Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.
Hola a todos. Que gusto volver a aparecerme por aquí con esta historia, con el primer capítulo que he escrito para ésta en meses. No puedo decir que es lo primero que termino el mismo día que lo publico, porque están los dos capítulos del cumpleaños de Hanamaru, pero aún así es un momento rarito. Con el cierre de semestre, me ha estado dando un poquito más de tiempo de sentarme a escribir, y como prometí en el capítulo pasado, lo subo con sólo una semana para compensar el retraso de tres semanas de la semana pasada.
Sin más por el momento, no quiero seguirlos molestando, así que, en este capítulo volvemos con Rin y Hanayo, y de hecho habrá cosas muy interesantes con esas dos, un poco de Nico-chan y creo que un poco de Maki. Es un capítulo largo ahora que lo pienso, tal vez de los más largos de la historia.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 2: En busca de la paz
16
Las ligas mayores
A Tokio se le describía constantemente como una prefectura-ciudad, una ecumenópolis Los edificios urbanos del centro se levantaban kilómetros de altura, y alcanzaban el cielo, pero estaban tan juntos que el enorme vacío que debería de haber entre ellos apenas era notable. Por eso no se habían construido las instalaciones del nuevo proyecto ahí, decía Maki. Era demasiado cerrado y llamaría demasiadas atenciones no deseadas. A Hanayo le daba más confianza poder estar en un lugar conocido, pero las instalaciones la habían embobado tanto que olvidó que estaba a menos de una hora en tren de la ciudad donde casi perdía la vida. Originalmente, se decía que los terrenos del pueblo de Uchiura se habían librado de ser explotados y convertidos en un enorme muelle por ser un terreno privado con problemas legales. Sin embargo, las prohibiciones no evitaron que muchos marineros aprovecharan del pueblo para construir sus casas y las de sus familias, y para cuando el Antiguo Imperio se dio cuenta el asentamiento era lo suficientemente grande como para simplemente deshabitarlo, por lo que expropiaron el terreno y se encargaron de repartirlo entre la gente de manera informal. El acuerdo no era permanente, pero en los años de decadencia del Antiguo Imperio, el abuelo del difunto esposo de la Sentaku había dado por perpetuidad el derecho de las tierras a los marineros que construyeron ahí originalmente. El pueblo sagrado de Uchiura recibió el reconocimiento que necesitaba, y era de hecho una de las maravillas del Borde Medio, según decía Rin.
Era curioso como parecía que todo a su alrededor había crecido enormemente a lo largo y a lo alto. El monte Fuji era lo único que los mantenía aislados del resto del mundo moderno, y literalmente se encontraban encerrados en todas direcciones menos en la que daba al mar. Aún así, los habitantes nunca se quejaron, y una vez que construyeron escuelas y un templo, vivieron felices con un estilo de vida que ya había pasado de moda muchos años atrás.
Ahora, varios de los pobladores originales serían removidos no sólo de sus hogares, sino de la región entera. En cuanto terminó la Guerra de las Prefecturas, se promulgó un edicto imperial que citaba leyes de expropiación arcaicas para reubicar a casi la mitad de ellos en un "sitio similar", en una de las islas remotas que se encontraban despojadas. Así que, tan pronto como, o fueron reubicados, y fueron acogidos por vecinos amables, el Nuevo Imperio arrasó con las estructuras humildes y pavimentó sus campos. Borraron los caminos de arena que con los años se habían tallado en la superficie; en su lugar, se erigieron torres de vigilancia y estaciones de control de acceso. Diseñaron una pista para la llegada de cápsulas enormes entre los edificios cercanos para facilitar la entrada y salida de investigadores y material, desde la cual también se podía derribar a cualquier otro tránsito aéreo de inmediato, ante una amenaza de ataque. Los cercanos que visitaban el pueblo para esparcimiento y para darse un respiro de los monótonos aires de las ciudades protestaron lo más que pudieron su cierre al público. Ahora, a menos que se fuera o habitante comprobado de la mitad no destruida, o trabajador de Brillo Eterno, no se permitía siquiera el acceso. La Comisión para la Preservación del Nuevo Orden se encargó rigurosamente de establecer un sistema de vigilancia para que la entrada a las instalaciones estuviera cerrada a todos los ojos de extraños. Para poder acceder, se necesitaba portar insignias, como las del ejército, en los uniformes, que transmitían información codificada a las cámaras de seguridad y establecían los límites de acceso de cada usuario. La mayoría de los asistentes de investigación salieron del mismo pueblo, aunque los investigadores habían llegado de todos los rincones del país, aunque los de Tokio abundaban.
