Ladies and Gentlemen!
Una pequeña y corta historia dedicada a Mochizou, siendo sincera, este personaje debió de tener un poco más de protagonismo en el anime, se lo merecía después de ser ese amigo inseparable de Tamako, me hubiera gustado verlos en diferentes situaciones. Pero para eso existen los fanfics, para poder darles un poco más de participación a esos personajes que nos dejaron con ganas de más.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Tamako Market no me pertenece. Es propiedad de Horiguchi, Yukiko (Art), Ichinose, Mutsuki (Story). Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
¿Qué pasa cuando quieren a una persona?
Se supone que la persona que tanto quieren, se debe de sentir de una manera especial para merecerse tal privilegio y ser agradecida o agradecido con las personas que le ofrecen tan bellos sentimientos que provoca que el corazón humano se sienta bien tanto con uno mismo como con todos aquellos que le otorgan tan bello sentimiento. Es aquella persona que se sienta extasiado por tanto apoyo que se le da, que los ojos brillen de aquella usual emoción y que las mejillas se vean aun más hermosas con ese color rojo que es capaz de pintar hasta las orejas, capaz de sentir aquel calorcito que sube por todo el cuerpo y que provoca que la persona que contiene este apoyo, se sienta aun más especial de lo que ya es. Se supone que es aquella gran sonrisa que adorna y que se le brinda a su rostro como la gratitud que muestra ante todos, que se esfuerza por seguir siendo aquella persona querida y devolverles todas aquellas "felicidades" que le otorgaron por haberle brindado tal sentimiento que es demasiado para la misma así que se encarga de repartir un poco la misma a todos para que puedan ver del mismo color su mundo.
Hacer todos los sacrificios y tener las ideas más locas para poder reír, para poder ser felices juntos. Para poder disfrutar de lo que realmente se trata la vida.
Es aquella que acepta toda la felicidad pero que se encarga de repartirla en partes iguales para que todos puedan vivir de esa misma y bella manera. Ver ese maravilloso mundo con colores tan brillantes, ser feliz a pesar de las tristezas, a pesar de las lágrimas y del dolor que uno es capaz de cargar en sus hombros. Es como las personas crecen y aprenden a ser fuertes, es que prefieren dejar a un lado aquella tristeza para poder tomar un respiro, para poder gritar desde lo más profundo de su pecho y al sentirse más ligeros, será el momento adecuado para volver a empezar. Para volver a presumir aquella dichosa sonrisa como esos hermosos sentimientos que quiere mostrar a todos, hacerles saber que puede caer pero que en el instante que se vuelva a levantar, será aquella misma persona que siempre estará agradecida por las personas a su alrededor.
Tal vez.
Realmente eso era lo que significaba que quisieran a una persona y que sea agradecida con aquellos sentimientos que cada día le otorgan para crecer, para volver a sonreír.
Pero.
¿Qué es lo que pasa cuando quieren de más a esa persona?
¿Qué pasa cuando te das cuenta que hay personas que quieren mucho a esa persona que siempre está rodeada de esas mismas personas que ama?
¿Qué pasa cuando todos ellos quieren a tu persona que más quieres pero tú no eres capaz de demostrarlo?
¿Qué hacer en estos casos?
No puedes evitar soltar un pesado suspiro, uno un tanto decepcionante como también, uno un tanto triste mientras alzas los hombros, como si no te importara y quisieras seguir con tu vida normal aunque el dolor en el pecho es un tanto grande que es imposible olvidarlo y solo sientes cuando las lagrimas se encargan de mojar tú rostro. No puedes evitar sentirte un tanto apartado, alejado de aquella felicidad que te muestra con detalles sencillos, con palabras tiernas y amistosas pero lo único que puedes hacer, es comportarte como un completo idiota porque no sabes comportarte de otra manera, no sabes cómo expresarte y mucho menos, aceptar dichas palabras. Porque en el momento que te des cuenta de lo que realmente quisiste decir, es demasiado tarde cuando se encuentra del otro lado del camino y tu oportunidad se esfumo por culpa de tus inseguridades. No sabes cuales son las palabras apropiadas que puedes decir, no sabes cuándo es el momento para actuar y solo terminas derrotado, llorando porque no eres capaz de mencionar lo que está en tú pecho y de lo que tanto miedo has tenido por compartir porque piensas que son aquellos sentimientos que no se podrán aceptar porque simplemente se tratan como aquellos "Amigos de infancia" y del que ahora solo quieres escapar pero es imposible.
¿Acaso he olvidado mencionar algo más?
No lo creo.
Es lo que realmente pasaba por tú cabeza.
Es aquel dolor por el que pasa tú corazón y del que nunca se acostumbrara a sentir aquel pesar.
No puedes evitar posar tu mejilla a tu mano y mirar con recelo como es que cada una de aquellas personas se acercan con tanta confianza, con tanta familiaridad, solo observas como es que son capaces de otorgarle un suave beso en aquellas mejillas, una palmada en aquellos cabellos oscuros. Como son capaces de tomar su mano sin tener ningún miedo de que fueran rechazados, son capaces de sonreír a su lado, tocar las costillas de manera juguetona para poder escuchar las usuales "carcajadas" que son causadas por las cosquillas, verla sonreír mientras trata de huir y como todas empiezan a seguirla en aquel jugueteo de chicas del que no puedes sentirte un tanto celoso porque quieres ser parte de aquellos escenarios pero es por tu culpa qué prefieres mantenerte alejado de todo. No puedes evitar sentirte un tanto miserable por lo que tu corazón tanto quiere, por lo que tu corazón tanto ansia pero no le das siquiera la oportunidad de ser feliz.
