Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.
Hola a todas las personitas que lean esto!
Primero que nada, seguramente se estarán preguntando, ¿una actualización en pleno martes? ¿Qué demonios está sucediendo? No tengo mucho que decir al respecto. Me iba a esperar al domingo, pero anoche me llegó una review que me puso el ánimo al mil por ciento y decidí meterle velocidad para terminar el capítulo y poder subirlo lo más pronto posible. Ahora que he explicado esta sorpresa que espero no tome a nadie por sorpresa o que les desagrade. Aquí estoy con este nuevo capítulo de esta historia que siempre escribo con ansias para ustedes. En este capítulo, veremos que pasará con Nico, con Maki y un poquito de Rin; creo que por esta vez dejáremos un poquito de lado a Hanayo y a la pequeña Hanamaru para darle un poquito más de énfasis a las otras tres. Espero que disfruten de leer este capítulo tanto como yo disfrute escribirlo. Nos leemos en la parte de abajo.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 2: En busca de la paz
18
Implicaciones materiales
Nico descendió la rampa del carguero y caminó hacia el banco alto del estuario. Protegió sus ojos de la luz y miró hacia el mar. La brisa era tibia y constante, y las aguas cristalinas se movían perezosas con la marea. A la distancia, donde la caleta se unía más con el mar, el agua era de un azul profundo, y aún más lejos, una fila de montañas cónicas se asomaba desde el horizonte, como si flotara sobre la bruma. El pico de la montaña más alta apenas se alcanzaba a distinguir a lo lejos, oculto entre una nube lenticular- Rn la vasta extensión del océano, había islas más pequeñas de roca cernidas por doquier. Con vegetación verde y amarilla colgando de grietas, con paredes empinadas y talladas por la erosión y cuevas arenosas aisladas. Kinpoku era la zona oeste de la isla Sado. Estaba más aislada de la población del este, por lo que la población más cercana se encontraba muy alejada de las montañas del oeste, las montañas repletas de materiales que pronto le pertenecerían al Imperio.
Nico volteó hacia la jefa del personal en tierra que la recibió. Era una mujer bajita, de pelo muy corto, y le echaba la mirada a la que ya se había acostumbrado desde que se involucró con Riko. Estaba en forma, lucía furtiva y capaz. Detrás de ella, cinco miembros de su equipo ayudaban a la tripulación de Nico y sus hermanitas a descargar contenedores de envío de la parte frontal del carguero. El personal en tierra había llegado en cápsulas pequeñas, con un tren de cargueros de repulsoelevación acoplado a parte trasera.
Había vegetaciuón rala brotando del suelo de arcilla roja a ambos lados del estuario- Nico nunca había visto un cielo tan claro desde abajo- Cuando aterrizó en la isla, de inmediato se dio cuenta de que no había ninguna zona urbana en un par de kilómetros en cualquier dirección.
—El trabajo no se siente como trabajo en este lugar. —le dijo a la jefa del personal-
—Sí, pero tendrías que ser una ermitaña para querer quedarte aquí durante un tiempo prolongado. —le contestó con una sonrisa sincera.
—No parece que haya mucha vida nocturna…
—Sí la hay, pero sólo funciona si eres una luciérnaga. —Se limpió con la mano el sudor de la frente y señaló vagamente hacia el mar. —Dentro de unos quinientos kilómetros seguramente se ha de encontrar el primer indicio del megaescudo. Sin embargo, a unos cincuenta kilómetros de aquí, Diamond, otra empresa de la Alianza Corporativa tiene un asentamiento. Son algunos cientos de personas, menos de trescientas seguramente. No hay mucho de donde elegir si de compañía se trata, pero la comida es buena y los tragos son baratos.
—¿Eso es todo?
—No se permiten más viviendas desde que un grupo de ambientalistas nos hizo el gran favor de arruinar nuestra ya aislada mitad de isla al convertirla en "zona protegida del Legado"
"Por supuesto…" pensó.
—Diamond… —repitió—. No los conozco.
—Consorcio minero. Tengo entendido que no es uno muy importante. Es de esas microempresas que las Konoe adoptaron cuando se apropiaron de la mayoría de productos básicos. Tienen concesiones para extraer de las montañas.