Las medidas de seguridad y el trato a los locales le parecieron exageradas a Hanayo, aunque se las vendieron a ella y a los demás investigadores como "indispensables" para proteger la información contra espías rivales. Hanayo sabía que las medidas derivaban de la desconfianza de la guerra. Un ejemplo más del precio de la paz.
Fuera de eso, las instalaciones parecían salidas de un sueño. De hecho, lo eran. Habían salido de su sueño. El edificio principal era un cubo colosal multinivel que le recordó a la planta de Comunicaciones Cocoa. La única diferencia era que el techo del complejo de las instalaciones de Brillo Eterno estaba a una altura menor, por lo que se sentía mucho menos alto y un poco más íntimo Las provisiones y los materiales que llegaban a prisa a la pista cercana eran transportados a una zona de aterrizaje mucho más pequeña en la azotea (la de la entrada principal únicamente recibía huéspedes y materiales colosales) y varios remolcadores la llevaban hasta el edificio principal. Los niveles superiores se usaban como bodegas, mientras que los inferiores eran usados como cuartos de investigación, instalaciones láser, centros de desarrollo, laboratorios, bibliotecas y áreas de descanso. Los niveles subterráneos eran cuartos de mantenimiento, o bien, estaciones de energía. Todo para un equipo que en total consistiría en aproximadamente quinientas personas. Sobre las zonas de aterrizaje, el logo imperial de la compañía se divisaba con obviedad desde arriba.
El proyecto y todo lo relacionado con él fue bien manejado por los medios. El escándalo de la destrucción del pueblo sagrado y del desalojo de casi la mitad de la población recibió un torrente de escrutinio al principio, pero la mayoría aceptó que el lugar se convirtiera en un recinto para el conocimiento, especialmente cuando se trataba de una investigación de energía renovable.
Hanayo recibió tratamiento de luminaria cuando visitó las instalaciones en obra. Le incomodaba muchísimo la atención, por lo que pidió antes de regresar que no le hicieran especial reverencia. Insistió en usar el mismo uniforme que todos, en comer en la misma cafetería que todos y en atender a todos por igual con cualquier problema o sugerencia; aunque tenía con ella a un equipo de aproximadamente una decena de personas dedicado sólo a resolver conflictos y lidiar con los empleados. Debía reportarse con una junta directiva de seis miembros que rendían cuentas directamente a la Sentaku. Sus aposentos incluían una oficina equipada con biblioteca, cuarto de computadoras y una plataforma de comunicaciones. Además, allí mismo, estaba la residencia diseñada especialmente para su familia, aunque decidieron por si acaso conservar su departamento en Tokio, por si Rin y Hanamaru no se adaptaban adecuadamente.
Las instalaciones no se inauguraron formalmente hasta casi diez meses después de que Maki los viera en Aomori. Políticos y dignatarios de todo el país asistieron al evento. Se dieron recorridos, se sirvió comida y bebida, se dieron discursos. Después de todas las formalidades, Hanayo llegó a su primer día de trabajo, impecablemente vestida con el mismo uniforme que todos, y con el cabello de nuevo corto hasta los hombros, como lo había tenido antes de los incidentes en Kochi.
El laboratorio acababa de recibir el cristal celestial más grande que había visto en su vida. Una grúa lo movía a una plataforma para su análisis El euhedral traslúcido era del tamaño de una vivienda pequeña e iba más allá de su imaginación. Lo miró flotar a su destino; no lograba determinar si ese era su estado natural o si había sido pulido por manos y herramientas desconocidas.
Los compañeros nuevos de Hanayo seguían el cristal con la mirada a través de la habitación cavernosa, igual de pasmados que ella. Había esperado trabajar con al menos un par de sus antiguos compañeros, pero varios científicos del instituto no volvieron a Tokio tras la guerra. Maki había dicho que varios trabajaban en el proyecto, pero no mencionó que en prefecturas diversas, haciendo investigación adicional en otras instalaciones más pequeñas que estaban en construcción. Hanayo intuyó que el trabajo de Maki era supervisar la construcción y desarrollo de esas instalaciones lejanas de acuerdo con sus descubrimientos.
Nadie sabía que pensar del cristal.
—Sus caras no muestran evidencias de uso de herramientas—dijo uno de ellos; un inspector de cabello negro oscuro, y mirada madura de color verde que se veía un par de años mayor que Hanayo—. Si se mira de cerca, la matriz parece tener movimiento adentro, como una especie de organelos.
