Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.

Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.


Jejejeje… Hola a todos… Supongo…

¡Ayyyy! Perdónenme, he abandonado esta historia por tanto tiempo que ya no sé ni cómo empezar a pedir disculpas. De hecho, no sólo esta historia, la última vez que actualicé algo fue el 13 de septiembre, ¡ay! De nuevo, me siento mal, y creo que me disculparé. Sí, definitivamente, me disculpo. Soy demasiado distraída. No es mi desaparición más extensa, pero está cerca de serlo, casi mes y medio, doy vergüenza.

En mi defensa, regreso con este nuevo capítulo, que es, a mi parecer, el mejor de esta historia, digamos que el más emocionante, y, después de tanto tiempo sin tomar el tono serio de esta historia, creo que es lindo volver. Sin más, espero que disfruten, y que este capítulo les guste tanto como a mí. Nos leemos abajo UwU.


Catálisis

Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.


Parte 3: La verdad, al fin

28

El fin de las pruebas


Maki llegó tarde, más tarde de lo que había dicho, sin botellas de sake, pero en compañía de dos soldados imperiales y un conductor asignado que se quedaron en la zona de aterrizaje con su cápsula. Al verla, Hanamaru se encerró en su cuarto y se negó a cenar, por lo que Rin le pidió a la pequeña Dia que la cuidara. Tal vez la hija de Hanayo no podía explicar por qué no le terminaba de agradar la mejor amiga de su madre, pero su cautela lo decía todo.

—El comienzo de la temporada en la playa retrasó un poco mi llegada, lo lamento —dijo a modo de explicación y disculpa, una vez que las tres estaban sentadas en la sala de la residencia de Hanayo. El paisaje iluminado por las linternas de la gente local que celebraba afuera brillaba a través de las grandes ventanas—. No es como que me importe demasiado, pero espero no haber arruinado nuestra cena por completo.

—No hay problema Maki-chan —dijo Hanayo con una sonrisa—. Agradecemos tu visita. Siempre es un placer tenerte aquí.

Maki levantó una ceja y abandonó el tono amable.

—¿Ah sí? ¿Con todo y lo ocupadas que han estado?

—Nuestra investigación y Hanamaru nos mantienen en pie. —Hanayo acomodó sus anteojos.

—Cierto, ¿cómo está su pequeña? —preguntó Maki, apenas disfrazando la burla en su voz—. Supongo que se interesa en todo lo que hay a su alrededor. Los cristales son maravillosos para una niña de su edad.

—Es muy curiosa nya —admitió Rin.

Maki forzó una sonrisa sin despegar los labios.

—Eso te lo sacó a ti entonces.

—Estoy pensando en llevarla a ver a mi madre nya, debería conocerla —continuó Rin.

—¿De verdad? —Maki la miró—. Bueno, asegúrense de avisarme si necesitan ayuda para hacer los arreglos del viaje. Aunque las vías a velocidad sub-sonido son bastante seguras, siempre es mejor estar bien cuidado a dónde sea que uno vaya.

El trasfondo de sus palabras estaba claro para Rin.

—Sobre todo con los anarquistas y demás —dijo la misma, intentando seguirle la corriente—. Trate de convencer a Kayo-chin de que fuera con nosotras, pero no quiere abandonar su trabajo nya.

—Nuestra Sentaku valora mucho la dedicación —dijo Maki, asintiendo con seriedad viendo a Hanayo—, sobre todo cuando es inquebrantable—. Volvió a mirar a Rin—. Aun así, es importante dedicarle tiempo a la familia y a los amigos.

Ella se mantuvo neutral.

—¿Dónde estaríamos cualquiera de las tres sin la amistad que tienes con Kayo-chin nya?

Maki sonrió levemente.

—Hablando de amistad —dijo Maki—, ¿lograron contactar a Tomori-sensei? Recuerdo cuando tú, Pana-chan, preguntaste por ella. No he podido localizarla.

—Es muy extraño —respondió Rin en lugar de Hanayo—; no aparece por ninguna parte.

Maki hizo una pausa, como para reflexionar, luego dijo:

—Me pregunto si se fue, o si fue expulsada del programa.

—Nakasu-san, y luego Tomori-sensei —dijo Hanayo—. Supongo que el proyecto no es para todos. No lo esperaba de ella; siempre fue una mujer muy trabajadora.

—Definitivamente la investigación no es para los débiles de corazón, ni para los infieles —miró a su amiga y a su esposa respectivamente—. Si no me falla la memoria, Tomori-sensei estuvo en Minamata al final.

—Ahí estaba cuando nos contactó nya —dijo Rin sin poder detenerse—. ¿Qué clase de instalaciones tiene Brillo Eterno allá?

—Por el momento nada —contestó Maki, mirándola sin recelo—. Tuvieron que ser clausuradas después de un accidente industrial.

—Eso es terrible nya —dijo Rin, fingiendo sorpresa.

—Bastante —dijo Maki con solemnidad—. El Imperio había invertido bastante en ese lugar.

Rin y ella se encontraron a los ojos. Las dos endurecieron su mirada mientras Hanayo miraba al piso.

—¿Encontraron alguna noticia sobre los responsables de la destrucción en Yabu nya? — preguntó Rin con un tono serio.

—No, aún no. ¿Por qué lo preguntas?

—Curiosidad nya.

—Ese es un motivo muy poco adecuado para discutir asuntos de seguridad imperial.

—Estoy consciente de los riesgos que estoy tomando, Maki-chan nya —dijo, antes de que Hanayo pudiera evitarlo.

Maki se ruborizó de repente.

—No creo que lo estés, no puedes estarlo. Cada vez me cuesta más trabajo que estés consciente de cualquier cosa Rin.

—Sólo quiero saber si estamos en peligro, nada más nya. —dijo Rin.

—¿Ustedes específicamente?

—Quiero decir, como Kayo-chin es empleada del proyecto Brillo Eterno y han estado desapareciendo personas nya.

Maki apoyó los codos en las rodillas y se inclinó hacia adelante.

—¿De verdad estás asustada Rin? ¿O todo este espectáculo es sólo otra táctica para socavar el trabajo que está haciendo Pana-chan?

Hanayo levantó la cabeza.

—Maki-chan, Rin-chan no está intentando socavar nada —dijo Kayo—. Sólo está preocupada.

—¿Cómo madre, esposa o alborotadora? —Maki no dejó de mirar a la esposa de su amiga.

—Maki-chan… —Hanayo iba a empezar, levantó las manos.

—Lo siento, en serio lo siento Pana-chan, pero esta noche no vamos a bailar al ritmo que marca tu esposa. Arreglé la expedición a Wakkanai para que Rin se sintiera incluida en el programa, pero, en vez de apegarse al plan, ella y su amiga se van dando saltos a velocidad sub-sonido de aquí para allá en las Regiones Occidentales, poniéndose en más peligro del que dice temer, y todo para visitar poblados que el Imperio ha estado minando para conseguir recursos de vital importancia para el proyecto Brillo Eterno —Clavó la mirada en Rin de nuevo—. Rin Hoshizora, detective nacional. Deberías ser más sensata—. Ahora volteó a ver a Hanayo con tanta dureza que le hizo bajar la mirada. —Ambas deberían serlo.

