Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.

Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.


¡Hola a todos y todas las personitas que lean esto!

Como siempre es un honor traer para ustedes el siguiente capítulo de esta historia que me gusta tanto y que espero que ustedes también disfruten. En este capítulo, veremos qué ha sido de Rin y Nico en sus exploraciones; por otro lado, como ya se habrían imaginado, ahora que Rin no le está estorbando, a Maki le toca acercarse a Hanayo y envenenar un poco sus pensamientos ahorita que no tiene quién la purifique. Sin más, por favor lean, y espero que les guste este capítulo tanto como yo disfruto escribirlo.


Catálisis

Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.


Parte 2: En busca de la paz

20

Intervalo cerrado


Maki retrasó su regreso a Okayama porque esperaba que Hanayo la contactara. Maki le vio las ojeras tan pronunciadas y su intento en vano de ordenar su cabello tras la diadema en la cena; eso contradecía la declaración de su amiga de estar más feliz que nunca y de estar más agradecida de lo que podía expresar. También estaba la facilidad con la que aceptó enviar a Rin y a su hija al otro lado del país en busca de un tesoro. Hasta el más hermoso de los sueños hechos realidad tenía recovecos oscuros. La tensión que Maki había sentido en las instalaciones no se habían disipado ni un poco. Ya estaba preparada para hablar, cuando entró la transmisión de Hanayo; le sugirió ir a las oficinas de la División Imperial de Energía de Numazu, para poder hablar personalmente con ella.

La División Imperial de Energía era nueva, pero esta también operaba como parte del proyecto BrIllo Eterno. De hecho, todos los departamentos del proyecto de loa estación de combate departamentos del proyecto de la estación de combate tenían su propio nombre código y su propia agencia encubierta; Hanayo no era la única trabajando en una división falsa y prestando su investigación para usos alternativos. A lo largo de todo el país estaban dispersos grupos de científicos que trabajaban en armamento convencional, tecnologías de velocidad sub-sonido, rayos de tracción, e incluso sistemas para el revestimiento metálico de cascos. Cada proyecto tenía un nombre falso como Estellar Sphere, Pax Aurora y Omega. Pero ninguno se podía comparar con la investigación de Pana, la investigación del aguijón.

Maki condujo a Hanayo junto al personal de seguridad y empleados falsos hacia su oficina falsa, que estaba decorada con holorepresentaciones de complejos e instalaciones energéticas, todas falsas. Llamaron la atención de Hanayo de inmediato; incluso preguntó acerca de ellas.

—Son instalaciones en distintas fases de planeación y construcción —dijo Maki, aliviada de confirmar que la ingenuidad de Hanayo hacía que se creyera los hologramas falsos. —¿Has sabido de Rin?

Hanayo asintió, distraída.

—Ella, Hanamaru y Ai aún se están acostumbrando a Wakkanai, pero ya empezaron a investigar el sistema de cavernas.

—Esas son buenas noticias. Supe que se habían instalado en el campo arqueológico, pero no he tenido tiempo de leer el reporte más reciente de Rin —Le sostuvo la mirada a Hanayo —. Debes sentirte muy sola sin ellas.

—En cualquier otro momento, seguramente estaría devastada sin ellas, pero, justo ahora, estoy muy involucrada en… No he sido una buena esposa o madre últimamente, en todo caso. Voy a ser sincera contigo, Maki-chan, me siento mal por eso.

—Estoy segura de que Rin comprende la importancia de tu trabajo. Mientras todo esté bien entre ustedes…

—Sí, casi siempre lo está.

—Creo que a menudo ella piensa que soy una mala influencia para ti, Pana-chan.

—Eso no es cierto. —la expresión de Hanayo cambió—. Es sólo que no entiende nuestra colaboración.

Maki rio para aliviar la tensión.

