Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.

Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.


¡Hola a todos y todas las personitas que lean esto!

Eta vez llego un poco más puntual que la actualización que correspondía a la semana pasada, que llegué dos o tres días tarde. En este capítulo, descubriremos cuáles son los planes que se guarda Maki para intentar protegerse de Umi y sus intrigas, exploraremos un poco de qué ha sucedido con Nico, y, mi parte favorita de este capítulo, por primera vez desde el capítulo 7 u 8, la misma Nico y Maki se van a encontrar, para demostrar esa relación tan rara que tienen. Por otro lado, también habrá un poco de Hanayo y Rin, y para terminar, la introducción de un personaje secundario que tendrá importancia creo que solamente en los próximos dos o tres capítulos.

Para no arruinarles su lectura, dejaré que encuentren el resto de sorpresas que guarda este capítulo por su cuenta. Sin más por el momento, por favor lean, y espero que disfruten tanto leyendo este capítulo como yo disfruto escribirlo.


Catálisis

Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.


Parte 2: En busca de la paz

19

Juego combinatorio


Shimane, una prefectura que fungía como protectorado restaurado al Imperio, celebraba el aniversario de una importante batalla contra los separatistas durante la Guerra de las Prefecturas, pero era el desfile más triste al que Nico había asistido. No había globos, ni estandartes ni banderas ondeando en las tarimas. Sólo un par de miles de locales vestidos de distintos colores y tamaños se apilaban detrás de los cordones. Lucían como si los hubieran sacado a rastras de sus residencias para mirar formaciones de soldados imperiales marchando por las calles de Matsue, la capital de la prefectura, hacia el castillo Matsue, a través de una estructura construida durante la ocupación separatista llamada el Puente de Plasma. Los efectivos, que también llevaban armas del taller de Lisan, iban precedidos por un grupo de veinte locales y seguidos por tanques y otros vehículos militares. Los acompañaban música marcial y el vuelo ensordecedor de cápsulas de combate recién ensambladas. Cualquiera podría pensar que el Imperio era responsable de que la prefectura fuera libre, pero en realidad era gracias a una Iluminada llamada You Watanabe y a un grupo de revolucionarios locales. La maestra Watanabe junto a su legión de soldados imperiales habían derrotado y capturado a la general Eli Ayase, comandante en jefe del ejército de la CEPI y vicepresidenta de su consejo, en uno de los giros más impresionantes de la guerra.

Nico había llegado justo cuando comenzaban las celebraciones. Todavía no entendía porque RIko la había llamado desde el otro lado del país en lugar de citarla en su mesa en Toyama. Había pasado más de un mes desde la entrega en Kinpoku. Normalmente Nico no seguía las noticias, pero, después de lo que pasó en Asago, se aseguró de averiguar si Kinpoku había tenido el mismo destino. En efecto, un servicio de Holored al que se había suscrito le envió un artículo escondido entre historias más notables; reportaba que Diamond había sido acusada de adquirir armas. El Imperio había tomado las operaciones mineras de océano profundo en esa zona del Legado, al cual declararon fuera de límites.

El carguero de Nico estaba estacionado en el exterior de la ciudad. Debido a la exhibición aérea de cápsulas de combate imperiales, el tráfico para descender estaba detenido. A pesar de ello, se les había ordenado a los soldados que abordaron su remolque que la llevaran a la superficie y la depositaran en los cuarteles locales, en una oficina que casualmente no estaba en la ruta del desfile.

Ella estaba de pie junto a la ventana, mirando uno de los enormes caminantes cuadrúpedos imperiales y oyendo sus pisadas fuertes, cuando la puerta de la oficina se abrió y una comandante entró al cuarto, con un expediente bajo el brazo. Desde esa posición, la manera en que la oficial la midió con la mirada le recordó su primera reunión con Maki Nishikino, hace todos esos años.

—Tome asiento capitana.

—¿Riko nos va a acompañar?

La oficial la miró

—Es mi triste deber informarle que la capitana Sakurachi ya no está en este negocio.

—Ya no está con…

—En un lugar mejor, me temo.

Las noticias golpearon a Nico como una kilotonelada de concreto.

—¿Cuándo? ¿Cómo? Oí de ella hace menos de tres días. Ella me llamo para que viniera aquí.

—Al parecer recibió una plaza mejor.

Sonó como código para algo inapropiado, pero Nico insistió de todos modos.

—¿En el depósito?

—No, no lo creo.

Nico dejó salir un respiro triste y cansado.

—Justo cuando empezaba a agradarme.

—Es una lástima —dijo sin convicción la oficial—. También es mi deber informarle que todas las operaciones están suspendidas.