Hanayo había observado esa propiedad cuando estudió los cristales que Maki le había dado. Sus experimentos en el laboratorio del Instituto de Ciencias Aplicadas revelaron que tener contacto prolongado con ellos afectaba radicalmente el sueño. No había dormido bien en meses, y, cuando por fin sucumbía ante el agotamiento, soñaba con su investigación. Los Iluminados establecían una especie de relación con sus cristales a través de la Chikara. ¿Sería posible que los cristales afectaran también a la gente que no tuviera la conexión con ella?
No era de sorprender que todavía no se hubiera logrado sintetizarlos.
—¿Sabemos de dónde proviene? —preguntó Hanayo mientras colocaban el cristal celestial en la plataforma de análisis.
—Sí, pero la información podría ser apócrifa —dijo el mismo inspector—. Al parecer, lo encontraron en una bodega oculta del Borde Exterior, donde lo habían ocultado los Iluminados.
—Entonces, le pertenecía a la Orden.
—Originalmente sí, pero aquí viene la parte extraña: se dice que los Iluminados se lo confiscaron a un grupo criminal que tenía planeado venderlo a los separatistas.
Hanayo había quedado estupefacta. Si la historia era cierta, entonces los separatistas habían estado investigando, quizá basándose en el trabajo del Doctor Uchiuda. Tenía mucho sentido, Nozomo había sido una poderosa Iluminada, ¿quién mejor que la presidenta de la CEPI, maestra del proyector celestial, para usar el cristal de su arma en otras armas? Sólo pensarlo le dio vértigo. ¿Qué secretos habría en los archivos de los Iluminados, en su enorme templo de Tokio? ¿Se le permitiría el acceso a ellos? ¿El cristal frente a ella era el único en su tipo? ¿Existían otros más grandes? ¿Podría visitar mundos con vetas de cristales celestiales? ¿Quién las minaba? ¿Los mineros sentirían el mismo insomnio que ella? ¿Qué sería de los templos secretos de la Orden, incrustados y decorados con cristales de todas formas y tamaños…?
Tuvo que sostenerse del barandal de la plataforma para recobrar el equilibrio. Miles de estrellas explotaban detrás de sus párpados cerrados. Sintió que caminaba sobre fuego.
—¿Se encuentra bien, doctora Hanayo? —le preguntó el inspector, ayudándola a ponerse de pie.
Hanayo logró voltear hacia el inspector y se forzó a asentir con la cabeza; sus ojos le recordaban a los de Aiko Kurosawa.
—Quiero hacer pruebas con los niveles piezoeléctricos antes de experimentar con el medio activo para hacer el bombeo óptico.
—Haremos las preparaciones necesarias. —el inspector hizo una reverencia.
Hanayo perdió la mirada en las profundidades de la piedra diáfana. ¿Se podría cortar o fragmentar? ¿Se le podrían aplicar dopantes para incrementar su productividad y rendimiento de energía? ¿Se podría alterar su superficie?
Tantas, tantísimas preguntas…
¿Usted es la capitana? —le dijo uno de los soldados imperiales a Nico, como si no quisiera aceptar la idea.
—Capitana Nico Yazawa, sí.
—Bien, síganos entonces.
Nico siguió al par de soldados que lo condujeron a través de la estación de mando del punto de control. Los transportes de carga que entraban y salían de ciertos sectores de las Prefecturas Occidentales estaban sujetas a revisiones aleatorias que no pretendían confiscar productos prohibidos, sino asegurar que nadie transportara mercancías controladas por las corporaciones. Los capitanes debían tener todos sus documentos y manifiestos a la mano, y someterse a inspectores civiles, o, en caso de prefecturas en recuperación de la guerra, cuadrillas de soldado imperiales.
La tripulación recibió órdenes de quedarse a bordo de la cápsula, que actualmente hacía las veces de remolcador. Los cañones iónicos y demás municiones que Nico había obtenido del contacto de Riko en el depósito imperial estaba ocultos dentro de módulos cilíndricos, que generalmente transportaban gas natural comprimido, un combustible doméstico muy cotizado. Los inspectores de los bloqueos revisaban que los módulos cumplieran con los estándares de capacidad y demás regulaciones, pero esta vez no lo hicieron. Una vez que se identificó la firma del carguero de Nico, se le instruyó que avanzara y se reportase directamente a la estación de mando.
Uno de los soldados imperiales le hablaba al micrófono de su casco mientras caminaban. Algunos corredores después, un oficial mayor y desgarbado le indicó a Nico que pasara a una oficina estrecha. Cuando la escotilla se cerró detrás de ella, el imperial se sentó a la orilla de la mesa y examinó a Nico con la mirada. Pensó que la veía con desprecio, no sólo por ser contrabandista.
