Capítulo 4: Feliz cumpleaños
Por fin era viernes, lo que significaba que esa tarde Santana iría a su casa a relajarse para cotillear sobre sus compañeros de clase. Kurt sabía que esa tarde solo hablarían de Rich. En la hora del almuerzo no había podido contarle mucho por la falta de tiempo. Kurt la esperaba apoyado en el capó de su precioso coche.
-¿Me dejas conducirlo? - preguntó Santana al llegar a su lado.
-Tu sueñas- le dijo Kurt poniéndose sus gafas de sol -Anda, sube.
Cuando llegaron a la habitación de Kurt, Santana se arrodilló para sacar una pequeña cajita de debajo de la cama, sacó una bolsita trasparente con un montón de hierba, cogió un papel y empezó a liarse un canuto.
-Abre la terraza, Kurt. No quieres que pase lo de la última vez.
Kurt le dio la razón y rápidamente abrió la puerta que daba una pequeña terraza en la que solamente había colocado una mesita con dos sillas. La última vez que fumaron se dejaron la puerta cerrada y el olor se fue por debajo de la puerta de su cuarto impregnando toda la casa. Tuvieron que abrir todas las ventanas al menos una hora para que su padre no sospechara nada.
-Vamos fuera si quieres- le ofreció Kurt -¿Qué quieres tomar?
-Champagne- dijo Santana acomodándose en una silla al aire libre.
-¿Champagne a las cinco y media de la tarde? - Su amiga estaba loca.
-¿Y por qué no? - Alzó los hombros -Ahora eres rico.
-No soy rico. Tengo un coche de rico- le aclaró. Los dos rieron con fuerza.
-Da igual ... ¡Champagne para todos! - gritó Santana hacia la ciudad.
Kurt fue a la cocina y sacó una botella de la nevera, siempre tuvieron un par por si surgía alguna celebración de improvisto. Cogió un par de copas y volvió a la terraza con su amiga. Le sirvió primero a ella y luego a él.
-Esto es vida- suspiró Kurt bebiendo de su copa -Champagne y marihuana ... -Kurt le quitó el canuto a su amiga y le dio una fuerte calada reteniendo el humo unos segundos -Tenemos que conseguir algo más fuerte, esta hierba es muy floja.
-La semana que viene probamos otra y listo- dijo Santana rellenando su copa -Kurt ... tengo que decirte algo.
-¿Qué? - Su amiga se había puesto seria y eso no era algo muy común.
-Sí que te juzgué- Kurt la miró con tristeza -Durante cinco minutos, pero te juzgué. Pensé en que tenías dieciséis años y que estabas pensando en acostarte con un hombre de treinta y ocho. Me preocupó que pudieras meterte en algún lío ... Tanto tú como yo sabíamos que era ilegal y no tuve el valor de persuadirte.
-No tenías por qué hacerlo. Por mucho que me hubieras dicho no te habría hecho caso- Kurt le sonrió para tranquilizarla.
-Lo sé pero ni lo intenté. Aunque como te he dicho, solo fueron cinco minutos, after me diste envidia- soltó una risita -Y por cierto, voy a cambiar de tema porqué esto es más importante. ¡Mañana es tu cumpleaños! - Santana aplaudió risueña -Casualmente cae en sábado lo que significa que iremos de fiesta para celebrar tus diecisiete.
-Lo había olvidado ...- susurró Kurt llevándose una mano a la frente -¿Cómo pude olvidar mi cumpleaños?
-Has estado ocupado en otras cosas, tranquilo, para eso estoy, yo no organizaré todo.
-Pero esta vez no quiero que vengan compañeros de clase ... Alguno quizás pero el año pasado fuimos todos y me sentí incómodo ... Todos no son amigos, simplemente conocidos. Prefiero estar solamente contigo y un par de personas más.
-Estoy de acuerdo, si tu ligas no quiero sentirme sola aunque sabes que a los que no invites les va a molestar ¿Quién quieres que venga? - Santana sacó su móvil para poder escribir el mensaje y poder compartirlo.
-No lo sé ... Avisa a Quinn, a Rachel ya Brittany, creo que suficientes.
-¿Ningún chico? Quinn se enfadará si no invitas a Sam- Santana frunció el ceño.
-Me da igual, prefiero teneros a vosotras, sois las más cercanas a mí, además, la última vez que salimos con los chicos a un club gay no se sintieron muy cómodos al ver cómo me magreaba con el sexo masculino -Santana se rió recordando la cara de Finn la última vez.
-Quizás tengas razón. Solo chicas y tú, me parece bien- seleccionó algunos nombres en su móvil y lo envió -Hecho. ¿A dónde vamos?
-Hace un par de meses escuché que he abierto un club gay en Staten Island, el Times le dio muy buena crítica. ¿Crees que les importará coger el Ferri?
-Para nada, ellas se apuntan a todo ... Y ahora que pienso, hace tiempo que no salimos juntos, desde que conociste a Rich exactamente.
