Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertence a su autor James Luceno
¡Hola a todos y todas!
En serio me disculpo porque esta vez me he tardado más de lo que planeaba con el tiempo de desaparición. Como ya se me ha hecho costumbre culparé a la escuela por la desaparición, pero, sin más preámbulo, los dejo con el segundo capítulo de esta historia. En este capítulo, seguiremos con el intento de escape de Rin y Hanayo, ¿lograrán salir de Shikoku? ¿Cuál es la relación de Eli y Nozomi con todo esto? Por favor, lean, y espero que les guste este capítulo tanto como yo disfrute escribirlo. No puedo creerlo, llevaba un mes sin decirles esto.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 1: Los tiempos de la guerra
2
Captura
Una deslizadora compacta se balanceaba rápidamente por los túneles subterráneos de las instalaciones de Zaofu. El aire se sentía mucho más frío en los artificiales pasillos que conectaban todos los reactores y generadores, y el estrépito de la maquinaria bajo la tierra hacía eco en las paredes de piedra. El túnel principal se extendía desde las instalaciones hasta el hangar de las cápsulas; sus docenas de bifurcaciones llevaban a edificios remotos y a varias centrales eléctricas subsidiarias.
Sakura se acomodó rápidamente y se deslizó con destreza hacia el asiento frontal de la deslizadora. Rin y Hanayo se treparon al mismo tiempo al asiento doble de atrás, y las manos de l cuerpo metálico se alargaron para acoplarse a los controles.
—Písale Sakura—dijo Hanayo—. Tenemos que dar un salto de inmediato y no nos queda mucho tiempo.
Sakura giró la cabeza hacia ellas.
—Por favor, sosténgase bien doctora.
La deslizadora se impulsó tan de golpe que Rin y Hanayo se quedaron adheridas al respaldo de su asiento. Cruzaron semicírculos de luz amatista y carmesí como si fueran umbrales que iluminaban el túnel, uno tras otro; tras otro, tras otro. Pero ni siquiera habían llegado a la primera bifurcación, cuando Sakura paró el vehículo en seco, dando una fuerte sacudida
—¿Qué pasa, Sakura-chan nya? —preguntó Rin.
La cabeza de Sakura rotó.
—Hay actividad más adelante, en el túnel principal y en la bifurcación de la central eléctrica. Son más de veinte humanos, todos a pie.
—Nos descubrieron—dijo Hanayo con voz baja y triste. No estaba sorprendida. Revisó el túnel con la mirada y vio a su derecha una escotilla—Sakura, ¿dónde estamos, precisamente?
—Debajo de la sala de equipamiento de la estación sur, a un kilómetro de la terminal y a tres kilómetros del punto de salto a velocidad sub-sonido más cercano.
Hanayo miró fijamente a su esposa, como pidiéndole que nos e fuera a alarmar por lo que estaba a punto de decir.
—Tenemos que seguir por la superficie.
—Es broma. ¿verdad nya? No vamos a avanzar ni doscientos metros entre tanta nieve.
—Sakura nos va a llevae—dijo Hanayo, y puso cuidadosamente la mano sobre el hombro caído de la SQR, que tembló como humana y se negó.
—Me temo que solo las retrasaría más, Doctora Koizumi.
—¡El módulo de rodada doble! —Rin asintió, adivinando la idea de Hanayo—, vaya que Kayo-chin es lista
—Sólo esperemos que todo siga dónde lo dejamos—dijo Hanayo, tomando con suavidad su mano para animarla y reconfortarse a ella misma.
Salieron de la deslizadora y las tres corrieron hacia la escotilla. Detrás había un par de escaleras cortas que daban a la sala de equipamiento de la estación sur. Rin sabía justo dónde encontrar abrigos, guantes, botas y gorros; en cuanto los tuvo, comenzó a aventar la ropa hacia donde estaba Hanayo. Sakura, tan versátil como la versión de su cuerpo permitía, contrajo sus extremidades y se acopló sobre un par de ruedas y a una plataforma móvil, dándole la apariencia más bien de un trineo. Hanayo y Rin terminaron de abotonarse los largos abrigos para poder soportar el frío y volvieron a subir a Sakura, que era ahora parecida a su única forma de salida de salida.
