Capítulo 2

El Suceso

3 meses después.

Las cosas habían ocurrido con normalidad en los últimos meses, todo el reino se encontraba feliz por la pronta llegada del cachorro o los cachorros de su rey y reina, algunas veces solían llevarles algunos regalos o los visitaban para poder darles sus buenos deseos, estas muestras de afecto hacían sentir feliz a Kion y a Rani, sin embargo, ambos adoraban más los momentos donde solían estar a solas sin que nadie los molestara, momentos como todas las mañana o noches pues disfrutaban hablar de como la vida de ambos cambio desde que se conocieron y les gustaba pensar en todo lo que el futuro les tenia preparado para los dos.

Era una mañana tranquila en el árbol de la vida, todos los animales comenzaban con sus distintas actividades, dentro del gran árbol ambos reyes se encontraban recostados unos junto al otro, las cosas habían cambiado mucho desde que Rani se entero de que estaba embarazada, pues ahora su vientre había crecido más de lo que esperaba y debido a esto ya no podía hacer las cosas que normalmente solía hacer, las primeros semanas fueron un poco complicado para ambos pues Rani comenzó a experimentar sus primero malestares, al principio parecían ser tranquilos pero conforme pasaban los días estos parecían empeorar, afortunadamente para Rani no estuvo sola en ningún momento, pues Kion siempre estuvo con ella, conforme las semanas pasaban el vientre de Rani comenzaba a crecer, causando que perdiera movimiento, cuando esto comenzó a pasar Kion comenzó a ocuparse de todas sus responsabilidades, pues no quería que algo le fuera a pasar a ella o al cachorro, y aunque algunas veces había problemas entre ellos dos, esto nunca fue un impedimento para que se perdiera el cariño que se tiene el uno por el otro y ambos se encontraban muy emocionados por finalmente convertirse en padres.

- ¿Qué te gustaría que fuera? – Pregunto Kion felizmente mientras miraba a Rani a los ojos.

- Mmm.. creo que me gustaría mucho tener un macho – Respondió Rani mientras le regresaba la mirada a Kion.

- ¿Enserio? – Pregunto Kion.

- Si, me gustaría mucho tener un cachorro – Respondió Rani mientras miraba su vientre.

Kion decidió no responder solo se acerco mas a ella para poder darle una ligera caricia, Rani decidió devolvérsela y después de varios segundos ambos decidieron finalmente separarse, al separarse Rani miro a Kion y felizmente pregunto.

- ¿Que te gustaría tener a ti? – Pregunto Rani.

Kion sonrió al escuchar la pregunta de Rani y después de pensar por algunos segundos finalmente respondió.

- Tal vez me digas loco, pero desde que me dijiste que seriamos padres hay noches en las que nos sueño cuidando de una pequeña y tierna cachorra – Respondió Kion un poco tímido por lo que había dicho - y siendo honesto me gustaría mucho que mi sueño se hicieran realidad.

Al terminar de escucharlo Rani se acercó a Kion para poder darle una caricia y una tierna lamida en la mejilla, al terminar pudo ver que Kion tenía una sonrisa en su cara, esto le hizo soltar una pequeña risa, la cual Kion pudo escuchar, después de algunos segundos Rani decidió continuar con su conversación.

- Tal vez podríamos tener a los dos – Dijo Rani un poco emocionada.

- ¿Crees que sea posible? – Pregunto Kion.

- Podría ser – Respondió Rani mientras recordaba las palabras que su amiga había dicho - Nirmala dijo que mi vientre creció un poco más de lo que suele ser, así que podría nacer más de un cachorro.

- Seria bueno tener a ambos – Respondió Kion mientras pensaba en la posibilidad de tener dos cachorros - pero creo que por el momento lo mejor será esperar para averiguarlo y no ilusionarnos.

- Si, tienes razón – Respondió Rani.

- Aunque… después podríamos tener más, ¿no lo crees? – Dijo Rani mientras le daba una mirada provocativa a Kion.