—Ha habido un ligero cambio de planes —anunció.
Nico intentó no demostrar el golpe que sintió por dentro. Era todo lo que temía escuchar desde que salió del depósito de contrabando. Se imaginaba a Maki detrás de todo esto, metiéndola en un problema aún mayor usando a Riko.
—No puedo decir que me sorprende —dijo, preparándose para irse esposada.
El oficial arrugó la frente y soltó una risotada.
—No se me adelante capitana. Sólo estamos simplificando la entrega. —Tomó el control del proyector de la mesa y prendió un mapa a escala. —Cuando llegue a Asago, en la prefectura de Hyogo, el control del puerto le transmitirá unas coordenadas para que se inserte a la órbita. Pero en lugar de remolcar la carga al pozo, esperará en el punto de inserción. Un par de transportistas lo interceptaran. Sólo tiene que soltar los módulos de su remolque y ellos bajarán todo.
Nico se mordió el labio superior.
—Bueno, sí, como dice, me facilita el trabajo… Excepto por una cosa.
—¿Qué cosa?
—Recibiré mi pago al entregar el cargamento en su destino. Si lo dejo ir en manos de alguien más, podrían no considerar mi entrega, ¿entiende el dilema?
El oficial sonrió sin humor.
—Revise su cuenta después de que suelte el cargamento. Si hay algún problema, le pide a los transportistas que los presenten, regresa el cargamento a su remolque y contacta a la Jefa Riko.
Nico estuvo un momento en silencio, derrotada por la falta de argumentos.
—¿Por qué no puedo bajar por el pozo?
—¿Qué más da? Ya quedamos en que es más fácil.
—No, no, sólo es curiosidad.
—Mientras más pronto se libere de ese mal hábito, mejor. No es bueno para los negocios. Si algo le preocupa, pregúntele a la Jefa Riko cuando la vea, pero aprenda a no preguntar en medio de una operación, sólo obedezca, ¿entiende?
—Sí, entiendo. —respondió Nico, con sumisión forzada. Le recordaba a Maki, y odiaba tratar con gente como Maki. Se había convertido en contrabandista para no tener que trabajar con gente como Maki.
El mismo par de soldados que la escoltaron a la cabina la condujeron de vuelta su remolque, donde tuvo que asegurarle a su tripulación, que incluía a sus dos hermanitas y a sus tres amigos de la cantina, que la operación seguía en curso. Siguió pensando en las nuevas instrucciones mientras entraba a velocidad sub-sonido.
"Sólo obedece"
Excepto por la modificación de la entrega, todo marchaba según prometió Riko. Le había tomado la palabra cuando dijo que Maki no estaba involucrada, pero todo el asunto le olía a operación encubierta. Tal vez y si era la pelirroja la que estaba detrás de todo, y ni siquiera Riko lo sabía. No, Riko obviamente lo sabía. Pero, ¿qué podría ganar el Imperio de crear un mercado negro de armas? A menos que quisiera continuar con la guerra por alguna razón, pero bien podría ser que en verdad se tratara de un grupo de veteranos e imperiales corruptos con la capacidad de explotar la debilidad de un sistema imperfecto.
Nico desaceleró de la velocidad sub-sonido a una distancia considerable del poblado de Asago. Justo pasaban por encima de los límites de la ciudad cuando el control del puerto aéreo envió un mensaje con datos cifrados para el procedimiento de inserción y aterrizaje. Nico nunca había aterrizado en la ciudad, pero desde el aire lucía prístino, especialmente para un mundo de las Prefecturas Occidentales, donde aún se libraban batallas entre los remanentes de la CEPI y el nuevo Imperio. Sabía que varias operaciones mineras exaliadas de la CEPI y afiliadas a la Alianza Corporativa seguían funcionando de encubierto, pero con todo y la secrecía, era bien sabido que cuidaban con minucia su impacto ambiental.
—Vamos a soltar los módulos —le informó a una de sus dos copilotos, su hermana Cocoa.
—¿No vamos a bajar el cargamento nosotros?
—Cambio de planes.
—¿Desde cuándo? —dijo la otra, Cocoro.
—¿Y bueno, a ustedes qué les importa? Sólo obedezcan.
—Sólo nos da curiosidad, Onee-chan.
El resto de la tripulación, incluyendo a sus tres amigos de la cantina, desconectaron los contenedores. A través del mirador delantero, Cocoa observó a los transportistas moverlos,
—Ya tienen el producto. Nada podría obligarlos a pagar.
