Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.
¡Hola a todos y todas!
Que gusto es volver a estar de vuelta en esta historia que tanto disfruto traer con ustedes. Y pues, de nuevo, no puedo creer que sólo hayan pasado dos semanas desde la última vez que estuve por aquí con esta historia.
Y pues, en este capítulo, finalmente conoceremos a uno de los personajes que creo que más he disfrutado escribir a lo largo de estos diez capítulos. Esta chica será la que ocupará el rol de rival de Maki en esta historia.
Y en fin, como siempre, ya saben, si les interesa conocer más de mi choro, nos vemos en la parte de abajo donde esto siempre abunda. Sin más por el momento, por favor lean y espero que disfruten de esta historia tanto como yo disfrute escribirla.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 1: Los tiempos de la guerra
10
Los lagos rojos
Era temporada de lluvias en la prefectura de Okayama lo cual significaba que la vasta planicie se transformaba en un lago rojo de ácido que atraía a animales migratorios de toda la región. Los grupos de pequeñas aldeas que formaban la colonia de Eraba se elevaban como islas en la niebla.
La arena de Unmei era una colina a la cual se le había excavado un hueco en la parte de arriba para que el pueblo se reuniera a ver luchas y ejecuciones. También tenía un lago rojo, pero de sangre de miles de obreros que la arena aún no lograba absorber después de tres días seguidos de juegos de poder.
Entre los altos oficiales y capataces de obreros que habían pagado una pequeña fortuna por bañarse de entrañas regadas en el aire, estaba sentada Maki. Se horrorizó al pensar que tendría que pasar quizás una década visitando ese lugar tan despreciable. Un olor astringente golpeó su nariz, posiblemente por las feromonas que liberaron para hacer que el público de obreros y soldados se pusiera histérico de emoción.
Había dos motivos para celebrar: la víspera de Morutabune, y el ansiado regrwso a casa de la líder de la colonia recientemente exonerada, la general Eli Ayase. Maki la había escoltado en persona; navegaron en un crucero flotante desde Tokio hasta la nueva base centinela que resguardaba el espacio de Okayama, luego, tomaron una cápsula mucho más pequeña que las llevó hasta la ciudad capital. Ahora estaba allí, en un podio en forma de concha que se levantaba desde las entrañas de la arena, esperando a que se calmara la multitud para dirigirles unas palabras.
Alrededor de Maki, bajo la sombra de las membranas que protegían los palcos de visitas, había un grupo selecto de emisarios y amigos de la primera ministra y de la Emperatriz Honoka. Entre ellos estaban directores de varios bancos leales al Imperio, accionistas de talleres de armas y astilleros, influyentes consejeros y demás, todos vestidos de formas extravagantes, pero ninguno de uniforme. Maki había sido la única a la que Eli le había regalado la entrada, a diferencia de todos los aristócratas. Maki se sintió aliviada al ver a Eli por fin en el podio; estaba segura de que otra hora de fantasmagoría le volaría el cerebro.
—Bendita sea la voluntad de Chikara, que nos permite estar juntos en esta ocasión de valentía y espectáculos. Se siente de maravilla regresar a esta hermosa prefectura, llena de dramatismo e intensidad, tan quemada como inspirada por los rayos del sol ardiente. Fuimos bendecidos con esta esquina del mundo para que la colonia de Eraba pudiera tomar control de su destino y se consolidara como la constructora más importante del país.
Eli se había hecho un cetro torcido tallado de la madera de uno de los árboles exóticos de la prefectura. Lo levantó en el aire, ante un coro ensordecedor de alabanzas y gritos animados.
—Pero es gracias al Imperio, cuyos representantes nos honran con su presencia el día de hoy, que puedo estar aquí con ustedes.
Se escuchó un zumbido furioso desde los asientos de atrás del estadio. Picadores del ejército montaban a caballo y armados con garrochas paralizantes repartieron toques eléctricos por el público para que se callaran antes de que las cosas se salieran de control. A pesar de que por su apariencia los miembros de la colonia pudieran parecer engendros descontrolados, Maki se quedaba tranquila sabiendo que habían sido elegidos rigurosamente por la general, desde el oficial más poderoso hasta el obrero más lamentable. Aun así, cuando el público ni con los toques se quedaron callados, vio por primera vez a su asistente y guardaespaldas asustada.
