–Lo estas arruinando.

– ¡Callate! ¡Esta quedando genial, dattebayo!

Sonreí con diversión, Naruto y Kiba siempre peleaban por lo mas mínimo, y ahora lo hacían por el cartel de bienvenida.

Gaara salía hoy de rehabilitación y los chicos estaban preparando una pequeña fiesta en el apartamento de su tío para recibirlo. Sentía un poco de envidia, cuando salí del hospital mi padre no permitió que Ino y los demás fueran a recibirme, cuando llegué a casa solo estaba mi tío Hizashi. Mi padre estaba de viaje nuevamente y mi hermana en el colegio, Hanabi se habia disculpado anteriormente por no estar ahí.

– ¿Que te parece? —exclamó Naruto apuntando al cártel.

Levanté el pulgar en aprobación, continue acariciando al pequeño gato rayado de Gaara sobre mi regazo, empujaba su cabeza contra mi mano cada vez que me detenía.

–Ayúdame a colgarlo —dijo golpeando a Kiba en la espalda.

Me acerqué a Temari, estaba adornando con cuidado el pastel que habíamos preparado.

–Creí que vivían con Yashamaru —comenté.

–Naruto y Gaara sí, nosotros volvimos a la casa, ya ves lo que pasó la última vez —respondió apuntando con la cabeza a Rasa, que estaba pasando la borrachera dormido en el sofá.

– ¿Cuando fue la última vez que estuvo sobrio?

–No hace mucho, pero solo dura unos días y hace todo lo posible para restregar en tu cara que lo está.

Sacudió las manos en su delantal y me miro.

–Ya está.

– ¡Ahi vienen, ahí vienen, maldición!

–Justo a tiempo —llevamos el pastel a la mesa y nos juntamos.

La puerta se abrió, primero entró Yashamaru con una sonrisa y detrás de el entró Gaara con el bolso colgando de su hombro.

– ¡Sorpresa! —gritaron todos.

Gaara sonrio de lado y soltó el bolso sobre la cabeza de Rasa, que logró despertarlo agitado y miraba a todos con confusión.

Temari se acercó y lo abrazó con fuerza, Kankuro revolvió su cabello, chocó puños con los chicos y yo me quedé junto a la mesa,esperándole con una sonrisa.

Baje al pequeño felino, este empujaba su cuerpo contra la pierna de Gaara y no paraba de maullar.

– ¿Cuando creció tanto? —preguntó cogiéndole con una mano.

Me lancé a abrazarlo, rodeó mi cintura con fuerza.

–Hey —dijo, alejándose un poco para acariciar mi mejilla—yo también te extrañe.

Sonreí limpiando cualquier rastro de lágrimas de mis ojos. Luego de unos segundos noté algo extraño bajo la capucha de su sudadera,algo estaba diferente. Entorne la mirada.

– ¿Que pasa? —preguntó nervioso.

Llevé mi mano a la capucha y la bajé dejando su cabello al descubierto, lo llevaba corto dejando a la vista las perforaciones en sus orejas.

–Mírate —exclamó Temari tocando el cabello de su hermano—no lo tenías asi de corto desde que eras un niño.

–Un corte de cabello le hará bien —dijo Yashamaru.

–Te ves bien —le animé al ver su expresión de fastidio.

Nos sentamos a comer, mientras todos charlaban no podía quitarle la vista de encima. Su piel que antes era pálida, casi enfermiza, ahora había recuperado su color, sus ojeras habían disminuido y había recuperado peso. Seguía siendo delgado, pero podías notar la diferencia.

Bajé la mirada avergonzada, estaba mas guapo que antes y yo me pondría cada vez mas gorda, me sentí culpable cuando terminé la tercera porción de pastel.

– ¿Quieres el mío? —preguntó Naruto con el plato en su mano.

–Si.

Mientras todos charlaban, junto a Gaara nos escabullimos a su habitación y nos acostamos mirando al techo.

– ¿Vas a volver a vivir con tus hermanos?

–Eso quiero, pero tienen miedo de que vuelva a consumir. No es la gran diferencia, estoy solo hasta qhe Yashamaru llega tarde del trabajo.

–Puedo visitarte de vez en cuando —pasé mi brazo sobre su estómago y me apegue a el.

– ¿Hiashi no estará pendiente de ti?

–Si, pero cuando Ino le llama y le dice que estoy en su casa el siempre lo cree.

Bufó con una sonrisa.

–Estás jugando con fuego.

–Vale la pena —di unas palmadas en su estómago y no pude evitar fruncir el ceño al notarlo mas abultado— ¿estuviste haciendo ejercicio? — levanté su camisa y pude ver su abdomen sutilmente marcado.

–Era una buena manera de aprovechar el tiempo —dijo, dejando su camiseta en su lugar— además, creo que quiero unirme al equipo debaseball.

–Entonces estarás muy ocupado mañana, ponerme al día con los trabajos y exámenes fue horrible, prefiero morir antes que repetirlo.

–Tu me ayudaras a hacerlo —ordenó.