—Hay algo que me parece interesante; quizás "irónico" sea la palabra. Las dos queremos lo mejor para ti. De cierta forma, estamos compitiendo para hacerte feliz, por muy pasado de moda que suene. Cada una tiene una idea distinta de lo que deberías estar haciendo. Especialmente ahora que tienes una hija. Rin quiere que te establezcas en una trayectoria que favorezca a tu familia de una manera un tanto convencional, mientras yo sostengo que tú estás destinada a hacer grandes cosas, y seguiré haciendo lo posible por seguirte ofreciendo oportunidades que te llamen la atención.

—No creas que no lo agradezco —dijo Hanayo con una sonrisa incipiente.

—¿Por qué no habría de ser tu defensora a capa y espada? No soy una rival, como algunos de nuestros envidiosos colegas. Llevamos años siendo mejores amigas por años, y, es más, nuestra relación nos ha beneficiado a ambas. ¡Mira a dónde me ha traído apoyarte! Soy como quien descubre a un artista maravilloso y lo aprovecha para conocer otros talentos excepcionales.

Hanayo se ruborizó un poco, como Maki esperaba que pasara.

—Maki-chan, recuerdo algunas de nuestras conversaciones en el Programa de Promesas. Intercambios de ideas… ¿Recuerdas todas nuestras desveladas hablando sobre el futuro? ¿Has logrado lo que querías?

—Más o menos. —Maki movió la cabeza.

—Tú nunca quisiste una familia —lo dijo más como una afirmación que como una pregunta.

Maki bajó un poco la cabeza. Nunca lo había considerado, mínimo no desde que Hanayo le había dicho que se iba a casar.

—Por favor Hanayo, ¿me imaginas cómo madre? ¿Me imaginas como tú?

—Serías la capitana de la casa, lo sé. Pero, ¿es suficiente para ti servirle al Imperio y a los Ingenieros? No es la clase de vida que me imaginaría para ti.

Maki se acercó y le tomó las manos a Hanayo.

—¿Cómo hace una persona para saber lo que tiene que hacer? Yo también recuerdo todas nuestras conversaciones. Sin embargo, una crece con sueños que a veces no se pueden realizar, así que exploramos otros caminos. Con suerte, encontramos algo en lo que somos buenos, eso nos da esperanza y propósitos. —Volteó hacia Hanayo—. Yo no nací tan inteligente como tú y tu preciado cerebro Pana-chan, ni especialmente talentosa, pero soy capaz y tengo motivación; gracias a eso estoy aquí. Me topé con algo que sé hacer bien; en ese sentido estoy satisfecha. No obstante, tengo unos retos enormes que resolver, y como siempre, gente envidiosa que quiere evitar que lo logre.

Hanayo le apretó las manos un poco.

—¿Te puedo ayudar en algo? ¿Algún esquema? ¿Planos arquitectónicos?

—Por el momento, no, pero no dudaré en preguntar si se presenta la oportunidad. Te agradezco, como siempre, Pana-chan.

Hanayo asintió, luego señaló las presentaciones y los planos falsos.

—Todo esto es alentador, Maki-chan, pero…

—Rin no es la única que tiene dudas acerca del proyecto.

Hanayo se ruborizó más que de costumbre, luego apretó los labios.

—No me gustaría que pensaras que soy una ingrata…

—No seas tonta —interrumpió Maki—. ¿Qué te está molestando?

—Mi maestra, Tomori-sensei, intentó contactarme.

—Tomori-sensei —Maki fingió sorpresa—. ¿Cómo está?

—¿Ya lo sabes, no? —Hanayo frunció el ceño—. Está trabajando para Brillo Eterno.

—Sí, pero no es como que esté en contacto con todos los involucrados. Tú eres una excepción, Pana-chan.

—Durante la guerra estuvo investigando generadores de escudo —continuó Hanayo—, pero antes de eso siempre estuvo tan interesada como yo en enriquecimiento de energía. Ella fue mi inspiración, tú lo sabes.