Una segunda kilotonelada de sorpresa la golpeó.

—¿Hasta cuándo?

—Indefinidamente.

—Acabo de hacer un pago considerable para un nuevo carguero —dijo Nico, a pesar de que era inútil—. He estado esparciendo yenes para ayudar a mis hermanos y a mi madre.

—Es lamentable —interrumpió la oficial—, pero estas cosas pasan. Un día aquí, al siguiente ya no.

—Como Riko.

—Desafortunadamente, sí.

Nico se movió en su silla.

—Entonces, ¿eso dónde me deja a mí? Además, ¿por qué me harían venir desde tan lejos sólo para anunciarme que estoy desempleada? Podrían haber llamado al comunicador y ahorrarme el combustible y el viaje.

La oficial puso expresión de disgusto; la nueva característica de un trabajador oficiosos.

—Usted está aquí porque recibí órdenes de transmitirle un mensaje que, por algún motivo, no puede confiarse a un comunicador.

—¿Órdenes de quién? ¿De quién es el mensaje?

—Por órdenes de la capitana Sakurachi, las últimas que recibirá de su parte. Tiene que atender a un llamado urgente de la teniente comandante Maki Nishikino, del cuerpo de ingenieros del Imperio.

Nico abrió la boca, pero no salió ni una palabra. Tragó y volvió a intentar sin éxito. Sin Riko, se había acabado la supuesta protección que tenía de la pelirroja.

—Me dicen que ustedes dos se conocen.

—Desde hace años —logró decir Nico—, pero…

—No me puedo imaginar cómo o por qué, pero eso no me incumbe. La comandante pidió que se reporte con ella en Tokio, lo más pronto posible. —Sacó del expediente un comunicador de grado militar y luego lo puso en el escritorio. —Deberá usar esto al llegar.

Nico no quería tomarlo, pero lo hizo. Le dio vueltas con las manos temblorosas.

—¿Codificado?

—Tampoco me incumbe —la oficial subió los hombros.

—¿Por qué Tokio?

La oficial respiró profundo, evidentemente irritada.

—Eso lo debe averiguar usted: yo puedo permanecer ignorante acerca de ello: en este caso, tan sólo soy la mensajera. La comandante dijo que le debe la visita desde hace bastantes años.

Nico torció la boca en desagrado. No quería hacerlo, pero estaba segura que si Maki había intervenido personalmente, era importante, más allá de que Riko no estuviera para fungir de intermediaria.

Una repentina conmoción fuera de la ventana las hizo levantarse de las sillas. Debajo, un grupo de locales que coreaban y levantaban pancartas con palabras como "MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN DE CHUGOKU" o "CHUGOKU LIBRE" habían saltado el cordón y se dispersaban en el ancho bulevar. El equipo más cercano de soldados imperiales se reagrupó en una formación estrecha. Aún así, los locales seguían entrando. Un oficial gritó una orden; los soldados levantaron sus armas. Otra orden envió ráfagas de energía sobre las cabezas de manifestantes, pero ni así lograron detener a la multitud.

Algo le decía a Nico que el Imperio estaba a punto de tomar otra ciudad.


Un carguero que se veía demasiado nuevo para el gusto de la contrabandista aterrizó en la plataforma de las instalaciones del Cuerpo de Ingenieros en Tokio. Maki no era una visitante frecuente de esas oficinas, pero consideró que citar a Nico en Okayama hubiera sido demasiado riesgoso para las dos. Le habían informado que Nico había recibido el mensaje de mala gana, justo como esperaba que pasara; la sensación de poder que tenía sobre la pelinegra le causaba júbilo como pocas otras cosas podían generarle.

Le hubiera gustado ver que sus hermanas la hubieran acompañado, pero Nico debió de ser más inteligente, pues bajó sola del carguero en el que viajaba. Llevaba sus dos coletas bien amarradas y una cara de pocos amigos que a Maki no le tomó por sorpresa. Su escolta de soldados imperiales las acompañó por un par de corredores para llegar a una cápsula de transporte local, preparada para dar un viaje redondo al centro de Tokio.

—Por favor capitana Yazawa, no hagamos esperar al conductor. —le estrechó la mano con calidez, la contrabandista intentó zafarse, pero Maki le metió más presión al agarre.

Una vez que se subieron, Nico fue la primera en hablar.

—No es un secreto que llevo años evitándote, Maki.

—No, no es un secreto, Nico-chan; eres muy persistente—dijo Maki mientras tomaba asiento en la cápsula, junto a Nico —. Pero tú también sabrás que no es un secreto que llevo todo este tiempo al pendiente de ti.