—Ah sí. Alcancé a ver un par de sus plataformas cuando llegamos.
—En su mayoría la operan androides, pero hay un par de técnicos y operadores humanos.
—¿Qué están excavando?
—Cuando me contrataron, me enteré de que estas montañas tienen áreas muy vastas de nódulos polimetálicos adheridas a sus superficies internas. La salinidad ayuda a la formación de depósitos con metales y minerales: principalmente para construcción pesada. Diamond usa bombas hidráulicas para sacarlos a la superficie y procesarlos. Luego, recogen los residuos y los envían a centros de limpieza en lugares más habitados.
—Tanto así les importa la contaminación ¿eh? —dijo Nico pensando.
—Como te dije, no les queda otra opción, porque Kinpoku es del Legado.
—¿Así que Diamond es el usuario de nuestro cargamento?
Dejó lo que estaba haciendo para sonreír como si supiera algo que Nico no-
—Los accesorios de tubería nunca sobran.
—Excepto porque no estamos trayendo accesorios de tubería. —Nico no quería arruinar su ganancia, así que intentó ser discreta.
—Sí lo son —dijo con seriedad elaborada—. Lo dice aquí en el manifiesto
Nico forzó una risotada para que pareciera que entendía el chiste.
Kinpoku, si no es que toda la isla de Sado, eran otro Asago. Un comandante en el pinto de inserción le dio coordenadas para aterrizar y le instruyó que entrara tan delicadamente como le fuera posible, con los retrotubos del carguero y no con los propulsores de posicionamiento.
Se tomó un momento para observar la descarga. Todo mundo parecía estar relajado en vez de nervioso, como siempre cuando se trataba de armas o especias u otros bienes prohibidos. Ya estaban adentro, descargando el cargamento, ¿por qué ella no podía estar tranquila también? No era su problema preocuparse por el futuro de lugares como Asago o como como Kinpoku, ese era el trabajo de la Sentaku. Todo lo que tenía que hacer era seguir el procedimiento, tomar los yenes y largarse como siempre. Entonces, ¿por qué se sentía tan sucia? ¿Por qué sentía como si tuviera el estómago hecho nudos?
Sabía bien la respuesta. También sabía que no tenía por qué pensar de más en las mentiras de Riko ni en las razones de la Sentaku para usar un subterfugio en lugar de turboláseres para apropiarse de las cosas.
—¿Van a llevar los contenedores a las montañas? —dijo, intentando sonar inocente. Ella negó la cabeza.
—Las plataformas están demasiado lejos. Van a venir a recoger el cargamento.
—¿Cómo? Nico buscó algo en el cielo. La jefa tomó un par de binoculares de un estuve en su cinturón y se los ofreció. Miró hacia el horizonte, encontró algo y cuando lo enfocó, exhaló de sorpresa.
—¿Esa cosa tiene ruedas y un animal tirando de ella?
—Ya lo sé —la jefa soltó una carcajada. —Parece salido de un holodrama histórico. Esto es lo que pasa en las zonas protegidas del Legado. Es lo más primitivo posible.
Nico le devolvió los binoculares.
—¿Y cómo van a justificar que una compañía minera en una zona del Legado tenga "tuberías" que casualmente son cañones iónicos?
Ella entrecerró los ojos y miró alrededor, como si hubiera alguien escuchando.
—Protección.
Nico no estaba segura de que la jefa supiera lo que pasaba en realidad. Quizá si trabajaba para la compañía minera y no enía ni idea de que todo esto era una trampa. O quizá no quería que Nico supiera que sabía.
—¿Y esperan disuadir a alguien que se interese de la nada en este mundo con una carreta y un par de cañones iónicos de la CEPI?
—Bueno —se encogió de hombros. —. A lo mejor les preocupan las criaturas del fondo del mar, monstruos del océano.
Esa mujer no parecía dispuesta a cooperar.
—¿Te sabes el del que lleva un cuchillo a una pelea de pistolas?
—No, ¿es un chiste?
—Si eres el del cuchillo no.
Rin se desveló transcribiendo las notas personales de Hanayo, con cuidado de respetar sus instrucciones complejas pero precisa. Las notas del equipo de investigación eran recopiladas por terceros y transmitidas a otras instalaciones de Numazu, o incluso de Tokio. Como supervisora del proyecto, Maki tenía acceso a todo, excepto a estas.
