El primer beso

Rin estaba esperando al amo Sesshomaru y a Jaken en el lugar del bosque en que se veían desde hace casi 3 meses. Habían dejado de visitarla cuando ella cumplió 13 años y aunque en un principio los extrañó mucho y sufrió por ese abandono tan repentino, pronto se acostumbró a la vida sin ellos.

Por eso, cuando volvieron a verla dos años más tarde, fingió sentirse muy ofendida. En el fondo ella entendía que Sesshomaru tenía muchos asuntos de los que ocuparse, pero no recibir noticias suyas en tanto tiempo, no era algo que pudiese olvidar fácilmente.

-Amo bonito, ¿por qué Rin no está corriendo hacia nosotros como siempre?- preguntó en esa ocasión Jaken a su amo, observando fijamente a la joven.

-Está enojada.

-¡¿Enojada?! ¡¿Rin?!- Jaken abrió los ojos como platos sin creer que esas dos palabras juntas pudieran ser posible- ¡Eso es imposible, amo bonito! Ella no tiene ningún derecho a enojarse y menos con usted que hace todo de forma perfecta.

Sesshomaru no estaba tan seguro de eso, cuando tomó la difícil decisión de dejar de ver a Rin por un tiempo, fue porque pensó que si no intervenía demasiado en su vida, la chica se acostumbraría a una vida normal. Ya estaba muy habituada a la aldea y parecía bastante feliz cada vez que le contaba sus aventuras, por lo que optó por dejarla continuar con su vida sin más.

No obstante, comenzó a extrañarla y a pesar de que no estaba seguro de si aquello traería beneficios para ella, se dijo que verla de vez en cuando no podría causar ningún daño a nadie.

-¡Dos años!- exclamó Rin frunciendo el ceño- ¡Dos años y ni una sola carta! ¿Por qué se enfadaron conmigo de pronto?- la chica se había prometido a sí misma no llorar, pero ahí estaba conteniendo lágrimas en sus ojos- Amo Sesshomaru ¿Qué hice que estuvo tan mal para que dejaran de venir?

Sesshomaru parpadeó un par de veces. Nunca, en toda su existencia, nadie le había reprochado nada, por lo que no sabía muy bien qué responder ni cómo explicar su punto de vista, aunque por supuesto Jaken salió en su defensa de inmediato.

-¡¿Qué te están enseñando en esa aldea, niña?! ¡Atreverse a regañar al amo Sesshomaru!... ¡Amo bonito, hay que sacar a Rin de ese lugar inmediatamente! ¡¿Quién sabe el tipo de ideas retorcidas que metieron en su cabeza?!

-Lo siento, Rin- murmuró Sesshomaru mirando a la chica a los ojos-, tienes todo el derecho a estar enfadada... ¿Qué quieres para que pueda conseguir tu perdón?

Jaken miró a su amo y a Rin con la boca abierta: esa niña atrevida había conseguido que su amo se disculpara ¡Esto sin lugar a dudas no era un comportamiento normal!

-Como mínimo deben venir a verme una vez a la semana por un año- les miró de reojo antes de sonreír-...¡Tengo muchas cosas que contarles! ¡Los extrañé mucho! ¡Mínimo de aquí hasta la luna!

Rin se abalanzó para abrazar efusivamente el brazo de su amo y luego se agachó a la altura de Jaken para besar su cabeza. Fue entonces que Sesshomaru se dio cuenta de que ella era más alta que la última vez: había crecido mucho convirtiéndose en una bella joven, sin embargo, sus ojos seguían siendo igual de brillantes y su sonrisa era siempre luminosa.

Pronto, Sesshomaru se dio cuenta que Rin no solo había cambiado físicamente, sus aventuras también eran diferentes, ya que ahora no hablaba de sus amigas o de flores, mariposas y plantas medicinales. Ahora hablaba de muchachos que la invitaban a festivales o que pedían permiso a la anciana Kaede para visitarla. El demonio asentía sin ningún tipo de expresión en el rostro, consciente de que la joven sólo estaba viviendo con normalidad las diferentes etapas de su vida.

Habían pasado tres meses de aquel encuentro y, mientras Rin recordaba no pudo evitar sonreír, ya que aunque ella le había asegurado a Sesshomaru que no estaba enfadada, él seguía viniendo puntual una vez por semana para verla. Ella había comprendido el porqué de la repentina ausencia de sus antiguos compañeros de viaje y decidió que no guardaba rencores ni malos pensamientos hacia ellos.

