La Gran Muralla de JK Rowling bloquea que el dinero llegue a los autores de fanfic, pero la creatividad de White Squirrel no tiene límites.
Shangri-La, Región Autónoma Uigur de Sinkiang, China
14 de agosto de 1995
Una bruja anciana en túnica tradicional china, de ricos colores y estampados con hilo dorado, estaba sentada descansando en un sillón mirando al valle de Shangri-La. Se había jubilado ahí hace años para una vida más tranquila, pero no era el caso. Los problemas en el mundo la habían seguido ahí. Había pasado muchos de sus días adormilada de ese modo, ya fuera día o noche, pero ya nunca dormía bien.
Fan Tong, la última Gran Sacerdotisa de Qing, respiraba con un sonido rasposo mientras dormía, la boca abierta… la única indicación externa de que seguía con vida. Su cabello era largo, pero muy delgado. Su piel parecía cuero. Era difícil creer que alguna vez hubiera hecho correr a los magos japoneses huyendo aterrorizados de ella. De hecho, a su edad, era difícil de creer que aún pudiera realizar magia.
Pero Fan Tong no era extraña al toque de la magia, incluso ahora. Incluso mientras dormía, las corrientes del tiempo se arremolinaban a su alrededor, y cuando se reunieron, ella se despertó de golpe, y con voz rasposa, declaró–, ¡Los tigres se reúnen en la colmena!
Un joven preocupado se apresuró a su lado mientras ella salía de su trance, y ella se estiró hacia él con manos temblorosas buscando apoyo. Un collar con una gran joya que usaba todo el tiempo habló en voz clara–, Los tigres se reúnen en la colmena. –Ninguna verdadera vidente podía recordar sus profecías, pero había maneras de solucionarlo, y la mujer que alguna vez había sido la vidente más celebrada en todo Asia lo había aprendido hace mucho tiempo.
Una canción atravesó el aire, desgarradoramente hermosa e infinitamente calmante, cantada por un fénix dorado, el cual estrechó sus alas sobre la mujer anciana. Mientras el fénix cantaba, se relajó, sus manos se calmaron, y su respiración se desaceleró. Se recargó de nuevo en su sillón, aunque ahora estaba completamente despierta.
–¿Está bien, abuela? –dijo el joven… no su nieto, pero su tataranieto… más de un siglo menor que ella y ya un joven fuerte. Uno o más de los descendientes de Fan Tong siempre estaba cerca para cuidarla, y Chang Jie estaba ahí con frecuencia últimamente.
–¿Eres tú, Jie Jie? –dijo Fan Tong con voz tambaleante.
–Sí, abuela –dijo Chang Jie–. Esa sonó como una visión difícil. "Los tigres se reúnen en la colmena". ¿Qué quiere decir?
–Los tigres se reúnen en la colmena… –Repitió sin prestar atención y tuvo una expresión vacante en su rostro. Jie pensó que quizás había olvidado de lo que estaban hablando, pero habló de nuevo–: Sólo puedo pensar en un lugar que pueda ser llamado "colmena": El país de Dumbledore.
–Dumbledore. Gran Bretaña –susurró Jie–. Mi prima, Cho, en Gran Bretaña me habló sobre el regreso de Lord Voldemort en sus cartas. ¿Lo recuerda, abuela?
–¿Lord Voldemort? –su mirada se volvió aguda de nuevo–. Sí, la serpiente viciosa de ocho cabezas que desafía al Velo de las Sombras… –Se detuvo de golpe y se estremeció. No era fuera de lo normal que comenzara a hablar con lenguaje profético en su habla normal. Pero ayudaría si sus profecías fueran más útiles.
–Debe ser el país de Dumbledore –razonó Jie–. Es lo que hace a la profecía tan trascendental. Es muy lejana. ¿Pero quiénes son los tigres?
–¿Los tigres?
–Dijo que los tigres se reunían. ¿Quiénes son?
–Tigres… Es extraño. No lo comprendo.
Jie se arrodilló a su lado y tomó su mano–. ¿Puede ver algo, abuela?