—Sólo asegúranos que Kasumi y Tomori-sensei está bien nya—dijo Rin.

—¿Estás insinuando que yo tuve algo que ver en su expulsión del programa? —dijo Maki indignada, tocándose el pecho.

—¡Claro que no nya! —dijo Rin—, pero Tomori-sensei no se iría sin decirnos nada.

—Honestamente, no puedo decirles dónde está —dijo Maki y apretó los labios con enojo.

—¿No puedes o no sabes? —preguntó Rin con insistencia.

—Suficiente —Hanayo fue la que interrumpió repentinamente—. Rin-chan, Maki-chan no debería ni mucho menos está obligada a romper su juramento de seguridad sólo porque tenemos preguntas. —Miró a Maki—. Aun así, no la puedes culpar por estar preocupada.

—Tal vez si estuviera segura de que sólo es preocupación —dijo Maki.

—No entiendo. —Hanayo negó con la cabeza.

—Es que tú eres muy ingenua, Pana-chan. ¿No te da cuenta de lo que Rin intenta hacer en realidad? Está usando todas estas supuestas preocupaciones para convencerte de abandonar la investigación. Su meta es hacerte menos, un cero a la izquierda, quiere tenerte para ella sola, ponerse entre tu legado y tú.

—¿Legado nya? —dijo Rin con repentino enojo, y genuinamente desconcertada— ¿Quedarme a Kayo-chin para mí sola? ¡¿Qué demonios te sucede nya?!

—Maki-chan, Rin-chan, por favor —dijo Hanayo, nerviosa—. Tan sólo necesitamos saber que no nos están mintiendo y que no estamos en peligro. No tenemos que alterarnos.

En lugar de responderle a Hanayo, Maki perdió los estribos y no dejó de dirigirse a Rin.

—No tienes idea de con qué te estás metiendo Rin. Esto es mucho más grande que tú. Esto es mucho más grande que yo. Esto es mucho más grande que nosotras tres. No debiste haber tomado este camino. Te lo advertí.

Hanayo agachó la cabeza, pero esta vez no fue por vergüenza. Maki y Rin vieron las dos venir el comentario amargo.

—Entonces creo que ya es momento de otra advertencia, y esta vez para las dos, Maki.

La falta de honorífico la tomó por sorpresa, pero volvió a subir la guardia de inmediato.

—Así que le contaste de nuestra charla —le dijo sin dejar de mirar a Rin.

—Te dije que nos contábamos todo nya—dijo Rin con una sonrisa, encogiéndose de hombros.

—Precisamente por eso me acerqué a ustedes —dijo Maki—. Sabía que Rin tenía sus reservas acerca de tu investigación con cristales celestiales y temía que su preocupación te hiciera poner en peligro el juramento de seguridad para justificarte. No podía soportar la idea de que terminaras en prisión otra vez, en parte sería mi culpa y no quería tener ese sentimiento. No es como que me importe, pero tú si me importas. Así que le expliqué a tu esposa cómo entrometerse puede acarrear dudas sobre tu lealtad. Pero todo lo hice por tu propio bien, lo hice incluso por el bien de ella.

—Maki-chan, debiste haberte acercado a mí— dijo Hanayo al borde de las lágrimas, más abatida que enojada. Volteó a la pared.

—Te ofrezco una sincera disculpa, Pana —le dijo Maki, con un tono de voz más calmada, buscando los ojos color violeta de su amiga, que se negaban a encarar los suyos—. ¿Pana-chan? —otra negativa —¿Panita-chan? ¿Por favor? —se asomó ligeramente, sólo para volver a escudarse tras su mano. —Lo siento, sentí que estabas a punto de hacer un descubrimiento importante, no quería distraerte, no quería que nadie te distrajera. Era seguramente el descubrimiento más importante de tu vida, quería que lo consiguieras —Por primera vez en muchos años, Maki pensó que podría llorar y que no sería de coraje. —Tú me importas Pana-chan, yo te quiero. —Retomó su postura estoica—. Y sé que no debía interferir pero de haber sabido que tu esposa y tú estaban planeando tenderme esta trampa, sin duda habría pospuesto mi visita.

Hanayo se puso de pie para evitar que Maki la tocara.

—No era mi intención hacer que pareciera una trampa, y entiendo perfectamente porque actuaste así. Creo que las tres necesitábamos tener esta conversación para despejar el ambiente. —Volteó a ver hacia Rin—. ¿Podemos dejar este tema en paz? Estoy segura de que Maki-chan hizo lo que le pareció correcto.

—Gracias por tu confianza Pana-chan —dijo Maki, relajándose un poco—. Te doy mi palabra de que atenderé sus preocupaciones. ¿Estamos todas felices?

Rin asintió levemente.

—Me siento mucho mejor nya —dijo con seriedad.


El tránsito avanzaba a rastras, a punto de detenerse en cualquier momento incluso en los carriles superiores, reservados para vehículos autorizados. La ciudad de Numazu era un desastre con el Festival de Luces. Las linternas volaban aún por encima de ella, y numerosas luces brillaban en los edificios más altos. Ruidos provenientes de cláxones e instrumentos de viento competían con el sonido de canciones a todo volumen. Llovía diamantina desde las azotas y balcones; todos charlaban y se divertían donde había aire libre.

Maki estaba hundida en sus pensamientos en el asiento trasero de su cápsula. Debió haber dado el salto a Okayama directo desde las instalaciones en vez de haber ido a la terminal de Numazu. Dos soldados estaban sentados al frente, mientras que de todas partes llegaba los gritos y risas festivas de varios locales de Numazu e incluso algunos que habían hecho el viaje desde la bahía de Uchiura. La celebración de Uchiura parecía una pequeñez en comparación al espectáculo en Numazu. El festival de Luces había alcanzado su clímax en aquella cacofonía nocturna en la ciudad. Era muy similar al caos interno en que se sentía Maki; iracunda al primer momento, traicionada al siguiente, luego preocupada, acorralada, vengativa.

La velada no había salido de acuerdo al plan.

Hanayo como siempre había disipado la situación antes de que se pusiera difícil o explosiva, pero el daño estaba hecho y Maki no podía más que esperar que fuera reparable todavía. Rin se había superado a sí misma: había pasado de ser meramente irritante a potencialmente peligrosa en una sentada. A pesar de eso, podía controlarla. Sus sospechas no verían nunca la luz, ni ella tampoco. La haría pudrirse en prisión, y de paso amarraría a Pana para siempre. Podía voltear sus declaraciones en su contra; la Comisión para Preservar el Orden se encargaría del resto. Pero, ¿y Hanayo? Incluso si lograba convencer a su mejor amiga de no odiarla a muerte después de encerrar a su esposa, ¿estaría dispuesta a seguir trabajando? ¿Sería capaz de terminar lo que empezó y finalmente unirse al proyecto de la estación de combate? ¿La táctica de usar a Rin como medio de negociación funcionaría con ella?