Ahora esperaba a su amo con su kimono favorito, que tenía diferentes tonos de rosa. Siempre procuraba verse más bonita que de costumbre cuando se reunía con sus viejos amigos, ya que, de alguna forma inconsciente quería que supieran que ella era feliz y que se encontraba muy bien.

Cuando él llegó venía solo, cosa que a Rin le sorprendió, ya que aunque quería mucho a Jaken, el pequeño demonio verde no perdía oportunidad para regañarla incluso por situaciones pasadas en las que él no había estado presente. De todas formas se dijo que debía asegurarse: Jaken era pequeñito y desde dónde estaba perfectamente su amo podía taparlo con su altura.

-Envié a Jaken a buscar un encargo- explicó Sesshomaru al percatarse de que Rin buscaba por detrás de su espalda al verde demonio.

-Ya veo... ¡al menos hoy me he salvado de sus regaños! - murmuró la chica sonriendo.

-¿Quieres mucho a Jaken?

Rin pareció meditar un poco su pregunta antes de asentir con la cabeza ¡Por supuesto quería a Jaken! Los quería a los dos, aunque estaba segura que eran formas distintas de querer a alguien.

-Sí lo quiero- Rin miró con un deje de nostalgia a su amo-...¡Pero no de la misma forma en que lo quiero a usted!

-¿No nos quieres de la misma forma?- indagó el demonio de cabello plateado, intrigado por las confesiones de esa chica. No quería reconocerlo, pero si Rin decía que quería más a su sirviente que a él, no podría recomponer la herida causada a su orgullo.

-A veces suelo pensar en el señor Jaken como si fuera mi padre- respondió Rin de inmediato-... un pequeño, verde, gruñón y... peculiar padre.

Sesshomaru asintió. Por alguna razón le aliviaba mucho que Rin no lo considerase como un padre...pero entonces ¿Qué era él para esa chica? ¿Acaso ella lo veía como..."una madre"? No, precisamente la había dejado con la señora Kaede para que tuviera una figura femenina que la ayudara en todas las etapas de cambios que tenían las humanas... por cosas como esas no estaba muy seguro de si era correcto el haber vuelto a ver a la joven Rin.

-¿De qué forma piensas en mí?- preguntó Sesshomaru sin cambiar la expresión en su semblante, pero algo preocupado por la respuesta.

Rin no pudo evitar ruborizarse un poco a medida que pensaba en la respuesta más correcta a lo que sentía por el demonio.

-Usted es mi mejor amigo... somos amigos unidos por la confianza ¿recuerda?...

El demonio meditó en aquella respuesta y decidió que aunque había logrado ser el mejor amigo de la joven, eso no era suficiente. Rin tenía muchas personas a las que consideraba sus amigos y él era el mejor de todos ellos, mas no lograba sentirse satisfecho del todo con la respuesta: quería ser más que solo un amigo para Rin, pero no tenía mayores conocimientos de las categorías y relaciones humanas.

Pronto notó que las mejillas de la joven estaban más rojas que de costumbre y que ella parecía querer iniciar un nuevo tema de conversación.

-Amo Sesshomaru ¿puedo hacerle una pregunta?

-Ya lo estás haciendo...

Rin tomó esa respuesta como una afirmativa y luego de suspirar un segundo, se armó de valor para preguntar lo que quería saber.

-¿A usted yo le gusto, cierto amo?

El demonio no supo qué responder a esa pregunta. La chica le miraba expectante a cualquier respuesta verbal o no que pudiera proporcionar, mientras él intentaba ordenar las ideas en su cabeza.

¿Le gustaba Rin?

No había dudas de que la quería y que esa humana ocupaba un lugar muy importante en su vida. Era verdad que ahora solía pensar más en ella que antes y que disfrutaba enormemente las tardes que pasaban juntos, además Rin se había vuelto muy hermosa, preciosa a sus ojos, e incluso se sentía bien con solo mirarla... ¿Pero eso quería decir que Rin le gustaba?