Al observar esto Kion no pudo evitar soltar una pequeña risa, pues no Solía ver mucho ese tipo de reacciones en Rani, después de reír por unos segundos Kion miró a Rani y con una sonrisa en su rostro habló.

- Tal vez en un futuro – Respondió Kion mientras le daba una suave lamida a Rani.

El momento fue interrumpido cuando escucharon un pequeño gruñido, Kion comenzó a buscar el origen del ruido y al escuchar un poco más pudo descubrir que el sonido provenía del estómago de su compañera.

- Creo que alguien tiene hambre - Dijo Kion con un tono de burla hacia Rani.

- Si, creo que el cachorro tiene un poco de hambre – Respondió Rani mientras le seguía el juego a Kion.

- ¿Solo el cachorro?, ¿segura? – pregunto Kion nuevamente con burla.

- Bueno… eso depende – Respondió Rani en un tono juguetón.

- ¿De qué? – Pregunto Kion también juguetón.

- De si su padre también tiene hambre – Respondió Rani aún siguiéndole el juego a su compañero.

- Bueno… ahora qué lo mencionas creo que podría comer un poco – Respondió Kion felizmente.

Ambos Leones decidieron dar por terminado su pequeño juego, no sin antes compartir algunas caricias y lamidas entre ellos, las caricias duraron algunos segundos y cuando ambos finalmente se separaron Kion comenzó a hablar.

-Creo que será mejor que vaya a buscar algo para comer – Respondió Kion mientras se levantaba y se preparaba para irse.

- Te acompaño – Respondió Rani mientras intentaba levantarse.

Kion pudo notar su esfuerzo y antes de aceptar decidió preguntarle si realmente quería ir con él.

- ¿Estas segura?, ¿no prefieres esperar aquí mientras voy a cazar algo para ti? – Pregunto Kion un poco preocupado por su compañera

- Tranquilo – Respondió Rani mientras acariciaba su cabeza con la de Kion – Estaré bien, solo quiero caminar un poco contigo, no creo que me suceda algo por hacer eso.

- Lose, es solo que no quiero que les suceda algo a ti o a nuestro cachorro – Respondió Kion aun preocupado.

Rani disfrutaba ver cuando Kion se preocupaba por su bienestar, le parecía tierno y le daba un poco de risa pues nunca imagino ver a Kion actuar de esa manera.

- Estaremos bien – Respondió Rani mientras le daba una lamida a Kion en el hocico.

A Kion no le quedo de otra mas que aceptar y sin perder el tiempo ambos fueron en busca de algo para poder alimentarse.

Durante su caminata ambos reyes eran felizmente saludados por todos los habitantes que se encontraban a su paso, muchos de ellos ofrecían su ayuda debido a que al igual que a Kion no les gustaría ver que algo le sucediera a su reina o a sus futuros hijos, Rani agradecía mucho el detalle que tenían con ella, sin embargo siempre los rechazaba, también algunas leonas le ofrecieron a Kion cazar por él, pero al igual que Rani nunca aceptaba la ayuda, pues le gustaba hacerse cargo por si mismo de todas las necesidades que tuviera Rani.

Después de caminar por algunos minutos más, ambos leones llegaron a un pequeño lago en el cual muchos animales solían descansar y disfrutar con sus parejas o familias, la caza en ese territorio estaba completamente prohibida, pues había solo una área especia para poder cazar, así que Kion pensó en que podría ser un buen lugar para que Rani pudiera descansar mientras buscaba algo para ella.

- Muy bien, tú te quedas aquí – Dijo Kion mientras miraba a Rani.

- Kion, sabes que puedo acompañarte hasta el área de cacería – Respondió Rani un poco molesta.

- Lose, pero esa es un área un poco peligrosa y siendo honesto me sentiría más tranquilo sabiendo que estas aquí a salvo y no un lugar como ese – Respondió Kion mientras le daba una pequeña sonrisa.