—Me temo que podríamos convertirnos en botana más rápido de lo que cree, Nishikino-san —le dijo a Maki en un susurro.
Como buena señal de su fe, Maki le había ordenado a su escolta de soldados imperiales que la esperaran y se quedaran a bordo, pero se empezó a lamentar de su decisión. Sólo a Riko, encubierta siempre como su secretaria, se la había llevado hasta el centro de la arena con ella, pero dudaba que, si las cosas se pusieran feas, la chica fuera capaz de sacarla de ahí.
Se intentó imaginar cómo había sido cuando un par de Iluminadas estuvieron a punto de ser masacrados en la arena; habrían muerto de no ser porque otros Iluminados y un regimiento de soldados imperiales llegaron a salvarlos, comenzando oficialmente con la Guerra de las Prefecturas, tomando al país, y al mundo por sorpresa. Podía estar sentada en el lugar de la presidenta Nozomi.
Eli le hizo al público un gesto con las manos para que le bajaran un poco al escándalo.
—Sí, no podemos negar que tenemos diferencias con el Imperio, yo misma soy la primera en decirlo; tampoco podemos negar que hemos librado dos heroicas y sangrientas batallas en nuestro suelo santo, y otra más en nuestra vecina Chimane, la cual me costó estos últimos meses apartada de ustedes. Sé que a muchos les tomó por sorpresa la llamada a regresar a Okayama en son de paz desde todos los frentes de batalla, pero, paremos un momento a considerar las circunstancias que nos llevaron a estos conflictos.
Varios de ustedes tienen la edad y el tiempo suficiente siendo parte de esta colonia para recordar cuando el Taller de Armas de Lisan llegó a Okayama para establecer un trato para construir fundidoras y producir androides. Por esto, fuimos generosamente recompensados. Logramos no sólo tener un proyecto como nunca en esta prefectura, sino que también logramos superar nuestro desprecio por los foráneos, en aras de lo que parecía ser una tarea noble.
Pero, tan lejos como estamos del Centro, ¿cómo podíamos saber que, al dedicarnos de lleno a esa tarea, dedicándole años y vidas de esfuerzo, como siempre lo hacemos, estábamos sirviendo intereses del grupo que nos ha traído tantos conflictos? Cuando la presidenta Nozomi regresó a renovar nuestro contrato con el Taller de Lisan, ¿cómo podíamos sospechar que esta mujer, antigua Maestra Iluminada, se iba a coludir con una confederación de separatistas? ¡No sospechábamos que el propósito de estas acciones era separarse del Imperio, y hundir la economía del país en una crisis y aislamiento aun mayor! ¡Nuestra milicia dirigió a los ejércitos de traidores! ¡Nuestros obreros armaron al ejército más conflictivo de la historia de Japón! ¡Fuimos usados! El Imperio no es nuestro enemigo.
Desde las galeras estalló el ruido de gritos fuera de control. Tanto movimiento en el aire hizo que el tufo de la comida que estaban vendiendo en los niveles superiores se filtrara al palco en el que estaba Maki. Riko puso cara de asco.
—Que más adecuado que hacer este anuncio hoy, día en el que celebramos las virtudes de la industria. La próxima empresa gloriosa de nuestra colonia será la más ambiciosa y grande que hemos llevado a cabo. Tal vez e incluso la más grande del mundo.
La arena cayó en un silencio expectante. Hasta las bestias encadenadas se calmaron.
—¿Cuántos de ustedes han levantado la vista hacia el horizonte de nuestro monte de noche y han visto algo nuevo formándose sobre nuestro paisaje? Un círculo creciente, un anillo que parece un portal a otra dimensión, a la Chikara misma. Muchos ya intuyeron que el material sale de nuestras minas y que nuestras fundidoras rearmadas arman el producto final. Pero, ¿cuántos de ustedes saben que el aro es creación de nuestra colonia? Lo que divisan ahí arriba es producto de mentes de nuestros ingenieros y trabajo de nuestros obreros.