Si Hanayo salía del proyecto, sería bajo supervisión suya. Los jefes de inteligencia de la Comisión para Preservar el Orden dirían que debería haber seguido más de cerca a Hanayo y a Rin. Le llamarían severamente la atención por haber enviado a Rin a Wakkanai sin la vigilancia adecuada; por no haber reportado sus visitas en Asago y en Kinpoku; por no impedirle el acceso a la base de datos del proyecto Brillo Eterno; por no impedirle hablar con Hanayo acerca del proyecto por medio de sus notas. A pesar del apoyo de la Regente Minami y otros personajes poderosos en el gobierno, podría ser repudiada por gente como Umi y relevada de su rango.

Cerró los ojos, negándose a considerar lo que eso implicaba. De nuevo ninguneada por Umi.

Tenía que haber una salida. Se preguntó qué tan lejos estaba dispuesta a ir para resolver el asunto. ¿Podría eliminar a Rin y a Hanamaru de la ecuación discretamente? ¿Podría reubicar a Hanayo en unas instalaciones más seguras? ¿Y si sucedía algún accidente cuando Rin fuera en camino a Tokio con la hija de Hanayo? ¿Y si…?

Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente. No quería pensar en un final así; a pesar de repudiar a Rin, Hanayo aún era su mejor amiga. El soldado en el asiento del copiloto volteó hacia ella.

—Contraalmirante Nishikino, la Hogo Sonoda quiera hablar con usted.

Maki escondió su consternación. Tenía que ser Umi, justo en el peor momento. Umi, la primera en regocijarse si ella caía.

—Hogo Sonoda —dijo hacia el micrófono del asiento trasero, obligándose a sonar relajada, incluso alegre—. Qué sorpresa oír de usted. Apenas supe de su victoria en Oita.

—Fue duro, pero como le dije a Kotori. Si toda la prefectura tenía que arder para que Oita se rindiera, toda la prefectura ardería. Al final, no fue necesario que tomáramos estas medidas tan drásticas. Por lo que veo usted está en Numazu.

—Y ahogándome en tránsito. Está terminando el Festival de las Luces por aquí.

—Es desafortunado, esperaba que estuviera en Tokio. Hay algo que ha llamado nuestra atención.

Maki se acomodó en el respaldo.

—¿Puedo ayudarla en algo?

—Eso espero. Tiene que ver con su enanita amiga contrabandista, la Capitana Nico Yazawa.

—No era ni es mi amiga —dijo Maki con una risa fingida—. Era más bien una muñeca. Una pequeña muñeca, si desea verlo así; también una traidora, por lo que entiendo. Me causaría gran alivio saber que ella y sus amigos contrabandistas fueron eliminados o puestos bajo custodia.

—Me temo que la mayoría cayeron ante la primera opción —dijo Umi con una sonrisa—. Pero subestimé a Yazawa. Pensé que la tenía atrapada, pero logró incautar una pequeña cápsula y escapó.

Maki se tomó un momento para considerar el hecho de que ella no era la única que podía dar un revés.

—Nunca la habría considerado tan inteligente como para ganarle a usted, almirante. Pero estoy segura de que aparecerá en una persecución u otra. Siempre aparecen los de su clase.

—¿Entonces ya terminó con ella?

—Claro que ya terminé —Maki frunció el ceño—. ¿Qué le haría pensar lo contrario?

Umi se quedó callada, luego dijo:

—Interceptamos una transmisión en una frecuencia gubernamental, transmitida desde la cápsula robada. No hemos podido identificar al o los destinatarios, pero por las coordenadas, Yazawa está en la ruta del Este, rumbo a Tokio.

—¿Nico-chan va hacia la capital?

—Nos preguntábamos si todavía estaba trabajando como doble agente para usted, y si estaría yendo hacia allá a recibir órdenes.

—¿Mías? —Maki estaba genuinamente irritada—. Después de la traición de esa enana en Oita, no quiero volver a saber nunca más de ella.

—Como diga, contraalmirante. La transmisión fue falseada, pero pudimos deducir que está acordando una cita con individuos no identificados en algún lugar asignado con anticipación, cerca del centro de Tokio.

—Me temo que no tengo información al respecto, almirante, pero haré lo que pueda para localizarla.

Maki se quedó sentada en silencio; sus pensamientos sonaban tan alto en su cabeza que por un momento pudo olvidarse de los ruidos de la fiesta proveniente de otros vehículos. Nico corría a una ubicación preestablecida en Tokio, huyendo de Umi. Estaba cerca del Centro. Quizás estaba desesperada por encontrar aliados, o tal vez…

Una sensación siniestra se apoderó de ella.

¿Podría Rin haberle pedido ayuda a la contrabandista pelinegra? ¿Acaso Rin y Pana la habían engañado en su propio engaño? ¿Habían organizado la visita de esa noche sólo para satisfacer su curiosidad, cuando en realidad ya habían decidido huir?

Maki se frotó la boca con una mano y llevó la otra a su comunicador de muñeca; luego, lo pensó mejor. Ordenar el cierre de las instalaciones podría alertarlas. Además, todavía podía estar equivocada en su juicio sobre el asunto, por lo que encerrarlas sin la justificación adecuada sólo aumentaría la desconfianza de Rin a niveles exponenciales. Sería mejor presentarse sin anunciarse. Diría que estuvo pensando en su conversación, que se había dado cuenta de que no había reaccionado correctamente y que mucho menos se había explicado bien. Se disculparía de nuevo con Hanayo, reiterando su compromiso con ella de no dejar las cosas así. Podía incluso ofrecer violar su juramento de seguridad e inventar algo sobre Minamata, todo en nombre de salvar su amistad, que era más importante que todo…

Se había equivocado; no debió haberle gritado a Rin en frente de Pana. No debía haberla dejado con más dudas. Pero todavía había solución. Si hacía lo que planeaba, con eso podría bastar mientras lograba remover a Rin de la ecuación para asegurar que su mejor amiga siguiera dentro del proyecto.

Tocó en el hombro al conductor de la cápsula.

—Sácanos de este atasco, vamos a regresar a Uchiura.


—Se fue nya—dijo Rin, observando el vehículo de Maki despegar del área de aterrizaje de las instalaciones, para insertarse en las abarrotadas vías rumbo a Numazu.

Hanayo estaba sentada en sofá, todavía sosteniéndose la cabeza por el dolor.

—Lo único que hizo fue contraatacar y evadir lo que decíamos. En lugar de negarlo todo, lo desviaba. Ni siquiera se atrevió a mentirme sobre Tomori-sensei. Cuando dijo que no sabía dónde estaban… —levantó la cabeza con los ojos rojos—. Es cómplice, si no es que responsable.

—Lo siento Kayo-chin —contestó Rin —. Sé lo mucho que estas instalaciones significan para ti. Pero por lo menos estamos más cerca de saber la verdad nya.

—No Rin-chan —dijo, negando con la cabeza —. No hay una verdad, o por lo menos no hay ninguna verdad que nosotras vayamos a conocer. Ni siquiera Maki-chan la sabe. Las tres tenemos razón, las tres estamos equivocadas. Hay verdades y mentiras de nuestro lado y del de ella. Es irrelevante si Maki-chan tuvo algo que ver con la desaparición de nuestras amigas o las instalaciones. Nunca vamos a saber la historia completa. Hay demasiado poder en juego. Tal vez ni siquiera la corte de la Sentaku sepa la verdad completa. Pero todo eso es irrelevante. Hay demasiado en juego —Hanayo se interrumpió a media oración, luego añadió—: Lo que importa es que, de mi parte por lo menos, yo ya no puedo hacer esto.