—Parece que estamos libres de secretos entonces ¿no? —Nico se acomodó en el asiento, en lo que Maki descifró como un intento de alejarse de ella. Se le acercó aún más.

—No del todo. Riko y tú me han ocultado bastante últimamente. —le dijo Maki, intentando parecer un poco molesta.

—Esa mujer no daba ningún paso sin que tú se lo ordenaras —Nico la cortó. Venía un poco preparada. —¿Qué le hiciste Maki?

—Digamos que Riko está haciendo lo mismo que tú. Está cumpliendo una misión especial para mí.

—Fue lo que me dijeron —dijo Nico por lo bajo. —. Pero yo no me chupo el dedo Maki; no llegué a tener renombre siendo ingenua. A esa mujer le paso algo sucio.

—Piensa lo que quieras —dijo Maki un poco melancólica —. Extrañaré esos instintos asesinos y esa eficacia mortal. No creo que encuentre nunca ninguna asistente como ella. Te confieso que, si no supiera que está haciendo algo muy importante, la extrañaría demasiado.

En eso Maki no mentía; desde que había enviado a Riko a su misión especial, había perdido casi todo su tiempo libre. Apenas podía manejar su agenda, y ya no había tenido tiempo para revisar a Pana.

—No me trajiste desde el otro lado del país para venir a lamentarnos por tu asistente. ¿Qué estoy haciendo aquí?

—Te debía una visita, desde hace mucho tiempo. Te dije que te llevaría a conocer los lugares que construí aquí en Tokio.

—Así que insistes en esa visita. —dijo Nico por lo bajo. Maki se rio levemente.

—Le dije a Riko que te dijera que todavía íbamos en serio. —dijo Maki—¿Qué no te dijo que mi oferta no tenía fecha de caducidad? Me cansé de esperarte. Por eso estamos aquí.

—Algo de eso mencionó —dijo Nico cansada. —Pero pensé que todo era por las entregas. Me dijeron que se han acabado.

—Mis superiores se molestaron un poco porque tú y yo tomamos un par de ciudades. Por cierto, Riko me había dicho que no querías hablar conmigo, pero tengo que darte las gracias.

Maki percibió la cara de asco en Nico. Lo dejó pasar; la contrabandista se repondría de ese golpe.

—No te preocupes por esos lugares. Estarán bien en cuánto el Imperio haga todas las investigaciones correspondientes.

—"Investigaciones correspondientes" —dijo Nico en tono mordaz—. Veremos si queda algo de ellos.

Maki le cambió el tema.

—Dejemos de hablar de política, ¿te parece bien? Mira la hermosa vista que tenemos debajo de nosotras. —le dijo acercándose un poco más a ella, apuntando a su mano.

Estaban cruzando por el cuartel del Segundo Batallón del Gran Ejército Imperial, que Maki había construido desde los cimientos hace un par de años. Desde el cuartel, se veía la impecable formación de soldados que salían al pase de lista vespertino, antes de irse a descansar. Desde las alturas, se vio al oficial dando la orden marcial para que los soldados rompieran formación. Nico se veía aburrida. Maki la miró con frustración.

—No seas repelente Nico-chan. No cualquiera logra pasar sobrevolando la zona militar de Tokio sin ser vaporizada. Te estoy haciendo un favor enorme. Aunque sea porque estoy a punto de evitar que te mueras de hambre deberías de intentar darme esa linda sonrisa que me gusta tanto.

Nico forzó una mueca parecida a una sonrisa.

—Nico Nico Ni. ¿Estás feliz?

Maki le sonrió.

—Más que complacida, Nico-chan. Ahora, asómate de mi lado, estamos por pasar por otra obra que remodelé que me gusta mucho. Es el Centro de Detención y Rehabilitación de Tokio. ¿Te gusta? Ahí estuvo internada la mismísima Eli Ayase.

Nico intentó mirar, evitando tocar a Maki. Maki hizo lo contrario, buscando el contacto con la contrabandista.

Pasaron la siguiente hora dando vueltas por el centro de la ciudad, mirando más y más obras que la ingeniera había remodelado o construido en su totalidad en los tiempos de la guerra. Curiosamente, no había ninguna que fuera más reciente a los últimos dos años. Nico se lo hizo notar.

—Estoy en algo grande, Nico-chan. Pero es un secreto que ni siquiera tú puedes saber.

—Un secretito que requería que te hicieras con un par de colonias ricas en materiales para construcción.

—Por lo mismo del secretismo. Pero no te preocupes, la misión que estoy por darte es mucho más sencilla. Y me encargaré de que te sea remunerada casi como las operaciones que hacías con Riko.

