Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor.
Disclaimer 2: Star Wars. Catalyst: Una historia de Rogue One pertenece a su autor James Luceno.
Hola a todos. La verdad. Es que no hay mucho que decir. Ya estamos terminando, y expresaré mi sentir en el capítulo siguiente, que publicaré en un par de minutos. Sin más por el momento, nos leemos abajo.
Catálisis
Por más de tres años, la guerra civil por la separación de las prefecturas ha sacudido a Japón. Ahora, con el proyecto secreto del Imperio del Japón, el fin de la guerra es inminente, pero más allá del amanecer de esperanza y de paz, la noche más oscura comienza a deslumbrarse.
Parte 3: La verdad, al fin
29
Nuevos horizontes
Maki entró al edificio abandonado y oscuro que estaba usando como sala de interrogatorio. Había decido mover al prisionero que encontraron en la cápsula de Rin al Centro de Detención Militar de Máxima Seguridad de Tokio, para intentar aflojarle la boca al pelinegro con la presión de estar encerrado, pero no generó los resultados que esperaba, así que decidió intentarlo algo diferente. No podía esperar a que se le aflojara la boca. Apenas ayer había conseguido que lo sacaran con la excusa de regresarlo a Uchiura, pero se desviaron al edificio oscuro en Tokio del que alguna vez Riko le había hablado si era necesario hacer un "interrogatorio" no oficial. Dos de sus soldados ya se habían dedicado a intentar "convencerlo" de hablar, pero los golpes no habían sido suficientes para aflojar la boca del inspector. Maki decidió intentarlo ella misma, estaba magullado y con varios moretones.
—Buenos días inspector —dijo cuando llegó a la habitación oscura donde lo tenían—. Supongo que sabe por qué vine.
—Me gustaría saberlo, contraalmirante —dijo el hombre cabizbajo—. No recuerdo haber cometido ningún delito.
—¿Está negando que usted tomó la cápsula de Rin Hoshizora en vez de la suya propia para venir a Tokio a recoger material del proyecto Brillo Eterno? —dijo Maki perdiendo la paciencia.
—Se lo dije al soldado y ahora se lo digo a usted. Mi cápsula ha tenido problemas en su motor de velocidad sub-sonido, y me atreví a recurrir a la doctora Koizumi porque los materiales eran urgentes para los experimentos pzicoeléctricos en las instalaciones. La señorita Hoshizora me dijo que podría usar su cápsula, porque ella no se iría hasta el domingo por la noche. El soldado dice que me encerró por usar el código de acceso de la cápsula de la señorita Hoshizora.
—Preparó una buena coartada, inspector.
—Y usted necesitará una buena excusa para justificar que me encerró en un centro de detención militar de máxima seguridad por una amonestación. Y ahora me tiene quién sabe dónde así, sin ninguna justificación. La voy a demandar, contraalmirante; a usted y a sus soldados. No tiene derecho a hacer esta clase de cosas. Yo no hice nada malo. —dijo adolorido.
—No me voy a andar con rodeos. ¿Dónde está la doctora Hanayo Koizumi?
—Seguramente en Uchiura muy preocupada porque ya es miércoles y no he regresado a Uchiura, y no puede regresar a su esposa y a su hija a Tokio.
—Así que decide insistir con eso. —dijo Maki con una mueca de enojo—. Está bien. Si usted quiere que lo diga, se lo diré. La doctora Koizumi salió de las instalaciones clandestinamente con su hija y con su esposa el sábado en la madrugada. No ha regresado, y no hay rastro ni de ella, ni de Rin ni de Hanamaru. Quiero saber dónde están
—Usted debería de saberlo mejor que yo, ¿no es así? —dijo el hombre con serenidad—. Usted es su mejor amiga. Yo sólo soy un empleado más de Brillo Eterno.
—¡No me quiera ver la cara de idiota! —dijo Maki gritando repentinamente—. Usted desde el primer día es la mano derecha de Pana. Si alguien sabe a dónde fue es usted. Y me lo va a decir en este momento. Dígame dónde está y lo escoltaré de regreso a Uchiura.
—Ya le dije —dijo el hombre todavía sereno—. No lo sé. Usted y su escuadra fueron las últimas personas en hablar con la doctora Koizumi y con la señorita Hoshizora.
Maki se frotó la frente con enojo. El inspector no cambió su semblante inmutable.