Rin levantó la puerta; el golpe del frío los silenció por un momento. Las ráfagas de viento levantaban espirales heladas de nieve, y ellos estaban en medio.
—Vamos poco a poquito nya—dijo Rin, mientras que la otra amarraba sus botas.
Hanayo la miró con un poco de exasperación
—Ay no, ¿ahora tú también me vas a condescender?
—Oye, no se me olvida esa rodilla rota en aquella cuesta de Numazu nya—dijo Rin un poco burlona ahora—. Perdóname por preocuparme.
Terminó de ponerse bien los guantes y cuando terminó se acercó a ella. Cuando al tuvo de frente, le puso los brazos sobre los hombros, la jaló hacia ella con la mano en su nuca y le dio un breve beso.
—Todo saldrá bien Kayo-chin. Sólo es otra aventura, ¿no? —Rin se relajó un poco.
—Es más bien otro experimento—dijo Hanayo mientras se montaba en lo que ahora era Sakura.
—Te amo Kayo-chin—dijo Rin subiéndose ella también.
Rin se colocó la capucha y cerró el cuello de su chamarra. Sakura comprimió la nieve recién caída con su modulo especial comprimió la nieve recién caída y se hizo espacio entre el camino nevado. Pronto el trío peinaba el lugar a gran velocidad, pasando entre árboles congelados y demás instalaciones menores. El puerto de acoplamiento estaba a cuatro kilómetros, y a pesar de la hora, la región de Shikoku tenía un glacial brillo azul en su cielo, encaramado por lo bajo del horizonte. Las capas de nieve debajo de las recién caídas estaban comprimidas, y para no tropezarse con el hielo, se mantuvieron perfectamente sujetas a las pequeñas zanjas que dejaban las huellas de Sakura.
En cuanto dejaron atrás las luces de las instalaciones, la primera ola de proyectiles pasó tan rápido que los oídos les zumbaron. Hanayo echó un vistazo sobre su hombro; vio dos grupos de jinetes, obviamente parte de los soldados locales, pisándoles los talones. Un ligero cambio de dirección del viento arrastró consigo el ruido terrible de sus motodeslizadoras partiendo la nieve con furia.
—¡Sakura, tenemos que llegar a la estación antes que ellos! —gritó Hanayo,
—No es que no quiera llegar antes doctora Koizumi, me están disparando.
De pronto, Hanayo se dio cuenta de que no le disparaban a ella porque "su cerebrote" era demasiado valioso como para dañar el empaque.
La robot aceleró; Hanayo y Rin compactaron sus cuerpos lo más posible para ir más rápido. La velocidad y el aire helado hacían que sus ojos se llenaran de lágrimas que sólo duraban medio segundo en sus mejillas. Los jinetes dispararon sus rifles arcaicos, de proyectiles todavía físicos y no de energía, sin detenerse y sin quedarse atrás. Para cuando divisaron la bahía de acoplamiento, ya estaban fuera del alcance de sus enemigos, pero no lo suficiente como para disuadirlos de la persecución. Al ver la cercanía del módulo, Sakura hizo todo lo posible para acortar la brecha lo más posible. En cuestión de segundos tenían casi encima el domo de la estación, con el logo sinuoso de Zaofu estampado sobre la vista de todos.
Bajo la luz tenue, Hanayo observó el último tramode nieve antes de llegar.
—No hay señal de huellas ni de marcas. Lo vamos a lograr—le dijo feliz a sus dos acompañantes.