Rani pensó en decirle algo a Kion, sin embargo, también pensó en lo que Kion había dicho y aunque no le agradara mucho sabia que lo mejor era que no se expusiera a ningún peligro y se quedara ahí.

- ¡Bien! – respondió Rani un poco molesta.

Kion pudo ver la reacción de Rani así que se acerco para poder darle una suave lamida en el hocico, intentando hacer que se sienta mejor.

- Solo será por unos minutos – Dijo Kion mientras le daba otra lamida a Rani el hocico.

Después de algunos segundos Rani finalmente accedió y decidió devolverles las lamidas y caricias a Kion.

La pareja continuo durante algunos segundos más demostrado sé afecto el uno por el otro, sin embargo, después de algunos segundos decidieron separarse, Kion fue en buscar de algo para poder cazar mientras que Rani se recostó cerca del lago a esperar el regreso de Kion.

Los minutos transcurrían con normalidad, Rani disfrutaba la sensación del sol chocando con su pelaje, era algo que por el momento no solía disfrutar mucho pues Kion la hace permanecer mucho tiempo dentro del gran árbol.

También disfrutaba admirar a los distintos animales que solían llegar al lago, muchos de ellos llegaban en pareja y algunos otros con sus respectivas familias, en ese momento Rani comenzó a recordar los primeros días desde que Kion y ella se hicieron compañeros, al principio solían ser tímidos como cualquiera pareja, pero con el pasar de los días cada vez se animaban a hacer cosas nuevas, al pensar en eso Rani recordó la conversación que había tenido en la mañana y en esos momento su cabeza comenzó a llenarse de preguntas, ¿estaría lista para poder ser madre?, ¿Ella y Kion podrán ser buenos padres?, ¿Como sabrán si sus cachorros realmente son felices?.

En ese momento los pensamientos de Rani fueron interrumpidos por un ligero golpe en su vientre el cual le provoco un poco de dolor, decidió levarse para intentar descubrir que era lo que la había golpeado, sin embargo, al revisar debajo de ella y a sus alrededores no logro encontrar nada, decidió volver a recostarse, sin embargo después de algunos segundos más Rani pudo sentir otro ligero golpe en la misma área, sin embargo este golpe fue un poco distinto pues pudo sentir que no era algún objeto o animal que la pudiera golpear, si no que el golpe provenía desde dentro de ella, Rani decidió poner una pata en su estómago, para poder sentir a su cachorro, pero al hacer esto pudo sentir otro ligero golpe justo donde puso su pata, en ese momento Rani tuvo una gran sonrisa pues supo que los golpes que estaba sintiendo no se debían a algún objeto o animal que la estuviera golpeando, sino más bien que se trataba de pequeñas patadas que su cachorro le estaba dando.

- Después de todo creo que si estas hambriento – Dijo Rani felizmente mientras se miraba el vientre.

- Tranquilo, tu padre fue a buscarnos algo para que podamos comer - decía Rani mientras continuaba mirando su vientre.

No era la primera vez que Rani intentaba hablar con su cachorro, pues le gustaba hacerlo a menudo, en especial cuando se encontraba sola, algunos piensan que lo que hace es una pérdida de tiempo pues el cachorro no puede oírla, sin embargo, una parte dentro de ella le hacía saber que su cachorro si puede oírla.

En ese momento Rani se recostó alrededor de su vientre y comenzó a ronronear, pues eso solía hacer para poder tranquilizar a su cachorro, tardo un poco, pero después de algunos segundos mas pudo sentir como su cachorro comenzaba a tranquilizarse.

- Tu padre y yo estamos muy emocionados por conocerte pequeño – Dijo Rani mientras miraba su vientre y al terminar de hablar le daba una suave lamida.

Rani decidió recostarse para poder continuar esperando a Kion, pero antes de hacerlo decidió acercarse al lago para poder beber un poco de agua.