Maki sonrió con satisfacción de que Eli al fin admitiera su crédito.
—Ahora se nos pide que cumplamos el sueño de nuestros diseñadores: construir una plataforma móvil de combate de tal tamaño que supere a todos los cruceros flotantes del Imperio, a todas las fragatas voladoras de la CEPI, y hasta al más colosal portaaviones del resto del mundo. Un trabajo sin precedentes, tan grande que desde el espacio parezca una ciudad más, tan grande como nuestra ciudad capital. Será lo más importante que hayamos hecho en nuestra colonia, nos convertiremos en la constructora más poderosa del mundo, no sólo por la escala, sino por la cantidad de trabajo que tendremos que realizar desde el aire, dentro de la construcción. Ahí, podrán ver hacia abajo en nuestra bendita prefectura y maravillarse de ser parte de esta colonia, mientras tienen la dicha de cumplir con esta noble tarea. Díganme, ¿esa no es suficiente razón como para celebrar como nunca antes?
Le dio a la multitud tiempo suficiente para gritar y alborotarse, y luego tranquilizarse un poco.
—Guardé lo mejor para el último. Tenemos acceso a más reclutas, lo cual significa que pronto tendremos el doble de nuestra fuerza de trabajo, ¡y el doble de esfuerzo! ¡Qué los juegos continúen otros tres días! ¡Qué se derrame la sangre de los débiles y que los obreros más fuertes prueben su valor, que ellos serán los nuevos capataces! ¡Y qué vivan nuestros representantes del Imperio que han hecho este sueño posible!
Maki no pudo resistir el asco ante el prospecto de tener que pasar otros tres días viendo entrañas y partes arrancadas, pero una oleada de presunción reemplazó el sentimiento.
—Le agradezco mucho, almirante, estoy en un mejor entorno que el de mi último interrogatorio —dijo Hanayo con timidez, luego de tomar asiento en la oficina de la interrogadora del Imperio.
—Me dijeron que nuestros servicios de inteligencia la trataron muy amablemente —contestó Umi Sonoda desde su silla.
Había un escritorio en la habitación, pero Umi se sentó con Hanayo en una sala con una mesa de centro baja, acomodada en medio de un costoso tapete con el símbolo del Imperio. En las repisas de madera había obras de arte y libros, y una ventana grande daba hacia el impresionante Palacio Imperial. A lo lejos se veía el igualmente imponente Templo de los Iluminados.
—Disculpe, me refiero a mi interrogatorio en Imabari. La habitación estaba helada y el techo tenía goteras. Es obvio que usted disfruta de un puesto administrativo superior al de la capitana Toujou. O tenía, dependiendo si sobrevivió o no al ataque.
—Sobrevivió, según me dicen. Es posible que los colaboradores de la CEPI estén en la misma prisión que usted. Puede que alguien importante tenga su celda.
Hanayo arqueó las cejas, sorprendida.
—Me alegro de saber que estaba bien.
—¿Eran amigas?
—¿Me pregunta si era amiga de mi captora?
—Curiosidad inocente —dijo Umi con un tono demasiado seco para serlo. Sirvió dos tazas de té y le ofreció una a Hanayo, quien la tomó con cuidado.
—La curiosidad inocente no encaja bien con esta oficina, ni con su uniforme, almirante.
En realidad, Hanayo no sabía realmente nada de Umi, sólo que había servido en la Marina Imperial, que había sido amiga de la Emperatriz desde que las dos eran niñas y, que con la guerra, había subido como la espuma hasta ser almirante. Era una mujer unos quince o veinte años mayor que Hanayo, igual que la Emperatriz, con ojos del color del café, con una mirada calculadora y de inteligencia penetrante, su frente era amplia, y su cabello azul marino era demasiado largo para una mujer que había hecho su reputación como piloto de cápsulas de combate. No estaba sonriendo, y aun así le transmitía simpatía a Hanayo; hablaba con mucha cortesía y formalidad, y aun así no se escuchaba distante. Vestía con una túnica similar a la de Maki, pero en color azul y con el doble de insignias, claro reflejo de que tenía un puesto más alto.