–Quizás… –Fan Tong cerró sus ojos y se concentró. Una vidente no podía controlar sus verdaderas profecías, pero alguien con habilidad para la adivinación podía sumergirse en la magia y extraer información sobre ellas… en teoría, por lo menos. La edad había cansado su don, y las profecías y predicciones se habían vuelto más veniales y más ofuscadas con el paso de los años, incluso cuando irónicamente se incrementaban en frecuencia. Las profecías normalmente eran vagas, pero la mayoría no dependían de simbolismo directo, lo cual hacía la interpretación mucho más difícil. Sus visiones iban y venían en imágenes rápidas y vagas, pero juntó sus poderes mentales menguantes e intentó interpretarlas lo mejor que pudo–. Veo… –dijo, y se estremeció por la visión–. Tigres.. –No podía ver a los animales con claridad… sólo pelaje y garras–. Una manada de tigres.
–Los tigres no cazan en manada –dijo Jie.
–Antinatural… congregados... –dijo ella, aún concentrándose–. ¡No, no son tigres! No son tigres...
–¿Leones, quizás?
–No. No son leones… Jaguar… Tigre… Guepardo… Lince. –Soltó un grito ahogado y abrió los ojos, saliendo de golpe de su visión.
–Jaguar, tigre, guepardo, lince –repitió él–. ¿Un jaguar y un guepardo? ¿Está segura?
–Sí, pude ver la diferencia.
–Así que en lugar de tigres, cuatro gatos diferentes de partes diferentes del mundo, juntos. ¿Por qué?
–No lo sé. Es misterioso.
–Mmm, típicamente, animales simbolizan personas… o a veces lugares. Los cuatro gatos simbolizan lugares diferentes. El jaguar, ese es de América; el tigre, Asia; el guepardo, África; y el lince, Europa. Todas especies solitarias también, y todas congregándose en Gran Bretaña...
–Ten cuidado, Jie Jie –le recordó la mujer mayor–. Debes tener cuidado del peligro de interpretar de más. –El mayor peligro de una vidente o practicante de adivinación, incluso más que ignorar una profecía, era leer demasiado en una.
–Me disculpo, abuela –dijo él–. Pero parece sugerir que grandes poderes se están congregando en Gran Bretaña… y no buenos.
El fénix dorado trinó una nota de preocupación, preocupación por las palabras que escuchaba.
–Calma, Xihe –dijo Tong–. Sí, siento que hay un gran mal moviéndose en el mundo. Quizás técnicas más fuertes… ¡Los monjes disfrutarán del fruto del árbol de kiwi!
–Los monjes disfrutarán del fruto del árbol de kiwi –repitió su collar. Se detuvo y tomó un gran respiro. Esa, como la mayoría de sus profecías, no estresó su cuerpo, al no ser lo suficiente importante o trascendental, pero aún se puso tiesa, y afectó su voz. Esto pasaba prácticamente todos los días, ahora… profetizando lo que iban a cenar y así. Volvía locos a la Agencia China de Profecías. Fan Tong producía más profecías que todos los videntes en China juntos, y la mayoría eran completamente inútiles.
–Oh, me estoy volviendo muy vieja para esto, Jie Jie –dijo–. Ni siquiera puedo recordar cuantas guerras he luchado.
–Abuela, no quise decir… Nadie le está pidiendo que luche –dijo Jie alarmado.
–No, no tiene sentido negarlo. Mis sueños me han perturbado últimamente.
–¿Sus… sus sueños? No ha dicho nada sobre sueños.
–No quería preocuparte, pero veo que no puedo ignorarlos. Veo grandes problemas avecinarse sobre el mundo… gran peligro. Veo muerte y destrucción a una escala que no ha sido vista desde la guerra de Grindelwald, y Gran Bretaña está en el centro.
Chang Jie soltó un grito ahogado, sabiendo lo grave que era que su ancestra dijera eso. Fan Tong ya era mayor cuando la guerra de Grindelwald comenzó, pero aún lucho como cualquier patriota chino, y fue entonces, al final de la guerra, que logró la mayor victoria de su vida: su quinto y final duelo contra el gran mago japonés, Abe no Yorimitsu. Pero el matar finalmente al hombre que la había derrotado cuatro veces casi había acabado con su vida, y fue solo con ayuda de Xihe que logró escapar y sobrevivir. No estaba en forma para luchar de nuevo.