A punto de llegar al domo, Rin solt+ó la cuerda y se arrojó a sí misma hacia la escotilla principal, se detuvo en seco frente al panel exterior de control, y para cuando Hanayo llegó de forma menos glamurosa (casi tropezando mientras bajaba de Sakura) la escotilla ya estaba abierta y se estaban prendiendo las luces de la estación. Su cápsula pequeña y elegante estaba esperándolos, las luces la resaltaban como si fuera la única en la región.
—¡Rin-chan, prepara la cápsula! —gritó Hanayo sin detenerse—¡Yo abriré el domo!
—¡Cuidado con la nieve que va a caer! —le contestó Rin subiendo a la cápsula.
—¿Cuáles son mis instrucciones, doctora Koizumi? —dijo Sakura, mientras volvía a su forma humanoide.
Hanayo echó un vistazo a los jinetes que con sus ruidosas motodeslizadoras ya se acercaban
—Tú quédate aquí y defiéndenos las espaldas. Asegura la entrada—Se agachó un poco para hablarle más de cerca a la robot—. Tienes instrucciones por si esto llegara a fallar. Confío en ti Sakura.
—Seguiré sus instrucciones, doctora Koizumi.
Rin y Hanayo se dividieron las tareas: Hanayo tomaría el control del domo; Rin tomaría el control de su cápsula. Hanayo activó el interruptor que abría el techo y ambas corrieron hacia su cápsula que hay estaba encendida, pero Rin a punto de subir y Hanayo igual de cerca, se detuvieron en seco cuando una red tan pesada como tres caballos y el doble de dura les cayó encima de quién sabe donde.
—Supongo que esto no era parte del plan, ¿verdad nya? —dijo Rin, intentando ponerse siquiera de rodillas.
Hanayo intentó sacar por lo menos un brazo de la red. Su plan de escape y de ponerse a salvo se le estaba yendo de las manos. Se molestó mucho consigo misma por no haber pensado que los jinetes tendrían algo preparado para cuando abrieran el techo. ¿Cómo pudo no pensar en algo tan tonto? ¿Ella las había conducido a una trampa tan primitiva?
"Que alguien me ayude" pensó haciendo un puchero en su mente.
—Creo que tomamos una mala decisión—fue lo único que pudo decir, jadeando por el peso de la red.
—En Tokio, ¿no nya? —dijo Rin, subyugándose ante la red.
Sakura se reconfiguraba para echarles una mano, literalmente, cuando el estruendo de las motodeslizadoras y voces guturales se infiltraron al domo. Formadas impecablemente, ocho motodeslizadoras pararon en seco y sus jinetes comenzaron a caminar con igual cuidado alrededor de la red. Cada uno de sus respiros exhalaba una nube enorme. Tenían la marca de Ena Toujou en su uniforme. Vestían con chamarras gruesas y botas igualmente aptas para el clima, todos con su rifle en la espalda. La parte de sus mejillas que no estaba cubierta por barba ostentaba un brillo cerúleo pulido por las tormentas y el clima de Shikoku. Uno de ellos desmontó el rifle, se quitó el gorrito de lana y se dirigió a Hanayo.
—Gracias por no decepcionarnos, doctora Koizumi.
Hanayo dejó de intentar liberar su brazo y se resignó a acostarse en el friísimo piso de la estación.
—Buen trabajo; cubrieron buen sus huellas. Nunca los hubiera visto.
El jinete de ojos negros se arrodilló con una sola pierna frente a ella. Tenía escarcha en la barba, y a Hanayo le llegaba un olor a galletitas de mantequilla y té rancio.
—Pusimos la red hace dos días. La nevada de ayer y de hoy sólo favoreció nuestros planes. Pero no se sienta mal doctora Koizumi, ni por los túneles ni por fuera, hubieran podido llegar.
—Sí, nos dimos cuenta—dijo Hanayo volteando a ver con sus ojos lila al hombre cuyos ojos eran tan oscuros que rozaban el negro.