Hanamaru estaba jugando a pocos metros, en un área de juegos solitaria que crearon especialmente para ella, acordonada para que no se fuera demasiado lejos. La mayoría de los niños de su edad se habrían ido a dormir hacía horas, pero la pequeña había heredado los hábitos nocturnos de su madre, y Rin se había dado por vencida de intentar interferir con su ritmo natural. Por suerte para todos, Hanamaru era una niña independiente y capaz de entretenerse por sí misma, a veces hasta por horas, cantando, jugando, y a veces intentando imaginando, como hacía ahora.
La luz de las superestructuras alrededor se colaba a través de la ventana de la oficina, pero la vista no era nada estimulante. Sólo se veía la pared de acero que rodeaba al refugio, además de los edificios altos que se elevaban a su alrededor. Ya habían plantado enredaderas en la base de la pared, pero no habían trepado más de dos metros. Así que Rin se hizo el hábito de pasear con Rin por el terreno, usualmente de noche, cuando el área de alrededor de las instalaciones estaba ligeramente iluminada, a pesar del misterio de la bahía. Se sentí como si estuviera encerrada en una piscina con agua. Podía sentir las instalaciones latir y respirar alrededor, aunque era con un corazón helado.
Seguramente Hanayo también estaría despierta haciendo algo por alguna parte. Cuando no dirigía experimentos con el inspector Kurosawa, estaba en su oficina, escribiendo en el aire o en un teclado. A veces recurría a ingresar cálculos o notas en su diario, con cursiva en tintas de colores, que mostraban que su pensamiento brincaba de un problema a otro. Al final de sus sesiones de registro, Rin acomodaba las notas por color, después se las devolvía para que las refinara.
Obligada ponerse en la posición de varias personas al mismo tiempo, Kayo alternaba entre científica ensimismada, jefa de investigación, compañera de trabajo, madre y esposa ocupada, pero de alguna manera parecía estar más contenta de lo que había estado en años. Podía pedir lo que quisiera. Láseres, metales, químicos, incluso recursos más poco ortodoxos, como asesores y datacrones de los templos de los Iluminados. Sus pedidos llegaban de Tokio en cuestión de horas, sin preguntar nada. Seguían llegando cristales de todos tamaños, algunos de ellos claramente robados de templos, con trazas diminutas de adhesivo, como gemas arrancadas de su engaste.
Rin se había acostumbrado a tiempos así, en lo que la mente de Hanayo parecía estar en llamas, presente físicamente, pero distante emocionalmente. No podía evitar sentir que cada vez que le hablaba, interrumpía algún diálogo o discurso interno. Estar en las instalaciones lo hacía aún peor- A veces parecí que, en un intento de descifrar los secretos del cristal celestial, también intentaba descifrar algo de sí misma.
Estaba dispuesta a aceptar que los Iluminados no habían llegado ni siquiera a la superficie del concomimiento del poder de los cristales, pero seguía aferrada a su creencia de que la Orden sabía que ese poder no debía ser comprendido. Sin embargo, ¿qué mejor manera de honrar las contribuciones de la Orden al país que usar sus sacrosantos cristales celestiales para darle energía barata y segura a incontables prefecturas? Después de todo, no se podía negar que ahora que el país estaba en paz, excepto en las pocas áreas donde aún se atrincheraba la Alianza Corporativa y y otras prefecturas que ignoraban que la guerra había terminado. En las noticias casi no se recibían noticias de esos lugares tan distantes, pero Rin escuchó decir que algunas ciudades seguían intentando adquirir armas y que el Imperio se movía de prisa para reducir esos intentos.
"Anhelamos la paz, y haremos todo lo necesario para asegurar una reconciliación duradera. Prometo que terminaremos con esta crisis pronto", había dicho la Sentaku, en un reciente e infrecuente mensaje al público.
Sólo podía esperar que la mano de hierro se relajara un poco una vez que la amenaza se disipara. No era optimista ni pesimista, sólo quería que Hanamaru creciera en tiempos más estables.