—¡Ya le dije que no me quiera ver la cara! —le soltó un golpe, se sobó la mano después— ¡Lo vi en las cámaras de seguridad! ¡Usted habló con ella después de que yo me fui de las instalaciones! ¡No me quiera ver la cara! —Maki desenfundó su pistola láser y le golpeó con ella —¡Lo voy a matar!
Los dos soldados que habían estado golpeando a Kurosawa se alejaron cuando vieron que Maki sacó la pistola láser.
—Yo… no sé —el inspector tosió sangre —nada.
—¡No me haga perder mi tiempo! —gritó Maki poniéndole la pistola en la cara —Aunque sea porque tiene una pistola en la cara debería de olvidarse de ese teatrito de agente leal y soltar la sopa con todo lo que sabe sobre Hanayo.
—No creí —volvió a toser, sin importarle escupir sangre en el uniforme de Maki —, que yo fuera una persona privilegiada con información exclusiva. Creo que sé incluso menos que usted.
Maki tomó la silla donde lo tenían amarrado y lo condujo a la ventana del edificio.
—Si lo dejo caer de aquí— comenzó—. Diez pisos. No quedará nada de usted. Suelte la sopa, o yo soltaré la silla.
—Ya le dije —dijo, sin perder la calma a pesar del dolor—que yo no sé nada, sobre el paradero de la doctora Koizumi. Podría inventarle cualquier mentira con el fin de salvar mi vida, pero no está en la naturaleza de un Kurosawa mentir, en cualquiera que sea su forma.
—Mire, inspector —dijo Maki apretando los dientes con ira—. Le conseguimos el trabajo en Brillo Eterno por su hermana Aiko; usted es un fracasado que nunca logró ni va a lograr nada en su vida. —Maki se detuvo—: A menos que hable. Dígame dónde está Hanayo, y lo reubicaré en un puesto más renumerado.
El inspector rio por lo bajo.
—Creo que confundió el orden en que debió haber hecho las cosas contraalmirante —dijo el inspector con una sonrisa de dolor—. Generalmente se empieza por el soborno, y sólo si no funciona se recurre a la tortura. Debería de intentarlo para la próxima.
—¿Cree que esto es tortura? —le susurró Maki al oído—. ¡Cree que esto es tortura! —aun gritándole al oído, le jaló uno de los dedos de la mano hasta escuchar como crujía. —¡Hanayo no va a ayudarle! ¡Si no me dice a dónde fue ahora, le romperé toda la mano, dedo por dedo si es necesario! ¡Tengo que encontrarla!
—Lo que usted tiene con la doctora Hanayo es una obsesión —dijo el inspector, que perdió su temple impasible y lo cambió por una mueca de dolor, sin poder sobarse el dedo roto—. La compadezco, Maki-san. La compadezco. Que Chikara le tenga buena voluntad.
Escucharlo hablando de Chikara, como Hanayo, le causó una súbita ira; lo volvió a golpear con la pistola, esta vez vio como le empezó a sangrar la cabeza.
—Me está haciendo perder la paciencia, inspector—dijo Maki casi susurrando, como una serpiente— Podría darle un disparo en la cabeza y nadie lo escucharía, ni siquiera encontrarían su cuerpo en este lugar.
El inspector Kurosawa la miro con odio esta vez.
—Mi lealtad hacia la doctora Koizumi es más grande que cualquier miedo que usted me pueda generar. Rómpame mis dos manos y mis dos pies si quiere. Nunca la va a encontrar. —dijo con dolor.
—La lealtad no le traerá ningún beneficio, inspector. Sólo yo puedo sacarlo de aquí. Soy su única carta. ¡¿Dónde está Pana?!
El inspector cerró los ojos y dio una respiración profunda. Maki pensó con desesperación que ya no podría sacar nada de él. Se irritó más que de costumbre.
—Ya le dije todo lo que sé, contraalmirante, ni más ni menos. Sé aún menos que usted. Dijo que no tiene todo el día, y la verdad es que yo tampoco quiero seguir perdiendo mi tiempo. ¿Le parece si terminamos aquí?
Maki se acercó con su arma, de forma sepulcral. Cambió el modo aturdidor a disparo letal.
—Casi me convence de que la actuación era su talento secreto —dijo segundos antes de jalar el gatillo.