Nico ya estaba en proceso de revisar su cuenta. Cuando aparecieron los números, le dijo a Cocoro y a Cocoa que vinieran a ver.
—¡¿Qué?! —dijo su hermanita con más volumen del que pensó—. ¿Todo eso?
Nadie en toda la tripulación supo que decir. Era más de lo que todos ellos juntos pudieron haber ganado en la guerra entera.
Rin le concedió a Hanayo bastante tiempo y espacio para acostumbrarse a las instalaciones. En cuanto entró con la pequeña Hanamaru al cuarto de investigación, la niña se maravilló tanto como su madre lo había hecho la primera vez.
—No creo que sea buena idea que la tengamos por aquí. Hay lugares muy altos y poca seguridad con los barandales nya —dijo Rin.
—Necesita un casco, ciertamente. —concedió Hanayo, y señaló hacia las pantallas de arriba de la consola de comunicaciones—. Por lo menos, siempre sabremos dónde está.
Rin se tomó un momento para seguir sus movimientos en la consola. Hanayo fue la que habló.
—Podríamos considerar que acolchen las paredes, también.
Ambas madres siguieron observando a Hanamaru hasta que se convencieron de que no había peligro. Luego, Hanayo puso una vista del laboratorio principal.
—Rin-chan. Hay algo que me muero por enseñarte.
Rin miró hacia todos lados mientras Hanayo operaba las pantallas. Todo lo que veía lucía impecablemente limpio y estéril, al punto de hacer que Comunicaciones Cocoa luciera hogareño en comparación. A Hanayo y al resto del equipo no les molestaban las medidas de seguridad, y supuso que ella también se acostumbraría, pero la situación de los locales y el pueblo de Uchiura seguía incomodándola muchísimo.
—Mira esto —dijo Hanayo con sus ojos violetas brillando tanto como el cristal, mientras la imagen aparecía. El monitor mostraba un cristal enorme traslúcido.
—Eso no puede ser un cristal celestial nya…
—Pero lo es. —Hanayo parecía incapaz de quitarle los ojos de encima—. Mira, quiero que lo veas en persona. —oprimió otro botón de la consola y en la pantalla apareció un hombre que a Rin le recordaba demasiado a Aiko Kurosawa.
—Kurosawa-san, ¿puede colocar el cristal en la plataforma de observación? Quiero que alguien muy importante lo vea.
—Claro, Hanayo-san. De inmediato lo coloco.
—Gracias, Kurosawa-san. Vamos de inmediato para allá.
Rin quedó extrañada por la coincidencia.
—¿Kurosawa nya?
—Resulta que estuve conversando un poco, y resulta que el inspector en jefe de este enorme cristal es el hermano mayor de nuestra amiga, la directora Aiko. Parece que va mejorando poco a poco, pero para este hombre, Mizuo Kurosawa, la cosa no ha ido tan bien. Dicen que su familia era importante en la pesca de la bahía, pero con los cambios recientes cambió un poco su línea de trabajo. Ahora tiene que mantener a sus dos hijas, a su mujer y a su hermana. Es una coincidencia interesante, ¿no te parece?
—Y pensar que hace un par de meses, su hermana era tu jefa nya…
—Y pensar que estuvimos en la misma ciudad que ella el día que casi se acaba nuestro destino…
Mientras conversaban, ya habían llegado hasta la plataforma de observación, donde el cristal ya estaba colocado. Del otro lado, protegido detrás de una vitrina de cristal, estaba el hombre al que habían visto en la pantalla. Hanayo saludó con pena y algo de nerviosismo, Rin con energía. El hombre respondió al saludo más como Rin.
—En la mayoría de los casos, los cristales celestiales surgen en la superficie por la actividad sísmica de algunas fallas geológicas, combinadas con la presión salina exacta del nivel del mar. Por eso se dice que sólo se generan cuando una placa oceánica roza a una continental. En todo caso, el movimiento deber ser horizontal. Los cristales suben y atrapan impurezas en el camino, por eso se dice que los cristales celestiales se cultivan, y no que se minan. Los pequeños son más comunes y están en la superficie, al alcance de la mano, pero ocultos en cuevas, arroyos, conductos de lava de volcanes inactivos y a veces dentro de la roca celestial, que se dice que es "cristal" falso. Pero este… Este claramente fue minado y pulido, aunque no hemos podido definir con exactitud de qué prefectura lo han sacado. Tiene trazas de una corteza café que seguramente lo protegía, quizá lo descubrieron dentro de una vaina inmensa. Tuvo que haber estado en algún lugar remoto e inhabitado, del que sólo sabían los Iluminados…
Rin observó a Hanayo hablar; parecía que le hablaba al cristal más que hablarle a ella. Reconoció su mirada de científica loca exhausta, la de cuando se obsesionaba con algo. Llevaba meses sin dormir bien. En el departamento había bocetos y garabatos hasta en las paredes: una combinación inquietante de números, figuras y símbolos matemáticos incomprensibles.