—No entiendo a qué viene esto.

—Si está de regreso para estudiar energías alternas, ¿por qué está perdida haciendo no sé qué cosas en Minamata en vez de estar conmigo aquí en Uchiura?

Por las grabaciones de seguridad, Maki sabía que ese gato en particular ya no estaba encerrado, pero se puso nerviosa ante la mención de Hanayo de aquel lugar aislado.

—Puedo investigar. ¿Por qué no me dijiste de esto hace semanas?

—No quiero que Rin-chan se entere de mis reservas sobre lo que estamos haciendo. Ya le molesta lo suficiente que trabaje con cristales celestiales.

—Eso no tiene sentido. Eres una científica.

—A Rin y a mí nos fascina el mundo de la física por igual, pero ella piensa en el cristal celestial como el símbolo de la Orden de los Iluminados.

—¿Y tú?

—Yo no creo que los Iluminados hayan ido lo suficientemente lejos en su uso de los cristales. Más que como el símbolo de la Orden, lo veo como el símbolo de la misma Chikara. Su manifestación física.

—Yo no te voy a discutir nada.

—Los Iluminados estaban al tanto del increíble potencial, pero se contuvieron.

—Precisamente como lo hicieron con la Chikara, como dicen algunos. Si hubieran usado sus poderes por completo, la guerra había terminado en un abrir y cerrar de ojos. Nozomi, por muy malvada que fuera, no tenía esa debilidad. Si todos los Iluminados hubieran sido como ella, el país estaría en un estado completamente distinto. A pesar de toda su supuesta objetividad, no eran científicos; eran místicos. Eso fue suficiente por mil generaciones. Ya no basta con que un grupo selecto dicte sus nociones del bien y del mal para proteger alguna visión subjetiva de la verdad.

Hanayo asintió con los ojos entrecerrados.

—Una cosa sí diré en su favor: nunca nos hicieron temerles, definitivamente tenían la habilidad para lograrlo. Ni siquiera Nozomi se daba a temer. No completamente.

—Quizá deberían haberlo hecho— dijo Maki y agregó—: Podemos hablar de historia y filosofía hasta el cansancio, pero todavía no me has dicho que te está molestando. ¿Necesitas descansar de la investigación? ¿Quieres que prepare una cápsula para llevarte con Rin y tu hija?

—Un descanso es lo último que necesito —dijo Hanayo con repentina brusquedad, sorprendiendo a Maki—. Estoy a punto de hacer un descubrimiento importante…, pero necesito otra cosa, Maki-chan. Necesito estar segura de que mi investigación tiene algún resultado, saber que mi trabajo no es sólo teoría sin ninguna aplicación práctica, sino que se puede replicar. La energía potencial es impresionante, pero la energía resultante tiene que ser cosechada y almacenada correctamente. De lo contrario, son sólo datos. ¿Recuerdas a Aiko Kurosawa, mi jefa en Comunicaciones Cocoa? Su hermano me dice que sigue recuperándose, ella, y mucha gente de esta misma ciudad necesitan ayuda, necesitan de nuestra ayuda.

— Estábamos progresando —dijo Maki, bajando la mirada y la voz.

—¿Estaban? Si tu equipo no ha podido reproducir mis resultados, es porque alguien no está haciendo bien su trabajo. —A Maki le pasó por la mente Kasumi Nakasu, pero delante de Hanayo tenía que aparentar.

—Todos están haciendo su mejor esfuerzo.

—Entonces no lo entiendo.

Maki resopló y levantó la cabeza. Le tomó las muñecas

—¿Estás lista para abandonar las instalaciones unos días?

Hanayo se soltó con una mirada molesta.

—Ya te dije que no necesito un descanso. No quiero un descanso.

—Esto no es descanso. De hecho, atiende directamente tus inquietudes.

Hanayo examinó la expresión de Maki.