Cuando el cuerpo cayó inerte, le pasó, como una imagen fugaz por la cabeza, el recuerdo de la niña en el departamento de Hanayo. Le dieron ganas de dispararse a ella misma por haber sido tan ingenua, estúpida, descuidada. Sus ojos verdes eran idénticos a los del hombre al que le acababa de disparar en la cabeza, que todavía tenía los ojos abiertos. Golpeó el cuerpo muerto del inspector, y de repente entendió por qué había estado tan tranquilo. Quería morir. Estaba dispuesto a morir. Sólo quería evitar que Maki trajera al juego a su hija. Mientras más rápido le disparara mejor. Maki dio un golpe al piso. Había caído en su trampa. Había subestimado al inspector, así como había subestimado a Rin. Dio un grito de enojo que sólo los dos soldados que habían estado ahí antes que ella había escuchado. Ella misma había caído en la trampa del inspector. La había superado. Ya no valía la pena tocar a la niña.
Había matado a la única persona que podía decirle donde encontrar a Hanayo. Otra vez había sido engañada. Sintió ganas de vomitar. Necesitaría ayuda. Era momento de su plan de contingencia. Riko. Necesitaba a Riko.
Umi y su batallón entero de soldados imperiales llegaron a Okayama a bordo del recién reparado crucero flotante Tormenta. Bajo un cielo gris, ahí y en las bases cercanas se preparaba el envío de recursos a las fundidoras que estaban metros por debajo de ellos, donde aún se estaba construyendo la estación de combate. Algunos en la corte imperial se preguntaban porque la Sentaku había mandado a su hogo más valiosa a controlar envíos de recursos, pero Umi no estaba ahí para vigilar la estación de combate. Más bien estaba ahí para vigilar a Maki Nishikino, quien se las había arreglado para seguir a cargo del Grupo de Armas Especiales a pesar de los últimos obstáculos. Pensó en cómo, a pesar de su intento de eliminarla en Oita, la trampa de Maki sólo había servido para darle más poder, y entonces se permitió sonreír con burla hacia la ingenua contraalmirante, si es que todavía conservaba el rango.
Un remolino de viento y grava atacó los parabrisas de la cabina de mando. Umi no pidió permiso para aterrizar. Prefería estar en el cielo, mirando todo desde la inmensidad de su puente de mando. A pesar de lo inhóspita que era Okayama, Umi la prefería sobre las Extensiones Occidentales. Después de tantos años y tantas misiones a bordo de la Tormenta y de la Nube, lo difícil era mantenerse estática en una vida de desventajas. Aún así, al mirar al complejo de cúpulas y hangares, Umi estuvo segura de que sería capaz de aguantar ese estilo de vida por uno o dos años, siempre y cuando la beneficiara. Podría incluso mantener el control del gobierno de la región entera desde la base de Okayama.
Nico Yazawa, su nueva doble agente, seguía informándola de las actividades de Maki Nishikino y de sus nulos avances en la búsqueda de la familia de Hanayo Koizumi. A Umi no le sorprendió saber que estaban usando como arma la investigación con cristales celestiales de la doctora Koizumi sin que ella misma lo supiera. Tampoco era como si sintiera más que simpatía por la científica, o la situación en que se había metido, pero le alegraba ver como se le había escabullido a Maki. Umi sabía mejor que nadie que le necesidad de servir a la Sentaku muchas veces reemplazaba los objetivos personales de alguien y a veces también sus reglas morales.
En concreto, Umi pensaba que la doctora Koizumi debió haber visto a través de las mentiras de Maki Nishikino, aunque no la juzgaba porque incluso a ella le había tomado mucho tiempo encontrarlas. Lamentablemente, la desaparición de la doctora Koizumi retrasaría aún más la ya de por sí retrasada construcción del láser que supervisaba Maki y eso tendría que solucionarse inmediatamente. No por nada Honoka le había dado precisamente el control de la región de Chugoku, donde estaba Okayama, la sede de la estación de combate, y Chimane, la problemática prefectura. Era la zona más retadora de todo Japón.
Maki había quedado mutilada con la huida de Hanayo. Aunque eso no le preocupaba a Umi. De hecho, estaba feliz. La contraalmirante comenzaba a ganar mucha fuerza y a influir en figuras importantes del Imperio como Kotori. Era bueno verla perder puntos. Kotori, ese era otro problema del que tendría que encargarse.
Afortunadamente, Honoka estaba de acuerdo con ella.