—¿Qué alternativa tenemos nya? —preguntó Rin cuidadosamente.

—Rin-chan, llega un momento en el que un juramento no es suficiente para justificar el silencio —Hanayo se levantó de un salto y se alejó hacia la computadora.

—Kayo-chin —dijo ella, siguiéndola.

Ella se detuvo a espaldas de ella, ingresando al sistema de Brillo Eterno.

—Fui yo Rin-chan. Fue mi culpa. Yo fui quien les proporcionó todo lo que necesitaban para convertir la investigación en un arma. Le di a Maki-chan todas las cartas. Descubrí un potencial de energía sin límites y les ayudé a contenerlo y canalizarlo.

—¿Tú? ¿Cuándo nya?

—Después de que regresamos de Yabu. Después de que me creí toda la mentira de Maki-chan sobre los anarquistas y sobre cómo la Sentaku soñaba con energía sustentable. Acepté ir más lejos en la investigación de lo que mi propia conciencia me aconsejaba. Seguí el consejo de Maki-chan en vez del consejo de mi propia razón. Confié en ella cuando dijo que su equipo estaba trabajando en modos de contener el rendimiento de energía, cuando en realidad estaban buscando cómo canalizarlo en un sistema de distribución. Todo para usar la fuerza del potencial destructivo de los cristales celestiales como arma. —Se apartó el pelo de la cara—. Los Iluminados siempre tuvieron razón. Nozomi-san tenía razón.

Rin sintió la sangre abandonar su rostro.

—¿No son suficientes los acorazados voladores y los cruceros flotantes para el Imperio nya?

—No tengo idea de en qué clase de arma estén trabajando o qué sea lo que planeen destruir. El potencial rebasa todo lo que puedas imaginar. Maki-chan me dijo que la Sentaku planea poner una prefectura de ejemplo. Quizá eso no es del todo falso.

—Debe haber sido muy convincente, Kayo-chin. Para hacerte traicionar tu propio sentido de precaución y el respeto hacia los cristales nya—dijo Rin, cansada.

—Supo lo que tenía que decirme. Me hizo convencerme a mí misma de que lo hacía por ti y por mi niña; para salvar a las generaciones futuras de una escasez de energía —dijo, girando para verla de frente—. En lugar de eso, fracasé como esposa, como madre y como científica. —Resopló con tristeza, luego añadió—: No puedo remediar ser una científica fallida, pero si actúo de inmediato, todavía puedo arreglar lo demás —se ruborizó—, si no es demasiado tarde.

—No seas tonta Kayo-chin —sonrió para animarla—. No me enamoré de tu investigación Hanayo. Me enamoré de ti nya.

Hanayo se dejó abrazar con fuerza contra su cuerpo y le dijo por lo bajo.

—Te amo, y a mi Zuramaru. Ustedes son todo lo que me importa.

"Regresó, al fin" pensó Rin por lo bajo, acurrucando a su esposa como si fuera una niña pequeña.

—Sé que arruiné las cosas con Maki-chan —dijo— Quizás estamos en más peligro que antes nya.

—Por eso nos vamos a ir de aquí.

Rin se separó de ella para mirarla.

—Nos tenemos que ir ahora, cuando es lo último que Maki-chan espera de nosotras —explicó Hanayo—. Me niego a vivir mi vida según los deseos de la Sentaku o de Maki-chan.

—No iba a decir nada hasta que lo hubieras decidido nya —dijo Rin con una sonrisa traviesa mirándola a los ojos.

—¿Decir nada de qué? —preguntó ella sin esconder su confusión.

—Puede que tengamos una salida nya.

Hanayo esperó a oír el resto.

—Me contactó una amiga: Nico-chan, ¿la recuerdas? Al parecer, no soy la única preocupada por nuestra seguridad nya.

—¿Confías en ella?

—Completamente nya.

—¿Te contactó aquí? ¿Al comunicador de las instalaciones?

—A mi comunicador personal.

—Entonces debemos trabajar rápido para hacer los arreglos —dijo Hanayo, sacando su propio comunicador personal e introduciendo un código— Inspector Kurosawa, ¿puede esperarme en la computadora principal? Voy para allá de inmediato.

Las dos fueron corriendo a la computadora central en la oficina de Hanayo, donde el hombre pelinegro ya las esperaba. Hanayo accedió y comenzó a introducir datos, mientras explicaba su plan. Rin fue a pararse a su lado para mirar lo que hacía. El inspector la miró con detenimiento, alternando entre el asombro y la duda.

—Doctora Koizumi, ¿está segura de lo que está haciendo? —dijo mirando a Rin—. Lo que usted planea podría ser considerado traición, por lo menos de su parte. La van a buscar.

—Más segura que nunca inspector. ¿Puedo contar con usted?

—Usted sabe que sí, doctora —dijo el hombre con una sonrisa cansada. —Saldré de inmediato.

—Kayo-chin. Maki-chan va a saber si eliminas o cambias algo nya.

—Esa es la idea —asintió ella, introduciendo comandos.

—Supongo que esta es una despedida entonces —dijo el inspector parándose frente a las dos—Dia y yo las vamos a extrañar.

—Los extrañaremos igual —dijo Hanayo dándole un abrazo al hombre pelinegro. Kurosawa-san se lo devolvió —. Cuide mucho a Dia-chan. Su niña es un encanto.

Por última vez, el hombre dio una reverencia completa ante la doctora, después, salió por la puerta principal, mientras que Rin y Hanayo pasaron a la siguiente fase del plan.


Las sirenas estridentes y las amenazas de violencia física no fueron suficientes para acelerar el regreso a las instalaciones. Había perdido por lo menos una o dos valiosas horas. Se había ido a las diez de la noche, y ya había rebasado la medianoche. Cuando por fin llegó a la zona de aterrizaje, Maki ordenó a los soldados cerrar las salidas discretamente y se percató de que las luces estaban prendidas y la zona de despegues estaba operante, así que apresuró el paso al edificio principal. A pesar de la hora, aún había investigadores y androides mientras se abría paso hacia los ascensores que conducían al área residencial y luego directamente al departamento de Hanayo. Había ensayado sus explicaciones y disculpas hasta aprendérselas de memoria. Se enderezó, se alisó la túnica u le hizo una seña a la cámara para que la anunciaran. Pasó un momento; luego, la puerta deslizante se abrió y en su lugar apareció una niña pelinegra y de ojos verdes que a veces ayudaba a Hanayo a cuidar a su hija. Vestía con pijama, así que imaginó que la había despertado.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó.

—Mi padre me pidió que me quedara aquí mientras él terminaba de trabajar.

—¿Siguen despiertas Hanayo y Rin? —preguntó insistente.

—Puede que lo estén, señora. —contestó la niña con una cortesía similar a la de un androide.

—Dile a Hanayo que estoy aquí —dijo, entrando.

—Me temo que no puedo, señora; no conozco el paradero actual de la doctora Koizumi.

—¿Y Rin?