–¿Cree… cree que esta profecía es sobre una guerra que se avecina? –susurró él.
–Una guerra se acerca, muchacho. Eso lo sé. Está ahí para todos lo que prestan atención. Las hojas de té lo dicen. Las estrellas lo dicen. Los huesos lo dicen. Pero yo sólo puedo escuchar. No sé que tan lejos se disperse, pero se acerca… Aún así, no comprendo esta visión. La conexión de los gatos es turbia.
–Pero el involucrarse en esto… –dijo Jie, sin escuchar realmente.
–Las visiones han llegado a mi. Ya estoy involucrada –interrumpió ella.
–Eso no significa que debe actuar, abuela. Quizás no hay ayuda que pueda dar.
–Las visiones no vendrían a mi y los míos si no pudiera hacer algo sobre ellas. Lo sabes, Chang Jie. Es una de las grandes leyes de las profecías.
–Me disculpo, abuela. –Fue una sugerencia tonta, se dio cuenta. Las profecías solo eran útiles si llegaban a aquellos con poder para influenciarlas. Cualquier vidente que diera descripciones coloridas de tierras lejanas o del futuro distante era un charlatán declarado. Fan lucía como si su mente estuviera resuelta, así que él regresó a razonar las cosas–. Parecería entonces –dijo lentamente–, que esta profecía debería estar conectada a esta guerra que ha previsto, si confiamos en las reglas normales de las profecías.
–Y aún así, desafortunadamente, no puedo confiar ya en las reglas normales –dijo Fan Tong–. Mis poderes ya no son tan grandes como una vez lo fueron. No, no puedo interpretarlo. No con certeza. Quizás Lo-Tsen podrá ayudarnos.
Lo-Tsen no era una mujer joven, pero ochenta y cinco apenas era una edad para jubilarse para las brujas, y ella era una jovencita en comparación con Fan Tong. Había sido la líder en práctica de Shangri-La por muchos años, ya que el Gran Lama de la comunidad mágica budista no ejercía verdadero poder temporal. Había sido una mujer muy hermosa en su juventud y aún lucía muy bien, incluso bajo estándares mágicos, pero tenía un aura de poder ahora que no había tenido de joven, y estaba muy involucrada con el bienestar de Fan Tong, la residente más famosa del valle.
–¿Una profecía? –preguntó–. Y dijo, ¿"Los tigres se reúnen en la colmena"?
–Sí, Lo-Tsen –le dijo Fan Tong–. Guardé la grabación.
–¿E intentó visualizar su significado?
–Lo hice. Vi a cuatro gatos, pero sólo uno era un tigre. Los otros eran...
–Un jaguar, un guepardo, y un lince –le recordó Chang Jie.
–Sí, eso fue. No confío en mi para interpretar la profecía, pero creo que tiene que ver con el mago oscuro en Gran Bretaña. Quizás tú sabes más sobre la situación...
Lo-Tsen asintió–: Creo poder ayudar. Sé un poco sobre el conflicto en Gran Bretaña. Lord Voldemort no es el único mago oscuro que ha sido visto ahí. Hay otra, conocida como la Señora Oscura de Veracruz. Una mexicana. Y su nombre elegido es la Sacerdotisa Pantera… Jaguar.
–El Jaguar –exclamó Jie en voz baja–. Si todos los gatos representan magos oscuros...
–El lince es encontrado en Europa –razonó Fan Tong–. Podría referirse a Voldemort.
–Y sería razonable pensar que los otros dos son magos africanos y asiáticos de poder comparable –terminó Lo-Tsen–. Por Xu Fu, ¿cuatro magos oscuros de tal calibre en el mismo lugar? Tiene razón; podría llevar a una guerra mundial.
–Veo oscuridad en mis sueños, Lo-Tsen –dijo la bruja anciana–. Veo horrores que nunca había visto… las bestias salvajes y el ojo penetrante y la tormenta… tormenta… tormenta… ¡los vientos helados yacen al atardecer de los santos!
