Disclaimer: Sólo sé que no son míos.
Trigger Warning: Referencias sexuales bastante explícitas.
Nuevo día
De nuevo, lo despertaron los primeros rayos del sol que entraban por la ventana. Izuku maldijo mentalmente al dormitorio por dar al este y volvió a maldecir su mala memoria a la hora de bajar las persianas, antes de darse cuenta de que no estaba dormido exactamente encima de su cama.
Durante la noche, dormidos, habían acabado tumbándose sobre la cama. Bakugou en el centro, ocupando el máximo espacio posible, y él completamente encima, con los brazos estirados a lo largo del cuerpo, la cabeza sobre el pecho de Bakugou y las piernas entrelazadas con las de este. Bakugou lo sostenía firmemente asegurándose de que no rodase; abrazándole la espalda, con la cabeza ladeada y la boca ligeramente entreabierta. Olvidado ya su mal humor inicial por despertarse tan temprano, sin abrir los ojos, Izuku frotó su cara contra el pecho de Bakugou, inspirando su aroma, ahora ya familiar, y sintiendo cómo su pene, que presentaba su habitual erección matinal, daba un respingo de placer.
«Un momento, estoy… ¡encima de Kacchan!», pensó Izuku asustado, abriendo los ojos y entrando en pánico al darse cuenta que estaba totalmente acostado sobre su compañero, por lo que si este se despertaba se daría cuenta de que volvía a estar en la misma situación vergonzosa que durante la noche anterior, cuando había entrado en el cuarto.
Su angustia creció aún más cuando Bakugou se revolvió debajo de él, moviendo una de las manos que tenía en su espalda en una breve caricia e impulsándoles a ambos con la cadera para acomodar las piernas en otra posición, y notó cómo el miembro del otro chico, igual de duro, rozaba contra el suyo. Sonrojándose una vez más, Izuku intentó moverse discretamente para separarse, pero Bakugou lo estrechó más fuerte contra su pecho.
—Es pronto para levantarse, Deku —murmuró Bakugou en voz queda sin moverse—. Duerme otro poco.
—Pero yo… tú… Sólo iba a moverme un poco para… —Izuku levantó la cabeza un poco para mirarle, sospechando de repente que Bakugou podía estar hablando en sueños, pero este le devolvía la mirada desde arriba sin prácticamente abrir los ojos.
—Lo sé. Yo también lo noto. —Izuku enrojeció todavía más—. ¿Importa, realmente? —Izuku se quedó en silencio, observando cómo Bakugou le miraba unos segundos más antes de cerrar los ojos totalmente los ojos y tragar saliva—. Por mí está bien. Me gusta.
Izuku asintió, a pesar de que Bakugou ya no lo veía y volvió a apoyar la cabeza en su pecho frotando de nuevo la mejilla y sintiendo que la vergüenza que había sentido disminuía con la naturalidad con la que este trataba el tema.
«Es verdad que es placentero estar así con Kacchan. He dormido mejor que nunca», pensó Izuku cuando notó que Bakugou volvía a acariciarle la espalda, esta vez por debajo de la camiseta, piel con piel, en un movimiento continuado que buscaba relajarlo de nuevo y que volviese a dormirse. «El amanecer no se ha llevado la magia que creamos juntos anoche», comprendió con felicidad, disfrutando de la intimidad que parecían haber creado entre ellos.
Se estremeció de gusto bajo las caricias suaves y eso provocó que sus caderas diesen un saltito hacia adelante, rozándose más. Un suspiro de deleite por parte de Bakugou lo terminó de tranquilizar y cerró los ojos, pensando que no conseguiría dormirse de nuevo estando tan excitado, aunque no tardaría en darse cuenta de su equivocación. Durante un instante, se preguntó qué se sentiría si decidía volver a empujarse hacia adelante, frotándose adrede. Qué ocurriría si Bakugou hacía lo mismo, repetidas veces y sin parar, hasta conseguir la explosión de placer que, hasta ese momento, Izuku sólo había experimentado en solitario. Mientras su imaginación volaba, intentando recrear la sensación, soñando que reunía el valor de proponérselo a Bakugou o simplemente de comenzar a hacerlo, volvió a quedarse profundamente dormido.
Dos golpes en la puerta antes de que Iida abriese y asomase la cabeza dentro del dormitorio los despertaron a ambos, alarmándoles.
—¡Midoriya-kun! ¿Bakugou-kun? —Iida boqueó con sorpresa al verlos a ambos en la cama durmiendo. Izuku saltó sobresaltado, intentando apartarse de Bakugou como reacción instintiva al susto, pero este seguía abrazándole con fuerza, impidiéndoselo.
