LOS NO NACIDOS

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.

Esta historia participa en el topic ¡Duelos entre Potterhead! del foro "Hogwarts a través de los años"

Nochedeinvierno13-Friki me ha retado a escribir algo inspirado en la palabra inefable, de cualquier personaje y época. ¡Allá voy!


Al otro lado del velo existe un lugar muy especial donde tan solo pasan la eternidad personas que fueron y, al mismo tiempo, nunca fueron. Entre los vivos se les conoce como no nacidos.

Cuando Eloise Mintumble fallece y pasa al otro lado, es recibida por un nutrido grupo de no nacidos. Todos tienen los brazos cruzados y pinta de estar muy cabreados.

—¡Vaya, vaya! Aquí está la inefable Mintumble.

La primera en hablar es una mujer joven que sostiene un bebé recién nacido entre sus brazos.

—La que se creía más lista que nadie y pasó cinco días en el pasado.

Ahora es el turno de un hombre enorme y muy barbudo. A Eloise le intimida y retrocede un paso.

—Nos mataste a todos.

La que le acusa es una anciana de piel morena y pelo rizado.

—Técnicamente no nos mató —aclara un tipo repeinado y con una barba bien cuidada—. Nos hizo desaparecer.

—Es lo mismo.

—No puedes matar a alguien que nunca ha existido.

—¡Por Merlín, Bernard! ¡Cállate!

—Pero…

—¡Cállate!

A Eloise le agrada que los rencores vayan dirigidos a ese hombre repelente. No está segura de que puedan matarla una vez muerta, pero es bastante obvio que todos los presentes desean acabar con ella. Eloise se plantea la posibilidad de hacerse la tonta y fingirse inocente, pero sabe que no colará. Así pues, alza las manos e intenta calmar a todo el mundo.

—Lamento lo que os pasó. Yo no pretendía causar daño alguno.

—Sabías que jugar con el tiempo es peligroso —el hombre enorme la hace retroceder otra vez.

—Sabías que no era conveniente permanecer en el pasado más de unas pocas horas.

—Sabías que relacionarte con los nativos podía ser catastrófico.

—Y lo hiciste de todas formas.

Eloise se siente acorralada. Echa un vistazo a su alrededor e intenta localizar a alguien dispuesto a echarle un cable. Fracasa. Todos la culpan a ella y la odian. Se sorprende cuando escucha una voz alegre y ve a un individuo abriéndose paso entre los no nacidos.

—No seáis melodramáticos, mis buenos amigos.

—¡Oh, no! Rastrick.

La queja es general. La presencia de ese individuo es tan desagradables, que muchos de los presentes deciden largarse sólo para no tener que soportarlo. Eloise se fija en el recién llegado y ve aun hombrecillo delgado y pálido, de cabello azul y mirada malévola. Viste un traje color morado con ribetes amarillos y un pañuelo del mismo color que el pelo. A Eloise le genera una sensación de desagrado que no puede explicar.

—Deja que me presente, querida. Soy Xavier Rastrick.

Le tiende una mano que Eloise se ve obligada a estrechar.

—Eloise Mintumble.

—¡Claro que eres tú! Eres muy famosa por estos lares.

—¿Lo soy?

—La inefable que rompió el tiempo.

El hombrecillo la observa con una sonrisa siniestra en la cara. Eloise traga saliva y se da cuenta de que ya no queda nadie cerca. Echa de menos a la marabunta rabiosa.

—No fue mi intención.

—Nunca nadie tiene intención de hacer nada.

Rastrick le guiña un ojo y continua observándola. Eloise no sabe qué decir. Piensa en los días anteriores a su propia muerte, cuando sus compañeros del Departamento de Misterios le recordaron que debía ser prudente al viajar en el tiempo. Recuerda lo emocionada que estuvo a llegar al año 1402 y lo estúpida que fue al permanecer allí cinco días. Se había relacionado con mucha gente, había intervenido catastróficamente en el pasado y, al volver a casa, envejeció cinco siglos de una vez. Al morir, Eloise pensó que desperdició su vida. Ahora, tiene la certeza de haberlo hecho.

—¿Y bien? —Rastrick alza las cejas y le guiña el ojo otra vez—. ¿No vas a preguntarme quién soy?

Eloise no dice nada. No siente demasiado interés.

—Yo solía bailar claqué. No había nadie en el mundo mejor que yo. Hechizaba a las damas con mis pies.

—¿Literalmente?

—¿Cómo dices?

Eloise no se atreve a repetir la pregunta porque la cara de hombrecillo se está deformando grotescamente.

—¿Tan bien bailabas?

Aunque el hombre sonríe, le sigue produciendo una gran desazón.

—Fui el mejor. Era tan bueno que todos los hombres del mundo me envidiaban. Incluso los inefables.

—¡No me lo puedo creer!

—Es cierto —Rastrick se acerca a ella, mostrando todos los dientes y con las cejas formando una uve invertida perfecta—. Uno de ellos decidió viajar al pasado e impidió que mi madre quedara embarazada de mí. Me convertí en un no nacido y, desde entonces, detesto a los inefables.

Eloise da un peso atrás y casi puede oler el odio de ese hombre. No es ni remotamente parecido al de su comité de su bienvenida. Es un odio que pone los pelos de punta. Rastrick se acerca a ella y su sonrisa ya es irreal.

—Voy a hacer que tu eternidad sea muy desagradable. Queda prometido.

Xavier Rastrick se aleja y Eloise se queda inmóvil. No entiende por qué está en ese lugar preciso del otro lado del velo. No sabe quién es el hombrecillo demoníaco ni recuerda los nombres de las personas a las que ha condenado a no ser. Lo que sí sabe es que tiene todo el tiempo del mundo para averiguarlo.


La historia de Eloise es real. Me apetecía escribir algo breve y "misterioso".

Besetes y hasta la próxima.