—No empecemos con el pie izquierdo, Doctora Koizumi. Esta es una entrevista formal, no un interrogatorio.
—Entrevista, interrogatorio, ¿cuál es la diferencia? Este lugar está lleno de cámaras, ¿requiere que mire a alguna en particular?
—No tiene ninguna obligación a responder a mis preguntas. Y siempre puede traer a su abogado, si quiere, conozco a una muy buena que por el precio justo podría llevar su caso. Además, siempre es un placer tenerla por aquí…
Hanayo se ruborizó.
—Almirante, perdóneme, no quería faltarle al respeto.
—No hay nada que perdonar, doctora. Si hubiera percibido una falta de respeto créame que hubiéramos concluido esta entrevista.
—Almirante, ¿puedo hacerle una pregunta?
—Estoy a su disposición.
—¿Por qué no puedo irme de Tokio? Las instalaciones de Kochi están operando de nuevo; estoy segura de que, si me quitaran los cargos de espionaje, Industrias Zaofu volvería a contratarme.
Umi presionó sus labios aún más.
—Según entiendo, el problema es que Zaofu sigue insistiendo con su necedad de hacer negocios en zonas en riesgo de caer en manos de la CEPI, y me temo que no podemos permitir que se involucre en otro incidente.
—Pero Kochi regresó al Imperio.
—Por el momento. Verá, Kochi se encuentra en un sector muy conflictivo, y espeluznantemente cerca de Wakayama. Podría cambiar de manos varias veces antes de que termine guerra, como ha sido el caso con, por ejemplo, muchas prefecturas de la región de Kyushu. Me temo que también está el caso de sus cargos de traición al Imperio.
Hanayo hizo un ruido de exasperación, tan leve que Umi apenas se inmutó.
—Estoy segura de que tiene acceso a mis interrogatorios de inteligencia y de la Comisión para Preservar el Orden.
—Si claro, ya los leí. Durante esas sesiones, juró no haberle dado información a la CEPI, y dijo que se rehusó a hacer investigación para los separatistas. Pero de igual forma, no tiene interés en investigar para el Imperio.
—Soy científica, no soldado.
—Nadie le está pidiendo que vaya a luchar en el frente, doctora. No es por ofenderla, pero con su físico no creo que sea capaz de empuñar un arma siquiera—Hanayo se acobijó con su propio cárdigan. —Para pelear la guerra está el Gran Ejército y los Iluminados. Lo que necesita el Imperio es gente que contribuya a nuestra causa de otras maneras.
—Le repito, no pienso apoyar la guerra en ningún puesto.
—Usted salió de una ciudad imperial que resultó devastada por el conflicto. El Imperio no escatimó gastos para educarla en un programa de élite y en una lista considerable de instituciones.
—No recuerdo que me dijeran que debía pagar esa deuda. De haberlo sabido, me hubiera quedado en casa sembrando arrozales y como maestra de preescolar.
—¿Disculpe?
—El mejor destino que aguardaba en mi ciudad natal.
Umi asintió con algo de pereza.
—Como sea, no, no está obligada. Pero seamos sinceras, Doctora Koizumi, ¿ya pensó en cómo queda usted? ¿Una investigadora brillante que le debe todo a su gobierno y no quiere levantar ni un dedo para agradecerle?
—Hay un mundo de diferencia entre no estar de acuerdo con las políticas del Imperio y ser simpatizante de los separatistas.
—Le concedo la razón, doctora. Pero también hay mucha diferencia entre no estar de acuerdo y no sentir ni un ápice de lealtad a nuestro Imperio.
—No siento ni una pizca de lealtad hacia su maquinaria de guerra —se ruborizó y levantó las manos en señal de disculpa. —Lo lamento, no quise insultarla. Pero si hubiera un lugar para mí en el campo de generación de energía, tomaría la oportunidad sin pensarlo dos veces.