—Me temo que tampoco está aquí. Ninguna de las tres está aquí, señora.

Maki activó el comunicador de su muñeca.

—Pregunten a seguridad si alguien ha salido de las instalaciones en las últimas tres horas —dijo, después de que contestó un soldado—. Si no ha salido nadie, hagan una búsqueda exhaustiva en los terrenos.

Empujó a la niña a un lado y comenzó a buscar ella misma. Las dos habitaciones estaban vacías, pero los clósets y cajones estaban llenos de ropa; nada se veía desordenado, excepto la cama de Hanamaru, donde había estado durmiendo la otra niña. Regresó a la estancia principal y se apresuró al tablero de comunicaciones. En cuando la consola aprobó su entrada, el comunicador de su muñeca sonó.

—Parece que Rin y la niña abandonaron los terrenos hace dos horas, contraalmirante. La cápsula de la señorita Hoshizora salió rumbo a Tokio. —dijo el soldado —. Media hora después, la doctora Hanayo salió en una deslizadora rumbo a la ciudad de Numazu. Dijo que iba a ir al Festival de las Luces.

—¿Rin salió con una niña, a esta hora? —gruñó Maki. —¿Pana fue a un festival?

—Es lo que declararon los guardias, contraalmirante.

—Amplíen la búsqueda. Descarguen la foto de Hanayo. Involucren a las autoridades locales de Numazu. No la aprehendan, sólo vigílenla y esperen mis órdenes.

—Sí, contraalmirante.

Maki intentó evitarlo, pero empezó a temer lo peor. Sus instintos le decían que Hanayo estaba huyendo, o por lo menos alejando a Rin y a Hanamaru para que no la pudieran chantajear por medio de ellas. Repasó rápidamente la lista de mensajes en la estación del comunicador de las últimas dos semanas. Aparecían varias llamadas entre Maki y Pana, y muchísimas llamadas de Rin a su madre, a su amiga Ai, a otros amigos, a Minamata.

Maki apretó los dientes con ira. Entonces su mirada se detuvo en un mensaje de texto , recibido un día antes, de un remitente desconocido y en una frecuencia gubernamental. Lo puso en pantalla y leyó "Si te interesa aunque sea un poco emprender otro viaje, estoy a tu disposición. Si quieres, esta vez puede ser una salida familiar".

Los datos de la sesión mostraban un intercambio de mensajes, pero habían sido borrados del sistema, algo que sólo Hanayo tenía la autorización de hacer.

Maki se alejó de la consola. Sus ojos se movieron del sofá a las sillas y repasó la conversación de esa noche en su mente, los tres en una reconstrucción distorsionada de su imaginación.

Después pensó en Nico Yazawa y en el lugar preestablecido al que se dirigía. Un lugar en el centro de Tokio. Cerca del departamento de Hanayo en la capital.

Sopesó las posibilidades. ¿Se habían ido Rin y Hanamaru a Tokio para escapar con Nico mientras Hanayo la mantenía distraída en Uchiura? ¿Hanayo también iría a Tokio? Era muy probable. Si Rin conseguía escapar y Hanayo era encontrada, su mejor amiga nunca volvería a ver ni a su esposa ni a su hija. Maki la encerraría antes de permitirlo. ¿De dónde había sacado Hanayo esa deslizadora? Ningún taxi tendría permiso de aterrizar en los terrenos o en las pistas de aterrizaje de las instalaciones. Algún empleado se lo tuvo que haber prestado. Todo el tiempo que Maki había estado atorada en el tráfico, Hanayo lo había aprovechado para enviar a su familia a Tokio y luego ella unirse a ellas para escapar con Nico.

Volvió a hablar con los soldados a través del comunicador de su muñeca.

—Hay que clausurar completamente las instalaciones, nadie entra ni sale, nadie tiene permiso de acceder a comunicaciones ni a bases de datos internas o externas, mucho menos a la holored. Alerten a la Comisión para Preservar el Orden, vamos a necesitar un equipo de expertos para extraer lo que se pueda de las computadoras de investigación.

—¿Permaneceremos en posición, contraalmirante?

—Negativo —le contestó Maki, mirando a la niña que se había sentado en la sala con los ojos verdes fijos en ella—. Nos iremos lo más pronto posible a Tokio. Usaremos rutas de grado militar, usaremos todo lo que sea necesario. La pista de despegue estaba encendida. Que me den una cápsula, la más rápida que tengan, iremos en la ruta de kilómetro sobre el nivel del mar si es necesario. Y pídale a mi equipo en Tokio que nos alcancen en el puerto aéreo del centro.


Hanayo no recordaba haber visto tanta gente en las aceras, en los techos, balcones y terrazas; todos celebraban sin restricciones, aun fuera de Uchiura. Rin llevaba a Hanamaru en brazos, todavía en piyama y luchando para mantenerse dormida a pesar del cúmulo de voces, juegos pirotécnicos y jolgorio general. Eran casi las dos de la mañana.

—Supongo que no podemos hacer nada —dijo, atrapada en el movimiento de la multitud.

—Creo que te daré la bienvenida al mundo fuera de Uchiura nya.

—No hay forma de que lleguemos a tiempo —dijo Hanayo derrotada.

A tiempo sólo significa llegar sin que nos atrapen nya —dijo Rin con optimismo—. De lo contrario, ella nos va a esperar. Ese es el plan.

—¿Cuánto tiempo has estado trabajando en esto?

—Desde ayer nya —dijo Rin con orgullo.

—¿Cómo estuviste segura de que no era una trampa? Algo que Maki-chan haya preparado para ti.

—Al principio lo pensé, pero Nico-chan me convenció de que todo estaba en orden nya.

—Tú me contaste lo que tuviste que pasar con Zuramaru para que las dejaran salir cuando se fueron a Wakkanai, con todo y que despegaron desde Uchiura. Dejar todo esto atrás no va a ser tan simple como salir caminando de las instalaciones para ir a dar un paseo. Puede que estemos en una lista de no dejar volar. Ni siquiera tenemos permisos de viaje.

—A mí me dijeron que no me preocupara, que todo iba a estar arreglado, incluso con tan poca anticipación. Tranquila Kayo-chin; no volverá a pasar como en Kochi.

Hanayo pensó en sus palabras mientras la multitud las arrastraba.

—El misterio más grande de todos es cómo ya sabías que iba a estar de acuerdo con todo esto.

—No lo sabía nya —dijo Rin con una sonrisa. —Tenía la esperanza de que nuestra conversación con Maki-chan te hiciera abrir los ojos y convencerte de irnos. Si eso fallaba, estaba lista para aturdirte y llevarte a Tokio yo misma. —Hizo una pausa para reírse, luego preguntó—. ¿Crees que encuentre el mensaje nya?

—Es Maki-chan. Lo va a encontrar. Si no es que ya lo encontró.

—¿Y los que alteraste nya?

—Tal vez logre recuperar algunos. Pero tendrá que pedir la ayuda de especialistas en computación.

—¿Qué hay de la investigación de los cristales celestiales nya?

—Todo está aquí dentro —dijo, tocándose la cabeza—. Y aquí— dio un golpecito en la bolsa en su cadera, donde tenía guardado un cuaderno lleno de garabatos. —El resto está en la computadora, tal como debería de estarlo.