Entreabri los labios esperando que fuera una broma, lo golpee en el brazo cuando sonrió burlesco.

–No eres divertido.

Me abrazó con mas fuerza, cerró sus ojos y suspiró profundamente.

-En serio te extrañé —dije, sonrió suavemente y sin aviso las lágrimas comenzaron a caer por mi rostro.

–Oye —habló alertandose— no tienes por que llorar, todo está bien ahora —besó mi cabeza y acarició mi espalda para confortarme.

–Lo siento, estoy muy sensible últimamente.

Con rapidez y maullando fuerte para llamar la atención, el pequeño gato del pelirrojo saltó a la cama y se interpuso entreambos.

–Hola, hermoso —dije acariciando su lomo.

– ¿Por que a mi nunca me dices hermoso?

–Gaara —lo regañé.

Empujó al gato a los pies de la cama y acarició mi cintura bajando lentamente a mis piernas.

–Sé lo que haces —dije, golpeando su mano.

–Pero ha pasado mucho...

–Está toda tu familia justo al lado —exclamé angustiada.

–Entonces no hagamos ruido.

– ¡Gaara!

–Rayos, lo siento —dijo con arrepentimiento.

–Si, yo también —contesté malhumorada.

Parpadeo sorprendido y caímos en un incómodo silencio. Jugué con mis dedos mirándole de reojo, tenía que contarle para poder tomar una decisión importante como esa, tener al bebé o abortar. Pero tenía miedo de ambas. No podía seguir con el secreto, tenia que decirle antes de que no haya vuelta atrás.

–Tengo un... Dilema —dije en voz baja, continué cuando tenia su total atención— y quiero que tu... Me ayudes a decidir... Sobre el dilema —no lograba ser directa, mis manos estaban sudando.

Se veía confundido.

–Sobre este dilema —relami mis labios, intentando encontrar las palabras correctas— lo supe hace un tiempo y–

– ¡Aqui estaban! —exclamó Naruto corriendo a la cama— no interrumpo nada, ¿cierto? —dijo cuando ya se habia acomodado en el medio.

–No —solté entre dientes, supongo que será en otro momento.

– ¡Ya está todo listo para que mañana entres al equipo!—gritó mas emocionado, zarandeado a Gaara de su camisa— claro que primero tienes que hacer el circuito que el entrenador preparó para ti, ¡pero será pan comido! ¿Viste sus abdominales? Duro como una roca —alzó su puño con orgullo— Entrenamos todos los dias, lo estruje como una pasa, ya verás que mañana lo hará genial y el entrenador no dudará en–

El pelirrojo puso su mano sobre la boca de Naruto con fuerza, el rubio emitio un gemido de dolor y sorpresa.

–Calmate —le ordenó, Naruto asintió con fuerza.

–Solo tenias que decirlo —dijo en cuanto quitó la mano, masajeando sus mejillas que ya estaban rojas.

–No es cierto, nunca te callas hasta que alguien te golpea —le regañó.

Negué con la cabeza, no importaba que no tuvieran la misma sangre, seguían peleando y queriendose como si fueran hermanos. Ambos se calmaron cuando Naruto tomó su telefono, suspiró molesto luego de teclear unos segundos y me miró.

–Es Ino, tu papa pasará por ti cuando salga del trabajo.

–Eso es en media hora —sin animos salí de la cama, seguida por Gaara.

–Te llevo.

– ¿Ya te vas? Es temprano —Temari se acercó con algo de tristeza.

–Lo siento mucho, es por mi padre —anuncié con timidez—pero gracias por invitarme, fue muy agradable.

–No tienes por que ser tan formal, ya casi eres de la familia—exclamó Kankuro, Temari lo golpeó en la nuca con su abanico.

–Es educada, no como tú —dijo con enojo— las llaves del auto están junto a la puerta, no tardes ¿entendido? Cuidate, Hinata —se despidio con una sonrisa amable. Gaara en ese momento estuvo siendo abrazado con fuerza por Rasa, le decía que estaba orgulloso de el y que era buen chico, el resto no logre entenderlo ya no que lograba modular correctamente.

Apenas subimos al auto prendió la calefaccion, deseé haber llevado una porcion de tarta para el camino.

– ¿Que era lo que querias decirme? Sobre un dilema o algo.

Mi corazón palpitó con fuerza y mi estómago se revolvió, sentía que habia perdido las palabras y la valentia.

–Lo olvidé —dije, el tambien lo olvidó al estar concentrado en el camino.

Charlamos sobre el tiempo que estuvimos separados. El quiso que fuera así, que ambos nos dedicaramos a mejorar, así que todo ese tiempo que estuvo en rehabilitación me dediqué a estudiar para subir mis calificaciones y volver al primer lugar, algo que a Sakura no le agradó.

– ¿Estás emocionado por entrar al equipo?

–No lo sé, no he jugado baseball desde que era un niño.

–Naruto dice que eres muy bueno, yo también lo creo —puse mi mano sobre la suya y la acaricie queriendo transmitirle mi apoyo.

–Gracias. Por todo.