—¿Qué es lo que pasa? —ladró Bakugou con tal mal humor que Izuku se asustó.
—Yo… —contestó Iida, pareciendo desconcertado y sin saber que decir por primera vez desde que Izuku lo conocía—. Salíamos ya para ir a clases y Midoriya-kun no se había levantado. Pensé que quizá necesitase ayuda o hubiese ocurrido algo. No se me ocurrió pensar que tú tampoco te hubieses levantado.
—Si Deku necesita ayuda, tengo que hacerlo yo, no tú —contestó Bakugou con tono desagradable.
—Pero hace rato que pasó la hora de levantarse y no es adecuado que…
—Se nos han pegado las sábanas —replicó Bakugou con desparpajo, abriendo la boca de manera imposible para bostezar—. Ahora nos levantamos.
—No creo que el profesor Aizawa pensase en esto cuando os castigó por…
—¡Me importa un pepino lo que piense Aizawa, Iida! —gritó exasperado Bakugou.
—Dijisteis que sólo tenías que ayudarlo a… —protestó Iida sin amedrentarse ante el carácter de Bakugou, metido de lleno en su papel de delegado.
—¡Estoy ayudándolo, imbécil! —le interrumpió Bakugou una vez más—. ¡Ayer se cayó de la cama, así que hoy estoy sujetándolo!
—No creo tampoco que debáis aprovechar el encierro para dormir más tarde que el resto de alumnos —insistió Iida, imbatible.
—Iida-kun, ya nos levantamos —interrumpió Izuku, que notaba cómo los latidos del corazón de Bakugou se aceleraban y había observado su carótida comenzar a hincharse, signos de que se estaba enfadando de verdad e iba a mandar a la mierda al delegado—. No era nuestra intención quedarnos dormidos. Gracias por despertarnos, pero no debes llegar tarde a clase.
Iida asintió a las palabras de Izuku antes de abandonar la habitación. Le oyó contestar a Uraraka, que le había preguntado por él, pero no distinguió qué le dijo exactamente. Izuku dejó caer la cabeza otra vez en el pecho de Bakugou y este movió la mano hacia la cabeza para acariciarle el cabello como había hecho la noche anterior.
—Es un idiota —masculló Bakugou entre dientes.
Izuku volvió a frotar la mejilla contra su pecho, intentando convertirlo en un gesto de consuelo.
—Sólo nos dice lo que cree mejor para nosotros, Kacchan.
—Que se meta en sus asuntos.
Izuku escuchó atentamente el corazón de Bakugou, notando cómo se iba tranquilizando poco a poco. Se relajó escuchando el sonido, respirando su aroma, notando cómo su pecho subía y bajaba, moviéndole cadenciosamente a ese ritmo. Bakugou volvió a acariciarle la espalda por debajo de la camiseta, rozándole en gestos largos que recorrían toda su columna vertebral desde el cuello hasta la cintura del pijama.
—Tengo que ir a ver a Recovery Girl —musitó Izuku al cabo de unos minutos, sintiendo que volvía a cabecear y sabiendo que, si volvían a dormirse, no se despertarían en toda la mañana—. Me dijo que fuese hoy a cambiarme los vendajes.
—Desayunaremos y nos ducharemos primero —determinó Bakugou, ayudándole a levantarse.
Ambos se apresuraron, intentando compensar el tiempo perdido por haberse quedado dormidos. Bakugou preparó leche con cereales para ambos con algo de fruta antes de llevarlo casi en volandas a la ducha y desnudarlo.
Izuku sintió cómo su cuerpo reaccionaba con otra erección al verse desnudo delante de Bakugou. A pesar de ello, cuando este se quitó la ropa lo observó con timidez. Bakugou se dio cuenta de que lo miraba pero, antes de que Izuku pudiera bajar la cabeza avergonzado, le dirigió una de sus medias sonrisas, que Izuku interpretó como un permiso para seguir contemplándole. Bajando la mirada, vio que Bakugou estaba igual de excitado que él. Lejos de asustarse, se relajó, feliz de que ambos tuviesen las mismas reacciones. Izuku disfrutó dejándose bañar, preguntándose si en algún momento se atrevería a dar algún paso más allá.
Después de vestirle y alborotarle el pelo, Bakugou le hizo un gesto invitador para que lo siguiese a su habitación y poder vestirse él también. Izuku se sentó en la cama de Bakugou, mirándole mientras lo hacía con una sonrisa en el rostro que Bakugou le devolvió mientras se ponía la camiseta, igual que en la ducha, antes de ponerse serio de nuevo.