—La relación de los Iluminados con los cristales celestiales, y uso la palabra "relación" a propósito, se remonta a miles de años atrás. —continuó Hanayo—, mucho antes de que los idolatraran por sus patrones y porque ni el fuego ni los golpes los alteran; son eternos por fuera. Antiguamente se le relacionaba con el viento, la lluvia y el aliento, pero supongo que los Iluminados sentían que eran una expresión física de la Chikara. No se sabe cómo fue que estas piezas de museo se le perdieron a la Orden.
—¿Esta es una pieza de museo nya?
Hanayo volteó a verla al fin, negando con la cabeza.
—Esta iba en camino a manos separatistas, pero los Iluminados la interceptaron y la rescataron.
—El hecho de que los Iluminados intervinieran habla mucho sobre el poder potencial de los cristales. —Rin frunció el ceño con aprensión
—Por supuesto, pero recuerda. Nozomi conocía bien el poder de los cristales porque era una Iluminada. Desde siempre han usado ese poder para ellos mismos.
—¿Qué tal si nos están protegiendo a los demás de tanto poder? No es que lo usaran para ellos mismos, hasta sus proyectores eran para mantener la paz…
—Mira, por desgracia, ya no quedan Iluminados para irles a preguntar. Pero eso no significa que tengamos que ignorar el potencial que tienen los cristales por respeto a sus siglos de servicio.
—Oye, sólo quise decir que los Iluminados nunca querrían que esa energía se usara para el mal nya… —Rin levantó las manos en señal de excusa.
—Claro que no, estoy de acuerdo contigo —dijo Hanayo— Y eso era lo que me preocupaba durante la guerra, pero ya no. Este es el sueño de la Sentaku.
—¿Podemos decirle Honoka en privado? —Rin hizo una cara de disgusto mientras hacía el comentario. Hanayo la ignoró.
—Durante milenios, los Iluminados tuvieron "derechos" exclusivos a los cristales, excepto cuando alguien más los encontraba y los vendía al mercado negro, pero eso no pasaba con frecuencia. Odio decir esto, especialmente por ti, Rin-chan, pero tengo razones para creer que se negaron a compartir los secretos de los cristales por medio a ceder un poco del poder que disfrutaban.
—No, no lo creo ni por un segundo… —Rin estaba impactada. Hanayo nunca había dicho nada en contra de la Orden.
—Concuerda con sus acciones al final de la guerra —dijo Hanayo, en un tono más calmado—. Puede ser que hayan intentado asesinar a la Sentaku Honoka en una alianza con Nozomi para así poder asegurar su poder y estatus.
Rin había escuchado ese argumento en otro lado… De repente, recordó dónde y cuándo: en el hotel de Aomori, justo después de que Maki les mostrara los cristales y que Hanayo tomara valor y le preguntara directamente si provenían de proyectores celestiales de Iluminados.
"¿Y eso por qué sería importante?" había dicho Maki. "Ellos tenían su propia guerra y la perdieron". Entonces, Rin se rehusó a aceptarlo y se lo hizo saber. "¿Estás sugiriendo que lo qué sucedió en el palacio imperial de Tokio la semana pasada fue falsificado? ¿Ya la has visto desde que sucedió ese atentado? ¿Has visto cómo devastaron el palacio Imperial? ¡Tres Iluminados entraron a matarla después del primer atentado de la maestra Yukiho! ¡La propia hermana de la Emperatriz intentó asesinarla con tal de obtener más poder!". La situación escalaba, Rin había venerado y vivía bajo las enseñanzas de la Gran Maestra de la Orden, pero Hanayo había intervenido; dijo que nadie dudaba de la palabra de la Emperatriz, pero Maki no quería dejar que la esposa de Kayo se fuera tan tranquila. "Ellos solos se condenaron al aferrarse a sus condiciones tan anticuadas, en lugar de aceptar la ciencia de la nueva era. Piensa todo el bien que pudieron haber hecho si hubieran compartido sus secretos en lugar de enfrascarse en una guerra contra sus propios principios. Pero no tuvieron de otra cuando vieron que alguien de los suyos amenazaba su Orden… Es cierto que Nozomi es una lunática, pero a final de cuentas, sacó a relucir la hipocresía de su Orden."