–Los vientos helados yacen al atardecer de los santos –repitió el amuleto mientras Xihe canturreaba suavemente.
Los tres se miraron sorprendidos. No había dicho esa profecía en chino.
–Eso fue inglés –susurró Jie.
–Sí –dijo Fan Tong–. Debí verlo venir. Esa no fue la primera vez que ha pasado.
–¿No?
–No. Ves ahora porque debo ir. Gran Bretaña viena a mi. No me dejará en paz.
–Fan Tong, si las señales indican que debe ir a Gran Bretaña, le daremos toda la ayuda que podamos –dijo Lo-Tsen.
–Eres muy amable, Lo-Tsen. Me temo que la necesitaré.
–¿Pero qué significa la profecía? –dijo Jie–. ¿El atardecer de los santos? No comprendo. ¿Los santos en la tradición cristiana?
–Quizás. Déjenme pensar… –dijo Lo-Tsen. Era una de las mejores hablantes de inglés en el valle, pero aún le tomó unos minutos comprender el juego de palabras–. Víspera –concluyó–. El atardecer también es conocido como víspera… La víspera de todos los santos. Está prediciendo una tormenta helada en Halloween.
–Oh –dijo Jie, decepcionada–. ¿Pero qué hacemos sobre Gran Bretaña?
–Hay muy poco que podamos hacer sin saber más sobre lo que está pasando –dijo Lo-Tsen.
–Regresamos a la profecía, entonces –respondió Fan Tong–. Creo que acción es necesaria. Mis sueños me dicen que Gran Bretaña necesitará de nuestra ayuda.
Lo-Tsen frunció el ceño–. Temo lo que pasará si viaja de inmediato sin una imagen clara –dijo–. A menos que podamos obtener más información a través de canales oficiales, o si puede presagiar información más confiable...
–Quizás si se enfoca en el tigre –dijo Jie–. Si busca ver algo más cerca a casa, puede que sea más claro.
Lo-Tsen se iluminó–: Eso puede que funcione. Si el tigre tiene algo que ver con Asia, puede que sea más fácil.
–El tigre… –dijo Fan Tong. Ese era el primer animal en el que se había enfocado, pero ahora que tenía una mejor idea de lo que estaba buscando, tal vez podría ver más. Murmuró bajo su aliento e intentó enfocarse de nuevo–: El tigre… ¿dónde está el tigre...?
Ella vio imágenes inconexas una vez más… un paisaje verde y montañoso y aislado… castillos de piedra antiguos de los que solo podía adivinar el estilo… el tigre, acechando a su presa. Se dio la vuelta y la miró al ojo...
–¡AH! –Retrocedió con un fuerte grito y se congeló con su boca abierta. Por un momento, los otros temieron que su corazón se hubiera rendido, pero entonces, respiró profundamente y comenzó a balbucear incoherente.
–¿Qué es? ¿Qué pasó, abuela? –exclamó Jie con frenesí.
La bruja anciana continuó gritando. Incluso el canto de Xihe no pudo calmarla–. ¡On uvidel menya! ¡On uvidel menya!
–¿Qué está diciendo? ¿Qué lenguaje es ese?
Lo-Tsen palideció–. Es ruso –dijo–. Está diciendo… está diciendo, "¡Me vio!"
Chang Jie miró a las dos horrorizado. Nunca había escuchado de alguien que detectara un hechizo de adivinación, mucho menos ver a través de él–. ¡Abuela! ¿Puede escucharme? ¿Qué hacemos?
Lo-Tsen se recuperó y tomó un tono profesional de nuevo–. ¿Descubrió quién era usted? ¿Vio dónde estamos?
–No… no lo sé… –tartamudeó Fan Tong–. No… no hay razón para atacar el valle. La acción no está aquí.
–Espero que no, pero no podemos permitir una invasión, ¿vio quién era?
–¡Muy largo! ¡Muy largo! –gimoteó ella.
–No lo recuerda –dijo Jie–. ¿Sabe de algún mago poderoso en Asia, Lo-Tsen? ¿Quién podría ser?