Umi se tomó un segundo para responder.
—Su área de estudio son los cristales, ¿cierto?
—Sintéticos, en lugar de los que busco.
—Los cristales celestiales —replicó Umi, sapiente—. ¿En continuidad con la investigación original de Marsabi?
Hanayo se sorprendió de no tener que explicarle a alguien. Incluso a Rin le había tomado días comprenderlo.
—En parte, pero me interesa más lo que hizo Shibata en Hokaido y en Hiroshima antes de la guerra lo pusiera en peligro.
—El doctor Uchiuda tuvo un éxito impresionante con su análisis de la estructura interna del cristal. ¿Cree que él o algún otro investigador separatista sigan con el desarrollo del experimento?
—Es…, es posible sí.
Hanayo se sintió como en casa.
—¿También es posible que hayan tenido éxito intentando adaptar la investigación al uso de armas?
—No lo creo. Si lo hubieran hecho, la guerra ya hubiera acabado.
—Pero si mal no recuerdo, la teoría de Uchiuda era…
—Errónea; no pudo contener esa clase de poder.
—Supongamos que…
Hanayo paró el barco cuando se dio cuenta hacia donde estaban navegando.
—Espere. Comienza a sonar más como una especialista de armas que como una autoridad legal.
—Un interés eventual. Pero no se equivoque. No intento reclutarla. Sólo quiero saber si la disposición de la CEPI para intercambiar a una científica prodigio por dos científicos mediocres no ocultaba una estrategia para plantarla como doble agente.
Hanayo soltó un ruidito, un quejido en alivio.
—Y por fin llegamos a la razón por la cual estoy en Tokio.
—Doctora Koizumi, ¿qué le preguntó Nozomi Toujou en Imabari?
—Creo que me confunde, almirante Umi. No conocí nunca a Nozomi Toujou. Su tía me apresó y una pariente lejana me estuvo interrogando. La capitana Toujou, de hecho. No creo que hubiera tenido la más mínima oportunidad de resistirme a nada si Nozomi Toujou hubiera estado en Kochi.
—No, no la estoy intentando confundir, doctora. Por favor, quiero que observe esto. Es una toma del crucero defensor que bombardeó la ciudad de Imabari después de que usted saliera.
Umi le pasó una tableta a Hanayo. Justo cuando había comenzado a arder la ciudad de Imabari (cuando habían dado el salto, como ella lo recordaba) vio un destello violeta elevarse hasta el cielo, vaporizando casi de inmediato uno de los cruceros flotantes del Imperio. El otro, el que estaba grabando, alcanzó a detectar uno de los cristales que Hanayo conocía tan bien, amarrados al proyector que, con una destreza inigualable, manejaba la capitana Toujou (más bien, la presidenta Nozomi) mientras lanzaba otra luz violeta contra el otro crucero. Sus ojos violetas que tan cálidos habían sido cuando vio por primera vez a la pequeña Hanamaru, ahora eran cálidos de una manera mucho más macabra, ardían como fuego.
—Nuestros dos cruceros cayeron poco después. Por suerte un grupo de Iluminados se encargaron de ahuyentar a la presidenta para que pudiéramos completar nuestra ocupación. Ordené al almirante del sector al mando que no informara de eso a nadie. Creo que usted reconoce tan bien como yo lo que pasó.
—¿Ese daño la causó una Iluminada por sí sola? —preguntó Hanayo horrorizada— ¿A cuántos…?
—Afortunadamente no fueron tantos, de hecho, ninguno del segundo crucero, el que grabó lo ocurrido. Nuestro soporte vital es demasiado bueno. Pero seguro que dándole un poco más de tiempo esa Iluminada hubiera sido capaz de vaporizarlos por completo a todos. Esa mujer es un peligro, la engañó, y engañó a todos en Kochi. ¿Qué fue lo que le preguntó?