Por lo mientras ejecutaría su labor como gobernante con éxito, y seguiría sumando puntos ella misma, encargándose de que Maki siguiera perdiendo puntos y prestigio dentro del proyecto e incluso con Kotori, hasta dejarla siendo una nulidad.
Umi no tenía idea de si el grupo de diseñadores de Maki podría diseñar el aguijón sin ayuda de Hanayo, pero ese ya no era su problema ni su interés. Sería paciente, seguiría gobernando, y la mantendría bien vigilada para que no hubiera más planes como los de Asago, Kinpoku, Yabu, Minamata o incluso Oita. Umi ya había tenido éxito en sus misiones con la Dama Oscura Chika Takami y con su campaña de conquista en Oita. Le había regalado una prefectura a Honoka en su cumpleaños mientras que la campeona de Kotori sólo le regalaba fracasos y decepciones. Estaba un paso más cerca de asumir por completo el control del proyecto de la estación de combate de Maki. Se imaginaba la cara de la contraalmirante cuando la estación pasara a estar bajo su comando. Y sonrió. Sonrió con victoria. No sólo había ganado en la prefectura de Oita, sino que finalmente tendría una excusa para ir a visitar a Nana Nakagawa.
Rin caminó a la cabina junto en donde You estaba viendo un mapa de Japón. Habían logrado despegar y escapar de Numazu sin ningún problema una vez que habían alcanzado el transporte de You, para el alivio de Hanayo y para el alivio de ella misma.
Hanayo estaba en la cabina de pasajeros con Hanamaru, dormida junto con la niña. Rin la entendía; había sido una noche intensa, tal vez la más intensa desde el fin de la guerra. Pero ella no podía dormir, no teniendo a una Iluminada en frente.
Se preguntaba qué era lo que había pasado, y sabía que tal vez la respuesta a la purga de Chikara podía encontrarse frente a ella. No era común encontrarse frente a frente con una de las maestras Iluminadas más importantes.
—¿Qué tanto piensas, Rin-chan? —dijo desde la cabina You, que no despegó la vista del mapa—. Deberías de intentar dormir, junto con Hanayo-chan y Hanamaru-chan.
—Llámame loca si quieres, pero no tengo nada de sueño nya —dijo Rin con una sonrisa—. De hecho, es como si estuviera liberando un gran peso de encima. Tener a mi familia libre del Imperio y a salvo, unida, es un alivio.
—Y un alivio que cada vez es más escaso —dijo You, acercando el mapa a una de las zonas remotas—. ¿Sabes? Cuando conocí a Nico-chan, ella tenía esa llamarada de libertad que veo ahora en ti. No fue sencillo escabullirme hasta Numazu, pero cuando me dijo que su cambio de rumbo se debía a ti, no pude negarme. El riesgo valía la pena.
—Creo que nunca podré dejar de darte las gracias nya —dijo Rin con una sonrisa—. También cumpliste mi sueño de conocer a una Iluminada nya.
—Yo no soy una Iluminada —dijo You con una sonrisa amarga—. Ya no. Dejé eso atrás junto con mi Orden. De hecho, ni siquiera me llamo You Watanabe en mi día a día.
—Debió ser duro ver como un legado de milenios desaparecía en cuestión de semanas —dijo Rin con tristeza—. Si a Kayo-chin y a mí nos causó dolor, no quiero imaginar cómo se sintió para los Iluminados nya.
—Pocos sobrevivimos para sentir algo —dijo You con la misma sonrisa—. De hecho, de no ser por Nozomi-san no estaría aquí sintiendo cualquier cosa. Ella me salvó cuando mi propio batallón se volvió contra mí.
—¿Cómo es Shimane? ¿Cómo han llevado la ocupación imperial? Me enteré de que los reconocieron como protectorado después de la guerra nya.
—Mi gente no está conforme —dijo You—. Durante la guerra, la prefectura intentó liberarse de la ocupación de la general Eli Ayase. Como nativa de la prefectura, yo fui la indicada para ir a ayudar con su liberación. Pero parece que la dejé en manos peores. La dejé en las manos de sus próximos conquistadores. Ahora, intentamos mantenernos, ayudar a todos los que se puedan. Eso le da esperanza a la gente. Somos poco más que una piedra en el zapato de un gigante.
—¿Cómo conociste a Nico-chan nya?
You soltó una risita.