El silencio había dejado de ser incómodo, fijé mi vista en los colores de las nubes, el atardecer les daba un tono suave y casi parecía que estuvieran pintadas al óleo. Al pasar por el parque no pude evitar ver a los niños pequeños jugar y me imaginé a mi en ese lugar, empujando el columpio del pequeño que crecía en mi vientre, o consolandole cuando se lastimara las rodillas.

–Creo que tu padre salió temprano del trabajo.

– ¿Por que lo dices?

–Está justo en frente.

Alarmada miré hacia la casa de Ino, el auto de mi padre estaba estacionado afuera y en cuanto Gaara detuvo el auto a unos metros de distancia, la puerta de su auto se abrió y solo pensé en que no queria seguir peleando. Respiré hondo.

–Nos vemos mañana en el instituto –dije saliendo del auto de Gaara, el solo asintió, sin dejar de mirar a mi padre.

Caminaba hacia mi con enfado, su mandíbula estaba tensa, cuandome alcanzó tomó de mi brazo con fuerza y me llevó hasta su auto con paso apresurado, apenas podía seguirle. En cuánto entré cerró la puerta con fuerza y miró a Gaara con rabia, creí que iría hasta allá y tendrían una discusión, pero rodeó el auto para subir y nos alejamos.

– ¿Alguna vez me escucharás? Cuando te digo que no te acerquesa ese... vago.

Frunci los labios, no le respondería. No quería mas discusiones.

– ¿Ahora no dirás nada? Ya me pondrás atención cuando te envíe a un internado en Europa.

Lo miré alarmada, sonrió irónico cuando notó que habia conseguido mi atención.

–Yo sé lo que es bueno para ti, eres una niña todavía, algún día lograras entenderlo.

–No sabes lo que es bueno para mi, soy una persona, no una máquina a la que le das órdenes.

Tensó las manos alrededor del volante y la discusión terminó ahí, ninguno quería seguirla.

Me apresure en entrar a la casa en cuanto llegamos, podía sentir sus pasos tras de mí, cerré la puerta de mi habitación y puse el cerrojo, unos segundos después golpeó con fuerza.

–Abre, ahora —dijo demandante.

Prendí el pequeño parlante en la mesita de noche y subí el volumen al máximo, siguió golpeando por unos segundos y no entendía lo que gritaba hasta que se rindió y los golpes cesaron. Apagué el parlante y me lancé en la cama, abracé mi almohada con ganas de llorar.

Respiré hondo y busqué entre mis cosas los libros para terminar el trabajo de historia que tenía que entregar en una semana. Estaba tan concentrada que no noté el pasar del tiempo y al notarlo ya eran pasadas las doce de la noche, no había terminado el trabajo pero solo me faltaban unas hojas, podía terminarlo facilmente mañana.

–Hinata —mi padre había vuelto, no me moví del asiento—abre, solo quiero conversar.

Giré hacia la puerta, tampoco queria que las cosas quedaran así. Quité el cerrojo y volví a sentarme.

Entró con desconfianza, se sentó en la cama y me miró a los ojos, sus hombros se habian relajado de repente. Fruncí el ceño expectante.

–No me mires así. No me hagas ver como el malo, solo estoy tratando de proteger a mi hija.

–No necesitas protegerme de Gaara, el no me ha hecho nada malo.

–Por su culpa–

–Ya te he dicho que no tuvo la culpa, yo lo decidí, el no estaba ahí.

Se cruzó de brazos, meditando.

–Dale una oportunidad.

Luego de los segundos mas largos de mi vida, se puso de pie y llevó sus manos a su espalda.

–Está bien, pero si veo un solo indicio de que tú o el han vuelto a consumir, créeme que no seré tan compasivo.

–Claro —murmuré.

Caminó hacia la puerta, pero se detuvo y volvió a cruzar los brazos.

–De hecho, quiero que el venga y me lo prometa, de hombre a hombre.

– ¿Cómo?

–Lo que escuchaste, lo quiero aquí. Mañana, antes de la cena.

Abrí la boca para decirle que no podría mañana por el entrenamiento de baseball, pero tal vez no volvería a invitarle, era una gran oportunidad para que Gaara tuviera su aprobación.

–No hay problema.

Asintió y se largó finalmente.

–Mi teléfono —dije corriendo al pasillo— ¿puedo tener mi teléfono de vuelta?

–Mañana lo decidiré —respondió sin voltear, suspiré derrotada.

Apagué la lampara del escritorio y me metí a la cama. En cuanto mi cabeza tocó la almohada me entraron unos antojos de yakisoba, pero cuando mi mente recordó el olor de la comida, las náuseas me hicieron correr al baño.

.

.

.

.

Empujé el bolso dentro del casillero y seguí con Naruto al salón, faltaban quince minutos para que sonara la campana y no habia señales de Hinata.

Gai, el entrenador, nos vio y nos hizo unas señas con una gran sonrisa, se acercó corriendo y me dio ánimos de una manera muy efusiva, diciendo que le gustaría tener a un integrante mas en el equipo, porque la llama de la juventud alcanzaba para todos, o algo así.