—Me preguntó sobre el Gran Ejército, de dónde venían y qué tan avanzados iban en la planeación. Preguntó por armas, el tamaño de la flota, edificios de seguridad aquí en Tokio, el rol de los Iluminados…
—¿Y no le dijo nada?
—Aunque hubiera querido, no tengo conocimiento de ninguno de esos temas.
—Así que no la persuadieron haciendo sufrir a Rin Hoshizora.
—No la hicieron sufrir —Hanayo le sostuvo la mirada, esta vez sin ruborizarse.
—La alejaron de usted. La mantuvieron sola con una bebé que ni siquiera era de ella.
—Rin es fuerte. Conmigo cerca o conmigo lejos. Y tenga por seguro que, a pesar de todo, Rin es el amor de mi vida, y Hanamaru es nuestra hija, a pesar de lo que pueda decirse. Siento que debo recordarle que fue el Imperio quien me rescato. Si fuera agente doble, o lo que sea que usted está insinuando que soy, ¿por qué no brincaría a la primera oportunidad de trabajar en el ejército?
Umi desvió el tema de la conversación
—¿Sabe? Yo también sé lo que se siente ser prisionera.
Hanayo la miró con interés.
—Pasé varias semanas en la Ciudadela, un lugar separatista en los lugares más remotos del país. ¿A usted la torturaron?
—No, nunca me tocaron siquiera, ¿y a usted?
—Sí. Repetidamente. Y por órdenes de esa maldita de Eli Ayase. La escuchaba en las transmisiones. Si yo hubiera estado en la posición de los Iluminados cuando la capturaron…
Hanayo bajó su tono por completo; a pesar de las cosas horribles que Umi decía, esta vez no se mostró horrorizada, ni siquiera aterrada, solamente apenada.
—Lo siento.
Umi no cambió su tono
—Por suerte, fui rescatada antes de que mis carceleros me hicieran lo peor que podían. Su hubiera continuado…, quién sabe. La cuestión es que… Supongamos que se va de Tokio y cae en manos enemigas una vez más.
—Tengo aún menos que ofrecerles que antes.
—Se subestima demasiado doctora. Tiene algo todavía más valioso que inteligencia militar. A Nozomi no le interesaba nada de eso. A todos nos interesa la inteligencia de su mente. Y particularmente, yo preferiría que ese contenido se quede en su cabeza y no en la de ella.
—Pero, ahora soy mamá, almirante. Tengo una familia que mantener.
—Yo también quisiera llegar a encontrarme en esa posición algún día. ¿Quién sabe? Algún día la guerra terminará —Umi sonrió por primera vez. Una sonrisa fugaz, que desapareció casi tan repentinamente como apareció—. Respecto a su problema, supongo que Rin puede encontrar un empleo provisional.
Hanayo dejó escapar su infelicidad.
—Ese no es el punto. Tengo que poder investigar, sin eso estoy perdida.
Umi retrocedió y entrelazó los dedos, analizándola.
—Espero que sepa que tiene una aliada muy poderosa en Maki Nishikino. ¿De dónde la conoce usted?
Hanayo tenía la vista fija en el piso, la levantó para contestar.
—Fue mi compañera en el Programa de Promesas. De mis mejores amigas.
Umi resopló con algo de molestia.
—Por órdenes de mis superiores y por respeto a ella se ha decidido dejar este caso por la paz.
Hanayo entrecerró los ojos, visiblemente confundida.
—No habrá indagación ni juicio alguno. De hecho, personalmente voy a recomendar que se cierre su caso. Tendrá que quedarse en Tokio hasta que mis superiores lo aprueben, pero supongo que no ha de tomar más de unos cuantos meses.
—Meses —Hanayo frotó sus brazos contra sus piernas—. Pero aun así, le agradezco infinitamente.
—Agradézcale a su amiga, Doctora Koizumi. Una pregunta más: ¿La Teniente Comandante Nishikino le ofreció algún trabajo o algún tipo de proyecto?
—Nada. En sus palabras, dijo lo mismo que usted. Que la guerra seguirá a pesar de mí, y que toda contribución importa.