—Si te soy sincera, la conocí en una cantina, gracias a Nozomi. Nico-chan estaba quejándose acerca de cómo el Imperio estaba a punto de tomar una prefectura entera por medio de trampas y engaños, y de cómo se negaba a seguir formando parte. Fue muy convincente. Sin mi ayuda recaudó un ejército de contrabandistas de gran tamaño. Personas a las que nunca me imaginé capaces de hacer algo por los demás, estaban dispuestas a morir luchando en una prefectura desconocida contra la tiranía del Imperio. Entonces la ayudé. Mis contactos con la Alianza Corporativa les ayudaron bastante en la campaña. Duramos casi seis meses luchando en Oita contra las fuerzas imperiales.
—Fueron derrotadas nya —dijo Rin con una risita igual—. Lo vi en las noticias.
—No lo vería de ese modo— dijo You—. Nico tampoco lo verá de ese modo. Todos los que sobrevivimos tendremos una visión distinta para siempre. Después de que vives luchando por la libertad ya no puedes dejar de hacerlo. Creo que ni siquiera yo podré dejar de hacerlo. Esta vez fue diferente a todas mis veces organizando revueltas en mi prefectura y luchando por los intereses del Imperio cuando lo veía como lo correcto.
—¿Entonces la conspiración de la orden de los Iluminados con Nozomi, era todo mentira nya?
—Nozomi barrió el piso conmigo varias veces durante la guerra —dijo You riéndose—. Cuando la guerra comenzó en Okayama casi me mata. Era impresionantemente poderosa. No termino de creerme cómo Honoka pudo acabar con ella.
—¿Honoka? Pensé que la guerra había acabado en Wakayama nya —dijo Rin confundida.
—La guerra acabó en Wakayama, cuando Honoka y su monstruo asesinaron a sangre fría al Consejo Separatista, pero Nozomi escapó. Escapó y me salvó. —dijo con una mezcla de enojo y tristeza.
—Imposible nya.
—Después fue a Tokio dispuesta a matar a Honoka. Pero al parecer su monstruo pudo defenderla. Tuvieron que encubrir el ataque el Palacio Imperial como una rebelión contenida. ¿Te imaginas el desastre que hubiera causado en el Imperio saber que Nozomi había entrado como si nada al Palacio Imperial dispuesta a asesinar a la recién coronada Sentaku?
—¿Y por qué no fue a Tokio desde el principio y ganó la guerra nya?
—Porque Nozomi no era el enemigo que creíamos que era. Nos equivocamos, y pagamos las consecuencias. Honoka acusó a nuestra Orden de conspirar con Nozomi. Pero si lo hubiéramos hecho, si hubiéramos conspirado realmente con Nozomi, tal vez nuestra orden se pudo haber salvado. Nos cegamos, la maestra Yukiho se convenció a sí misma de que Nozomi había tomado un camino oscuro, y se dispuso a defender a su hermana. ¡Pobre Yukiho-sama! Traicionada por su propia hermana.
—¿Qué pasó con Nozomi nya?
—Se dice que murió, pero tal como dice Nico-san, un ser humano, Iluminado o no, no puede acabar con ella. —dijo You, mirando una caja con balizas de comunicaciones de antigua generación, apiladas en una caja; eran menos de diez—: Ella me las dio. A la fecha son todo un enigma. Un poderoso sistema de comunicación que Haruka y yo usamos para mantenernos en contacto sin tener la posibilidad de ser rastreadas.
—¿Conoces a Haruka Konoe?
—Nunca la conocí demasiado, ni siquiera cuando me enfrentaba a su hermana en el campo de batalla, pero desde que terminó la guerra, ha sido una de mis aliadas más interesantes. —Pausó—. Tu familia me parece interesante, Rin-chan. Confío en ustedes; por eso te cuento todo esto.
—You-chan, tengo una pregunta más. ¿Conservas tu proyector nya?
—El mío no —dijo You cabizbaja—. Lo perdí en el lugar donde el Imperio me dio por muerta. Pero tengo el de mi mejor amiga —dijo, sacando de su cinturón tres piezas amorfas y conectándolas como si fueran un rompecabezas, en forma de una varita de luz con un emisor. Aunque no tengo el cristal celestial para prenderlo. Mínimo no conmigo. Tan sólo tener esta clase de artefactos es ilegal según las leyes del Imperio. No necesito una excusa para que el Imperio descubra quién soy realmente.
Rin se quedó viendo el aparato como si estuviera ensimismada.
