Disclaimer: Zoey 102 no me pertenece, pero todo lo que no reconozcan es mío.


Es un mal día para ser Logan Reese

Logan se encontraba en el garaje revisando su auto cuando apareció su padre.

-Logan ¿qué estás haciendo?

Logan miró de reojo a su padre, mientras continuaba revisando su auto.

-Estoy revisando el auto, quiero que no tenga ningún detalle, como mañana planeó viajar a Seattle- explicaba Logan.-

Malcolm Reese por un momento dudo de lo que le había dicho su hijo.

-¿Dijiste viajar a Seattle en auto?.- Preguntó Malcolm.-

Logan asintió, mientras revisaba los niveles de agua y aceite del motor.

-Logan, puedes ir en avión, estarás en un máximo de cuatro horas donde Quinn. En cambio en auto demoraras al menos un día completo. ¿Cuándo vendrá a la casa?

-Lo que pasa es que planeo ir a conocer a sus padres, luego de compartir unos días con su familia, luego estar unos días en Santa Bárbara y luego pasar los últimos días acá antes de irnos a la academia.

-¿Por qué ir en auto?

-Porque quiero que los padres de Quinn puedan ver en mi más que un chico que es millonario-le explicaba Logan.- Son 17 horas de viaje si lo hago de manera continua, pero planeo llegar hasta Medford y dormir en una residencial de hospedaje que ya reservé y luego retomar hacia Seattle. Como trabajé en Sushi Rox, más lo que me diste durante el año lo guardé, porque quería sorprender a Quinn.

-Logan es mala idea, nunca has manejado tanto- le aconsejo Malcolm.- si te pasa algo llámame.

-Lo haré igual. ¡Y no te llamaré!


A la mañana siguiente el padre de Logan volvió a insistir, sin embargo Logan no desistió de su idea.

Logan sacó el auto del garaje y comenzó a conducir por la carretera su primer objetivo era llegar a una parada de descanso para llamar a Quinn y contarle que iba camino a verla.

Una vez en la para de descanso, se compro un café con un sándwich de queso, le había marcado a Quinn sin éxito, seguro estaba concentrada en sus experimentos, por lo que se subió al auto y continuó su viaje.

De pronto sonó su celular, activo sus manos libres y respondió.

-Cariño -se escuchaba a Quinn por los parlantes del auto.- estaba con Otis, no sentí mi celular.¿Pasó algo?

-Si Quinn voy en el auto viajando a Seattle -le contaba Logan- Llegaré mañana en la tarde cuando llegue a Medford me alojare en una residencial que reserve descansaré y luego continuaré.

-¿En auto? ¡Logan estas loco! Son más de 17 horas hasta Seattle. -le dijo Quinn.- ¡No me llames mientras manejas!

-Quinn tu me llamaste- le dijo Logan.- Pero no te preocupes te estoy escuchando por los parlantes del auto se que son 17 horas, por lo mismo me detendré en Medford hasta allí son 7 horas, luego que descanse retomare hasta Seattle lo más probable que llegue en la tarde tu casa.

-¿Apuntaste bien la dirección?

-Si nena, nos vemos pronto.

Luego de recorrer 803 kilómetros con un poco más de 7 horas de viaje al fin había llegado a Medford, donde estaba la residencia donde se alojaría bajo de su auto, pero la residencia no era como el folleto. Era poco acogedora, sombría y algo insalubre. A pesar que no era lo que esperaba decidió pasar la noche en el lugar ya estaba cansado de tanto manejar y no le daría en el gusto a su padre de pedirle ayuda. Bajo su maleta, cerró el auto y camino hacia la residencial. Dentro de ella el aspecto tampoco cambiaba un poco, del punto de vista era peor.

Entro a la habitación a pesar que era sombría, con poca ventilación se recostó en la cama y se durmió casi al instante.

A la mañana siguiente fue despertado por unos golpes feroces en la puerta.

-¡Debe dejar la habitación en diez minutos!

Logan suspiro profundamente, se dirigió al baño, se ducho rápidamente y buscó ropa, se vistió rápidamente y salió de la habitación.