Miró las notas multicolores de Hanayo y se alejó un poco de ellas, a ver si así descubría la fuente de su incomodidad. De repente, sonó el comunicador. Era muy extraño recibir llamadas a estas horas de la noche. La pantalla mostraba que la comunicación provenía de un lugar y persona desconocidos. Recordó el mensaje que había llegado a su comunicador durante la guerra, y lo pensó dos veces, pero cuando finalmente aceptó la transmisión, le alegró ver el rostro de la amiga, profesora y mentora de Hanayo, Tomori-sensei.
—Rin, querida, que gusto me da verte—dijo Tomori, emocionada.
—Igualmente, Tomori-san. Igualmente nya. —A Rin siempre le había atraído la complexión oscura de la profesora, al igual que sus modales tan exóticos.
—Me disculpo por la hora, pero decidí atreverme.
—No pasa nada, estamos despiertas. Estoy trascribiendo las notas de Kayo-chin, pero ella no está nya… ¿quieres que la llame?
—No, no la molestes. Sólo pídele que me devuelva la llamada. Pero tú dime, ¿cómo han estado?
—Muy bien. Todo bien por acá nya.
—¿Y la pequeña Hanamaru? ¿Cómo le va?}
—Te mostraré nya. —Rin enfocó juna de las cámaras en Hanamaru, que usaba sus juguetes para representar una especie de aventuras.
—Está hermosa. Deben estar muy orgullosas de ella.
—Sí, lo estamos nya.
—Me da gusto saber que Kayo-chan está en su trabajo ideal.
—Ha sido muy emocionante, aunque… un poco desalentador nya.
—Sé justo lo que se siente. Kayo y yo…, bueno, varios de nosotros, servimos a la misma jefa.
—¿Tú también estás en Energía Celestial nya? —Rin ladeó la cabeza, sorprendida.
—Sí —contestó Tomori, sin entusiasmo—. Dime, Rin, ¿han sabido algo de Kasumi Nakasu?
—¿Kasumi? No, nada…,, digo, nos contentamos después de que casi la araño, pero nunca fueron cercanas en primer lugar. Seguro que tú lo sabes, ¿no Tomori-sensei? Creo que Kayo-chin no ha sabido nada de sus amigos, sin contar a Maki claro, nya. Eres la primera en contactarnos.
Tomori se veía consternada.
—Que extraño- He intentado contactar a nuestros colegas mutuos, pero no he tenido éxito. Kasumi fue la última que contestó, me dijo que trabaja en Yabu.
—Sí, entiendo por qué nya. ¿Tú en dónde estás, Tomori-sensei?
—Estoy en Minamata. Tú eres una viajera insaciable, ¿has estado aquí? —Antes de que Rin pudiera contestar que no, Rin dijo—: Oye, ¿Hanayo está contenta con el trabajo?
—Ya sabes cómo es. Cuando la investigación va bien, sí nya. —Rin contuvo un gesto de duda.
—¿Sigue trabajando con Maki Nishikino?
Rin se tomó un momento para contestar.
—Sí, pero ¿por qué lo preguntas?
—Es que la veo de vez en cuando….
Rin esperó a que terminara la oración, pero Tomori se quedó silenciosa.
—Le diré a Hanayo que se ponga en contacto contigo.
—No, no te preocupes. Sólo dile que hablé para saludar y que espero que podamos ponernos sl corriente en persona. Estoy en Minamata, no lo olvides, Minamata.
La llamada terminó abruptamente.
Rin pasó un rato sentada, con la mirada fija en el holocampo vacío. Tomori-sensei había guardado cosas. ¿La estarían vigilando de cerca en su trabajo?
Recordó la conversación entera en su mente.
"Minamata. Quiere que sepamos dónde está".
Maki se sintió como guía de turistas glorificada al ordenarle al piloto del transbordador que acercara la cápsula hacia el reflector parabólico. Ya le habían dado la vuelta al ecuador y a un polo, pausando aquí y allá para examinar áreas específicas de paisaje curvo diseñado para albergar generadores de escudo y torretas de armas. Maki hablaba sin parar, pero ni la Regente Suprema Kotori ni ninguno de sus concejales de ropaje excéntrico le habían hecho una pregunta.
La cápsula estaba casi completamente revestida; en la trinchera se construían algunos emplazamientos de armas. El espacio local estaba lleno de cápsulas y androides de todos tipos, y las áreas más extensas del casco estaban iluminadas por bancos de lámparas inmensas.