—¿Es hermoso, no te parece? —dijo, volviendo a desarmarlo y a acomodar las partes en su cinturón. —Cuando estaba prendido, era un espectáculo de luces hermoso. Algún día, cuando toda la tiranía termine, encontraré mi antiguo cristal celestial, y volveré a encender su hermosa luz.
Hanayo despertó con un salto después de poco tiempo. Había dormido tan profundamente que había olvidado que estaba a bordo de un carguero y no en su cama. Hanamaru seguía a su lado. Al fin estaba a su lado. Rin no. Seguramente seguía sin poder conciliar el sueño. ¿Cuánto tiempo habría pasado desde que despegaron de Numazu? A juzgar por el cielo, todavía era de noche, aunque no por mucho tiempo, el sol comenzaba a asomarse, muy ligeramente. Decidió que era tiempo de levantarse y ver cómo estaban las cosas. Con todo el tiempo que había pasado, seguramente estaban lejos de la bahía de Uchiura; todo había quedado atrás. Se permitió pensar en el inspector Kurosawa, ¿ya habría regresado a Uchiura? ¿La pequeña Dia seguiría sin inmutarse después de quedarse toda la noche en su departamento?
Tomó un par de mantas que encontró para hacer que la cabeza de Hanamaru reposara en un lugar suave; después, con mucho cuidado la movió de su regazo a la almohada improvisada hecha de mantas, y se levantó para moverse a la cabina junto con You y Rin.
Las vio platicando cómodamente en la cabina, y volteó a ver a la capitana de la nave.
—Maestra Watanabe, ¿qué haremos ahora?
—Eso he estado pensando, Hanayo-chan. —dijo colocando una mano en su mentón. —Las podría ocultar en uno de los rincones más recónditos de Tokio, uno de los niveles inferiores donde el Imperio nunca se adentraría a buscarlas. Podría llevarlas conmigo a Shimane, podría ocultarlas en una ciudad autónoma, pero no creo que funcionen. También me pasó por la cabeza llevarlas a una de las islas remotas en Okinawa, lejos de todo. Pero no funcionará. Nico-chan es de Okinawa, me sugirió también que las llevara a una de las islas remotas, o al norte de la misma Okinawa, pero no funcionará. Okinawa es un lugar autónomo de esos que les molestan al Imperio. No tardará en ceder, y será el primer lugar donde las buscarán.
—¿Qué hay del norte? El norte ha dejado de ser separatista. El Imperio no le da mucha importancia a esa región. Nico-chan, Ai-chan y yo fuimos a Wakkanai; es un lugar lindo nya.
—También lo pensé, pero resulta que, aunque no descubrieron cristales celestiales, lo que encontraron en Wakkanai llamará la atención del Imperio, aunque sea un poco. Aún no están allá, pero lo estarán pronto. Tenemos que encontrar un rincón que todavía no sean capaces de tocar.
—¿Qué hay del sur? —preguntó Hanayo tímidamente. —El sur es una región gris; no apoya patrióticamente al Imperio tanto como el centro, pero nunca fue tan conflictivo como la región de Kansai, la región de Chugoku o la misma región de Shikoku.
—Eso es cierto, Kyushu siempre fue imperial, incluso a pesar de estar separada por el triángulo de la CEPI que eran esas tres regiones que mencionas. Oita y Fukuoka eran una excepción, pero después de la campaña de Umi Sonoda, toda la región es bastante tranquila. Tal vez es el lugar que podríamos estar buscando.
You insertó unos cuántos comandos en la computadora de navegación de su cápsula, y apareció un mapa de la región de Kyushu. Sería cuestión de hacer un acercamiento a lugares poco poblados y buscar el indicado para ustedes.
La computadora calculó e hizo un acercamiento en la prefectura de Kagoshima, casi al sur de la misma.
—La prefectura suele ser discreta. No llama mucho la atención, pero tenemos que ir más allá. No las meteré en la capital de Kagoshima, porque sería difícil mantenerse ocultas para siempre. Lo llevaré mucho más allá. ¿Qué les parece Toshima?
—¿Toshima? Nunca había escuchado de ese lugar nya
—Ese es el punto. Mientras más discreto sea mejor.
—Es una villa, muy pequeña de hecho —dijo Hanayo—. Hay menos de siete habitantes por kilómetro cuadrado, podríamos encajar bien ahí.