«Me ha sonreído», pensaba Izuku como un tonto, incapaz de procesar nada más en su mente, mientras caminaban hacia el edificio de enfermería. «Dos veces».
Recovery Girl los riñó por haberla hecho esperar y él se disculpó repetidas veces, farfullando excusas sobre lo difícil que era organizarse cuando no podías mover los brazos, bajando la mirada para no delatarse. Bakugou no dijo nada ni se disculpó, quedándose a un lado con las manos en los bolsillos, esperando.
—Tus brazos están muy bien, Midoriya. Cuando te incorpores a las clases podrás usarlos. No necesitas tenerlos inmovilizados ya, así que los vendaré de manera que puedas doblar el codo y descansarlos en un cabestrillo, ¿de acuerdo? —Izuku asintió, notando que no se alegraba por la noticia tanto como debería. Bakugou estaba a su lado, con las manos todavía en los bolsillos, mirando con desdén a Recovery Girl y un rictus de enfado en la boca—. Aun así, aprovecha que Bakugou está cuidando de ti y usa los brazos lo menos posible. Eso ayudará a que sigan sanando rápido.
Izuku disimuló un suspiro de alivio. Probablemente, el lazo entre Bakugou y él no se disolvería sólo porque este ya no tuviese que cuidarle. Sabía que el momento en que dejaría de hacerlo llegaría más pronto que tarde, pero le gustaba sentirse mimado y disfrutaba tanto de la compañía de Bakugou en esos ratos que todavía no quería que terminase. Miró a Bakugou con timidez, aprovechando que Recovery Girl se había ausentado en busca de dos cabestrillos y notó que el rictus de enfado que había visto unos segundos antes había desaparecido en un gesto de petulancia. Seguía apoyado contra la pared, con las manos en los bolsillos, pero la mirada felina que le dirigió a través de sus ojos entornados le provocó un escalofrío de anticipación en la espina dorsal.
Caminaron más tranquilamente tras abandonar la consulta de Recovery Girl, esta vez Izuku con ambos brazos sobre el pecho, repasando alguna de las indicaciones que la vieja heroína le había dado. Llegaron al espacio común de los dormitorios y Bakugou sugirió estudiar igual que el día anterior, ya que finalmente no se habían levantado a tiempo de hacer deporte e Izuku asintió. El resto del día transcurrió con placidez, de manera similar al día anterior. Después de comer, Bakugou se tiró en el sofá y encendió el televisor. Se acomodó de tal manera que ocupaba todo el espacio disponible y luego lo miró, allí de pie parado sin saber qué hacer pues no había hueco para sentarse, con un atisbo de sonrisa en los labios.
—¿A qué esperas para venir, Deku idiota? —le preguntó con tono de broma al verle dudar.
—No sabía…
—Sólo ven —le ordenó, interrumpiéndole a la vez que ponía los ojos en blanco.
Izuku asintió, con una sonrisa en la cara, enrojeciendo una vez más. Había perdido la cuenta de todas las veces que se había sonrojado en las últimas horas, pero no estaba dispuesto a cambiar ninguno de esos momentos por otros. Se recostó encima de Bakugou, que le rodeó con los brazos, frotando su nariz contra el pelo y aspirando profundamente.
—¿A qué huelo yo? —le preguntó Izuku, curioso.
—A Deku.
—Eso no es un aroma, idiota.
—¿Quién lo dice?
—¿Cómo es? —preguntó Izuku, pinchándole.
—Muy agradable. El mejor olor del mundo —contestó Bakugou, descolocándolo. No había esperado de él una declaración tan sincera.
Bakugou aprovechó su desconcierto para volver a colar las manos debajo de su camiseta, como había hecho por la mañana. Rozó su abdomen con las yemas de los dedos en suaves caricias que provocaron que Izuku ahogase un sonido callado de placer, sintiendo cómo se excitaba de nuevo. Imposibilitado desde esa posición para tocar a Bakugou, se arrancó las deportivas de los pies para poder tocar los de Bakugou, recorriendo sus piernas también. Satisfecho, notó cómo, debajo de él, el miembro del otro chico también se entusiasmaba a pesar de lo tosco de la caricia. Las caricias de Bakugou se volvieron más atrevidas. Sus dedos le recorrieron el pecho, bajando veloces por el abdomen y siguiendo la línea que partía del ombligo. Se metieron por debajo de la cinturilla del pantalón, enterrándose durante medio segundo en el vello de su pubis antes de abandonarlo y volver a subir hasta sus pectorales sin darle tiempo a Izuku a avergonzarse.