—¿Alguien quiere pasar a visitar los módulos interiores? —preguntó Maki, una vez que aterrizaron en el módulo de la estación.
—No, a menos que tengas un arma que mostrarnos —dijo Kotori fría, hablando al fin.
—Justo ahora, el reactor es nuestra prioridad.
Kotori la miró fijamente.
—¿Cuál es el estatus del arma, teniente comandante Nishikino?
—Estamos progresando, lento pero seguro.
La peligris mostró su desprecio.
—Podemos aceptar lo de seguro, pero no lo de lento. Te recuerdo que no estamos haciendo obras públicas para beneficiar a los remanentes de la constructora de Eli Ayase, por si lo olvidaste. El arma es la única prioridad, teniente comandante. La estación sólo es un trompo gigante inútil sin ella.
—Aplicar la investigación a las armas está tardando más de lo que anticipamos —dijo Maki con voz firme, sin dejarse empequeñecer por la creciente incomodidad de la regente.
—Pues exígele más a tus científicos.
Maki hizo un gesto para aplacar los ánimos.
—Ya hemos depurado mucho peso muerto. Estoy reduciéndolos a un grupo selecto.
—No me refiero a eso. La seguridad me importa menos que el progreso, del cual hemos visto muy poco. Escuché que casi pierdes a todo tu equipo en Yabu.
Maki hizo un esfuerzo por no hacer muecas. No sabía que Kotori ya estaba enterada del incidente.
—Un contratiempo breve. Estamos analizando los datos de nuevo.
—Quiero que me digas en tus palabras lo que pasó.
—Los locales operaron mal su reactor nuclear.
—¿Esa es tu versión?
—Es una versión, claro. —dijo Maki, reacia a ceder.
Kotori tenía fuego en los ojos.
—No te creo ni una palabra. Lo que estás haciendo es hacer que tu equipo se meta en cosas que no entienden, o los datos de la doctora Koizumi rebasan sus conocimientos.
Maki forzó una sonrisa falsa.
—Tiene un don para la contradicción, Regente. ¿Le exijo más a mi equipo o les pido que tengan más cuidado? Elija una.
Kotori comenzó a reírse mordazmente.
—Yo no elijo nada, teniente comandante. Tú te las va a arreglar para conseguir todo lo que le pida. Le dimos a Hanayo Koizumi una bahía entera. Tiene acceso a recursos y materiales de todo el país. Somos prácticamente sus asistentes y ni siquiera está reclutada —Kotori relajó su voz para regresar a su tono dulce. —Mi Sentaku está muy disconforme con la tardanza. Por otro lado, ¿a ti quién te dio la autoridad para involucrar a las fuerzas del Imperio en la apropiación de compañías mineras de la Alianza Corporativa?
Maki infló el pecho y levantó la cabeza.
—Me pareció la forma más rápida de conseguir el material que necesitaba.
Kotori dejó escapar un ligero gruñido.
—Eres una mujer ingeniosa, Nishikino-san, nadie te lo va a negar. Sin embargo, una vez más ignoraste por completo a la autoridad.
—En aras de la simpleza —dijo Maki—. La última vez que tuvimos esta discusión, me prometió que me dejaría hacer mi trabajo.
—No recuerdo haberte dicho algo remotamente similar a eso. Ya no puedes pasarte por alto la cadena de mando, ¿me entiendes? Ya no tienes ese privilegio.
Maki la miró, esperando mayor explicación.
—Sentimos que te dimos demasiada responsabilidad. —Kotori continuó, con un tono falso de amabilidad—. Deberías de estar atendiendo sólo asuntos del arma, déjale la producción a alguien más. La Sentaku ha revocado la independencia del proyecto de los gobiernos locales. Ahora, usted ha pasado a depender directamente, no de la gobernadora de la prefectura, pero si de la Hogo de su región. La Sentaku decidirá quién se hará cargo de su producción.
"Umi, por ejemplo" pensó Maki, preguntándose que pensaría Kotori si le dijera que la almirante había autorizado las adquisiciones ilegales. Aunque no podía romper la etiqueta imperial de lealtad y discreción al revelarle eso. No podía decirlo abiertamente, por lo menos.