—Al menos podrías haberla hecho trabajar más para conseguir la información nya.

—¿Para qué? Que tome lo que encuentre. Podría haber saboteado toda mi investigación, pero no quiero darle razones ni a Maki-chan ni a la Sentaku para cazarnos. Sólo nos estamos saliendo, aunque estemos escondidas. Además, van a estar ocupados un rato con la parte de la investigación que dejé sin descifrar.

—La venganza nunca ha sido tu estilo nya.

Hanayo consideró esto y dijo:

—Maki-chan pudo haberme engañado, usado, manipulado, y un montón de cosas más, pero nunca me obligó a nada. Y aún es mi mejor amiga.

Rin negó con la cabeza y continuaron lentamente atravesando las multitudes mientras Hanayo revisaba una aplicación en su comunicador que les avisaba si había actividad policiaca o cámaras fijas o móviles de reconocimiento facial.

—Por lo menos dime que no tendrán información suficiente para construir una superarma nya.

—No sin mí —dijo Hanayo, negando con la cabeza.

—Sabes que nunca va a dejar de buscarte. Lo hice personal para ella nya. Estás bajo su piel, con o sin investigación de cristales. Nunca te va a dejar ir del todo.

Hanayo se tomó un momento para digerir eso.

—Entonces nos tendremos que ir lejos —comenzó a decir—. Pero lejos de verdad, no me refiero a un sector que tenga baja presencia imperial. Tenemos que irnos al rincón más oscuro de Japón y buscar un rincón oscuro ahí. —frunció el ceño mirando su comunicador—. La aplicación dejó de funcionar.

—Dejó de funcionar o… —Rin se interrumpió al ver su cara y la de Hanayo, aumentadas cientos de veces, en la pantalla de un edificio de Tokio, desde el comunicador de Hanayo. Mirando a su alrededor dijo —. Esto nos va a afectar aquí pronto nya. Necesitamos bajar tres niveles, girar a la derecha, luego a la izquierda y tomar un ascensor hasta la Plaza Imperial. Va a ser más fácil mezclarnos entre el gentío ahí.

—¿Has estado haciendo un mapa de todo el territorio? —preguntó Hanayo, caminando tras ella.

—Los paseos largos son la única manera de que la niña se duerma nya—dijo Rin, acomodando a Hanamaru en sus brazos.

—Nunca jamás cambies, mi florecita —dijo Hanayo, y le dio un beso en la frente a Hanamaru.

Lo último que vieron antes de desaparecer por el ascensor hacia los niveles interiores fue una patrulla bajar en espiral, fuera del abarrotado cielo nocturno, para posarse a cincuenta metros de ellas


Tras obtener el permiso para aterrizar en Tokio, Nico, volando sola, maniobró para aterrizar la cápsula en un hangar, a las afueras del puerto aéreo del centro. El tráfico era muy pesado en todas direcciones y niveles debido al Festival de Luces, pero, con su motor modificado y escudos militares, la nave construida por Zaofu era más ágil que cualquiera de las que las fuerzas imperiales habían enterrado debajo de toneladas métricas de escombros en la capital de Oita. Mientras se acercaba al hangar donde antes Maki le había pedido aterrizar cuando se reunieron para su visita en Tokio, se preguntó por qué, al salir de Oita, no simplemente había dado el salto a velocidad sub-sonido a Okinawa o al lugar más remoto que se le ocurriera, en lugar de regresar a Tokio, a la boca del lobo. Quería creer que la respuesta tenía que ver un poco con mantenerse leal a su palabra, pero se trataba más bien de encerrarse a sí misma en un punto medio entre Maki y Umi. Traicionar a una o a la otra podía encarcelarla o algo peor; sus opciones eran realmente limitadas.

Los términos de redención impuestos por Umi marcaban que Nico debía trabajar para ella como doble agente encubierta. Nico debía convencer a Maki a como diera lugar de confiar en ella de nuevo y fungir como espía y dispositivo de audio para Umi, a sabiendas de que Nico no se atrevería a traicionar a la almirante peliazul escapando hacia las islas remotas. Sin embargo, Nico, en una maniobra que incluso a ella misma la tomó por sorpresa, convenció a Umi de dejarla enviar una transmisión a Tokio que hiciera su llegada al capital parecer mucho más creíble. Después de lograr eso, había llevado la nave de Zaofu directo al Centro, haciendo a un lado otros planes mientras estuviera en el camino. Aún quería saber sobre sus hermanas, pero por su propio bien no intentó hacer nada fuera del itinerario. No le había ido tan mal; incluso se las había arreglado para recuperar la baliza antigua que le había dado Sumiye.

Confiando en el piloto automático de su cápsula, se relajó en el asiento. Se masajeó las torceduras de los hombros y repasó los movimientos siguientes. Gracias al tiempo que pasó en la terapia en la Tormenta, se sentía sana y fuerte de nuevo, pero iba a necesitar estar más alerta de lo normal para que su plan tuviera éxito. Maki no sólo era astuta. Podía ver detrás de las esquinas y no había manera de saber cómo reaccionaría al verla.

La cápsula entró con facilidad a través del hoyo en el techo abierto del hangar y se acomodó en la zona de aterrizaje. Esperó a que los sistemas se apagaran antes de quitarse el arnés; luego, salió de la cabina con lentitud, hacia la rampa de abordaje, que ya estaba bajando.

Apenas puso el primer pie fuera de la nave, una escuadra de soldados imperiales empuñando armas pesadas corrieron y la rodearon, y detrás de ellos entró la pelirroja, portando ella misma una pistola ligera. Maki jadeaba, como si hubiera corrido demasiado para llegar ahí.

—Claramente estás sorprendida de verme Nico-chan.

—En eso tienes bastante razón, Maki —dijo Nico cómo pudo—¿Cuánto corriste para llegar a tiempo?

—Acabo de llegar desde Uchiura —dijo Maki, y Nico vio encima de ella una cápsula—. Por lo que veo no somos los pasajeros que esperabas, Nico-chan.

—¿Pasajeros? —preguntó Nico, inclinando la cabeza—. No creí que alguien estuviera esperando. ¿Cómo supiste que venía?

—La Hogo Sonoda interceptó tu transmisión,

Nico maldijo entre dientes.

—Y yo pensando que había logrado un escape limpio.

—De todas las personas Nico-chan, tú deberías saber que es imposible escapar del largo brazo del Imperio. Te lo dije hace años; yo soy tu única salida.

—Tienes razón Maki, pero de todos modos y aunque no lo creas, me alegra mucho verte.

Maki imitó la inclinación de cabeza de Nico, le hizo una seña a su escuadra de soldados para que bajaran las armas y dio unos pasos hacia la rampa de la cápsula.

—Admite que estás aquí para ayudar a escapar a Hanayo y a su familia.

—¿Hanayo? ¿Su familia?

—Sé que estuviste hablando con Rin Hoshizora últimamente.

—¿Rin? No he intercambiado una palabra con ella desde la expedición, ¿por qué habría de hacerlo?

—¿Me quieres decir que niegas haberla ayudado?