Umi le volvió a dirigir una pequeña sonrisa curiosa.
—¿Y no le importa que la guerra siga? Sabiendo que con su mente podría ser la clave para terminarla.
—La Emperatriz Honoka pudo haberla evitado en un principio. Ahora le toca a gente como usted terminarla.
—Le prometo que así lo haremos. Espero volverla a ver, doctora. No todos los días se conoce a gente tan culta como usted.
Cuando Hanayo estrechó la mano de la almirante, la notó tan fría como las aguas del mar, y, con algo de miedo, salió de la oficina.
Fin del capítulo
¿Y bien? ¿Qué les pareció este capítulo? A mí en lo personal me encantó escribir a Umi. Es que es tan Umi y ¡ay! La adoré. Y pues, pasando a otras cosas, ¿ahora que Umi ha entrado al tablero de juego, cambiarán las cosas para Maki? ¿Qué irá a pasar con Eli? ¿Y qué hay de Nozomi y su poder para tirar cruceros enormes como si nada? Cabe mencionar que no todos los Iluminados son igual de poderosos como Nozomi: ella es una prodigio, no se crean que todos son capaces de estar destruyendo cruceros como si fueran de cartón. De hecho, Nozomi y Yukiho, que ya salió a relucir indirectamente en alguno de los capítulos anteriores, son las dos Iluminadas más poderosas, tal vez una un poquito más que la otra, eso ya queda a su imaginación.
Y pues, pasando a otra cosa, creo que este capítulo dio un poco más de contexto acerca de la guerra, que comenzó precisamente donde ahora está Maki supervisando la construcción del arma de Eli.
Respecto a Umi, creo que desde que leí el libro del cual me estoy inspirando por primera vez y leí al personaje que le he dado a interpretar (bastante popular en Star Wars de hecho) dije, "No inventes, este tipo es tan Umi". Y pues, ver a Umi finalmente es una delicia, mínimo para mí, coméntenme qué tal les pareció verla por aquí.
Pasando a otro tema, de hecho, el tema que como siempre nada tiene que ver con la historia, les platico que ya voy por el mes en la escuela, y, de hecho, me he estado divirtiendo bastante con todo lo que he estado aprendiendo, aunque ya esté demasiado cansada. Creo que nunca había aprendido tanto en tan poco tiempo, o mínimo no que yo recuerde. Por cierto, en la semana a alguien se le ocurrió que sería una gran idea lanzarle un balón a una niña que no ve ni lo que tiene en frente, y… ¿Adivinen quién está escribiendo con una sola mano en este momento? Lo bueno es que soy zurda y metí mi mano derecha, entonces en papel sí puedo escribir perfectamente. Como este capítulo ya estaba escrito desde principios del mes pasado, fue casi en automático solamente revisarlo y agregarle esto del final. Que, por cierto, me trae super nerviosa un examen de Literatura y casi se me olvida actualizar por eso mismo jaja.
Y bueno, finalmente ya vamos llegando a la parte final de este capítulo. Primero que nada, en estas dos semanas de ausencia, a una personita le gustó esta historia, por lo que quiero darle un especial agradecimiento a yorukakusaku por haberle dado follow a esta historia. Por otro lado, quiero reiterar mi agradecimiento como siempre a Biso y a ShadowPena9 quienes también me han regalado su preciado follow.
Como siempre ya vamos llegando a la parte final del capítulo, y como siemrpe, es para mi un placer haber escrito esto para ustedes. Ya saben, si les gustó o si no me gustaría que lo comentasen en una review. En serio que me ayuda demasiado. Como sea, para mi es un honor haber llegado hasta esta parte, yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas, y al fin ha llegado el momento de decirles a ustedes: ¡Oyasuminassan!
Pd: Por cierto, me acabo de dar cuenta de que el siguiente fin de semana es la proyección del concierto del Love Live Fest. ¡Wuu! Voy a estar en semana de exámenes, pero ya tengo una razón para salir adelante. Bueno, ahora sí, ¡Oyasumi!