Maki sabía que la contrabandista necesitaba el trabajo antes de caer en una mala racha de nuevo; la había seguido desde antes de que Riko la contactara. Sabía sobre sus líos en el fin de la guerra, sobre su época de desempleo, sobre los problemas de su familia. Maki lo sabía todo de ella. Y sabía que Nico aceptaría.

—¿Qué tengo que hacer?

—¿Recuerdas a la familia de Pana Koizumi? Tú y yo las rescatamos de Kochi hace un par de años. Eran dos mujeres, una castaña adorable y una pelinaranja peleonera, y su pequeña bebé.


Maki no era una visitante frecuente de las instalaciones; cuando le dijo a Pana que iba a pasar a verla, su amiga se alegró y le rogó que se quedara a cenar. Maki llegó sin sus escoltas de soldados imperiales, pero vestida de uniforme completo y con vinos para la ocasión, vendimias tanto para la cena como para el postre. Hanayo la estaba esperando junto a un inspector pelinegro cuando descendió de su cápsula sobre la zona de aterrizaje, y la saludó con un abrazo caluroso. Rin, Hanamaru y otra niña pelinegra (que se veía unos tres o cuatro años mayor que la hija de Hanayo) se unieron a ellas en el lobby, y los seis pasaron más de una hora recorriendo el complejo. Hanayo hablaba animadamente sobre la investigación de energía, como si buscara la aprobación de Maki; Rin iba callada, intentando quedarse atrás. Y las niñas iban por delante de los cuatro, Maki noyó que Hanamaru se quedaba tan maravillada como su madre con los cristales brillantes.

Caía la noche cuando la niña pelinegra y el inspector pelinegro dejaron que Maki y la familia de Hanayo llegaran a la residencia de las mismas, donde Maki abrió una de las botellas de vino, y Hanayo colocó a Hanamaru en una mesita frente a un libro infantil con muchos dibujos, para que se entretuviera y finalmente pudiera caer dormida. La cista desde la centana de la sala era sublime; podían ver un pequeño bosque de árboles gigantescos que habían sido plantados en las orillas de la bahía hacía sigoles, y sobre ellos, algunos de los hermosos paisajes que creaba la bahía. Para terminar de decorar el ambiente, se veían un par de edificios de las instalaciones, más nuevos y osados, que terminaban convirtiendo al paisaje en una mezcla perfecta de naturaleza y tecnología.

Maki casi olvidaba que estaban en la bahía de Uchiura.

Esperaba que Rin llegar a sentirse así, pero, a juzgar por las grabaciones de seguridad de sus conversaciones con familia y amigos, estaba aburrida e infeliz.

Semanas antes, Maki había escuchado que la profesora Tomori había intentado contactar a Hanayo, ostensiblemente para saludar, pero en realidad para husmear. Tomori no sabía nada acerca de la estación de combate, pero el programa generador de escudo que dirigía se había fusionado con el Grupo de Armas Especiales, por lo que algunos de los investigadores habían empezado a comparar notas. Afortunadamente, fue Rin la que contestó y habló con Tomori. Maki hizo un estudio detallado de su conversación. Sin a Rin le preocupaba la investigación de Pana, probablemente a la científica profesora le preocupaba el doble; pronto, las objeciones de Rin sobre el programa serían problemáticas. Maki lo vio venir desde la discusión que tuvieron poco después del final de la guerra; también, las conversaciones entre Hanayo y Rin confirmaron que sus dudas sólo habían aumentado. Tomori había estado a punto de aludir a rumores sobre los usos militares de la investigación de Hanayo, pero hizo casi palpables sus propias dudas sobre el proyecto. Maki no podía permitir que las preocupaciones de Rin pasaran desapercibidas. En cuanto a su Pana, estaba demasiado fascinada con las instalaciones y todo lo que ofrecían para pensar en algo más que en su hija y los otros cristales brillantes.

Maki esperó hasta que sirviera el postre para desviar la conversación hacia donde necesitaba.

—¿Son felices aquí las dos? —soltó después de que levantaran sus copas para brindar por una paz duradera.

Lo repentino de la pregunta pareció sorprender a Rin, pero Hanayo respondió con rapidez.

—Es parecido a un sueño hecho realidad, Maki-chan. No puedo terminar de agradecerte.

Cubrió la mano de Rin con la suya, como para sugerir que ella estaba de acuerdo, ¿o era una señal para ella de que tuviera cuidado?

Maki miró a Hanayo.

—¿Tienen todo lo que necesitan, Pana-chan?

—Todos los días llegan provisiones. No podría pedir nada más.

Maki sonrió y dejó durar el silencio.