-No tenía la necesidad ... Tengo que buscar mi acreditación falsa si queremos entrar. ¿Tú la tienes a mano?
-Siempre. Nosotras sí que hemos salido sin ti.
Cuándo Santana se fue Kurt roció un poco de perfume por su habitación por si acaso y buscó entre los cajones de su escritorio en busca de su carné falso en el que decía que tenía veintidos años. Aparentaba más de diecisiete así que daba el pego.
Echaba de menos las salidas con Santana. Desde que hizo el trato con Rich no sintió la necesidad de acostarse con otros hombres pero ahora que había terminado iría en busca de nuevas presas.
El sábado después de cenar las chicas lo recogieron en un taxi, sabía que beberían y no quería estrellar su nuevo coche. El taxi los dejó en el muelle para coger el Ferri que los llevaría a la pequeña isla. Allí cogieron otro taxi que los dejó en la puerta del club Wild Wilde. Había una cola muy larga pero que avanzaba bastante rápido.
El club era gigantesco. Tenía una barra larguísima al fondo en el que había seis o siete chicos sirviendo las bebidas. A los lados, sobre unas plataformas cilíndricas bailaban hombres con cuerpos perfectos y sudorosos que únicamente llevaban unos bóxers muy estrechos que no dejaban nada a la imaginación acompañados de algún complemento como unsd alas de ángel, antifaces o coronas. La música era taladrante y estaba a un volumen desproporcionado. Las luces estroboscópicas y los rayos de múltiples colores era la única fuente de luz que tenía el club.
-¡Necesitó una copa ahora mismo! - Gritó Quinn para hacerse escuchar -¡Yo invito a esta ronda, buscad sitio en aquellas mesas- apuntó hacia unos sofás de cuero blanco -¡Rachel! ¡Acompáñame y ayúdame a traer las bebidas!
En el momento en que las chicas se fueron Santana vio como un grupo se levantaba de una mesa para irse.
-¡Vamos antes de que se nos adelanten!
Se pusieron cómodos y esperaron a que Quinn y Rachel volvieran. Britt susurró algo en el oído de Santana y cuándo las otras chicas volvieron, se levantó en dirección al Dj y cinco minutos después volvía con una sonrisa.
-¡Ahora tenemos una petición especial! - El volumen de la música descendió para que la voz del Dj se escuchara claramente -¡Tengo entendido que entre nosotros hay un cumpleañero! ¡Me han dicho que es muy atractivo, le encanta bailar y además está soltero! ¡¿Algún chico se atreve a invitarlo a una copa?! - Un foco blanco apuntó Kurt dejándolo medio ciego -¡Feliz cumpleaños de parte de tus amigas! - Las notas de una canción que le gustaba a Kurt empezaron a sonar y el volumen ascendió de golpe. Kurt se había quedado sin hablar y miró a sus amigas.
-¿Estáis locas? ¡Ahora todo el mundo lo sabe! - les gritó molesto -Si nadie me invita habré hecho el ridículo, seré el hazmereír de esta noche ...
-No seas tonto- le dijo Rachel- Más de uno te ha repasado con la mirada.
-En unos minutos se pelearán para invitarte a bailar- añadió Santana.
Al terminar las copas fue Britt la que se levantó acompañada de Santana para pagar la siguiente ronda. El asiento de la izquierda de Kurt quedó libre y unos segundos después fue ocupado por un chico que lo miraba fijamente.
-¿Cómo es posible que una belleza como tú esté soltero? - le preguntó en el oído. A Kurt le dio un escalofrío al tenerlo tan cerca. El chico era muy guapo y tenía unos preciosos ojos verdes, o al menos de ese color parecían -Me suena tu cara ¿Nos conocemos?
-Creo que me acordaría si te conociera- le respondió coqueto.
-¿Quieres bailar? - le tendió su mano -Espero ser el primero que te lo ofrece.
-Sí y sí- bromeó Kurt levantándose.
En ese momento Britt y Santana llegaron con unos chupitos en sus manos. Kurt le quitó uno y se lo bebió de golpe, le guiñó un ojo a su mejor amiga y desapareció entre la multitud.
-¿Qué hace Kurt con Sebastian? - preguntó Santana.
-¿Lo conoces? - preguntaron todas a la vez.
-Claro- dijo como si fuera obvio -Es de último curso, está en el equipo del instituto, todo el mundo lo conoce. La pregunta es porqué vosotras no.
-Me sonaba su cara pero no lo había relacionado- dijo Britt.
-Lo que no sabía es que era gay y yo siempre lo sé todo- sentenció.
Santana al igual que Kurt era de penúltimo curso pero eso no impedía que fuera de las chicas más populares. Conocía personalmente a la mayoría del alumnado y todos los adoraban. Era amable o al menos eso fingía ser. Kurt también era popular pero no llegaba al extremo de Santana.
En el medio de la pista y bailando sensualmente se encuentran un sonriente Kurt.
-Estoy seguro de que te conozco- le dijo Sebastian en su oído.
-Tal vez folláramos- Kurt se acercó más a su cuerpo.