-Tal vez usted no se ha dado cuenta- prosiguió la muchacha ante el silencio del demonio-, pero siempre está mirándome y he notado que sus pupilas me siguen a donde quiera que yo vaya. Además, usted se interesa por mí, me cuida siempre y si no me quisiera no haría ciertas cosas como venir a verme cada semana a pesar de que sabe que no estoyenojada... Así que creo que a usted yo sí le gusto.

Sesshomaru se quedó en silencio analizando la situación ¿Será así? Las emociones humanas sin lugar a dudas eran complejas y él sentía que quizás Rin podía tener algo de razón.

-¿No me va a decir nada?- insistió la chica mirándole a los ojos. Se sentía preocupada por no lograr deducir lo que pensaba su acompañante y está vez el tema de conversación para ella era muy serio.

-Lo siento... Yo no... yo no sé- confesó él con total honestidad. No quería mentir, por lo que optó por ser igual de sincero que esa chica.

-¡No se preocupe! - Rin se acercó a él para tomar su mano entre las suyas- ¡Usted también me gusta mucho! y yo... yo le prometo que seré buena con usted, voy a cuidarle y prometo que voy a ser paciente para enseñarle todas las cosas que usted no sepa.

Entonces y tomándolo por sorpresa, Rin se paró en la punta de sus pies y besó a Sesshomaru en los labios. El demonio permaneció con sus ojos muy abiertos. Jamás en toda su existencia había experimentado algo así y se sentía muy nervioso: hasta entonces no había pensado en Rin de esa manera, es verdad que desde que había vuelto a verla no lograba concentrarse demasiado sin pensar en la joven y que esperaba cada semana el día para visitarla. Se sentía confundido y feliz al mismo tiempo, pero aún no era capaz de descifrar bien sus emociones.

La chica se separó del demonio con una sonrisa en los labios. Rin estaba feliz, ya que aunque Sesshomaru permaneció con su rostro inexpresivo, no la apartó de un empujón y eso era mucho más de lo que ella esperaba.

-Debo volver pronto a la aldea- murmuró Rin aún algo ruborizada por la emoción del momento-... ya es algo tarde y la señora Kaede debe estar preocupada por mí...

Rin hizo ademán de irse, pero Sesshomaru se acercó a ella para sujetar su rostro entre sus manos y besarla, primero suavemente y luego dejándose llevar poco a poco por sus instintos. Ella le correspondió de inmediato sintiéndose dichosa de aquel breve instante en su vida, jamás imaginó que algo así pasaría y que él aceptaría tan fácilmente sus sentimientos.

Sesshomaru aún se sentía abrumado por lo que estaba ocurriendo. Besar a Rin le proporcionaba una sensación nueva y cálida a su vida, se sentía bien y disfrutaba enormemente el sabor de sus labios a tal punto que no le importaría pasar horas besando a aquella chica. Sin lugar a dudas, probar los suaves labios de Rin le hizo ver que quería aprender todas las cosas que ella quisiera enseñarle y supo que él solo quería hacer a Rin feliz.

El momento era perfecto hasta que sintió los pasos acelerados de alguien que se acercaba con decisión y, de pronto, el grito ahogado de Jaken que contemplaba la escena con los ojos muy abiertos.

-¡Rin!- ambos se separaron de inmediato al sentir la voz del pequeño demonio que no parecía entender nada de lo que estaba ocurriendo- ¡¿Por qué te estás comiendo al amo Sesshomaru?!¡¿Acaso estás poseída?!...¡Amo bonito, ¿Está usted bien?!

Jaken los miraba a ambos sin entender porque Rin estaba tan ruborizada y su respiración era tan agitada si no había estado corriendo; tampoco entendía porqué su amo le miraba como si quisiese matarlo en ese mismo momento ni qué era lo que estaban haciendo antes de que él llegara, pero de algo estaba seguro: ese no era para nada un comportamiento normal...


hola de nuevo!!!!

Hice esta historia pero creo que me tomé muchas licencias creativas y creo que para eso son los fic.

Igual quise hacer una historia en la que Rin tomara un poco más la iniciativa y no solo estuviera en un rol pasivo de esperar.

Creo que me gusta el resultado, pero lo más seguro es que termine editándola después, pero de todas formas agradezco mucho por leer. Normalmente escribo para mí y hace un año más o menos me estoy atreviendo a compartir más mis historias.

Muchas gracias por leer y nos vemos a la próxima!!!!