—Ya sé de las provisiones y requisitos, pero pregunto por sus necesidades personales. —Hizo un ademásn amplio—. Por muy bello que sea este lugar, para algunos podría parecer un tanto remoto y solitario, como un puesto fronterizo.

Rin se tragó algo que iba a decir, pero Hanayo quería tranquilizarla.

—Estamos a sólo unos minutos de Numazu, y en cualquier momento podemos tomar una cápsula y viajar en velocidad sub-sonido; en unas cuantas horas podríamos estar en Tokio. Nos quedamos con el departamento en la universidad, por si en algún momento es necesario que Hanamaru asista a la escuela allá. Hablando de ella, Hanamaru es una niña independiente que puede jugar por sí misma, y Rin va a ser su tutora en casa.

Maki le habló a Rin, manteniendo el tema amigable.

—Creo que quedó claro que Pana-chan es feliz, y parece que las necesidades de la niña se cumplen, pero estoy más preocupada por ti.

—¿Por mí nya? —se ruborizó.

Esa pregunta podría haber sido "¿Desde cuándo nya?", pero Maki no se salió del libreto.

—Digo, entre la maternidad y la ayuda a Pana, no tienes mucho tiempo para ti. Simplemente me da curiosidad saber si no te molesta poner tu vida en pausa, por un tiempo al menos.

Ella la miró con franqueza.

—No puse mi vida en pausa, Maki nya. Mi carrera tal cez, pero definitivamente no mi vida.

—A lo mejor no me expliqué bien. —dijo, mostrando las palmas de las manos.

—Te daré el beneficio de la duda. ¿Qué estás tratando de decir exactamente?

Hanayo miraba nerviosa de un lado a otro entre ellas dos.

—Sólo esto: tenemos datos sobre lo que parece ser una veta extensa de cristales celestiales en un poblado del norte. Por motivos que podemos discutir después, no puedo confiar en cualquiera para ir a evaluar las dimensiones del descubrimiento.

—¿Necesitas una recomendación nya? —preguntó Rin.

—No, quiero que consideres realizar el estudio. —Dio tiempo para que hiciera efecto—. No es una misión peligrosa. Un grupo de arqueólogos ya tienen un pequeño pero cómodo campo de investigación en pie. Puedes incluir a uno o más de tus antiguos compañeros de equipo si así lo deseas. De hecho, es lo suficientemente seguro como para que lleves a la niña también.

Hanayo y Rin se miraban en shock.

—Deberías hacerlo, Rin-chan —dijo Hanayo sin dudarlo.

Rin negó con la cabeza.

—Kayo-chin, deberíamos hablar de esto nya…

—Y lo haremos, pero creo que sería maravilloso para ti. Sabes que me preocupa que estés sacrificando tus intereses por los míos.

—No me estoy sacrificando, Kayo-chin nya. Estar aquí fue decisión mía tanto como tuya nya. —Miró de Kayo a Maki y de regreso a Kayo. —¿Algo más que quieran decir sobre mi vida?

—No tienes que decirme tu decisión justo ahora —le aseguró Maki—. Sólo quiero que lo consideres.

—Lo digo en serio —le dijo Kayo a Rin—. No puedes dejar pasar esto. Piensa en lo que significaría una experiencia como esta para Zuramaru.

Maki observó a Rin. "¿Le preguntará si está intentando deshacerse de ella?"

No lo hizo; preguntó:

—Maki, ¿tienes idea de cuánto tiempo tomará la investigación nya?

Maki movió la cabeza de lado a lado.

—Tú sabrás mejor que yo una vez que te dé la información completa, pero sospecho que no más de un par de meses. —Miró a Pana—. ¿Puedes prescindir de ella y de la niña por tanto tiempo?

Hanayo apretó los labios y asintió.

—Hemos estado separadas por periodos más largos que ese. —No mencionó Kochi, pero la implicación estaba clara.

—Pero tus notas nya. —dijo Rin

Hanayo tomó la mano de su esposa.

—Pausaremos la transcripción que regreses.

Rin inhaló y exhaló, luego se quitó el cabello naranja de la frente.

—Primero las instalaciones de ensueño, ahora esto nya —volteó a ver a Maki—. ¿Qué más tienes bajo la manga?


Por las nuevas regulaciones imperiales de viaje, Rin y Hanamaru fueron escaneadas, entrevistadas y sometidas a múltiples revisiones de identidad antes de permitirles el acceso a la pequeña zona de aterrizaje de las instalaciones de investigación, situada en corazón de las arcologías que las amurallaban del lado oeste.