–C...castillos –susurró Fan Tong.
–¿Abuela?
–Vi… castillos. Estilo occidental. Montañas… montañas verdes. El hombre era… blanco… occidental.
–Montañas verdes, castillos estilo occidental, ¿el hombre era occidental? –razonó Lo-Tsen–. Un ruso. Estaba hablando ruso. Y las montañas… tendría que ser el Cáucaso, ¿no? Entonces el hombre sería… oh, vaya.
–¿Qué? –dijo Jie.
–Konstantin Jugashvili. Debí saberlo. Es un experto en magia chamánica siberiana… debió haber visto un tigre siberiano. Puedo imaginarlo mirando de regreso en una visión.
–¿Qué tan malo es?
–No tan malo como podría serlo. Jugashvili ha enfocado la mayor parte de su esfuerzo en el Cáucaso. Ayudar a Voldemort sería una presión mayor a sus recursos. No intentará moverse ahí.
–Pero sabe que lo he descubierto –dijo Fan Tong–. Debo actuar rápido.
–¿Qué hará, abuela? –preguntó Jie preocupado.
–Iré a Gran Bretaña –dijo con firmeza.
–Jugashvili esperará eso –advirtió Lo-Tsen.
–Él debe saberlo.
–No puede luchar contra él.
–No puedo luchar contra él con fuerza. Pero si está ayudando a la oscuridad, la luz necesitará una vidente. No he escuchado de profecías trascendentales en Gran Bretaña desde la muerte de Cassandra Trelawney. Yo ayudaré.
Chang Jie se decidió–: Entonces iré con usted.
Fan Tong se giró a verla sorprendida–. ¿Lo harás, Jie Jie?
–Mi nombre es Chang Jie, abuela –dijo tan respetuoso como pudo–. Soy un hijo de la Casa de los Chang y nieto de la Casa de los Fan. No puedo permitir que mi honorable ancestra enfrente este mal sola. La ayudaré. Y contactaré a mis primos en Gran Bretaña. Estoy seguro de que ayudarán también.
–Un minuto –interrumpió Lo-Tsen–. No podemos lanzarnos en picada. Shangri-La no puede tener un conflicto militar y uno legal al mismo tiempo, especialmente si Jugashvili sabe sobre nosotros. Saben lo que la CIM hará con nosotros si intervenimos en un conflicto extranjero sin su aprobación.
Fan Tong se reclinó y cruzó sus dedos–. Tienes razón, Lo-Tsen –admitió–. No es como la última vez… Bien, solo hay una cosa que podemos hacer. ¿No dijiste que la CIM está enviando a alguien a Gran Bretaña?
–Sí, una misión policial para arrestar a la Sacerdotisa Jaguar. Un momento… –Abrió un cajón de su escritorio y buscó entre unos documentos–. Aquí está. –Les mostró el documento escrito en francés con la traducción en chino insertada entre líneas.
–Eso es. Debemos pedir a la CIM unirnos a su misión policial.
–¿Cree que acepten?
–Creo que lo harán. Mis visiones deberían ser suficientes para convencerlos.
–La apoyaré si es su intención, Madame Fan, pero es un mandato limitado. No van a involucrarse en un conflicto civil.
–Si mis visiones son correctas, no podrán evitarlo –respondió Fan Tong–. Por favor contacta a la CIM al instante.
–Como usted desee, madame.
Notas de la traductora: La versión original de la profecía sobre la tormenta que recibió Fan Tong utiliza el juego de palabras referente a All Hallow's Eve. Debido a que no quedaría bien en español, tuve que adaptar un poco tanto el diálogo como la misma profecía. Por si les es de interés, el juego de palabras original es el siguiente:
The winds of ice lie at the edge of the roof of the hallows! (Esp: Los vientos helados yacen al borde del techo de las reliquias.)
Edge of the roof = Eaves (Esp: aleros), el cual rima con Eve (Esp: víspera).
Además, el diálogo hace referencia también a los Deathly Hallows, nuestras favoritas "Reliquias de la Muerte".