—Aunque admito que ser una piedra en el zapato para ti me hubiera gustado, no sabría cómo encontrarla —dijo, sacudiendo la cabeza con desconcierto.

—Entonces, ¿qué haces aquí? —Maki la escrutaba.

—Vine a verte a ti, cabeza hueca —Cuando Maki no contestó, añadió—. Necesito que me des tu protección, estoy en serios problemas después del fracaso en Oita.

—¿Cómo te atreves a acudir a mí después de tu traición en Oita? —Maki no dejó de examinarla.

—Pero no te traicioné a ti Maki. Zaofu se negó a dejarnos aterrizar en Usuki; de hecho, enviaron a varios militantes locales a sabotearnos. Pero luego apareció Umi y empezó a lanzarnos bombardeos y ataques con cápsulas por toda la prefectura. Tuvimos que escondernos. Al final logró alcanzarnos, pero logré tomar esta nave y colarme debajo de sus narices. —Nico se paró a reflexionar—. Sinceramente, considero que la campaña fue más benéfica para ti que para la misma Sonoda.

Maki intentó digerir esa información.

—¿Quién estaba del otro lado de la transmisión con el mensaje que decía que venías para acá?

—Un viejo amigo. Uno de mis mentores en el arte del contrabando. Tengo una cita con él en una cantina del nivel cinco; esperaba encontrar la forma de hablar contigo después de que él me ayudara a cambiar la cápsula que robé por un par de yenes.

Maki llamó a uno de los soldados y le ordenó revisar los datos de inicio de sesión de la computadora de la cápsula.

—No tuve otra opción Maki —continuó Nico—. Bueno, supongo que pude haberme escondido, pero la verdad es que no me interesa vivir mis últimos días como una fugitiva. Pensé que tú me podrías ayudar… por los viejos tiempos —le sonrió con coquetería.

—Por los viejos tiempos —Maki también sonrió.

—Por los servicios que te he otorgado, si le quieres decir así a lo que hice durante la guerra y después de que terminara.

Maki reflexionó sobre esto y espero a que el soldado volviera a aparecer.

—Todo limpio, contraalmirante. No hay datos de mensajes con Tokio, o con cualquier otro lugar, sólo la transmisión original monitoreada por la Hogo Sonoda.

Maki escuchó y luego le lanzó a Nico una mirada.

—Me estás mintiendo, Nico-chan.

—Si eso es cierto, Maki, ¿dónde están Rin y Hanayo? —Hizo un gesto amplio hacia al hangar, con tono alicaído.

Maki casi se permitió sonreírle de nuevo, pero uno de los soldados habló.

—Señora, encontraron la cápsula de la señorita Hoshizora. No está para nada cerca del centro. Está en un centro de reabastecimiento del Imperio, ¿qué quiere que hagamos?

—Aprehendan a Rin y a la niña. No sé a qué esté jugando, pero esto se acabó. Ya gané.

El soldado habló por el comunicador, cuando recibió respuesta, volvió a comunicarle a Maki.

—Ninguna de las dos está en la cápsula. Se encuentra otro empleado del proyecto Brillo Eterno. Un tal, Kurosawa.

Maki cerró el puño con enojo. Nico no pudo evitar sonreír de nuevo.


Hanayo llevaba a Hanamaru en brazos cuando las tres llegaron al pequeño puerto espacial de la ciudad de Numazu. Esperaban que Maki todavía las estuviera buscando en Tokio con la cápsula en la que el inspector Kurosawa había ido a recoger los materiales para experimentación de la semana siguiente. Viajeros de distintas partes de Japón que habían ido a presenciar el festival estaban apiñados en las entradas y salidas de la terminal; la mayoría de ellos iban hacia Tokio o regresaban de allá, ahora que el Festival estaba llegando a su fin. Se había desplegado al triple de policías que de costumbre para lidiar con el gentío, pero también había soldados imperiales circulando por ahí, al parecer en búsqueda de personas sospechosas.

Rin y Hanayo se mantuvieron ocultas entre la multitud. Hanayo disparaba la mirada de un lado a otro, de arriba a abajo, y le hacía señas a Rin cuando estaban al alcance de algún androide o alguna cámara de reconocimiento facial. Entonces bajaban la cabeza, dejándose llevar por el oleaje viviente. Se detuvieron cerca del primer punto de revisión de seguridad, y se hicieron a un lado, a una parcela de espacio libre a lo largo del muro delantero de la terminal.

—No creo que podamos arriesgarnos a pasar—dijo Hanayo, acomodando a Hanamaru en sus brazos—. Si ya saben de nuestra ausencia, nuestras credenciales detonarán alarmas por toda la terminal. ¿Cuál era el plan?

—No había ningún plan más allá de llegar hasta la terminal nya.

—¿No había ningún vestíbulo u hangar en específico al cual ir?

Rin negó con la cabeza.

—Eso nos deja sin alternativa. Tendremos que pasar por seguridad. ¿Qué es lo peor que puede pasar? No es como si estuviéramos rompiendo leyes.

—Maki puede tener una opinión distinta, Kayo-chin nya. Además, hay maneras de evitar pasar por seguridad.

—Entonces le diré que estábamos asustadas —dijo Hanayo, como si no la hubiera oído—. Que decidí acompañarlas personalmente a Tokio, y que decidí tomarme un par de días en nuestro departamento en el centro. Que no usamos la cápsula porque no cabíamos las tres.

—Eso suena razonable —dijo Rin con una sonrisa. —Pero ella es inteligente. Verá a través de la excusa nya. Habrá consecuencias.

—Todavía nos queda una jugada: yo. Trabajaré para ellos, pero tendrán que seguir mis condiciones.

Rin se rio por lo bajo.

—Yo no contaría con ello, Kayo-chin nya.

Ella apretó su mano y le dio un beso en la mejilla. Estaban a dos pasos de mezclarse en el río de personas que avanzaban hacia el punto de seguridad, cuando una mujer baja pero imponente se colocó en frente de ellas. Tenía el cabello castaño claro, unos ojos azules profundos y una ancha sonrisa. Hizo un saludo naval, antes de presentarse

—Soy amiga de la Capitana Nico —anunció la mujer, con voz confiada —No son muy buenas ocultándose.

Hanayo miró a Rin.

—Eres de Chimane nya—dijo Rin, como le había instruido Nico.

—En efecto, Chimane —La mujer volvió a sonreír ampliamente—. Nico-chan y yo venimos de una aventura en el Sector Corporativo. Mi nombre es Sumi… Me llamo You, You Watanabe. Ustedes son Rin y Hanayo, y ella es…

—Hanamaru —dijo Hanayo, acariciando el cabello de su hija. Rin había quedado atónita.

—Mucho gusto en conocerlas.

Rin habló como Hanayo cuando se ensimismaba.

—Eres una Iluminada —dijo, olvidando incluso el nya. —Tú salías en las noticias. Eras la maestra Watanabe.

You la silenció con el dedo.

—No cuentes esa parte, Rin-chan. Si no nuestra salida si se complicará bastante. Una iluminada con recompensa de varios millones de yenes y una pareja que tiene imágenes de "se busca" en Tokio…

Hanayo miró hacia el punto de revisión.

—¿Lo atravesamos, You-san?