Sin embargo, el viaje no parecía del todo real hasta que los escáneres del puerto espacial del Centro les permitieron abordar la levitación magnética que usaban en una parte del puerto espacial, reservada para llegadas y salidas de cápsulas privadas. Ahora avanzaban entre enormes cápsulas, rumbo al hangar donde Rin debía encontrarse a Ai Miyashita. A quien no veía en persona desde hacía casi cinco años.

Sufrió pensando en la misión de Maki por más de tres semanas, pasando de la emoción hasta una sensación de inquietud sutil acerca de dejar a Hanayo con sus propias herramientas. Lo habían hablado hasta el cansancio, y aunque su esposa sólo hablaba con ánimo y entusiasmo, ella había empezado a preguntarse si Kayo-chin quería que ella se fuera. Y quizás ese era exactamente el caso; que, a estas alturas de la investigación, sentía que necesitaba dedicarse por completo a ella sin tener que ocuparse de su satisfacción o del desarrollo de Hanamaru. A menudo ella se sentía justamente así en eventos sociales; le preocupaba saber si Kayo la estaba pasando bien. Pero ahora, todas las semanas de inquietud e indecisión habían quedado atrás y ahora estaba muy entusiasmada de embarcarse en una aventura. Mientras la levitación magnética se detenía cerca del hangar designado, le dio un apretón cariñoso a la mano de Hanamaru.

—Esto va a ser muy divertido nya!

Hanamaru asintió ligeramente; se veía preocupada.

—¿Nos va a extrañar mamá zura?

—Claro que sí. ¿Crees que se acuerde de comer?

—Dia-sama la hará comer.

Dia era la hija del inspector Kurosawa, y era la persona que después de Rin, pasaba más tiempo con Hanamaru. Para tener tan sólo cuatro años más que Hanamaru, era una niña muy madura.

—Tienes razón, Dia-chan no la dejará ni una sola comida.

Llevaban mochilas y vestimenta práctica, aunque Hanamaru había insistido de último minuto en llevar un casco que la hacía parecer piloto de crucero flotante. A la niña le maravillaban todos los inventos más modernos. Su equipaje había sido entregado con anticipación, y ahora estaba disposición de los androides responsables de mover todo de la terminal hacia el hangar privado.

Mientras se apresuraban por la plataforma de concreto hacia el edificio hemisférico, Ai Miyashita apareció vestida con una túnica roja sin mangas, ceñida con un cinturón, con botas de agujetas y con la apariencia de quien acababa de llegar de las prefecturas del Borde Exterior. Al ver a Rin, apretó el paso y sonrió ampliamente; cuando llegó hasta ellas, jaló a Rin para abrazarla fuerte y la besó en ambas mejillas.

—Ha pasado demasiado tiempo —le dijo al oído con una voz casi tan enérgica como la de ella.

—Lo sé. Debemos prometer que no dejaremos que pase de nuevo nya.

Aun sonriendo, Ai se apartó del abrazo para observar a Rin, pasando las yemas de los dedos por la cara de su vieja amiga. Rin notó las delgadas líneas alrededor de los ojos naranjas de Ai, resultado de pasar demasiado tiempo expuesta al sol. Tenía un par de toques prematuras de gris en su cabello rubio, y pequeñas arrugas formándose en las comisuras de su boca. Era delgada, pero aún musculosa, y sus ojos naranjas brillaban con la vitalidad de alguien con la mitad de su edad. Entonces, Rin posó la mirada sobre Hanamaru y dio otro paso hacia tras, tapándose la boca con la sorpresa.

—¡No habías dicho que Kayo-chan iba a venir con nosotras! ¡Es su gemela! Excepto por los ojos, claro.

—¿Zura?

—¿Zura? —Ai se sorprendió por el tic verbal de la niña.

—Parece que el tic lo sacó de mí nya — Rin se rió un poco.

—Parece que sí Rin-chan.

—Traje binoculares también zura —dijo la niña por lo bajo.

Ai puso una rodilla en el suelo frente a ella.

—¿Ah sí? Eso es genial, cariño, porque los vamos a necesitar. En cuanto estemos a bordo, quiero verlo todo.

—Vamos entonces nya —Rin gritó con emoción.

Ai se puso de pie y señaló al hangar.

—Vengan a ver nuestro transporte. —Rodeó los hombros de Rin mientras caminaban.