Y ahora, aquí estaba Hanayo, copiando las palabras de Maki, cuando Rin estaba segura que su Kayo-chin no creía ni la mitad de todo lo que decía.
En Numazu, cuando les llegaron las noticias de lo que sucedió con Honoka y con el teatro de la guerra, ambas se negaron a aceptar la explicación oficial, la imperial.
Los Iluminados fueron masacrados por miles, su templo fue sede de una terrible batalla, los pocos sobrevivientes se contaban con los dedos de las dos manos de Honoka y se dispersaron por todo el país; la voluntad de Chikara estaba mermada. Rin y Hanayo lloraron durante días, como si se hubiera muerto alguien muy amado. Pero la mayoría de los japoneses no lo tomaron así; todos querían ver el fin de la guerra, por tal motivo aceptaron las muertes de los Iluminados como un sacrificio necesario, igual que las de todos los soldados del Gran Ejército. Rin sintió que en cuestión de unas pocas semanas, la Orden entera pasó a ser un mito, sin tiempo para asimilarlo o guardar un duelo. La nueva era que mencionaba Maki llegó y relegó a los Iluminados a la historia.
Entonces, ¿por qué había cambiado Hanayo de parecer? ¿Era un intento de parte de la castaña por ocultar su propia tristeza sobre el destino de la Orden y justificar su deseo febril de descifrar el cristal celestial? ¿Acaso perdería su camino de bondad, de inocencia y de pureza al querer mantener a su familia y continuar su investigación?
Hanayo regresó su mirada al enorme cristal celestial.
—Quien sabe para que podría querer Nozomi este cristal…
—Puedo adivinar: la presidenta Nozomi fue la que desató un ejército y una guerra civil por todo nuestro país.
—También fue la que casi consiguió ser la madrina de mi hija…
—La que te encerró estando embarazada nya.
—Nozomi fue innegablemente malvada, sí. —dijo Hanayo sin voltear a verla. —Pero los Iluminados también tienen que rendir cuentas por ser tan herméticos con sus secretos. Ahora tenemos la oportunidad de revelar algunos.
Rin sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Hanayo la percibió.
—La investigación podría cambiar el paradigma de forma dramática. No es irracional sentirse amenazada.
—Siempre y cuando el cambio resulte ser benéfico para todos nya—terminó concediendo Rin —. Así funciona la voluntad de Chikara.
Hanayo asintió, valorando sus palabras.
—Por deferencia al buen juicio de la Orden, y por tu insistencia, Rin-chan, prometo que investigaré con cuidado juicioso, y todos los investigadores a los que dirijo harán lo mismo. Pero, ¿quién sabe? Quizá algún día lleguemos a la raíz misma de la Chikara
Rin rió, a pesar de sí misma.
—Ahora sí me estás asustando Kayo-chin. —Se quedó en silencio, después se le acercó y la envolvió en un abrazo. —¿Cuánto tiempo has dormido desde que llegaste aquí?
—Cuando lo he necesitado, ya sabes cómo me pongo con los cristales —dijo dejándose envolver por el abrazo de su esposa.
—Justo por eso te pregunto nya.
Ignoró su preocupación con un gesto negligente.
—Ya me pondré al corriente. Ahora no podría dormir ni aunque quisiera. —Pausó para magnificar la vista de una faceta del cristal celestial. Se soltó del abrazo de Rin para tomarla de las manos—. La estructura interna no se parece a nada que haya visto. Es como un puente entre orgánico e inorgánico, es lo más vivió que puede estar un mineral. Sospecho que por eso los Iluminados pueden interactuar con esta a través de la Chikara. Nosotros no tenemos esa opción, así que tendremos que usar sólo ciencia. Pero es como si los cristales estuvieran evitando que los investiguen, a nivel cuántico. Eluden nuestros esfuerzos de analizarlos con activación por neutrones, incluso con espectrometría de masas con plasma. Bombeamos el cristal con varios láseres con extremo cuidado, y aún así obtuvimos resultados inesperados, lo suficiente como para darle una semana de energía a una población humilde. Como le decía a Maki-chan, el único reto que tenemos es cómo extraerlo, y cómo contenerlo.