—¡Yo soy inocente de todo esto! —dijo Sakura desde adentro de la escotilla, ya en su forma humanoide y caminando con torpeza, mientras agitaba sus dos brazos—¡Fui obligada a seguir órdenes, soy inocente!
Sin levantarse, el jinente se dirigió a su cohorte.
—Ciérrenle la boca a la robot.
Dos jinetes desmontaron para llevar a cabo la orden. Hanayo escucho cómo le martillaban un perno de restricción en la boca.
—No, la inocente es Rin-chan—dijo, desesperada—¡Sáquenla de de esta cosa!
El jinete arrodillado volvió a dar la orden, y los dos que habían callado a Sakura levantaron una esquina de la red pesadísima y ayudaron a Rin a levantarse. No hicieron nada para ayudar a Hanayo, que se había acomodado boca arriba.
—Está usted bajo arresto—dijo el líder de los jinetes.
—¿Por órdenes de quién? —preguntó ultimadamente la científica.
—De la gobernadora de Shikoku, Ena Toujou.
—¿Bajo qué cargos exactamente?
—Espionaje, entre otros.
—Hace dos semanas Aiko, Ena y yo tomábamos el té y ahora me arresta—Hanayo lo miró fijamente.
—Las cosas cambian, doctora Koizumi. Mis órdenes eran solo capturarla, Ena Toujou decidirá si es culpable o no. —Se incorporó para darle instrucciones a uno de sus soldados, el más cercano a las motodeslizadoras.
—Diríjase de inmediato a las instalaciones, y envíe un transporte decente para escoltar a la doctora Erso a la ciudad de Imabari.
Fin del capítulo
Y… ¿Qué tal les pareció este capítulo? Me encantaría saberlo, ya saben que siempre disfruto leer de sus comentarios y de sus opiniones hacia lo que escribo.
Y pues… Ahora, es bastante raro, repito, tener que adaptar una galaxia a algo que no es ni un planeta, y en serio que es un poco desgastante, en vez de tener que avanzar en la tecnología, retrocederla un poco para darle un poco de credibilidad. Ahorita se perdió la oportunidad de que diera mi clase de física con la velocidad sub-sonido, pero ya en algún momento tocará.
Por cierto, todo esto es solo una introducción a la trama, sé que es complicado considerando el horrible ritmo de actualización de esta chamaca, pero no se me aburran con esto.
Ahora, no hubo review esta vez, pero gracias por marcarla como favorita a ShadowPena9; en serio gracias por tomarte el tiempo de leer y de valorar esta cosas rara que sale de mi cabeza.
Ahora, pasando a esa sección de la historia que no tiene nada que ver con la historia, en serio, nadie me contó de lo cansado que sería la nueva escuela. Me estoy muriendo, se los pongo así, siempre fui una de las niñas gorditas de mi salón porque comía a más no poder, y pues, lo sigo siendo, pero he perdido peso que da gusto, no me da tiempo ni de comer a veces. Luego mi cuerpo conspira (y yo también a veces, como ahorita) contra mí y me tumba del sueño, y total, que termino que siento que me muero. Pero bueno, ¿qué se le hace? Es esa la razón de mi desaparición.
Y, pasando a las interrogantes de este capítulo, ¿qué pasará ahora que Hanayo está capturada?,¿qué pasará con Rin-chan?, ¿por qué Eli y Nozomi harían algo así?, ¿contra quién andan luchando estas dos chicas? Creo que todo esto toca contarlo en el próximo capítulo, en el cual por cierto espero que aparezca otro personaje relevante para la historia, y sin más por el momento, me despido de ustedes invitándolos a comentar y a leer esta historia, que siempre es un gustazo y una inspiración escuchar sobre sus opiniones, duras o no.
Yo soy Aramaru, los quiero a todos y a todas, y ahora sí me toca decirles… Oyasuminassan.