Se habían hecho íntimas amigas desde la infancia, antes de que conociera a Hanayo, aunque desde niñas Ai había sido el doble de atlética que Rin. Era corredora, gimnasta, una aventurera a la antigua. Como Rin, tenía un historial de relaciones en serie; pero, al contrario de ella, había cumplido sus promesas tomadas en la adolescencia de no casarse ni tener hijos. Rin siempre la había considerado como el tipo de mujer que ella hubiera sido de no tomar el otro sendero de la bifurcación. Poniendo a un lado las diferencias entre sus caminos después de los treinta años, habían compartido muchas aventuras de exploración, investigación y cartografía. Ai era tan cercana a Rin que incluso había sido su dama de honor en la vida sencilla en la que por parte de Hanayo había tomado a Maki como testigo y como su propia dama de compañía. Durante la guerra, Tochigi se había hecho su hogar, pero, de nuevo con la exploración a toda marcha, había tenido trabajo desde entonces, e incluso tenía acceso a una nave de la compañía de investigación. Rin había tenido suerte de encontrarla entre trabajos, y ni más ni menos que en la prefectura de Shizouka.

El interior del hangar estaba lo suficientemente iluminado como para que Rin pudiera ver bien la cápsula de transporte. Era un carguero compacto con forma de rombo, popa lanzada ancha y una cabina montada dorsalmente. Necesitaba hojalatería y pintura, pero parecía funcional.

—Todo nuestro equipo ya está a bordo —decía Ai con emoción —. Incluso nos proporcionaron un androide de grabación.

Rin sintió, un poco evasiva.

—Un poco tosca nya, pero nos las hemos visto peores.

—Ni lo digas. Está bien cuidada, y está mucho mejor cuidada por dentro. La piloto es espectacular. Es una mujer que no creerías que es mayor que nosotras. Es encantadora, tiene una linda sonrisa y es muy enana.

La revelación no necesariamente la paró en seco, pero la combinación de piloto y enana la hizo parpadear.

No fue sino hasta que la vio bajar de la rampa que comprendió por qué.

—Bienvenida a bordo, Rin —dijo—. No sé si te acuerdes de mí, pero…

Rin la miraba boquiabierta, sin intentar disimular.

—Claro que me acuerdo de ti nya.

Ai frunció un poco el ceño.

—¿Ustedes dos ya se conocen? —Pensó por unb momento—. Supongo que tiene sentido…

—No es lo que piensas nya.

—¿No es lo que pienso? —Alzó las cejas—. ¿Debería darles un poco de privacidad?

—No, tienes que escuchar esto —dijo Rin, con más fuerza de la que quería. Volteó hacia la piloto. Lo siento, no recuerdo tu nombre nya.

—¿Cómo es posible que no te acuerdes? Soy la capitana Nico Yazawa. La mejor contrabandista del universo.

Ella asintió, minimizándola por completo.

—Obviamente sigues teniendo una conexión con Maki Nishikino, Nico-chan nya.

—En realidad, no…, o al menos no hasta hace unas semanas. He estad sola casi todo el tiempo desde… hace mucho. Perdí a mi mayor cliente cuando la comandante me llevó a rescatarte a ti y a tu familia de la CEPI. Desde entonces trabajo independiente, ya sabes. La comandante me contactó para ver si tenía tiempo de llevarte a Wakkanai y dije que sí. Admito que me sorprende que sigan insistiendo en ir a territorios tan remotos y en disputa con la Alianza Corporativa.

Rin permaneció dudosa.

—¿Trabajo independiente, con qué nya?

—Mercancía, provisiones, frutas, cereales. Y otras cosas de las que no me enorgullezco.

—Entonces no eres una espía nya.

Ai miraba a una y luego a la otra.

—¿Alguno de ustedes quiere contarme de qué me he perdido?

Rin la miró.

—Nico-chan fue la piloto que nos llevó a Kayo-chin y a mí a Kochi durante la guerra nya.

Ai asintió, comprendiendo.

—Donde las arrestaron.

—Sí. Pero Nico-chan y Maki fueron a rescatarnos, ¿no es cierto?

Nico asintió.

—Yo sólo era la piloto, Rin.

—Y sigues siendo sólo la piloto nya.

—La comandante Maki no quiere que la exploración parezca una misión imperial, por lo mismo de que en el norte los remanentes de la CEPI más violentos siguen operando. No quiere que tenga nada que ver con la milicia del Nuevo Imperio.

—Que parezca nya… Necesito oír de tu boca que esto no es una misión imperial.

—No es nada parecido —dijo Nico—. Por eso estamos usando mi carguero y no estamos viajando con una escolta de soldados imperiales. Así podremos evitar convertirnos en el blanco de cualquier remanente separatista, de la Alianza o de la Confederación. —Miró a Hanamaru. —La hija de tu esposa se ha vuelto una niña hermosa.

Rin se relajó un poco.

—Gracias, Nico-chan.

Nico se agachó para hablar con Hanamaru.

—Eras sólo una bebé cuando nos conocimos. Me alegra volver a verte.

Hanamaru no intentó ocultar su sorpresa por ver que había una adulta que se le asemejaba tanto en estatura.