—Podrían, pero como villa, tiene a su administración más islas. Y yo iré más allá. Las ocultaré en una de las islas de Toshima. Tiene muchas islas deshabitadas, pero no puedo meterlas ahí, ¿de qué vivirían?
—¿Qué hay de la menos habitada nya?
—Veamos cuál es la menos poblada —ordenó otro comando a la computadora, que de inmediato le lanzó los resultados —. Suwanosejima.
—Pero si de ese lugar si he oído —dijo Hanayo por lo bajo—. Un volcán, muy activo de hecho, está en esa isla.
—Creo que, tal vez ese no sea el mejor lugar —dijo You por lo bajo con una risita.
Rin la imitó.
—Akusekijama —dijo You—. También hay un volcán, pero menos activo. La única forma de llegar, incluso para nosotras, es en un viaje de 11 horas desde un ferry en Toshima. La isla es demasiado pequeña, la cápsula no podrá aterrizar sin causar conmoción entre los habitantes. Incluso en Toshima será complicado, pero me las arreglaré para aterrizar allí. y las acompañaré en el viaje en el ferry. Me encargaré de que llevemos materiales suficientes para que construyamos algo allá, y, obviamente, tengo que advertirles que no habrá Holored —dijo con una risita.
—Sólo 70 personas en toda la isla nya.
—Es un lugar tranquilo, pacífico. —volteó a ver a la niña que seguía dormida—. Ella tendrá mucho espacio para correr allí.
—Es un lugar hermoso nya.
—Y quedan pocos así— dijo You con tristeza—. El Imperio cada vez toma más y más lugares que ceden ante su poder. Afortunadamente este lugar es diferente
—Es la clase de rincón que a Maki-chan le tomará una vida encontrar. —dijo Hanayo con calma —. Tan sólo llegar a Toshima le llevará años.
—Una vida, Hanayo-chan. Una vida. Y si las encuentra, tendremos que volver a escapar y volveremos a esconderlas en otro rincón tan perdido como este. Prometo que no las dejaré solas.
—Gracias You-chan.
—Y ahora vamos a encaminarnos para allá —dijo You—. Todavía nos queda un largo camino por delante.
Y con el característico cambio de color del panorama que tenían en frente, la cápsula volvió a saltar a velocidad sub-sonido
—Me niego a ser destituida a Teniente Comandante de nuevo —le dijo firmemente y con presunción Maki a la Regente Kotori Minami.
Las dos estaban en la oficina temporal de la Regente, en uno de los pináculos originales del Templo de los Iluminados, que ahora estaba en proceso de renovación para convertirse en la sede de la Corte Imperial. Tendría auditorios, centros de conferencias y campos de aterrizaje privados. Aunque lo que más llamaba la atención era la sala del trono de la Sentaku, que sería colocada justo en el lugar donde había estado el altar de su hermana. Era precisamente el tipo de proyecto que Maki estaría supervisando de no ser por la estación de combate. Recordó sus inicios, cuando esas eran sus consignas. Durante el largo camino a pie hacia la oficina de Kotori, había reconocido a varios jefes de tripulación y capataces.
—¿Disculpa? —dijo Kotori con molestia—. ¿Quién te sientes que eres? No te corresponde rechazar una reducción de cargo.
Maki llevaba puesto un uniforme militar que incluía una gorra, un saco azul marino y guantes negros. Parecía estar a punto de arrasar con la habitación entera como un huracán.
—Pocos de los involucrados en el proyecto saben que Hanayo y su familia desaparecieron. Si me degradan va a parecer que metí la pata. Eso es completamente falso. Yo adiestraba a Pana; no era su niñera.
—¿Has encontrado alguna pista? —preguntó Kotori tras reflexionar un instante.
—Sólo que toda la familia se escapó por debajo de nuestras narices sin dejar ningún rastro.
El cabello gris de Kotori se movió casi por si mismo, con enojo.
—¿Y qué planeas hacer ahora, sin la doctora Koizumi?
Maki se frenó en seco. Abrió la boca, pero no pronunció palabra, luego, casi como un susurro, y tomando bruscamente un mechón de cabello rojo, logró decir.
—No es como si ella fuera la única cristalógrafa de todo Japón.
—Eso contradice lo que me dijiste durante la guerra.
—La doctora Pana no modificó la información en absoluto. La doctora Izumi me aseguró que una vez que los forenses terminen de extraer toda la información, podrá continuar la investigación donde Pana la dejó.