-Creo que te he visto en Prada.
-Tal vez folláramos en el probador- contestó Kurt acercando su boca al cuello de Sebastian.
-¿Tiene follado en Prada?
-Tal vez ... ¿Trabajas allí? - Sebastian lo separó un momento para mirarlo.
-No, no trabajo allí pero ahora sé que te has follado a alguien que sí lo hace- Kurt sonrió -Eres muy atrevido ¿no? - Entonces Sebastian lo miró más detenidamente -Ya sé de qué te conozco, vas al McKinley.
-¿Qué? - Kurt no esperaba encontrarse a nadie del instituto en Staten Island. Estaba pensando en volver a la mesa con sus amigas cuando Sebastian le habló.
-Feliz cumpleaños- le dijo sin más.
-Gracias- No sabía que más decir. Habían dejado de bailar, estaban uno frente al otro, uno más incómodo que el otro. Ahora una persona del instituto sabía que tenía sexo en lugares públicos, que vergüenza.
-Te invito a otra copa, sígueme- lo cogió de la mano y lo arrastró hasta la barra. Se sentaron en unos taburetes cuándo les sirvieron las bebidas -¿Estás en las Cheerios? Creo que de eso me suenas porque yo estoy en el equipo.
-¿De verdad? No suelo fijarme mucho en los entrenamientos, estoy más pendiente de no caerme que de los chicos guapos que corretean a mi alrededor- Kurt lo miró arriba a abajo con descaro -Aunque a partir de ahora quizás lo haga.
-No quiero ser el culpable si te rompes un brazo- Sebastian notó como lo miró.
-Me arriesgaré- Sebastian bajó de su taburete de un saltito y se metió entre las piernas de Kurt -Te has colocado en una postura es muy prometedora -le dijo rodeándolo con las piernas.
De pronto una mano se posó en el hombro de Sebastian y un chico le dijo algo en su oído.
-Tengo que irme ...- le dijo Sebastian apenado -Espero verte por el instituto ... tú ... ¿Cómo te llamas?
-Kurt, Kurt Hummel- Lo cogió de la camiseta y lo acercó para darle un beso debajo de la oreja -Búscame bajo las gradas después del entrenamiento- Se separó y se fue sin siquiera preguntar su nombre.
Cuando llegó a la mesa de sus amigas se dio cuenta de que faltaban dos. A Quinn la vio cerca de la entrada hablando por teléfono, supuso que era Sam ya Britt la divisó en la pista bailando con una morena y una pelirroja.
-Hola desaparecido- lo saludó Rachel. Kurt se sentó a su lado.
-Estaba con un chico muy mono pero hizo su tuvo que ir- Kurt un puchero.
-Lo sabemos, estabas con Sebastian- dijo Santana.
-¿Sebastian? - Kurt frunció el ceño y de golpe ese nombre le resultó familiar -¿Smythe? - Santana asintió -¿Ese era Sebastian Smythe?
-¿Yes, Why?
-Había escuchado hablar de él pero no le había puesto cara- Kurt sabía que era de los alumnos más adinerados del Mckinley aunque no era el más popular, por eso Kurt no lo reconoció al instante.
-Es guapo- dijo Rachel -Deberías hablar con él la próxima vez que lo veas- Kurt asintió e iba a contestar pero otro chico se acercó a él.
-Hola, lindura ¿Quieres bailar? - le dijo ofreciéndole la mano.
-Claro- Kurt se levantó mirando a sus amigas sorprendido, ellas le sonrieron y dijeron que fuera.
El chico no estaba nada mal. Era rubio con el pelo liso y una bonita sonrisa, le recordó un poco a Sam.
-¿Cómo te llamas? - le preguntó mientras lo cogía de la cintura
-Kurt ¿y tú?
-James- Kurt lo miró y sonrió.
-¿Quieres follar? - preguntó. Esta noche no perdería más el tiempo en conocer a un chico que no volvería a ver, ya se había hecho tarde y pronto cerrarían el local.
-Claro- contestó sin pensarlo dos veces.
Kurt se lo llevó al baño y se metieron en un cubículo. Se desabrocharon los cinturones y los botones del pantalón lo más rápido que pudieron. Kurt se puso cara a la pared y abrió un poco sus piernas, automáticamente James se agachó detrás de él y le metió la lengua lo más profundo que pudo. Kurt gemía contra las baldosas rojas, sintiendo la lengua de James lamiéndolo, notando como entraba y salía suavemente.
-Hoy es mi cumpleaños- dijo Kurt en un jadeo. Dejó de sentir a James y de reojo vio cómo se escupía en la mano, lubricaba su polla y la acercaba a su entrada.
-Feliz cumpleaños, lindura- James lo cogió por los hombros y se empujó para meterla de un solo golpe.
Deseo que esperarais el cuarto capítulo de esta morbosa historia.
Ya apareció Sebastian en escena. Todavía un poquito para que Blaine falta pero no os haré esperar mucho.
Espero que lo hayáis disfrutado.
XoXo Evita!