—¿Esto será otro ejemplo de cuando me enseñaste algo que necesito ver, como en mi Senboku?

—Tú vas a tener que decírmelo a mí.


Wakkanai brillaba como piedra preciosa en el espacio profundo. Su refulgencia no se debía al hielo o a la nieve, sino a la riqueza en mares llenos minerales que se habían secado hace años. En su lugar quedaron rocas sedimentarias y elementos cristalizados que cubrían extensas áreas del poblado, como un manto blanco deslumbrante.

Nico había tenido que volar el carguero a través de varios caminos largos para llegar al poblado remoto, pero, para cuando aterrizaron en la estación arqueológica, Rin había logrado olvidar por un rato sus sospechas sobre la misión y sobre qué hacía la piloto en ella. No necesitaba a Nico ni a nadie para cuidarlas a ella y a Hanamaru, pero no podía culpar a Maki de preocuparse por su seguridad. Después de todo, y a pesar de su relación tan tensa, eran la esposa y la hija de su mejor investigadora.

Wakkanai no sólo se distinguía por su esplendor. En el pasado remoto, un grupo de navegantes perdidos habían encontrado valiosos vestigios culturales: vastas estructuras de templos, estatuas y obeliscos, erosionados a límites impensables por la salinidad del lugar. Las excavaciones arqueológicas llevaban varios años. Con ayuda financiera del Imperio antes del ascenso al poder de Honoka, finalmente habían establecido un campo permanente, que incluía viviendas prefabricadas, turbinas de viento, una planta de desalinización y un pequeño centro de investigación. Las extensas ruinas y la singularidad del terreno habían llevado a un grupo de científicos y ambientalistas que Wakkanai fuera declarada como Zona Protegida del Legado; eso limitaría el desarrollo, exploración y extracción de recursos, pero el Imperio seguía evaluando la petición. Los arqueólogos habían aceptado que Rin y Ai hicieran estudios de cartografía y topografía; lo consideraban parte del proceso de estimación de recursos matemáticos. De alguna manera era cierto; si encontraban una reserva de cristales celestiales, el poblado tendría asegurada la protección contra explotación e intereses corporativos.

Aunque la superficie era tan blanca que algunos usaban gafas protectoras, más bien se parecía al fondo de un mar, y muchas veces sólo un experto sabía diferenciar entre estructuras naturales y artificiales. Había unas torres que el viento había batido hasta hacerles remolinos como de caramelos; laderas con incrustaciones de conchas, corales y organismos fosilizados; cauces de ríos y cascadas secas por tanto tiempo que se habían vuelto a cristalizar en mármol; toboganes curveados y cuencas brillantes. Cerca del campo había un par de cenotes con el agua más azul que Rin había visto, como si estuviera iluminada desde el fondo, y en las fisuras de lagunas colinas crecían unas plantas delgadas, torcidas y blanqueadas como las torres.

Para la pequeña Hanamaru, el poblado era un enorme parque de juegos blanco.

El equipo de arqueólogos se apresuró a hacer que las cuatro se sintieran como en casa. Tras ser adoptada por todos, y parecer infatigable, Hanamaru estaba feliz de ser, por primera vez en su vida, el centro de atención; entretenía a todos, pero en espacial observaba y aprendía. En su afán de ser útil, Nico se hizo la asistente del cocinero, y maravillosamente se las arregló para preparar comidas raras aunque sabrosas con sus limitadas reservas. Rin y Ai se equiparon con mochilas de exploración, arneses, equipos de sobrevivencia e hicieron una incursión preliminar al complejo sistema de cavernas, donde podía haber cristales celestiales escondidos.