–El salón es por allá —comenté, Naruto moduló cosas inentendibles, sin dejar de caminar.

–Aún tenemos tiempo, vamos a acostarnos bajo ese árbol.

–Está helado, mejor vamos al salón.

Seguí por el pasillo y Naruto refunfuño reclamando que nunca hacíamos lo que el quería, iba detras mio con la espalda encorvada y arrastrando los pies.

–No entiendo por que quieres ir al patio, el césped debe estar congelado a esta hora.

–Lo siento por molestarte con mi amistad.

Hice una mueca y abrí la puerta corrediza, había llamado la atención de todos en el salón, especialmente la de cierto moreno.

–Bienvenido, Gaara —habló Sakura, miró a Sasuke con una sonrisa.

– ¿Como estuvo rehabilitación? —exclamó con las manos entrelazadas en su regazo, los murmullos no tardaron en aparecer.

–Refrescante —pasé por su lado sin mirarle, pero podía sentir su estúpida mirada, expectante para soltar otro comentario.

–Ahora es el doble de idiota —murmuró Naruto— no lo escuches, se la pasa provocando.

–Sabes que no tengo paciencia —respondí mirando directamente al moreno, tuvimos un contacto visual y volvió a sonreír— no creas que no responderé.

–Intenta hacerlo luego del entrenamiento, ¿quieres?

Kakashi entró al salón y todos volvieron a sus puestos para comenzar a escribir lo que el sensei ya estaba marcando en el pizarrón. Mis hombros cayeron por la decepción, no pude ver a Hinata.

Cuando la clase terminó, Kakashi me llamó a su escritorio para entregarme una lista de los trabajos que tenia que entregar en dos semanas.

–Buena suerte —dijo tomando su maletín y largandose.

Un pequeño empujón en mi espalda y unos brazos rodearon mi pecho con fuerza.

–Te encontré.

Volteé para besarla cuando unas carcajadas llamaron la atención de Hinata, pude ver que se sentía incómoda. Tomó mi mano y caminamos a la puerta.

–No se vayan, lo siento —exclamó Sasuke mirando al grupo de chicos que lo rodeaba— sólo me preguntaba cuánto pasará hasta que vuelvas a rehabilitación.

–Vámonos —murmuró Hinata apretando mi mano.

– ¿Saben? Es demasiada coincidencia que Hinata también se ausentara.

No pude seguir escuchándolo por que Hinata me arrastró fuera del salón, estaba disgustada y no dejó de caminar hasta que llegamos alfinal del pasillo.

–No lo escuches —dijo.

–Un idiota no me arruinará el día —respondí, levanté la hoja con los trabajos que tenia que realizar— esto, tal vez si.

–Yo diría que toda la semana —revisó la lista con una sonrisa de burla— de hecho, deberías estar comenzando ahora.

– ¿Que? —tomé la hoja para volver a leerla.

–Vamos a la biblioteca, sera mejor que empieces con los dehistoria.

La seguí mientras recorría los estantes examinando los libros con rapidez, yo aun miraba la lista tratando de deducir cuánto tiempo podría tardar cada trabajo y si los terminaría a tiempo, no esperaba que volver a clases fuera tan molesto.

–Te ves tenso —dijo, entregandome un unos libros— estos te servirán.

Los guardé en mi casillero y apoyé la frente en la puerta,suspirando con fastidio.

–Tranquilo, los terminaras a tiempo.

–Todo eso para dos semanas es un abuso.

–La exigencia es alta, por eso es una de los mejores de la ciudad. ¿Has pensado en que harás luego de graduarte?

–La verdad es que no creí que me graduaria.

Se adelantó dando pequeños saltos, en un principio pensé que estaba emocionada por algo, pero ahora creo que está ansiosa lo que explica su repentina inquietud.

– ¿Y has pensado en estudiar luego de graduarte?

– ¿Te refieres a ir a la universidad? Hinata, ya te lo dije...Para mi, la graduación era algo muy lejano, ni hablar de la universidad.

–Pero no es imposible.

Me detuve confundido en medio del pasillo.

– ¿Por que estámos hablando de esto ahora? Nunca lo habíamos hecho.

–S-Si lo habíamos hablado, solo que no lo recuerdas. Estas cosas hay que pensarlas con tiempo, Gaara, es nuestro futuro.

–Bueno, si... Pero ahora solo quiero terminar estos trabajos, luego pensaré en lo demas.

Ambos levantamos la mirada cuando la campana resonó por los pasillos, nos dirigimos unas palabras y besé su frente para volver al salón, saque el celular de mi bolsillo para simular que no notaba las miradas de los alumnos que pasaban junto a mi acompañados de murmuros, cuando estaba a un par de metros del salón noté que Sasuke y un par de chicos estaban bloqueando la entrada, había otro chico frente a ellos y parecían estar bromeando, pero cuando estaba mas cerca noté que no era una simple conversación, estaban molestando al chico no dejándole pasar, el chico era Kiba.

– ¡Ya te lo dije! Tienes que pagar la cuota —dijo, los chicos junto a el rieron.