—¿Estás segura de que no eres una niña como Dia-sama zura?

Rin resopló.

—Quizá me sienta mejor cuando todos hayamos desempacado nya.

Fin del capítulo.


Y bien, ¿qué les ha parecido este capítulo? A mí en lo personal me gustó bastante ver a Maki y a Nico interactuando otra vez. Entenderán que, si esta parte se nota un poquito foja en cuanto a uso de vocabulario, o mínimo en un estilo diferente, se deberá a que esta parte de la historia la estoy escribiendo yo sin basarme en nada. Sólo esa parte, claro, por eso tal vez puede notarse un poco fuera de lugar. Por otro lado, ver a Maki y Rin peleándose por Hanayo siempre es algo que disfruto mucho. Algo que me encanta de la Maki de esta historia es que quiere poseer todo y a todos, más allá del simple poder, con tal de llenar el vacío de inferioridad tan tremendo que se carga. Si viera a esta Maki y a la del anime seguramente me sería imposible encontrar similitudes, pero en la semana que leí los primeros capítulos de la historia, la Maki de los primeros capítulos aún guarda muchas similitudes con la Maki del anime, aunque también con la Maki de ahora. Como dije alguna vez, no recuerdo dónde; Maki es tal vez mi favorita de esta historia, a veces llego a pensar que incluso por encima de Hanayo. Nico tampoco se queda muy atrás de Hanayo y de Rin; para apoyar ese cambio de su desinterés por todo lo que sucedía a su alrededor al principio de la historia a la preocupación que empieza a sentir ahorita me he apoyado bastante. Me divierte mucho escribirla a ella también. Pero creo que la estrella de este capítulo, por lo menos para mí, es Rin. Le plantó cara a Maki a un nivel que me recordó a cuando se peleaban las dos por Hanayo en el cuarto capítulo del anime. Sé que puede sonar ridículo, pero esa pequeña escena de dos o tres minutos por mucho, es la causa principal de que las haya elegido a ellas tres como protagonistas de la historia, en vez de a Honoka, Umi y Kotori, como también había llegado a pensar.

Por otro lado, creo que apenas hace dos capítulos había dicho que le tomaba un poco de cariño a Riko, ahora me temo que, según yo, ya no aparecerá en lo que resta de la historia, ¿qué habrá sido de ella? En el capítulo pasado, Maki le dijo a Kotori que no haría nada para dañarla, pero en este capítulo se ve perfectamente la capacidad que tiene para manipular a la familia de Hanayo, ¿qué habrá sido de su asistente entonces?

Por otro lado, ¿qué sucederá con Rin, Ai, Nico y Hanamaru ahora que las cuatro se han ido de aventura? Ai es otro personaje interesante; originalmente, la tenía contemplada como sucesora de Eli y de Nozomi como líder de la CEPI, pero creo que es más útil para la narrativa de esta manera (más que nada después de verla interactuando con Rin en el All Stars). Habrá un par de interacciones interesantes entre las dos.

Pasando a otra cosa, ¡Hanamaru habló! Creo que no es la primera vez, pero sí estoy segura de que es la primera vez que tiene tanto diálogo. Una cosa bien curiosa que me sucede con Hanamaru (no en esta historia solamente) es una triangulación bien divertida con las hermanas Kurosawa. Hay un periodo muy lindo, bueno, más bien muy interesante, del cual alguna vez me gustaría escribir una historia más realista. El fin del primer año de preparatoria de Dia, después de que el primer Aquors se disolviera, y su segundo año. Ya no me alargo más que esto tiene que ver menos con la historia que la parte en la que me pongo a hablar de mí. Sólo cabe mencionar que Dia no será muy importante precisamente en esta historia, pero tengo planes para ella en el futuro.

¿Podrá Nico arrepentirse de todas las crueldades que ha hecho en nombre del dinero fácil y sus hermanas? ¿Qué pasará con Maki? Hanayo se quedó solita y lista para ser hechizada por las palabras de Maki, ¿qué irá a pasar con ella? Ya me dio emoción por escribir el próXimo capítulo.

Pasando a la sección de la historia que nada tiene que ver con la historia, les comparto que, mínimo en inglés, a mi hermano le está yendo bastante bien en calificaciones, y me siento orgullosa. Cuando crezca quiero ser maestra, no de inglés, pero sí maestra, y genera satisfacción ver que es posible ver la mejoría en el conocimiento de una persona.

Creo que ya voy terminando porque me amplié demasiado, pero, como siempre, espero que todos se encuentren muy bien, cuídense mucho, yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas, y les agradezco por haber llegado hasta esta parte. Oyasuminassan.