Los datos sobre la supuesta veta de cristales eran muy imprecisos. Rin se preguntaba si habían descubierto esos primitivos mapas en los templos de los Iluminados o si, como sostenía Maki, habían llegado con los navegantes originales para languidecer por siglos en una base de datos del gobierno que recién se habían redescubierto. Como fuera, Rin calculaba, con cierta preocupación, que le tomaría semanas de exploración, mapeo y análisis terminar un estudio previo de viabilidad en el sustrato del sistema de cuevas, con sus estalagmitas, estalactitas, agua y túneles bioerosionados. Esperaba que Hanayo se las estuviera arreglando bien sin ella.

Ai y ella exploraban un ancho túnel menor en el sistema principal de cuevas, cuando llegaron a una enorme cámara con paredes curveadas y techo arqueado que estaban cubiertos de liquen bioluminisciente que llenaba la cámara con una luz amarilla. Nico y Hanamaru se habían quedado un par de metros atrás, y una vez que les dieron la señal, las cuatro sólo pudieron deleitarse con la maravillosa vista.

Nico miró a Rin mientras ella y Ai se sentaban, como si quisieran beberse cada centímetro cúbico del resplandeciente lugar. Hanamaru estaba explorando con mucho cuidado sola, aunque nunca se apartó de la mirada de Nico.

—Los Iluminados dirían que Chikara está muy presente aquí nya —dijo Rin, en un tono que sugería un intercambio telepático con su amiga, al menos para Nico.

Ai asintió y miró a la capitana.

—Claro que sí, ¿lo sientes Nico-chi?

Ella dejó de mirar a Hanamaru y mostró su perplejo rostro.

—¿Qué se supone que estoy buscando?

—No estás buscando nada nya —dijo Rin con una sonrisa amable—. Estás sintiendo.

—Pensé que Chikara había desaparecido con los Iluminados —dijo, mirando alrededor de todas maneras.

—Chikara sólo desaparecerá cuando toda la vida del mundo muera —dijo Ai, negando con la cabeza.

Rin estudiaba a la capitana.

—¿Alguna vez has visitado un lugar donde la naturaleza es tan profusa, tan prolífica y exuberante que te arranca de sus pensamientos? No como Tokio, donde te sientes abrumada, más bien un lugar lejano que te deslumbra y te deja callada nya.

—No puedes evitar sentir las conexiones entre todo lo que vive —dijo Ai sumándose a la emoción de Rin.

Nico no quería sugerir que las consideraba unas dementes; tampoco quería pensar más en Asago o Kinpoku, así que sólo dijo:

—Creo que he visitado algunos.

Pero Ai no estaba satisfecha con su respuesta.

—¿Y nunca has sentido nada, al menos un dejo de misterio trascendental?

—Supongo que estaba demasiado ocupada como para darme cuenta. No es como que vaya por todo Japón buscando sentir cosas —alzó los hombros.

—Entonces, la próxima vez que estés en un lugar puro —agregó Rin—, deberías recordar este momento y tratar de permitirte sentir a Chikara nya.

—De acuerdo —dijo—, la próxima vez. —Al ver que Rin giraba para buscar a Hanamaru, quien golpeaba una roca con la pequeña réplica de un martillo como los que llevaba la misma, agregó—: No te preocupes, la estoy cuidando.

Al escuchar, Hanamaru dejó de golpear y volteó.

—Nico-san me está cuidando zura.

—Que no se te olvide —dijo la piloto con una sonrisa casi maternal.

Rin la miró con sincero agradecimiento.

—Has sido muy buena con ella, Nico-chan.

—Eso es porque ella es parte de mi pandilla —dijo con suficiente volumen para que Hanamaru escuchara—. Y lo digo en el mejor sentido.

Ai y Rin rieron. Luego, Rin rompió el silencio que siguió.

—No quiero entrometerme, Nico-chan, pero, ¿cómo fue que una persona como tú se involucró con alguien como Maki nya?

Nico se divertía y se sentía en confianza, casi como cuando iba de "excursión" con sus hermanitas, pero recordó mantenerlo simple.

—Sólo me usa de vez en cuando.

—Sí, sé que tiene talento para eso nya—asintió Rin de una forma casi mordaz.