—Echaré de menos que me cuides cuando vuelva a valerme por mí mismo —le confesó Izuku en voz baja, sobrepasado por las sensaciones.
—No digas tonterías, Deku —le contrarió Bakugou. Satisfecho, Izuku percibió que la inflexión que este utilizaba al pronunciar su apodo seguía siendo amable. Había conseguido convertir algo desagradable en un sonido que le erizaba la nuca cuando él lo pronunciaba—. Pienso seguir haciéndolo.
—No puedes pretender que no haga nada por mí mismo, Kacchan. —Izuku se rio en una carcajada alegre—. Aunque no me importaría cuidarte uno o dos días yo a ti igual que lo has hecho tú conmigo.
—Un día, lo harás —le prometió Bakugou con voz tajante—. Y tú me dejarás que lo haga también alguna vez. Pero no me refería a eso.
—¿Entonces? —preguntó Izuku, desconcertado.
—No es necesario hacerlo todo por ti para cuidarte. Voy a estar pendiente de tus necesidades y cerciorarme de que estés bien. Tú harás lo mismo conmigo.
Izuku sintió cómo se derretía ante la declaración de Bakugou, que normalmente era parco en palabras y no solía hablar de aquella manera. Frotando la espalda contra su pecho y el culo en sus caderas, Izuku le arrancó un suspiro complacido que le hizo arder la parte baja del abdomen.
—Al menos esta noche tendrás que cerciorarte de que no me caiga de la cama —le pinchó Izuku, medio en broma, medio en serio, recordándole la excusa que había puesto esa misma mañana.
—Que Iida diga lo que quiera, pensaba hacerlo igual. —El tono de voz presumido de Bakugou le hizo estallar en una carcajada. Bakugou hizo bailar los dedos en su abdomen, haciéndole cosquillas que le hicieron reír más.
Unos segundos después, todavía jadeando de la risa, Izuku levantó la cabeza y se giró un poco dentro del abrazo, observándole. Bakugou le devolvió la mirada, todavía petulante, con una sonrisa maliciosamente ladeada. Estirándose, Izuku volvió a depositar un beso en su mejilla, igual que el que le había dado la noche anterior, y se retiró sin apartar la vista, atento de su reacción. Bakugou perdió la sonrisa durante unos segundos antes de que volviese a aparecer en sus labios, a medio camino entre una sonrisa complacida y otra malévola y, sin previo aviso, giró la cabeza, uniendo sus labios con los de Izuku, que abrió los ojos sorprendido ante el inesperado contacto.
—¡Kacchan! —exclamó Izuku, sonrojado ante la sensación, cuando unos segundos después Bakugou se apartó.
—¿Te ha gustado? —Izuku asintió, mordiéndose el labio, emocionado ante la perspectiva de otro igual—. Pues si abres un poco los labios te va a gustar más —le advirtió Bakugou antes de volver a besarle.
Haciéndole caso, Izuku entreabrió los labios. Bakugou aprovechó el hueco para introducirle la lengua en la boca y lamer la de Izuku con suavidad. Después se apartó, mirando a los ojos a Izuku con una expresión extraña que este sabía que se reflejaba en su propia mirada.
—Se siente genial —confesó Izuku, contestándole a la pregunta muda.
—Todavía puedo ayudarte un poco más —susurró Bakugou levantando la comisura del labio con picardía y entrecerrando los ojos.
Izuku se lamió los labios, nervioso, saboreando el gusto de la boca de Bakugou antes de asentir e iniciar otro beso para ser él quien explorase la boca de Bakugou en esa ocasión. Bakugo se lo permitió, devolviéndole el beso con entusiasmo, acariciándole de nuevo el pecho, bajando con rapidez hasta el ombligo. Cuando notó las manos de Bakugou aventurándose de nuevo por debajo de la cinturilla de su pantalón, esta vez ignorando su vello púbico y llegando mucho más abajo, le besó con más ímpetu, haciendo un sonido de placer contra su boca.
NdA. Lo pasé muy bien escribiendo esto. Ahora que ya he dejado atrás Deku vs. Kacchan: segunda parte, esta fantasía sólo vive en mi cabeza, xD. Siento mucho si al final me he quedado muy OoC. La inexperiencia, en este caso, es un grado también, me temo. Si has llegado hasta aquí, gracias por haberme leído. De verdad, muchas gracias.
