respuesta, ya que el hombre más alto comenzó a juntar la cosecha de Kaoru en una gran canasta.

"Es pacífica y tranquila," respondió mientras los observaba trabajar.

Otra pregunta, otra respuesta, y pronto, los tres estaban hablando de manera más distendida. Aunque Kaoru todavía se contenía de decir lo que pensaba, fue el comienzo de una amistad inusual.

Sin embargo, siguieron guardando las apariencias. Kenshin rara vez les hablaba por más de cinco minutos estando otros aldeanos presentes o cuando sus subordinados o superiores andaban por ahí. Pero antes de terminar con su trabajo, Kenshin pasaba un tiempo razonable con Kaoru y Sano, y luego todos cenaban en la casa de la joven.

La primera vez que probó la comida de Kaoru, miró fijamente el arroz ennegrecido, se llevó un poco a la boca con cuidado, lo masticó un poco, volvió a mirar el arroz, y luego levantó la vista hacia Sano. A lo cual, el hombre más alto dijo riendo, "Te acostumbrarás. ¡Yo lo hice!"

"¡Oi, Cabeza de gallo!" Gruñó Kaoru mientras le dirigía una mirada venenosa. "Ne, Kenshin. Gomen. Realmente lo intento, pero siempre termina así," le explicó impotente mientras señalaba la comida quemada sobre la mesa.

"¿Por qué no cocinas tú?" se volvió hacia Sano de nuevo y escuchó a Kaoru resoplar.

Sano sonrió. "La comida de ella es realmente comestible. En cuanto a la mía…" No continuó y volvió a sonreír mientras Kenshin sonreía entendiendo todo.

"Entonces, cocinaré yo," les dijo a los dos.

"No, Kenshin. Mejoraré," protestó Kaoru.

"Sí, Kenshin. Tendrá que aprender tarde o temprano," agregó Sano.

Él sólo negó con la cabeza. "Insisto."


Glosario:

Gomen nasai: perdón, disculpe.

Anou: eh..., este...

Danna-sama: Señor.

Desu: ser o estar.

Dozo: Por favor.

Hajimemashite: Mucho gusto.

Dozo yoroshiku: Encantado de conocerle.