—¿Y tú? ¿Tu esposa cómo se involucró con ella? —preguntó Nico, antes de que ella pudiera preguntar algo más.

—Son mejores amigas desde hace muchos años, y actualmente son socias o algo así en un programa imperial de energía.

—¿En Tokio?

—No, en la bahía de Uchiura; en unas enormes instalaciones que ocupan casi la mitad de lo que era el pueblo.

—Creo que he escuchado hablar al respecto —dijo Nico—. Suena emocionante.

—Claro nya —dijo Rin, y Ai comenzó a reírse.

—Dile a Nico-chi la verdad, Rin —dijo ella.

Rin comenzó a reír con ella.

—Está bien. Lo admito, es aburrido y no lo soporto. A veces deseo que Kayo-chin jamás se hubiera involucrado y que siguiéramos investigando en lugares remotos nya. Pero ella es feliz y la investigación podría conducir a una revolución energía renovable.

—Bien dicho —resaltó Ai con una ligera risa.

La sonrisa de Rin desapareció.

—Sólo quisiera que el trabajo no tuviera que ser con cristales celestiales nya.


Hanayo estaba de pie frente al mirador del transbordador, mirando un mundo en ruinas debajo de ellas. Había estado equivocada al pensar que Maki planeaba repetir la experiencia en Senboku durante la guerra.

Esto era mucho peor.

—¿Cómo se llama este lugar? —le preguntó a Maki.

—Yabu, por si la información hace alguna diferencia. —la cápsula que las había llevado estaba en órbita estacionaria muy por encima del transbordador—. Fue invadido por ambos lados durante la guerra, pero lograba reconstruirse después de cada ataque. Sus locales eran personas tenaces, pero ahora, este ha sido un golpe más fuerte del que ellos pueden manejar.

—Tomori-sensei le mencionó Yabu a Rin-chan.

Maki no respondió directamente.

—Debajo de nosotras está lo que queda de la localidad. Puedes ver dónde colocamos la red de energía, esa área ennegrecida a la izquierda. Las instalaciones estaban arriba de esa colina, donde puedes ver esos muros.

—¿Qué sucedió aquí? —Hanayo se veía devastada —Fui muy precisa con mis notas. Lo hice fácil de replicar.

Maki la tomó de los hombros por detrás, intentando consolarla.

—La destrucción no tuvo nada que ver con las instalaciones, ni mucho menos con tu investigación. Nos estábamos preparando para hacer conexión con la red de energía cuando sucedió el ataque.

—¿Quién atacó?

Maki dudó un poco a propósito antes de contestar.

—Pana-chan, no vas a oír esto en las noticias y menos en un lugar tan lejano como Uchiura, pero, aunque la guerra está casi ganada, aún no ha terminado. No aquí, no en muchas prefecturas del Sur, que aún tienen influencia de la Alianza Corporativa.

—He oído reportes de rebeldes separatistas.

—Son mucho más que rebeldes. Llámalos por su nombre, Pana-chan: anarquistas. Quieren que el Imperio colapse al igual que otros esperaban que colapsara durante la guerra, pero esta vez nuestros enemigos no están luchando por la independencia de sus prefecturas, por rutas de comercio o impuestos. Quieren sembrar el caos, hundirlo todo. No tienen agenda política, religiosa, ni siquiera comercial. La Alianza Corporativa ha estado financiando el caos para detener la civilización como la conocemos. Los ataques han frustrado numerosos intentos del Imperio por mejorar las vidas de aquellos que sufrieron durante la guerra. Podría mostrarte prefecturas enteras que han sufrido este nivel de destrucción.

Hanayo se tomó un momento para digerir las palabras de Maki, luego, se dejó envolver por el abrazo de su amiga asintiendo con tristeza.

—Con el arsenal que tiene el Imperio, soldados, cruceros flotantes, acorzados, y todo lo demás, sólo es cuestión de tiempo para vencerlos a todos.