—Necesitamos encontrar otra salida —contestó ella, con el ceño fruncido y sacudiendo la cabeza.

—¿Dónde aterrizaste nya? —preguntó Rin.

—Mi cápsula está al límite este del campo.

—¿Cerca de Izu o del acuario?

—Del acuario.

Rin entornó los ojos pensando, luego asintió.

—Conozco una ruta nya.

—Nico-chan me dijo que podía contar con ustedes —dijo You, ampliando su sonrisa—. Por eso no me la pensé tres veces antes de animarme a venir aquí. Será divertido, ¿verdad, Hanamaru-chan? —Con permiso de Hanayo, tomó a Rin en sus brazos y le guiñó un ojo a Rin. —Sólo no nos pierdas

—Tenemos una cápsula que alcanzar. ¡Hay que ir nya! —dijo ella, sonriendo encima de su hombro, y haciéndolas correr tras ella.


Maki salió corriendo desde el hangar en el que había dejado a Nico al aire de la madrugada en Tokio; pasó un largo rato observando el tránsito, lleno de posibilidades de salidas, llegadas y viajes a áreas distintas de la ciudad.

¿La habían engañado o se había engañado a sí misma? Hanayo y su familia no habían regresado a las instalaciones y seguramente la cápsula había sido un señuelo. Recordó que Hanayo había salido, en un deslizador demasiado grande para ella, rumbo a Numazu. Y entonces encajó el rompecabezas. Todo el tiempo habían permanecido en Numazu. Por eso, hasta entonces, ninguna cámara de reconocimiento facial había capturado sus imágenes, sus credenciales y no habían sido escaneadas en ninguna tienda, instalación estación de transporte público o punto de revisión de seguridad. La habían hecho buscar en el lugar equivocado. Y en su paranoia había tomado la coincidencia de Umi y Nico como una coincidencia con los mensajes de Rin. Se había equivocado. Pero no habían sido detectadas en Numazu tampoco, mínimo no Hanayo. ¿Era posible que simplemente hubieran salido por esa noche?

Maki era demasiado sensata como para tener esperanzas.

Se le habían escapado debajo de su nariz.

Ya se sabía de personas que se habían quedado escondidas toda su vida en Tokio, en los niveles más bajos de la ciudad, o en lugares pequeños como Numazu, pero Hanayo no sería una de esas personas. No podía serlo. No podría quedar fuera de su investigación. Era sólo cuestión de darle tiempo. Su mejor amiga cambiaría de parecer. Recordó cuando platicaban en las madrugadas de sus años de preparatoria. Hanayo no tenía la suficiente voluntad para quedarse escondida. Se entregaría. Extendería la mano. Tomaría la mano de Maki. Hanayo no podía abandonarla. Era su Pana. De ella. No de Rin. Era la Pana de Maki.

El enojo y la desesperanza que había sentido en el tráfico de Numazu regresaron y se posaron sobre ella como una carga inmensa. Esta vez sí se soltó a llorar.

—Hanayo —dijo abatida en voz baja —¡Pana! —gritó hacia el cielo derrotada.

Fin del capítulo


Y bien, ¿qué tal? Me siento mal de saber que este capítulo ya estaba terminado y más porque creo que ya estaba casi corregido al cien por ciento. En serio, ¿por qué me hice tonta tanto tiempo para finalmente subirlo? Pero bueno, eso poco importa, eso poco importa. ¿Qué tal les pareció este capítulo? Digo que es mi favorito, casi sin pensarlo: hay suspenso, traiciones, y muchos muchos personajes; creo que eso me agrada. Parece que por fin Hanayo decidió tomar acción, y fue muy rápida, se zafó muy rápido de esas instalaciones que habían sido su vida, y logró escapar con su familia, porque, con You de su lado, prácticamente ya consiguieron escapar, ¿no les parece?

Por otro lado, creo que en este capítulo se notan tanto esos celos de Maki que me siento un poco mal por ella, en serio, pobre chica, está loca por Pana… Aunque casi toda la historia se ha dedicado a ser una desgraciada, creo que no pude evitar sentirme mal por ella cuando Pana se niega a verla; es triste, más por el hecho de que habían sido mejores amigas por mucho tiempo… El poder cegó por completo a Maki, y eso es triste. Creo que siento algo de lástima por ella.

Pasando a otra cosa mariposa, ¿qué pasará con Nico y con Maki? ¿Qué pasará con Umi? Ahora Nico, tal como dijo, se atoró a sí misma en un punto en el que trabaja para Maki y para Umi al mismo tiempo. Ni a cuál irle, ni a cuál irle. Por otro lado, ¿qué tanto lograrán escapar Rin y Hanayo? ¿Lograrán ocultarse para siempre? ¡Estoy emocionada! Prometo no tardarme tanto con el próximo capítulo. No. Creo que prometeré mejor intentar no tardarme tanto. Porque estoy en exámenes y pasan cosas raras cuando estoy en exámenes, pasan cosas raras cuando estoy en exámenes.

Empiezo a hacer apartes. Me disculpo por desaparecer tanto tiempo, en serio, en serio que sí me disculpo, no sólo por esta historia, sino en general. Sí he estado leyendo alguna que otra historia, pero casi he desaparecido de la faz de la tierra. La escuela me vuelve loca, y no sólo en exámenes, de hecho, ahora tengo tiempo porque voy a empezar exámenes. Es una locura :(

Cierro para abrir un nuevo aparte. Pasando a otra cosa, que, de hecho, poco o nada tiene que ver con esta historia, doy aviso parroquial para los lectores de Mi vida antes de muse; primero, tampoco se me olvida que existe, y, no voy a mentir, no he ni empezado a escribir el capítulo cuarto, pero no se me olvida, lo estoy visualizando, y quiero hacer algo lindo, porque prácticamente ese capítulo definirá toda la parte de Maki-chan en la historia. Segundo aviso parroquial, y, de nuevo, mando un abrazo y un saludito a Naoko y a Biso a quienes tanto quiero. Menos tiene que ver, pero quiero hacerlo, porque tenía mucho que no los saludaba, y no quiero que sientan que no los quiero, porque los quiero y mucho.

Muy bien, paso a una última cosa, antes de aburrir porque es importante, ¿ya vieron el anime de las Nijis? Es buenísimo, les confieso, soy ñoña antes que otaku, así que casi no me doy tiempo de ver anime así muy intensamente, pero cada capítulo de las Nijis me tiene agarrada la computadora. El que menos he visto (precisamente el cuarto) lo vi dos veces y media. Mis tardes de los sábados giran alrededor de ellas, y hasta ahora, tal vez soy muy simple, pero ningún capítulo me ha decepcionado. Les confieso, mi enorme vergüenza, en las clases me puse a cantar con el micrófono prendido el opening, y ahora ante todos soy la loca del salón (cuánto menos). Mi reputación de un año se fue al trinomio con una sola jugada, caramba.

Y bueno, creo que ya no molesto, porque ya de por sí molesté de más, así que, espero que todos estén muy bien. Yo soy Aramaru, las quiero a todas y los quiero a todos, y pues… Oyasuminassan!

Pd: Mañana es lunes 26, el 26 me da buena suerte, así que les deseo a todos un día afortunado y hermoso UwU