–Hombre... Solo quiero entrar a clases.

–Solo admite que no tienes dinero.

Guardé mi celular y me detuve junto a Kiba con la frente en alto, la sonrisa arrogante de Sasuke se hizo menos visible. Miró a sus amigos y chasqueo la lengua.

–Estoy seguro de que ya tienes suficiente dinero, hazte a un lado —dije.

–Esta bien, esta bien —levanto las manos, despejando la entrada— solo por que sé que ninguno tiene dinero.

Di un paso y Sasuke volvió a bloquear la entrada, pasé una mano por mi rostro y exhale con fuerza, queria mantener la compostura para no meterme en problemas, a Sasuke parecía divertirle ver mi frustración.

–Creo que olvidaste tus modales, tenías que decir por favor.

La ira hizo que todo mi cuerpo se tensara, le cogí de la camisa para golpearle en el rostro hasta que mis nudillos me ardieran, en ese momento Naruto tomó mi brazo para que soltara al pelinegro y Ino empujo a Sasuke que parecia estar dispuesto a protagonizar una pelea con una sonrisa en la cara. La profesora llegó a tiempo para ver todo, obligó a los demás a ir a sus asientos y dijo que le advertirá a los demás profesores para que nos enviaran a dirección si volviamos a intentarlo.

–¿Que te dijo? —murmuró el rubio.

–Solo fue una advertencia.

–Vi que estabas con Hinata.

–Si, me ayudó en la biblioteca para hacer los estupidos trabajos.

– ¿Y charlaron sobre algo... que definirá drásticamente tu futuro?

– ¿Tu también? No lo sé, a veces prefiero irme de aquí antes de entrar en esa mierda.

– ¿De que hablas? Tienen que lidiar juntos con esto, no puedes simplemente dejarla sola. No creí que serías un verdadero idiota.

– ¿De que estás hablando? —miré de reojo a la profesora, nuestra conversación estaba llamando la atención, le hice una seña a Naruto para que fuera mas discreto.

– ¿Tu de que estás hablando? —preguntó nervioso.

–La universidad.

–Oh, bueno, falta mucho para eso, olvida lo que te dije —abrió su cuaderno y se encogió en el asiento.

Lo miré con extrañeza, este día todos estaban siendo extraños. Almorcé junto a Hinata y la acompañé a esperar a su chófer luego de que las clases terminaran.

– ¿Tienes algo que hacer luego del entrenamiento?

–Creo que no.

– ¿Y te gustaría hacer algo?

–Estás muy extraña, ¿sabes? Ahora que lo recuerdo, ayer ibas a decirme algo pero Naruto te interrumpió.

–E-Eso no es importante ahora, l-luego te... Mi papá quiere que vayas a cenar —dijo moviendo las manos efusivamente. Tomé su mano para detenerla, me miró y sonrió nerviosa.

– ¿Eso es lo que te tiene preocupada? Iré.

–A las ocho.

–Ahi estaré.

Volví a entrar en cuánto el auto se fue, Naruto estaba esperándome para guiarme un poco sobre lo que tendría que hacer.

–Por fin, estoy tan emocionado —exclamó Naruto saltando, tomé el bolso de mi casillero y nos fuimos directo a los vestidores.

Ahí estaban de nuevo esos chicos rodeando al pelinegro, ya tenian su uniforme para gimnasia y en cuanto notaron que yo también estaría ahí, empujó a cualquiera que estuviera en su camino y fue directo a la oficina del entrenador.

– ¡No necesito mas jugadores! No conoce nuestras jugadas y–

– ¡El trabajo en equipo es lo esencial, Sasuke! Tu como capitán deberías saberlo, y tambien deberías saber que nos hace falta un buen bateador.

–El equipo no está de acuerdo.

–Aún no hay nada decidido, no entiendo cual es el problema. El chico va a hacer la prueba, luego se decidirá. Y eres al único que veo quejándose.

–Pero...

– ¡No mas parloteo!

Todos pudimos escuchar la discusión, o mas bien, el berrinche de Sasuke. Gai-sensei nos hizo trotar detras de el hasta llegar al campo, le dio instrucciones al equipo de hacer el entrenamiento habitual y a Sasuke de supervisarlos. Naruto levantó ambos dedos pulgares para animarme antes de correr junto a los demas.

Las dos horas que tomó completar el circuito fueron la peor tortura en mi vida. Comenzo con un trote de media hora y doscientos abdominales, sprints largos y cortos, correr lo mas rapido que pudiera durante dos minutos y repeticiones, mas abdominales, correr en zig zag, dominadas. Sin contar las veces que Gai-sensei queria probar mi resistencia pidiendome que hiciera dominadas con una mano o abdominales colgado de cabeza. Una pesadilla. Para finalizar, tuve que batear unas cuantas veces y hacer unos lanzamientos.

La camiseta que traia, ahora era un trapo sucio y mojado en sudor. Todo el equipo estaba reunido, Sasuke en medio con los brazos cruzados y una expresion de enojo, pero expectante al igual que los demas. Gai tarareaba escribiendo en su tabla de apuntes mientras yo intentaba recuperar el aliento, tenia el torso desnudo y corria una brisa fresca, ya habia anochecido por lo tanto las luces del campo llevaban bastante tiempo encendidas.