—Cada ataque fomenta otro más —dijo Maki—. Hay una tormenta por la cantidad de poblaciones que se sienten traicionadas o decepcionadas porque el Imperio no actúa lo suficientemente rápido, porque no paga suficientes reparaciones, o porque no reconstruye lo perdido. Si la tormenta continúa, nunca haremos realidad el sueño de la Sentaku de unir a todos.

—Tiene que haber una solución.

—Puede ser —Maki se contuvo un largo momento—. Pana, no debería estar diciéndote esto, ni siquiera intentaré contar los juramentos de seguridad que he violado tan sólo trayéndote aquí, pero la Sentaku aprueba que ampliemos el alance de nuestra empresa energética. Tiene fe en ti, tiene tanta fe en lo que has logrado que ha aprobado operaciones mineras en lugares inimaginables para obtener recursos que te permitan realizar el proyecto Brillo Eterno. Mientras hablamos, hay cápsulas transportando recursos a incontables lugares como preparación para el día en el que la Sentaku revele nuestro plan al público. —Apretó con más fuerza a Hanayo—. Está decidida a poner una prefectura, tal vez una región entera, como ejemplo, en un afán de que ese lugar sirva como ejemplo y marque el inicio de la nueva era.

Hanayo sostuvo la mirada de Maki, luego volvió a mirar hacia abajo.

—Hay más que se puede lograr con los cristales —dijo en voz baja; Maki sintió como se ruborizaba entre sus brazos—. Mucha más energía de la que hemos recolectado.

Maki la soltó un poco, para que pudiera verla a los ojos. La acurrucó contra su pecho y comenzó a acariciar su cabello, despeinándolo sin necesidad de mover su diadema

—Dime.

Hanayo inhaló profundamente. Maki casi sentía su respiración, finalmente negó con la cabeza.

—Nunca ha sido cuestión de la energía. Sabía desde el principio del potencial de los cristales celestiales.

Maki frunció ligeramente el ceño, sin dejar de acariciar con cariño el cabello de Hanayo.

—Entonces, ¿cuál es el problema?

—Cómo contenerla —dijo Hanayo, por fin lista para volver a levantar la mirada y dirigirse a sus ojos—. El cristal celestial se somete a la presión hasta cierto punto antes de que el resultado se vuelva imposible de dominar. Indomable. —Señaló la vista desde el mirador—. Incluso este nivel de destrucción es insignificante comparado con el poder de destrucción bruto que pueden liberar los cristales.

—Pero has encontrado la manera de extraeré ese poder bruto— Maki no apartó su mirada de sus ojos lilas.

Hanayo se talló la cara por encima de sus anteojos, y asintió.

—Estoy cerca, muy cerca…

Maki tomó sus hombros con afecto.

—Entonces continúa, Pana. No te preocupes por asuntos de contención. Armaré un equipo para que resuelvan ese problema. Lo que necesitamos de ti es una manera de acceder a ese poder Dame evidencia que le pueda mostrar a la Sentaku y tendrás su apoyo incondicional. —Hizo una pausa, luego preguntó. —: ¿Lo harás? ¿Por todos nosotros? No sólo por el bienestar de tu hija y su generación, también por la generación de sus hijos y las que sigan. Tú eres lo que este Imperio necesita, tú eres lo que este país ha estado buscando. Todo el mundo se verá nutrido por tu legado. Como siempre te lo dije, tú eres grandiosa, Pana, eres la mujer más grandiosa que he tenido el gusto de conocer.

—Maki-chan, yo…

—No puedes decir que no. Es tu destino. —Soltó uno de sus hombros y tocó su cabello lentamente; bajó hasta tomar sus mejillas—. Confío en ti, Pana-chan. Para eso fuiste puesta en este mundo.

Hanayo fue perdiendo poco a poco el rubor de su rostro; exhaló lentamente.