Al llegar al lago miro a sus alrededores y pudo ver que todo parecía tranquilo, acerco su cabeza al agua para poder comenzar a beber, pero antes de poder hacerlo pudo escuchar dos fuertes gritos justo detrás de ella, al mirar hacia tras pudo ver dos pequeños cachorros los cuales se dirigían hacia ella con una gran sonrisa en su hocico.

- ¡TIA RANI! – Gritaron los dos pequeños cachorros.

Rani no tuvo suficiente tiempo para poder reaccionar pues antes de que pudiera hacer algo los cachorros llegaron y comenzaron a darles ligeras caricias y mordidas, pudo sentir como uno de ellos logro subir a su espalda y continuo hasta llegar a su cabeza, una vez ahí comenzó a morder y a jugar con su oreja, al sentir eso Rani decidió recostarse para evitar que el cachorro cayera por algún movimiento inoportuno, una vez recostada decidió seguirles el juego y comenzó a darles algunas pequeñas mordidas a la cachorra que se encontraba frente a ella, la pequeña comenzó a reír por los tratos de Rani y felizmente intento regresarle las mordidas, mientras el cachorro arriba de ella seguía mordiendo y jugando con su oreja, el juego continuo por algunos segundos mas hasta que todos pudieron escuchar una voz detrás de ellos.

- Alex, Ayla tengan cuidado con Rani – Dijo una leona la cual parecía ser madre de los cachorros.

Rani ignoro un poco a los cachorros los cuales continuaban jugando, para poder prestarle atención a la leona detrás de ella, al poder mirar a la leona pudo darse cuenta de que se trataba de su amiga Nia la cual es pareja de su hermano y madre de los cachorros.

- Hola Nia – Saludo Rani al ver a su amiga.

- Hola Rani – respondió Nia felizmente mientras miraba a Rani jugar con sus cachorros.

En ese momento ambos cachorros dejaron a Rani para poder ir con su madre, Rani miro la feliz escena que pasaba frente a ella pues le gustaba ver como los cachorros de su hermano y amiga se divertían felizmente, solía pensar en que muy pronto vería así a sus cachorros y eso la hacía sentir feliz.

El cachorro macho llamado Alex es mayormente de un color café como su padre, sin embargo, su pecho es un café un poco mas claro como el de su madre, sus ojos son de color café con azul y heredo la misma alegra, tenacidad y curiosidad de su padre.

La cachorra hembra llamada Ayla tiene el mismo color del pelaje que el de su madre, sin embargo, pose algunas manchas del color café de su padre en las patas traseras, sus ojos son completamente azules como su madre y heredo la alegría, fuerza y valentía de su madre.

Ambos tienen 3 meses de edad.

Ambos cachorros continuaron jugando con su madre durante algunos segundos más, sin embargo, la dejaron tranquila para poder mirar a su alrededor, Rani y Nia no entendían porque hacían eso, pero decidieron no preguntarles, después de algunos segundos ambos cachorros se acercaron a Rani y Nia para felizmente preguntar.

- ¿Dónde está el tío Kion? – Preguntaron felizmente los cachorros mientras miraban a ambas leonas adultas.

- Fue a buscar algo, no debe tardar en llegar – Respondió Rani gentilmente mientras les daba una sonrisa a ambos cachorros.

- Mientras lo esperan porque no van a jugar a la orilla del lago – Dijo Nia mientras miraba a sus cachorros.

Los cachorros no dijeron nada, solo comenzaron a correr en dirección al lago, una vez ahí comenzaron a jugar entre ellos con el agua.

- ¿Y dónde está Kion? – Pregunto Nia mientras miraba a Rani.

- Fue a la zona de caza, pero se fue haca varios minutos y ya debería de estar aquí – Dijo Rani un poco preocupada

- No debe de tardar en llegar, sabes que Kion es muy selectivo con las presas que caza – Dijo Nia intentando calmar a su amiga.

- Si, tienes Razón – Dijo Rani al pensar en lo que Nia había dicho.