-¿Dónde se sirve el desayuno?- Preguntó Logan.-

Él encargado de la residencial sonrió maliciosamente.

-En esta residencial todo paga aparte, por cierto uso la ducha nos debe dinero.

Logan no lo podía creer. Definitivamente la residencial era una total estafa, finalmente sacó su billetera y le entregó el dinero que él encargado indicó.

Un poco molesto se subió a su auto y salió hacia la carretera buscando otro punto de descanso para poder comer algo, sin embargo no había ninguno en kilómetros. Todo le estaba saliendo fatal, cuando finalmente encontró donde comer todo lo que vendían nada le gustaba, pero se obligó a comer aún le quedaban al menos 10 horas más de viaje.

Luego de casi 4 horas de viaje llego a Portland dejando atrás Medford, definitivamente no quería volver pisar ese sitio. Cuándo estaba exactamente a unos 278 kilómetros y un poco de más de 2 horas de Seattle pasó lo inesperado, un neumático de su auto se pincho como él iba conduciendo con precaución no hubo mayores problemas que un susto.

-¡Maldición!-dijo en voz alta, mientras orillaba el auto.

Todo lo que había planeado le estaba saliendo mal, en su cabeza sonaba la voz de su padre, pero él se negaba pedir ayuda, no quería que su dinero lo sacara de sus problemas. Por primera vez quería hacer algo por si mismo. Bajo las herramientas para comenzar a cambiar la rueda de su auto, lo que estaba siendo todo un desafío es la primera vez que le ocurría. Luego de 2 largas horas de trabajo logró cambiar la rueda y retomar su viaje, mientras conducía se miró al espejo y notó, que estaba algo sucio, había sido un trabajo duro cambiar la rueda, por lo que iba pendiente de alguna parada de descanso no podía llegar en ese estado donde Quinn, pero lo único que vio era "Próxima salida:Seattle"

-Maldición- se dijo a sí mismo.-

¿Por qué todo lo malo le tenía que pasar en ese viaje?

Luego de tomar la salida comenzó buscar la dirección de Quinn, era la primera vez que iba a su casa, pero no lograba dar con la dirección, encontraba todas las casas iguales, sentía que estaba dando vueltas en círculos. Cuándo estaba por rendirse y llamar a su padre para pedir ayuda fue cuándo la vio. Tenia que ser ella. Sólo Quinn saldría a pasear a su alpaca.

-¡Quinn! -grito Logan, sacando su cabeza por la ventana del auto.

Ella se acercó corriendo al auto, había estado ansiosa porque él llegara, si se había tardado pero no había querido llamarlo, no lo quiso presionar.

Cuando él bajo del auto ella se acerco para besarlo, pero él la detuvo.

-No lo hagas cariño, estoy lleno de grasa, polvo y tierra.- le explicaba Logan.- la residencial que reserve no era lo que esperaba, me estafaron. ¡No era como el folleto! ¡Me cobraron por usar la ducha! Igual les pague por ello, pero luego se me pinchó una rueda. ¡Y no lograba dar con la numeración de tu casa! Todo me ha salido fatal!.

Hizo una pausa y respiro profundamente. Necesitaba calmarse.

-Hola Otis- le hablo Logan a la alpaca de Quinn, mientras le hacía cariño con una mano.

Ella le sonrió dulcemente, se notaba que le habían pasado un montón de cosas malas, pero aún así no había desistido del viaje.

-¿Por qué hiciste todo esto?

-Quería demostrarme a mi mismo, a ti y mi padre que podría hacer las cosas por mi mismo. ¡tenía un montón de ideas para nosotros! Bueno tengo.. ¡pero lo más importante no quería que tus padres pensaran que era un inútil!

-Logan, no tienes porque hacerlo. No tienes nada que demostrarnos. ¡Y no eres un inútil! Llegaste desde California hasta acá. ¡Fue una locura!

Quinn se acercó a Logan, lo abrazo y finalmente lo besó, podría estar lleno de tierra, grasa y polvo, pero abrazarlo y besarlo siempre valdría la pena.

Fin


Si llegaron hasta aquí, que tal si me cuentan que les pareció?

Bella.