—Tendremos que trabajar en secreto absoluto para evitar que se filtre la información. Yo haré lo mío en las instalaciones. Nadie puede saberlo.

—Así es —dijo Maki, intentando contener una sonrisa por estar en el comienzo de su éxtito. Se limitó a asentir con sobriedad—. Nadie puede saberlo.

Fin del capítulo.


Creo que he dicho varias veces esto, pero por fin Maki tiene a Kayo-chan justo dónde la quería (y no me refiero a que la tenga demasiado cerca). Ha convencido a la doctora de unírsele, pues, aunque Hanayo sigue pensando que está intentando crear energía para encender una ciudad y no para destruirla, sí que la ha convencido de quitarse las ataduras morales que tenía junto con Rin hacia los cristales, y de obtener su máximo poder. Esta no es la victoria definitiva de Maki, eso se los iré adelantando, pero sí cada vez digo que Maki va teniendo a todos justo dónde los quiere, es porque, no sé si lo han ido notando, cada vez se vuelve mejor manejando a las personas y los ambientes a su alrededor. En el capítulo pasado se permitió verse un poco vulnerable pues Riko se acababa de ir, pero ahora ya ha vuelto renovada y lista para seguir obteniendo el máximo provecho.

Por otra parte, nunca creí que disfrutara tanto de escribir a Nico. Cuando pensé originalmente en la idea para esta historia, lo hice porque el personaje que representaba en la historia en la que me baso tiene esa misma personalidad un poco altanera aunque bondadosa en el interior, aunque ir viendo como va cambiando en carne propia me pareció algo muy lindo de ver, porque en parte refleja un poco de cómo es Nico en el anime. De hecho, creo que después de Umi y Hanayo, ella es la más apropiada dentro de su personaje. No, en serio, en cuánto leí la novela original y vi al gobernador Tarkin dije, "Ese hombre es tan Umi. Hasta lo veo perfectamente diciendo: eso es indecente".

Por otro lado, a pesar de que fue breve, creo que esta conversación al final del capítulo es, como bien lo dije en el capítulo, el pináculo de la carrera manipuladora de Maki. En serio, a este punto tiene a Hanayo convencida al mil por ciento de sus intenciones, la convirtió de ser la pacífica doctora que prefería irse a la cárcel que traicionar sus ideales en una mujer asustada que cree que es su responsabilidad crear la fuente de energía más poderosa del planeta. Ver incluso cómo es capaz de transformar su fracaso en Yabu en un impulso, en un catalizador para Hanayo, es algo impresionante. Pero de cierta forma, Hanayo es el catalizador de la carrera de Maki, aunque también Rin es el catalizador de Nico, he de ahí el nombre de la historia Catálisis. Cada una de ellas funciona como un acelerador (como un catalizador) de una reacción que tarde o temprano terminará sucediendo. Pero supongo que ya no me extenderé porque terminaré arruinando todo lo que aún queda por terminar.

Por otro lado, pasando a la sección de la historia que nada tiene que ver con la historia, les platico que, a pesar de que mi hermano ha terminado su curso, resulta que todavía tengo bastantes pendientes con él, y me siento desesperada. Siento que no estoy perdiendo tiempo, pero que tampoco lo estoy aprovechando como debería, y eso que no me levanto tarde; les uro que todos los días estoy despierta desde las 7:30 de la mañana, y tampoco me duermo tan temprano, pero aún así el día no parece alcanzarme.

Y supongo que ya no haré más rollo porque disfrutan leyendo esta historia y no los berrinches de esta niña, así que, como siempre, muchas gracias por haber leído hasta esta parte, saben que para mí es un honor cada una de las visitas, lectores y comentarios que recibe esta historia, así como sus fav y sus follow.

Sin más por el momento, yo me despido, soy Aramaru, los quiero a todos y todas y pues… ¡Oyasuminassan!