Golpeteo unas cuantas veces la tabla con su lápiz antes de dejarla bajo su brazo.

–Eres un gran corredor, Gaara, enserio que eres rapido, y muy agil tambien —dijo con aprobación— o eres naturalmente hábil o tuviste un muy buen entrenamiento.

–Huir de la policia es un buen entrenamiento —dijo Sasuke para sus amigos, el entrenador no pudo escucharlo.

–Pero...

–No necesitamos mas jugadores —finalizó el moreno, Naruto me miro con lastima.

–PERO —exclamó regañandole con la mirada— además de un gran corredor eres un excelente bateador ¡bienvenido al equipo! Un buen jugador será muy bueno ahora que faltan unos meses para que termine la temporada... Y debo decirlo, Sasuke, este año tienes competencia.

Su expresión de ira se hizo mas notoria y dio media vuelta a los vestidores, fruncí el ceño levemente al creer que su reacción estaba siendo un poco exagerada. Tomé mi camiseta del suelo antes de que Naruto me golpeara en la espalda de la emoción. Fuimos directo a las duchas.

– ¿Es así todo el tiempo? —pregunté.

–Ino dice que está así por todo el asunto de Obito —susurró, saliendo de la ducha— un golpe fuerte para su familia, se desquita con los demas.

– ¿Con todos?

–Si, trata de no ponerle atención.

– ¿Con Hinata?

–Si, siempre esta diciendole que —dejó de hablar y de secarse el cabello por unos segundos.

– ¿Tengo que preocuparme?

–No, no.

– ¿Entonces que fue eso?

-Solo no le pongas atencion, no puedes pelear luego de ausentarte por semanas.

Asentí, aún interesado en los detalles de Sasuke siendo un gran idiota, específicamente siendo un idiota con Hinata.

– ¿Donde esta tu chaqueta?

–No me gusta, solo traje la sudadera.

– ¿Bromeas? Es primera vez que vas a casa de Hinata porque su padre lo permite, ¿y llevas una sudadera? El quiere ver a un chico decente no al que se salta el reglamento del instituto. Llevate la mía.

Mientras todos iban directo al estacionamiento para volver a casa en su auto, nosotros nos dirigíamos a la estación.

–Ojalá tuvieramos un auto.

–Prefieren no dejarme usarlo desde que encontraron el auto de Yashamaru repleto de orificios de balas.

– ¿Como rayos nos libramos de eso?

–No denunciaron la desaparición para no meterme en problemas. Hablando de eso, Yashamaru conoce a un idiota de investigacion, no es el encargado del caso de Obito pero sabe algunas cosas y le dijo que la única razon por la que no nos han buscado es por que siguen creyendo que no teníamos contacto con el desde que nos largamos de Suna.

–Eso es bueno —dijo emocionado— los unicos que sabían que Obito nos buscó, huyeron.

–Y espero que lo sigan estando hasta que decidan cerrar el caso, si no encuentran pistas no les quedará de otra, dirán que fue una pelea entre bandos y eso fue todo.

Me despedí diciendole que nos veriamos mas tarde en casa y bajé del vagón, ahora solo tenia que esperar el autobús y caminar hasta su casa. Odiaba que el transporte público no llegara a esa zona, aunque tuviera sentido que no lo hiciera. Miré mi celular, había llegado temprano, bien.

Toqué el timbre y una mujer habló por el citofono, le dije mi nombre y a los segundos la reja se abrió, no habia estado nervioso en todo el camino hasta ahora. La misma mujer que me contestó en el porton ahora estaba esperando en la puerta de la casa, lo noté por su voz cuando pidió mi bolso antes de irse. La casa estaba igual que antes, pero algo se sentía diferente.

–Llegaste temprano.

Llevaba un vestido floreado, azul marino. Habia estado esperando en la sala y se veia tan nerviosa como yo, intente sonreir. La mujer de antes volvio para decirle a Hinata que Hiashi se habia atrasado, ambos suspiramos aliviados cuando desaparecio.

– ¡Cierto! —se exalto acercandose— ¿cómo estuvo el entrenamiento?

—Si, sobre eso...—fingi estar decaído, Hinata solto un pequeño y triste "oh"— entré al equipo.

Volvió a exaltarse y me abrazó dando pequeños saltos de emoción.

–Sabia que lo lograrías.

Fuimos al jardín mientras esperabamos y charlamos por alrededor de media hora, nos columpiabamos en la banca que estaba junto a la piscina cuando vimos a Hiashi en la puerta corrediza que daba al jardín, nos miró fijamente, se arregló la chaqueta y entró a la casa.

–Vamos, serviran la cena.

Suspiré nervioso, Hinata acarició mi mano antes de levantarnos para caminar al comedor.

–No te dejes que te intimide —susurró antes de tomar asiento.