- ¿Cómo están los dos? - pregunto Nia mientras se recostaba cerca de Rani.

- Bien – Respondió Rani mientras le daba una sonrisa a su amiga – Los días pasan más rápido de lo que parece.

- Eso lose – Respondió Nia mientras miraba felizmente a sus cachorros.

Ambas amigas aprovecharon el momento para poder conversar un momento acerca de sus vidas y todo lo que había cambiado en ellas, desafortunadamente no pudieron continuar con su conversación por mucho tiempo, debido a que los cachorros nuevamente comenzaron a correr y a gritar en dirección contraria hacia ellas y esto llamo la atención de ambas leonas adultas.

- ¡TIO KION! – Se pudo escuchar gritar a ambos cachorros mientras corrían al león recién llegado.

Rani y Nia pudieron observar como los cachorros se abalanzaron felizmente hacia Kion causando que Kion cayera hacia el suelo con los cachorros encima de él y al igual que como lo hicieron con Rani comenzaron a darles ligeras mordidas a Kion como forma de juego.

Ambas leonas decidieron acercarse al feliz grupos de leones los cuales aun continuaban jugando, Rani disfrutaba ver este tipo de situaciones pues le parecía tierno ver a Kion jugar con sus pequeños sobrinos.

- Hola Nia – Saludo Kion felizmente a su amiga mientras continuaba jugando con los cachorros.

- Hola Kion – Nia regreso el saludo de la misma forma que su amigo.

- Rani – Dijo Kion mientras miraba a Rani un poco apenado.

- Creo que tardaste un poco mas de lo que dijiste – Dijo Rani mientras miraba a Kion.

- Lo siento, es solo que … Ahhh – Gritó Kion con molestia al ser mordido en la oreja por la cachorra.

- ¿Todo bien? – pregunto rápidamente Nia al escuchar a su amigo.

- Si… es solo que sus dientes son más grandes que la última vez – Respondió Kion mientras se acariciaba la oreja.

- No seas llorón – Dijo Rani felizmente mientras se reía por la reacción de Kion - a mi también me mordieron y no me queje como tú.

- No estoy llorando – Respondió Kion Rápidamente – Solo… me dolió…

- Si claro – Dijo Rani con burla mientras se acercaba a Kion y comenzaba a lamer su oreja.

- ¿Mejor? – Le pregunto Rani a Kion al terminar de lamer su oreja.

- Si – Respondió Kion felizmente mientras le daba una lamida a Rani como agradecimiento – Gracias.

En ese momento Kion pudo escuchar un pequeño gruñido provenir del estomago de Rani, fue ahí cuando recordó que había venido a buscarla para poder llevarla a donde había ocultado a su presa, pues no quería que alguien la encontrara mientras la buscaba, pero lo había olvidado cuando comenzó a jugar con los cachorros.

Kion invito a Nia y a sus cachorros a que los acompañaran a comer con ellos, sin embargo, Nia rechazo la oferta pues debía de buscar algo para ella, sus cachorros y Baliyo y por el estado en el que se encontraba Rani no quería que comiera menos de lo que debía.

Después de una rápida despedida Kion guio a Rani hasta donde había dejado a sus presa para que Rani finalmente pudiera alimentarse y a la vez se alimentara su cachorro, al terminar de comer ambos reyes decidieron pasar el resto del día fuera del gran árbol, pues Rani quería visitar algunos lugares en el reino a lo cuales no había ido hace algunos meses, Kion al principio no estaba completamente convencido, pero después de ser regañado nuevamente por Rani decidió aceptar.

El día continuo con completa calma para la feliz pareja, sin embargo, duro menos de lo que pensaron pues antes de poder acabar su recorrido el sol ya comenzaba a ocultarse, significando que el anochecer se aproximaba, Kion insistió en volver al gran árbol, una idea que al principio a Rani le desagrado pero después de algunos minutos más decidió aceptar, durante el camino de regreso al gran árbol Rani le contaba a Kion algunas cosas que le gustaría hacer en los próximas días, Kion no estaba muy feliz con todas las cosas que decía pero no podía decirle que no a Rani.