Rin no hizo esfuerzo alguno por interrumpirla, aunque todo lo que decía comenzaba a sonar más a magia negra o alquimia que a la "ciencia de la nueva era". Reconocía bien la forma la forma de operar su esposa; estaba más bien hablándose a si misma, intentando reducir sus divagaciones a los términos más sencillos, para que las pudieran entender los demás. Los Koizumi nunca intentaron arreglar el comportamiento obsesivo-compulsivo de su hija; en algunas instancias, había triunfado a pesar de sus imperfecciones, no a través de ellas. Hacía todo lo posible por añadirle imperfección a su vida diría: en sus dibujos, sus rutinas, sus atuendos, sus intentos de limpiar la casa…, todo para no obsesionarse con los resultados. Cuando le introducía ese hábito a las notas de su investigación, sus teorías resultaba casi imposibles de entender. Para casi todas las personas, Hanayo era imposible de entender.
La mayoría de veces, no existían palabras para que Hanayo explicara lo que estaba pasando, así que sólo unos pocos científicos, incluso los de mayor renombre, podían entender sus formulas y ecuaciones. No era que no quisiera ver al mundo igual que los demás., simplemente no podía; comprendía las cosas a profundidad, con los diálogos y cavilaciones internos de la naturaleza. Veía el mundo con un filtro distinto, no sólo a través de sus anteojos.
Rin soltó del agarre a su esposa y se alejó de la consola para ver a Hanayo dentro del panorama, en el contexto, frente a toda la plataforma de experimentación, mirando monitores, holoproyectores y pantallas con el mismo cristal celestial gigante desde cada ángulo imaginable, mientras se notaba más ensimismada que nunca, con el brillo amatista en sus ojos. Se había dado cuenta de que su querida Kayo-chin estaba de nuevo en prisión; el proyecto Brillo Eterno era una jaula de oro que la tenía atrapada por su propia voluntad. Una prisión que ella misma se había diseñado.
En un módulo de comando desde la base en Okayama, Maki escuchó con atención las grabaciones de vigilancia que había recibido desde Uchiura. Pausó y retrocedió varias veces el video sobre fragmentos de la conversación entre Rin y Pana
—Oye, sólo quise decir que los Iluminados nunca querrían que esa energía se usara para el mal nya…
—Claro que no, estoy de acuerdo contigo. Y eso era lo que me preocupaba durante la guerra, pero ya no. Este es el sueño de la Sentaku.
—¿Podemos decirle Honoka en privado?
Pausó el video por última vez y se reclinó en su silla, con los dedos entrelazados, tocándose los labios en reflexión.
Siempre supo que había que vigilar a Rin.
Fin del capítulo.
Y bien, ¿qué les pareció este capítulo? La verdad es que me gustó la última parte porque es una forma muy sutil de demostrar que lo que piensa Rin es en parte cierto. Hanayo está vigilada todo el tiempo por Maki, pero no sólo ella, sino toda su familia también. Creo que como este capítulo tuvo muchas partes, hay demasiado material para preguntar: ¿Qué será de Nico ahora que sin querer ella misma también se ha encerrado con Maki otra vez? ¿Qué irá a pasar con Riko? ¿Comenzaran los problemas entre Rin y Hanayo por todo esto de los cristales? ¿Qué tan malvada era realmente Nozomi? ¿Será que quería el cristal enorme para crear su propia arma, o tenía otro propósito en mente? ¿Cómo funcionará realmente el cristal? ¿Hanayo logrará contenerlo o le fallará a Maki? ¿Umi podrá detener a Maki ahora que está consiguiendo tantas victorias?
La verdad es que algo que me encanta de este capítulo es precisamente que abarca demasiado; espero que no se les haya hecho pesado de leer. Me encanta cómo va cambiando entre los personajes, creo que más que cualquier otro capítulo. La parte de Nico es divertida, no puedo decir que no. Por cierto, ¿qué irá a pasar con el cargamento de Nico? Es importante, anótenlo.
Por otro lado, pasando a esa sección que poco tiene que ver con la historia, me permito compartir con ustedes mi felicidad porque estoy cerrando demasiado bien mi semestre, de hecho, lo estoy cerrando un poquito mejor que el pasado, que también fue muy bueno. No quiero asegurar que soy la mejor de la clase, pero seguro que si fuera un podio si me hacía un cachito por ahí. Pero siento miedo, porque históricamente mis "segundo año" son una porquería, y ya me convencí después del de la secundaria que lo mejor que puedo hacer es tratar de no caer hasta el piso. De hecho, creo que a mis lectores más antiguos les toco leerme cuando me iba recuperando de ese mal año…
Y bueno… Ya voy terminando con este capítulo que no quiero rellenar tanto. Así que, muchas gracias por haber leído hasta aquí, espero que se encuentren muy bien, y como siempre es un honor que lean, y espero que se encuentren muy bien. Oyasumi!