—Hasta nuevo aviso, se suspenden las operaciones de apropiación. Tendrás que hacer lo posible con los materiales que tienes a la mano, o ver como procurarlos legítimamente. Vamos a tener que que hallar alguien que asuma la responsabilidad por lo que hiciste. A ella la reconocen, por ejemplo. —señaló a Riko, quien se había quedado silenciosa toda la visita detrás de Maki.
—No voy a meterla en esto. Tengo un par de ideas alternativas.
—La escucho.
Maki esperó un segundo, después, se atrevió a decir:
—Creo que la solución sería ascenderme.
—¿Acaso tu insolencia no conoce límites? ¿Regalarte un ascenso por qué logros? —Kotori se escuchaba furiosa.
—Ascenderme mandaría un mensaje muy claro a los científicos y a todos los involucrados en el proyecto; sabrían que tienen que hacer lo que les pida, cuando se los pida. Almirante sería suficiente.
—Contraalmirante, quizá, pero sólo si la Sentaku lo aprueba.
—Denegado. —escuchó la voz de Umi abriéndose paso de forma marcial entre los concejales que acompañaban a Kotori. Dos soldados imperiales la seguían. —. Regente Minami, Nishikino-san.
—Hogo Sonoda —dijo Kotori, con desprecio. —. Espero que su interrupción ante los altos mandos se encuentre justificada.
—Lo está Kotori —a Maki le sorprendió que alguien se refiriera a la Regente Suprema por su nombre. —. Además, no debería de ser vista como una interrupción. Es simplemente, una visita de cortesía, para ti y para todos los altos mandos que te acompañan.
—¿Se puede saber a qué se refiere, Hogo Sonoda?
—La Emperatriz me ha reubicado como la Hogo de la región de Chugoku, ahora yo estoy a cargo de los asuntos de la región, incluyendo todos los problemas de esta prefectura; como entenderá, toda petición militar, política, administrativa y un largo etcétera tiene que pasar por mis manos para que sea aprobada. Lo primero que haré será evitar a toda costa que esta mujer obtenga el rango de contraalmirante, hasta que consiga un arma que funcione.
Kotori parecía ahora más enojada.
—Veamos que piensa la Sentaku al respecto.
—Honoka está enterada y no planea obstruir mi mandato en esta región. Puedes ir a preguntarle si así lo deseas, Kotori.
—No será necesario. No hay nada más que decir, entonces. —dijo con una furia contenida.
—Por el momento no, Kotori, quiero realizar una inspección del progreso de las fundidoras. Si me permiten.
Se retiró con la misma formalidad marcial con la que había llegado. Riko, que seguía detrás de Maki, tensó una mueca de incomodidad
—Nishikino-san, te voy a ascender a comandante. Pero quiero que mantengas a la vieja Umi lejos de la estación, lo más lejos que puedas.
Maki inclinó la cabeza en sumisión. Volteó a ver a Riko con complicidad. Había llegado el momento de sacar los tres ases que tenía bajo la manda.
Fin del capítulo
Y bien, ¿qué tal les parece este capítulo? Admito que alteré bastante la última parte de Maki, de hecho, en la historia original, no existe el personaje de Riko, o por lo menos no directamente. El personaje de Riko es una fusión de dos personajes de la historia original, pero repito, me gusta bastante la interacción entre ellas, aunque, para mi desgracia, ya casi es momento de decirle adiós. Tiene que ver con los planes de Maki; no se preocupen, no le haré nada malo, sólo la separaré un poco de la historia principal. ¿Cuáles serán los otros planes de Maki? Por otro lado, Umi de nuevo llega a arruinar los planes de Maki, y parece que también de Kotori.
Esta vez, a Nico le ha remordido bastante la conciencia haber ayudado a Maki, ¿cómo irá a repercutir esto en un futuro con el personaje? Pronto continuará planteándose más y más dudas. ¿Qué pasará con Rin? Se ha dado cuenta de lo que sucedió con Tomori. Se supone que la profesora trabaja, más o menos, con Kasumi, ¿qué habrá pasado con ella después de discutir con Maki en el capítulo pasado?