—¿Al menos me puedes asegurar que ella sí sigue de nuestro lado? —dijo Kotori, mirando fijamente a Maki. En ese momento, sus dulces ojos color avellana eran tan amenazantes como los de Umi.
—Confíe en mí, Kotori.
—El problema es que tal vez he confiado demasiado en ti, Maki. Umi-chan y otros miembros de la corte sugieren que tú deberías estaré aquí, en este edificio, supervisando la renovación. Por cierto, no me vuelvas a decir Kotori en tu vida, por favor.
A Maki le sorprendió toda la frase; se reservó su respuesta para las tres oraciones.
—Definitivamente necesitamos un supervisor —agregó Kotori.
—¿Un supervisor para el edificio o un supervisor para mí? —resopló Maki casi perdiendo la compostura por completo. —¿Por eso tienen a Umi Sonoda a cargo de mis centros de comando en Okayama? Creí que, aun como Hogo de la región de Chugoku, me habían dado a mí y a mi equipo cierta libertad de su jurisdicción.
—Cuida tu tono, Maki —dijo Kotori—. Sólo la tenemos ahí para impedir nuevos contratiempos. A la Sentaku le gusta mantenerla cerca de ti.
—¿Ese es el trabajo de una de Hogo, teniendo sólo nueve en todo el país? ¿Vigilarme?
—No exclusivamente. Para una mujer como ella, sería un desperdicio tenerla solamente vigilando a una subordinada. Lo hará sólo cuando sea necesario. Mientras tanto, seguirá gobernando la región.
—No será necesario que me vigile.
—¿Acaso es un reto hacia la Almirante Sonoda? —dijo Kotori frunciendo el ceño—. Perfecto. A Honoka-chan eso le va a gustar mucho más —Kotori hizo una pausa, luego añadió —: Comandante, es lo máximo que puedo hacer por ti. Ve y termina lo que empezaste, antes de que te degrade a Capitana.
Maki salió marchando de la oficina de la Regente Minami, con cuatro soldados imperiales formados tras de ella. Sintió un escalofrío cuando pasó junto a grupos de empleados que trabajaban en el amplio vestíbulo enmarcado por columnas. Se imaginó a sí misma teniendo que regresar a esa vida. Después de la estación de combate, era como denigrarse a sí misma. Era un insulto, y no iba a permitir ni que Kotori, ni que la altiva de Umi, ni siquiera que la Sentaku, intentaran hacerla menos.
Esperaba que Kotori por fin viera que el Grupo de Armas Especiales sí daba el ancho: había estado cerca de lograrlo, pero lo cierto es que la construcción del superláser estaba detenida, y necesitaban los conocimientos de Hanayo más que nunca. ¡Después de todo lo que había hecho por Pana! ¡De todo lo que se habían confiado la una a la otra! ¡De todo lo que Maki se había permitido sentir por la tímida doctora castaña! ¡No entendía cómo le había podido hacer eso! ¡Cómo se había podido hacer eso a sí misma! Ahora nunca llegaría a saber lo que era fama. Grandeza. Patrimonio. Todo se había acabado, Maki estaba acabada, Pana estaba acabada. Sin su ciencia, Pana era una nulidad; un cero a la izquierda.
Y Rin… Ella tenía la culpa. Ella siempre había tenido la culpa. Ella había arruinado su vida; Rin había arruinado su futuro con Pana. Sin Rin hubieran sido tan felices…
Roja de rabia, se arrancó los guantes mientras caminaba y los azotó violentamente contra el suelo pulido.
Buscaría hasta debajo de las piedras, en el rincón más oscuro, en el escondite más recóndito… Vaciaría todo Japón con tal de encontrarlas.
Fin del capítulo
Intenso el final. Este es prácticamente el final de Maki. El capítulo que entra es como un epílogo para la otra historia relacionada con esta "línea de tiempo" en este universo alternativo que tengo planeado para le futuro. Por el momento, creo que me dedicaré de tiempo completo a MIVIAN (Mi vida antes de µ's). Creo que necesito un descanso de este mundo de ciencia, corrupción y magia. Y qué mejor que regresar a la línea original de Love Live. Así que, pues, no hay mucho más que decir.
Si han llegado hasta aquí (en el capítulo y en la historia, les agradezco). Yo soy Aramaru, los quiero a todos y todas. Y pues… Oyasuminassan:)