Habían dos sirvientas dejando los platillos sobre la mesa, con Hiashi a la cabeza. Hinata se sentó al otro extremo y yo elegí el lugar frente a ella.

– ¡Gaara! —exclamó Hanabi mirando a su padre y luego a mi— que sorpresa.

– ¿Que hace el aquí? —detrás de ella venía Neji, con su típica expresión de disgusto cuando cruzamos miradas.

–Es mi invitado, espero que lo traten como tal y no den una mala impresión.

Nunca lo hacían. Aún me pregunto, ¿por qué es tan importante el apellido para esta gente? Es solo eso, algo que heredas, lo quieras o no, no significa nada.

– ¿Quien es nuestro joven invitado?

Ahora si que estaba sorprendido. El hombre que acababa de sentarse frente a Hiashi era... exactamente identico.

–El es Gaara, tio.

–Oh, vaya. Por fin te conozco —dijo, estrechando su mano— Hizashi, soy el padre de Neji.

Identicos físicamente, pero sus personalidades, totalmente diferentes.

El ambiente no era del todo incómodo, pero si se sentia extraño, como esas sirvientas que estuvieron todo el tiempo de pie en una esquina. Recuerdo cuando solo eramos Hinata, Hanabi y yo cenando en la sala de estar mientras veíamos una película.

–Y dime, Gaara —y la interrogación comenzaba— ¿hace cuánto que ingresaste al instituto?

–Unos meses.

–Hay algo que no logro entender... un chico que vive en esa zona, ¿por que querría estudiar al otro lado de la ciudad? No son exactamente el mismo tipo de gente.

–Papá —le regañó Hinata, sus mejillas habian enrojecido.

–No pasa nada —dije, queriendo quitarle importancia— me ofrecieron una oportunidad y la aproveché.

– ¿Por que no en una pública? o tal vez... no te querían ahí.

Frunci los labios, sabia que la situacion seria incomoda pero no tan... invasiva.

–Veo que sabe mucho de mi.

–Debes estar bromeando... ¿Investigaste a Gaara? —Hinata empuñó sus manos sobre la mesa.

–Hinata, está bien —volví a insistir.

–Debo admitir que eso fue innecesario, hermano —comentó Hizashi, negando con la cabeza— no puedes entromertete así en la vida privada de alguien.

–Solo soy un padre preocupado, sobre todo cuando su hija se relaciona con alguien que luego de ser expulsado de cada instituto de su ciudad, termina en un reformatorio. Por eso tuviste que irte, ¿cierto?

Carraspee mas tenso que nunca.

–Si.

– ¿Que hay de tus padres?

–Solo uno, mi madre murió hace mucho tiempo.

–Supongo que el ayuda para pagar el instituto.

–Soy becado pero no, el no ayuda. Ahora vivo en la ciudad con mi tio.

– ¿Por que?

–Mis hermanos decidieron que... ya no era bueno para mi tenerlo cerca. Es un adicto, pero supongo que ya sabía eso.

Asintió con calma, sin expresión. Levantó la mano haciendo una seña a la mesa y las sirvientas salieron de su rincón para llevarse los platos vacíos. Hinata sonrió suavemente, incómoda y muy avergonzada. Al parecer el interrogatorio había terminado, las sirvientas volvieron con el postre, Hanabi comento su dia en el colegio y en clases de artes marciales, al igual que Neji.

–Gaara entro en el equipo de baseball —comentó Hinata con emoción.

–Felicitaciones —Hizashi me dió unas palmadas en la espalda mientras las sirvientas volvían con el postre— los deportes te enseñan responsabilidad y mantienes tu mente enfocada, los Hyuga tenemos una tradición...

–Artes marciales —le interrumpió Hanabi— todos los Hyuga comienzan su entrenamiento apenas comienzan a caminar, así que podemos patearle el trasero a quien queramos. Neji no es necesario que presumas sobre todos tus trofeos, no queremos aburrir a Gaara.

–Es mas una tradicion de disciplina y autodefensa, por cierto es muy grosero interrumpir a alguien —le corrigio con amabilidad, Hanabi sonrió traviesa y se centró en su postre— ¿te gusta mucho el baseball?

–Jugué en primaria y decidí retomarlo para mantener mi beca.

– ¿Sasuke no está en el equipo de baseball? –hablo Hiashi, Hinata hizo una mueca de disgusto.

–Si, es el capitán —respondí.

–Es un buen chico, muy decente, ¿cuánto tiempo estuvieron juntos, Hinata?

–Wow —exclamó la castaña, dejando de lado su postre— acabo de recordar que tengo muchos pero montones de deberes así que...

Se alejó corriendo del lugar, deseé hacer lo mismo.

–No fue muy decente de su parte acostarse con la mejor amiga de Hinata, por meses.

Hiashi carraspeo incomodo, Hinata sonrió divertida y no pude evitar pensar en que habia ganado esta vez y sentirme orgulloso de ello. La cena había terminado, Neji se fue a su habitación y los hermanos habían ido a la oficina de Hiashi para charlar sobre asuntos de trabajo, nosotros solo nos quedamos en la sala de estar.

–No estuvo tan mal —dije.