Mochizou Oji se sentía de esa manera que si su madre lo veía pensar de esa manera, en lugar de estar atento en la tienda, lo golpearía con una revista para que dejara de estar en las nubes.
Podía describir más emociones pero esas eran las principales palabras, esos eran los principales problemas que arrastraba y del que no podía golpearse un poco por ser un idiota y dormir en el momento que termina cansado en su cama de tanto llorar por su desgracia, culpándose, culpando sus inseguridades, culpando que todo lo que pasa, es por su culpa. Por no ser tan valiente como realmente desea y acercarse a la chica que todo ese tiempo ha amado pero que no ha podido declararse.
Mochizou se lamentaba de no poder salir de aquel título de "Amigos de la infancia" frente a la chica que le ha gustado desde el momento que la vio. La razón por la que siempre la molestaba cuando eran unos pequeños niños, era para poder llamar su atención, aun cuando no comprendía que era aquel sentimiento que invadía su corazón y que empezaba a doler más cuando veía a, la ese entonces pequeña, Tamako Kitashirakawa llorar a todo momento por su madre que había muerto y la había dejado sola a pesar de que se encontraba siempre acompañada de las personas del mercado como de su padre, de su abuelo y de su hermana, el dolor que acompañaba a la pequeña, era tan grande que su versión pequeña sentía que no era lo mismo.
¿Qué fue lo que se le ocurrió hacer en ese momento?
Alegrarla con su adorado Mochi para que dejara de llorar, para que dejara a un lado aquellas lágrimas y poder molestarla como siempre ha disfrutado de ello. Fue en ese momento que vio una gran sonrisa en su rostro, fue cuando volvió a sentir el usual golpe en su pecho. No había logrado entender que era eso hasta que tuvo madures suficiente para poder comprender el porqué siempre le había gustado molestarla como que verla sonriendo o verla llorar, era un duro golpe en su pecho. Era aquel tierno amor que sus ojos seguían y que la observaron todo ese tiempo.
De convertirse de una niña bastante llorona y mocosa, a una chica completamente hermosa. Con una gran y radiante sonrisa que es capaz de compartir con todo el mundo, ser totalmente agradecida con todas las personas que son amables y lindas con ella, incluso con él que solo se dedica a rechazar sus salidas hacia algún lugar o que de vez en cuando, se encarga de salir corriendo, huyendo de la escena antes de que su corazón explote de la emoción y que sus mejillas se pinten de rojo, cosa que no quiere que ella note.
La ha amado desde ese momento y saber que hay personas que siempre están al lado de la misma, saber que hay personas que son capaces de tocar sus manos, darles pequeños besos en las mejillas como respirar su mismo aire, aunque eso sonaba un tanto raro, no podía evitar sentirse un poco celoso. No podía evitar alzar su mano y querer hacer todas y cada una de aquellas acciones con ella. No podía evitar entristecerse un poco, mirar el piso y dejar caer sus brazos un tanto derrotado mientras prefiere alejarse de ese lugar porque no puede aguantar tanto dolor en su pecho de verla sonreír con alguien más que no sea con él. Tal vez, esos eran los problemas de que alguien es querida por muchas personas, era imposible que les quitara aquel cariño, aquel amor que siempre le han tenido a la menor y del que no dudarían en hacer las cosas ridículas por verla feliz.
Porque él haría lo mismo por ella.
Por ver aquella sonrisa.
Por apreciar aquellos hermosos ojos.
Tal vez, para Mochizou no le molestaba tanto como pensaba en un principio porque eran aquellas mismas personas quienes se esforzaban para hacer sonreír a todos los demás, incluso con él, eran demasiado amables, todos eran familia que no tenía porque molestarse por ello. Con quien realmente se encontraba molesto, era consigo mismo por no querer dejar ir sus deseos, sus sentimientos que ya no va a poder esconder.
Tal vez eran todos ellos quienes querían a Tamako pero era él quien la amaba con locura.
El único que podía amarla.
El único a quien le demostraría su amor y quien estaría a su lado para toda la vida, aun si la chica nunca llega a enterarse sobre sus sentimientos. Mochizou es capaz de pertenecer a su lado para toda su vida, porque no quería estar al lado de alguien más que el de ella.
Ante aquel pequeño pensamiento, es que sonrió, rasco su nuca un tanto nervioso mientras escucha como es llamado del otro lado de la calle, era Tamako que esperaba poder hablar con él con aquel viejo teléfono de juguete, solo eran dos vasos de plástico y una cuerda. Lanzo su vaso con fuerza para que ella lo atrapara, o disimulara atraparlo cuando este siempre golpea su frente.
Era aquel intimo momento que siempre tenían, aquel único momento que sería solo para él, como para despertar cada mañana y saber que ella siempre estará frente a su casa, abriendo las cortinas y saludándolo como todas las mañanas. Eso era algo que nunca lo obtendría alguien desconocido.
El mundo podría querer y obtener algo de ella.
Para Mochizou, amaba a Tamako más que a nadie en la vida.
¡Muchas gracias por leer!
¡Realmente se merecía un poco de más en la historia! Nos falto ver más un poco más de Mochizou pero como mencione anteriormente, para eso estoy yo ahora, para poder dar un poco más de sentimientos a los personajes.
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Jueves 26 de Noviembre de 2020