Después de caminar por algunos minutos mas Kion y Rani finalmente lograron llegar al gran árbol, aun faltaban algunos minutos para que finalmente la noche cayera, pero Kion decidió que lo mejor seria entrar de una vez, pues fue un día de mucha caminata y quería que Rani descansara.

Rani decidió hacerle caso a Kion pues era verdad que se sentía un poco cansada, así que decidió entrar al gran árbol junto a Kion, ambos estaban listos para poder ir a descansar, pero antes de poder hacerlo escucharon un fuerte aleteo afuera del árbol, ni uno de los dos sabia a que se debía así que Kion decidió salir a investigar, pero antes de poder hacerlo ambos leones vieron a un ave familiar entrar al gran árbol.

- ¿Ono?, qué haces aquí? – Pregunto Kion al ver a su amigo un poco alterado.

- Rey Kion, reina Rani – saludó y se reverenció Ono antes de hablar.

- Kion, Rani hay un rinoceronte en la frontera del reino y solicita verlos a los dos ahora mismo – Dijo Ono rápidamente aun intentando recuperar el aire.

- ¿Un rinoceronte? – Preguntaron Kion y Rani al mismo tiempo mientras intercambiaban una mirada confusa.

- ¿Y qué es lo que quiere? – pregunto Kion dejando de mirar a Rani para poder mirar a su amigo.

- No lo sabemos – Respondió Ono – pero el resto de la guardia y yo creemos que busca alojo o algo parecido.

- Bien, iré yo, los rinocerontes tienden a cambiar su actitud de un momento a otro y si eso pasa no quiero que estés cerca – Dijo Kion mientras miraba a Rani.

- Kion yo… - intentó hablar Rani antes de ser interrumpida por Kion.

- Esta vez no discutiré, no voy a ponerte en riesgo a ti o al cachorro – Respondió Kion rápidamente mientras caminaba hacia la salida del gran árbol.

Rani miró como Kion estaba por salir del gran árbol así que antes de que saliera decidió llamar su atención.

- ¡Kion! – Gritó Rani en un intento de llamar la atención de su compañero, por suerte lo logró pues este comenzó a mirarla.

- Cuídate, ¿sí? – Dijo Rani mientras miraba a Kion a los ojos.

Al escuchar esto Kion le dio una sonrisa a Rani y decidió volver con ella para poder compartir una pequeña caricia, al terminar Kion hablo.

Tranquila, solo me iré unos minutos – Susurro Kion mientras le daba una pequeña lamida a Rani en el hocico para intentar calmarla – Lo Prometo.

Rani decidió devolverle su caricia y lambida, sin embargo, algo dentro de ella no estaba completamente feliz de que Kion se fuera solo.

- Ono – Llamo Kion a su amigo antes de irse – Cuida de Rani mientras no estoy, si sucede algo ve por mi, ¿de acuerdo?

- ¡Si Kion! – Respondió Ono rápidamente.

Ono y Rani miraron como Kion se iba en dirección a la frontera del reino, Rani aún no estaba tranquila porque Kion se haya ido solo, sabia que la guardia de Kion se encontraba haya para ayudarlo, pero aun así no estaba feliz de esto.

- ¡Ono!, busca a la guardia nocturna, reúnelos y diles que vayan con Kion a la frontera del reino – Hablo Rani mientras miraba seriamente a Ono.

- Pero Kion me dijo que… - Intentó hablar Ono

- Ono ve por ellos ¡ahora! – Gritó Rani molesta, causándole un poco de miedo al ave.

- Si reina Rani – Respondió Ono antes de salir volando lo más rápido que pudo.

A Rani no le agradaba gritarles a sus amigos, pero no podía evitar sentirse extraña por la situación que se estaba presentando.