– ¿Bromeas? Fue la peor cena en toda mi vida.

Ambos reimos, si, había sido un desastre. Apoyé mi cabeza en el sofá y ella acarició mi cabello, con esa mirada brillante, si tenia que soportar cenas desastrosas y padres que te odian solo para admirarla cada dia... lo haría hasta que podamos irnos lo mas lejos posible y tener cenas desastrosas y padres que te odian solo unas cuantas veces en el año.

– ¿Por que me miras asi?

–Tu me estas mirando. Además estaba pensando en que podríamos irnos a vivir muy lejos algún dia.

– ¿Lejos de mi padre? Acepto.

Nos besamos. Mi mano fue a su muslo y con sus manos en mi cuello nos recostamos en el sofá, mi mano ya estaba en su trasero cuando sentimos ruido en la cocina, Hinata me empujó lo suficiente para volver a sentarnos y se fijó en que no hubiera nadie.

–Casi me da un infarto. Olvidé que ya no estamos solos.

–Si, fue extraño cuando llegué.

Sonrió mordiendo su labio.

–Tengo una idea.

Me tomó de la mano y corrimos al segundo piso, me hizo una seña para que guardara silencio y nos apoyamos junto a una puerta.

–Creo que deberiamos confiar en el.

– ¿El nuevo socio? Si, tiene muy buenas recomendaciones.

–No, me refiero al chico, Gaara.

–No quiero que mi hija se relacione con un chico como el.

– ¿Entonces solo lo invitaste para eso, para reafirmar tu rechazo? Hinata está recuperada y el también. No sé que pienses pero todo lo que vi fue a un chico queriendo mejorar.

–Eres muy compasivo, hermano.

–Porque son niños, los niños se equivocan, cometen errores, se rebelan. ¿No recuerdas lo furioso que se puso padre cuando le pediste matrimonio a la madre de tus hijas sin su permiso?

Ambos rieron con nostalgia.

–Es un buen chico, no eligió tener ese tipo de vida.

–Si, si eligió hacer esas cosas.

–Hiashi, por favor. Su madre murió de sobredosis y su padre... bueno, no parece tener una buena relacion con el. Con un padre drogadicto y negligente, creciendo en Suna... no me extraña.

Fruncí el ceño, cuando alguien mas lo decía mi vida parecia lamentable.

– ¿Tu madre murió de sobredosis? ¿Por que no me lo dijiste? —susurró enojada.

–Creí que te habia dicho —levanté los hombros.

Escuchamos pasos y corrimos a su habitación intentando no hacer ruido.

–No cierres la puerta —dijo cuando vio que intentaba cerrarla en silencio, solté el picaporte y me senté junto a ella en la cama. Luego de unos segundos Hiashi entró y se sentó en la silla del escritorio.

–Los estaré vigilando, a ambos. Si me entero que tu o mi hija han vuelto a consumir–

–No serás tan compasivo —terminó de decir la pelinegra.

–Y subiras tus calificaciones, antes de que tu llegaras mi hija era la mejor de su clase —dijo amenazante.

–Estoy en eso.

Me miró con seriedad y estrechó su mano.

– ¿No volveras a poner en peligro a mi hija?

–No volvere a ponerla en peligro, se lo prometo —apretó mi mano con fuerza y me observó por unos segundos, analizandome. Sacó de su bolsillo un celular y se lo entregó a Hinata, lo recibió emocionada.

–Esta bien, te daré una oportunidad. Ahora vete a casa, mañana hay clases.

Se fue de la habitacion y Hinata se dejócaer en la cama, suspire aliviado acariciando su mano. Llamé a Yashamaru para que viniera por mi y salimos de casa para esperar.

–No puedo creer que todo saliera bien, estoy emocionada —puso su celular en alto y el sonido de la cámara me hizo reaccionar, intenté mirar a otro lado para evitar el repentino acoso. Odiaba las fotos.

–Estuvo bien.

Tecleo con rapidez, con una sonrisa en la cara, se acerco para mostrarme la foto de mi que acababa de subir a instagram. Naruto respondio de inmediato.

- ¿Que quiere decir con "tienes que decirle"? —pregunté, la pelinegra se alejó unos pasos, sus ojos y nariz habían enrojecido, siempre lo hacían cuando tenía ganas de llorar— ¿tan malo es lo que no me has dicho?

–No lo sé —rompió en llanto, me acerqué con el corazón latiendo con fuerza.

– ¿Hinata?

–N-No podia decirtelo, no queria... todo nos estaba saliendo bien y no quería arruinarlo y... tenía miedo.

– ¿Arruinarlo? No entiendo que...

– ¿Recuerdas cuando ibas a visitarme? —se limpió las lágrimas, con la cabeza gacha— cuando comenzó mi tratamiento no iban incluidos los controles de natalidad y...

Aspire hondo y pase una mano por mi cabello, comenzaba a comprender el por que de su miedo.

–Estas embarazada.

Volvió a explotar en llanto, la abracé con fuerza y ella se refugió en mi hombro. Si, oficialmente fue la peor cena.