El secretario


Género: Crackfic/ Romance/ Comedia

Pareja: Sesshōmaru y Rin

Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.


Capítulo II

Su jefa


Estaba sonrojado, por primera vez desde que tenía memoria. No es que jamás lo hubiera hecho, en su adolescenciafue un usual hábito hasta que inició su vida sexual, pero era humillante hacerlo posteriormente, sobretodo, porque podía tener a cualquier mujer para satisfacer su vanidad carnal.

Orgullo, maldito orgullo.

¿Qué tenía de malo darse placer? Nada en realidad, era normal. Aunque, el gusanillo del orgullo en él era del tamaño de una boa constrictor, mientras suspiraba, cerró los ojos para evitar darle mayor importancia a la protagonista de sus fantasías indecentes.

Su jefa.

Una joven y muy atractiva jefa, de cabello negro y ojos avellana.

Con buenas curvas, una sonrisa amable.

Y todo cliché de película romántica estadounidense.

Incluido novio a bordo.

Creo que hay que echar el cuento un par de meses atrás, mientras este chico termina sus asuntos personales. Ya saben, la privacidad, ante todo.


Cuando huyó del matrimonio con Kagura, edad aún sin determinar, no le vio más que obligarse a usar algunas ayudas, incluida la de su hermano mayor, después de todo por su culpa estaba en el predicamento. Inuyasha le permitió salir de la casa, lo redirigió con algunos de sus amigos y no le indicó mayor instrucción sobre como vivir en el mundo real. Terminó viviendo con los hermanos Bankotsu y Jakotsu, en un departamento modesto, cuyo molesto casero se llamaba Jaken.

La situación era bizarra. Inuyasha tenía una serie de amigos variopintos, solo conocía a Miroku y a Koga, quienes fueron sus roomies en la época de universidad, supo que no terminaría con ellos, puesto que dejaron sus parrandas para vivir con sus respectivas parejas. ¿Cuál era el plan b? Un chico prodigio bisexual y su hermano en el camino hacia la feminidad. No tenía nada en contra de la comunidad queer, solamente se sentía incómodo cuando Jakotsu le dirigía insinuaciones lujuriosas. No pasó una semana y ya había rentado otro lugar en el mismo edificio, tres pisos más abajo y con un montón de humedad.

No iba a permitir malos entendidos, ni a glorificar las burlas de su hermano Inuyasha.

Debido a la precariedad económica, aceptó el primer trabajo que le surgió. Taisho trabaja como secretario bilingüe en una multinacional, puesto obtenido con todo su esfuerzo y dignidad. Se trata de un trabajo de ocho horas al día, un salario decente, domingos libres y una jefa neurótica, unos cinco años mayor que él. ¿El panorama sigue nublado? ¡Claro que sí! Para empezar, el rey de los amargados trabaja en uno de los consorcios más grandes de juguetería en Asia. Su entrevista comenzó con: ¿Prefieres a Mario Bros o Sonic?

Por su puesto respondió: Bayonetta.

Su entrevistadora lo miró a los ojos, por primera vez interesada en él. Hayashi Rin quería conocer quién sería su mano derecha como la gerente del área de diseño e innovación. Cuando vio a Sesshomaru entrar, sencillamente pensó que se trataba de un niño bonito que regresaba después de un año sabático y buscaba algún trabajo que hacer, pero el hecho de responder algo que consideraba, sin tapujos con respecto a la carga sexual y de violencia gráfica, le agradó. Al menos era honesto.

Continuó la entrevista preguntando sobre estudios y familia, prefirió no revelar mucho sobre lo último. Era economista, recién graduado, pero sin experiencia.

¿Quería entrar a probar en una industria sólida? Sí

¿Tenía miedo al trabajo duro? No

¿Vida sentimental? Irrelevante

Hayashi se sintió a gusto con él, la miraba directamente a los ojos, respondía lo necesario, podía manejar cosas en un segundo idioma, quizás algo serio para una empresa de juguetes, pero algo de pies en la tierra podría serle útil. Sus últimas dos secretarias renunciaron por el estrés, así que quiso probar con alguien nuevo, sangre fresca que supiera cómo funcionaba el mundo actual. Rin no era fácil de llevar, si bien siempre era amable y educada, la cantidad de trabajo que llevaba no era sana, incluso podía ignorar por semanas a su pareja actual. ¿Quién tenía tiempo para un novio cuando intentaba construirse una carrera como jefe de departamento? Necesitaba a alguien con nervios de acero.

Taisho Sesshomaru fue una bendición. Puntual, inteligente, respetuoso, eficiente, llevaba su agenda con orden, sabía pedir su almuerzo con eficiencia. ¿Defectos? Era demasiado serio. Siempre iba callado, junto a ella, en el auto que la compañía dispuso para cuando debía moverse por la ciudad. Entonces, ella comenzó a contarle su vida:

Hayashi Rin.

Edad: 28 años.

Estado civil: En una relación.

Estudios: Diseño Industrial y un máster en medios interactivos.

¿Cómo llegó a ser jefa?: Con esfuerzo, trabajando desde el primer día y explotándose para demostrar su valía.

Sesshomaru solamente atendía a sus palabras, y algo dentro de él comenzó a reaccionar ante la alegría con la que su jefa le mostraba nuevos diseños, o lo invitaba por un café después de una jornada dura. Él era una roca, soportaba en silencio como ella soltaba sus discursos, sobre que era un joven demasiado serio y reservado.

¿Quién carajo podría hablar cuando esa cotorra no se callaba?

La balacera verbal lo mareaba, pero si no ponía toda su atención, podría perder detalles importantes sobre la criaturita que pedía la segunda taza de chocolate caliente. Siempre fue calculador y detallista, percibía cada pequeño punto y coma del discurso de su jefa, o como ella fruncía la graciosa nariz cuando algo le causaba gracia, o cómo saboreaba el chocolate. No siempre decía cosas inteligentes o profundas, pero le gustaba la charla incesante, era relajante escucharla hablar.

Así pasó un trimestre, incluso conoció a Kohaku, el novio de su jefa. Entonces, fue cuando un balde a agua fría le cayó por la espalda. Creyó que el novio no era real, con esa agenda, no habría relación que aguante. Pero allí estaba, aunque se trataban más como buenos amigos, sino fuera porque lo presentó como su pareja, diría que lo trataba como una mascota.

"Adiós Taisho-kun- su mano se balanceó con una casual despedida, mientras su novio le ayudaba a ponerse el abrigo- Feliz fin de semana"


Honestamente, no durmió. Pensó que se debía a la incomodidad de encontrarse a Jakotsu en el ascensor. Pero, en medio de sus sueños no aparecieron los ojos caídos y tatuados del amigo de su hermano, sino las curvas bien proporcionadas de su jefa. Su risa convertida en gemidos, sus ojos cerrados y muecas respondiendo ante unas caricias.

Entonces sucumbió ante la tentación. Se permitió fantasear con Rin, incluso liberar su frustración.

Además, manchó su único par de sábanas.


Palabras: 1089.

Nota de autora: Mil gracias por sus bonitas palabras, seguir mi historia y ponerla en sus favoritos. Realmente me gusta mucho que tenga esta acogida. Espero que disfrutaran este capítulo.

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