Y bien, pasando a la parte de la historia que nada tiene que ver con la misma, esta vez les cuento que he estado trabajando bastante y la verdad casi no he tenido tiempo de escribir. Sin embargo, gané un concurso de Creación Literaria en mi escuela, con una obra de teatro ambientada en mi bello México, y estoy muy satisfecha conmigo misma. A pesar de no tratarse precisamente de mis escritos más formales, escribir aquí para ustedes fue lo que me inspiró a escribir fuera de este fandom, por lo que, en parte, a todas las personitas que me leen aquí o en otras historias, especialmente a los que han llegado a comentar, quiero darles infinitas gracias por ser mi inspiración para seguir plasmando en la computadora las ideas que salen de mi cabeza. En serio los quiero a todos. ¡Arigato! Por otro lado, me disculpo por la tardanza con el capítulo, que, se supone, debía ser publicado el domingo. Todo el trabajo dándole clases a mi hermano, ayudando a mi mamá y la conmoción del concurso me mantuvieron ocupada y no me pude dar el tiempo de terminar. Es cierto que escribí la mayoría del capítulo el sábado, pero apenas hoy pude terminarlo. Prometo intentar ser más constante, en serio que sí.
Ahora, pasando a mi parte favorita y que llevo meses esperando con ansias, ha llegado el momento de responder la review que tan amablemente me han dejado.
Biso 47: ¡Hola Biso! Primero que nada, perdón de vuelta para ti. Me ha faltado tiempo para pasar a comentar tu última historia. Esto de trabajar para mi madre y para mi hermano al mismo tiempo me tiene agotada; de hecho, te quiero dar las gracias, porque es debido a tu comentario que me animé a subir el capítulo de una vez. Sé lo que es estar lleno de pendientes, afortunadamente ya terminé clases, pero mis últimos días estaba sin poder respirar, y eso que me ahorraba la hora que hago de mi casa a la escuela y viceversa.
Cuando escribí los capítulos dos y tres, que hoy en un momentito libre volví a leer, pensaba igual, ¿cómo voy a justificar que Kayo esté embarazada? La verdad es que la niña que lleva dentro es un factor importantísimo para la historia. La necesitaba, para efectos de narrativa. Pero también necesitaba meter a Hanayo a la cárcel para efectos de lo mismo, y entonces no podía plantear la adopción como una alternativa. Por otro lado, la niña no podía estar desde antes de que capturaran a Hanayo así que tampoco podía plantearla desde antes. Sin más opciones, pensé en una última, que era que fuera Rin la que estuviera embarazada, pero me parecía un poco fuera de personaje. En la historia original en la que me estoy basando para personaje de Rin es su esposa, que también tenía bastante parecido con la Rin que conozco. Así que se me ocurrió colocarlas a las dos como protagonistas; un ligero comentario de la capitana Tojo deja en claro que la tecnología futurista no ha logrado hacer que se puedan embarazar de formas mágicas y extrañas, así que, supongo que fue de manera natural. Sin embargo, ni yo podría ahondar en esos detalles. Supongo que para cuando llegues a leer esta respuesta, ya sabrás perfectamente qué ha pasado con la bebé de Hanayo, aunque más allá de su tendencia a añadir zura a todo, no creo que haya pasado muchos daños. No te digo más que quiero que sigas leyendo, si vas al cuatro entonces en teoría estás a punto de conocer a Maki, que es, a mi parecer, el mejor personaje de la historia, quizá sólo por debajo de Hanayo, o tal vez ni siquiera. Y ya sabes, esta historia tiene planeada como 30 capítulos, así que te quedan todavía bastantes para alcanzar a la autora que se tarda un montón de tiempo en autorizar. Como siempre muchas gracias por tu comentario, y ya me pondré al corriente contigo también. Oyasumi
Y ya, pasando a terminar con el capítulo, como siempre, es un honor traer esta historia para ustedes, y saber que aunque sea una decena de personas la lee. Como siempre, los invito a comentar qué les ha parecido el capítulo, y la historia en general.
Yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas, y pues… sin más que decir, Oyasuminassan.
Pd: Ya debería de considerar esto casi como una parte oficial, pero, ¡hoy anunciaron el memorial del live del noveno aniversario, y ahora tengo que conseguir 16,000 yenes para comprarlo! Ha sido el mejor o tal vez el segundo mejor día de mi 2020, así que si vale la pena la inversión.