Los siguientes minutos parecieron una eternidad para Rani pues no dejaba de pensar en lo que podría estar pasando, ella hubiera preferido ir con Kion, pero sabía que como Kion lo dijo un rinoceronte podía ser peligroso para ella, en especial si se molesta y no estaría dispuesta a someter a su cachorro a ese peligro, Rani pensó en dormir un poco pues tal vez así el tiempo pasaría más rápido, no le fue nada fácil al principio pero después de algunos minutos logro quedarse dormida.

Con Kion la situación estaba un poco tensa pues el rinoceronte no se estaba comportando como a Kion le hubiera gustado.

- ¡Donde está la reina! – Gritaba furiosamente el rinoceronte mientras golpeaba el piso con sus grandes patas.

- Ya te lo dije, ella no vendrá aquí, si tienes algo que decir me lo dirás a mi – Respondió Kion un poco molesto por la situación.

- ¡¿Y quién eres tú para ordenarme eso?¡ - Pregunto furiosamente el rinoceronte.

- ¡Ya te lo dije! – Respondió Kion molesto – Soy compañero de la reina, por lo tanto, rey de este reino.

- ¡No eres más que un mentiroso! – Grito molesto el rinoceronte - ¡la reina Janna nunca seria compañero de alguien como tú!.

En ese momento Kion logro entender que todo se trataba de un malentendido, pues el rinoceronte no estaba buscando a Rani sino a su abuela.

- ¡Pagaras por lo que le hiciste a la reina! – Grito el rinoceronte mientras corría hacia Kion intentando golpearlo lo mas fuerte que pudiera, por suerte Kion pudo verlo y logro esquivarlo a tiempo.

- ¡Oye! Yo no le hice na… - En ese momento la atención de Kion se centro en un ave que llego volado cerca de él, pues pudo ver que se trataba de Ono el cual venia acompañado de la Guardia Nocturna, en ese momento el corazón de Kion comenzó a acelerarse pues creyó que todos estaban ahí porque había ocurrido algo con Rani.

Desafortunadamente esa distracción le dio el tiempo suficiente al rinoceronte para preparar otra carga contra él, una carga que esta vez Kion no pudo ver.

- ¡Kion! – Gritaron todos sus amigos para intentar advertirlo, sin embargo, al voltear Kion no tuvo el suficiente tiempo para poder reaccionar y fue fuertemente golpeado por el gran cuerno del rinoceronte, el golpe termino arrojando a Kion hacia una gran roca que se encontraba cerca de ellos en la cual se golpeo fuertemente la cabeza, causando que Kion cayera al suelo inconsciente.

Ambas guardias pudieron observar el terrible acontecimiento que acababa de ocurrir y al ver a Kion en el suelo herido corrieron para intentar auxiliarlo.

Nirmala fue la primera en llegar pudo ver que Kion estaba inconsciente y pudo notar que debido al fuerte golpe había un poco de sangre en la cabeza de Kion, después de algunos segundos más llegaron los demás.

- Nirmala, Baliyo, Surak que gust… – Intento hablar el rinoceronte al reconocer a sus amigos, pero fue interrumpido por Nirmala.

- ¿Qué hiciste? – Pregunto Nirmala aun sorprendida.

- yo… – Intento decir el rinoceronte

- ¡¿Qué hiciste?! – Grito Nirmala furiosa mientras miraba al rinoceronte a los ojos.

Debido al grito de Nirmala el rinoceronte comenzó a asustarse y comenzó a alejarse lentamente de todos.

Nirmala decidió no perder el tiempo pues necesitaba ir al gran árbol para poder revisar a Kion, de lo contrario la vida de Kion podría peligrar.

- Surak, llévate a Kion, debemos llevarlo al gran árbol ¡ahora! – Grito Nirmala intentando poner a Kion a salvo, Surak hizo lo que Nirmala le ordeno y rápidamente todos se fueron en dirección hacia el gran árbol para intentar ayudar a su amigo.